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Mi mujer y mis hijas 2

15 de mayo de 2011

Después de permitir que mi mujer  tuviera sexo  con oscar,   nuestra vida continuo normal. Fue una experiencia y una excitación enorme poder verla gemir y gritar en brazos de otro hombre.

Oscar paso a formar parte de nuestra vida,  frecuentaba la casa y mi esposa mantenía  relaciones intimas con el,  era un círculo vicioso  y yo me excitaba muchísimo  con la morbosa relación que llegamos a tener los tres.

cuando la conocí   tenia 2  pequeñas niñas de una relación anterior, Lorena de 6 años y Laura de 5 años, al año  de vivir juntos quedo embarazada y nació nuestra hija Susana a la cual llámanos de cariño susy, vi crecer a sus hijas hasta convertirse en una señoritas igual que nuestra hija la cual era ya una bella jovencita.

Fue así como de esta forma mi mujer y madre de mis hijas se convirtió en la amante incondicional de oscar. Con oscar salíamos al cine a la disco al supermercado y comenzó a trabajar conmigo, como un miembro mas de la familia, salíamos fuera de la ciudad lejos de las miradas indiscretas de la gente para que mi mujer y oscar pudieran besarse con pasión y disimuladamente oscar le metía mano por debajo de su falda o vestido.

– en ocasiones con el pretexto de pasar alguna velada intima con Maribel yo le dejaba a mi hermana a nuestras hijas para tener mayor libertad y de ahí nos íbamos  a buscar a oscar para que el se la cogiera.  Acepte mi rol de ceder a mi mujer – y conforme paso el tiempo mi mujer paso a ser su hembra. Ellos entendieron que eso a mi me gustaba y no se incomodaban, con el tiempo llegue a sentir  a mi mujer muy cercana a oscar, como si se estuviera enamorando de el y cuando se lo preguntaba ella lo negaba, según mi mujer ella lo tenia como un buen amigo que le daba rico sexo, por su parte a oscar le gustaba su libertad y nuestra situación de trió en donde el podía utilizar sexualmente a mi mujer  y Maribel aceptara ahora tener sexo anal con el a pesar de que lo negaba.

En una ocasión el llego a la casa y solo estábamos yo con mi hija susy, comenzamos a platicar en código evitando que mi hija entendiera lo que decíamos, sobre lo que el quería hacerle a Maribel en un rato mas. Nuestra conversación fue subiendo de tono y nos fuimos excitando, fue en ese momento que mi hija se acerco a el para darle un abrazo, el la abrazo y le dijo  lo linda que estaba, cuando ella se alejo me dijo que seria  cuidadoso con ella cuando la desvirgara, lo escuche boquiabierto, con el corazón latiéndome a mil por hora y   sentía como empequeñecía como padre y esposo lo único que tenia recto era la erección de mi verga, estuve  a punto de eyacular con solo oírlo cuando llego mi mujer y salimos a dar una vuelta — cuando llegamos deje que mi mujer y oscar se fueran a la  recamara.

La llevo al cuarto la coloco  boca abajo sobre un  sillón  y con las manos le separaba las nalgas dejando  a la vista  el  orificio de su culo, el cual le comenzó a dar lengua sin dar ninguna señal de asco por estárselo mamando. —Sus manos le  separaban  sus nalgas y su lengua comenzó recorrer la separación  de ellas arrancándole  más de  un gemido, su lengua  llego al centro de su ano escuche a mi mujer  gemir – comenzó a rotar sus caderas buscando que la lengua de el  llegara hasta el fondo de su diminuto agujero anal.

No Importaba nada en ese momento que no fuera otra cosa que ver como mi mujer gozaba – la coloco de espaldas al sillón y con  sus manos la  abrió de piernas la comenzó a  coger de una forma que me transforme  y comencé a masturbarme  escuchaba sus gritos – sus gemidos cada vez que su verga la ensartaba desconocía por completo a mi mujer  algo paso que comencé a sudar – y perdí el conocimiento

Desperté acostado en la cama, me comento rolando  que me había desmayado porque se me bajo la presión.

Paso una semana mi mujer y yo comenzamos a platicar,  tomo una de mis manos  y me dijo bajando la vista -   oscar  ¡me quiere hacer el amor anal!

Por el  culo le dije sin rodeos – ¿Me pregunto que si  tú me haces por ahí y le  dije que no? Que nunca  lo permití  ni a ti ni a ningún otro.

Sé que me va a doler pero lo quiero intentar, es una excitación enorme que siento al estar con oscar – sé que me puede lastimar  y que la pasare  muy mal que tal vez me arrepienta de mi arrebato -  pero lo quiero intentar, no te quiero mentir estoy excitada  de solo pensar en el.

– escuchar estas palabras de  mi mujer me puso como loco, como demente, preso de un sentimiento y de una excitación enorme. -Yo sabía que tenía que parar con esto, pero ya no podía, el placer que sentía al verla gozar era enorme.

Oscar le decía mi mujer que la  quería coger, que le encantaba su  cola, que le gustaba su culo -observe todo paso a paso desde que le desabrocho y comenzó a bajarle el vestido  hasta dejarla desnuda. El se desnudo de prisa, le mire el pene hinchado erguido tieso demasiado grueso –  Comencé a sudar y trate de serenarme no quería que se me bajara la presión.

—Me sentía incrédulo – Mire a mi mujer, estaba dispuesta a todo, oscar  tomo su verga con las manos y se la dio a mamar, casi no  entraba, mire el esfuerzo que hacia mi mujer por abrir  toda su boca y chupar,   la tomo de su cabeza y se  la empujaba hacia el fondo provocando que ella casi tosiera por el esfuerzo.

Mire a mi mujer perder el control – y  se  abrió de piernas invitándolo a que la poseyera oscar se coloco frente a ella se la puso entre las piernas  y comenzó a metérsela  lentamente, al principio pero conforme la poseía, la penetro con fuerza, el placer me cegó y comencé a masturbarme, mientras ellos se besaban y disfrutaban el momento

Mientras su verga  entraba y salía una y otra vez rozando su  clítoris y poniéndola cada vez más loca. Poco tiempo después la escuche gritar, gemir, y tuvo su  orgasmo con unos gemidos tan fuertes que casi grito de placer con solo escucharla.
Fue entonces que de la boca de oscar  salieron las palabras que toda la vida recordaré “Date vuelta” le  dijo a mi mujer,  yo sabía lo que eso significaba y sus consecuencias,  mire a mi mujer decidida a ser poseída analmente

En ese momento fue  cuando pensé en sus casi  90 kilos y en su gruesa verga  dentro de la pequeña cola de mi mujer, solo pensaba en si resistiría esa penetración –Mire a mi mujer en ese momento parecía no pensar en el dolor, solo quería gozar,  ser penetrada,  por primera vez en su  vida quería que una buena verga  entrara hasta el fondo de sus intestinos,  sin importar lo que  sufriera, sin importar  si la  partía en dos, entonces la mire caminar y acostarse sobre la cama boca abajo

– él  le  colocó un almohadón debajo de la cintura dejando su abertura anal lista para la penetración, se puso crema en la verga  y se colocó detrás de ella, comenzó a tallar su verga  por su  vulva, por su ano,  lentamente introdujo un dedo en su abertura anal  y luego dos, mientras le  decía  que se  relajara, y… de repente escuche.. Su grito la mire hacer fuerzas con la mano, apretar los dientes, morderse los labios, buscando mitigar el dolor, pero se le escapo  un pequeño grito, al sentir como la estaba desvirgando del ano.

–Los segundos de penetración parecían eternos-  pensé que ya la había metido toda, pero cuando le  dijo que solo había entrado la punta, pensé “la  va a desgarrar del culo” desconocí a mi mujer  estaba tan caliente que no le importaba desmayarse de dolor, sólo quería que él, le partiera  el culo y para demostrárselo le dijo “Dale no te detengas” y el  continuó empujando muy lentamente, a veces se  la sacaba toda y  volvía a meter pero cada vez un poco más adentro, la  penetraba con mucho cuidado.

– Cerré  mis ojos para ser sinceros y  escuche un quejido de mi mujer – la mire morderse los labios, evitando tal vez gritar y llorar –  no quería pensar que ella sabia que la estaba  observando y que por eso evitaba gritar pero era evidente que le dolía su cara sus facciones  eran claras muestras de que la  estaba lastimando –  Hasta que no aguanto más y la escuche  gritar…  se doblo por completo – e intento levantarse para evitar que la siguiera penetrando sin conseguirlo -

—mire a oscar  tenso-  sudoroso, por el esfuerzo,  pero jamás dejo  que mi mujer se zafara  la mantuvo firme pegada a su verga.

– se mantuvo quieto, dentro del culo de mi mujer, no dándole ninguna facilidad para que mi mujer se moviera.

– comenzó despacio a moverse, a ensartarla, y poco a poco Maribel   comenzó a gemir, a quejarse cada vez mas despacio,  le acariciaba el sexo con sus dedos – mire a mi mujer rotar lentamente sus caderas,   menear su culo,  al encuentro de la verga – lo hacia suavemente – , fue el momento que el aprovecho para penetrarla  toda.

Mordió su mano al sentirse completamente ensartada – se doblego por completo –hizo dos intentos de zafarse sin éxito,  comenzó a decirle  “me estas lastimando – siento que me partes”

- comenzó con su vaivén de entrar y salir de su culo con fuerza, afianzado a sus caderas.

-cada vez que la ensartaba la proyectaba contra la cama  – con fuerza

La puso de pie y la sentó sobre su verga comenzó a taladrarla a gozarla y mi mujer a gemir  — Cuando se canso la acostó nuevamente – siempre boca abajo – y comenzó de nuevo a meterse en su recto hasta lo  mas hondo de sus intestinos – le saco mierda  pero no le importo  y siguió penetrándola.

Mire a mi mujer desfallecida – con el culo abierto –desflorado.  –y baño  sus intestinos con su semen para rodarse a un lado bufando como bestia agitado sudoroso.

–esa  primera vez de mi mujer jamás he logrado olvidarla -  lo difícil fue comenzar una vez que el logro romperla del  culo  la ensartaba  a placer una y otra vez. — me puse de pie me temblaban las piernas  y el cuarto  olía a excremento a mierda, mire las sabanas manchadas, sucias con sangre, mierda y semen.

Mire a Maribel  desnuda, desfallecida cansada tendida boca abajo sabía que había sido una experiencia que sería difícil de olvidar para ella

Nunca imagine ver a mi mujer gozar y gritar de esa forma  y menos cogiendo como lo hizo. Tenia un  hilo de sangre escurriendo de su  ano, eso no me sorprendió, sabia que la  lastimaría del culo con el grosor de su pene.

Hable con oscar antes de dar el siguiente paso habíamos convivido cerca de dos años

Le dije -   tengo miedo que  vayas a lastimar a mis hijas ellas nunca han estado con un hombre – son señoritas – –Deja que las cosas sigan su curso como van, no te voy  a dejar solo fueron sus palabras

Mis hijas comenzaron a convivir con oscar – me sentía feliz pero también sabia que estaba jugando con fuego. — Hable con mi mujer y entramos en discusión, no quiero hacer algo que después me arrepienta toda la vida. Le comente.

- y no se si pueda soportar todo lo que con lleva dejarlas hacer el sexo con oscar – Sin que me arrepienta por lo que hago. Y le volví a repetir tengo miedo que las  lastime  ellas  son señoritas.

Esa noche no dormí pensando, no quería aceptar que en el fondo me causaba morbo y excitación pensar en el tema.

Regresaba de realizar unas compras y encontré a  mi mujer arreglada -Regreso en tres o dos horas voy a salir con las niñas  junto con oscar.

–Cuando llegaron note olor a vino y cerveza en cada una de ellas – se quedaron platicando – ¡ay me duelen los pechos! escuche decir a Lorena, es que a ti te los mordió le dijo Laura – bueno niñas a dormir mañana veremos que hacemos – lo importante es que ya están decididas – y convencidas –les dijo mi mujer.

Cuando estuvimos a solas, escuche su voz,  Emilio “Quiero que inicien a las niñas”

–me quede estático frió, como tonto, ¿Qué dices  mujer?

La tome de las manos y le dije Maribel  – oscar es un bruto   cogiendo y tu lo sabes.

Laura, Lorena y Susy  son señoritas y si las lastima.–  Al último termine por ceder  – comprendí que mis hijas sabían que oscar  mantenía  relaciones con  su madre y era lógico que ellas sintieran curiosidad por saber por que su madre gritaba tanto cuando subía al segundo piso con el.

Mi mujer me tomo de la mano y me llevo a la recamara  en donde guardábamos nuestras  fotografías, saco unas y me las mostro -   míralas, están mas que en confianza, dime las vez con pena, o con miedo por estar casi desnudas. – verdad que no. Me quede callado, mirando las fotografías  donde ellas sin ningún tipo de pudor o pena que se reflejara en sus caras. Habían permitido que mi mujer las fotografiara.

Pero lo que mas me llamo la atención fue ver sus  fotografías,  con una dedicatoria:

“No se que me pasa, se que pensaras que es una locura, pero te deseo soy señorita y se que me vas a lastimar pero no me importa, estoy dispuesta a todo contigo. Que seas el primero en mi vida. Como tú quieras… De todo. Laura”

Comprendí en ese momento que no había vuelta atrás,  –Me quede pensando, me hacía falta escuchar un consejo. Tenía a mis hijas a punto de que les quitaran  la virginidad – una primera vez que sabía que jamás iban a olvidar porque estaba seguro que las iba a coger  anal- vaginal y oral.

Al final me quede callado pensativo y mi mujer saco otra fotografía en donde oscar estaba  completamente desnudo con la verga en su mano – y  alguien había escrito nenas quiero des quintarlas

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