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Mi cuñada Luna, mi puta

30 de mayo de 2009

Luego me dijo que hiciéramos un 69 a lo que sin pensarlo le dije que si… nos pusimos en posición y le empecé a mamar su concha con mis labios, mi lengua, el sabor de su clítoris me excitaba a mil por hora, me lo tragaba y lo apretaba contra mi paladar. Ella me la mamaba lentamente, saboreando cada trozo de carne que se tragaba de una forma como nunca me lo habían hecho.

Mi nombre es José y el de mi cuñada lo voy a omitir por motivos que ya todos conoces pero le llamaremos Luna la historia que a continuación les platicare es 100% verídica yo vivo en el Distrito Federal en México esto sucedió así:

Eran como las 3 de la tarde me mandó mi hermano a recoger un dinero a su casa por que trabajo para él. Cuando llegué a la casa toqué la puerta, por un momento pensé que no estaba pues no abría, después de un rato de esperar por fin abrió la puerta estaba medio dormida.

Traía puesta una playera de mi hermano que le quedaba grande y una pants igual de flojo, su cabello totalmente lacio recogido con una liga y a simple vista veía que no traía brassier, tiene unos labios carnosos, un par de tetas de infarto, y un culo de no creer.

Desde hacía tiempo intercambiábamos miradas excitantes y uno que otro roce inofensivo, por mi mente había pasado la idea de follar con ella pero el solo hecho de que era mi cuñada me mantenía alejado de esa idea.

Cuando abrió la puerta me saludó y me dijo que el dinero estaba en su recámara que subiera por el, cuando subí me quedé impactado cuando vi su brassier y junto a el sus calzones, no me quería quedar con las ganas aunque sea de olerlos, me regresé para ver si no venía y no la vi. Fue entonces cuando agarré sus calzones, cual fue mi sorpresa cuando vi que estaban mojados de fluido, de ese que les sale a las mujeres cuando se excitan, estaba tibio todavía, esa imagen me puso a mil.

Agarré sus calzones me los eché a la bolsa de mi pantalón y le pedí permiso para entrar a su baño, cuando estaba en el baño me empecé a masturbar como loco, cuando me iba a venir puse sus calzones y lo hice en ellos, pero después mi preocupación era como los iba a dejar otra vez en su lugar, salí del baño, agarré el dinero, me despedí de ella y justo cuando iba a salir me dijo:

L- Cuando desocupes lo que llevas en la bolsa me lo regresas.

En ese momento no supe que hacer ni que decir yo le respondí:

J-Perdón pero no sabia lo que hacía en ese momento, por favor no me acuses con mi hermano.  L-No te acusaré con una condición. J-¿Cual? L-Que me dejes mamarte la verga.

En ese momento se me volvió a parar la verga de un tamaño impresionante.

J-¿Estás segura? L-Totalmente -dijo- hace tiempo te deseo.

En ese momento la besé como loco, recorriendo su boca por todos lados, acariciándole las nalgas y las tetas a la vez, le bajé el pans, le quité la blusa y empecé besarle esas tetas con pezones pequeños y duritos y la acariciaba locamente, se los chupaba, mordía, me deleitaba con el sabor de su lechita calentita.

Con mi mano acariciaba su conchita caliente, sus jugos no tardaron en afluir, me sentía en la gloria, y mucho más con los gemidos de Luna, quien me entregó su lengua ardiente mientras se contorsionaba en cada orgasmo que me regalaba.

Mi verga estaba a punto de estallar, la volteé, le abrí las piernas, las puse sobre mis hombros y se la metí de un solo golpe por lo que ella gritó y me dijo que se la metiera más despacio, que deseaba gozarme despaciosamente centímetro a centímetro, no cabía ninguna duda, era una real putita.

Empecé a bombear mi verga en su hermosa conchita rasuradita, lentamente, entraba y salía favorecida por la cantidad de flujos de su vagina caliente, me arañaba mi espalda y gritaba y gemía como una poseída.

Luego me dijo que hiciéramos un 69 a lo que sin pensarlo le dije que si… nos pusimos en posición y le empecé a mamar su concha con mis labios, mi lengua, el sabor de su clítoris me excitaba a mil por hora, me lo tragaba y lo apretaba contra mi paladar. Ella me la mamaba lentamente, saboreando cada trozo de carne que se tragaba de una forma como nunca me lo habían hecho.

Así seguimos follando como 2 horas más, de mil formas diferentes, en el ambiente quedaba un aroma a sexo, a fluidos, a semen que incitaban a seguir cogiendo por más tiempo… Hasta que me habló mi hermano por teléfono para decirme que ya me había tardado mucho.

Me tuve que ir, no sin antes llenarme mi boca con el sabor de su conchita y de su hermoso y espectacular culo.

Pero cada que nos vemos, sea donde sea, nos besamos y nos agasajamos, aún estando la familia nos vamos a la cocina o en el baño, nos besamos y nos tocamos y hemos tenido varias veces más relaciones, muchas más.

Autor: Superbeast126

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