Mi hermano me despertó a mamadas

Sin parar mi pene entraba y salía de su floreado culo, sus gemidos comenzaron a subir de volumen y con mi mano tapé su boca embistiendo cada vez más fuerte con mi verga. No pude contenerme, eché mis chorros de leche en su interior.

Sentí un placer delicioso y suave entre mis piernas, con el sueño acumulado intenté abrir mis ojos, pero la somnolencia no permitió reaccionar de inmediato. Con mi movimiento sentí que mi bóxer bajó de un tiro, y fue entonces cuando desperté reaccionando por fin.

Pude ver entre la oscuridad que se trataba de mi hermano Luis, dos años menor que yo, apenas tiene 19. Su boca se había apoderado de mi pene, pues sentí ese calor delicioso y húmedo, mi verga aún sin lograr la erección total.

No dije nada, no intenté separarlo de mi cuerpo, por una sensación extraña comencé a mover mi pelvis metiendo mi verga en su boca pues ya se estaba poniendo dura.

Luis, mi hermano, hacia un ruido muy peculiar al mamarme la verga, ese ruido de que hace la piel ensalivada y una lengua devoradora. Temí que mis padres pudieran despertarse, fue cuando tomé a mi hermano de los hombros y lo halé hacia arriba, quedamos cara a cara, él sobre mí, y sentí su desnudez.

Le dije que ya no me mamara pues hacía mucho ruido. Me sonrió y subió su cuerpo, dejando su ano frente a mi cara. “Veamos si tú no haces ruido”.

De inmediato lleno de calor, mi lengua se apoderó de ese hoyito lampiño, escuché como mi hermano contenía los gemidos, mientras yo seguía sin parar. Descubrí de inmediato que mi hermano ya no era virgen, y jamás lo sospeché, pues siempre fue muy varonil, compartíamos deportes masculinos y hasta salíamos juntos con nuestras novias, pero la prueba la tenía en la punta de mi lengua, que lamía ese culito floreado.

No lo pensé más y supe que con su experiencia sabría disimular bien los gritos, así que me incorporé con la firme decisión de penetrarlo.

Adivinó mis intenciones pues de inmediato se colocó en cuatro patas sobre la cama, me puse sobre él, y escupí tres veces en su culo, sin piedad le ensarté mi pene durísimo obligándolo a acostarse completamente sobre la cama pues mi embestida lo había sorprendido.

Mi boca comía sus oídos mientras no me cansaba de penetrarlo, era evidente que mi hermanito era toda una perra comelona, y en ese momento lo único que lamenté fue no haberlos sabido a tiempo y ser yo quien lo desvirgara.

Sin parar mi pene entraba y salía de su floreado culo, sus gemidos comenzaron a subir de volumen y con mi mano tapé su boca embistiendo cada vez más fuerte con mi verga. No pude contenerme, eché mis chorros de leche en su interior.

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Cuando retiré mi verga de su culo, sentí como la leche escurrió por su cuerpo. Con una de sus manos tocó su trasero y llevó un poco de semen a su boca.

Con mi mano le ayudé a masturbarse hasta que acabó salpicando mis cobijas. Sonreímos cómplices, satisfechos, y esa noche dormimos juntos, en la misma cama, abrazados.

AUTOR: Peneduro2000

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Sobre el autor: Kara Marqueze

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Leon09 dice:

Me gustó tu relato. Quién fuera tu hermano

 

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