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Mi compadre Lalo

23 de julio de 2009

Lalo la acostó boca arriba, le puso el glande en los labios de su burrito y de un golpe le metió toda su verga, ella pegó un grito y cerró los ojos, después, mientras mi compadre embestía fuertemente, ella volteó hacia arriba, me sonrió y me dijo, tú también te puedes unir a la fiesta, ya verás de lo que soy capaz, el compadre solo me vio, se sonrió y me dijo, ¡Que buena hembra tienes compadre!

Hola, espero que les guste este relato, sucedió el año pasado; me llamo Arturo, soy un hombre casado, tengo 39 años y mi esposa 38 años, ella se llama Rebeca y mide 1.65 metros, pesa 55 kilos y tiene un cuerpo, que cada vez que la veo desnuda y con ropa sexy, me dan ganas de hacerle el amor.
En una noche de viernes, las dos hijas que tenemos se habían ido a pasar la noche en casa de mi suegra, eran las 10:00 de la noche cuando estábamos en la recámara empezando a hacer el amor, ella se había tomado 3 vasos de vino, por lo que se encontraba relajada, empezamos a besarnos y a acariciarnos al momento que yo le quitaba el vestido rojo apretado al cuerpo, quedándose únicamente en pantaletas, sostén y con un liguero negro al cual tenía sostenidas las dos medias negras, le quité el sostén y el empecé a mamar los pezones,

“Aaaah, que rico, que rico” -decía ella al momento de desabrocharme la bragueta del pantalón para sacarme la verga que ya estaba bastante grande y dura, después de tener en sus manos aquel miembro caliente, ella se hincó y empezó a mamar mi verga como ella sabe hacerlo y que a mi me vuelve loco.

En eso estábamos cuando tocaron a la puerta, “¿quien será a esta hora?”-preguntó ella al momento de seguir jalándome la verga, me abroché el pantalón y bajé a ver quien tocaba, vi que era mi compadre Lalo quien tenía ya algunas semanas que estaba separado de su esposa, y se veía algo preocupado, le abrí la puerta “hola compadre, que milagro” -le saludé al momento que abría la puerta, “hola compadre ¿como están?” -me contestó con voz algo grave debido a que venía con algunas cervezas encima, lo invité a pasar a la sala.

Tomé del refrigerador un paquete de cervezas, abrí una para mí y otra para él, estuvimos platicando por 15 minutos sobre su trabajo, que había hecho los últimos días, etc. cuando en ese momento baja mi esposa “¿Quién era?” – preguntó al momento que vio a mi compadre y él alcanzó a verla tal y como estaba vestida: con una bata corta de seda color morado, en la cual se le notaban los pezones parados, y bajo esta sus piernas enfundadas en medias negras, “compadre¡” – exclamó cuando lo vio y no supo que decir, “¡Buenas noches comadre!” – le contestó Lalo al momento de estarle viendo sus pezones a través de la bata, en eso, yo entré en la plática para relajar el momento, “es Lalo, vino a invitarme unas cervezas, pero le dije que prefería quedarme en casa y le invité una cerveza” después le dije “ven y siéntate aquí con nosotros”

Rebeca se acercó y le dio un abrazo y un beso en la mejilla al compadre, cuando sintió el enorme bulto de Lalo en la entrepierna, era obvio que mi esposa lo había excitado, ella se sentó junto a mi y enfrente de Lalo, él no podía quitar sus ojos de los pezones y las piernas de mi esposa y disimuladamente los veía cada vez que podía.

Me decidí a poner música para relajar el ambiente. Cuando se estaba tocando una balada que le gusta mucho a mi esposa, ella me invitó a bailar, mientras bailábamos, notaba en Rebeca cierto aire de niña traviesa y veía de reojo como el compadre no quitaba la vista de las caderas de mi esposa, se terminó la pieza y luego siguió otra con el mismo ritmo, nos sentamos y luego ella invitó a bailar a Lalo, “Ven compadre, enséñale a Arturo como se baila este tipo de música” – ella le mencionó al momento que el compadre me preguntaba: “¿No hay problema compadre?”, y yo le contesté: “Claro que no compadre, adelante, estamos entre amigos”, por lo que se pusieron a bailar y noté que Lalo tomaba a Rebeca de la cintura y la empujaba contra si mismo, ella se dejaba llevar -quizá sintiendo el miembro de Lalo que ya estaba muy grande y gorda.

Al verlos bailar de esa forma y en la forma que estaba vestida mi esposa, empecé a sentirme muy excitado y mi verga empezó a mostrar mi reacción, era una nueva sensación para mí pero me gustaba mucho y me sentía orgulloso de tener una esposa tan hembra.

Seguimos bailando y platicando entre bromas hasta que pasó una hora, yo seguía cada vez más caliente pensando en que no era mala idea que mi compadre le hiciera el amor a mi esposa, esa sería una forma de demostrarle a ella cuanto la amaba y a mi compadre que lo apreciaba bastante -cada minuto que pasaba, esta idea se me hacia más atractiva, pero ¿cómo podía decirle eso a mi esposa o a mi compadre sin temor a que alguno de ellos reaccionara negativamente?

Después de un rato de pensarlo, maquiné un plan, le pregunté discretamente a mi señora si podíamos invitar a dormir al compadre esa noche, justificando que ya era muy noche (no era tan tarde) y que era peligroso conducir ebrio, ella aceptó, por lo que le dije a Lalo: “Compadre, ¿que te parece si te quedas a dormir en la casa?, hay lugar y ya es algo tarde”, él aceptó debido a que ya estaba algo tomado y en realidad era peligroso irse en ese estado, le dijimos que podía dormir en el sofá cama que se encuentra en la planta baja, preparamos el sofá cama, Lalo se sentó en el y Rebeca y yo nos subimos a nuestra recámara.

Cuando estaba preparando la cama para acostarnos, estaba pensando como seguir, en ese momento Rebeca me preguntó: “¿Oye, está haciendo frío, quieres llevarle unas cobijas a Lalo?”, -este era el momento esperado, – a lo que yo le contesté: “llévaselas tú, sirve de que le ayudas a tender el sofá cama”, ella dudó al principio, pero después aceptó.

Tomó un par de cobijas y bajó la escalera, yo disimuladamente me asomé por un lado de la escalera y me quedé observando, cuando ella bajó Lalo se volteó y cual fue la sorpresa de ella que vio que Lalo solo traía puesto una trusa por la que se le asomaba en la parte superior el glande del enorme pene de mi compadre, que se le adivinaba a través de la trusa, era más grande que el mío, medía aproximadamente 8 pulgadas y como 6 de diámetro.   Rebeca se quedó sorprendida viendo aquel enorme animal, al mismo tiempo que se caían las cobijas de las manos, cuando se agachó a levantarlas Lalo se acercó a ayudarle, se agachó y en vez de tocar las cobijas, tocó el muslo de mi esposa, al sentir el roce de la media, este subió la mano a través de su pierna a lo que ella reaccionó soltando las cobijas, le pasó al compadre las manos alrededor del cuello y le dio un beso húmedo y largo al cual Lalo correspondió de manera apasionada…

La levantó y la recargó contra la pared, frotando su verga contra el vientre de Rebeca, pasándole las manos por las nalgas de mi caliente esposa, le bajó la bata por un lado y le empezó a besar un seno, ella solo decía: “Aaaahhhh, que rico, ahhhh, que rico”, el compadre la levantó en peso y presionó su verga contra el burro de mi esposa -que ya debía estar muy mojado, ella solo gemía y decía: “aaaah, compadre que rico, que rico, que vergota tienes”, y la llevó al sofá cama, ella se quitó la bata quedando solo con liguero y medias, él se quitó la trusa y brincó su verga cuan grande era.

Yo no podía contenerme de lo excitado que estaba, ahí estaba otro hombre a punto de cogerse a mi caliente esposa; Ella le agarró con las dos manos la verga y se la empezó a mamar desesperadamente, después, Lalo la acostó boca arriba, le puso el glande en los labios de su burrito y de un golpe le metió toda su verga, ella pegó un grito y cerró los ojos, después, mientras mi compadre embestía fuertemente, ella volteó hacia arriba, me vio en las escaleras, me sonrió y me dijo: “Baja mi amor, tú también te puedes unir a la fiesta, ya verás de lo que soy capaz”, el compadre solo me vio, se sonrió y me dijo: “¡Que buena hembra tienes compadre!“, yo solo pude contestar: “A la orden compadre”

Bajé, me quité la ropa y le puse la verga a mi esposa frente a la cara, ella la tomó con la mano derecha -mientras con la izquierda acariciaba el brazo de Lalo- y después me la empezó a mamar, luego de unos minutos ella dijo: “Quiero cambiar de vergas”, Lalo le sacó la verga, yo me moví, se la metí por delante y Lalo se la puso para que ella la mamara, así cambiamos posiciones tres veces hasta que ella dijo: “Quiero sentir las dos vergas dentro de mi al mismo tiempo, cójanme rico “, por lo que le saqué la verga y dije a Lalo que se acostara boca arriba, y a ella que se sentara en él, cuando lo hicieron, dije:

“Compadre préstame tu verga para preparar a mi vieja que ya está bien caliente”, le tomé la verga a Lalo (que en ese momento estaba dentro de Rebeca) y se la metí a mi esposa por delante, después se la saqué y se la puse en la entrada del ano, repetí esa acción 5 veces, le dejé la verga a Lalo cuando Rebeca la tenía adentro y le empecé a meter el dedo índice en el ano a Rebeca, ella decía “Aaaaaaaahhhhh, si, quiero dos vergas, que rico” y yo seguía con mi dedo mientras que Lalo se la estaba metiendo por delante.

Le dije a Lalo: “Espera”, le tomé su verga y la saqué de dentro de mi esposa, luego me puse arriba de ella viendo su espalda mientras ella estaba sentada en Lalo viéndolo de frente, me puse vaselina en el glande y le metí despacio la verga a mi esposa en el culo, ella dio un grito de placer, después le agarré la verga a mi compadre y la guié a la vagina de mi esposa, finalmente ella tenía dos vergas dentro de si, se movía y gritaba de placer, yo podía sentir la sensación de tener, a través de unos tejidos, otra verga grande y dura, estuvimos así por varios minutos hasta que Rebeca tuvo tres orgasmos, Lalo se vino en el burrito de mi esposa caliente y yo en su rico y apretado ano, ¡que fabulosa sensación!

Nos quedamos así por unos minutos, nos levantamos y yo me fui al baño a limpiarme, después me fui a dormir, cuando desperté Rebeca no estaba a mi lado, me asomé y vi que se había dormido con el compadre. Despertaron y al verme se les notaba que tenían cierto sentimiento de culpabilidad, les dije que no se preocuparan que había sido especial la noche anterior y que no había nada de que arrepentirse.

Desayunamos entre bromas, despedimos al compadre y fuimos a recoger a las niñas a la casa de mi suegra.

Ella después me platicó que después que me subí a dormir, Lalo la abrazó y no la dejó subir, estuvo besándola y acariciándole los senos hasta que se le volvió a parar la verga, después le hice el amor dos veces más, una vez se vino en su burrito y posteriormente también la penetró por detrás hasta venirse, ella me comentó que nunca pensó que aquel animalote le pudiera caber en el ano. Le comenté que si Lalo aceptaba, repetiríamos otro día la fiesta.

Autor: R2D2338

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