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Mujer cachonda y poco atendida

13 de julio de 2009

Disfruté cada centímetro que me entraba hasta que llegó al fondo y empezó el clásico bombeo el cual me empezó a poner muy excitada, ya que era la primera vez que le era infiel a mi marido, pero en verdad no me estaba costando mucho sobrellevar esta culpa, es más, me excitaba más pensar en eso. Así estuvimos, primero él arriba luego yo, hasta que no aguantó más y se vino dentro de mí.

Hola Amigos…

Después de haber leído los cachondos relatos que me ponen a mil, he decidido probar este genero a ver que les parece mis aventuras. Lo que les voy a contar es verídico y solo cambio los nombres obviamente por mantener la privacidad ya que soy madre de 2 preciosos e inteligentes hijos que no me gustaría que supieran de las calientes andanzas de su madre.

Me llamo Mónica y tengo 40 años. Sin ser una belleza extraordinaria me gusta cuidarme haciendo yoga y comiendo sanamente, soy una mujer termino medio, con bonitas caderas y piernas (es lo que más me ven los hombres) y senos que sin ser muy grandes son agradables a mi porte. Por cuestiones de trabajo mi marido pasa mucho tiempo fuera de casa ya que trabaja para una multinacional, por lo cual siempre me encuentro bastante desatendida en el plano sexual. Por ello he buscado algunas formas alternas (algunas licitas, otras no) de calmar las calenturas que ocasionalmente nos dan a las mujeres. Desde hace 8 años que mi marido trabaja en la empresa le sido infiel varias veces pero siempre muy discreta, ya que debo de cuidar mi imagen ante la sociedad.

La primera vez fue en un viaje placer-trabajo donde invitaron a varios empleados como él, un fin de semana a un hotel finca. Dicho hotel esta en a las afueras de una ciudad cercana a la nuestra, por lo que encargué los niños a los suegros y nos fuimos mi marido y yo.

En la cena de recepción, para mi sorpresa no había muchas esposas, y las pocas que había parecía señoras demasiado almidonadas como establecer algún tipo de plática con ellas. En eso estábamos cuando mi marido me presentó a uno de los principales accionistas de la multinacional y además su mentor, Piero, un solterón italiano muy guapo de 45 años, que era gran amigo de mi esposo.

En el transcurso de la fiesta, Piero le dijo a mi esposo que quería que él y 2 ingenieros más fueran a conocer los avances de la nueva planta ubicada a 60 Km. de donde nos encontráramos. Los llevaría el chofer de Piero al día siguiente. Durante la agradable velada Piero no perdía la oportunidad de mirar con detalle y cierto descaro mis atributos femeninos, eso si cuidando que lo viera mi marido. Me coqueteaba discretamente y me decía muchos piropos agradables, cosa que me empezó a poner cachonda. Como a las 2 de la mañana decidí retirarme con mi esposo el cual estaba ya algo tomado. Nos fuimos a la habitación y yo caliente deseaba tener al menos una breve sección sexual, pero nada el muy cabrón se quedó dormido.

A la mañana siguiente llamaron a las 7 de la mañana que ya lo estaban esperando para irse, con más sueño que conciencia, se levantó, se vistió y se fue diciéndome que regresaría en la noche o el domingo en la mañana. Yo me quedé como muchas otras veces mordiéndome las ganas sentir mi cuerpo explotar de placer, parecía que seria otro día frustración.

Como una hora después llamaron a mi puerta, con la bata a medio cerrar fui a abrir pensando que sería el desayuno, pero cual fue mi sorpresa que era Piero con el carrito del desayuno. Por amabilidad lo invité a pasar diciéndole que era una sorpresa, a lo cual me dijo que “sorprendidos son los dichosos ojos que la ven”, siempre tan caballero Piero. Comenzamos a desayunar y yo la verdad un poco nerviosa porque tenía muchos deseos de tener una relación intima, ahí estaba un hombre guapo el cual además me gustaba, pero me sentía un poco culpable, en fin.

Desayunamos, el tiempo pasó volando charlando con él de diferentes cosas, la familia, los hijos, mi marido y poco a poco el tema se fue haciendo más íntimo. El comprendía mis puntos de vista y parecía casi adivinar lo difícil de mi situación como mujer. Con el paso de los minutos la plática fue derivando en temas más calientes, las relaciones sexuales, la frecuencia de las mismas, la calidad, etc., y él acercándose.

Yo ya muy caliente me dejé llevar cuando inesperadamente me besó en los labios y empezó a acariciar mis brazos, mis piernas, mis senos… cada vez más audaz, hasta que llegó al centro de la pasión, donde primero por encima, pero luego más profundamente, me empezó a poner en las nubes deseando que siguiera y no se detuviera.

Instintivamente busqué con mi mano su miembro bajando la cremallera para encontrarme con un hermoso pene blanco, el cual empecé a manejar con mis manos, me acerqué a su verga y le di un beso, hervía de caliente que estaba, sus venas parecían estallar, lo llevé a mi boca y comencé a mamarla, Piero me tomó la cabeza y la apretó contra sus huevos, sentía en mi garganta el palpitar de esa joya que pronto calmaría mi hambre de sexo…

Ya en estas condiciones no podía resistir mucho más y deseaba imperiosamente que me penetrara, yo tenía cerca de tres meses de no tener relaciones y ardía de deseo, ganas, calentura, placer contenido. Su verga estaba deliciosa y se lo dije…

Me levantó en vuelo en sus brazos y me llevó a la cama en la cual hacía unas horas estuviera durmiendo mi marido conmigo. Me depositó ahí desnudándome lentamente para luego penetrarme con ese magnifico pene. Disfruté cada centímetro que me entraba hasta que llegó al fondo donde se quedó unos segundos, luego empezó el clásico bombeo el cual rápidamente me empezó a poner muy excitada, ya que era la primera vez que le era infiel a mi marido, pero en verdad no me estaba costando mucho sobrellevar esta culpa, es más, me excitaba más pensar en eso.

Así estuvimos un rato, primero él arriba luego yo, luego de perrito, hasta que no aguantó más y se vino dentro de mí.

Estábamos recuperando el aliento cuando sonó el teléfono. Era mi marido que me llamaba para decirme que no llegaría hasta el otro día porque habían decidido hacer algunas reparaciones, yo le contestaba casi absorta ya que Piero había empezado a besar mi clítoris y me estaba excitando mucho de nuevo, además de estrujar mis senos con sus manos, ¡que delicia!

Apuré la conversación con marido, casi a tiempo para tener otro delicioso orgasmo que me había provocado por el jugueteo con mi clítoris.

Después de esta faena quedamos de salir a pasear en caballo por la tarde a los prados de la finca. Y al terminar, casi ya anocheciendo fuimos a su apartamento donde tuvimos otra increíble sección de sexo salvaje y sin compromiso, pero eso se los contaré en otra historia.
Si les gustó mi relato, aguardo vuestros comentarios.

Autora: Rosa

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Mujer cachonda y poco atendida, 9.8 out of 10 based on 4 ratings
  
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2 comentarios »

  1. Lain dice:

    Exelente relato bebe la verdad que no se debe descuidar una mujer hay que tenerla siempre bien atendidita y darle mucho cariñitos…me encantaría conocerte

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  2. profe zamora dice:

    esta de diez

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