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MI FANTASIA DE SER MASTURBADO POR OTRO

16 de noviembre de 2007

Me llené de valor, tomé el teléfono, y marqué el número que aparecía en el aviso del periódico local “Masajes para relajar y quitar el stress – atendemos hoteles – ambos sexos – masajistas hombres jóvenes “y rápidamente solicité servicio a mi hotel.

Esos 15 minutos de espera se hicieron muy largos, con ráfagas de arrepentimiento y decisión de cancelar el valor acordado, dar las gracias y cerrar la puerta, pero al mismo tiempo arrepentirme de no cumplir esta fantasía mía de ser masturbado por otro hombre, nada mas eso, ser masturbado y de pronto, de pronto, tocar un pene. En eso sentí que tocaban la puerta de la habitación. Casi tembloroso abrí la puerta para encontrarme con un muchacho de aspecto muy agradable, se veía limpio, bien vestido, pulcro, aunque sin afectación, me saludó con voz clara, masculina, agradable, amable pero respetuosa, en ese momento decidí seguir adelante con todo y lo hice pasar. Traía un pequeño maletín, que deposito en el suelo. Muy amablemente me explicó que lo acostumbrado era cancelar por adelantado, pero que la tarifa dependía del masaje que yo solicitara. Un poco nervioso le dije que quería un masaje de relajación completa, con un ligero y sutil énfasis en la palabra “completa”.

Viendo que estaba un poco nervioso muy amablemente me explicó que dependía de la “interacción” durante el masaje. Retomando mi decisión le dije que yo quería que el me masturbara, aunque no pude evitar un ligero temblor en mi voz. Sonriendo me dijo que no había problema, pero que si lo quería oral o manual. Mi decisión llegaba hasta manual, asi que se lo aclare, solamente manual. Él me sugirió que si yo quería, podía simplemente agregar 20 dólares adicionales y si cambiaba de decisión y deseaba algo mas, por él estaría bien, si no, lo consideraría una propina muy buena. Torcido como estaba, y vencido ya el miedo de solicitar mi fantasía, agregue el dinero. Como yo estaba vestido, me sugirió que fuera al baño y me pusiera la bata del hotel, par estar mas cómodo. Al desvestirme en el baño me di cuenta que tenia una erección, pero parte de mi fantasía era ser masturbado por otro hombre, pero solo con la mano, de nuevo en ese momento me atacó la duda y me debatí entre salir y despedirlo, y ya. Como por encanto se me bajo la erección.

Abrí la puerta y lo encontré vestido con una bata blanca de aspecto muy profesional, y al parecer desnudo debajo de ella. Ya no dude más y le entregué un par de guantes de cirugía, le solicité usarlos, a lo cual no opuso ninguna duda y se los puso de inmediato. También le pasé la botellita de aceite de bebe que había comprado, sonrió y me felicitó por lo precavido. Me pidió acostarme en la cama y despojarme de la bata. Cuando vio que aun tenía mis interiores me dijo que me los quitara pero luego sonriendo me dijo que me recostara bocabajo, que me daría primero un poco de relajación. Le obedecí y me acosté boca abajo. Sentí como me aplicaba aceite en la espalda y hombros y empezaba a darme un masaje bastante profesional y relajante, fue bajando por los músculos de mi espalda hasta llegar a la parte baja, se limpió los guantes de aceite, y suave pero firmemente tomó mis interiores y los empezó a halar hacia abajo, maniobra que le facilité levantando las caderas.

Masajeó un poco mas la parte baja de mi espalda y cuando sintió que me tenía muy relajado, de veras lo estaba, me indicó con presión de sus manos que me volteara boca arriba, lo cual hice maquinalmente, sin caer en cuenta que ya estaba desnudo, y por lo que podía sentir abajo, mi pene un poco gordo pero aun blando. Acomodé una segunda almohada bajo mi cabeza, para poder mirar. Mi pene yacía como yo creía, gordo, un poco más largo, no dormido de todo, pero aun bastante blando. Dejó caer aceite sobre mi pene y mis testículos y aplicó su mano plana, con la palma cubriendo m

i pene blando oprimiéndolo un poco y con sus dedos hacia mis testículos que suavemente empezó a acariciar. Como su postura era un poco forzada, se movió un poco hacia mi cabeza, de tal manera que podía trabajar ligeramente inclinado con ambas manos sobre mis genitales. Al moverse, alguitas veces rozaba suavemente mi antebrazo y me pude dar cuenta que llevaba una pantaloneta o interiores bajo la bata.

Sentía como mi pene se engordaba bajo la presión de su mano pero pronto cambio de posición y lo tomo con la mano, bombeándolo como en una masturbación normal, pero sin correr el cuero atrás destapando la cabeza. Mi pene se fue poniendo duro, aun no completamente erecto, al fin y al cabo si sentía algo de culpa. Soltó mi pene y con ambas manos reempezó a masajearme de manera deliciosa los testículos y el pene, Sentí como de mi pene, aun no bien parado, salía y salía precum. De pronto una sensación deliciosa en mis testículos, como si una boca los chupara, ahí si se me puso como una piedra mi pene, delicioso, le dije, y sin más empezó a hacerlo con su mano sobre la cabeza de mi pene, aun cubierta por el cuerito, igual en todo a una verdadera mamada, haciéndome sentir delicioso. No lo hizo sino un corto momento, tomó mi mano con la suya y me la llevó hacia mi pene.

– Ahora si muéstreme usted que tiene debajo de ese cuerito, siempre digo que un hombre no esta desnudo del todo si el cuerito cubre la cabeza, así que usted acabe de desnudarse para mi, corra ese cuerito hacia abajo –

Me pareció súper erótica esa explicación y tomé mi pene con mis dedos pero se deslizaron por estar tan untados de aceite, sintiendo corrientazas mientras trataba de asirlo, corrientazas casi peligrosos, así que dejé más bien que mis dedos acariciaran mis testículos mientras bajaba un poco la tensión.

- Destápela usted- le dije.

Tomó entonces mi pene y lentamente fue halando la piel hacia atrás, descubriendo la cabeza roja, roja como nunca, hinchada, lisa, brillante, y en ese momento un goteron de precum asomo en la punta, que el empezó a frotar con los dedos en la cabeza, lo cual me hizo sentir que me iba a venir así que le pedí parar. Soltó mi pene que quedó duro y súper parado, temblando, moviéndose con cada pulsación. Para calmarme un poco, prendí un cigarro y el otro, que empezamos a fumar en silencio. La idea de masturbarlo se convirtió en decisión, y sin pensarlo llevé la mano a mi pene, ya algo blando y empecé a masturbarme mientras él me miraba, froté precum sobre la cabeza y sin pensarlo, sin estar conciente de romper ese tabú, mojé bien uno de mis dedos en precum y lo chupé, como hago en mis pajas solitarias, saboreando con deleite ese sabor tan conocido.

Continué masturbándome, pareciéndome súper erótico estar así, masturbándome delante de otro hombre hasta que sentí que me venia, lo que quería evitar, así que recurrí a mi técnica de tensar todos los músculos y tener un orgasmo en blanco, lo cual logré con gran dificultad por lo lujurioso del la situación, no pude evitar que una gotera blanca coronara la cabeza, que recogí con un dedo y lo froté en mis labios y lo chupe. Me preguntó si yo era gay o bi o que, le explique que era la primera vez que me tocaba un hombre, que simplemente era una fantasía, que por eso solo quería que me masturbara.

–¿Pero lo has chupado, se los has chupado a alguien?- me preguntó, le expliqué que no, que nunca había hecho nada gay, -pero probaste tu leche- me dijo, le dije que algunas veces lo hacia.

Mi pene yacía flácido, chico, bien dormido, pero mi masajista de nuevo le aplicó aceite, y de nuevo me hizo aquello con la mano que parecía una mamada, con lo que se puso bien duro muy rápido, entonces empezó a masturbarme con las 2 manos, frotándolo de arriba abajo como lo hacen los circuncidados, desde la cabeza hasta la base del tronco, empecé a sentir que me podía venir y le dije que despacio pero me dijo que había mucho tiempo, que disfrutara que había tiempo para otro masaje. Dejé entonces que mi placer subiera, viendo la cabeza de mi pene emerger entre aquellas 2 manos, con ocasional caricia a los huevos, hasta que empecé a sentir que ya venía, se me puso súper duro, en ese momento me lo apunto hacia mi cara, boté un chorro que me la mojó toda, y cont

inuó bombeando mientras globo tras globo de semen estaban saliendo.

Luego más despacio mientras se desinflaba en su mano, entonces, trajo su mano enguantada untada de mi leche y la dejo caer en mi boca, movimiento que no vi por tener los ojos cerrados en esa cumbre de placer. Dejé que mi leche se esparciera sobre mi lengua, saboreándola, sintiendo aun suaves caricias muy sexis sobre mi pene. Fuere por el cigarro o por el tabú roto, pese a haberme venido, seguía muy excitado. Me incorporé en la cama, me senté frente al masajista y le dije: ahora si quiero algo más, quiero hacerle una pajita a usted. Él pareció sorprenderse, me dijo que definitivamente yo no era un cliente común y corriente, le insistí y acepto. Le dije que se tendiera en la cama, pero al borde, con los pies en el suelo, de tal manera que pudiera sentarme entre sus piernas, en un banquito.

De veras parecía un poco sorprendido y confuso, llegó a decirme que si se la quería chupar era con condón, le dije que no, que eso no iba a pasar. Me puse unos guantes, le pedí que se quitara la bata, quedando en una lycra ajustada pero gruesa, no muy reveladora. Le baje la lycra, descubriendo que estaba rasurado pues no vi pelos hasta llegar casi a la raíz del pene donde tenis un pequeño matorral muy corto, depilado a la medida, proseguí, un tronco no muy grueso oscuro, largo, hasta dejarlo descubierto por completo, el prepucio en su sitio, y 2 hermosas bolas tensas y grandes. En medio de ellas descansaba ese bonito ejemplar.

Se veía pesado, y creí ver un ligero engrosamiento mientras lo miraba. Puse aceite en mis guantes y delicadamente lo tomé en mi mano, apretándolo ligeramente, como un suave ordeño, al mirar el prepucio, lo vi húmedo, señal de que mi paja lo había excitado en alguna medida. Empecé a masturbarlo como el había hecho conmigo, sin descubrir la cabeza, aunque a decir verdad no parecía excitarlo muy rápido, le dije que era la primera vez que hacia una paja, que me ayudara, bajo entonces sui mano, la puso sobre la mía , haló bien hacia abajo, destapando una cabeza gruesa, más bien corta, como champiñón, prominente abajo como casco de buque, y empezó a masturbarse con mi mano, en bombazos largos y continuos, hasta que sentí como se fue poniendo muy duro en mi mano y empezó a botar precum en cantidad, bajo su mano, humedeció sus dedos y también los chupó, como yo.

-También me gusta- me dijo.

Me excitaba sentir ese palo duro en mi mano y ver emerger aquella cabezota de mi puño, luego me concentré a jugar con la cabeza, causándole evidente placer, luego tomé su pene como mi mano como ordeñándolo, entonces se me ocurrió que se pusiera en cuatro para pajearlo así, como ordenándolo. Él me dijo que si quería penetrarlo tenía que usar condón, una vez más le dije que solo quería pajearlo, se puso en cuatro con su trasero hacia mi, le veía esas 2 bolas magnificas y el pene colgando entre sus muslos; lo tomé con la mano y empecé a masturbarlo, como ordeñando una vaca, rápidamente se le puso bien duro y de nuevo a babear pre-cum en cantidades.

Luego lo volví a hacer acostar y continué bombeándole ese pene hasta que lo sentí acercarse, en ese momento solo lo acaricié en la parte de abajo del glande, hasta que me di cuenta que se venía, los cogí con la mano y lo bombeé apuntando lejos de mi cara, precaución innecesaria porque el primer chorro fue muy corto, unos pocos centímetros, como una erupción de lava, pero gruesa y viscosa, como crema, apreté mis dedos alrededor del borde de la cabeza mientras la apretaba y aflojaba, sacando más y más leche que me bañaba el guante, con esa leche procedí a untar la cabeza, todo el tronco y los huevos, que quedaron deliciosamente lisos con su leche.

De pronto sentí como me venia sin tocarme y sin poder ni quererme contener boté un chorro de semen blanco y espeso que aterrizó preciso sobre el pene de mi masajista, aun semirrecto, lo tomé de nuevo con mi mano y usando mi semen como lubricante, empecé a masturbarlo otra vez, pero no logré revivir esa manguera. Le pasé una toalla para que se limpiara, tomé otros 20 dólares, se los di de propina y le pedí que se fuera. Rápidamente se vistió y se despidió dejándome una tarjeta con su número de celular.

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Autor

: Antonio Malean Antonio267 (arroba) yahoo.com

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