Mi hermano y yo (III)

Gay, filial-hermanos, sumisión, todos contra uno. El hermano termina por prostituir a su “esclavo” sexual que disfruta con su papel sumiso y se entrega a los amigos y clientes que trae su amo.

Pasaron 4 semanas desde que Lorenzo me trata como su objeto personal y aunque parezca mentira me acostumbré a esto, es más, me gusta sentir su cuerpo contra el mío aunque no me está permitido satisfacerme en su presencia. Mi vida se limita a mi trabajo como chofer en el día y sirviente de mi hermano todo el resto de mi tiempo. En las noches casi siempre me llama para estar conmigo y por lo general me coge y me manda a mi cama, no debo molestarlo para nada ni hablarle hasta que él me lo permita. Nuestra relación de hermanos es solamente para el resto de la familia, sin embargo, una sola mirada suya basta para que tiemble y trate de complacerlo de cualquier forma posible.

El dia anterior mi familia salió de vacaciones por un mes a la isla de Margarita y Lorenzo y yo debimos quedarnos debido a nuestros trabajos. En la noche vinieron 2 amigos de Lorenzo a tomarse unos tragos y conversar con él, me ordenó atenderlos mientras ellos hablaban. Yo traté de hacerlo de la manera más natural para que no se dieran cuenta de tipo de relación que llevamos, pero Lorenzo me lo hacía muy difícil ya que como nunca, me trataba mal frente a sus amigos y hacia sentir su dominio para conmigo.

De repente noté que se reían y me llamaron. José Manuel, (que era un negro, medía 1.85, con unos 90kgs de peso, y jugador de volleyball), y Joaquím (un brasilero aindiado, de 1.80 y 75 Kg), me preguntaron si era cierto que yo era marico. Su pregunta me sorprendió y no supe qué decir. Lorenzo me miró con furia y me dijo: “Contéstales guevón, que te están preguntando”, con temor les dije que así lo creía mi hermano. Se rieron y le dijeron a Lorenzo que conmigo tenía una mina de oro ya que podía alquilarme a los panas, mi hermano sólo sonrío, me miró y me ordenó desnudarme no sólo para mostrarles mi cuerpo sino su poder sobre mí. Luego exigió que le quitara los zapatos y le lamiera y besara sus pies. La humillación ya era total, algo dentro de mí me impedía rebelarme, sentía que al hacerlo me exponía a ser golpeado o al rechazo de mi hermano. Me empujó con su pie y fue cuando José Manuel se levantó, me tomó de la mano y me llevó al cuarto. Lorenzo solo asintió con la cabeza mientras yo miraba buscando alguna orden.

Apenas entramos a la habitación, se desnudó y comenzó a tocarme, cerré los ojos y me deje llevar, José Manuel me besaba y masturbaba, realmente me hacía el amor, aunque con fuerza. Estando sentado sobre su miembro seguía masturbándome e inclusive preguntándome si me dolía o si lo disfrutaba. Cambiamos de posición unas 3 veces , realmente era la primera vez en todo este tiempo que era tomado en cuenta en la cama, no sólo como un objeto. A pesar de que no me gustaba José Manuel debido a su aspecto en general, me esforcé en satisfacerlo ya que me imaginaba que con eso complacía a mi hermano, es más, pese a que me trataba amablemente, no sentía el placer que me producía la piel y el trato de Lorenzo. Mientras me cogía, solo me excitaba pensar que era mi hermano, allí me di cuenta que Lorenzo era mi dueño y que era a él a quien amaba y que no importaban maltratos ni ser utilizado por él o por quién fuera, siempre y cuando me permitiera seguir con él.

Al terminar de cogerme José Manuel, éste salió del cuarto y entró Joaquím, a quién le di lo mejor de mí ya habiendo entendido mi puesto, me moría por saber que mi hermano estaba contento con mi comportamiento, lo que me mantenía excitado. Joaquín solo se limitaba a cogerme, como un animal me clavaba su verga en mi culo nada de besos ni caricias, lo que le agradecí. Mas de una oportunidad lloré en silencio no solo por el dolor que ya empezaba a tener por él numero de cogidas en una noche sino también por la situación impotente en que estaba. Pero todo lo olvidaba al pensar que mi Amo estaba esperándome afuera. Estuve con él hasta el amanecer. Acabó, se levantó y salió. A los lejos escuché cuando se despedían y salían de la casa.

Lorenzo entró a la habitación y todo el cansancio, todo el dolor y la humillación desapareció al verlo, lo busqué enseguida para saber si estaba contento conmigo, lo único que me dijo fue: “Despiértame en 3 horas para desayunar, y mañana tienes nuevos clientes, así que prepárate, y espero que des más de ti.

Todo estaba dicho, era el esclavo sexual de mi hermano para toda la vida.

Fin

Towers

(Visitado 6.471 veces)
Me gusta / No me gusta

One comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *