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MI FOGOSA CONCUÑA

19 de noviembre de 2008

Mi cuñado se casó hace ya cuatro años con una mujer muy guapa pero muy pesada. Desde el primer día que nos la presentó, nos hizo sentir que ella no compartía nuestros gustos o aficiones. No le di gran importancia, ya que no pensaba estarlos viendo muy seguido, solo en las reuniones familiares y pues con tanta gente, no pasaría mucho si ni siquiera platicara con ella.

Pero a los dos años de casados, llegó el primer hijo, y con las felicitaciones y visitas, estuve más en contacto con ellos. Me costaba algo de trabajo platicar con ella, pero poco a poco el hielo se derritió y pues ya pasábamos más tiempo juntos los cuatro, o sea, mi cuñado, mi esposa ella y yo. Como a los seis meses de la lactancia de su hijo, ya que al inicio que le tocaba alimentarlo, se iba a otra habitación, solamente se acomodaba una cobija y se quedaba sentada con todos. En una ocasión, que estábamos los dos solos, noté que al darle el pecho, antes de acomodar la cobija, se sacó el seno y acomodó al crío. La verdad me quedé congelado viendo esa hermosa teta frente a mi y hasta pensé que debería ser yo al que amamantara! Se tapó rápidamente y seguimos charlando sin dar demasiada importancia al evento.

Pasaron un par de semanas y nos visitaron en casa. Mientras se preparaba la comida, le tocó darle el pecho a su bebe y por algo, le pidió un vaso con agua a su marido, pero como estaba en la cocina ocupado, yo me ofrecí a llevárselo a la sala. Serví el vaso y cuando se lo ofrecí, al hacer un movimiento para tomarlo, se resbala la cobija y se queda su hermosa teta al descubierto. No hizo nada para taparse y siguió tomando el agua. Yo me hice el tonto volteando a otro lado y cuando terminó de tomar, me dijo, toma el vaso, gracias. Volteo para tomarlo y con una gran sonrisa y aún sin cubrirse el pecho, me agradece.

En eso, el bebe deja de mamar dejando el seno entero a mi placer. Ella simplemente se sonríe y dice "ay este nene" pero… ¡aún goteando leche! yo hipnotizado, no podía apartar mi vista. Me dice… que… me tapo ya? Le digo. este… si…como quieras… perdóname. Perdón? De que lo pides? Que te guste verme? Que disfrutes mis tetas? Y se rió como una picara, cubriéndose el seno.

Nos sentamos a la mesa y yo me sentía cortadísimo y ella al contrario hacía bromas y estaba muy alegre. Pasó la tarde y finalmente se despidieron y se fueron, pero quedamos de ir a su casa un par de días después por una fiesta de cumpleaños de mi cuñado. Esa noche mi esposa me preguntó si había sido la concuña muy descortés conmigo, porque me había notado muy callado y cortado. Le dije que había estado normal, como siempre era que no quería compartir. Pasó sin más comentarios.

Llegó el día de la fiesta y ahí estábamos muy puntuales. Había otros invitados amigos de la oficina de mi cuñado y algunas amigas de mi concuña junto con algunos familiares de mi esposa. Felicitamos a mi cuñado y al saludarla, me dio un beso muy cerca de la boca. Yo ya pensé que estaba imaginando cosas, que no podía ser eso posible. Nos pusimos a platicar con otras parejas y tomamos algunas copas. En una visita al baño, me topé con ella y me dijo que iba a darle de comer a su bebe, que si quería la podía acompañar a su habitación. Me dejó sorprendido tal invitación tan directa y la acompañé sin pensar más. Llegamos y después de poner al bebe en la cuna, se abrió la blusa sacando sus dos hermosos senos, con unos pezones enormes y me ofreció que los besara, cosa que no tardé en apoderarme de esas delicias.

Empezó a jadear fuertemente y puso mi mano en su sexo. Como pude levanté su falda y metí mi mano en sus pantaletas encontrando su vulva caliente. No tardó en ponerse muy mojada y me facilitó meter mis dedos. La llevé a la cama y me cercioré de que la puerta estuviera cerrada con seguro. Ya se había bajado l

a pantaleta y yo me bajé el pantalón rápidamente. No me costó trabajo penetrarla y sus pechos saliéndoles gotas de su almíbar me invitaban a mamarlos. Me pidió que no me tomara la leche porque le tocaba pronto al bebe y no quería que la dejara seca así que solo los lamí profusamente, aunque si probé un poco de su leche.

Acabamos prontamente teniendo un orgasmo grande y abundante y me pidió que me vistiera y me saliera discretamente de la habitación para que nadie se diera cuenta. No sin antes ponerle mi verga en su boquita para que la limpiara, cosa que me agradeció con una mamada deliciosa.

Me vestí y salí de la habitación a la reunión sin que nadie notara mi ausencia. Al poco tiempo apareció ella con una sonrisa angelical y unas mejillas muy sonrojadas. Comentó en voz alta que el bebé no había comido casi nada y que seguramente en cualquier momento necesitaría irse de nuevo y al decir esto, se me quedó viendo fijamente a los ojos, y yo entendí la invitación a continuar otro poco con nuestro secreto. No podía pensar claramente entre el alcohol y el nerviosismo que se me acumulaba.

Que pretexto diría o que tendría que hacer para que no se diera cuenta mi esposa, porque mi cuñado no me preocupaba, ya que estaba muy borracho platicando con sus amigos. Mi esposa estaba muy entretenida con sus familiares, así que decidí arriesgarme de nuevo, cuando me hiciera la señal. Me insinuó que me fuera yo primero para que nadie sospechara nada y así lo hice. Me metí a la habitación y en unos pocos minutos apareció ella.

Dejando al bebé en la cuna de nuevo, se sentó en la cama y se levantó la falda ya sin pantaleta enseñándome su brillosa vagina pidiéndome que se la mamara. Me arrodillé frente a ella y se la mamé y mientras le acariciaba los senos y le metía el dedo por la vagina y ella solamente se contorsionaba pidiéndome más y apretando mi cabeza en su vulva. No tardó mucho en venirse en mi boca apretándome la cabeza con sus fuertes muslos. Para esto ya estaba yo al cien durísimo y listo para cogérmela de nuevo. Le aparté las piernas y me le dejé caer encima y se la fui metiendo disfrutando de su hermosa cara y que me decía métemela más… más así… métemela… gimiendo y disfrutando cada milímetro de mi verga. Así estuvimos un tiempo hasta que no aguanté más y me vine de nuevo dejándole una ola de semen adentro.

Me quedé rendido acostado en sus tetas, pero no por mucho tiempo, ya que me tuve que levantar porque el bebé empezó a lloriquear exigiendo su turno. Me vestí y ella se dispuso a alimentarlo. Me preguntó si había usado condón, a lo que le dije que no había traído uno conmigo. Me dijo, no me vayas a embarazar que ni ocho meses tengo con este! Le dije, espero que no, pero por si las dudas, no dejes de coger con tu marido esta noche para que no haya sorpresas ni sospechas y como está tan borracho, ni se acordará de nada mañana.

Así hemos seguido hasta ahora, cogiendo en cada oportunidad que se nos presenta y afortunadamente no la embaracé en esa ocasión pero ya casi siempre usamos el condón desde ese día. Ahora ya tiene su dispositivo y algunas veces me invita a que le deje mi semen adentro. Mi esposa nunca ha sospechado nada y mi cuñado menos. Cada que puedo les digo que mi concuña es una persona muy difícil y le pregunto a mi cuñado que como le hace para aguantarla.

Me encanta coger con ella porque es muy fogosa y conmigo no se detiene a nada, dejándome cogérmela por todos lados, hasta por el culo que me gusta tanto. Algunas veces no nos da tiempo de ponernos a coger, pero ella busca la forma de al menos darme una buena mamada para que no me quede con las ganas ni ella tampoco. Así seguimos por ahora disfrutándonos cada vez que podemos.

Si les gustó el relato vótenme, les agradezco…

Autor: Fernando

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MI FOGOSA CONCUÑA, 8.7 out of 10 based on 9 ratings
  
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