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Mi mujer, mi hermana

6 de junio de 2002

Hetero, filial-hermanos. Se establece una atracción y un juego entre los dos hermanos que se desafían a cada paso. La casualidad hace que puedan disfrutar de su recién estrenado amor en un polvo estupendo que termina con una sodomización deliciosa.

- Esto que voy a relatar, a muchos tal vez les parezca anormal, degenerado, sucio, y un sin número de calificativos más, pero esta es una historia real y es mi historia. – Comenzó hace ya varios años atrás, por el 85, hoy tengo 34 años, cuerpo atlético, rubio, en aquel entonces vivía en casa con mi madre y mis dos hermanas, una de ella 2 años mayor y la otra 3 años menor, mi madre contaba por aquel entonces con 36 años, éramos los cuatro solos en la familia, mi padre había fallecido en un accidente de transito tan comunes acá en Argentina. La relación con mis hermanas era lo que se podría decir normal, ya habíamos dejado de pelear como los perros y los gatos, sobre todo con la mayor, a quien en algún momento llegue a odiar ( o al menos eso es lo que sentía cuando por momentos ante las cosas que me decía sentía tal impotencia que llegaban a correrse mis lagrimas). Pero con el correr de los años y el abandono de la adolescencia la cosa comenzó a cambiar, las charlas eran adultas y no nos pegábamos debajo de la mesa.

- Mi hermana mayor, Victoria , se estaba por recibir de abogada, y mi otra hermana, Verónica estaba comenzando a cursar la misma carrera, por mi parte yo estudiaba por las noches pues a parte de mi madre alguien debía realizar aporte para mantener la casa, yo trabaja de analista de sistemas, y estudiaba lo mismo con lo cual con la experiencia recibida por trabajar, los estudios no se me hacían muy pesados, aunque en más de una oportunidad tuve que recursar alguna materia.

- Cierta noche estábamos en el comedor y le comento a mi madre que vendría a casa la noche siguiente Adriana así se llamaba quien era mi novia, me comento que no había problema, y que si iba a quedarse a cenar, le dije que sí y asunto terminado.

- Cuando tocaron el timbre salí a recibir a Adriana, pues mis hermanas estaban viendo televisión (día de semana, no salían con sus respectivos novios) y como sabía que ella vendría ni se inmutaron, además Adriana no les caía muy bien. Siempre la trataron con una frialdad que espantaría a cualquiera. La hice pasar y cuando se dirigía al sillón al estar la di vuelta y la besé, no sé por qué pero abrí los ojos y mis dos hermanas miraban la escena como queriendo incinerar a Adriana, aflojé y nos sentamos, ofrecí algo de tomar y todas aceptaron, Victoria como yo, un Whisky, Verónica un Licor de Naranja, y Adriana un GinTonic, charla amena si cabe hizo su aparición mi madre saludo con Adriana e invita a mis hermanas a preparar la mesa, luego fuimos todos a comer, una sobremesa no muy prolongada y mi madre sube a su habitación y mis hermanas que la seguían, con lo cual me quedé con Adriana y nos fuimos al estar, comenzamos a besarnos y a acariciarnos, cuando Adriana se arrodilla entre mis piernas y extrae mi aparato que ya estaba en su máxima expresión y lo comienza a besar a lamer de una manera que me enloquecía, mientras yo con mis manos en su cabeza le imponía el ritmo que me gustaba (Adriana siempre fue muy obediente en esto), mientras tanto le decía algunas obscenidades, levanto la vista y mi veo a Victoria que estaba observando desde la escalera, con lo cual pudo observar como Adriana deglutía mis 19 x 8 como si fuese el más rico de los manjares, yo le obsequié una sonrisa se dio vuelta y subió por las escaleras con lo cual le dije a Adriana que parará, tenía miedo de ver a mi madre y a mis hermanas bajar por las escaleras, guardé mi miembro que aún estaba erecto y seguimos charlando yo mirando siempre de reojo la escalera esperando lo peor, cuando tocan el timbre de casa, era el papá de Adriana que pasaba a buscarla un beso de despedida y escalera arriba a hacerme un paja pues había quedado caliente por culpa de mi hermana, y lo peor no había acabado con lo cual los testículos me parecía que iban a estallar.

- Entré en mi cuarto y comencé a desvestirme, unas payasadas frente al espejo y me fui tan solo con el slip, un slip limpio y un toallón al baño (en casa a excepción del cuarto de mi madre los otros no tenían baño privado, as&iacute

; que debía compartirlo con mis hermanas), ingresé en el mismo y abrí la ducha ingresando bajo ella que habrán sido 3 o 4 minutos y siento golpes en la puerta del baño corrí la mampara y pregunté quién era, no me escuchó o no me quiso escuchar pues otra vez los golpes, así que cerré la ducha y me dispuse a salir de la misma, con lo que había pasado y sin haberme calmado, tenía aun mi pija medio erecta, así que me sequé rápidamente, me puse un slip y se notaba que mi bulto era respetable, abrí la puerta y veo a Victoria parada en la puerta:

- Qué mierda querés ahora, esto se esta convirtiendo en una costumbre – dije bastante enojado

- Tengo que entrar al baño, no puedo esperar, yo también me tengo que bañar

- Victoria déjate de joder – dije esto mientras pasaba a su lado

- Pero en ese momento pasó por mi cabeza una idea, no muy de hermano, y me di vuelta a ver a Victoria como una mujer, su cola paradita, su cabello negro hasta la cintura, su busto, sus piernas (las piernas de las mujeres es la parte de su cuerpo que más me atrae, y es lo primero que hago a un lado), cuando fije mi mirada en su tanga negra marcando esa cola, mis pensamientos no fueron todo lo puro que debían ser, y dije en voz alta:

- Si no fueras mi hermana. – e ingresé en mi cuarto

- Quince minutos después estando en mi cuarto y haciéndome una paja, para descargar la calentada que me había hecho Adriana, pero pensando en Victoria, siento un quejido que proviene de su cuarto, me levanté y me acerqué hasta él, la puerta entreabierta y mi querida hermana dándole rosca a su clítoris, yo estaba fascinado viendo ese cuerpo retorcerse en la cama, mientras su mano se perdía entre su tanga y salí hacia mi cuarto que al que dejé con la puesta entreabierta a efectos de que se escucharan también mis quejidos por el pasillo que unía los cuartos, cuando escuché como acababa Victoria, acabé yo, pensando en ella y dejando escapar uno de los quejidos fuerte y claro, quería que lo escuchara y no dudara de lo que me había pasado.

- Por la mañana cuando desayunamos Victoria me miraba con otros ojos y supongo que yo a ella también, el día transcurrió sin mayores dramas y en mi cabeza solo rondaba Victoria y su quejido, llamé a Adriana y le dije si podía darse una vuelta por casa, que llevara el auto o que hiciera los arreglos convenientes para que su padre la pasara a buscar. Al llegar a casa le dije a mi madre que vendría Adriana, Victoria que estaba en la cocina ayudando a mi madre se dio vuelta casi en el aire me miró, yo me a di vuelta y salí de la cocina con una sonrisa de oreja a oreja, el plan que me había trazado podía resultar, era solo una suposición pero tal vez…

- Antes de llegar Adriana, Victoria había subido a su cuarto y la verdad que me quedé sin aliento cuando bajó, estaba hermosa, se había vestido con un top amarillo y una minifalda negra súper ajustada, unas medias con encaje (esto lo descubrí después) y tacos altos realmente bellísima, dijo que después de cenar debía salir con el novio, cuando le estaba dando esas explicaciones a mi madre, siento el timbre de la puerta, era Adriana que llegaba, nuevamente en el estar ya estaban mis hermanas y al llegar a él volteo a Adriana y la beso, esta vez abrí apenas los ojos para ver la furia en la cara de Victoria.

- La cena sin mayor problema, mi madre que se retira y Verónica que también lo hace no así Victoria que esperaba a su novio, transcurrió una hora más y Victoria que se despide pues al parecer el novio no iba a venir, yo en el sillón del estar con Adriana, otra vez besos, caricias y otra vez que se arrodilla entre mis piernas y pone mi pija en su boca, yo vigilaba la escalera con los ojos entrecerrados con mi mente en la escalera, y mi cuerpo en el sillón, vi a Victoria que miraba, y entonces tomé a Adriana y tumbándola en el sillón levanté su mini, saqué su tanga y mientras la lamía sabiendo que mi hermana miraba, comencé la penetración, mientras los quejidos de Adriana se iban acentuando mientras mi pija se abría camino en su deliciosa concha. Adriana no dejaba de pedir más y yo me acerqué a su oído y le dije acaba no aguanto más, mientras ella se retorcía en espasmos por su acabada, yo guardé mi pija, sin acabar, tenía otros planes para ella. Luego de reponernos y Adriana acomodarse l

a ropa y el pelo pues era un desastre como la había dejado, me pidió que la acompañe hasta la puerta era tarde y se tenía que ir.

- Subí a mi cuarto y me desvestí y fui al baño en slip y con el toallón en la mano, pero esta vez al palo, ingresé en la ducha, 3 o cuatro minutos después siento golpes en la puerta, quién es no me contestan, cerré la ducha y salí de ella me seco rápido, me pongo el slip con la pija semiparada y abro la puerta, mi hermana que en lugar de mirarme a mi mira mi bulto, y yo le dije:

- Desde cuando uno no se puede bañar tranquilo en esta casa, hoy igual que ayer.

- Tengo que entrar al baño, no puedo esperar, yo también me tengo que bañar

- Victoria déjate de joder – dije esto mientras pasaba a su lado – Victoria este dialogo no lo hemos tenido antes – Pregunté – ay piba si no fueras mi hermana Victoria

- Ingresé a mi cuarto cerré la puerta, dejando una rendija de 2 o 3 centímetros para poder espiar qué pasaba en el pasillo, un rato después veo que sale Victoria, yo me recosté sobre la cama, saqué mi pija y comencé a hacerme la paja, con los ojos entrecerrados miraba la puerta entreabierta, cuando veo que alguien se para y observa por la misma, yo como si nada pero en realidad volaba, un instante después veo que la sombra que veía al trasluz desaparece, y me incorpora para ir nuevamente hacia la puerta y luego al cuarto de Victoria, esta tenia la puerta entreabierta, y para ser sincero hasta creo que la dejaba a propósito, siento los quejidos y me fui hasta mi cuarto a continuar con mi paja, siempre tratando de captar cualquier ruido que viniera del cuarto de Victoria, y cuidando que nadie más me viera, siento el quejido de Victoria que denotaba su acabada y obviamente yo también acabé con un quejido bastante, pronunciado, como para que Victoria se diera cuenta que yo había acabado.

- En la mañana, cuando estábamos desayunando, yo miraba a Victoria fijamente, y esta a mí, cada bocado que llevaba a mi boca lo mordía mirándola fijamente como si en realidad estuviera mordiéndola a ella, al menos esos es lo que yo trataba de transmitir, Victoria hacía lo mismo con sus tostadas, y comprendí que entre nosotros se había desatado una guerra de conquistas y provocaciones mutuas que no sabía en lo que iba a terminar, sobre todo porque mi madre no era boluda y para ser franco tenía mucho miedo que se diera cuenta de la situación, en tanto Verónica nos miraba a Victoria y mí tratando de entender qué pasaba cuando me di cuenta y por supuesto le comencé a dar charla sobre sus estudios y a preguntarle si necesitaba una mano en los mismos, cuando me di cuenta que de abogacía yo no sabía nada a excepción de Derecho Romano, materia que ya había quedado atrás para ella.

- Otra vez al trabajo y mis pensamientos a Victoria, me hablaban y yo como si nada, me di cuenta que o estaba enamorado de mi hermana o tenía una calentura que no podía describir. Decidí que estaba caliente, era lo mejor, una calentura pasa, pero estar enamorado de mi hermana era muy distinto, me sorprendí preguntándome cómo había llegado a esa situación si la semana anterior estaba todo bien y mi hermana era realmente mi hermana y no como lo era ahora el objeto de mi deseo, una hembra que quería tener en mi cama, por supuesto que esto se mezclaba con el miedo de ser descubierto por mi madre, sí miedo porque en casa siempre habían prevalecido las buenas costumbres y respetaba a mis padres y sus pensamientos más allá de todo.

- Al llegar a casa, Victoria y mi madre haciendo la comida, un beso a mi madre, he hice lo que pocas había hecho le di un beso a Victoria acariciando su rostro y lanzando mi aliento sobre su oído mientras le daba las buenas noches, mi madre lo tomó como algo natural, yo al palo, y Victoria que me mira el bulto, di medía vuelta y subí al cuarto de Victoria, pensaba que como todo iba a transcurrir como la noche anterior decidí tomar una tanga de mi hermana porque quería sentir su olor cuando me hiciera la paja pensando en ella, más adelante. Escondí la tanga en el placard de mi cuarto y bajé a cenar, demás esta decir que la cena fue un calco de lo que pasó en el desayuno a excepción de mi madre que nos miro y nos dijo:

- Qué les pasa a ustedes dos, no han peleado otra vez – interrogo mi madre

- Quédate tranquila – me apresuré a decir yo – esta todo bie

n, hace años que no peleamos con Victoria- Verdad Victoria

- Sí, sí, claro, hace años

- Más te vale – y asunto terminado

- Me levanté y me fui al estar a ver televisión y a esperar a Victoria, que subió a su cuarto, un rato después la veo bajar con un vestido mini ceñido al cuerpo que me dejó sin habla, siento el timbre de casa y fui hacia la puerta, era Roberto el novio de Victoria (en ese momento hubiera querido matarlo), con su cara de tipo mundano me preguntó por Victoria, le dije que ya la llamaba, (el tipo nunca me gustó, nunca había querido pasar a casa, nunca se había querido comprometer, yo hacía lo mismo cuando mi único objetivo era voltearme una mina), Victoria se despidió de mi madre que estaba en la cocina, y de Verónica, al salir hizo lo conmigo lo que yo había hecho con ella al volver a casa horas antes, se acercó me dio un beso en una mejilla mientras me acariciaba la otra y siento la voz de ella que me dice:

- Hoy me toca a mí – y con una sonrisa se dio vuelta y se fue

- Yo estaba loco, sí loco de deseo y de pensamientos morbosos hacia mi hermana y asesinos hacia su novio, decidí que lo mejor era tranquilizarme, subí a mi cuarto y me senté en la computadora a realizar unos trabajos prácticos, por supuesto que apagué la compu a los 5 minutos, caminaba por las paredes, me imaginaba a Victoria en los brazos de ese tipo, y me dije, que lo mejor era parar, que así no iba a andar la cosa, y por lo tanto, decidí dejar mis celos (si celos) de lado, me puse a pensar qué hacer, esto se estaba transformando en algo enfermizo y no me convenía si quería alcanzar mi objetivo, me recosté y luego de dar vueltas en la cama algunos millones de veces me quedé dormido, desperté al escuchar ruidos en el pasillo me asomé y era Victoria que había regresado. Me dije Play again, y salí hacia el cuarto de baño con el toallón en mano, abrí la ducha y a los 3 o 4 minutos golpean la puerta, pregunté quién era (yo lo sabía) y otra vez los golpes en la puerta, cerré la ducha me sequé, al palo y al abrir la puerta era Victoria, era un juego así que nuevamente le dije:

- Desde cuando uno no se puede bañar tranquilo en esta casa, hoy igual que ayer.

- Tengo que entrar al baño, no puedo esperar, yo también me tengo que bañar

- Victoria déjate de joder – dije esto mientras pasaba a su lado – En el telo que te llevó Roberto no había baño

- Y a vos qué mierda te importa donde me llevó Roberto. Esto lo dijo con algo de rabia, se pudrió todo me dije y me fui a mi cuarto al llegar a la puerta como siempre le dije:

- Si no fueras mi hermana Victoria – esto lo dije casi con dolor

- Un rato más tarde sale del baño Victoria yo estaba esperando ese momento y fui hacia mi cama, y me tiré a hacerme la paja y esperar como se desarrollaban los acontecimientos, veo que se para en la entrada de mi cuarto y observa pues había dejado la puerta entreabierta igual que la noche anterior, yo me estaba haciendo la paja mientras olía su tanga, cuando se retiró me paré y salí al pasillo a ver por su puerta, evidentemente los dos nos habíamos declarado la guerra y no sabíamos cuán lejos podría terminar (yo sabía cuán lejos quería llegar yo, pero sabía qué pensaba Victoria), comenzó con sus quejidos y yo me fui a mi cuarto a concluir la paja que había quedado inconclusa al tener que seguirla, los quejidos que provenían del cuarto de Victoria eran más que elocuentes, se estaba pajeando a pesar de haber salido con Roberto, y yo comencé a pajearme al sentir como ella acababa, yo también acabé, pero esta vez al terminar de limpiar mi esperma con una toalla pasé su tanga sobre ésta dejando rastros de semen.

- En la mañana otra vez desayuno y el mismo juego, con la comida, tenía ganas de levantarme tomarla colocarla sobre la mesa y tomarla en ese momento, cosa que tal vez hubiese hecha si no fuera por Verónica y por mi madre, ayudé a levantar la mesa habíamos quedado los dos solos en la cocina, mientras acercaba algunas tasas y platos a la mesada, le miré el culo y al darme vuelta para dirigirme hacia la mesa y le dije:

- Qué bien Victoria, qué bien – Juro que no sé que pasó, sentí un dolor en la entrepierna y una fuerza que me levantaba, era la patada que me había dado mi hermana en

mis preciados y nunca bien ponderados huevos, retorciéndome hasta quedar en cuclillas le dije.

- Qué te pasa, imbécil, tarada, retardada, por la concha de tu madre – mi madre al sentir mis rugidos apareció en la cocina preguntando que había pasado, le dije que me había Victoria había movido la mesa y yo la había atropellado, con el resultado que estaba a la vista, entonces preguntó:

- Y te duele mucho – yo la miré y le dije – Mamá vos sos boluda esto te duele y te duele mucho, me di vuelta y como pude subí a mi cuarto y me recosté acurrucado en mi cama

- Un rato después sube Victoria que golpeando a mi puerta pregunta con voz aterciopelada:

- Alberto puedo entrar.

- No, ándate – le dije

- Entonces entró – y abrió la puerta ingresando en el cuarto y mientras se acercaba me dijo – Discúlpame, no sé que me pasó perdí la cabeza

- Sí, vos perdiste la cabeza y yo casi pierdo mis huevos.

- Déjame ver qué te paso – dijo esto estirando la mano

- Ni se te ocurra, final de la historia, por favor déjame solo, con lo que has hecho el horno no está para bollos – levantó su culo de la cama y al irse le dije

- Haceme un favor, avisa que voy a llegar a tarde y me di vuelta maldiciendo una vez más los arranques de arriba que tiene mi hermana

- Una vez calmado el dolor me fui a trabajar, pensando que lo mejor era cortarla con Victoria, pero también pensando que era hermoso lo que había ocurrido, pensando que quizás mi hermana me había dado aquella patada por lo que paso con Adriana, y esa era su forma de descargarse o podía ser porque le alabé el culo y eso la enfureció, así todo el día, que sí que no.

- Al llegar a casa mi mama que me recibe y pregunta si me siento bien, le digo que sí, que todo esta bien y miro a Victoria diciéndole que se controle, que ya es todo una mujer, etc. Debo reconocer que Victoria aquella noche estaba fortísima, me retire a mi cuarto, no tenía mucho animo y a decir verdad quería que Victoria extrañara mi presencia en la mesa, me encerré en mi cuarto y me puse a estudiar, era lo mejor que tenía por el momento transcurridas varias horas siento que golpean a la puerta y la abren me di vuelta sabiendo que era mi madre, ella golpeaba y entraba no esperaba, para qué lo iba a hacer, se suponía que ninguno de sus hijos necesitaba privacidad, vino hacia mí y me dijo:

- Estas bien

- Por supuesto mamá, fue un golpe, no es el primero que me han dado ni el último que me van a dar

- Tu hermana te golpeó fuerte – me dijo mientras que con su mano revolvía mi pelo

- Doy fe, mamá, pero ya pasó

- Bueno descansa – me dijo mientras me daba un beso en la cabeza y se retiró

- Tome el toallón y me fui al baño, esta vez no pensé en juegos, realmente me quería bañar, así que abrí la ducha y me metí en ella, 3 o 4 minutos después nuevamente los golpes en la puerta, no me iba a molestar en preguntar, me seguí bañando tranquilamente, otra vez los golpes y yo nada, yo sabía que era Victoria pero debía hacerla sufrir no se había portado bien y debía hacerle sentir el látigo psicológico de su hermano. Al rato salgo y al abrir Victoria con un baby doll precioso y me comencé a poner al palo, me miró y me dijo:

- Hace rato que espero – yo la miré y le dije

- Hoy no Victoria, hoy no – vi su cara de sorpresa, su hermano había cortado el juego, al llegar a mi cuarto ella seguía parada en la entrada del baño, esperando las palabras que cada día desde hacia tres le decía pero yo solo ingresé en mi cuarto, al escuchar la puerta del baño cerrarse, tomé la tanga de ella que tenia escondida y la llevé hasta su cuarto, y la dejé en piso, detrás de una silla donde descansaba a veces su ropa (en casa teníamos y tenemos la costumbre de utilizar una silla a modo de placard, nosotros la llamamos la silla placard), salí hacia mi habitación y dejé la puerta entreabierta como había hecho las noches anteriores y esperé a que saliera del baño, pero esta vez no estaba haciéndome la paja y al pasar mi Victoria por la puerta se detiene y espía yo haciéndome el que dormía esperé que se alejara hacia su cuarto, al rato aparece parada en mi puerta que la abre de un empujón y entra con la tanga en la mano, y m

e dice:

- Alberto, qué es esto – mostrándome la tanga y el semen

- No se, pregúntale a Roberto – dije esto sarcásticamente, con lo cual Victoria se tiro arriba mío tomándome de los pelos y diciéndome que era un degenerado, con lo cual la di vuelta y poniéndome encima de ella y acomodando mi pija entre sus caderas,(por supuesto que ella tenia su tanga y yo mi slip) le dije.-

- Sí un degenerado y vos sabes bien el por qué, pero que no se te haga costumbre el agredirme, porque vos sabés que perdés – con lo cual la solté y dejé que se acomodara y se parara, se fue hacia la puerta y mientras salía le dije – Vos sabés que perdés Victoria

- Había perdido mi más clara posibilidad de cogerla , y cuanto más lo pensaba más boludo me sentía, la tuve abajo, estaba seguro que si le hacía el quiero ella hubiere aflojado, pero no, hubiera querido volver el tiempo atrás, me quería matar había actuado como un pendejo de 10 años, que boludo me sentía.

- A la mañana, desayuno y Victoria que me miraba, esta vez sin jugar con la comida, y yo por mi lado otro tanto, pero quería ver qué reacción iba a tener Victoria, tomé una tostada la unté con dulce y me la llevé a la boca, viendo como Victoria abría grande los ojos y una sonrisa comenzó a aparecer en su rostro. Estamos en juego nuevamente. Ayudé a levantar la mesa así que me quedé solo con Victoria, al acercar las cosas a la mesada ella limpiaba y yo arrimaba, le arrimé mi pija a su culo y la abracé desde atrás, y moviendo su cola contra mi pija, me dijo:

- Esta noche, Alberto, esta noche

- Yo casi acabo de solo imaginar lo que me esperaba, iba a tener a mi disposición a mi hermana, la yegua de mi hermana, la hembra de mi hermana, ese día anduve por las nubes, al llegar a casa luego de la universidad, subí a mi cuarto, me bañé, andaba como un perro alzado, no podía sacarle los ojos de encima a Victoria y Victoria devolvía las miradas más sensuales que yo haya visto en mi vida. Debo confesar que luego de la comida los minutos de sobremesa se me hicieron interminables, yo hubiere querido ponerle un somnífero a mi madre y a Verónica en su comida, para poder estar solo con Victoria, claro que esto no podía ser.

- Al subir a nuestros cuartos me pego a Victoria y le digo te espero, Victoria me dedicó una sonrisa y no dijo nada. Cuando ingresé en mi cuarto comencé a desvestirme y a soñar con lo ojos abiertos con Victoria, como me calentaba. Me metí en la cama a esperar, cuando de repente se abre la puerta e ingresa Verónica que tenía una mano apoyada en el abdomen, al ingresar me dice, me duele acá y me duela mucho, cuando vi donde se tocaba dije o es cólico o es el apéndice, salté de la cama y comencé a vestirme y me fui a los gritos llamé a mi madre, aparecieron mi madre y Victoria en la puerta , yo estaba terminando de ponerme los mocasines y le dije que quien me quisiera se vistiera ahora por que yo me iba a llevar a Verónica a una clínica o a un Hospital, bajé con Verónica las escaleras y subí al auto mientras lo encendía toqué un par de veces la bocina para ver si bajaban mi madre y Victoria, una vez en el auto salí hacia el hospital. Al llegar se determinó que tenía apendicitis y que había que operar o se convertía en peritonitis, mientras operaban a Verónica yo maldecía mi suerte (no es que fuera insensible, esas operaciones son corrientes hoy en día), Victoria dejó de consolar a mi madre y vino a sentarse a mi lado, me tomó la mano y me dijo:

- Bebé, tranquilo ya va a pasar, es unos minutos – bebé, mi hermana me había llamado bebé, y con mi otra hermana en el quirófano, yo pensaba en que Victoria me había llamado bebé, de más esta decir que en ese momento estaba al palo

- Todo salió bien con lo cual me dispuse a regresar a casa, mi madre se iba a quedar con Verónica y yo miré a Victoria y le dije:

- Qué vas a hacer te quedas haciéndole compañía a mamá o querés venir a casa a descansar

- Y no sé, necesitas que me quede mamá

- No, anda con tu hermano y descansa, mañana será otro día – y la besó en la frente

- Vamos, vamos – le dije a Victoria y me encaminé a la salida

- Victoria venía atrás yo retard

é mi paso para que me alcanzara, y al salir, la tomé de la mano y la abracé apoyó la cabeza en mi hombro y nos fuimos hacia el auto, yo tenía la pija parada, y no encontraba el momento de llegar a casa. Mientras manejaba podía ver como Victoria a mi lado cruzaba las piernas, yo podía ver su tanga blanca ya que ella se había sentado atravesada en el asiento delantero es decir mirando hacia mi lado. Al llegar estacioné el auto, ella ya había ingresado en la casa, subimos las escalera y la introduje en mi cuarto, la vi vuelta y me di un beso, nuestras lenguas se comenzaron a retorcer yo tomé la suya y comencé a chupar su lengua soltándola sólo para morder sus labios, estaba en esos momentos teniendo entre mis brazos a mi querida y adorada hermana, en ese momento más querida y adorada que nunca, mis manos volaban sobre sus curvas, dejé su boca y bajé por su cuello con pequemos besos hasta el nacimiento de sus pechos para luego con mi lengua emprender el camino hasta su oído, donde tomé su lóbulo que comencé a morder y chupar, solo interrumpido de tanto en tanto para decirle:

- Victoria, me volvés loco, te amo, bebé

- Yo también mi amor, yo también te amo

- La giré apoyando mi pija en su culo, y comencé a desprender cada uno de los botones de su blusa en tanto que por cada uno que desprendía acariciaba sus pechos notando como sus pezones se habían erguido, en tanto hacía esto Victoria refregaba su culo contra mi pija que me dolía por la erección que tenía, cada tanto separaba su culo solo para introducir sus manos entre nosotros y acariciarme la pija sobre el pantalón, cuando logré quitar su blusa, tomé su pelo lacio cuyo largo era a medía espalda y los pasé hacia delante, pero sin separar mi pija de su culo, cuando quedó a mi disposición el cierre de su sostén, pero antes de sacarlo, di unos pequeños mordiscos en su nuca en tanto pellizcaba sus pezones a través de su sostén, luego llevé mis manos hasta el cierre del sostén y lo quité sacándolo con lentamente, con una calentura que volaba, pero disfrutando del momento plenamente, Victoria se dio vuelta y comenzó a desprender mi camisa mientras acariciaba con su lengua mi pecho, hasta arrodillarse y poner su cara a la altura de mi pija, tomó mi cinturón y comenzó a desabrocharlo, en tanto yo terminé de sacarme la camisa, luego tomó el cierre de mi jean y lo bajó lentamente, mientras miraba hacia arriba, en tanto que yo ya no aguantaba más, viendo a semejante hembra arrodillada y además sabiendo que era mi hermana, la fruta prohibida, y me la pensaba comer, bajó mis pantalones y con se retiró, yo me los terminé de sacar, y ella parada frente a mi con su pechos enfundada en una mini y tacos altos, por Dios qué visión, qué hembra, me acerqué y besándola en la boca y rodeando su cintura con mis manos la acerqué necesitaba sentir sus pechos contra mi piel, quería fundirla conmigo, dejé de besarla y bajé hasta sus pechos comencé a besar suavemente sus pezones, luego con mi lengua comencé a realizar círculos en sobre los mismos sin tocar la punta, luego unos suaves mordiscos y entonces cubrí con mi boca el pezón y comencé a chupar sin tocar con mi lengua la punta del pezón, una vez que los gemidos de Victoria se hacían insoportables, empecé a pasar con fuerza mi lengua sobre él en tanto que introducía mi mano por debajo de la mini, tratando de llegar a su entrepierna, cuando siento los espasmos del cuerpo de Victoria y un gemido de placer, al llegar a su entrepierna comencé a acariciar su tanga que estaba mojada, corrí mi mano unos centímetros buscando el borde de su tanga, cuando lo encontré introduje mi dedo índice entre la tanga y su concha que estaba chorreando, dejé sus pezones y comencé a bajar mi lengua hacia su abdomen, en tanto deslicé mi índice hacia atrás para comenzar un suave masaje entre su concha y su ano, me di cuenta que esto la volvía loca cuando sentí sus uñas clavándose en mi espalda, di unos mordiscos en su abdomen antes de deslizar mi lengua hacía su ombligo, mientras Victoria con un movimiento acompasado acompañaba mis masajes, comencé a deslizar mi índice hacia su ano mientras comenzaba a deslizar mi otra mano desde sus tobillos acariciando sus piernas hasta llegar a sus nalgas, deslizando mi mono a su cintura y comenzando a deslizar hacia arriba la

mini, para poder sumergir mi cabeza en su pubis y comenzar a beber sus jugos, su esencia , comencé a acariciar su pubis en tanto que continuaba realizando el suave masaje que había comenzado en su ano, acerqué mi mano al borde de su tanga y corrí ésta pudiendo observar su vello púbico depilado, en tanto apoyé mi lengua en su ingle y comencé a deslizarla hacia la parte inferior siguiendo el contorno de su pierna y entrepierna, rozando apenas con mi lengua sus labios, esto lo hice cinco o seis veces antes de abandonar mi masaje anal y ya sí con mis dos manos libres aparté los labios de su hermosa concha y comencé a pasar mi lengua sin tocar el clítoris, en tanto sentía la presión que hacía sobre mi cabeza las manos de Victoria que parecía querer introducirme en su vagina, luego dirigí mi boca hacia su clítoris atrapándolo con mis labios, y empezando a sorberlo como el mejor de los manjares, Victoria que parada se retorcía de placer mientras dejaba escapar un – Te quiero – yo loco de la vida a esta altura del partido y luego de sentir por segunda vez los espasmos de Victoria, me paré la besé en los labios introduciendo mi lengua en su boca y dándole a probar su propio sabor, Victoria en ese momento comenzó a introducir su mano en mi slip, pero desde arriba sino desde abajo y bajando mi pija hacia el costado la sacó por abajo, arrodillándose y comenzando a chuparme la verga de una manera que no lo hubiere imaginado nunca – Te quiero – le dije, qué hembra caliente que tenía a mi disposición y pensaba aprovecharla, cuando dejaba de chuparme se pasaba la pija por toda la cara al tiempo me miraba y me decía te quiero y yo le respondía que también la quería, introdujo mi pija en su boca y yo no soportando más comencé a acabar, diciéndole – Mi amor, mi amor – mientras veía como caían de su comisura mi leche, la leche que tenía para darle a mi hermana. Se paró se limpió el semen que corría por sus pechos y la besé, en tanto que la acerqué a la cama y la tiré sobre ella, tomé su tanga y la saqué, luego hice lo mismo con mi slip, me arrodillé y nuevamente hundí mi boca en su concha, que estaba súper lubricada en ese momento, y no soportando más, pues era tal la excitación que ni siquiera atinó a bajarse, subí hasta apoyar mi pija en su concha, y comencé a acariciar con la punta de mi pija su concha, mientras la besaba y sentía las envestidas de su pelvis, queriendo devorar mi verga, cuando dejé su boca para lamer su cuello y el bulbo de la oreja, siento su voz ronca que me dice:

- Ponemelá, no aguanto más, bebé, quiero ser tuya, quiero sentirme mujer, tu mujer- yo me acerqué a su oído y le dije

- Toma mi pija y acaríciate la concha, Victoria, quiero ver como te acaricias con mi pija, la pija de tu macho, quiero ver como mi mujer se hace la paja con mi chota – Victoria bajo sus manos y agarró mi pija con las dos manos y comenzó a deslizarla lentamente a lo largo de toda su concha, hasta que en un momento me tomó del tronco pasando las dos manos por debajo de mis huevos y hundió mi pija en su concha – Cógeme, bebé, cógeme, quiero sentir tu chota en mis entrañas

- Sí, mi amor, te estoy cogiendo, demostrame Victoria lo putas que sos para tu hermano, demostrame que podes ser mi hembra, mi mujer, demostrame que vale la pena cogerte

- Sí, mi amor, te voy a mostrar lo puta que soy, después que termine con vos, no vas querer que te coja nadie más que tu hermana, vas a ser mío hoy mañana y siempre – yo estaba en el cielo mientras escuchaba esto entonces apoyé mis manos en la cama y retirándome sin dejar de ensartar a Victoria le dije:

- Mira Victoria, mira como te coge tu hermano – mientras esta levantaba la cabeza de la almohada y podía ver mi miembro que entraba y salía de su vagina, clavó sus ojos en mí y me dijo:

- Dame Alberto, dame más, dame todo lo que tengas – envío su cabeza nuevamente la hacia la almohada y cruzó sus piernas por mi espalda, clavando parte del taco de su sandalia en mi espalda, yo bajé mis manos hasta sus nalgas y la agarré con fuerza, diciéndole:

- Victoria, mi amor, acaba, acaba que yo ya no doy más

- Hechame la lecha adentro, regame las entrañas, dale la leche a tu hermana

- Toma la leche de tu hermano, toma mi lecha Victoria – dije esto último entre espasmos y con la felicidad de haberme cogido a

mi hermana.

- Le di un beso y mientras dejaba mi miembro morir adentro de su vagina, ella comenzó a realizar un movimiento con los músculos interiores de su vagina como si me succionara , yo abrí los ojos y me retiré un poco, la miré sorprendido mientras mi miembro se acrecentaba en su interior, ella sonrío y me dijo:

- Te das cuenta por qué no me vas a dejar nunca, estás en mis garras, y vas a ser mi macho – yo la seguía mirando y sintiendo al sensación más placentera que había sentido en mi vida, le saqué la pija de su concha, y dándola vuelta le dije:

- Sí, pero lo que acabas de hacer no va a impedir que te haga el culo, saber por qué Victoria -pregunté

- No, no se por qué, pero te digo que eso no es natural así que olvídalo – como estaba boca abajo me recosté sobre su espalda y le dije al oído en un susurro.

- Victoria, no lo tomes a mal pero te voy a culiar, en realidad te voy a reculiar, así que relájate déjate estar y dedícate a disfrutar, de la chota que voy a poner dentro de culo.

- Bajé hasta su entrepierna, estaba excitada, porque después de decirle aquello ni siquiera intento moverse, así que estado en su entrepiernas comencé a lamer si concha y con mi lengua a transportar sus jugos hacia su ano y luego empecé a chupar su culo que estaba completamente depilado y empecé a hacer presión con mi lengua hasta que pude introducir la punta de ella en su ano, y mientras sentía el palpitar de su esfínter oprimiendo mi lengua, que cada tanto retiraba sólo para recorrer la hendidura de sus cantos hasta el nacimiento de la espalda y vuelta a devorar ese culo y otra vez mi lengua abrazado por su esfínter cuando pude introducir más de la mitad de mi lengua, los gemidos de Victoria se comenzaron a hacer más intensos y comenzó a removerse en la cama, con lo cual retiré mi lengua y le introduje un dedo, cuando lo iba introduciendo más de la mitad, me dijo duele, con lo cual comencé a masajear el esfínter con el notando como se aflojaba, en cuanto pude lo hundí con alma y vida, Victoria se retorcía mientras yo comencé a ingresar y sacar mi dedo índice de su culo, y acerqué a su cara para poder besarla mientras mi dedo no dejaba de entrar y salir, cuando note que estaba relajada bajé nuevamente a su entrepierna y pase mi lengua por su concha lo cual provoco que Victoria temblara y empecé a correr sus jugos hasta su ano, yo iba a calentar a mi hermana hasta hacerla delirar, una vez que estuvo nuevamente bien lubricada comencé a introducir otro dedo, que comenzó a calzar perfectamente, Victoria se retorcía y le dije:

- Esto mi amor, es solo el principio de lo que te espera, tu hermano menor te va a romper el culo, te voy a culir – le dije, esto ultimo poniendo énfasis en cada palabra, mientras la tomaba de la cadera y la llevaba a una posición de 4 patas, dio vuelta la cabeza y me dijo.

- Con cuidado, se cuidadoso, no me hagas doler.

- Victoria, no te va a doler, así que no tengas miedo, disfrútalo haceme caso

- Apoyé la cabeza de mi chota en la entrada de su culo y comencé a hacer presión, yo notaba como lo cerraba, y le dije.

- Victoria te relajas y disfrutas o por Dios que no te vas a poder sentar más, porque te voy a ensartar de tal manera que te va a sangrar por el resto de tu vida

- Victoria se relajó, y yo comencé a hacer presión, introduje la cabeza de mi pija y siento un grito de dolor por parte de Victoria.

- No me iba a doler, no me iba a doler, sos un hijo de puta

- Cállate y goza, goza Victoria, solo goza – dije esto cuando la tenía bien agarrada de las caderas y pude de un envión guardar 10 centímetros más – Victoria se dio vuelta y con ojos que expresaban un mirada de asesino, me dijo

- Puto, sos un Puto, cómo me haces esto – yo la miré y le dijé.

- No mi amor, no soy un puto, soy tu macho, y vos sos mi puta, entendiste – dije esto mandando adentro los 5 centímetros restantes.

- Me estas matando Alberto

- Yo empecé a entrar y salir como loco de su culo, no podía creer que tenía ensartada a Victoria, me la estaba culiando, y la yegua se estaba dejando culir por su hermano, el sólo de pensar que era mi hermana me podía hacer acabar.

- Movete Victoria, sácame la leche. Sácale la leche a tu hermano

- Siiii, siiii, papitoooo, te voy a dejar los huevos secos mi amor, te voy a coger todos los

días de mi vida, dame más, maassss

- Sí hermanita, la tengo toda para vos, sólo para vos, qué rica puta que me conseguí, cómo te gozo Victoria, no sabes cómo te gozo

- Yo también te gozo, mi amor, qué feliz me siento, ensartada por mi hermano, qué rico macho que tengo sólo quiero tu chota mi amor, mássss, másss

- Yegua hermosa, como te voy a acabar, te voy a llenar de leche el culo.

- Sí dame, dame, dame, toda toda tu leche, culiame, bebé, dame la leche

- Sí toma toda la leche, toda la leche que necesitas- dije esto mientras dejaba mi leche en su culo y sentía como Victoria, acababa.

- Luego retiré mi pija de su culo y Victoria se tiró hacia delante clavando la cabeza en la almohada, yo me levanté y viéndola tirada boca abajo, aun con su mini y sus tacos me acerqué a ella y le dije.

- Vamos a bañarnos, Victoria, vamos – Victoria giro lentamente y me miró, se incorporo hasta sentarse en la cama y me dijo. – Me rompiste el culo, pero cuánto me gusto – y me dio un beso en los labios al retirarse me dijo – y ahora qué hacemos

- No se, Victoria, estoy enamorado de vos

- Yo también lo estoy Alberto, yo también lo estoy, no creí nunca que esto pudiera pasar y no sé cómo lo puedo manejar.

- Si estas dispuesta a seguir adelante, de eso me encargo yo, pero me tenés que decir qué querés

- Yo te quiero a vos – me dijo y me dio un beso

- Ya no vivimos en nuestra ciudad natal, ahora vivimos en la capital, vivimos como marido y mujer, y para ser sincero, no nos arrepentimos de nada, ahora con los años que tenemos, ella 36 y yo 34, no hemos perdido la lujuria que nos envolvió desde un principio, hacemos el amor dos o tres veces al día, vivimos excitados, tal vez por ser hermanos, y eso aunque por nuestra sociedad esta prohibido, sinceramente, creemos que esto es lo mejor que nos pudo ocurrir.

- Victoria y Alberto

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1 comentario »

  1. sebastian dice:

    espectacular me encanto sabes yo tengo 37 años y mi hermana 34 también tuvimos una relación incestuosa pero esto como que se enfrió cuando mi hermana se casó, claro hay algunas veces que cuando la veo me masturbo delante de ella, ella ya no me permite cogerla pero si tocarla y hacerle sexo oral pero en fin ahora me cojo a mi sobrina ella tiene 20 años es hija de mi hermana mayor me gustaría contactarte [correos NO permitidos en comentarios - eliminado por la administración R.M.] mucha suerte adiós Sebastián

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