Hola, les relato mi primera y hasta ahora mejor experiencia gay que he tenido. Son muchas las veces que he entrado a leer relatos eróticos de incesto padre e hijo que por desgracia son bastante escasos, por eso me he decidido a contar mi historia:
Soy un chico español, de Madrid, muy bien formado, pelo castaño y moreno de piel, bastante guapo a decir por el éxito que he cosechado entre chicos y chicas, cuerpo atlético, y sin calzar demasiado mal de miembro, unos 17 cm, además sin nada de pluma, quizás mi look tiene un aire de medio pijillo. Aunque ahora tengo 22 años, esta historia que aquà paso a relatarles me sucedió cuanto contaba 19 años.
Siempre sentà una gran admiración por mi padre, en realidad por los hombres maduros de entre 35 y 45 años, sin ser gay (o sin saber que lo era), desde pequeño me gustaba observar a todos esos señores mayores, podrÃa decirse que me atraÃan sus fÃsicos fuertes, peludos y dominantes, no por morbo, sino por admiración, por el deseo de ser como ellos cuando tuviera su edad.
Siempre me gustaron las chicas, delgadas, rubias y con buenos pechos. Ya con 17 años me acosté con una amiga del instituto, creo que una edad bastante precoz. Ella fue la primera y después vinieron bastantes más… pero siempre ocurrÃa lo mismo: después de los tocamientos, los besos, mi excitación y el erotismo de la situación…. me disponÃa a penetrarlas pero un dolor insoportable me venÃa a la polla, al final siempre me terminaba corriendo haciéndome un buen pajote delante de ellas y corriéndome en sus caras o pechos…
Asà fueron las cosas hasta que cumplà los 18 y viendo y escuchando a mis demás colegas cómo se follaban a sus chicas y lo satisfactorio que ello les resultaba decidà hablar con mi padre a solas, de hombre a hombre. Por aquél entonces él tenÃa unos 43 años, sus años jugando al fútbol se notaban en sus piernas fuertes y gordas, y aunque los años estaban haciendo que su barriga creciera aún mantenÃa un abdomen fuerte y algo marcado, con unos pectorales duros y prominentes. La verdad es que mi padre siempre ha sido un señor muy atractivo, varonil y muy machote. Y ya se le empezaban a notar algunas canas en las sienes y en el pecho que tenÃa muy poblado con abundante pelo rizado.
Una noche que mi hermana se habÃa quedado a dormir en casa de una amiga para hacer una fiesta de pijama y madre pasaba la noche en el hospital con mi abuela que estaba ingresada me dispuse a contarle a mi padre lo que me pasaba. Toda la tarde estuve dándole vueltas a la cabeza si saber cómo decÃrselo, hablar de esos temas con mi familia me daba mazo de palo.
Sobre las nueve de la noche mi padre venÃa de trabajar, asà que me senté en el sofá de casa a esperar su llegada, estaba viendo la televisión cuando escuché la llave y la puerta que se abrÃa, como de costumbre me acerqué a él y le di un beso y yo volvà a sentarme para seguir viendo la tele. Él entró en su habitación a darse un baño y a ponerse más cómodo. Los nervios me estaban invadiendo por momentos.
Yo me dispuse a preparar la cena, algo ligero para la noche. Él salió de su cuarto con una camiseta que dejaba ver a la perfección sus grandes biceps y unos calzoncillos, lo justo para estar cómodo.
Cenamos, yo recogà la mesa y se quedó sentado en su sillón viendo la tele, yo me fui a dar un baño y al rato salà al salón con una camiseta y el pantalón de mi pijama, esa noche no me puse el bóxer, imagino que por que asà estarÃa más cómodo.
Me senté en el sofá, cerca de donde él estaba, y por fin me armé de valor:
-Papá, tengo que hablar contigo.
Él me miró con aire serio y se incorporó. -¿qué te pasa hijo?.
-Verás, hace ya tiempo que ando con chicas… -me miró y me sonrió- …sÃ, y ya he practicado sexo con ellas… -él asentaba con la cabeza con cada cos
a que yo decÃa, se sentÃa orgulloso de su hijo- … pero cada vez que intento penetrarlas me duele en la punta del pene y nunca puedo terminar lo que he empezado.
Hice una pausa, y él me miró pensativo. Yo volvà a decir:
-Me daba mucho corte contártelo, esto me lleva pasando desde los 17 años
Él me miró, sonrió y me contestó:
-Vaya, si has corrido hombre… pero bueno, es muy posible que lo que te pasa es tan sólo que tienes fimosis… -yo me quedé congelado-… no te preocupes mi niño que eso no es grave, verás, el pellejo que te cubre el capullo no se puede echar hacia atrás y por eso te duele cuando penetras a una chica, entonces hay que hacer una pequeña operación, un corte para que ese pellejo pueda subir y bajar con facilidad y asà no te duela cuando te folles a alguna de tus novias… -la palabra follar no era muy usual en su vocabulario, pero se empezó a soltar, a adquirir más confianza- … a esa operación se le llama Fimosis.
Yo asenté con la cabeza y quedé pensativo mirándole fijamente. Él siguió hablando:
-DeberÃamos ir al médico para que te viera y asà que te pueda operar para que no te preocupes más. A ver, enséñamela para ver cómo está.
Yo me puse de pie y él seguà sentado, era una conversación de lo más normal y ni por un momento se me pasaron otras ideas por la cabeza, yo creo que a él tampoco. Me bajé los pantalones del pijama y dejé al aire mi polla, flácida claro está. Él la miró detenidamente y con dos dedos la cogió.
-No te molesta que te toque aquÃ… ¿verdad? -No, que va, no te preocupes Papá.
-A ver, si te echo el pellejo asÃ, hacia atras, ¿te duele? -No, ahora mismo no, sólo me duele cuando me empalmo.
-Ah, vaya… -respondió y siguió tocando con sus dos dedos, echando el pellejo hacia delante y hacia atrás, observando.
Como es natural mi polla empezó a crecer, empezaba a estar cada vez más dura y gorda, por aquel entonces me deberÃa de medir unos 16 cm. Él se dio cuenta y sonrió:
-Anda, si te estas empalmando
Yo respondÃ:
-Jo, es normal, ¿no? -Claro que sà hijo mÃo… -Y él también sonrió- …te voy a enseñar mi polla para que veas como yo me echo el pellejo hacia atrás, y aprende, ¿vale? -Ok, Papá.
Yo me senté en el sofá, aún mantenÃa mi erección y él se puso de pie, se bajó los calzoncillos y pude ver la polla de mi padre dormida, nunca antes la habÃa visto. La verdad es que era una buena polla, aún sin empalmar era enorme, larga y gorda, de color oscuro y se le marcaban gordas venas, detrás quedaban unos huevos igualmente enormes y muy oscuros, cubiertos de abundante vello negro y rizado. No querÃa ni imaginar cómo serÃa aquella tranca una vez que tomara vida, y la tenÃa a escasos centÃmetros de mÃ.
Se masajeó un poco subiendo con la mano desde los huevos hasta la polla, el calzoncillo se la habÃa dejado un tanto pegada al escroto. El pellejo cubrÃa por completo su capullo. Cogió su polla con una mano y se corrió el pellejo hacia atrás dejando al aire un glande rojo y redondo. Volvió a cubrir el capullo y repitió la misma operación dos o tres veces, dejando el glande cubierto de nuevo.
-¿Ves?, cuando te operes no vas a tener más problemas, lo harás con la misma facilidad con la que yo lo hago. – Y quedó de pie en frente de mÃ.
-Papá, ¿puedo probar yo también? -Claro que sà hijo, mira, cógela con una mano, y haz como yo lo he hecho.
Yo cogà si polla con una mano sin poder cerrarla del todo y me dispuse a hacer lo mismo que él habÃa hecho. Eché su pellejo hacia atrás y hacia delante, veÃa como su cabezota a somaba y se escondÃa.
-Jo, Papá, qué grande se siente.
-Es normal hijo, a mi edad tú también la tendrás asÃ. Pero si sigues con tu mano vas a conseguir que esto crezca.
-Claro hombre, a todos los tÃos nos pasa lo mismo.
Yo le sonreÃ. -¿A ver?… está creciendo!!…- mi padre adquirió un aire serio pero no me quitaba la mano de su polla, sólo se limitaba a observarme. Yo en cambio, seguÃa aferrado a su mástil meneando mi mano sin que mi polla pudiera bajar.
Sentà co
mo mi padre lanzaba un suspiro, yo le miré y me encontré con su mirada, me sonrió. Por fin la polla llegó a su plenitud, uff!, casi no me cabÃa en la mano, deberÃa de tener unos 19 o 20 centÃmetros, además era enormemente gorda. Yo paré de mover mi mano y le solté la polla, allà la tenÃa delante de mÃ, tiesa y llena de vida, la observé durante unos minutos y pude apreciar cada una de sus venas. Yo la estaba mirando maravillado y con la boca abierta. Pude ver cómo de la punta salÃa una pequeña gota de lÃquido preseminal, y acercando la punta del dedo la cogÃ, saqué la lengua y allà la deposité, saboreé… tenÃa un gusto algo salado.
Mi padre me estaba mirando sin decir palabra, le miré y nos sonreÃmos, lo veÃamos como un pequeño juego pero sin pensar en nada más, algo natural.
-Esto es lo que pasa cuando un tÃo se excita, ya lo sabes… – me dijo mi padre.
-Ya lo sé Papá, y si hubiera seguido hubieras terminado corriéndote
-Pues claro hijo… – me respondió – … lo que pasa es que yo cuando me masturbo me tengo que poner un poco de saliva en la punta para que el pellejo corra mejor hacia atrás.
-¿SÃ?… eso no lo sabÃa!… -respondÃ, y volvà a agarrarle la polla intentando echar su pellejo hacia atrás, noté que su capullo se habÃa resecado un poco y me costaba un pelÃn de trabajo…
- ¿te duele Papá? -No hijo, pero con un poco de saliva va mejor.
Yo instintivamente, me acerqué y con un poco de saliva acumulada en mi lengua, se la pasé por el capullo, no creo que pensara lo que estaba habiendo, tan sólo lo hice sin más, mi padre lanzó otro pequeño suspiro pero no dijo nada. Al acercarme pude sentir un olor a macho, a pesar de que acababa de ducharse, que me excitó aún más. Me acerqué de nuevo e introduje todo su glande en mi boca.
Pasé mi lengua por su pequeño orificio por donde sale el orÃn, y cubrà todo su capullo con mis labios, con mi mano seguÃa masajeando ese terrible tronco. A la vez miré a mi padre que entreabrió sus labios dejando escapar otro suspiro colocando su mano detrás de mi cabeza, hizo un poco de presión hacia sà e me introdujo su polla unos cuantos centÃmetros más en mi boca… casi no me cabÃa, tuve que abrir mi boca al máximo… estaba saboreando su polla…
-¿Te gusta?… – me dijo entre suspiro y suspiro- … asÃ… asà se hace, eso es, sigue…
Yo seguÃa comiéndome ese gran nabo cada vez más profundo, estaba disfrutando de esa situación a tope, y con mi otra mano pasé a masturbarme yo mismo.
Los movimientos se hicieron cada vez más rápidos y pude notar cómo su polla se hacÃa cada vez más grande, tomaba una mayos rigidez. Mi padre me agarró más fuerte de la cabeza, dio un gran suspiro e introduciendo todo si miembro en mi boca sentà como se corrÃa en mi garganta.
Sentà todo su semen bajando hasta el estómago, era cálido, espeso y abundante… me encantó.
Al sacarla de mi boca dejó un hilo de su corrida desde mi lengua a su polla que yo pronto hice por volver a llevármelo de nuevo hacia mÃ. Le limpié de nuevo el glande.
-¿Te ha gustado hijo? – me preguntó -SÃ, Papá, me ha flipado – respondà yo con la boca aún abierta.
Me miró, sonrió, y me levantó de los brazos y me colocó encima del sofá boca a bajo, terminó de quitarme los pantalones de pijama y me sacó la camiseta.
-A ver si esto ahora te gusta más – me dijo
Yo no respondÃ, sólo me dejaba hacer.
Se colocó detrás de mÃ, se agachó y sentà como sus grandes manos me tocaban mis glúteos, me masajeaban el culo, y de rozaba con su dedo Ãndice mi pequeño orificio. Yo, al sentir esa caricia, suspiré y reconozco que me abrà un poco más, por inercia levanté un poco más mi culo para dejarle hacer…
Abrió un poco más mis glúteos y acercó su lengua a mi ano, notaba la humedad de su potente lengua impregnándome todo mi ano, me relajé, y mi esfÃnter también… yo rozaba el delirio y mis jadeos se hicieron más rápidos… me sentÃa al borde de la calentura.
Él lo notó, y a la vez que jugaba con s
u lengua fue masajeando e introduciendo un dedo, yo di un pequeño sobresalto, pero en seguida me relajé. A ese dedo siguió otro más… mi padre me estaba dilatando y yo era un mar de placer.
Cuando pudo introducir sus dos dedos sin mucha resistencia se acercó a mi oÃdo y en un susurro me dijo:
-Ya está preparado…
Yo no supe bien a qué se referÃa hasta que sentà todo su cuerpo encima de mÃ, rozándome, me agarró con sus dos brazos por los hombros e introdujo uno de sus dedos en mi boca que yo no tardé en devorar. SentÃa la presión de su polla en mi esfÃnter, cómo intentaba entrar poco a poco. Sentà algo de dolor, me no dije nada, dejé que mi culo fuera violado por ese gran cuerpo extraño, que se fuera haciendo camino.
Poco a poco fue introduciendo la totalidad de su polla dentro de mÃ, al principio con un poco de dificultad, sentà que sus huevos se pegaban a los mÃos, sus pelos rozaban con mi culo… era una sensación indescriptible. Mi padre se paró por unos momentos con todo su miembro dentro de mÃ, mi culo se adaptó a su tamaño y empezó a moverse de manera armoniosa… metÃa y sacaba su polla, yo sentÃa como hacÃa todo el recorrido dentro de mi culo.
Yo estaba vibrando de placer, estaba a punto de correrme pero me contuve. Eso hizo que apretara las paredes de mi ano contra su polla, lo que le hacÃa a mi padre mayor obstáculo pero a la vez mayor presión… se estaba volviendo loco por momentos, me gritaba al oÃdo, sentÃa todo el calor de su aliento y sus jadeos en mi nuca, era como un caballo en celo montando a su yegua.
Yo seguÃa cogido con sus brazos y al cabo de unos minutos esos movimientos se hicieron más intensos hasta que sentà en mi oÃdo un grito, y mis entrañas se llenaron de lÃquido caliente… se habÃa derramado por completo dentro de mÃ. SentÃa su pesado cuerpo lleno de sudor sobre el mÃo… Yo, sin tocarme y con el roce de los cojines en mi polla terminar por descargar todo mi semen acumulado… lancé un fuerte jadeo y me corrÃ… seguÃa sintiendo la respiración de mi padre en la oreja… me tenÃa abrazado y a los pocos minutos me sacó todo su rabo de mi culo, se erguió y se puso de pie. Yo sentÃa mi ano ardiendo y como chorreaba por el un poco de su semen.
Yo quedé tumbado en la misma posición y al poco me incorporé… vi a mi padre que me miraba, y con una media sonrisa de satisfacción comenzó a ponerse de nuevo sus calzoncillos. Salió del salón sin decir palabra y se fue a su cuarto.
Yo quedé extasiado durante un rato más en el sofá, no me creÃa lo que habÃa pasado, pero a la vez me sentÃa satisfecho. Hice lo mismo que él, me vestà y me fui a mi cuarto.
Nunca más volvió a pasar más nada, ni tampoco se habló sobre ese tema, sà pude comprobar que entre mi padre y yo se habÃa creado una complicidad difÃcil de romper.
Al mes siguiente me estaba operando de fimosis… mi polla ya era una más dispuesta a ser utilizada, pero no por chicas, sino por chicos, tÃos, y señores, en definitiva, machos muy machos, hombres verdaderamente viriles… como toros en la cama.
… Y… éste es mi relato; si te ha gustado y has disfrutado con él puedes escribirme y decirme lo que te parezca… y todo es posible que puedas llegar a probar tú también lo que mi padre hizo aquella noche conmigo, lástima que no volviera a repetirse.
Un saludo.
Autor: ALONSO77
Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack
Debes iniciar sesión para hacer comentarios.