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Mi muy golosa madura

16 de enero de 2009

Aparté sus labios vaginales con mi lengua tratando de encontrar su botoncito, sus jugos me llenaron la cara, cada vez le chupaba con más energía, en medio de gemidos de placer me dijo que se iba a correr, que no parara de chupar por nada, unas convulsiones recorrieron su cuerpo, señal de que se estaba corriendo, yo no dejaba de chupar, por lo que me llené la cara de todos sus jugos.

Esto que les voy a relatar me ha sucedido hace unos meses, para ser más exactos en agosto de 2008. Como es normal en esas fechas yo estaba de vacaciones con mi familia en la playa, ya que tenemos una casa en una zona de la costa catalana.

Todas las mañanas íbamos a la playa yo y mi familia aunque a mi no me agradaba la playa, pero eso iba a cambiar. Ya que al segundo día de estar de vacaciones e ir a la playa pasó algo que me hizo cambiar de opinión respecto a lo de bajar a la playa, el caso es que nos pusimos en una zona en la que no había casi gente, pero como es normal poco a poco fue llegando más gente, hasta que estábamos casi todos juntos…

Entre la gente que llegó había una mujer de unos 30 y tantos años, de pelo con mechas rubias sobre un tono castaño, tenía unas piernas bien tonificadas, ya que se notaba que se cuidaba bien, un vientre plano y unos pechos bien puestos, redondos, y porque no decirlo grandes, sus ojos eran azules con una mirada penetrante y excitante.

La mujer como no había más sitio pues se puso al lado de nosotros, así que pude observarla con comodidad, ya que yo llevaba unas gafas de sol que no permitían ver mis ojos. La mujer sacó un bote de crema bronceadora y se empezó a poner por todo el cuerpo empezando por sus perfectas piernas, haciendo un masaje en ellas, luego en sus pechos, vientre, brazos y cara.

Cuando acabó de ponerse la crema se puso unas gafas de sol y se tumbó para tomar el sol, así estuvo hasta que se levantó para ir a tomar un baño, momento que yo aproveché para ver su cuerpo en movimiento, sus glúteos redondos iban moviéndose con un movimiento sexy y provocativo, ¡joder era una diosa!

Ante tal perturbadora visión empecé a empalmarme, tenía una erección bestial, se notaba demasiado y no tuve más remedio que intentar llegar al agua para poder bajar la excitación, justo cuando llegaba a la orilla, la madurita se volteó y me miró, en su cara se dibujó una sonrisa picara, yo para disimular me metí enseguida en el mar para que no se me notara la erección, aunque quizás era demasiado tarde para eso.

Ella salió del agua y se puso hacer topless en la toalla, joder que pedazo de tetas tenía la muy cabrona, sus tetas no estaban caídas como suele ser normal en esta edad, sus pechos eran coronados por unos pezones grandes y de color café, que parecían apuntar al cielo. Gracias a esta visión tan excitante volvía a empalmarme, menuda mañana me estaba dando la señora.

Cuando me di cuenta ya era la hora de comer y mi familia se disponía a ir para casa, así que no tuve más remedio que ir yo también disimulando mi excitación, al pasar por delante de la madurita se dio la vuelta enseñándome su culito que estaba desnudo porque llevaba un tanga negro minúsculo, esta mujer me quería hacer explotar la polla con tanta provocación.

En cuanto llegué a casa me fui corriendo al lavabo con la excusa de que quería darme una ducha para quitarme la sal y la arena de la playa, pero en realidad lo que yo iba a hacer era una gran paja en honor de la madurita de la playa que tan cachondo me había puesto.

Mientras me masturbaba fantaseaba con la idea de tirarme a ese pedazo de mujer como nunca antes lo habían hecho. A la noche como era costumbre solía salir con la pandilla de mi urbanización a la playa y a beber un poco para animarnos, cuando nos encontrábamos en el paseo marítimo para ir a la playa, vi a la madurita, iba vestida con unos pantalones elásticos y un top blanco con gran escote, que por cierto era muy ajustado y permitía ver la anatomía de sus perfectos pechos.

En cuanto la vi me quedé parado y babeando, menos mal que un amigo mío me dio un toque en la espalda para que reaccionara, porque sino hubiera quedado muy mal delante de tal mujer. Ella estaba acompañada por un hombre de unos 40 años o más, que la llevaba cogida por la cintura, ver eso no me frustró en absoluto, sino más bien me excitó la idea de que la madurita fuese casada.

Al día siguiente fui a la playa decidido a tener algún contacto con aquella mujer que tan perturbado me tenía. Tuve la suerte de que mis padres se fueran a comprar al supermercado y no fueran a la playa, así que decidí ir yo solo, al llegar allí me puse en el mismo sitio que el día anterior, para poder ver a la diosa.

Cuando ya empezaba a pensar que no iba a venir, apareció entre las sombrillas, aquel día llevaba un bikini amarillo, con un tanga del mismo color, nada más verla se me puso dura.

Como no había mucho sitio y el único sitio que quedaba libre era al lado mío, se puso a mi lado. Cuando hubo dejado la bolsa de playa que llevaba, se dispuso a tomarse un baño, cosa que yo aproveche para mirar en su bolsa, para ver si podía encontrar alguna foto de ella, con la que poder pajearme en soledad.

Además de una foto de ella, con un vestido de ejecutiva negro, acompañada de una amiga, que también estaba muy buena, encontré la dirección de su casa en la playa, joder ese era mi día de suerte, cogí el papel y lo escondí debajo de la toalla.

Casi me pilla escondiendo el papel y la foto ya que en ese momento salía ella del agua, como el bañador era amarillo se le transparentaba todo, sus pezones erectos por el frío del agua, su coñito que parecía tener poco pelo además de ser acogedor.

Cuando ella llegó a mi lado se quitó la parte de arriba del bikini dejando libres sus voluminosos pechos, eso me provocó otra erección que en ese momento no traté de disimular para que ella viera lo cachondo me ponía.

Ella pareció ver mi polla dura debajo del bañador, porque me miró el bulto y sonrió. Finalmente llegó la hora de ir hacia casa, así que me dispuse a recoger mis cosas, pero cuando lo estaba haciendo accidentalmente me caí y fui a parar entre las tetas de la madurita que en ese momento tomaba el sol.

Aquello me puso súper cachondo, y creo que a ella también, para intentar quitarle importancia al asunto los dos comenzamos a reír, yo entre tetas y ella acostada en la toalla. De repente comenzó hablar, se presentó y me dijo que se llamaba Anne, yo le dije mi nombre, y continuamos hablando de tonterías que no venían al caso.

Comenzaba a ser tarde así que le dije que tenía que marcharme, ella me preguntó que si vendría mañana a la playa ya que no tenía a nadie con quien charlar mientras tomaba el sol. Yo le contesté que por supuesto que vendría por la mañana, así que quedamos para mañana. No me lo podía creer, al final había entablado conversación con la mujer que tanto me excitaba.

El resto del día transcurrió normalmente, pero al llegar la noche me acordé de que tenía su dirección, así que decidí ir a espiarla a ver que hacía. Su casa no estaba demasiado lejos de la mía por lo que no me fue difícil encontrarla, menuda casa tenía Anne, era una casa con un gran jardín, una piscina privada y una gran terraza.

Cuando estaba mirando la casa, vi que había una puerta del jardín abierta, así que decidí entrar a ver que tal, cuando ya estaba dentro del jardín vi luz en el piso de arriba. Había unas escaleras que comunicaban con el piso de arriba, subí por ellas y vi a Anne encima del hombre de la otra noche, cabalgando encima a un ritmo frenético.

Anne mientras hacía esto se tocaba sus duros pezones y se acariciaba su clítoris. El hombre empezó a gemir señal de que se acercaba a correrse, pero antes de que se diera cuenta ya se había corrido, dejando a Anne muy excitada ya que ella aún no había tenido ningún orgasmo.

El tío en cuanto se corrió se fue al lavabo a limpiarse, dejando a semejante hembra muy excitada en la cama. Anne bajó el piso de abajo, se tumbó en el sofá y puso la tele, como era un viernes por la noche daban una película porno, cosa que llamó su atención. Mientras ella veía la tele el hombre le dijo desde el piso de arriba que se iba a dormir, que estaba cansado.

Anne como aún estaba muy cachonda empezó a tocarse sus pechos, a lamerlos y con la otra mano a acariciarse el coño, mientras dos chicas de la película X hacían un 69, chupando sus depilados coños y gimiendo como perras en celo.

Ver a Anne masturbarse con una escena lésbica, me provocó una gran erección, para remediarla me masturbé viendo a la madurita masturbarse, cuando me corrí no pude evitarlo y eyaculé sobre los cristales del piso de abajo.

Justo en ese momento Anne también se corría entre gemidos, sus fluidos vaginales habían manchado la tapicería del sofá, yo viendo esto estaba embobado y no me di cuenta de que Anne iba a mirar hacia la ventana, de poco no me vio, salí corriendo por el jardín hasta la calle.

Me escondí en los setos del jardín que me permitían ver lo que pasaba en la casa, entonces vi que Anne se levantaba del sofá y se dirigía hacia la ventana, cuando llegó vio mi corrida en el cristal, y se quedó extrañada porque no sabía que era eso, así que lo tocó y lo olió, cuando hizo esto creo que ya sabía que era, porque con la mano embadurnada de semen se la pasó por sus pezones y por su lengua, jugando con el semen golosamente…

Aquello hizo que me volviera a empalmar, cuando se cansó de su juego, se fue a ducharse y yo me fui a mi casa muy caliente por lo que había visto.

Al día siguiente en la playa, cuando llegó Anne, yo estaba en el agua. Al parecer ella me vio y decidió también darse un baño conmigo, cuando la vi solo llevaba un pequeño tanga de color negro, ya que la parte de arriba del bikini la había dejado en la toalla. Al verme me saludó dándome un pequeño beso en la mejilla, mientras se mojaba su cabello y el resto del cuerpo para aclimatarse al mar.

Comenzamos a hablar de que cada día en la playa había más gente y menos sitio, que había muchos tíos desagradables que la miraban descaradamente con ojos viciosos cuando hacía topless. He de reconocer que yo era uno de esos tíos, pero es que una mujer así no se ve todos los días.

Yo le comenté que era verdad y que cerca de allí había una cala la cual no había gente porque se ponían algunos nudistas. Ella al escuchar esto me propuso de ir ese día por la tarde para ver que tal estaba, yo evidentemente le dije que sí. En ese preciso momento una gran ola vino hacia nosotros, ella en un acto reflejo me abrazó provocándome una gran excitación, también noté como sus pezones estaban erectos por el frío del agua o porque estaba excitada. Después de la ola empezamos a salpicarnos en un juego que me permitía ver como sus tetas botaban, cosa que me ponía muy caliente.

Quedamos aquella tarde en la playa, ya que la cala estaba cerca, yo la estaba esperando en bañador, al rato de estar allí, ella apareció vestida con un pequeño pantalón negro que dejaba al descubierto parcialmente sus cachetes y un pequeño short que oprimía sus pechos, creo que no llevaba sujetador porque sus pezones se marcaban mucho en la fina tela. Al llegar me dio dos besos como ya era costumbre y nos dispusimos a ir a la cala nudista.

Cuando llegamos había solamente unas parejas tomando el sol, a Anne le pareció un sitio magnífico y tranquilo para tomar el sol, así que me propuso que nos desnudáramos y nos diéramos un baño.

Ella inmediatamente comenzó a quitarse la poca ropa que llevaba, dejando sus magníficos pechos libres de la opresión del short y lo que me resultó más excitante cuando se quitó el pantalón corto dejó al descubierto su coñito depilado ya que no tenía ningún vello púbico, solamente una pequeña mata de pelos rubios en forma de flecha que apuntaban hacia su chochito.

Yo me había quedado embobado viendo semejante espectáculo y no me había desnudado aún, ella al verme me dijo que a que esperaba a hacerlo, que no era de buena educación estar vestido ante gente desnuda. Yo tímidamente empecé a quitarme el bañador dejando libre mi flácido pene porque me daba vergüenza ante tanta gente a mi alrededor.

Cuando Anne vio esto creo que se desilusionó un poco, porque ella esperaba que la tuviera bien dura por el espectáculo que me había dado. Yo me sentía avergonzado y trataba de no mirarla a los ojos, mientras yo me sentía así, ella se agachó y me cogió el pene con la excusa de que tenía una pelusilla de los slips en el capullo. En cuanto me tocó con su experta mano mi pene comenzó a crecer en su mano, pasó de un tamaño pequeño a un tamaño bastante grande y grueso, ya que mi polla es muy gorda y de longitud normal.

Pude ver en sus ojos su satisfacción ante tal hazaña, mientras lo mantenía en su mano con la otra se tocaba disimuladamente el chochito depilado. Rápidamente bajó el prepucio dejando al descubierto un capullo imponente que reclamaba venganza por la vergüenza anterior.

Aquello hizo que dejara escapar un pequeño gemido y ella al ver que me gustaba comenzó a chupar con su lengua el glande que había descubierto. Yo estaba en el paraíso, siempre había soñado con que una mujer experta me la chupara así. Recorría con su lengua el capullo para luego dejarlo escapar con sus dientes rozándolo, mientras que con una mano masajeaba los testículos, el ritmo de la mamada iba en aumento, pronto se metía toda la polla en su boca, haciéndola desaparecer entre gemidos y chupadas. Mientras la chupaba decía cosas incomprensibles.

- Ohhhhh, mmmm, mmm! Como me gusta esta pollaaaaaaa, siempre había querido probar una joven, voy a hacer que te corras en mi cara cabroónnnn! – Si, eso es chúpamela Anne, ohhhhh, ¡que bien lo hacessssss! – Te cuesta correrte ehhh cabrón? Ayer me dejaste muy excitada con tu corrida en la ventana y quiero que ahora te corras en mi caraaaa! – Ohhhh, siiii, me voy a correr, ohhhhh, ya me vengooo, Ohhhhhhh

Mientras decía esto ella aumentó el ritmo, mientras mi polla escupía semen en su cara y ella lo chupaba tratando de no dejar nada fuera. Cuando acabé de correrme vi toda su cara llena de semen y parte de su rubio cabello también. Ver su lengua jugar con el semen tratando de chupar los restos que quedaban me provocó una erección inmediata, ella la verlo sonrió y dijo:

- Veo que la tienes otra vez dura, ehhh?, pues ahora me toca a mi disfrutar – Pídeme lo que quieras Anne – Quiero que me chupes este coñito pelado- dijo separando sus labios vaginales con los dedos, dejando al descubierto su erecto clítoris.

La cogí de la mano y la llevé a unas rocas apartadas de la cala, allí la tumbé sobre una piedra dejando levantado su culo y por tanto su coñito, comencé a tocarle los pechos con mis manos, pellizcando sus duros pezones, mientras que con la lengua le lamía su perfecto estomago.

Fui bajando las caricias hasta llegar al monte de Venus, allí con un dedo le acariciaba su coño, acelerando progresivamente los movimientos, conforme iba acelerando ella lanzaba gemidos de placer, señal que estaba teniendo un orgasmo brutal.

En un momento de éxtasis, aparté sus labios vaginales con mi lengua tratando de encontrar su botoncito, sus jugos que eran muy abundantes me llenaron la cara, pero eso no me importaba. Cada vez le chupaba con más energía porque sabía que eso le gustaba y le provocaba un placer inmenso, en medio de gemidos de placer me dijo que se iba a correr, que no parara de chupar por nada.

- Me voy a correr en tu cara, ahhhh joder como me gustaaaa, ahhhh ya viene, ohhhhh me corrooooooo!

Mientras decía estas palabras unas convulsiones recorrieron su cuerpo, señal de que se estaba corriendo, yo no dejaba de chupar, por lo que me llené la cara de un líquido de rico sabor y semitransparente.

Cuando nos dimos cuenta y nos levantamos, vimos a lo lejos una pareja de la Guardia Civil que se dirigía hacia nosotros con cara de pocos amigos. No tuvimos más remedio que vestirnos y salir corriendo hasta el coche de Anne que estaba aparcado cerca de allí.

Esta fue la primera experiencia con mi madurita Anne, pero no fue la última, en el siguiente relato les contaré como tuvimos sexo en su casa con su marido en la casa.

Espero que les guste. Gracias…

Autor: Cthulhu

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