Llamé a mi amigo y le mamé el pene hasta que se vino, me dio por el culo lo que me volvió loca ya que me encanta el sexo anal. Me fui a la cama y me masturbé pensando en mi hermana y mi cuñado. Me imaginaba a mi cuñado teniendo relaciones conmigo, tratando de meter aquel inmenso órgano por mi trasero y yo gritando de placer. Amanecà pensando en mi cuñado y en aquel inmenso bicho.
Mi hermana menor tiene 32 años de edad y su esposo Alberto tiene 38. Yo estaba completamente en contra de esa relación, ya que él es mayor que ella y tenÃa hijos de un anterior matrimonio. Alberto es un hombre mayor, pero para su edad se conserva muy bien.
Hace cuatro meses mi hermana Maribel y Alberto se mudaron cerca de mi casa y tuve la oportunidad de conocer mejor a mi cuñado. Todo cambió hace dos meses cuando me di cuenta como Alberto me miraba. Soy divorciada, tengo 36 años de edad y tengo mucho más cuerpo que mi hermana. Mido 5 pies con 3pulgadas, peso 125 libras y soy una mujer bien protuberante con unas medidas de 36D-26-42 con unas nalgas redondas y bien paradas. Lo contrario de mi hermana que tiene un cuerpo atlético y tonificado.
En varias ocasiones sorprendà a Alberto mirándome las nalgas y eso me excitaba mucho. Saber que el esposo de mi hermana me miraba y tal vez me deseaba. Comencé a coquetearle y a fijarme más en él. Un dÃa Maribel y Alberto me invitaron a una actividad, donde habÃa bebidas y comida. Ese dÃa compartimos mucho y me dio más confianza, el cual no desprecié. Después de varias copas, mi cuñado se puso medio juguetón con mi hermana y me sentÃa llena de envidia al ver como la besaba y la manoseaba. Mi hermana Maribel también estaba entradita en copas.
Poco antes de terminar la actividad le dije a mi hermana que me acompañara al baño y mi cuñado se fue con nosotras ya que él también tenÃa ganas de orinar. Mi hermana entró primero y mi cuñado se antojó de entrar con ella. Lo que no se percataron es de haber dejado la puerta entreabierta de forma tal que yo podÃa ver todo lo que pasaba adentro del baño. Mi hermana se sentó a orinar mientras mi cuñado se bajaba el zipper del pantalón. Cuando veo que este se saca el miembro, veo que es inmenso.
Era un pene gordo y largo, como de 8 pulgadas sin estar erecto. El comienza a manosear ese pingón y a tratar de ponérselo en la boca a Maribel, mientras ella le decÃa que dejara eso para la casa. El seguÃa manoseando aquel instrumento hasta que quedó completamente erecto. Aquello medÃa como 12 pulgadas, pero lo que más me llamaba la atención era el grosor. Era el bicho más grueso que jamás habÃa visto. Mi hermanita trataba de meterse algo en la boca de aquel inmenso bicho y era casi una misión imposible.
Tan pronto llegué a mi casa, llamé a mi amigo y este llegó en diez minutos, nos fuimos a la cama y le hice el amor como nunca antes. Le mamé el pene hasta que se viniera y me dio por el culo como media hora lo que me volvió loca ya que me encanta el sexo anal. Me fui a la cama y me masturbé pensando en aquel acto de mi hermana y mi cuñado. Me imaginaba a mi cuñado teniendo relaciones conmigo, tratando de meter aquel inmenso órgano por mi trasero y yo gritando de placer. Amanecà pensando en mi cuñado y en aquel inmenso bicho.
Como a las 10 de la mañana del otro dÃa, me despierta el timbre del teléfono y me dan los buenos dÃas. Cuando pregunto quién era, me dice, tu querido cuñado. De un salto, inmediatamente me siento en la cama y comienzo hablar de lo mucho que disfruté la actividad. Este me dice que yo estaba preciosa y que la falda que tenÃa puesta me quedaba de maravilla. Le pregunté que si estaba con Maribel y él me dijo que estaba cerca de mi casa comprando unas chucherÃas.
Aproveché el momento para decirle que como estaba cerca, me trajera del almacén unos refrescos. Este me dijo que si, y que antes de media hora me los llevaba. Me metà al baño y me di una ducha, me puse bien bonita y provocativa. TenÃa en mi mente tirarme a mi cuñado. No me puse panties, ni brassier. Solo un pantaloncito bien corto, con un t-short cortito y bien pegadito. Cuando llega mi cuñado, este se encontraba con unos pantalones cortos deportivos, con una t-short de manguillos dejando al descubierto los muslos y brazos. Me gusta este hombre, tiene un cuerpo ancho, no es tan musculoso, pero de hueso ancho y fortachón. Mi cuñado mide 6 pies con 3 pulgadas y pesa 248 libras que no se le notan.
Tan pronto entra, le tiro un piropo a las piernas y a este se le sale una sonrisa y me dice aquà están tus refrescos. Me volteo y comienzo a caminar meneando mi enorme trasero y este me dice que el pantalón me pinta bien y la modelo está preciosa, sigo caminando hacia la cocina y siento sus manos en mi cintura, me volteó y comenzamos a besarnos como dos frenéticos. Inmediatamente comienzo a tocarle el montón de bicho que tiene, excitándome por completo el tamaño de este. Nos quitamos toda la ropa y cuando le miro el bicho lo tenÃa completamente erecto y comencé a sentirme nerviosa.
Nunca habÃa estado con un hombre con un miembro de ese grosor y tamaño. Este me dice, que desde que me conoce siempre a soñado con mi trasero. Me volteó y comenzó a besarme el culo y a meterme la lengua. Ya tenÃa el chocho a fuego y sentÃa que me venÃa. Este me metió uno y después dos dedos en el culo. Ya con eso yo temblaba ya que anticipaba que lo que él querÃa era mi culito. Me dijo, arrodÃllate y relájate. Le dije que por ahà no y este no me hizo caso, colocando la cabeza de su inmenso bicho en el roto de mi culito.
Comenzó a meterlo poco a poco y el dolor era sin descripción. Comencé a gritar pidiéndole que se detuviera y este no me hacÃa caso metiendo más el gordo e inmenso pene por mi culo. Primero comencé a sentir un ardor y luego una molestia como si se me estuviera saliendo la excreta. El dolor no paraba y este seguÃa dándome más bicho hasta que llegué a sentir su pelvis cuando chocó con mis nalgas. Ya lo tenÃa adentro por completo y yo mordiendo la almohada y gritando de dolor. De momento, Alberto sacó más de la mitad del bicho y lo introdujo de nuevo y no pude aguantar más. Le dije que lo sacara de inmediato y este lo que hizo fue aguantarme por los brazos y darme más bicho.
Comenzó a sacar y a meter ese bicho por completo. SentÃa ganas de orinar y de hacer caca. Ya sentÃa mi excreta entre mis nalgas y no pude aguantar más la orina. Me sentÃa bien incómoda bajo aquella situación de dolor y avergonzada por la excreta que me salÃa según entraba y sacaba el inmenso bicho.
Después de darme por detrás tanto rato perdà hasta la fuerza y me dejé llevar por lo que estaba pasando. SeguÃa sintiendo dolor, pero también un poco de gusto. Pensé también que lo habÃa logrado, tirarme a mi querido cuñado y tirarme aquel inmenso bicho por el culito. A los 20 ó 25 minutos comenzó a darme bien rápido y a meterlo y a sacarlo por completo de golpe y sentÃa algo rompiéndose dentro de mÃ, algo que se estiraba por detrás de mi ombligo y estómago. Este me dijo que se venÃa y que me llenaba el culo de leche, un grito de placer salió de su boca y una sonrisa coqueta de complacido.
Cuando sacó el pene de mi ano no pude aguantar y me hice la necesidad completa en la cama. Me levanté corriendo y fui al baño a limpiarme, pude ver la cantidad de sangre que me brotaba del ano. El fue muy comprensivo y me ayudó a limpiar todo. Me dijo que todo puede suceder en el sexo y que tenÃa que tener confianza en él. Nos bañamos juntos y nos fumamos un cigarrillo.
Ahora Alberto y yo tenemos relaciones todos los fines de semana. Mi hermana Maribel no tiene idea que me estoy tirando a Alberto y las relaciones con mi pareja han mejorado. Cuando mi pareja me da por el culito me dice que ya estoy acostumbrándome a él. Lo menos que se imagina es el inmenso bicho que me coge por detras todos los fines de semana.
Me encanta el sexo anal… por favor si alguna de ustedes chicas son como yo, no duden en contar sus relatos…
Autora: Maritza
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