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MI ESPOSA Y MI AMIGO.

9 de octubre de 2002

Hacia tiempo que sostenía relaciones con una amiga de mi esposa y teníamos por supuesto mucha confianza. Ellas trabajan juntas y tienen una empresa de evalúos de propiedades agropecuarias. También mi amigo Carlos trabaja con ellas en la elaboración de planos.

Habían estado viajando bastante debido al avalúo de una finca que realizaban para un crédito bancario, pero durante y después de ese tiempo había yo notado que mi mujer era mas esquiva y tenia otra forma de comportarse, lo cual llamó mucho mi curiosidad al punto de preguntarme si tendría a otra persona.

Mi esposa es alta, morena, con un culo que se destaca a pesar de que ella se viste bastante conservadoramente. Tiene una piel oscura que hace resaltar sus ojos verdes y con el que hace especial juego un cabello ensortijado que llega hasta sus hombros.

Debo decir que mi mujer es bastante seria y que hasta ese momento nunca me había dado motivos para dudar de ella.

Casualmente, Carlos vino a visitarme y cuando Elena traía las copas pude ver que él disimuladamente miró sobre su blusa, lo cual me hizo sentir celos, los cuales pasaron a sospecha cuando observé que cuando mi mujer se levantaba él la seguía con la mirada. Aquella situación, que no pasó de lo normal me hizo temblar de rabia y también de excitación de imaginar que mi esposa me estuviera engañando con Carlos.

El día siguiente cité a Zenda, la amiga de mi esposa con quien yo estaba saliendo, y le pedí vernos. Una vez que almorzamos, pedimos una botella de whiskie y yo comencé a preguntarle sobre la forma en como se llevaban ella, Carlos y mi esposa. Al principio, no quería decirme nada, pero luego con los tragos el tema salió más fluidamente, y finalmente logré que me contara toda la verdad de como había empezado aquello, el relato es el que sigue:

Comenzó diciéndome “Mira, Carlos dice que es amigo tuyo pero eso no lo entiendo. Te diré porque, cuando fuimos a evaluar la Finca en Turiamo tu esposa y yo aprovechamos de estar en la piscina de la casa donde nos hospedamos. Como nos quemamos mucho, decidimos no ponernos sostenes el día siguiente. Estábamos trabajando sobre la maqueta del regadío que se iba a hacer en la finca y noté que Carlos, en la mesa le miraba constantemente los senos a tu mujer, de una forma tan descarada que yo me vi en la obligación de decírselo. El se rió y me dijo que le encantaban sus tetas negras y grandes. Luego se sentó junto a ella mientras trabajábamos en la mesa de dibujo, y cada vez que ella se inclinaba el no perdía de vista lo que miraba sobre la blusa. Estábamos tomando las dos y yo veía a Elena muy alegre al punto que se recostaba de Carlos cuando hablaba y veía como él se deleitaba mirando lo que le gustaba. Al final de esa jornada nos tomamos media botella de whiskie y Carlos seguía con su misma actitud. Por su parte, tu mujer estaba como exaltada por el alcohol ya que rara vez toma. Las dos estábamos con mini y ella llevaba una camisa que le quedaba muy ajustada pero que dejaba ver de cerca los pechos que Carlos tu amigo deseaba y que me había demostrado claramente. Yo lo veía con cierta rabia, como diciendo ¿Qué haces, estas loco?. En un momento el se acercó y me dijo ¿A qué hora van a su habitación?, a lo que yo respondí que se lo preguntara directamente a ella. (Ese relato contado por mi amiga me exasperaba, porque no sabia como terminaría.) Cuando terminamos de tomarnos la media botella de whiskie salimos del salón de trabajo y nos dirigimos a nuestros cuartos, ya que por ser una finca, los tres nos estábamos alojando allí, un cuarto para Elena y yo, otro para Carlos. Cuando caminábamos, Carlos se acercó a tu esposa y le dijo que si nosotras queríamos más whiskie Él podría conseguirlo. Ella dijo que claro que si y él nos dijo que el encargado de la finca le había ofrecido una botella. Luego afirmó que si se la daban él subiría a la habitación para dárnosla.

En realidad nunca había visto a tu esposa tan tomada como ese día, se reía y decía que estaba bien.

Cuando llegamos a la habitación entramos a bañarnos. Teníamos como costumbre hacerlo. Luego de un rato sonó el timbre. Yo salí con la toalla y cuando vol

ví Elena me pregunto de quien se trataba, yo le dije que era Carlos, con la botella. Ella me dijo que que quería, yo le dije que estaba alegre y quería hacernos un strip tease. Elena me dijo que le parecía una locura pero en ese momento él nos trajo dos tragos y salió del cuarto de baño, donde las dos permanecíamos detrás de la puerta de la tina. En ese momento intercambiamos los vasos y yo la bese como por impulso, ella se dejó pero estaba asombrada. Seguí tocándola y me di cuenta cuanto habíamos las dos deseado esa situación.

La verdad yo me había acostado con Carlos en dos ocasiones y él me había confesado que le gustaría estar con Elena. Así que decidí favorecerlo a la vez que facilitaba el estar ella y yo.

Le dije a tu esposa: oye, porque no volvemos loco a Carlos entre las dos y le hacemos cosas divinas. A lo cual me respondió que si yo estaba loca porque él tenia su novia y nosotras dos éramos casadas. Nos reímos juntas de ese argumento y eso me dio la oportunidad de insistir diciéndole mas francamente: Elena, la novia de él es una gafa, tu sabes que las dos podemos volverlo loco, anda, vamos a ver si es verdad que quiere a esa mujer. Ella calló y en ese momento Carlos entró nuevamente al cuarto de baño para llenarnos los vasos, a lo que yo accedí, dándoselos a través de la puerta de la tina.

Entonces le dije que donde estaba el strip tease que nos había ofrecido. Él estaba muy dispuesto y empezó a quitarse la ropa mientras bailaba, quedando solo en la trusa que llevaba abajo, a través de la cual podía vérsele su enorme miembro. Confieso que en lo particular yo sabia que su miembro negro y grande era espectacular.

Le pedí entonces que se pusiera una toalla en los ojos, yo misma se la amarre al rostro, y luego invité a ver a Elena como se bajaba la Trusa.

Viéndolo así le pedí que no se moviera y empecé a acariciarle la herramienta. La cabeza se le hincho y empezó a decir lo mucho que le gustaba. Luego tome la mano de Elena y abriendo la cortina puse su mano en ese negro trozo, a lo que él respondió con un gemido de satisfacción.

Lo hale suavemente y lo hice entrar a la tina guiándolo en sus pasos, Elena estaba cohibida. Empecé a besarlo y a acariciarle los huevos, luego baje y metí su enorme palanca en mi boca, pasándole largamente la lengua por su cabezota hinchada. Elena me veía con interés. Me acerque a ella y sin dejar de tocar el miembro puse la mano de ella allí también y la bese en la boca, mientras con la otra mano acariciaba sus senos.

Estábamos las dos excitadas y en un momento, le quite el paño de los ojos a mi amigo. Comencé a besarle los pechos a Elena que eran grandes y con pezones protuberantes además de negrísimos, aquello era maravilloso.

Baje suavemente y empecé a besarla en su raja, ella separó las piernas automáticamente y sentí que la estaba volviendo una maquina de excitación sexual. Mientras tanto, El la beso en la boca y acaricio por primera vez sus ansiadas tetas, las cuales recorría con su lengua mientras succionaba los pezones.

Se coloco detrás de ella y la besaba por la espalda, bajando luego a sus nalgas metiendo completamente su cara en el culo de mi amiga. Ella gemía ya entregada a nuestras caricias.

Carlos se incorporó y acerco su enorme miembro a aquellas nalgas morenas en las que se deleitó frotando la cabezota contra el hueco que hacían ambas nalgas las cuales por mi trabajo de lengua sobre la cuquita se iban hacia atrás.

Luego, mi amigo la doblo suavemente y comenzó a introducir su miembro en la deseada rajita mientras sostenía firmemente las dos tetas.

Él bombeaba y gritaba, decía que le encantaba el culo de tu mujer, balbuceaba que le encantaba su coñito caliente y mientras tanto yo pasaba mi lengua alternativamente por su falo y el clítoris de ella hasta que la hicimos gritar y empujar sus nalgas hacia atrás soltándonos un orgasmo. Carlos dijo que lo íbamos a hacer acabar y dijo que quería hacerlo en la cara y las tetas de las dos.

Se puso frente a nosotras, las dos se lo chupábamos, me excitaba ver a mi deseada Elena con aquel trozo en la boca y dejando que nuestras lenguas se juntaran sobre ese miembro negro y enorme.

El la levantó a ella y le beso los labios y la cara para después succionar con inmenso deseo sus tetas negrísimas. Después ella siguió mezclando su saliva con la mía tratand

o de hacerlo acabar. Entonces el me levantó a mi y besó mis pechos rosados con locura mientras decía que las dos éramos lo máximo. Se me ocurrió decirle ¿y tu novia?, a lo que me contestó que las dos mujeres mas divinas éramos nosotras.

Seguidamente me dijo en el oído que quería acabar en las tetas de Elena, así que cuando baje nuevamente a besar su pene hinchado que manifestaba en sus venas el deseo de expulsar su lechero caliente, pasé una y otra vez la cabezota de su miembro sobre los pezones de tu esposa mientras le decía <<gózala, gózala, ¿no son estas tetas las que te vuelven loco?>>, Él gemía y se mordía los labios de sentir como entre las dos le chupábamos y le lamíamos el palo y los huevos. Pasaba con desesperación su pene por la cara y las tetas de ambas y yo consciente de su deseo me empeñé en pajearlo. El movió las nalgas hacia atrás y doblo las piernas tratando de aguantar el torrente que venía desde sus bolas, como queriendo alargar ese momento de éxtasis supremo, diciendo <<¡Ay coño ay coño me van a hacer venir!>>, yo le dije para acelerarlo aun más <<Dale Carlos, danos esa lechita>>, y sintiendo por sus gritos que estaba por acabar, saqué el palo de mi boca y lo apunte a las tetas de tu mujer, entonces El, sintiendo como yo llevaba su trozo de carne a frotar los pezones de tu esposa comenzó a moverse sin control y gritó <<Me vengo ay coño me vengo ahhhh, ahhh, tomen mi leeeeeche ahhhh en las teeeeeetas ahhhhhh!>> y empujando violentamente sus nalgas hacia adelante soltó un chorro espeso de semen caliente que bañó ambos pechos y la cara de tu mujer mientras el resto voló en borbotones de esperma sobre mis tetas haciendo que el macho en cada contracción chillara <<Ricoo ahhh ahhhgh>> con movimientos espasmódicos que se fueron tranquilizando cuando Elena y yo nos pasamos por los labios los últimos efluvios de su néctar. Nos gustó a él y a mi ver como los colgajos de leche hacían contraste con los pezones negros de tu esposa, ella tenia semen en las dos tetas, las mejillas, el pelo y las pestañas. Carlos comenzó a regárselo todo a lo que yo me uní juntando los tres nuestras lenguas llenas de jugos y espermatozoides. Seguidamente nos dormimos los tres en una sola cama, pero cuando desperté tu esposa y Carlos se estaban besando mientras el acariciaba su cuca y ella gemía, me limité a observarlos, en verdad a Carlos le gusta ella, mamaba sus pechos, pasaba su lengua por el cuello y su miembro estaba tan duro como la noche anterior, luego bajo hasta la deseada hendidura y comenzó a pasar la lengua con desesperación mientras succionaba todos los jugos que de allí salían. Subió por su vientre y mientras se deleitaba con esas tetas oscuras que lo tenían tan cachondo, metió su falo en esa rajita que lo pedía con desesperación, ahí desato su pasión metiendo y sacando su miembro que entraba y salía mojado de los jugos prohibidos de tu mujer, el gruñía y ella emitía quejidos cada vez más fuerte hasta que ella tuvo su primer orgasmo. El la volteo y metió su cara en las nalgas de tu esposa adonde lamió y dio pequeños mordiscos alrededor de su agujero. lo metió nuevamente pero esta vez en posición de cuatro patas, los movimientos de Carlos eran bruscos haciendo que las nalgas de Elena sonaran a cada choque del embate de los huevos de su macho. Cuando ella volvió a acabar, El la volteo y con un movimiento súbito la ensarto de frente otra vez diciéndole <<ahora me toca acabar a mí, mi amor shhh ahhh>>, tu mujer le dijo <<ay no, no me acabes adentro papi porque yo no me cuido>>, El agarró con dureza las dos nalgas de ella y en medio de su vaivén apasionado sobre la deseada cuquita de tu esposa le dijo <<No, mi amor, yo tengo que echarte ese lechero adentro, adentro, eso es lo que quiero>> Ella se dejo llevar y como ultima resistencia le dijo <<Coño noooo mi amooor me vas a preñar si me acabas adentro>> Esto parece que lo excito mas porque le contesto moviéndose mas duro <<Okey, entonces te preño mi amor, te preño, toma mi leche coño, tómala, así, así, asiiiiiiii>> y agarrando con sus dos manos las tetas inmensas de tu mujer empujo su pelvis hacia adelante y disparo su blanca carga en las entrañas de tu esposa chillando <adentro, adeeeentro toma mi leeeeeeeche ahhh! mientras

sus dedos se hundían en la carne de los pechos sintiendo que aquella cuquita le succionaba su semen espeso que le quemaba los huevos y que tanto tiempo espero para ver realizado su sueño de cogerse a tu esposa”.

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Fernando R.

Autor: Fernando R.

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