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Mi tia y sus hijas(II)

17 de septiembre de 2006

Hetero, filial-tía-primas-sobrino. El afortunado muchacho ha gozado a todas las mujeres de la familia, su voluptuosa tía y sus dos primas, que se alternan para entregarse a él.

El día después del polvo con mi tía era sábado por lo que pude dormir hasta tarde. Mi prima Maria vino a la habitación y me despertó a la hora de comer.

- Joder yo salí anoche y me he despertado antes que tú – dijo con una sonrisa.

Yo sólo sonreí. Si ella supiera.

Me levanté y me vestí para ir a comer. Cuando entré en el comedor mi tía estaba sirviendo los platos. Iba vestida con unos pantalones cortos y una camiseta larga. Me sonrió y me riñó en broma por mi pereza.

El día se me hizo muy largo pues al estar todo el mundo en casa no podía acercarme a mi tía. Pero me fijé en que Miriam me miraba cuando le parecía que yo estaba distraído con gran interés lo que me hizo estar más seguro que nos había visto la noche anterior. Mi prima Maria me propuso salir de fiesta con sus amigos por lo que estuvimos toda la noche fuera.

El domingo pasó igual y llegó el lunes. Mi tío estaba todo el día en casa, ahora hacía el turno de noche, pero después de comer solía echar una siesta. Por lo que cuando él fue a echarse me ofrecí a lavar los platos para que mi primita Miriam pudiera irse con las amigas. Me lo agradeció con un beso en la mejilla y se fue, por lo que yo me quedé esperando a mi tía que llegaba a las tres. Yo estaba loco de excitación pero poco antes de llegar mi tío se despertó y me jodió el plan. Mi tía llevaba un vestido de tirantes que marcaba su lindo cuerpo y mostraba gran parte de sus senos y al entrar nos saludó con un beso a mi tío y a mí.

Se fue a comer mientras mi tío y yo veíamos la tele. A cabo de media hora mi tío se levantó y me dijo que iba a ver unos amigos en la peña y echar unas copas, y me invitó a ir. Yo me negué diciendo que tenía unos deberes pendientes y nada más irse me dirigí a la cocina. Mi tía estaba de espaldas fregando los platos y yo me abalancé sobre ella. Le pegué mi paquete, en su culo y empecé a sobarle las tetas. Ella protestaba consciente que podían pillarnos pero le expliqué que estábamos solos, por lo que con una sonrisa me dejó hacer. Le subí el vestido y observé su culo, tapado por unas bragas oscuras que arranqué de un golpe, que provocó un chillido de placer y sacándome la polla se la metí en su coño, que ya estaba encharcado. Se la estuve metiendo unos diez minutos antes de correrme, ella se había corrido dos veces, llenándole el coño de mi leche.

Mi tía se arregló rápidamente consciente de que mi prima Maria llegaría pronto. Pasó una semana en que no tuvimos más contactos sexuales de ese tipo pues casi nunca estábamos solos. Eso sí, a mi tía le encantaba refregarse contra mí cuando nos cruzábamos por la casa y mamármela siempre que podía. Yo cogí la costumbre de ir siempre con chándal para facilitar nuestros breves contactos. Pero yo ansiaba más y empecé a fijarme en mi primita. Desde que nos había espiado, pues yo estaba seguro que había sido ella, noté que me miraba distinto y que a veces si le devolvía la mirada se ruborizaba.

Por lo que una noche me decidí y al comprobar que estaban todos dormidos me dirigí a su habitación, que estaba al lado de la mía. Estaba dormida, tapada por una fina sabana. Me senté en la cama y le dije su nombre para despertarla.

- ¿Sii? Qué quieres -preguntó adormilada mientras buscaba sus gafitas y se las ponía. – Tengo que hacerte una pregunta. ¿El otro día nos viste? – No dijo nada pero su reacción de bajar la cabeza y ruborizarse era clara. Pero no había dicho nada a nadie por lo que me decidí a seguir en ese tema.

- ¿Y que te parece?

Levantó la cabeza y me miró.

- ¿Te gusto lo que viste? – pregunté y me acerqué más a ella. – Me fijé en su pijama estrechito en que se marcaban sus ya duros pezones.

- Seguro que volviste a tu habitación y te acariciaste – dije y la destapé. Puse mis manos sobre sus piernas y empecé a

acariciarlas -¿No?

Mi prima me miró fijamente y volvió a sonrojarse.

- Eso no es nada malo. El sexo es algo maravilloso y lo que hicimos tu madre y yo no es más que un acto de cariño. – Yo nunca había visto, había visto…un pene – dijo finalmente. – ¿Quieres volver a verlo? -pregunté con una sonrisa picara.

Antes de que me contestara me saqué el pantalón del pijama mostrando mi verga ya dura. Mi primita la miró como hipnotizada.

- Tengo amigas que tienen novios pero yo nunca..- dijo mientras alargaba una de sus manos y empezaba a acariciar mi verga. – Tranquila yo te enseñaré -dije y le cogí la mano y empecé a moverla de arriba a abajo. – Pronto empezó a mover la mano más rápido lo que me hizo lanzar gemidos de placer.

-¿No quieres chuparla? – dije y me puse de rodillas frente a ella – Lámela como si fuera un helado.

Empezó a pasar su lengua por toda mi polla, recorriéndola en toda su longitud hasta que se la tragó entera. La estrechez de su boquita me hizo jadear de gusto.

- Me corro – le dije y ella se la sacó de la boca.

Chorros de leche surgieron de mi verga, varios acabaron en su boca y el resto le mancharon su cara y sus gafas.

- Me gusta el sabor – dijo con una sonrisa pícara.

Se quitó las gafas y lamió los restos de mi corrida lo que me excitó enormemente. Entonces la desvestí dejándola totalmente desnuda. Ella intentó taparse con las manos sus dos pequeños pechitos con unos pequeños pezones totalmente erectos, pero yo le aparté las manos y empecé a lamerlos, después de un buen rato empecé a bajar hasta llegar a su coñito, el cual casi no tenía vello. Comí son desespero su coño introduciéndole varios dedos a la vez que mi lengua le recorría sus labios vaginales y la penetraba como una pequeña polla. Le estuve comiendo el coño más de veinte minutos en los que perdí la cuenta del número de veces que se corrió.

- Quiero que tu seas el primero – me dijo.

Yo sonreí y me lancé sobre ella buscando su boca. Introduje mi lengua en su boca y ella me correspondió con la suya. Me puse sobre ella y la penetré lentamente. Introduje mi pene facilidad hasta que llegué a una especie de barrera. La miré a los ojos y empecé a besarla y a acariciarle sus tetitas para calmarla. Y la acabé de penetrar con fuerza, ella sólo lanzó un pequeño gemido y me dijo que siguiera. Yo la continué penetrando durante varios minutos hasta que decidí cambiar de postura. Hice que se pusiera de cuatro patas, mi posición preferido, y empecé a penetrarla desde detrás. Mi primita empezó a lanzar grititos de placer y yo le introduje un dedo en el culo, mientras que con la otra mano le acariciaba sus tetitas.

- ¡Me corroo! – exclamé. – En mi cara – gritó mi prima – Quiero sentirlo en mi cara

La saqué y mi prima se puso de rodillas para recibir toda la corrida con la boca abierta. Tras tragarse toda mi leche me la siguió chupando hasta que quedó limpia. Yo la abracé y la bese sintiendo mi propia leche en su boca.

- Cómo te quiero primito – me dijo ella. – Si quieres podemos hacerlo todas las noches amor y por la tarde si no hay nadie. – Sí, sí – dijo mi prima excitada. – La besé por última vez y me dirigí a mi cuarto.

Enseguida quedé dormido pero una placentera sensación me hizo despertar. Me estaban comiendo la polla. Abrí los ojos y vi a mi primita desnuda comiéndome la verga con frenesí. Joder era insaciable. Entonces una alarma se encendió en mi cabeza si era por la mañana nos podían pillar. Me aparté alarmado. Pero mi prima sonrió.

- Son las siete, mama acaba de irse y hasta las ocho no se despertaran mi padre y Maria.

Yo sonreí.

- Veo que tienes ganas de polla.

Mi primita sonrió, en un gesto que siempre hacia que la viera como una niña viciosa.

- Ayer me lo pase tan bien que quiero más – dijo y se volvió a abalanzar sobre mi polla.

Yo le dije que esperara un momento y me estiré en la cama y le dije que se estirara sobre mí, por lo que yo tendría acceso a su coñito. Así empezamos un 69 que aún recuerdo con excitación. Mi prima se corrió casi al mismo tiempo que yo y se estiró a mi lado en la cama. Yo vi su hermoso culito y decidí desvirgarla

también por ahí.

- Oye Miriam, ¿me dejarás que te diera por culo? – le pregunté directamente.

Ella me miró alarmada al principio pero finalmente sonrió y salió corriendo de la habitación. Volvió al minuto con un pote de crema y me le entregó. Se puso de cuatro patas y espero que la penetrara pero yo empecé a acariciar su coñito lo que provocó sus gemidos. Cogí el pote de crema y empecé a pasarlo por su culito mientras la desvirgaba con mis dedos, sin dejar de acariciar su coño. Finalmente conseguí introducir tres dedos en su ano y me decidí por meterle mi verga. Saqué mis dedos y se la introduje lentamente.

- ¡Sii, vamos rómpeme el culo! – exclamó excitada

Acabé de meterle mi polla de golpe lo que hizo que lanzará un gritito de dolor. La dejé casi un minuto sin moverme para que se acostumbrara y me di cuenta que mi prima lo aprovechó para empezar a masturbarse. Entonces empecé a bombearla primero con suavidad pero finalmente a gran velocidad mi prima gemía, de placer y dolor, y yo seguí por varios minutos hasta que llené su culo de leche.

Saqué mi verga manchada de flujos y mierda y se la acerqué a la boca a mi prima, que no tuvo ningún problema en chupármela.

- Será mejor que te vayas estarán a punto de despertarse – le dije. – Ella asintió y tras darme un beso salió de la habitación. La verdad es que no se podía pedir más, tenía a mi disposición dos mujeres para disfrutar. Pero lo que no me esperaba es que mi prima Maria también acabaría catando mi polla.

A partir de ese día mi rutina varió bastante. Por la tarde, de tres a cinco, pues mi prima Maria tenía practicas en la universidad, estaba solo con mi tía y mi prima y yo aprovechaba cualquier excusa para quedarme a solas con una de las dos. Como he dicho antes mi tía acostumbraba a refregar se culito sobre mi polla siempre que nos encontrábamos por el pasillo y no le importaba hacerme una buena mamada si nadie nos veía. Y a mi primita le encantaba acariciarme cuando su madre iba a la cocina o al lavabo. La verdad es que creo que la idea de que nos pillaran la excitaba mucho. Pasó por la cabeza la idea de proponerles un trío pero no creía que mi tía lo aprobara.

En esa situación pasó más de un mes en que solo pude follarme a mi tía en un par de ocasiones, pero en que disfrutaba de mi prima casi cada noche. Ella era tan cachonda o más que yo. En menos de diez minutos después de acostarnos venía a mi habitación y nos pasábamos horas follando. A ella le encantaba que me corriera en su boca, pues le había cogido el gusto a mi leche.

Yo estaba en la gloria y la verdad es que no se podía pedir más pero aun seguía masturbándome a veces pensando en mi prima Maria. Pero nunca creí que ella también me cataría jeje. Y fue más o menos al cabo de un mes, como ya he dicho, desde que me follara a mi primita, cuando me follé a mi otra prima, o mejor dicho cuando me folló ella.

Era un sábado y salí con ella y sus amigos por la noche. Fuimos a un pub que solíamos frecuentar a tomar unas copas. Yo la verdad es que bebí bastante, bueno como casi siempre que salía, por lo que aunque no me gusta nada bailar las amigas de mi prima consiguieron sacarme a la pista. La música era la propia para bailar pegados por lo que no dudé en bailar muy agarrado frotando mi polla sobre sus cuerpos. Ellas no se molestaron, pues siempre que salíamos había visto que bailaban así con sus amigos. Entre el alcohol que llevaba en la sangre y los bailes me comencé a poner muy cachondo, tanto que pensé en intentar ligarme a alguna de las amigas de mi prima. Cuando estaba bailando con una de ellas e iba a lanzarle los trastos vino mi prima.

- Creo que me toca bailar contigo primito.

Su amiga se apartó y mi prima se agarró a mi cintura. Vestía una minifalda, medias oscuras y un jersey con una abertura vertical entre los pechos, que insinuaba más que mostraba. Yo al principio me sentí un poco cohibido por ser mi prima pero ella se pegaba a mí y bailaba muy provocativa.

- Con mis amigas bailabas mejor – se rió.

"Ahora veras", pensé yo. La cogí por el culo y empecé a bailar frotando mi polla, contra una de sus piernas. Yo pensaba que eso la haría retroceder y esa era mi intención para darle

una lección, pero en vez de eso empezó a mover su pierna para frotarse más contra mí. Bajo sus manos de mi cintura hasta mi culo y continuamos bailando así un rato. Finalmente apoyó la cabeza sobre mi hombro y me dijo al oído.

- Sé lo que haces con mi hermana.

Yo me quedé helado.

- ¿Qué…qué quieres decir? – pregunté haciéndome el despistado. – Os vi hace varias noches y ella me lo ha contado todo -dijo y movió su mano de mi culo a mi paquete y lo acarició – Por lo que parece lo usas muy bien.

Yo me estaba cansando del juego por lo que la pillé del brazo y la llevé a una mesa.

- ¿Ella te lo ha contado? – le pregunté después de sentarnos.

Maria sonrió.

- Había oído como alguien andaba por el pasillo varias noches. Una de ellas me levanté y vi que mi hermanita salía de tu habitación. Al día siguiente le dije que lo había visto todo y la muy tonta se lo creyó y se delató ella misma – explicó sin dejar de sonreír.

Yo estaba bastante nervioso, si a mi prima se le ocurría decírselo a mi tía, bueno con ella aun podría hablar, pero si hablaba con mi tío… Maria debió darse cuenta de mi nerviosismo.

- Tranquilo, no voy a decir nada a mis padres – dijo – Después de todo mi hermana ya es mayor para saber lo que hace.

Se levantó de la mesa y se fue a la pista. Yo no sabía qué hacer por lo que opté por tomar una copa más. No sé si fue el alcohol o saber que mi prima lo sabía pero la verdad es que me puse más caliente.

Nos fuimos para casa una hora después por lo que pude tomar varios cubatas más. Mi prima llevaba el coche y fuimos a llevar a dos amigas y un amigo. Cuando los dejemos nos dirigimos a casa. Yo no podía dejar de mirar sus piernas, al conducir su minifalda se había levantado y dejaba ver el bordado de sus medias. Sin pensarlo puse mi mano derecha sobre su pierna. Mi prima miró por un momento mi mano pero no dijo nada. Yo empecé a acariciarla y subí hasta su coño. Metí la mano por debajo de su falda y noté su diminuto tanga. Introduje mis dedos bajo la tela y empecé a acariciarle lentamente. En eso que llegamos a casa, yo casi no me había dado cuenta. Mi prima introdujo el coche en el parking y tras aparcar bajó sin decir nada. Yo bajé y la seguí hasta el ascensor confuso. Entramos y yo ya estaba seguro que no conseguiría nada con ella cuando accionó la parada de emergencia deteniendo el ascensor. Se giró y me miró a los ojos y yo vi su mirada de increíble lujuria.

-Fóllame – dijo.

Se apoyó en la puerta del ascensor, poniéndose de espaldas a mí, y se levantó la falda mostrándome su precioso culo. Su tanga negro era tan fino que parecía desaparecer entre sus nalgas. Yo me arrodillé y lamí sus nalgas a la vez que con mis dedos penetraba su coño.

- Vamos métemela ya – dijo con una gran excitación.

Yo rápidamente me baje los pantalones y me cogí mi verga, que ya estaba en todo su esplendor, y me dispuse a penetrarla. Cuando iba a hacerlo me dijo.

- Sólo por el culo.

Pasé la cabeza de mi polla por sus nalgas y con una mano aparté el trocito de tela del tanga.

- ¡Métela ya mariconazo! – exclamó – ¡Vamos rómpele el culo a tu primita!

Excitado por esas palabras se la metí de un solo golpe hasta los huevos, pero mi prima no lanzó queja alguna, por lo que deduje que ya había catado varias vergas por su ano. No sé si fue por el alcohol o por la gran excitación que tenía por romper el culo a mi prima pero el hecho es que tardé mucho en correrme. La penetraba sin compasión, aplastando sus pechos sobre la puerta del ascensor mientras ella se masturbaba.

- Dioos, dios qué bueno, qué bueno primito – decía entre suspiros. – Finalmente tuve un gran orgasmo que llenó el culito de mi prima de leche. La saqué de su culito lo que provocó que mi leche saliera de su culo y se esparciera por sus medias.

- Joder primo qué bien me lo has hecho pasar – dijo mientras se subía la falda y volvía a accionar el ascensor – Qué suerte que tiene mi hermanita. – Yo sonreí con picardía. Entramos en el apartamento en silencio para no despertar a nadie. Mi prima me dio un sensual beso en la boca como despedida por esa noche

y sonrió al notar mi nueva erección.

- Joder primito eres insaciable – dijo y se fue a su habitación dejándome a dos velas.

Fui a mi habitación y que me quedé plantado ante la puerta de la de mi primita Miriam. Estaba dormida en su cama, pero se debía haber dormido en sueños pues estaba totalmente destapada. Impulsado por mi excitación fui hacia ella. Pese a que ya hacia frío llevaba un pijama de pantalón corto. Me quité mis pantalones y me le bajé los suyos con cuidado, se los quité con cuidado y vi sus braguitas blancas y mi polla pareció crecer más. Se las quité con cuidado y vi acaricié su tierno coñito. Le abrí las piernas y debido a mi excitación se la metí de golpe. Mi primita empezó a gemir en sueños pero yo no aflojé el ritmo finalmente ella abrió los ojos sorprendida y me sonrió. No tardó en empezar a moverse al mismo ritmo que yo.

Como antes tardé bastante en correrme y mi prima tuvo dos orgasmos antes que yo sacara mi polla y me corriera en su boca. Se trago todo mi leche con glotonería y me besó haciéndome sentir mi propia leche.

- Me encanta que me despiertes así podías hacerlo todos los días.

Yo sonreí y le devolví el beso.

- Claro cariño. Siempre que tu quieras.

Cogí mi pantalón y me dirigí a mi habitación. En el pasillo me encontré a mi prima Maria vestida con su pijama. Sus pezones se marcaban en su camiseta y no dudé que nos había estado espiando.

- ¿Te ha gustado? – pregunté con picardía.

Ella no contestó pero me miró con picardía y se fue hacia su habitación. Yo sonreí mientras iba a mi habitación. Iba a ser un año muy divertido.

CONTINUARÁ…

(Nota: si deseáis hacer cualquier comentario o sugerencia, o simplemente sois mujeres de cualquier edad deseosas de satisfacer vuestras fantasías o comentarlas escribidme a la siguiente dirección: lamanoroja (arroba) hotmail.com)

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