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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Saqué mi verga del culo de Patricia y seguía parada como si no hubiera pasado nada. Me recosté boca arriba y con mi verga que parecía asta de bandera, mi sobrina me dijo, no me levanto de ella hasta que se la ponga aguada, se sentó en mi pija y se la introdujo entera en la vagina haciéndome terminar y que mi semen bajara por toda mi verga y siguió así hasta dejar mi verga exhausta.

Hola amigos y amigas amantes de la lectura de relatos sexuales, me llamo Rodrigo y tengo toda clase de debilidades sexuales, desde compartir a mi esposa, desear sexo con mi sobrina y mi hija y hasta ser poseído sexualmente por gente de mi mismo sexo.

La mayoría de mis historias o relatos como quieran llamarlos se basan en mis propias experiencias (aunque no lo crean mis asiduos lectores) y un poco lo que es mi degenerada mente. Hoy quiero compartir en particular este hecho que es real y ha marcado mi vida para siempre al igual que lo marcó cuando me le entregué a mi sobrino y por siempre amante.

Para los que se recuerdan y han leído mis relatos recordarán que aparte de relatarles como seduje a mi sobrino para que me hiciera el amor (me follara) y convertirlo en mi amante les mencionaba que él tiene una hermana dos años menor que él que en la actualidad tiene 30 años. Así las cosas pasó a contarles el día en que mi sobrina Patricia aceptó ser mi amante.

Patricia es una mujer bonita, simpática, poseedora de un cuerpo tentador, de estatura pequeña, mide unos 158 centímetros, buenas nalgas, unas tetas preciosas grandes para su tamaño, pero increíblemente tentadoras, piel clara y con sus 30 años está como quiere.

Es madre soltera y después de tener serias discusiones con su hermano (mi sobrino) por saber que él tiene abiertamente posiciones y amistades claramente homosexuales (aunque realmente mi sobrino es bisexual, más pasivo que activo), ella a puesto distancia entre ambos y vive sola con su hija y la doméstica.

Yo para recordarles, soy moreno, tengo 43 años, casado y con hijos y tengo tanto debilidad por las mujeres como por los hombres. Siempre que he podido le he demostrado a Patricia mi afecto por ella y es así como al fin logré lo que tanto había deseado: “poseerla y convertirla en mi amante”. Como muestras de mi deseo sexual por ella, siempre que había tenido la oportunidad y a escondidas de mi esposa, yo le llevaba presentes a mi querida sobrina, le regalaba ropa interior y en algunas ocasiones le colaboro monetariamente para cubrir algunos gastos que tiene en la casa.

Ella conmigo nunca demostró rechazo, aunque al principio me evadía cuando yo sin que mi esposa se diera cuenta, le agarraba la punta de los pezones y ella inmediatamente me quitaba la mano y me ponía quieto. De vez en cuando mi esposa y yo la visitábamos y para platicar un rato, llevábamos cerveza que compartíamos con ella. Yo aprovechaba y me sentaba junto a mi sobrina y cuando mi esposa se levantaba al baño yo le acariciaba sus lindas piernas, ya que generalmente se mantiene en pantaloncitos cortos y ella muy cariñosamente me decía que me estuviera quieto, que mi esposa (su tía política) nos podía ver.

En cierta ocasión estando ella en mi casa y departiendo como siempre con toda la familia (mi esposa e hijos), Patricia se sentó de una manera que casi quedaba en cuclillas y por su misma posición la vulva se le veía bien marcada por la licra (pantaloncitos cortos pegados al cuerpo) que andaba ese día y yo casi enloquezco en verla en esa posición y cuanta vez pude le tiraba besos dirigidos maliciosamente hacia su chocha que se veía bien abultada y prometedora.

Nunca me había atrevido a sobrepasarme con mi sobrinita más allá de lo que les he comentado, pero resulta que hace unos meses (julio del 2008), en una reunión para celebrar el cumpleaños de su hermanito, ella se sentó a la par mía y mi esposa a la par de mi querido sobrino. Como siempre a la hora de sentarnos a la mesa a almorzar ya estábamos algo alegres (bebidos) y mi sobrina aunque es poca para tomar, había bebido unas 4 cervezas, ese día andaba puestos unos pantalones negros bien ajustados y que le llegaban hasta la rodilla y aparte de que se le notaba que andaba puesto un hilo dental, se le veía un bulto precioso de su vulva y las nalgas sencillamente se le veían hermosas, por lo que mi esposa le decía bromas de que estaba echando un bonito culo y que se veía apetecible.

Resulta que en esa ocasión yo ya estaba bastante suelto en mi accionar con ella, como estábamos sentados muy juntitos, puse una de mis manos en su pierna y ella se acercó a mí y me susurró al oído, “estese quieto que lo van a ver”, yo le contesté “no me importa, yo te quiero”.

De pronto mi sobrino le dijo algo en secreto a mi esposa y se echaron a reír, yo le dije a mi sobrina “si estos están diciéndose secretos, hagámoslo nosotros también” y acto seguido le susurré al oído “quiero pisarte” (hacerle el amor) y ella se echó a reír junto conmigo. Inmediatamente no se como, me animé y posé mi mano en su vulva y me sorprendí que no hizo nada por quitarme la mano y en respuesta a mi atrevimiento me dijo “veámonos el viernes, cuando salgamos del trabajo, usted me habla al celular”. Esa frase fue música para mis oídos y le dije “okey, nos vemos el viernes”. Con esa declaración, me puse tranquilo el resto del día y cuando la fuimos a dejar a su casa, sin que mi esposa se diera cuenta, le acaricié sus nalgas y le di un beso en su boca. Era la primera vez que se dejaba dar un beso de esa naturaleza.

Como comprenderán todo el resto de la semana para mi fue un martirio ya que de estar el sábado con ella, iba a tener que esperar toda una semana para poder hacer realidad mi sueño.

Lamentablemente en el transcurso de la semana, tuve inconvenientes por lo que me fue imposible concretar la cita. Le hablé por teléfono y le dije que lo dejáramos para la siguiente semana, pero que la iríamos a traer con mi esposa el fin de semana para almorzar en casa. Llegó el sábado, la fuimos a traer y mi sorpresa es que ella estaba lista con unos pantaloncitos calientes y una blusa blanca bastante escotada y floja. Llegamos a la casa y comenzamos a tomarnos unas cervezas. Por un momento mi esposa nos dejó solos y me le acerqué diciéndole “espero no haberte decepcionado y que estés dispuesta para este viernes”. Como respuesta me dijo “¿tío, que le pasa?, seré suya cuando usted quiera”. La abracé por detrás y le tomé sus pechos, jugué con ellos e hice que mi verga topara en sus nalgas, bajé mis manos para acariciar sus piernas y cuando las subí para tocar su vulva, me dijo suavemente “cálmese tío, que puede venir alguien y nos va a ver, seré toda suya el viernes”. Con eso me calmé y el resto del día pasó con normalidad.

Debo confesarles que mil temores me asaltaron y cuando se acercaba el día fatal, pase por una farmacia (droguería, venta de medicinas) y compré una pastilla de viagra, y me dije para mis adentros, con esta pastilla le responderé a mi sobrina como ella se lo merece, le haré el amor como nunca se lo han hecho.

Ese viernes, preparé a mi esposa para que no me esperara temprano, diciéndole que saldría con unos compañeros de oficina a departir un rato. Al mediodía hablé con mi sobrina como habíamos quedado y le dije “Hola mi amor, ¿no te has arrepentido de lo que me dijiste el sábado?, y ella muy angelicalmente me dijo “para nada tío, ¿por donde pasa por mí? y le contesté “espérame a las 4:15 p.m. en la parada de buses más cercana a tu oficina”, y nos despedimos con un beso.
Yo tuve que pedir permiso en la oficina para retirarme a esa hora, ya que quería aprovechar el más mínimo tiempo para cumplir uno de mis sueños, a la hora convenida, me acerqué al lugar de encuentro y mi sobrina estaba ahí más bella que nunca y con una falda ajustada a su cuerpo y una blusita de tirantes que cuando se me acercó y me dio el beso de bienvenida no pude más que excitarme al verle la mitad de sus hermosas tetas que me mostró en su inclinación al besarme. Por supuesto yo dirigí mis labios a los suyos y nos dimos un beso corto pero apasionado.

En el camino le dije si estaba dispuesta a todo y me respondió que sí, que me iba a satisfacer mi sed de ella. Nos dirigimos al motel que estaba como a 10 minutos de donde nos encontrábamos y en el camino aproveché para ir tomados de la mano. Entramos al cuarto e inmediatamente pedí al servicio de cuarto un par de cervezas para calmar la ansiedad y encendí el televisor para comenzar a ver la película pornográfica triple x que acostumbran poner en esos lugares.

.Nos sentamos en un sofá que estaba frente al televisor, le tomé de su barbilla y llevé mi boca a su boca y comenzamos a jugar con nuestras lenguas, con mi mano derecha comencé a jugar con sus pechos que son tan hermosos, le quite la blusa y baje la copa de su brasier (sostén) y a mi vista estaban 2 hermosos melones que los llevé a mi boca, tiene unos pezones grandes que comencé a mordisquear y ella me decía “no me muerda tío” y presionaba mi cara contra sus pechos.

A los pocos minutos ella restregaba mi cara contra sus pechos y yo ya estaba bajándole las bragas y pasando mi mano por su torta que estaba bastante húmeda, agarré una de sus manos y se la llevé a mi verga por sobre del pantalón, ella se fue más allá, inmediatamente metió su mano por debajo del zíper y se fue directa a agarrar mi verga y acariciarla. Ya con su bikini (bragas) quitadas y solo en faldas la tomé en mis brazos y sin dejar de mamarle sus tetas la llevé a la cama.

Ya estando en la cama, quité su falda y ella me quitó mi ropa, quedando los dos totalmente desnudos, yo no se si por efecto de la pastilla viagra que había ingerido una hora antes, mi pija estaba totalmente parada y dura y como premio a ello mi sobrina me agarraba con ambas manos y me acariciaba la pija, yo la senté en la orilla de la cama de tal manera que sus pechos quedaran a la altura de mi verga y apretando sus tetas comencé a utilizarlas para meter y sacar mi verga entre medio de ambas tetas.

Patricia, mi adorada sobrina, con cada mete y saca aprovechaba para meterse la cabeza de mi verga en su boca. Al rato de estar en ese juego, la acosté y nos pusimos en posición del 69 y como loco dirigí mi lengua a su chocha (vagina) y fue inolvidable verle como eran de grandes sus labios vaginales y como sobresalía de entre su espesa cantidad de pelos un pequeño bultito que presagiaba ser un grande y deseado clítoris.

Con mis manos limpie el espeso monte de Venus de mi querida sobrina y comencé a pasar mi lengua por toda su vagina y quedarme literalmente pegado chupándole su clítoris. Eso la excitó sobremanera ya que lograba decirme “es todo tuyo tío”, “tuyo”, “dale más”, “comételo”.
Cuando mi querida sobrina estaba a punto de correrse, levanté sus piernas y con mi boca succioné y logré que toda su vagina entrara en mi boca con lo cual ella prácticamente se corrió dentro de mi boca, fue algo extremadamente emocionante, luego la puse en cuatro patas y con su culito respingado comencé a meter mi verga en su vagina y le preguntaba “¿Te gusta sobrinita?”, y en respuesta solo respondía “ahhhh”, “que rico, ahhhh”.

Después de estarle dando por su chocha y metiéndole uno de mis dedos en su rico culo, le dejé ir la cabeza por su culo y me dijo “despacio tío para que se la aguante y no me duela”, comprendí que la muy puta de mi sobrinita era más caliente que mi mujer ya que ella muy pocas veces se dejaba coger por el culo.

Mi sobrina se comenzó a mover de atrás para delante de tal manera que ella misma iba metiéndose mi verga hasta donde aguantaba y cuando ya estaba lubricada me dijo “es todo tuyo mi culito tío, desflóramelo y métemela hasta sentir tus huevos en mis nalgas”.

Yo metía y sacaba mi verga y en cada embestida mis huevos producían un golpe que me excitaba y a los 10 minutos de estarle dando por el culo dejé irle mi semen y ella jadeaba del gusto y me decía “para que me quiera más tío, haga conmigo lo que quiera, quiero ser su sobrina predilecta”.

Yo saqué mi verga del culo de Patricia y seguía parada como si no hubiera pasado nada. Me recosté boca arriba y con mi verga que parecía asta de bandera, mi sobrina me dijo “no me levanto de ella hasta que se la ponga aguada”

Acto seguido se sentó en mi pija y se la introdujo entera en la vagina haciéndome terminar y que mi semen bajara por toda mi verga y siguió así hasta dejar mi verga exhausta y tal como prometió bien aguada.

Desde ese día memorable, hacemos el sexo con mi sobrinita querida cada dos semanas en un día viernes y se ha convertido en mi sobrina consentida, compartiendo mi amor con su hermano que me hace el amor cuando él lo desea y me hace todo lo que yo le pido tratando como su putita, y por supuesto no olvido a mi amada esposa a la cual complazco todos los fines de semana.

Para despedirme déjenme decirles que antes de terminar este relato, mi sobrina me contó lo que estaba pasando entre ella y mi esposa y ahí comprendí las palabras que mi querida esposa le dijo a mi sobrina en una reunión y las cuales fueron:

“Estás echando un bonito culo Paty y que te has puesto adelante que se te mira tamaña torta (vulva), te ves apetecible”. Bueno, esa es otra historia que más adelante les escribiré.

Autor: Vamero

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Mi sobrina se convierte en mi amante, 9.0 out of 10 based on 6 ratings
  
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1 comentario »

  1. Rolando dice:

    HOLA AMIGO

    SOY ROLANDO, DE 38 AÑOS. YO ESTOY ENAMORADO DE MI SOBRINA DESDE HACE TIEMPO, A VECES SUEÑO QUE LE HAGO EL AMOR. ES TAN LINDA Y DULCE, PERO ELLA SE FUE A ITALIA Y SE CASO CON UN HOMBRE MAYOR QUE ELLA 20 AÑOS,

    PERO SI ELLA SE DIVORCIARA Y ME DIJERA QUE ME AMA, YO LA LLEVARÍA A LA CAMA Y ME LA COMO, CON CONDÓN, POR SUPUESTO.

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