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MI ESPOSA CORRIENDOSE CON OTRO

1 de diciembre de 2006

Espero que este relato que es 100% cierto sea de su agrado.

Somos una pareja con más de 20 años de matrimonio, profesionales ambos, quienes hemos tenido una vida sexual muy completa pero nunca se no a había ocurrido nada fuero de lo normal. Una vez leímos un artículo en una revista que hablaba sobre los bares swinger en Bogotá y nos entró la inquietud. Yo siempre había pensado que mi mujer es muy atractiva y cuando estábamos jugando tenis en el club campestre que queda en las afueras de la ciudad, me excitaba al observar que los amigos que pasaban al vernos en la cancha se quedaban mirándola, ya que en su vestido de tenis se le notaba su espléndido culito y su cuerpo que a pesar de los años y tres hijos sigue siendo espectacular.

Con solo decirle que midiendo aproximadamente 160 cm pesa 52 kilos de pura dinamita, muy bien proporcionado en unas caderas de fuego unos senos pequeños pero erguidos y turgentes con una cintura que envidiarían las quinceañeras. Su forma de moverse da una idea del polvazo que es. Es que toda mujer al caminar deja entrever lo ardiente que puede ser en la cama, como ginecólogo que soy lo asevero: la sexualidad de una mujer se expresa en todas sus actividades.

Bueno, volvamos al relato. Estando en el club, tras un partido con una pareja de amigos fuimos a almorzar y al terminar nos tomamos unas cervezas. Estando ya un poco mareados resolvimos volver a nuestro hogar y al regreso le comenté a mi esposa si no le agradaría hacer un intercambio con una pareja. Para mi sorpresa no se negó rotundamente.

Estoy seguro que el tiempo que llevábamos, a pesar de propuestas que varios hombres le habían hecho (de las que me había informado oportunamente) nuca había estado con otro desde nuestro matrimonio.

Antes de este ambos habíamos tenido una que otra experiencia pero tras casarnos hemos sido absolutamente fieles. Resolvimos ir a un bar de los que anunciaron en la revista, más por informarnos que por otra cosa, ya que estábamos muy nerviosos respecto a quien pudiésemos encontrarnos. Una vez allí se nos acercó un señor y muy educadamente nopreguntó si entraríamos interesados en inscribirnos en una revista de contactos. Inicialmente rechazamos la propuesta, pero al quedar solos lo discutimos y llegamos a la conclusión que la única forma de ser selectivos sería inscribirnos y solo contactarnos con aquella pareja que pudiese interesarnos por su perfil. Llamamos al señor y le comunicamos nuestro interés y él nos dijo que deberíamos posar desnudos para publicar la foto en la revista. Nuevamente nos negamos, pero él nos dijo que nuestras caras no aparecerían, solo los cuerpos, pues por nuestra edad era posible que los lectores no se interesaran (yo tengo 52 y ella 49), pero que él estaba seguro que al ver nuestra foto lloverían llamadas.

Mi esposa se decidió y nos despojamos de la toalla que nos cubría, la situación se hizo muy excitante y tuve una erección que quedó plasmada en la foto mientras que mi esposa me la cogía con sus dos manos, quedando toda la cabeza por fuera (esto da una idea de misproporciones). Igualmente ella posó de tal forma que su cuerpo lució espectacularmente.

A las dos semanas comenzaron las llamadas a mi celular y con algunas pocas preguntas yo podía ir rechazando los candidatos, pero en tres ocasiones las parejas se aproximaban a nuestro perfil por lo cual los citamos a un café en un centro comercial de la ciudad. Las dosprimeras parejas que entrevistamos no fueron de nuestro agrado y ya creíamos que no podríamos cumplir nuestra fantasía, cuando resolvimos que no contestaríamos más llamadas, la última me llamó la atención pues se trataba de una pareja de edad ligeramente menor la de ella y ligeramente mayor la de él, él también un profesional de situacióneconómica acomodada, con muchos años de matrimonio y deseo de experimentar como nosotros. Le pusimos una cita y previamente le indiqué a mi esposa que al conocerlos y tras hablar me indicara tocándose la oreja izquierda si le parecía adecuada la pareja, y laderecha si no,

y que yo le contestaría de la misma forma.

Al llegar al café los observamos desde lejos, vestidos de acuerdo a lo convenido telefónicamente y no nos produjeron una muy buena impresión, pero decidimos hablar con ellos. Al conversar se revelaron como una pareja muy simpática e hicimos buenas migas desde un principio por lo cual la conversación se prolongó cerca de una hora, sobre temas banales. Ya al final tocamos el tema del intercambio aceptando en un principio volvernos a ver en un ambiente más privado para ver como se desarrollaba la situación, sin obligaciones de ninguna naturaleza.

A las dos semanas volvimos a comunicarnos y nos citamos en un club del cual ellos son socios, que queda en el norte de la ciudad. Allí nos encontramos hacia las 8 de la noche y en el bar nos tomamos unos tragos. Una vez entonados resolvimos pasar a otro ambiente donde hay música y se puede bailar. Comenzamos a bailar con nuestras respectivas esposas pero tras algunas piezas él (Manuel) propuso que cambiásemos.

Yo acepté inmediatamente y saqué a su esposa (Martha). Tras algunaspiezas más pude observar que mi esposa estaba bailando bastante pegada a Manuel, lo cual me excitó, pero en cambio Martha no me dejaba acercar y no hacía sino decirme que no quería que ese día llegásemos a nada más, que por ahora estaba bien con conocernos. Al volver con mi esposa le pregunté como le había ido y me dijo que bien, que Manuel le había propuesto que fuésemos los cuatro a un motel y que ella con los tragos se sentía excitada y que quería probar. Yo le dije lo que pasaba con Martha, pero que trataría de convencerla. Salí al W.C. y allí me encontré a Manuel, a quien le comenté lo ocurrido y me dijo que insistiera, que él estaba seguro que ella accedería, pues le había comentado que yo le gusté desde un principio y que si lo llegase a hacer con alguien sería conmigo. Así que tan pronto volvimos a la mesa le ofrecí otro trago y ya estaba más amable. Al salir a bailar dejó que la apretase contra mi cuerpo y el ver a mi esposa pegada al manuel, y al sentir el cuerpo de Martha se me paró tremendamente, lo cual ella no pudo dejar de sentir y en vez de alejarse se pegó más. Yo pasaba mi mano por su espalda y ella parecía disfrutarlo, le comenté al oído si quería que fuésemos a otro lugar los cuatro, donde estuviésemos más en privado, sin que esto significara que tuviésemos que llegar a más, y ella aceptó. Tan pronto se cambió la pieza pasé a bailar con mi esposa y le pregunté si ella estaba decidida y ella me dijo que sí.

No fuimos cada pareja en nuestro automóvil a un motel y durante el trayecto al tocar la entrepierna de mi esposa pude notar lo excitada que estaba. Ya en la habitación resolvimos jugar a las prendas con un dado y quien perdía debía despojarse poco a poco de su ropa. Al quedar los cuatro desnudos, nos pusimos penitencias y la primera que perdió fue mi esposa a quien le tocó bailar desnuda con Manuel, yo podía ver como ella miraba de soslayo su miembro, que era algo más grande que el mío pero no se paraba con igual rigidez. Martha mientras tanto no dejaba de observar mi erección que la dejó sorprendida, ya que palpitaba rítmicamente y eso le causaba gracia. Cuando salieron a bailar, manuel inmediatamente le mandó la mano a la vulva a mi mujer y pude ver como ella se acomodaba para sentirlo mejor y disfrutar del manoseo, al mismo tiempo ella le acariciaba el miembro, buscando que se le parara definitivamente.

Era tal el estado de mi excitación al ver esto que tendía a Martha sobre la cama y con la mano le comencé a acariciar el clítoris, mientras que le metí un dedo de la otra mano en la vagina, notando que estaba completamente mojada. En eso ella me dijo: quiero que me la claves ya! me coloqué sobre ella y separándole las piernas, de un envión se la incrusté. Al levantar la cara pude ver que mi esposa estaba del otro lado de la cama, con las piernas cruzadas sobre el cuello de manuel quien le estaba haciendo unminetazo que la hacía suspirar. Martha me comenzó a pedir: "métemelo más duro! Más duro! y yo comencé a bombearla lo más fuerte que podía, lo cual hacía sonar su chocha como una chupa y mis huevos se golpeaban contra su culo, hasta que ella comenzó a jadear y a revolcarse indicándome que se estaba corriendo y yo en espasmos inundé a borbotones

su vagina con abundante semen. Quedé exhausto sobre Martha quien al oído me decía "uyyyyyy, papito, que rico que me hiciste sentir". Resolvimos pasar a la ducha y cuando estaba bajo el agua comencé a oír como mi esposa pujaba y gemía fuertemente, lo cual medespertó la inquietud y silenciosamente pasé al cuarto.

Allí Manuel la tenía clavada, con las piernas sobres sus hombros de tal forma que la penetración era completa y a cada empujón de Manuel, mi esposa acomodaba sus caderas para el próximo, como dirigiéndole el ritmo a sus acometidas. Por sus suspiros y jadeos pude saber que estaba llegando al orgasmo ((¡¡mi esposa derramándose en brazos deotro!!), sentía una sensación de celos con otra de terrible excitación, que me hizo empalmar otra vez. De pronto los bufidos de Manuel y la congestión de su cara me hicieron entender que estaba eyaculando y quedaron los dos agotados sobre la cama. Yo, con la verga paradaresolví actuar en seguida, le dije a mi esposa que se pusiera al lado de la cama y recostara su cuerpo sobre ella, así pude penetrarla por detrás en su divino coñito y apretándome contra sus caderas embestirla con empujones tan fuertes como los que le habíaproporcionado a Martha. Estando en esto manuel se le acercó por el frente y mi esposa se introdujo su miembro en la boca comenzando a mamárselo mientras yo la embestía por detrás. Mi excitación llegó al máximo y me tuvo un orgasmo exquisito mientras sentía que la vagina de mi esposa se contraía y me chupaba todo el semen que brotaba de la verga.

Manuel se había retirado cuando me sintió derramar y ahora estaba esperando que yo me retirase para volver a cabalgar a mi mujer, por lo cual le di espacio y él nuevamente la penetró, cambiando cada momento de posición, extendiéndole completamente sus piernas con ambos brazos, luego con una pierna sobre el hombro y otra sobre la cama, luego de medio lado, luego por detrás. Por último mi mujer lo cabalgó y con cuatro movimiento circulares de su pelvis lo hizo venir como solo ella sabe hacerlo, pues aprieta su vagina como si fuera una aspiradora.

Manuel y Martha quedaron sorprendidos y muy gratamente impresionados y quedamos de vernos frecuentemente para repetir.

Si les gustó el relato pueden contactarnos a nuestro correo.

Autor: Alejandro alejandroyadrian53 (arroba) hotmail.com

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