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Mis dos tíos y yo

15 de octubre de 2009

Una situación donde estás siendo penetrada tan rico por un hombre y también otro te está mirando y masturbándose es muy excitante. Yo solo gozaba, sin pensar en nada más que en ser cogida por ese pene sabroso. Tío Julián se incorporó y me penetró con fuerza, eran penetradas violentas, ven Alberto le dijo, hazte chupar, tío Alberto se acercó y también se la chupé, ya llegaba a mi orgasmo.

Cuando era estudiante de sociología, y por mis estudios debía hacer un trabajo de investigación, el único lugar donde de seguro encontraría todas mis fuentes sería en la casa de un hermano de mi madre. Mi tío Alberto vivía en las afueras de la ciudad, era soltero y tenía cuarenta y poco… coleccionaba libros antiguos y periódicos de opinión, era escritor y por ello es que podía darse el lujo de vivir en una casa retirada con un “no buen acceso” a la capital. En esos días tío Alberto tenía la visita de mi tío Julián (ambos hermanos de mi madre) así que no se entraba tan solo…bueno sin contar a su vieja limpiadora.

Mediante acuerdo telefónico (y promesa de que no estropearía nada) pude acceder a su preciada biblioteca…como no me permitía retirar los libros y diarios, no tuve más remedio que ir a su casa unas dos semanas. Mi tío Alberto tiene un carácter bien difícil, siempre tuvo novias lindas, pero nunca ni siquiera estuvo cerca del casamiento, tío Julián era un loco de remate, divertido y muy simpático, él vivía en Argentina y venía una vez al año.

Cuando traspasé la verja del jardín tuve como una extraña sensación…que en aquel momento no la pude explicar. La vieja limpiadora acomodó mis cosas en una habitación pegada a la de mis tíos; desde aquel momento comenzaba mi ardua tarea investigativa… entré a la biblioteca y me maravillaba con todas las hermosas colecciones.

Mis tíos hacían transcurrir el día con sus cosas que mucho no podía prestarles atención…pero el desencadenante de todo comenzó la tercera noche, cuando me dirigía al dormitorio, pude escuchar en el de mi tío Alberto gemidos ahogados…de pura calentona acerqué mi oído a su puerta y parecía que estuviera viendo una peli porno y se masturbaba.

Que idea tan caliente, aquello me puso mojadísima…podía imaginarme a mi tío cuarentón, con un físico riquísimo, manosearse el pene y gemir bajo…los gritos de su peli porno sugería que eran jueguitos de mujeres.

Me sentía muy excitada que bajé mis apuntes y también empecé a tocarme la vulva por sobre el jeans, cerré mis ojos e imaginé a mi tío chupándomela fuerte-suave, con una lengua ancha y glotona, “Ahh, creo que voy a la cama a hacer lo mismo” dije. Yo pensé que en aquel corredor estaba sola, pues bien, me doy vuelta y ahí estaba tío Julián. Me quedé paralizada.

Él se acercó despacio y me decía que no se debe espiar a las personas, se acercó tanto, tanto que oía su respiración y su preciosa voz grave. Me miró unos segundos, calientes como rayos, y me atrapó en sus brazos, bajó la mano hasta el cierre de mi jeans y rápidamente me metió la mano dentro, estaba mojadísima.

Me fregaba toda su mano grande de hombre, no me resistí un segundo…me metió un dedo y con la palma de la mano me friccionaba, con la otra mano me abrió la blusa y le regalé mis dos tetas grandes, acercó sus labios a mi oído y me dijo, “Nena mala, hoy tío Julián te va a castigar”

Bajó mis pantalones y a mi tanga la puso de costado, acercó su cuerpo al mío y pude sentir que debajo de su pijama no llevaba ropa interior…y que tenía un pene grueso. Apretados contra la pared, él solo lamía mis senos y con los dedos penetraba mi vagina y mojaba mi culo.

La sensación que sentía era enorme, sólo quería ser penetrada ahí mismo, de cuatro apoyada en uno de los ventanales del jardín, sobre la alfombra…de cualquier forma. La manera en que tío Julián bajaba sus labios lamiéndome me hacía estallar de placer…tanto que no pude contenerme a lanzar gemidos diciendo “Más abajo papi, más abajo”

Me miró mordiéndose los labios, se arrodilló, me separó las piernas y me chupó…Ayyy…que chupada, con mis manos solo podía apretarle los cabellos…las lengüetadas que me daba eran furiosas, con los dedos me penetraba el culo, lo lamía para dejarlo mojadito, que dedos calientes, calientes como yo misma estaba.

Se levantó de golpe y me hizo arrodillarme y chupársela, era una pija bien gruesa, apenas si podía metérmela en la boca…solo podía lamerla, lamerla y chupar la cabeza rosadita de aquella cosa jugosa, buqué mi clítoris y empecé a frotármelo, mientras lamía aquel pene.

“Con que ¿la quieres no?” Me dijo tío Julián…”Y mucho más” le dije, me levantó a fuerza y me tumbó sobre una mesita que estaba en aquel corredor. “Que hermosa tanga” me dijo, alzó mis piernas sobre sus hombros y al agacharse para chuparme pude ver a tío Alberto desnudo y tocándose junto a su puerta.

Una situación donde estás siendo penetrada tan rico por un hombre y también otro te está mirando y masturbándose es muyy excitante. Yo solo gozaba, sin pensar en nada más que en ser cogida por ese pene sabroso. Tío Julián se incorporó y me penetró con fuerza, mientras me mantenía las piernas separadas con las manos.

Eran penetradas violentas…calientes…mojadas. “Ven Alberto” le dijo, “Hazte chupar por esta niña” tío Alberto se acercó y también se la chupé…ya llegaba a mi orgasmo de penetrada y tío Julián lo presintió rápidamente, me metió el dedo anular en el culo y se me vino adentro…tío Alberto se acercó a mis tetas y se vino un mar de crema blanca.

No miramos sin decirnos palabra, y nos metimos los tres a la ducha… (También tuvimos un ratito para jugar al “doctor” entre los tres) Aquella noche dormimos juntos después de volver a chuparnos suavecito y tocarnos.

Al amanecer me asusté de encontrarme sola en la cama, y ver que la vieja de la limpieza ya estaba en el corredor “del Amor”, me moría de vergüenza porque ella conoce a mi madre, pero enseguida se borraron mis temores, porque entró al dormitorio y me dijo:

” Tu tío Alberto nunca amaneció tan bien” “Bájate ya a desayunar, tus tíos están abajo”…me incorporé me puse la tanga blanca y bajé así…Ellos estaban en la mesa desayunando , me miraron.Y yo me acerqué y les besé en la boca a cada uno de ellos, tío Julián se levantó y me dio su bata, me senté en el medio de los dos.

Desde ese día, aquellas dos semanas estuvieron llenas de encuentros ya sea con uno o con los dos al mismo tiempo, nos lamíamos y tocábamos en el jardín, en el salón y en la biblioteca, filmamos y grabamos nuestras travesuras…algunas veces las poníamos bien fuerte mientras volvíamos a follarnos.

La limpiadora me mimaba (ella me sugirió que no me depile más la vulva, que a mis tíos les gustaba peludita) y nos apañaba, hablaba con mi madre y le decía que me estaba portando muy bien.

Desde esa semana, hace cuatro años, cada vez que tío Julián viene a pasar sus vacaciones hacemos y decimos mil mentiras para poder estar solos en la casa… solitos los tres.

Autora: Ani_carli

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