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MI HIJASTRA

26 de junio de 2006

Tío que rico está, eso tío, métemelo, más rápido tío, lo quiero todo dentro de mí, eso tío, sigue así, métemelo una y otra vez, chupame las tetitas, chúpamelas tío, así

Aunque ya no estoy junto a mi pareja, sigo considerando a su hija como mi hijastra, la cual tiene 18 años y con la cual, mientras estuve viviendo bajo el mismo techo, nuestra relación con ella era y es, hasta el día de hoy, excelente. Acostumbrábamos a ir al cine con bastante frecuencia. Actualmente, la llamó los días sábado y nos ponemos de acuerdo para ir al cine. Yo tengo la edad de 55 años y como ya les dije, ella tiene 18 años, es morena, unos senos de tamaño medianos, aunque no los he acariciado hasta el momento, se ven, bajo su ropa, duros, turgentes y bien formados; un trasero, sin ser espectacular y como tampoco lo he visto, debe ser suave, también bien formado, tiene una redondez en la cual puede dejar una copa en él y no se cae, y se me imaginan sus nalgas con mucho vellito como también la parte del cóccix; su vagina, no la puedo describir porque aún no he tenido el placer de verla, pero si debo decir que se me imagina con mucho vello púbico; es decir, una mata de pendejos exquisitos.

Uno de esos sábado que la llamé para ir al cine, me dijo que la pasara a buscar a su casa como a eso de las tres de la tarde. A la hora convenida llegué a buscarla y al llamarla por mi equipo móvil, me dijo que aún no estaba lista y como su madre no estaba, que pasara a esperarla. Así lo hice, pero me encontré con una sorpresa. Aún no se había duchado y estaba con su brazo izquierdo enyesado producto de una fractura que había sufrido en el colegio. Entramos a la casa y se produjo el siguiente dialogo:

Hijastra: Tío aún no me ducho porque con el brazo como lo tengo no me atrevo a meterme a la ducha sola, se me puede mojar el yeso.

Padrastro: Pero negrita y como lo haz hecho los días anteriores
Hijastra: Me ayuda la mamá a ducharme.

Padrastro: Bueno, vamos a tener que irnos al cine sin que te duches
Hijastra: No tío, hace exactamente tres días que no me ducho y ya no soporto estar así.

Padrastro: Bueno negrita, si a ti no te importa y no tienes algún problema, yo podría ayudarte con la ducha.

Hijastra: En serio tío, me ayudaría a ducharme… no tengo ningún problema en que me ayude y usted es mi tío y no tengo problema en que lo haga.

Padrastro: Negrita, yo te ayudo a ducharte, pero prometeme algo
Hijastra: Que quiere que le prometa, tío
Padrastro: Que nunca le dirás a tu madre que te ayudé a ducharte, por ningún motivo se lo dirás
Hijastra: Te lo prometo tío.

Padrastro: Ya negrita vamos al baño (Como estaba medio frío el día, enchufamos el termo ventilador para entibiar un poco el ambiente). Nos fuimos al baño, di el agua de la ducha y mi hijastra intentó sacarse su ropa, pero no lograba sacarla con facilidad; ante lo cual, le ofrecí mi ayuda la que, por supuesto, aceptó. Comencé por sacarle su polera, con alguna dificultad por el brazo que tenía enyesado. Ya cuando logré sacarla procedí a sacarle su sostén quedando sus senitos al desnudo y pude comprobar que mi imaginación no estaba para nada lejos de la realidad.. Sus senitos quedaron como si lo estuviera afirmando su sostén, no se cayeron ni un milímetro, el tamaño de ellos era como me lo imaginé, cada uno de ellos, sin tocarlos aún, tenían el porte de una de mis manos. Me quedé un rato mirándolos y pensando en acariciarlos, besarlos, en tenerlos en mis manos y en mi boca para succionarle esos pezoncitos de un color café oscuro y una aureola no muy grande pero igual de exquisita. Invitándome a continuar, mi hijastra me sacó de este pensamiento.

Continué con su calzado, sus calcetas. Solté el botón de su pantalón, bajé la cremallera de él y comencé a bajárselos hasta sacarlos. Miré sus bragas y esta estaba abultada en la zona de su pubis, seguramente por toda la mata de pendejos que debía tener. No me equivoqué, al bajárselos, pude comprobar que su mata de pendejos era enorme, tenía toda esa zona llena de pendejitos que para mí me parecie

ron exquisitos.

Hijastra: Ya tío me voy a meter a la ducha.

Padrastro: La ayudé a meterse y le dije que tuviera cuidado con su brazo enyesado, que no lo fuera a mojar. El agua comenzó a caer por su cuerpo menudo, a mojar sus senitos, su trasero, sus pendejitos, en fin su cuerpo entero.

Hijastra: Tío, ahí tienes el jabón. Comienza a jabonarme.

Padrastro: Estaba de frente a mí y le pedí que se diera vuelta para comenzar a jabonarle su espaldita. Tome el jabón y comencé a jabonar su espaldita, bajé por su espalda hasta llegar a su traserito, pasé el jabón por sus nalgas y luego por su rayita encontrándome con ese orificio tan excitante que tienen las mujeres. Me puse jabón en mis manos y volví a pasarlas por ese exquisito orificio, introduciendo levemente unos de mis dedos en él, ante lo cual dio un pequeño respingo. Seguí jabonando mis manos y las llevé a la parte posterior de sus piernas. Estaban firmes, duras y le pedí que diera vuelta para jabonarla de frente.

Se dio vuelta y pude apreciar su cuerpo enterito, maravilloso cuerpo, que sin probarlo se veía exquisito. Volví a jabonarme mis manos y comencé a jabonar sus pechos, sus senos, tal como lo imaginé, estaban duros, sus pezones, por efecto del agua habían crecido y estaban duritos. Estuve un rato entretenido en ellos y tomando el jabón comencé a jabonar sus piernas. Terminada esa labor, jabonando mis manos y dejando el jabón a un lado, comencé a jabonar sus pendejitos. Qué cosa más exquisita y maravillosa…!!! Verdaderamente excitante, para que decir como estaba a esta altura mi niño, duro, tieso como nunca, me molestaba dentro de mis pantalones y parecía que en cualquier momento estallaría. Le pedí que separara un poco sus piernas y comencé a jabonar su vaginita. Sentí sus labios, la tersura de su piel, me volví a jabonar mis manos y seguí jabonando su cosita, uno de mis dedos se introdujo en su orificio vaginal y comencé a moverlo suavemente dentro de él. En ese instante la miré y tenía sus ojos cerrados y parecía estar gozando al máximo. Extendí toda mi mano y comencé a pasarla por toda su exquisita vagina al tiempo que con mí otra mano volví a jabonar su traserito. Me encontraba jabonando su traserito y su vaginita.

La verdad es que estaba a mil, no a mil sino que a diez mil, era tan exquisita y maravillosa la situación en que me encontraba que no quería que se acabara, pero lamentablemente habíamos quedado de ir al cine y mi negrita me lo recordó y sacando mi mano de su traserito y la otra de su vaginita, comencé a sacarle el jabón de su cuerpo.

Hijastra: Ya tío, ayudame a salir y pásame la toalla para que me seques
Padrastro: Le pasé la toalla y envolvió su cuerpo en ella y nos fuimos a su pieza. Comencé a secarla y luego la vestí. Nos fuimos al cine y volvimos a la casa como a eso de las 19:00 horas. Le pedí que viera si su mamá había llegado, para quedarme un rato con ella. Entró a la casa y su madre no estaba.

Ella llamó a su madre por teléfono y para dicha mía, su mamá se quedaría a dormir en la casa de la mamá; es decir, en la casa de la abuela de mi hijastra.

Hijastra: Tío pasa mi mamá no va a llegar hasta mañana, se quedará en casa de la abuela.

Padrastro: Bueno mi negrita. Preparemos el té y después te dejo acostada y me voy.

Hijastra: Ya tío.

Padrastro: Tomamos el té y nos fuimos a su pieza a ver un rato televisión. Nos acostamos en su cama y la abracé, pidiéndole que también me abrazara. Así abrazados vimos televisión.

Negrita, te voy a volver a repetir que de la ayuda que te di para ducharte, no se lo digas a tu mamá.

Hijastra: No tío, pierde cuidado, no se lo voy a decir. Conozco a mi mamá y no se lo diría por ningún motivo.

Padrastro: Eran pasadas las 22:00 horas y le dije que me retiraba y si quería que le colocara el pijama, para después irme.

Hijastra: Ya tío, pero después quedate un rato más acompañándome.

Padrastro: Bueno mi negra, donde tienes el pijama.

Hijastra: Ahí, bajo la almohada.

Padrastro: Ya mi negra, parate que voy a colocártelo. Comencé a desnudarla, sacándole su blusa, su sostén quedando sus senitos al desnudo y sus pezoncitos se pusieron duritos. Luego saqué sus pantalones y su

s bragas, dejándola totalmente desnuda. El espectáculo era maravilloso. Verla completamente desnuda, mi niño comenzó a inquietarse a tal punto que ya se me salía de mis pantalones. Maravilloso espectáculo…!!!

Como ya no podía resistir más esa situación, le pedí si podía hacerme un gran favor.

Hijastra: Si tío dime que favor quieres que te haga.

Padrastro: Negrita, estas segura que me harías cualquier favor.

Hijastra: Si tío, pídemelo, estoy segura.

Padrastro: Negrita, quiero ver y acariciar tu vagina, si tú me lo permites.

Hijastra: Tío, ya te dije que te haría cualquier favor y si tú quieres verme y acariciar mi vagina, hazlo. Te lo permito porque me has tratado mejor y te preocupas más que mi papá que sólo me llama como una vez al mes para saber de mí.

Padrastro: De verdad mi negrita.

Hijastra: Sí tío.

Padrastro: Ya mi negrita, acuéstate en la cama y haz lo que yo te pida… ya?
Hijastra: Bueno Tío.

Padrastro: Acostada en su cama, le pedí que abriera un poco sus piernas y comencé a acariciar su vagina, con uno de mis dedos comencé a acariciar su clítoris. Después de un rato acariciando su clítoris la miré y vi que estaba con sus ojos cerrados y sus labios apretados, le pregunté si le molestaba.

Hijastra: No tío, al contrario, me está gustando mucho. Sigue haciéndome eso tío. Está muy rico.

Padrastro: Si mi vida, si te duele avísame. Seguí moviendo mi dedo en su clítoris y comencé a besar sus senitos, sus pezoncitos. Estaban deliciosos. Negrita, deseaba estar tanto contigo así, tenerte desnuda y acariciar todo tu cuerpo.

Hijastra: Tío, yo también deseaba este momento, no te lo pedía porque no sabía como ibas a reaccionar.

Padrastro: Mi negrita… no sabes cuánto te quería tener así, desnuda, acariciar todo tu cuerpo, darte placer, acariciar tu vagina, tu clítoris, besar tus senitos, tus pezoncitos. Nuevamente besé sus senitos, mi lengua comenzó a jugar con sus pezoncitos y mis dedos con su clítoris, comenzó a gemir suavemente.

Hijastra: Ay… tío, sigue así… que rico esta, tío, tío, tío uuuuyyyyy que rico tío.

Padrastro: Si mi negrita… goza, quiero que goces, sigue gozando mi niña. Con mis besos comencé a bajar por su cuerpo, llegué a su vientre, comencé a besar sus pendejitos, su gran mata de pendejos, le pedí que abriera un poco más sus piernas y comencé a besar su clítoris que ya estaba durísimo y un poco crecido, metí mi lengua en su orificio vaginal y comenzó a quejarse con más pasión.

Hijastra: Tío que rico esta eso… que me estas haciendo?
Padrastro: Niña mía, te estoy comiendo tu vaginita, te estoy pasando mi lengua por toda tu vulvita para que goces con ganas. Seguí chupándole su vaginita y comenzaron a salir sus juguitos… comencé a tragarlos, eran exquisitos, de un sabor indescriptible. Su clítoris seguía siendo atacado por mi lengua y comencé a meter y sacar un dedo en su vulvita, a estas alturas mi niño ya estaba a mil y no soportaba ya más presión. Seguí chupando su clítoris y comencé a sacarme los pantalones luego los boxers, quedé desnudo de la cintura hacia abajo y subí hasta llegar con mi boca a sus senitos, comenzando a besarlos nuevamente. Me puse a su altura y le pregunté… te ha gustado todo eso mi vida.

Hijastra: Si tío, ha estado muy rico, exquisito.

Padrastro: Espero que lo que voy a hacerte ahora te guste también y comencé a pasar mi pene por su vientre y sus pendejitos. Sientes mi pene en tus pendejitos?
Hijastra: Si tío, lo siento, que duro está, se siente rico también.

Padrastro: Mi negrita, espero que lo sientas más rico y tomándolo con mi mano se lo puse a la entrada de su vaginita. Mi vida… te voy a meter mi pene en tu vagina, como eres virgen si te duele avísame para calmarme.

Hijastra: Me lo vas a meter, todo eso tío.

Padrastro: Si mi vida.

Hijastra: Bueno tío, métemelo todo, si me duele te aviso, quiero sentirlo todo dentro de mi vagina, métemelo tío.

Padrastro: Ya mi vida, ahí va. Comencé a meterlo suavemente en su virginal vagina, sentía como sus labios se iban abriendo, para dar paso, poco a poco, a mi pene. Que sensación más exquisita y mucho más de sa

ber que estaba penetrando y rompiendo su virginidad.

Hijastra: Tío, me está doliendo un poco.

Padrastro: Ya mi vida, lo vamos a dejar un poco ahí, para que tu vaginita se acostumbre a mi pene. Después de un rato de mantenerlo en su entrada vaginal, comencé nuevamente a penetrarla. Mi pene, al parecer tocó con su himen porque tuve que empujar con un poco más de fuerza para seguir penetrándola.

Hijastra: Aaaayyy tío, ahora si que me dolió… por qué duele tío.

Padrastro: Mi negrita, al parecer acabo de romper tu himen y acabas de perder tu virginidad porque además te ha salido un poco de sangre, pero eso es normal cuando una mujer pierde su virginidad. De ahora en adelante vas a comenzar a gozar. Negrita, has perdido tu virginidad conmigo.

Hijastra: Tío, siempre quise que mi virginidad fuera tuya, quería entregártela a ti.

Padrastro: Vida… mi negrita, me haces tan feliz. Si supieras lo rico que se siente tener mi pene en tu vagina, es maravilloso, es un placer inmenso el que me estas dando.

Hijastra: Tío, méteme tu pene hasta el fondo, métemelo todo, por favor.

Padrastro: Si mi vida, ahora voy a metértelo despacito, suave para que lo sientas como te esta entrando, para que sientas como entra en tu vagina.

Hijastra: Ya tío, métemelo todo… lo quiero todo dentro de mi vagina, quiero sentirlo todo.

Padrastro: Ya mi vida, si te duele avísame.

Hijastra: Tío, aunque me duela métemelo de una vez.

Padrastro: Ya mi vida, ahí va y comencé a meterle todo mi pene y no se quejo de dolor, pero si de placer. Negrita, voy a meterlo y sacarlo de tu vagina, goza mi negrita, goza.

Hijastra: Tío, esta muy rico, sigue metiéndomelo y sacándomelo, uuuuyyyyy que rico esta, que suave se siente.

Padrastro: Si mi vida, esta muy rico, demasiado rico, sentir las paredes de tu vulvita, como aprisiona mi pedazo de carne, uuuuyyyy que rico, mi negra. Voy a comenzar a metértelo y a sacártelo más rápido.

Hijastra: Si tío hazlo más rápido, yo también quiero sentir como entra y sale de mi conchita.

Padrastro: Ahí voy, aguantalo mi vida. Comencé un mete y saca fenomenal. Su lubricada vagina permitía que mi pedazo entrara y saliera.

Hijastra: Tío que rico está, sigue tío no pares, sigue metiéndomelo, eso tío… métemelo, más rápido tío… lo quiero todo dentro de mí, eso tío… sigue así, métemelo una y otra vez, chupame las tetitas, chúpamelas tío, así… ahora si que esta muy rico… no dejes de chuparme las tetitas.

Padrastro: Si mi niña, lo que tú quieras… aaaaayyyyy que exquisito está, abrázame vida, no me dejes de abrazar, que exquisitos tus senitos… y tu conchita más exquisita aún. Mi hijastra se movía a un ritmo de toda una experta.

Hijastra: Dale tío, dale tío, métemelo con todas tus ganas, así tío, así, así, dale tío.

Padrastro: Si mi vida, ahí lo tienes todo para ti… por fin vas a ser mía, sólo mía…!!! Negrita, creo que ya voy a acabar, siento venir mi lechita, uuuuyyyy la siento mi negrita, siento que ya te voy a inundar con mi lechita, uuuuyyyyy que cosa más rica…!!! negrita voy a acabar dentro de ti…. dentro de tu vagina.

Hijastra: Si tío… acaba dentro de mí… dame tu lechita, inundame mi conchita… dámela toda… aaaayyy tío yo también parece que voy a tener mi primer orgasmo, tío que rico… que rico tu pedazo de carne, sigue metiéndomelo todo, así, así, así, aaaayyyyy tío estoy teniendo mi orgasmo, tío, tío, tío, aaaayyyyyy, uuuuuuyyyyyy, que exquisito tío.

Padrastro: Mi vida, dame tu orgasmo, dámelo… eso, dámelo, así yo también me corro, ahí va mi lechita, toda en tu conchita… que rico, que exquisito mi negra, negra rica, negra exquisita, uuuuuyyyyyy, que rico, ahora eres mi mujer, eres mía, mía, mía.

Terminamos agotados… nos quedamos tal como terminamos, abrazados y con mi pene en su vagina y chupándole sus senitos, la coloqué de lado, sin sacarle mi pene de su vagina y comencé a acariciar su traserito y sus piernas. Un buen rato estuvimos así, hasta que mi pene salió solo de su conchita.

Hijastra: Tío estuvo muy rico, que rico sentirlo dentro de mí, que rico fue perder mi virginidad contigo.

Padrastro: Mi negrita, tienes una vagina muy rica, exquisita, tus

pendejitos me encantan, tu trasero, tus piernas, tus senitos, todo tu cuerpo me encanta, eres maravillosa como mujer, por fin te hice mía.

Negrita, estas segura que tu mamá se va a quedar donde tu abuela…?
Hijastra: Si tío, por lo menos eso fue lo que me dijo… por qué…?
Padrastro: Porque quiero quedarme contigo toda la noche y quiero hacerte mía unas cuantas veces más.

Hijastra: En serio tío, déjame llamar a la mamá, para confirmar
Padrastro: Llamó a su mamá y confirmó que se quedaría donde su abuela.

Negrita, vamos a descansar un rato y te vuelvo a ser mujer de nuevo.

Hijastra: Ya tío, tenemos toda la noche para que me hagas mujer nuevamente.

Las veces que hicimos el amor esa noche, se los contaré en otra oportunidad.

Autor: patricio

patricio_1951 (arroba) yahoo.es

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1 comentario »

  1. pame_emoxa@hotmail.com dice:

    Muy linda, quisiera tener un padrastro komo tu ñ_ñ

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