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MI HERMANA, EN SU CUMPLEAÑOS

17 de enero de 2006

Este caso sucedió este 15 de Diciembre de 2005. Le hablé por teléfono a mi hermana Laura para saludarla un día antes, contestándome.

-Que bueno que hablaste mañana es mi cumpleaños y te invito a comer después de las cuatro, van a venir unas amigas y a esa hora estaré sola, mi marido llega hasta las 12:30 hrs. De la noche para que me acompañes un rato.

-Claro ahí estaré.

Me quedé pensando en lo que sucedió 25 años atrás cuando se entregó a mi y me reestreno y conocí lo que es una verdadera mujer en la cama y que hace dos años volvimos a coger en su casa del rancho a donde acudí con la intención de culear con mi madre pues llevaba días soñando que me la culeaba de lo más rico, pero como tenía pareja, me fui a la casa de Laura y al tercer día de estancia aprovechando la ausencia de mi esposa y mi cuñado, volvimos a coger y así con esos bellos recuerdos se llegó el jueves 15, busqué el arreglo floral más bonito predominando las rosas rojas y me presenté en su casa y antes de tocar se abrió la puerta.

-Hermano que sorpresa, mira te presento a Lety y Ana, son las únicas que se quedaron y como ya se van salí a despedirlas.

-Es un gusto conocerlas y gracias por acompañar a Laura. Toma y felicidades hermana.

-Gracias hermano, están preciosas, ahorita las pongo en la mesa.

Nos despedimos de sus dos amigas y le di un abrazo y un beso en la mejilla me abrazó más fuerte y me restregó sus enormes senos en el pecho y el beso me lo devolvió en la comisura de los labios, otra vez los recuerdos volvieron y la verga respondió de inmediato y aprovechando su abrazo le di un ligero tallón, no se si lo sintió, pero noté un cambio en su respiración.

Vestía un traje color beige, falda arriba de la rodilla y su culo se veía precioso marcándosele el resorte de la pantaleta que ceñían su par de nalgas que en una ocasión se las aplasté enterrándole la verga hasta el fondo. A sus 48 años se conservaba muy bien únicamente su vientre se notaba un poco abultado por los años, pero todo lo tenía en su lugar, estaba apetecible. Nos sentamos a comer platicándome que su esposo llegaba muy tarde y cansado por lo que estaba abandonada en lo sexual y que un taxista en dos ocasiones no le quiso cobrar el servicio y tenía temor que atentara contra ella y no se lo había contado a su marido por que es muy violento y no quería llegar a mayores. Pasamos a la sala y ocupé un lugar donde la apreciara a mi antojo y ella no tuviera muchas oportunidades y así fue, se quitó el saco quedando en blusa y le noté los pezones erectos cosa que no tenía cuando llegué y la abracé, había dos posibilidades, el taxista la excit&o Abrió su blusa quedando a la vista su brassier rojo, quitó el broche del centro y brotaron sus dos enormes tetas coronadas de una negra aureola adornadas por los erectos pezones, el gran peso de las enormes chiches hizo que le colgaran desparramándose hacia abajo, nos pusimos ambos de pie y nos abrazamos mi boca se prendió a un pezón succionándolo y lengüeteándolo con suavidad y con ambas manos la tomé de las nalgas apretujándolas y jalándola hacia mi para tallarle la verga sobre la falda y se diera cuenta como me tenía a punto de explotar con el espectáculo que me obsequió de sus piernas y su calzón cubriéndole el enorme tamal. Abrió las piernas a lo que le permitió la falda y se medio ahorcajó sobre mi muslo y pegó su sexo sobre el mío, jadeaba y su agitada respiración iba al ritmo de los movimientos de su cintura sobre mi verga, le levanté la falda por atrás y volví a agarrarle las nalgas sobre la pantaleta y se las apretujé con más fuerza, luego metí mis manos entre la misma acariciando las redondeces y tersura de su culo.

-Aassííí, acaríciame suavecito, asiii quiero sentirme amada, en este momento te necesito más que nunca para que calmes mi ardor.

Alternaba mis lengüeteadas a uno y otro pezón y seguía acariciando sus ricas nalgas entre la pantaleta y cuando sus gemidos aumentaron la separé un poco, le junté las piernas y

así como tenía las manos le bajé el calzón hasta los tobillos e hincándome me hundí entre sus piernas recorriendo con la lengua sus muslos y alrededor de sus labios vaginales aspirando el suave aroma que despedía su ardiente rajada a la que le pasaba la nariz de abajo hacia arriba frotándole el clítoris que ya lo tenía hinchado por la excitación, continué con este movimiento hasta que sus labios se separaron y entonces le hundí todo lo que me daba de lengua hurgándole la vulva para tragarme los primeros efluvios vaginales, hacía el mismo movimiento que con la nariz pasándole la lengua a lo largo de su enorme rajada deteniéndome en el clítoris para chuparlo con suavidad y luego darle pequeños mordiscos a lo que mi hermana soltaba pequeños grititos de dolor.

-Aaaayyyy, no me muerdas húrgame las entrañas con la lengua.

¡Que tanto podía hurgar con la lengua esa enorme y peluda rajada! Pero me esforzaba por meter lo más que podía la lengua hasta causarme dolor por el esfuerzo, la vulva comenzó a palpitarle y sus piernas le temblaban doblando ligeramente las rodillas sabía que mi hermana Laura no tardaría en tener su primer orgasmo, le quité por completo la falda en lo que ella se despojaba de la blusa y la senté en el sofá y así hincado le levanté las piernas para mamarle más cómodo la vagína, le metía la lengua, le tallaba el clítoris con la nariz y mordisqueaba ambos labios vaginales, no tardó en endurecer el abdomen y tensar las piernas y darse la primera venida.

-Aaaaaaaaaaahhhhhhhh, me veengoo, me vennngoooo, aaaaggghhh, si así chuuupame más, tómate mis jugos que son para tiiiiiiiii hermano del alma.

Ella misma levantó más sus piernas y con la mano le abrí la vagína y la vulva parecía que se le iba a salir o volteársele al revés en cada punzada tomaba la forma de una rosa roja arrojando sus mieles como un elixir para los dioses y vaya que para mi era un elixir, a mi hermana fue la primer mujer que le mamé la pepita y nunca me cansaría de mamársela y tragarme sus jugos vaginales, con las piernas levantadas su vagína semejaba una canoa por la forma y lo ench movimientos de derecha a izquierda así estuvo un momento engullendo el trozo de carne hasta que sintió que se atragantaba para expulsarlo, levantó la vista y me sonrió y volvió a recorrer con su lengua todos los genitales chupándome los huevos y estirándolos provocándome mayor placer y más cuando se lo metía todo arropándome con el calor de su garganta que parecía que le penetraba la vagína, con la sangre agolpada en el glande la cabeza aumentó de tamaño y las venas remarcadas a lo largo del pene parecían querer reventar por la excitación, los huevos me dolían y no por las chupadas y estiradas de mi hermana sino por la presión de descargar todo el semen acumulado, la excitación se eleva al máximo cuando la mujer que te mama la verga y te vas a coger en la sala es tu propia hermana. Así como estaba yo, también ella lo estaba, la pepita le chorreaba dejando su humedad en el bordo del sofá, como ya no podía más la tomé de los brazos y la levanté para sentarla en el descansabrazos y su vagína quedara a la altura de mi verga, se recargó en el respaldo y abrió las piernas (adoptó la misma posición de cuando la vi culeando con su novio cuando éramos estudiantes y en el mismo lugar) y como va, que se la dejo ir hasta el fondo, soltó un ligero gemido mmmmmmmm- cerró los ojos y se mordió los labios, la jalé más hacia mi y me eché sus piernas al hombro para dejar libres mis manos y masajearle las chiches al tiempo que iniciaba el mete-saca, dos, tres veces, la verga salía brillosa bañada por sus fluidos y mi hermana seguía con los ojos cerrados y su cara haciendo gestos de placer en cada penetrada, cuando de pronto.

-Riiiiiiiinnnnnggg, Riiiiiiiinnnnnggg, Riiiiiiiinnnnnggg.

Abrí los ojos como plato y no pude decir que sentí, que se me cayeron los calzones, porque ya estaban en el suelo al lado de las pantaletas rojas de mi hermana, lo primero que buscaron mis ojos fue las ventanas por donde salir corriendo o un lugar donde esconderme, los huevos se me encogieron y el pito casi se pierde entre la mata de pelos.

-Tranquilo es el teléfono mi marido llega hasta las doce de la noche y apenas son las siete.

Maldito teléfono era el mismo de h

ace 30 años, de disco y sonaba igual que el timbre de la puerta de entrada. Uuuuuuufffff, que miedo pasé.

-Ven vamos a la recámara.

Recogimos la ropa y nos dirigimos a la recámara y por primera vez sentí un poquito de remordimiento y no por cogerme a mi hermana sino por cogérmela en su propia cama y de su marido. que poca madre que tal si a mi me hacen lo mismo en mi propia cama, fue un pensamiento ligero por que ya estando encerrados nos abrazamos y no había parte de su cuerpo que mis manos no recorrieran. Ella tomó mi pitito y se lo tallaba entre los pelos y vagina pero ni así respondía, el susto no era para menos luego se volteó de espaldas se abrió el canal de las nalgas y lo atrapó entre sus redondeces haciendo círculos rozando los genitales y dio un signo de vida con una ligera punzada y fue creciendo, pero no estaba rígido, intentó metérselo de pie enroscando una pierna a mi cintura, pero no entró, se dobló, entonces me acostó en la cama y se acomodó entre mis piernas y me dio la mamada de verga más rica que yo recuerde, estiró su mano hasta alcanzar su pantaleta se la pasó por la vagína y se introdujo uno, dos, tres dedos y los metió en mi boca para chuparlos, cuando se los limpié me pasó su pantaleta húmeda por toda la cara terminando por metérmela en la boca, aspiré y chupé su humedad y el olor a pantaleta hiz provoca el poseerla y gozo con su cuerpo y lo que sigue fue inolvidable& después del sube y baja se inclinó sobre mis rodillas y el sube y baja lo hacía muelleando sobre si misma en esta posición la verga solo le entraba a la mitad, pero su ano me quedó de frente, me ensalivé la mano y le embadurné de saliva su negro agujero, me chupé el dedo medio y aprovechando su impulso se lo metí todo, soltó un Aaauuuuuuu- y se enderezó, pero la volví a inclinar y lo más maravilloso que nunca había experimentado con su mete-saca mi dedo tocaba el glande a través de la delgada membrana que separa su vagína del ducto rectal, era como si me masturbara en las entrañas de Laura, la yema de mi dedo captaba con claridad las punzadas de la cabeza del glande y aumentaba la presión para hacerlo palpitar con más fuerza, pero esa sensación no iba a ser duradera y en cualquier momento me vaciaría.

-Laura ya no resisto me voy a venir, es maravilloso lo que estamos haciendo.

-Esperame tantito me falta un poco.

-Entonces ya no te muevas para calmarme y esperarte.

Ya no se movió y con una mano me jaló los testículos y con la otra mano se sobaba el clítoris y después de un minuto.

-Ya vente, estoy lista.

Lo único que hice fue aumentar la presión del dedo sobre el glande y solté el primer chorro de leche fue una venida abundante como pocas.

-Aaaaaaaaaaahhhhhhhh, hermano dámelos todos, baña mis intestinos de leche como sabes hacerlo, solo tú me haces gozar más que mi marido, goza hermano, disfruta a tu hermana como yo lo disfruto, dime que eres feliz conmigo, dímelo, diiiilooooo por favor lo necesito.

-Si Laura soy feliz y te gozo como a la mejor de las putas, soy el hombre más dichoso de la tierra al poseerte y siente como me estoy vaciando, aaaaaaaajjjjjj.

Las nalgas de Laura se estremecían y que le meto el dedo índice y la empecé a dedear con los dos dedos a todo lo que daba.

-Aaaaauuuuuuuu. Así nooo, que me lastimas.

Le saqué los dedos y la jalé de la cadera para meter la verga más adentro y terminar de venirme más a gusto pues yo sentía que seguía bombeando leche al interior de mi hermana pues apreciaba su paso por el conducto seminal. Cuando nuestros espasmos cesaron mi hermana largó un: -Aaaaaaaaaaahhhhhhhh, que rica venida, pero falta ¡eeeeehhhh!Y se desplomó de espaldas sobre mi cuerpo y la abracé a la altura de sus senos los que acaricié hasta que mi verga perdió la rigidez y por si sola abandonó la aún caliente vagina, el esfuerzo nos hizo caer en un sopor agradable y continuamos en esa posición hasta que de su raja le escurrió semen mezclado con sus líquidos vaginales bajando hasta mis huevos, la hice a un lado para secarme los residuos pues ya sentía los huevos pegajosos y miré como mi hermana tenía la rajada abierta y le escapaba un pequeño hilillo de semen y me incliné para darle una repasada de lengua a lo largo de su raja terminando en su clítoris dándole unas chupaditas.

-Ya me

estoy calentando, síguele otro ratito.

-¡Nooo, queee!, Vámonos a bañar estoy todo pegajoso y la recámara no huele, apesta a sexo y semen y ya son las 20:30 hrs. No sea que llegue tu marido y para que quieres la que se arma, eres una mujer que con gusto me quedaba hasta el amanecer, pero entiende que tenemos nuestras familias. Le di un beso en la mejilla y me levanté a darme un baño.

-Tienes razón y hasta la boca te huele a sexo, vamos a bañarnos y me tallas la espalda y veremos que sucede ahí adentro.

Y sucedió, fue más corto, pero igual de emocionante y caliente, por que los comprensión.

Autor: Volante Azul depredador49 ( arroba ) msn.com

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