El hombre la estuvo enculando un buen rato, luego se sentó y ella hizo lo mismo encima de su pene. Vi como la polla salÃa y entraba con fuerza del culo de mi esposa, ella gritaba, cuando pareció que se iba a correr la puso de rodillas en el suelo y le metió su verga en la boca y sujetándole la cabeza para que no pudiera zafarse hizo varios movimientos como si la boca de MarÃa fuera su clÃtoris.
Lo que voy a relataros comenzó en verano en Empuriabrava donde pasamos las vacaciones. A mà me gusta que mi mujer vista un poco provocativa y siempre sin ropa interior, además en verano lleva el coño completamente depilado. Pues bien, todas las noches Ãbamos a un pub que hay en la zona de marcha de dicha urbanización, a mi mujer MarÃa, cuando entrábamos siempre la miraban, pues aunque no es muy alta tiene un buen cuerpo y en verano con la poca ropa que se pone está para mojar pan, allà un dÃa conocimos a Juan, un chico agradable, simpático y algo atlético, enseguida congeniamos los tres, aunque nosotros nos hicimos pasar por amigos que veraneábamos juntos.
A los pocos dÃas cuando ya habÃa más confianza comencé a notar que cada vez que nos despedÃamos al besar a mi mujer en la mejilla ponÃa su mano en el culo de ella acercándola para sÃ. Como vio que ni MarÃa ni yo decÃamos nada se fue haciendo cada vez más osado. Un dÃa, para matar el aburrimiento, mientras tomábamos copas en una mesa que estaba al fondo del bar Juan propuso jugar a prendas para divertirnos. Nadie se opuso. Pronto las pruebas inocentes pasaron a ser pruebas menos inocentes, cuando a ella le tocó besarlo, la primera vez lo hizo con un breve beso en los labios, pero la siguiente ya fue un largo beso en la boca. Yo no dije nada pues me excitaba ver hasta donde mi mujer era capaz de llegar en ese juego.
Llevábamos rato jugando cuando fui al lavabo, al volver me quedé de piedra, Juan y MarÃa estaban besándose frenéticamente al tiempo que él tenÃa su mano sobando una teta de mi mujer. Al verme se separaron y ella intenta balbucear alguna excusa sin éxito.
“Va Pedro – me dijo Juan – MarÃa habÃa perdido y estaba pagando su prenda”, en mi interior, aquella escena me habÃa excitado pues más de una vez habÃamos fantaseado mi mujer y yo con realizar un trÃo.
Me senté, pero en lugar de continuar con el juego, Juan se puso a besar a mi esposa mientras le metÃa mano, ella le correspondÃa con efusión, palpando su paquete, mientras yo le tocaba sus magnÃficos pechos. Pronto Juan y yo besábamos a mi mujer al tiempo que metÃamos nuestros dedos en su chorreante coño. MarÃa estaba fuera de sÃ, nos besaba a ambos mientras con sus manos buscaba nuestras pollas, ella estaba tan caliente que no tardó en musitar:
“¿Porque no vamos a otro sitio más discreto?”, Juan dijo “vamos a mi apartamento que esta aquà cerca”. Nos levantamos y fuimos a su casa. Por el camino mi esposa iba en medio agarrada a nosotros dos mientras iba intercambiando besos.
Nada más entrar en el apartamento Juan agarró a MarÃa por la cintura y comenzó a besarla en la boca, el cuello, mientras su mano le levantaba la falda y la sujetaba por las nalgas, ella le correspondió sobándole el paquete que ya se entreveÃa a través del pantalón. No tardó MarÃa en quedar completamente desnuda, Juan le besaba los pechos y ella le iba desabrochando el pantalón, en cuanto tuvo el pene en su mano se agachó y comenzó a mamárselo. Mientras yo miraba atónito como mi mujer le mamaba la polla a un tÃo delante de mÃ. Y he de confesar que me gustaba lo que estaba sucediendo.
Juan tumba a MarÃa en el sofá y comenzó a meterle la lengua en el coño, yo que no aguantaba más me desnudé y le puse mi polla en su boca. Ella gemÃa de placer pues le encanta que le coman el chocho.
Luego pusimos a cuatro patas a MarÃa asà yo la follaba por el coño mientras Juan se la follaba por la boca, nos intercambiamos varias veces hasta que Juan se sentó en el sofá y mi esposa encima de su verga. Comenzó a cabalgar como una experta amazona mientras me gritaba “¡fóllame por el culo, cabrón, follame!”, me acerqué por detrás y lentamente la empalé. Ella se puso a jadear, gritar mientras nos insultaba “¿folladme cabrones, soy vuestra puta, quiero que me folleis toda la noche, hasta reventar, más, más!”.
Con algunos descansos, estuvimos hasta el amanecer follándonos a mi esposa, cuando regresamos a nuestro hotel MarÃa y yo apenas hablamos de lo sucedido.
Estuvimos varios dÃas sin ir por el pub, pues aunque MarÃa habÃa visitado otras camas cuando éramos novios, o sea me habÃa puesto los cuernos, es más, entonces descubrà que lo que más la excitaba era que la obligaran sexualmente, de hecho más de una vez me habÃa confesado, ya casados, que una fantasÃa suya era que la violase un grupo de depravados.Lo que comenzó a levantar mis sospechas, de que algo estaba cambiando en ella, fue un dÃa que estábamos en una cala de Cadaques, ella se puso a tomar el sol desnuda y como a mà no me gusta tomar el sol me fui de excursión por las rocas del cabo de Creus.
Estaba lejos cuando miré hacia donde estaba mi mujer con los prismáticos y cual no fue mi sorpresa la ver que un individuo de aspecto nórdico le estaba poniendo crema en la espalda, o eso me pareció en un primer momento pues enseguida vi que su mano estaba en la entrepierna de ella, el culo de MarÃa subÃa y bajaba cada vez más deprisa debido al masaje que le estaban dando en el clÃtoris. Vi como la mano de MarÃa acariciaba, por encima del bañador, el aparato del tipo ese, ella se gira y se besaron para irse al poco hacia una zona de rocas que quedaba más discreto.
Yo, más mosqueado que nunca, me dirigà hacia una zona desde donde ver que pasaba, cuando llegue ella ya estaba cabalgando encima de ese tipo y vi como un segundo individuo la estaba besando mientras con la mano le tocaba los pechos. Ella le mamaba la polla. Me puse a correr hacia allÃ, pero dada la orografÃa del terreno cuando llegué ya solo estaba ella. Le dije lo que habÃa visto y ella solo me respondió “No sé lo que me ha pasado, pero me puso tan caliente que no pude reprimirme, además el otro dÃa lo hice con Juan y no dijiste nada”.
Pasados unos dÃas, cuando volvimos Juan nos preguntó de inmediato si estábamos molestos por lo sucedido dÃas atrás, mi mujer y yo le respondimos al unÃsono que no. Él estaba con un grupo de amigos a los que nos presentó. Nos sentamos y pedimos unas bebidas, al rato uno de los amigos de Juan me dijo de ir a jugar al sótano al billar. Cuando acabamos la partida y volvà a la mesa cual fue mi sorpresa al ver que no habÃa nadie, estuve esperando durante más de una hora y harto y cabreado de esperar me fui al hotel.
MarÃa llegó al amanecer y al verme despierto y con cara de pocos amigos me dijo “¿Cómo es que no has venido?” “Eso digo yo, ¿cómo es que no me esperasteis?” RespondÃ. “Es que Juan me dijo que luego vendrÃas” m “Y bien ¿dónde has estado?” Pregunté en tono cabreado “En casa de Juan con todos sus amigos”. “¿Y que es lo que hiciste?” InsistÃ. “Nada” respondió ella, “nada seguro que no, puesto que estuviste toda la noche, te lo repito por última vez ¿qué pasó?”
“Pues nada más llegar – comenzó ella – Juan y otro, que se llama Carlos, me desnudaron mientras llenaban mi cuerpo con sus besos, mientras los otros miraban al tiempo que gritaban – cómele el chocho – Carlos se agachó y poniendo una de mis piernas encima de su hombro introdujo su lengua en mà chorreante clÃtoris mientras Juan y yo nos besábamos enroscando nuestras lenguas. Pronto noté como unas manos separaban mis nalgas y una lengua me hurgaba en mi culo, era otro de los muchachos que se habÃa unido a la fiesta.”Yo estaba cada vez más cabreado, pero también más excitado al oÃr el relato de mi mujer, asà que le dije “Sigue, ¿qué más paso?”
“Luego me llevaron al sofá donde se sentaron dos de ellos obligándome a chuparles la polla, mientras los otros me metÃan sus lenguas en el culo y el clÃtoris. Luego me senté encima de la polla de Juan mientras Carlos me enculaba y los demás me daban sus penes para que se los chupara. Cuando ambos se corrieron uno que se llama Pedro me agarró por los pelos y poniéndome de rodillas me obligó a limpiarles los penes a Juan y Carlos, cuando estuvieron sin una gota de semen me puso en pie y levantando unas de mis piernas me penetró mientras unos de sus compañeros hacÃa lo mismo por mi culo” “O sea, puta, que te estuvieron follando toda la noche ¿verdad?” Le pregunté, ella me dijo que si, que habÃa sido satisfecha sexualmente como nunca jamás antes y que si no me gustaba pues que me jodiera.
Después de eso estuvimos varios dÃas sin apenas hablarnos y sin salir por las noches, pero lo cierto es que cada vez que pensaba en lo sucedido e imaginarme a mi esposa follando y disfrutando me ponÃa el pene duro como una piedra.
Al llegar el fin de semana nos encontramos a Juan en la playa, nos pidió disculpas por lo pasado y nos invitó esa noche a cenar en un buen restaurante de la zona. A las nueve y media llegamos al sitio donde Juan nos esperaba, se besaron mi mujer y él, lo cual aprovecho para susurrarle al oÃdo, y que yo oÃ, que como lo habÃa pasado en su casa, ella con un gesto cariñoso le dijo: maravilloso.
La cena transcurrió de lo más normal, al finalizar y salir al parking Juan preguntó:
“¿Dónde vamos?”, “Di tu algún sitio, puesto que eres de aquÔ contesto mi mujer. “¿Qué os parece ir a un show girls que hay cerca?” “Oh sÃ, que no he estado nunca” exclamó mi mujer.
Asà que nos dirigimos hacia el local en cuestión. Nada más entrar me di cuenta que Juan era cliente habitual del local pues no paraba de saludar a porteros y camareras.
En eso que se acercó una señora de unos 45 años de muy buen ver, iba vestida con una falda corta y un body apretado que le marcaba unos magnÃficos pechos, Juan nos presentó a Ana como la encargada del local, nos besamos a modo de saludo y nos llevó a un sofá cercano a la barra donde nos invitó a tomar algo.
En la barra habÃa dos chicas estupendas bailando a los sones de la música, Juan le preguntó a mi mujer:
“¿Qué te parece MarÃa?”, Ella respondió “no está mal, subir ahà y menearse es fácil, eso hasta lo hago yo”. “¿Bien quieres ser tú la protagonista del próximo espectáculo?, ¿No te rajaras?” “No, claro que no, si ellas pueden yo también” respondió ella.
MarÃa, cuando se la picaba era más chula que nadie. Juan llama a la encargada y le contó su propuesta, Ana miró a mi mujer y le dijo “¿estás segura que quieres salir tú? Y sin consultarme se fue con Ana y yo me quedé atónito, no podÃa creer lo que ella iba a realizar.
Mientras Ana, Juan y yo tomábamos una copa esperando pronto salió a la barra, he de confesar que estaba buenÃsima, iba con una tanga y un tops minúsculos, calzaba unas botas de lycra por encima de las rodillas. El espectáculo comenzó, al son de la música iba contoneándose alrededor de la barra mientras iba tentando al personal. Sus manos se acariciaban las tetas, el coño.
Lentamente iba deshaciéndose de la poca ropa que llevaba, primero el top, más tarde el tanga y como colofón se puso a jugar con un consolador que fue introduciéndose en su vagina y su boca, luego lo pasaba al público para que fuera este el que se lo introducÃa.
Cuando finalizó su espectáculo Juan me dejó con una excusa, al ver la tardanza de mi esposa me dirigà a la encargada para preguntarle por MarÃa, ella me sonrió y me dijo ven. Me llevó a una habitación medio oscura llena de pantallas de televisión, cerro la puerta y me dijo:
“¿Quieres saber donde está tu amiga?” “Si” respondÃ. “Siéntate aquÔ al tiempo que encendÃa una de las pantallas.
Cual fue mi sorpresa al ver a mi mujer en una habitación con dos hombres, ella iba vestida solo con unas botas altas por encima de la rodilla, ella se contorneaba alrededor de los dos machos, al tiempo que acariciaba sus penes, uno de los hombre cogió a mi mujer por la cintura y la besó al tiempo que le acariciaba los senos, el otro le habÃa levantado una pierna y apartando la tanga le lamÃa el clÃtoris, ella cerraba los ojos de placer. El macho que la besaba sacó su pene y se lo introdujo en la boca, mi esposa se tragó la descomunal verga hasta el fondo, comenzando un vaivén lento al principio, pero cada vez más rápido como si su boca fuera su clÃtoris. Yo estaba atónito, estaba viendo a mi mujer con dos desconocidos y estaba claro que se la iban a follar. Aquella escena me habÃa puesto a mil, mi polla estaba dura como una piedra.
Ana me la tocó y sin darme tiempo a reaccionar ya estaba en su boca. Su lenta mamada y el morbo de ver a mi esposa como era montada en ese momento era más de lo que podÃa aguantar, pronto me corrà en la boca de Ana. Mientras mi mujer era follada y sodomizada en ese momento, Ana me miró y sonriendo me dijo:”Esa no es amiga tuya cabrón, ¡es tu mujer!, Pero que cabrón que eres, asà que te gusta ver como se follan a tu mujer ¿eh?”. Ana se puso a reÃr y se fue. Por la pantalla vi como en ese momento los dos tipos se corrÃan en la boca de mi mujer y ella no desperdiciaba ni una gota de semen. Cuando regresó a la mesa, ella no dijo nada, solamente preguntó si nos habÃa gustado el espectáculo. Como era tarde nos fuimos.
Al dÃa siguiente ella me insistió en volver al local argumentando que habÃa quedado allà con Ana y Juan, no sospechaba yo que lo sucedido la noche anterior era el principio de una situación que no iba a poder controlar y que para mi desgracia yo mismo habÃa propiciado. Como os imaginareis aquella noche se lo montó con más de un tipo. Al poco de llegar la perdà de vista, asà que me puse a buscarla, pues el local estaba bastante lleno, al cabo de un rato la vi en la barra besándose con un apuesto joven el cual le metÃa mano por debajo de la falda, que era bastante corta, me sentà confuso al verla con otro en público asà que volvà a la mesa.
Pronto apareció Ana la cual me preguntó, con recochineo, por mi amiga, pues ella ya sabÃa que MarÃa era mi mujer. Le dije que la última vez que la vi estaba en la barra (omità los detalles). Ella me mira y me dijo ven que verás donde está. Ana me llevó a la sala que ya conocÃa, allà en el monitor estaba mi mujer con el tipo de la barra, Ana pulsa una tecla y del techo bajó una pantalla gigante, ahora podÃa ver a la puta de mi mujer en “cinemascope y estéreo”. Ana se fue, no sin decirme al oÃdo “disfruta mamón, mira bien como se follan a la zorra de tu amiga”, remarcando lo de amiga.
MarÃa le estaba mamando la verga al hombre, este la cogÃa por los pelos al tiempo que le decÃa “chupa, chupa zorra”, cuando tuvo el pene duro la tumbó en la cama, se puso un preservativo y le dijo a mi mujer “enséñame tu culo, putita, vas a saber lo que encular” le echó saliva en el ano y la enculó. MarÃa soltó un grito de dolor que pronto cambió por gemidos de placer.
El hombre la estuvo enculando en esa posición un buen rato, luego se sentó al borde de la cama y ella hizo lo mismo encima de su pene. Vi como la polla salÃa y entraba con fuerza del culo de mi esposa, ella gritaba “más, más fuerte, más, necesito otra polla”, cuando pareció que se iba a correr cogió a MarÃa, la puso de rodillas en el suelo y le metió su verga en la boca de mi esposa y sujetándole la cabeza para que no pudiera zafarse hizo varios movimientos como si la boca de MarÃa fuera su clÃtoris.
Se corrió completamente dentro de la misma, de las comisuras le salÃa el semen. Sacó su polla y le dijo “lÃmpiala bien con tu lengua”.
No sabÃa que hacer, yo estaba muy caliente de verla follar como una puta, pero no podÃa soportar el sentirme engañado asÃ. Por suerte era él último dÃa de vacaciones puesto que al dÃa siguiente volvÃamos a Barcelona. Lo que no sospechaba era que en Barcelona la cosa iba a ir a más, mucho más. Nunca creà que su pasión por el sexo llegara a esos extremos.
Agradecido de verdad por leerme y por vuestros apreciados votos…
Autor: Juanpn00
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