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Mi hija quería ser desvirgada

12 de enero de 2009

Mi hija dirigió mi polla hacia su rajita, su vulva se lo tragaba todo, lo engullía, repleta de esa rica verga que se estaba comiendo y mi verga cruzó de lado a lado su palpitante himen rompiéndolo todo. Al sacársela tuve un violento orgasmo que me invadió todo, me estremecí y gemí, jadeé y me vine con todo mi ser, casi me desmayo, le mordí los senos y su orgasmo fue tan intenso que se orinó.

Mi nombre es Willhem, 45 años, separado, mi hija, cuyo nombre es Isabel, hija única, acababa de cumplir 18 y está muy linda y querida, es alta de senos grandes, pero no enormes, turgentes y duros, vientre plano, debido a la gimnasia, labios gruesos y seductores, un exquisito derrier o trasero, bien formado y respingón, ojos miel, cabello castaño claro, un monte de Venus y unos gruesos labios vaginales más abultados y acogedores que el del resto de jovencitas que uno observa por la calle, y el que los hombres no pueden evitar mirarle a mi niña cuando ella camina por la calle en lycras, jeans o pantalones cortos.

Cuando está en casa siempre lleva puesta ropa ligera, pijama, o una camiseta de algodón, sin brasier, por lo que resaltan sus pezones, son pequeños, como una arveja, unos cortos pantaloncitos de lino o algodón, descaderados o talle bajo (a lo Cantinflas) los cuales rara vez llegan más debajo del vértice de su bien formada vulva. Si se mira con cuidado se puede ver que el hilo de la pequeña tanga sobresale de cortos pantaloncitos y se ven por sus caderas

Como hombre admiro y cultivo la belleza de mi hija, como padre me siento mal cuando la miro con ojos de hombre.

¿Cómo llegué a este punto?, pues bien fue en una noche de lluvia, estaba fuera de la ciudad y mi regreso se había adelantado un día al terminar mi trabajo antes de lo previsto y no le avisé a mi hija para darle la sorpresa, preocupado por que mi niña nunca cierra las ventanas y que fuese a mojar y enfermar, me dirigí a su cuarto para cerrarlas, la puerta estaba entreabierta y ¡oh sorpresa! mi Isabel, mi niña, estaba chateando, eso no es sorpresa, lo que sí lo es que estaba con su web cam, desnudos sus senos, los cuales se acariciaba, se masturbaba, ere evidente aunque yo sólo le veía su espalda, al mirar el monitor pude ver que un hombre le estaba dando cam y le estaba mostrando su miembro viril.

Aquel hombre se estaba masturbando y mi hija lo estaba viendo, su miembro era muy grande, duro, se veía grueso y muy lubricado, mi hija estaba sentada, tenía las piernas muy separadas, sólo llevaba puestos su pequeña tanguita y nada más. Quedé de una pieza sin saber qué hacer, pero con vergüenza me di cuenta que mi miembro, el cual es enorme, ¡había comenzado a ponerse duro! Me gustaba lo que estaba viendo, así que me escondí para seguir mirando, de pronto ella se levantó y comenzó a modelar delante de la cam, mostraba su cola, su monte de Venus, el cual se agarraba al tiempo que lo masturbaba, acto seguido se quitó la pequeña tanga dejando ver toda su vulva y entonces se ubicó de costado, para tener más luz para la cam y se abrió los labios vaginales.

Nunca había visto un espectáculo más hermoso, la vulva estaba húmeda, inundada de sus líquidos, estaba completamente depilada y los labios vaginales eran exageradamente gruesos, de pie se siguió masturbando, rotando sus caderas, y moviéndolas de adelante hacia atrás, no sé si penetraba con su dedo, pero era evidente que su dedo azotaba su clítoris, luego sólo movía las caderas hacia delante y atrás, adelante y atrás, su mano libre acariciaba el bien formado seno derecho, pellizcaba su pezón, que ahora, erecto, parecía más bien una fresa, rodeado de una fantástica aureola carmesí… y comenzó a tener un impresionante orgasmo, se estremecía y gemía muy despacito.

Sentí envidia del hombre que miraba a mi hija dándole aquel maravilloso espectáculo, el tipo no aguantó más y se vino, me pareció exagerada la cantidad de semen que eyaculaba, lo estuvo haciendo por lo menos un minuto, tal sería su excitación. Mi hija se sentó para seguir la charla y entonces le vi la cara al señor: me dejó atónito, pues era un tipo como yo, es decir un señor de cerca de 40 ó 45 años. Después me enteraría que a mi hija le gustaban dos cosas: los hombres maduros y los miembros grandes.

Salí de la casa, la llamé a su celular y le dije que ya estaba en la ciudad y que llegaría en 30 minutos, se puso feliz. Quemé tiempo en el bar de la esquina y luego timbré a casa, ella me abrió la puerta y la vi, ahora como mujer, mi niña había despertado a su sexualidad y no me había dado cuenta, ¡qué tontos somos los padres!

Me abrazó y sentí sus duros senos, me dio un beso, me di cuenta que solo llevaba una camiseta corta que le cubría hasta justo debajo de su cola, sin brasier y sin pantys, se recostó mucho a mi y por tener presente los últimos acontecimientos mi falo se puso duro, no hice nada por ocultarlo, seguía lloviendo, durante su abrazo sentí sus duros y grandes senos contra mi pecho, era imposible que ella no estuviera sintiendo mi miembro sobre su vientre, el cual estaba tan duro que latía, el abrazo se hizo largo, me indicado a la hora indicada, al sentirla acurrucada sobre mi torso, mi moral cayó al suelo, lentamente comencé a meter mis manos debajo de la camiseta, seguí el contorno de sus firmes caderas…

Lo dicho, no llevaba pantys, sujeté sus nalgas con fruición, como quien amasa un harina para pan, me llenaba las manos de aquel culo que estaba caliente, deseoso, de hembra mojada, de hembra receptiva…

-Ummmmm papi qué delicioso, sigue papito, me gusta mucho que me agarres la cola -Tienes un trasero hermoso, hija. -Papi, tómalo, tócame mi rajita, lo deseo tanto papi, méteme la mano entre las piernas, tómame la rajita con tus manos, papi, mete tus dedos en ella. Papi: mastúrbame, masturba a tu niña, quiero tus dedos dentro de mi, dame fuerte tus dedos en mi clítoris, es tuyo papi, la tengo muy caliente, estoy mojadísima, papá, es por ti…

Mientras decía esto ella comenzaba a abrir sus piernas, su monte de Venus queda expuesto, me toma mi mano y ella la dirige a su rajita…le doy gusto, sus movimientos eran los mismos que cuando estaba delante de la cam en el chat…¿será virgen?, pensé, unos minutos después obtendría mi respuesta: SI era virgen.

-Las tetas, papito, chúpamelas, hazlas tuyas, no dejes de mamármelas, cómete mis pezones…

Inmediatamente se quitó la camiseta, sus senos quedaron firmes, no se movieron un milímetro, quedó completamente desnuda, me di cuenta que pocos o ninguno los había tocado, separó sus pechos del mío y me los ofreció, chupé, mamé, mordí con todo lo que tenía… lástima tener dos manos, pensé, sin embargo dejé una abajo en su pletórica rajita y con la otra acariciaba sus pechos, los apretaba y mordía sus pezones y todos sus senos.

-Papá que delicioso, que rico, ummmm, ay papi de mi corazón qué rico me las chupas, me matas papiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ahhh ahhhh, ahhhhhhh, papitoooooooooo, siiíiiiiiiiiiii…

Abajo yo sentía como su rajita se contraía como esos hermosos y gruesos labios vaginales latían a mil, como su vagina se contraía, pidiendo a gritos ser penetrada…

Entonces, ella alargó su mano y me tomó el duro miembro, lo tengo grande, y no es alarde, me lo tomó por sobre el pantalón y lanzó un suspiro…lo comenzó a frotar, a recorrerlo en toda su longitud, lo apretaba muy fuerte y me lo volvía a frotar…

-Guau papi, qué duro lo tienes, está muy parado, es tan grande, papito lo tienes enorme, me gusta papi, me gustan los miembros grandes, gruesos, duros, siempre me han gustado… ¿papi me lo dejas ver, sácatelo papito, si? Lo hice. -Papito, ay papi lo tienes grande, se te ve más grande que adentro del pantalón.

Lo tomó en sus manos, no podía cerrar su mano en torno a el, me la jaló varias veces y luego tomaba mis bolas y las apretaba hasta casi sentir dolor, sin duda le recordaba el mástil del tipo del chat, se arrodilló de un golpe y trató de chupármelo, pero no le cupo en la boca, solo pudo tomar algo del glande (la cabeza del pene), me terminé de quitar el pantalón y los interiores, y ella me lo siguió lamiendo, mientras me lo masturbaba con ambas manos y aún le quedaba espacio en mi pene…

-Papito me gusta tu miembro, está rico, tan grande, tan mojadito, ummmm, me gusta comértelo, está delicioso.

Le tomé su cabeza con ambas manos y comencé a masturbarme en su boca, estaba llena de saliva y de mis líquidos seminales, ella lo sacaba de su boca y comenzaba a enroscar su lengua sobre el glande, le daba como latigazos con su lengua, iba por el contorno de mi pene hasta mis testículos y luego los besaba y se los metía todo la boca, regresaba hasta el glande y me lo succionaba fuerte, le daba mordisquitos suaves y lo volvía a meter en su boca…

Nunca olvidaré su carita de vicio, de deseo, de lujuria cuando me dijo:

-Papito ¡Métemela, penétrame, ¡desvírgame!

Se tiró al piso, ni siquiera pensamos en ir a la cama, y abrió las piernas, levantó un poco la pelvis, y con su mano abrió sus labios vaginales…y me dijo:

-Ven papito, es tuya.

Sentí un deseo inmenso, un gran temor, la rajita de mi niña era sumamente estrecha, aunque sus labios eran gruesos, estaba completamente depilada, todo aquello era compensado por un gran clítoris del tamaño de un grano de fríjol, y por una abundante humedad que resbalaba por su rajita hasta su estrechísimo ano…

-Papá ven te deseo, te deseo papá…

Suplicaba mientras movía su pelvis invitándome a entrar, fui y me coloqué encima, le dije que si le dolía me lo dijera, que si le molestaba algo me lo dijera…

-Bueno papi, te diré si me duele.

Ella tomó mi falo y lo dirigió hacia su rajita ummmmmmmmmm qué cosita tan estrecha, mi pene siguió entrando su vulva se lo tragaba todo, pedazo a pedazo, lentamente lo engullía, lo succionaba, lo abrazaba, lo apretaba, los labios vaginales le daban con placer paso al conquistador, su raja se dilataba a más no poder, estaba rellena, repleta de esa rica verga que se estaba comiendo, los gruesos labios estaban tan íntimamente contacto que me los imagino como un elástico apretando mi enorme verga. El glande encontró su himen, en ese momento me dejé caer y ¡mi verga cruzó de lado a lado su palpitante himen rompiéndolo todo!

-Ayyyyyyy, Ahhhhhh, ummmm, augttttttttttt, me has desvirgado, me lo rompiste… ¡Papaaaaaaa!

Mi verga siguió entrando hasta el último centímetro, su vulva la había devorado todo, me di cuenta porque mis testículos pegaron con sus nalgas.

-Mételo más, todo, todo Ummmmm me gusta, me gusta como me lo metes, me gusta como me comes, papá, papitoooo.

Mis golpes eran fuertes sentía mis testículos golpear contra su rajita, se lo sacaba todo y luego se lo metía de un solo envión haciéndola gritar…

-Ummmmm, aught, ummmm, papi, papi…me ven… gooo, me vengoo… -Y yo también, te la daré fuera no quiero embarazarte -Oh cierto nunca me he cuidado, ¡esta es mi primera vez!

Al sacársela tuve un violento orgasmo que me invadió todo, me estremecí y gemí, jadeé y me vine con todo mi ser, casi me desmayo, le mordí los senos y su orgasmo fue tan intenso que se orinó. Mi potente verga comenzó a eyacular gruesos, abundantes chorros de semen, unos caían sobre su monte de venus, otros sobre su vientre, sobre sus senos, finalmente me lo tomó y se lo llevó a la boca terminando de tomar los últimos chorritos de semen que yo descargaba…nos quedamos dormidos sobre la alfombra de la sala…

Autor: Willhem

Mi hija dirigió mi polla hacia su rajita, su vulva se lo tragaba todo, lo engullía, repleta de esa rica verga que se estaba comiendo y mi verga cruzó de lado a lado su palpitante himen rompiéndolo todo.
Al sacársela tuve un violento orgasmo que me invadió todo, me estremecí y gemí, jadeé y me vine con todo mi ser, casi me desmayo, le mordí los senos y su orgasmo fue tan intenso que se orinó.

Mi nombre es Willhem, 45 años, separado, mi hija, cuyo nombre es Isabel, hija única, acababa de cumplir 18 y está muy linda y querida, es alta de senos grandes, pero no enormes, turgentes y duros, vientre plano, debido a la gimnasia, labios gruesos y seductores, un exquisito derrier o trasero, bien formado y respingón, ojos miel, cabello castaño claro, un monte de Venus y unos gruesos labios vaginales más abultados y acogedores que el del resto de jovencitas que uno observa por la calle, y el que los hombres no pueden evitar mirarle a mi niña cuando ella camina por la calle en lycras, jeans o pantalones cortos.

Cuando está en casa siempre lleva puesta ropa ligera, pijama, o una camiseta de algodón, sin brasier, por lo que resaltan sus pezones, son pequeños, como una arveja, unos cortos pantaloncitos de lino o algodón, descaderados o talle bajo (a lo Cantinflas) los cuales rara vez llegan más debajo del vértice de su bien formada vulva. Si se mira con cuidado se puede ver que el hilo de la pequeña tanga sobresale de cortos pantaloncitos y se ven por sus caderas

Como hombre admiro y cultivo la belleza de mi hija, como padre me siento mal cuando la miro con ojos de hombre.

¿Cómo llegué a este punto?, pues bien fue en una noche de lluvia, estaba fuera de la ciudad y mi regreso se había adelantado un día al terminar mi trabajo antes de lo previsto y no le avisé a mi hija para darle la sorpresa, preocupado por que mi niña nunca cierra las ventanas y que fuese a mojar y enfermar, me dirigí a su cuarto para cerrarlas, la puerta estaba entreabierta y ¡oh sorpresa! mi Isabel, mi niña, estaba chateando, eso no es sorpresa, lo que sí lo es que estaba con su web cam, desnudos sus senos, los cuales se acariciaba, se masturbaba, ere evidente aunque yo sólo le veía su espalda, al mirar el monitor pude ver que un hombre le estaba dando cam y le estaba mostrando su miembro viril.

Aquel hombre se estaba masturbando y mi hija lo estaba viendo, su miembro era muy grande, duro, se veía grueso y muy lubricado, mi hija estaba sentada, tenía las piernas muy separadas, sólo llevaba puestos su pequeña tanguita y nada más. Quedé de una pieza sin saber qué hacer, pero con vergüenza me di cuenta que mi miembro, el cual es enorme, ¡había comenzado a ponerse duro! Me gustaba lo que estaba viendo, así que me escondí para seguir mirando, de pronto ella se levantó y comenzó a modelar delante de la cam, mostraba su cola, su monte de Venus, el cual se agarraba al tiempo que lo masturbaba, acto seguido se quitó la pequeña tanga dejando ver toda su vulva y entonces se ubicó de costado, para tener más luz para la cam y se abrió los labios vaginales.

Nunca había visto un espectáculo más hermoso, la vulva estaba húmeda, inundada de sus líquidos, estaba completamente depilada y los labios vaginales eran exageradamente gruesos, de pie se siguió masturbando, rotando sus caderas, y moviéndolas de adelante hacia atrás, no sé si penetraba con su dedo, pero era evidente que su dedo azotaba su clítoris, luego sólo movía las caderas hacia delante y atrás, adelante y atrás, su mano libre acariciaba el bien formado seno derecho, pellizcaba su pezón, que ahora, erecto, parecía más bien una fresa, rodeado de una fantástica aureola carmesí… y comenzó a tener un impresionante orgasmo, se estremecía y gemía muy despacito.

Sentí envidia del hombre que miraba a mi hija dándole aquel maravilloso espectáculo, el tipo no aguantó más y se vino, me pareció exagerada la cantidad de semen que eyaculaba, lo estuvo haciendo por lo menos un minuto, tal sería su excitación. Mi hija se sentó para seguir la charla y entonces le vi la cara al señor: me dejó atónito, pues era un tipo como yo, es decir un señor de cerca de 40 ó 45 años. Después me enteraría que a mi hija le gustaban dos cosas: los hombres maduros y los miembros grandes.

Salí de la casa, la llamé a su celular y le dije que ya estaba en la ciudad y que llegaría en 30 minutos, se puso feliz. Quemé tiempo en el bar de la esquina y luego timbré a casa, ella me abrió la puerta y la vi, ahora como mujer, mi niña había despertado a su sexualidad y no me había dado cuenta, ¡qué tontos somos los padres!

Me abrazó y sentí sus duros senos, me dio un beso, me di cuenta que solo llevaba una camiseta corta que le cubría hasta justo debajo de su cola, sin brasier y sin pantys, se recostó mucho a mi y por tener presente los últimos acontecimientos mi falo se puso duro, no hice nada por ocultarlo, seguía lloviendo, durante su abrazo sentí sus duros y grandes senos contra mi pecho, era imposible que ella no estuviera sintiendo mi miembro sobre su vientre, el cual estaba tan duro que latía, el abrazo se hizo largo, me indicado a la hora indicada, al sentirla acurrucada sobre mi torso, mi moral cayó al suelo, lentamente comencé a meter mis manos debajo de la camiseta, seguí el contorno de sus firmes caderas…

Lo dicho, no llevaba pantys, sujeté sus nalgas con fruición, como quien amasa un harina para pan, me llenaba las manos de aquel culo que estaba caliente, deseoso, de hembra mojada, de hembra receptiva…

-Ummmmm papi qué delicioso, sigue papito, me gusta mucho que me agarres la cola -Tienes un trasero hermoso, hija. -Papi, tómalo, tócame mi rajita, lo deseo tanto papi, méteme la mano entre las piernas, tómame la rajita con tus manos, papi, mete tus dedos en ella. Papi: mastúrbame, masturba a tu niña, quiero tus dedos dentro de mi, dame fuerte tus dedos en mi clítoris, es tuyo papi, la tengo muy caliente, estoy mojadísima, papá, es por ti…

Mientras decía esto ella comenzaba a abrir sus piernas, su monte de Venus queda expuesto, me toma mi mano y ella la dirige a su rajita…le doy gusto, sus movimientos eran los mismos que cuando estaba delante de la cam en el chat…¿será virgen?, pensé, unos minutos después obtendría mi respuesta: SI era virgen.

-Las tetas, papito, chúpamelas, hazlas tuyas, no dejes de mamármelas, cómete mis pezones…

Inmediatamente se quitó la camiseta, sus senos quedaron firmes, no se movieron un milímetro, quedó completamente desnuda, me di cuenta que pocos o ninguno los había tocado, separó sus pechos del mío y me los ofreció, chupé, mamé, mordí con todo lo que tenía… lástima tener dos manos, pensé, sin embargo dejé una abajo en su pletórica rajita y con la otra acariciaba sus pechos, los apretaba y mordía sus pezones y todos sus senos.

-Papá que delicioso, que rico, ummmm, ay papi de mi corazón qué rico me las chupas, me matas papiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ahhh ahhhh, ahhhhhhh, papitoooooooooo, siiíiiiiiiiiiii…

Abajo yo sentía como su rajita se contraía como esos hermosos y gruesos labios vaginales latían a mil, como su vagina se contraía, pidiendo a gritos ser penetrada…

Entonces, ella alargó su mano y me tomó el duro miembro, lo tengo grande, y no es alarde, me lo tomó por sobre el pantalón y lanzó un suspiro…lo comenzó a frotar, a recorrerlo en toda su longitud, lo apretaba muy fuerte y me lo volvía a frotar…

-Guau papi, qué duro lo tienes, está muy parado, es tan grande, papito lo tienes enorme, me gusta papi, me gustan los miembros grandes, gruesos, duros, siempre me han gustado… ¿papi me lo dejas ver, sácatelo papito, si? Lo hice. -Papito, ay papi lo tienes grande, se te ve más grande que adentro del pantalón.

Lo tomó en sus manos, no podía cerrar su mano en torno a el, me la jaló varias veces y luego tomaba mis bolas y las apretaba hasta casi sentir dolor, sin duda le recordaba el mástil del tipo del chat, se arrodilló de un golpe y trató de chupármelo, pero no le cupo en la boca, solo pudo tomar algo del glande (la cabeza del pene), me terminé de quitar el pantalón y los interiores, y ella me lo siguió lamiendo, mientras me lo masturbaba con ambas manos y aún le quedaba espacio en mi pene…

-Papito me gusta tu miembro, está rico, tan grande, tan mojadito, ummmm, me gusta comértelo, está delicioso.

Le tomé su cabeza con ambas manos y comencé a masturbarme en su boca, estaba llena de saliva y de mis líquidos seminales, ella lo sacaba de su boca y comenzaba a enroscar su lengua sobre el glande, le daba como latigazos con su lengua, iba por el contorno de mi pene hasta mis testículos y luego los besaba y se los metía todo la boca, regresaba hasta el glande y me lo succionaba fuerte, le daba mordisquitos suaves y lo volvía a meter en su boca…

Nunca olvidaré su carita de vicio, de deseo, de lujuria cuando me dijo:

-Papito ¡Métemela, penétrame, ¡desvírgame!

Se tiró al piso, ni siquiera pensamos en ir a la cama, y abrió las piernas, levantó un poco la pelvis, y con su mano abrió sus labios vaginales…y me dijo:

-Ven papito, es tuya.

Sentí un deseo inmenso, un gran temor, la rajita de mi niña era sumamente estrecha, aunque sus labios eran gruesos, estaba completamente depilada, todo aquello era compensado por un gran clítoris del tamaño de un grano de fríjol, y por una abundante humedad que resbalaba por su rajita hasta su estrechísimo ano…

-Papá ven te deseo, te deseo papá…

Suplicaba mientras movía su pelvis invitándome a entrar, fui y me coloqué encima, le dije que si le dolía me lo dijera, que si le molestaba algo me lo dijera…

-Bueno papi, te diré si me duele.

Ella tomó mi falo y lo dirigió hacia su rajita ummmmmmmmmm qué cosita tan estrecha, mi pene siguió entrando su vulva se lo tragaba todo, pedazo a pedazo, lentamente lo engullía, lo succionaba, lo abrazaba, lo apretaba, los labios vaginales le daban con placer paso al conquistador, su raja se dilataba a más no poder, estaba rellena, repleta de esa rica verga que se estaba comiendo, los gruesos labios estaban tan íntimamente contacto que me los imagino como un elástico apretando mi enorme verga. El glande encontró su himen, en ese momento me dejé caer y ¡mi verga cruzó de lado a lado su palpitante himen rompiéndolo todo!

-Ayyyyyyy, Ahhhhhh, ummmm, augttttttttttt, me has desvirgado, me lo rompiste… ¡Papaaaaaaa!

Mi verga siguió entrando hasta el último centímetro, su vulva la había devorado todo, me di cuenta porque mis testículos pegaron con sus nalgas.

-Mételo más, todo, todo Ummmmm me gusta, me gusta como me lo metes, me gusta como me comes, papá, papitoooo.

Mis golpes eran fuertes sentía mis testículos golpear contra su rajita, se lo sacaba todo y luego se lo metía de un solo envión haciéndola gritar…

-Ummmmm, aught, ummmm, papi, papi…me ven… gooo, me vengoo… -Y yo también, te la daré fuera no quiero embarazarte -Oh cierto nunca me he cuidado, ¡esta es mi primera vez!

Al sacársela tuve un violento orgasmo que me invadió todo, me estremecí y gemí, jadeé y me vine con todo mi ser, casi me desmayo, le mordí los senos y su orgasmo fue tan intenso que se orinó. Mi potente verga comenzó a eyacular gruesos, abundantes chorros de semen, unos caían sobre su monte de venus, otros sobre su vientre, sobre sus senos, finalmente me lo tomó y se lo llevó a la boca terminando de tomar los últimos chorritos de semen que yo descargaba…nos quedamos dormidos sobre la alfombra de la sala…

Autor: Willhem

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2 comentarios »

  1. geekfer dice:

    excelente narración y ojala sigas escribiendo más de tu hija y tu.

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  2. rogeor23 dice:

    deliciosa anecdota amigo, espero sigas escribiendo ma de tu hija y tu.

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