nos fuimos de vacaciones a málaga I

Nos fuimos a malaga de vacaciones I

Yo pensaba que ya nos habíamos convertido en una “familia normal”, pero todo ha dado un giro radical e inesperado para mí.

Somos un matrimonio, ya rondando los 50 años. Tenemos dos hijas de 24 y 18 añazos. De más jóvenes hemos hecho casi todo en lo que se refiere al sexo, nos considerábamos una pareja “pansexual”. Hemos hecho intercambios de parejas, tríos, exhibicionismo, sexo en grupo… y un sinfín de cosas más, pero esa época pasó y ahora ya no estamos dentro del círculo de este tipo de orientaciones sexuales, bueno, eso pensaba yo.

Estuvimos separados una larga temporada. No nos llegamos a divorciar, pero faltó muy poco . Todo fue porque mi mujer y yo habíamos tomado el rol de mujer dominante y yo de cornudo sumiso. Durante un tiempo fue divertido, pero llegó un momento que fue insoportable tanto por mi parte como por la suya. Discutíamos mucho y ya no era divertido. Por el bien de las niñas, decidimos separarnos, aunque yo, al final, claudiqué otra vez y después de varios años separados me decidí a escribirle una carta disculpándome y desando retomar las cosas donde las dejamos.

A mi carta, ella me respondió otra, donde me daba las razones de por qué no seguíamos juntos y las obligaciones que debería tomar si quisiera volver con ella. Fue muy agresiva, pero entendía que algunas cosas de las que me decía eran para probarme y si realmente estaba a su altura. Me dijo lo siguiente:

Hola Perrito:

Efectivamente me ha sorprendido ver que tengo en el buzón de mi correo electrónico una misiva tuya. En primer lugar, en cuanto a tu desfachatez de haberme escrito por tu cuenta y riesgo, sin pedir permiso con anterioridad, me parece demasiado atrevimiento por tu parte y por supuesto que esa actitud tuya debe tener una acción correccional acorde con tu atrevimiento. Pero esto lo retomaré después.

No sé qué pretendes con eso de que “recapacité” y que vuelva contigo, eres tonto y lo sabes, pero también eres bueno, pues sabes que hoy es mi santo y por eso te voy a perdonar algunas cosillas, pero no todo.

Otra desfachatez por tu parte, es afirmar que tú y yo éramos pareja y que todo podría volver a funcionar entre nosotros. No entendiste nada, por lo que atisbo en tus palabras. Yo siempre te utilicé para mis caprichos, para que colmaras mis deseos, para que me adulases, me tuvieras en un pedestal y dejaste de hacerlo. Siempre supe que la misión que tenías en esta puta vida tuya era hacerme feliz, me fallaste y lo sabes. Contigo, eso es imposible al 100%, debías hacerme feliz con otras maneras o formas, o es qué …

¿Tengo que recordarte la mierda polla que tienes?,

¿Tengo que recordarte que cada vez que quería joder contigo te corrías en menos de dos minutos?,

¿Tengo que recordarte que no quisiste seguir pagando mis caprichos?,

¿Tengo que recordarte que no quisiste seguir pagando mis vicios y aventuras?,

¿Tengo que recordarte que no querías hacerte cargo de las niñas cuando yo tenía plan para salir?, ¿no, verdad? Ya no te acuerdas, claro.

Luis, mi actual pareja, es un estúpido, los dos lo sabemos, pero sexualmente no tiene precio. Tiene unos huevos enormes y llenos de leche para mí, siempre está dispuesto a dármela toda donde yo quiera.

Me lié con él para que te dieras cuenta que eras inferior a él en casi todos los aspectos, casi todos. Le elegí porque sabía que te era el tipo que peor te podía caer. Me apetecía hacerte sufrir humillándote delante de él y que él también te humillara, para ver si entrabas en razón. A ver si te dabas cuenta que una cosa era lo que necesitaba mi cuerpo, Luis, y otra lo que necesitaba mi espíritu, tu amor incondicional, pero… no te diste cuenta jamás.

Me hace gracia que te acuerdes de tus compañeros del equipo de fútbol.

Eso sí que me ha hecho recordar tiempos pasados de cuando éramos novios. En esa época yo no quería engañarte, pero deseaba que supieses que me los follaba, quería que estuvieses presente y lo disfrutaras, pero tus putos celos lo jodían todo. Cuanto más mosca estabas más follaba con ellos. Y lo digo en plural, ellos.

Te acuerdas ese día que tenías que terminar un trabajo para la universidad y no pudiste ir al partido. Yo quise ir a ver el partido, sabes que me encanta ese deporte, no el fútbol en sí, sino ver esos cuerpazos, musculados, sudorosos, supurando testosterona por todos los poros.

En el descanso me acerqué al vestuario como hacía habitualmente cuando tú estás, pero esta vez fue diferente. Entré allí y me puse seria: “sois una pandilla de maricones, ¿como podéis perder con esos niñatos?” entonces tu amigo Luis se levantó y dijo que de maricones nada, que si quería me lo demostraba allí mismo. Jjjjjj. Me reí. “¿eso es cierto?”, y mientras lo decía me subí la camisa enseñando el sujetador que me regalaste por mi cumpleaños y me subí la falda mostrando mis braguitas a juego. Luego me insistieron en que les enseñara las tetas y lo hice.

Se quedaron con la boca abierta, el silencio se cortaba. “si ganáis, os recompensaré como es debido. ¿Aceptáis la apuesta, aunque tenga la regla?”. Aquello fue un estruendo de voces, silbidos, palabrotas y mucha energía. Me vestí y me fui a la grada.

¿Te acuerdas como quedaron, verdad? Parecía que les había metido una guindilla por el culo. Corrían como gamos y en el último minuto, tu amigo Fernando marcó una falta increíble.

Todos, absolutamente todos, me tocaron me follaron, me dieron por el culo, se corrieron dentro y fuera de mí. Fue mi primer bukake y todo gracias a ti, mi perrito fiel celoso. Eso solo pasó esa vez, por eso te miraban como te miraban, como un puto cornudo y tú sin saber el por qué se reían a escondidas tuya.

Hubiese dado lo que fuera porque estuvieras allí mirando y recreándote de cómo trataban a tu diosa, como a una verdadera PUTA.

¿Tú sabes la de pollas que tragué, la de pollas que me follaron?, hasta tu entrenador, pues fue él que me la metió en el culo mientras tu amigo Fernando me jodía el coño.

Esto nunca te lo conté, pero ahora ya no quiero esconder más secretos.

Te equivocas conmigo si crees que lo que buscaba es un sumiso y menos aún uno castrado. Sé que te hubiese gustado que te castrase, no lo niegues.

¿Para qué vale eso? No entiendo a las mujeres que castran a sus esclavos. No sé que sacan de placer haciéndolo.

Te confundes también si crees que estoy viviendo en Cáceres. Estoy en Plasencia y solo venimos a la casa que compramos juntos tú y yo y que ahora es solo mía cuando queremos tener intimidad o quedamos con algún invitado. Estoy viviendo una nueva vida con un buen macho.

Todos estos años fueron muy agradables pero siempre dentro de mí me decía que me faltaba algo no era la felicidad plena y ya sé porqué.

Me ha resultado increíble haber recibido tu carta después de nuestra traumática separación y justo en este momento. Ha sido telepático.

Veo que desde que te abandoné como un perro por mi hombre sigues desesperado por encontrar un ama que te de caña, pero te voy a proponer algo.

Yo lo que quiero es tener una familia normal fuera de casas y un puto cornudo a mi servicio y el de mi actual pareja dentro de casa.

Quiero a alguien que me obedezca y esté a mi completa disposición y si quiero follarme a quien me salga del coño, él esté ahí conmigo. Que me busque amantes para mí y hembras para mi hombre, él está muy ocupado con el trabajo y no tiene tiempo. Necesito a alguien que nos busque gente nueva para hacer amigos horizontales, ya me entiendes.

Es un puto sirviente lo que busco. Tiene que poner a mis amantes y/o a mi hombre la polla dura antes de que me den por culo, cosa que le dejaré mirar si me apetece.

Quiero que tenga rabo, no le quiero castrado y que se le ponga duro el rabito cuando me vea gozar con mi chico o mis amantes.

Quiero que me idolatre, que adore, que me ame con locura, cosa que no supiste hacer en su momento, aunque yo esté viviendo con mi hombre.

Si la cosa sale como deseo y eres tú el elegido, podría pensarme en la reconciliación y volverme a “casar” contigo pero con mis normas, ¿entiendes?

Quiero verte humillado por mis machos. Piensa que la vida es larga y llegará un momento en que no sea atractiva y necesitaré a un perrito fiel que me coma el coño cuando yo se lo ordene.

Te vestiré de doncella y limpiarás la casa.

Te vestiré con delantal y harás la comida.

Estoy empezando a ver a mi hijo putativo, el hijo de Luis, como un hombre, pero mucho me temo que es mariquita. Mi nuevo marido tendrá que trabajar con él su bisexualidad y si por fin se declina por su homosexualidad, deberá darle placer a mi hijastro, a su padre y también a mi.

Ya me estoy empezando a mosquear con Luis porque siempre me pone excusas para no hacerlo, así que será mi perro el que lo hará y te juro que lo hará.

Quiero un todo terreno que me defienda ante mar y marea y al a vez, que se allane ante una mira mía. Ante los demás volveremos a estar casados pero yo iré de la mano de Luis y tú te harás cargo de todo. Quiero sacarte todo el dinero que pueda. Tendrás que pagar los gastos de la casa, cuando salgamos de cañas, de copas, cuando quiera mi rayita la tendrás preparada para mí, cuando quiera ir a un restaurante también te dejaré pagar la comida o cena, te sentarás a nuestro  lado para que veas cómo me soba y me masturba mi hombre en tu puta cara.

¿Eres tú ese perrito fiel que yo necesito?, piénsatelo bien, pues tendrás que hacer muchas cosas que no quisiste hacer antes y más humillantes si caben.

Espero tu respuesta puto maricón cornudo. Te llamaré coryma. Cornudo y maricón. ¿Estás dispuesto?

Y no te voy a castrar, es que soy muy buena.

Aunque aún me queda imponerte un castigo por tu insolencia de escribirme. Eso será cuando aceptes las cláusulas del contrato.

Me chuparás los pies los pies, perro, y comerás el coño cuando y como yo quiera. Si tengo la regla te jodes y me comes el coño para dejarme bien limpia. Ya no uso tanga, ni braguitas, solo cuando tengo el periodo, así que cuando vaya a hacer pis o caca… sabes quién me tendrá que limpiar con la lengua, ¿verdad?

Tienes que estar dispuesto a que te den por el culo mi hombre y mi hijastro, cerdo. ¿Aceptas?

Si no te conociera como te conozco, diría que te has masturbado leyendo lo que te he dicho y estoy segura que aceptarías hacer todo eso por tenerme cerca, cerdo cabrón.

Te haré dormir en el suelo en una mantita como el perrito que eres y si tienes frío te arroparás con una mantita, jajaja.

¿Estás dispuesto?

Espero tu respuesta

Así volvió a empezar todo otra vez, pero lo cierto es que duró poco y no fue tan exagerado como ella contaba. Luis aceptó un trabajo importante en Vitoria y mi mujer no quiso dejar nuestra ciudad, el cole de las niñas, las amistades… así que me salió la jugada redonda y todo se calmó. Volvimos a ser una familia sin excesos de juventud.

Mi mujer cambió de trabajo y ahora trabaja en una empresa de tipo familiar que se dedica a las máquinas recreativas para adultos y niños. Lleva la contabilidad y todo el tema administrativo de la empresa. La empresa es pequeña y solo trabajan el dueño y uno de sus hijos, que es de la edad de nuestra hija mayor. Jose, el jefe, está divorciado. Al ser una empresa tan pequeña, la verdad es que su jefe es ya como de la familia. Viene a casa muchas veces y nosotros a la suya. Incluso se queda a dormir alguna vez cuando tiene que hacer revisiones en nuestra ciudad. La empresa está a 70 kilómetros de nuestra casa, pero mi esposa en muchas ocasiones hace el trabajo desde casa y otras tiene que hacer noche en casa de Jose cuando se le hace muy tarde.

En julio cogimos vacaciones, después que mi hija pequeña volviera de un campamento de verano y nos fuimos a Málaga, a un pueblo de Málaga a Torrox, a un hotel precioso y con todo lujo de detalles. Nos merecíamos unas vacaciones tranquilas y sin preocupaciones después de un año de trabajo a tope.

Llevamos unos días disfrutando de las cuevas de Nerja, otro día nos fuimos a Granada a ver la Alhambra, otro a Málaga capital a dar una vuelta, es decir, no solo sol y playa, si no también turismo por la zona.

Al cabo de unos días, el jefe de mi mujer, Jose, llamó preguntado donde nos hospedábamos, que estaba por la zona y si nos apetecía quedar para tomar algo.

Mi mujer le dio las explicaciones pertinentes y a la mañana siguiente llegó a nuestro hotel.

Nos hizo ilusión verle en otro ambiente diferente al cotidiano. Fue mi simpático y agradable, tanto que después de saludarnos nos dijo que conocía una playa muy chula y que nos invitaba a pasar el día con él.

Él vino con su mercedes descapotable y las chicas se fueron en su coche y yo detrás solo en el mío. Lo pasaron genial, porque todo el mundo les miraba y ellas iban chuleando. Me sentí raro, parecían ellos la familia y yo el amigo que va de invitado, pero ver la cara de felicidad de mis chicas hizo que ese pequeño mal estar se me pasara rápido.

Llegamos a una playa un poco escondida pero muy chula y con poca gente. Era un sitio super discreto e incluso había gente haciendo nudismo, cosa que mis hijas nunca habían visto y era algo nuevo para ellas. Estaban divertidas haciendo comentarios y riéndose.

Colocamos la sombrilla y las toallas y nos quitamos la ropa aunque nos dejamos el bañador y ellas el bikini, pero hubo algo que me llamó la atención, mi mujer al quitarse la ropa dejó ver el bikini que llevaba y… era un bikini tanga que le tapaba lo justo por abajo y por arriba. Era un bikini que yo le regalé hace mucho tiempo cuando hacíamos nuestras escapadas solos a la playa o con alguna pareja swinger. Pero de eso hace ya milenios y no sé por qué, se lo puso. Supongo que era para lucirse delante de su jefe.

Él se quedó alucinado mirando el cuerpo de mi mujer con cara de deseo, se lo noté en seguida. Se la comía con la mirada. Mis hijas, tampoco conocían ese bikini. Estuvieron un buen rato adulando a su madre de cómo le quedaba y lo bien que lucía.

Mientras yo colocaba la sombrilla y las toallas, las niñas, mi mujer y Jose, se fueron a dar un chapuzón. A mí me gusta la playa, pero para bañarme tengo que pasar mucho calor, así que me quedé tumbado en la toalla escuchando música.

Después de un rato miré hacia la orilla y vi a mis hijas jugando en la arena juntas mientras que mi mujer y su jefe estaban dentro del agua jugando con las olas. Se juntaban mucho y hubo roces entre ellos, de forma involuntaria, pensé yo, pero vi como le agarraba de la cintura y la tiraba hacia arriba cuando llegaban las olas. Algo ingenuo, pero mi cabeza empezó a pensar en cosas indebidas, como cuando se ponía a ligar con tipos que luego nos llevábamos a la cama en nuestra época revolucionaria. Empecé a recordar situaciones y momentos morbosos. Mi polla empezó a coger volumen, así que tuve que darme la vuelta para que no se notase.

Al rato volvieron, ya no quise maira más y me sorprendieron mojándome la espalda.

Al volverme vi riéndose a mi esposa y a Jose se le notaba el bulto en el bañador. Eso es que se había puesto malo con la presencia de mi esposa y los juegos morbosos, estoy seguro de ello.

Mientras se secaban con las toallas estuvieron hablando un rato de lo buena que estaba el agua, que hacía mucho calor, que por qué no me bañaba y cosas así. Pero en un momento dado mi mujer se acercó a mí y me dijo:

Te voy a poner crema que te vas a quemar, sacando la crema protectora del bolso de la playa.

Jose, en cuanto se secó, se fue a jugar con las niñas un rato mientras mi esposa me daba crema en la espalda. Empezó a hablar mucho, síntoma inequívoco de que estaba nerviosa, pero lo que hizo que pensara que estaba en lo cierto fue cuando empezó a darme crema en el culo. Me levantó el bañador y me masajeó las nalgas de forma diferente, de forma sensual, suave pero contundente, incluso deslizaba sus dedos hacia mi agujerito disimuladamente mientras no dejaba de hablar de cosas banales.

¿Qué te pasa, cariño? Estás como nerviosa. ¿Te has excitado con los jueguecitos en el agua con tu jefe?

¿Qué dices? Pareces tonto. Sólo estábamos saltando olas. Espera…

Y en ese momento metió su manita entre la toalla y mi cuerpo, buscando mis partes.

… ¿Y esto?, ¿qué te pasa?, ¿te has puesto cachondo de ver como me  agarraba José? Jajaja.

¡¡Estás loca!!, que coño me voy a excitar con eso.

Ahhh, ¿no? Pues date la vuelta que lo vea.

Ni de coña. Dije yo medio molesto. Después de meterme mano ¿como quieres que esté? Pero no es por recordar las cosas que hacíamos. Hace tanto de eso que ya ni me acuerdo. Y te recuerdo que lo dejamos porque ya no era divertido.

JAJA, ¡que cabrón pervertido!,

Se agachó hacia mi oreja y empezó a susurrarme:

Te has puesto cachondo pensando que Jose me metía mano, ¿verdad? No lo niegues. Te imaginabas que me estaba tocando el culo hasta mi coñito mientras tú aquí tirado vigilando a  las niñas, ¿a qué sí? Imaginambas que le he metido la mano por debajo de su bañador y le he estado sobando el rabo mientras no mirabas… Pero si eso ya no te gustaba, ainsss, ¡qué mal acostumbrado te tengo!

No sigas joder, eres incorregible.

Jajaja, ¿y tú? Pero si se te va a salir la pollita del bañador querido. Jajaja. Quédate boca abajo, cerdo, que no te vean las niñas así.

Pero si no están. Las he visto irse con José a pasear por la playa. Venga que no nos ve nadie. Dame una mamadita disimuladamente cariño, como hacías cuando éramos novios.

Eres… Un puto  pervertido jajaja.

Me puse de lado y ella se agachó me bajo el bañador y se metió mi rabo en su boca unos segundos, lo justo para ponerme como una moto. ¡Que zorra!, qué bien sabe hacerlo.

Me voy al agua que estoy muy caliente me dijo.

Voy contigo…

Nos metimos en el agua y no tardamos nada en tener mi polla dentro de su coño. La agarré a horcajadas y se la clavé. ¡¡¡uffff!!!. ¡Qué delicia! Estuvimos un rato así hasta que vimos llegar a los tres por la playa y apreté para correrme rápido. Estábamos muy calientes los dos.

Cuando acabé, ella ya se había corrido hacía un ratito y salimos juntos como si nada. Fue un polvo inolvidable.

Cuando, ya por fin, estuvimos todos juntos, las niñas querían ir al agua un rato y como yo aún estaba mojado decidí irme con ellas. Por un lado relajaría de mis pensamientos oscuros y por otro dejaría a mi mujer y su jefe solos para ver que sucedía.

No fue como me esperaba, he de confesarlo. Yo con las niñas en el agua jugando, pero no se me quitaba de la cabeza la sensación de que algo estaba sucediendo. Sensaciones que no vivía desde hace mucho tiempo volvían a mí. Imágenes tórridas de sexo animal, primitivo, lujuria desenfrenada. Mi mujer estaba tan activa sexualmente y tan descarada como en aquella época. Esto fue el detonante para que volviera a recorrer mi memoria buscando situaciones donde pudiera haberme sido infiel mi mujer con su jefe y la verdad es que no quise seguir pensando mucho pues, si hubiese querido, podría haberme puesto los cuernos cuando quisiera. Yo le daba mucha libertad, la que da el saber que mi mujer me ama y la confianza que nos tenemos.

Miré de vez en cuando hacia la toalla y no vi nada raro. Sería imaginación mía y que mi mujer me cuenta cosas que sabe que me excitan para tenerme al 100%. Algunas veces me cuenta mentirijillas para ponerme cachondo y celoso, pero casi nunca sé si me dice la verdad o es para ponerme a tope.

Después de nuestro baño estuvimos un rato tomando el sol y Jose, propuso irnos a comer a un chiringuito que había allí al lado. Nos dijo que recogiérmos las cosas pues después por la tarde nos llevaría a otro sitio, como dice él: “espectacular”.

La comida fue agradable, a ratos divertida y no noté nada extraño, ni diferente de otras veces que Jose ha comido con nosotros, aunque en mi cabeza seguían bullendo imágenes cada vez más subidas de tono. No podía remediarlo, debo estar enfermo.

Llegó la tarde y nos fuimos todos a unos acantilados alucinantes, yo en mi coche detrás y ellos cuatro en el de Jose, lógicamente.

Ya empezaba a bajar el sol, cuando Jose dijo que su hijo estaba en Benalmádena con su madre y que le haría ilusión ver a mi hija, que por qué no se la llevaba a pasar el fin de semana que nos quedaba de vacaciones.

He de decir que el jefe de mi mujer es un buen vendedor y es capaz de venderle un frigorífico a un esquimal, así que… como no va convencernos para eso, pero… mi mujer dijo que la niña sola no se iba, que ella también quería ir y conocer esa zona que le han dicho que tiene unas playas muy guapas. La pequeña saltó que ella también quería irse, pero le dije que ni hablar, teníamos contratado el hotel hasta el domingo y la pequeña se quedaba conmigo en Torrox. Refunfuñó un poco pero la convencí finalmente y se quedó conmigo con agrado.

La idea era quedar con el niño y luego, en el hotel donde estaba alojado Jose, había habitaciones vacías sin reserva y cogerían una para las chicas, haciéndose cargo de los gastos el jefe de mi esposa. No me pareció mala idea y con las mismas, se montaron las dos en su mercedes y mi peque se vino conmigo a nuestro hotel.

Me mandó mi mujer un mensaje diciendo que ya habían llegado bien y que iban a buscar al hijo de Jose y después a cenar. Que ya me iría contando.

¿Qué me iría contando?, ¿a que se refería con esa frase?

Ya me puse nervioso otra vez. Mi hija y yo cenamos, después nos fuimos a ver el espectáculo que había en el hotel. Ella tenía un grupito de amigos que había conocido y se fue con ellos un rato. Le dije que como muy tarde que volviera a la 1 de la madrugada y se fue muy contenta.

Yo no dejaba de darle vueltas a la cabeza y me tomé un mojito y luego otro y luego otro más. Estaba intranquilo hasta que por fin, mi esposa, me mandó otro mensaje a eso de las 12 de la noche.

Cariño, resulta que no hay habitaciones disponibles y nos vamos a quedar las dos en la habitación de Jose. Si mañana hay disponiblidad pillamos otra habitación. Descansa por los dos, pues hoy va a haber fiesta.

Le contesté:

A qué te refieres con eso de la fiesta, ¿están de fiesta en ese pueblo?

Pero ya no me contestó y ni leyó el mensaje.

Me tranquilicé un poco pues si están los tres en la misma habitación, mis sospechas eran infundadas, pues no sería capaz de ponerme los cuernos mientras la niña está durmiendo al lado… ¿o sí?

Eso de la fiesta me descuadró. Otro mojito.

Cuando llegó mi hija pequeña, nos fuimos a la habitación a dormir, bueno durmió ella, yo estaba super excitado y no puede pegar ojo, solo conseguí dormirme cuando me masturbé pensando en mi mujer follando con su jefe en silencio con mi hija al lado durmiendo. Hemos fantaseado muchas veces con que nuestra niña mayor, cuando ella fuera mayor, la meteríamos en nuestros juegos y sería la hostia que hiciésemos incesto con ella. Eso me ponía como una moto y yo me corrí como un quinceañero en la cama con mi hija pequeña acostada en la cama de al lado. Lo malo es que mi hija ya era mayor…

Ya por la mañana del sábado nos despertamos para ir a desayunar y miré el movil a ver si tenía algún mensaje y nada, de nada. Pasé mucho tiempo mirando de vez en cuando el móvil, cada poco rato. Mi hija pequeña se dio cuenta y me dijo que por qué no llamaba a mamá a ver que tal estaban. Yo le dije que por lo visto había fiestas en ese pueblo y lo mismo se han ido a dormir tarde y no quiero despertarlas.

Nos vamos a la piscina del hotel, me doy un remojón y de ahí al snack bar a tomarme una cerveza bien fresquita cuando, por fin… recibo un mensaje de mi mujer.

No me llames ahora que no puedo hablar, pero es que tengo que decírtelo, no puedo esperar. Hemos “dormido” los tres en la misma habitación.

¿Te acuerdas que te excitabas con que Jose me metiera mano en la playa?, pues creo que te vas a excitar mucho más lo que ha sucedido, jajajaja.

¿Qué significa eso?, ¿te ha metido mano?

Jajajaja, que iluso eres, amor “Coryma”. Hemos estado follando toda la noche. Ya te contaré.

¿Cómo?

Y ese cómo, no tuvo respuesta. Es como si hubiese apagado el móvil.

Yo tenía el rabo muy duro, menos mal que estaba sentado en la terraza y no se me notaba, pero si me pongo de pie, la tienda de campaña no habría Dios que lo disimulara.

Ya estamos otra vez. Fijo que es mentira y me lo dice para excitarme, la muy puta. Porque si fuera verdad eso, ¿dónde estaba Irene, mi hija mayor, mientras ellos follaban? Está claro que es un farol. Bueno espera… ¿y si se ha quedado a dormir con el hijo de Jose? Hubiesen tenido toda la noche para ellos solos… son muchas incógnitas que debo resolver.

Mi mujer sabe que esa incertidumbre me mata y me excita a partes iguales, además ella sabe llevar las situaciones hasta el límite.

Estuve todo la mañana dándole vueltas al tema y no dejaba de imaginarme a los dos fornicando hasta la extenuación. Sudando en la cama y follando de todas las maneras posibles. Pensar en que le comía el rabo y se corría en su cara de zorra…

Comimos y le dije a mi pequeña que me iba echar un rato en siesta y luego a la sauna, que si ella quería quedarse con los amigos que sin problema pero que a las 8 quedábamos en la piscina del hotel. Se le iluminó la cara cuando le di permiso.

Llamé a Irene para ver que tal y sonsacar información:

¿Qué tal cariño, como lo estáis pasando?,

Muy bien papá, me contestó alegre y la noté algo nerviosa. Mamá se ha puesto el otro bikini tanga y está explosiva, deberías verla.

La niña me mandó una foto de su madre y… no me podía creer lo que veía. Un bikini de la marca Wicked Weasel que yo le regalé hace mucho tiempo. Ese bikini es exageradamente sensual, enseña más que lo que se intuye, tanto la parte de abajo como la de arriba. Alucinante. No pensé que se había llevado ese microbikini a la playa, pero ya veo que para estar con su jefe se ponía lo más sexy posible.

Ya lo veo, ya. ¿Y tú que tal, ayer os lo pasásteis bien?

Sí muy bien, estuvimos en una especie de concierto que daban en el hotel y nos lo pasamos genial y, no te enfades, pero mamá me dejó que me tomara un gintonic, jajaja. Que ya soy mayorcita.

Bueno, no pasa nada, dile a mamá que cuando pueda que me llame. ¿Ok?

Sí no te preocupes. Un beso papi.

Después de hablar con ella me fui a la habitación a descansar un rato y estando ya tumbado volví a ver el teléfono y vi que mi mujer ya estaba operativa, así que decidí llamarla en mismo instante que la peque esta con sus amigos, paso de los mensajes que me ponen nervioso.

La llamo y antes de decir yo nada me dice:

A lo que vas a preguntar es que SÍ. Y me cuelga.

Llamo otra vez y me cuelga. Me desespero. Me excito. Me cabreo.

Esa era nuestra señal de que no puede hablar y que yo no insista hasta nuevo aviso.

Después de un buen rato me llama ella y me dice:

Cariño, no puedo hablar ahora, es muy complicado, solo quiero decirte que efectivamente,  vuelves a ser un puto cornudo, vuelves a ser Coryma, sé que lo estabas deseando desde hace mucho tiempo, pero el problema es que no solo eres cornudo de mujer, si no también de hija. Y se empieza, a descojonar. Y me  vuelve a colgar y apagó el móvil.

Ese tipo de cosas las hace para putearme la muy zorra. Sabe que me pongo a mil por hora con la idea de que Irene entre a formar parte de los juegos de mayores. Me sentó fatal y se me vino el mundo encima. ¡Joder, mi niña!, no me lo creo. Hemos fantaseado varias veces con el hecho de que me follase a las dos pero una cosa es fantasear en un momento de lujurioso y otra hacerlo. Además acababa de hablar con ella y la he notado muy normal, un poco nerviosa, pero muy normal.

Ya no sabía que hacer, si masturbarme o darme una ducha fría. Mi cabeza parecía explotar y la de encima de los hombros también.

No me lo pensé más y me fui al gym a desfogarme un rato.

Estaba solo, me despojé de la camiseta y me metí una paliza en la bicicleta estática digna de una subida al Col du Tourmalet.

De ahí me fui a la sauna. Hay una salita antes donde están las duchas y unas taquillas para dejar la ropa. Entré y dejé todo en la taquilla, incluso la toalla, iba solo con las chanclas y el bañador.

Vi que había luz en la sauna y eso significaba que estaba operativa, pero cuando me acerqué vi una figura que estaba desnuda y tocándose. En principio pensé que era una mujer con los pechos al aire y masturbándose. ¡Diosss! Me puse enfermo con esa visión, pero resultó ser otra cosa. Era un hombre un poco más joven que yo, con unos pectorales bien marcados, de ahí que me confundiera con tetas de mujer. Estaba depilado entero, pero en lo que no me equivoqué es que estaba tocándose tumbado en la banqueta superior de la sauna.

Cuando entré se incorporó y se tapó con la toalla que tenía al lado. Fue lento y vi lo que estaba haciendo. El hombre se incorporó como disimulando y se sentó con la toalla tapando sus partes.

Yo, al ver tal situación, me relajé y relajé la tensión que se podía cortar en el ambiente.

Que calor hace aquí.

Menuda gilipollez fue a dceir, es obvio que en una sauna hace calor, jaja. A lo que me dijo el chico:

Es verdad, yo creo questá demasiado fuerte la calefacción de la sauna.

Creo que voy a quedarme yo también más suelto, espero que no venga nadie y nos vea en pelotas.

No te preocupes, si quieres voy a cerrar la puerta de fuera y si viene alguien lo oímos, pero es que la verdad es que se está mejor en pelotas.

Perfecto, mejor así. Gracias.

Cuando se levantó para ir a cerrar la puerta exterior, dejó su toalla en la banqueta y se fue desnudo. Su rabo estaba semi empalmado, efectivamente se estaba masturando el muy cerdo. Mientras salía yo me despojé de mi bañador y empecé a tocarme el rabo un poco para que estuviera en mejores condiciones, aunque me faltaba poco pues entre lo que pensaba de mi mujer e hija y la situación de ese momento, se me puso morcillona en décimas desegundo.

Cuando el tipo entró otra vez en la sauna me miró fijamente a mi polla y se sentó cerca de mí. Yo me levanté y le dije que iba por la toalla por si venía alguien poder taparme. Lo hice para que viera mi polla colgando y cerciorarme de que eso es lo que quería ver ese hombre.

Cuando regresé, estaba tocándose la polla despacito, con una mano y la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados. Yo me colo qué tumbado en la banqueta y me puse la toalla a mi lado y empecé a tocarme al igual que él lo hacía.

Yo tenía los ojos cerrados cuando noté como su mano izquierda me tocaba el muslo. Abrí los ojos, le cogí de la mano y la llevé a mi rabo. El tipo empezó a tocarme despacito arriba y abajo, arriba y abajo y en un momento dado estaba arrodillado a mi lado metiéndose mi polla dura en su boca.

¿Te gusta? Le pregunté agarrándole la cabeza y acompasando los ritmos de la mamada.

Sí, mucho. Decía cuando sacaba la boca de mi rabo y la volvía meter.

Joder, que putita eres, ¿Cómo no te he conocido antes?

El cerdo seguía mamandome y masturbándome a la vez. Se incroporó un poco y esa fue mi ocasión. Le agarré la polla y me la metí en la boca, como agradeciendo lo que me estaba haciendo.

Su pollita era más pequeña que la mía y entraba entera en im garganta. Empecé a hacerle una mamada como las que me enseñó a hacer mi mujer cuando quedábamos con otros tipos. Me cosnidero bisexual y a mi esposa le gusta verme con otros hombres y sobre todo cuando después era ella la que se folla las pollas que yo ponía dura para ella.

Le noté muy caliente y dejé de chupársela, no vaya a ser que se corriera en mi boca. Así que dejé lo que estaba haciendo y le dije:

Comeme el rabo, maricón. Que aquí hay mucha carene para ti.

El chico se puso a comerme el rabo, era como sumiso, le gustaba que le dijera guarradas, lo notaba en su polla dura cuando le decía esas cosas. Quiso ponerse en un 69, pero laestrechez de la banqueta no daba para eso. Me bajé me puse de pie e hice que se arrodillara a comerme el rabo mientras yo acompasaba su mamada con mi movimiento de pubis. Cuando estuve a punto de correrme, le agarré la cabeza y no se la solté. Quería que se tragara todo mi rabo y la leche calentita que estaba a punto de salir. Quiso zafarse, pero sé que le gustó que se lo hiciera y… me corrí dentro de su garganta. No eche mucha leche, pues me había corrido por la mañana, pero salió lo suficiente para ver como le rebosaba por la comisura de los labios.

Cuando acabé. Me arrodillé yo y le hice la misma operación, lo que pasa que él se corrió antes de lo que suponía y… me cayó todo en la boca. Algo tragué pero otrap arte me ladejé en la boca y me incoporé, le agarré la cabeza y le di un morreo, pasándole su propio semen a su boca y el cabrón, me siguió y setragó todo lo que le di.

Fue alucinante.

Que pena que me tenga que ir mañana, si no, hubiésemos quedado cada día jugar un rato.

¿Te vas mañana?, vaya mierda, yo he llegado hoy. Tú que llevas mas tiempo, ¿hay ambiente por aquí de este tipo?

No lo sé. Es la primera vez que me pasa esto. Además es un hotel familiar, no sé si habrá mas cerdos como nosotros, jajaja.

Seguro que sí. Yo tengo a la mujer y mi hijo en la playa y de vez en cuando me mola hacer locuras como esta.

Pues estamos iguales.

Me salí da ducharme y él me acompañó. Nos duchamos juntos y nos tocamos las pollas otro ratito más pero solo acariciándonos y hablando un poco del hotel. El tipo acababa de llegar ese mismo día.

Me sequé, me puse el bañador y me fui a la piscina a buscar a mi pequeña.

Era pronto, serían las 7 de la tarde y había quedado a las 8 con la niña. Así que me fui al bar de la pisicna a tomarme un acuarius que estaba deshidratado.

Mandé un mensaje a mi esposa diciéndole que estaba operativo hasta las 8 y que me contara lo que pasó. No tadó ni 5 minutos en llamarme. Vi su número en mi móvil, me puse nervioso, me latía el corazón a 1000 por hora, pero lo cogí.

No hables tú, deja que te cuente que estoy sola de paseo por la playa, pero no me interrumpas para contártelo todo del tirón. Si ves que cambio de conversación, ya sabes por qué será.

Ok. Venga, que me tienes en vilo desde ayer. Cuenta, cuenta.

Resulta que recogimos a Miguel (el hijo de Jose) en casa de su madre y nos fuimos a cenar los 4 al hotel de Jose. La verdad es que para ser un hotel se come estupendamente. Después dimos un paseo  por el paseo marítimo y regresamos al hotel, pues había una fiesta al aire libre que estaba muy chula. Jose y yo nos metimos dentro, que se estaba mejor y era más íntimo, los chicos se quedaron fuera tomando copas. Sí tomando copas. Tu hija se pidió un gintonic, me quedé flipada, pero así fue. Por supuesto no me pidió permiso, directamente se hizo la valiente y la pidió. Me gusta como saca su personalidad mi niña.

Ya, ya sé que tomó alcohol.

Qué te calles, coño, que no hables, silencio. Ya hablaremos cuando estemos solos. Ahora solo escucha y no hables más o dejo de contarte. Tú verás.

Bien, así me gusta, silencio. Sigo.

En el bar, dentro del hotel, había poca gente, estaba todo el mundo viendo el espectáculo fuera en la calle. Jose se fue a por las copas de los niños y las nuestras. Cuando regresó con nuestras bebidas, le estuve observando y venía sonriente, con cara de niño malo. Este tipo trama algo, me pensé.

Se sentó a mi lado y empezamos a hablar del trabajo pero su mano pasaba por mi pierna de vez en cuando como haciendo que le atenderia a lo que estaba diciendo, pero en realidad, lo estaba era tocarme la pierna de forma disimulada.

Cada vez fue más insistente, sobre todo cuando se acercó a mi oreja a decirme algo, que ya ni mi acuerdo. Me hablaba al oido como susurrándome. Sus labios rozando mi oreja, su voz penetrante en mi cabeza. ¡Me puse encendida! Pero no quise darle cancha y me retiraba para que no se notara. Él insistía y cada vez más cerca de mí. Muy disimuladamente, pero era obvio lo que quería.

En un momento dado cuando volvió a acercarse a mi oreja giré la cabeza y su boca se posó en la comisura de mis labios y ya sabes lo que me gusta eso, así que… lo siento, cariño, pero es que no pude resistirme a sus labios y a sus besos. Joder, es que bien besa el cabrón.

Silencio, no hables que te veo venir. Calla y escucha, cornudito mío, jajaja.

Y en ese preciso instante me colgó.

¡Qué hija de la gran puta!, me pone los cuernos, no me deja que rechiste, me pone el rabo a tope, me cabrea hasta el infinito y encima me cuelga. No hay derecho. Ella sabe como excitarme en todos los sentidos. En el positivo y en el negativo. Es la hostia mi esposa.

Aguanté estóicamente a que volviera a llamar. Miré la hora. Eran las 7 y 20, la pequeña vendría a las 8 y necesito saber todo lo que pasó antes que llegue, luego no podré estar tranquilo con la pequeña delante.

La espera era mortal. Los segundos parecían minutos y los minutos horas.

Mi corazón botó al oir la música de una llamada entrante en mi móvil. Era ella otra vez.

Hola Coryma. Lo siento, pero es que tuve que colgar.

¿Es cierto lo que me cuentas?

Jajaja. como la vida misma, cuernitos. Como la vida misma.Calla y escucha que no tengo mucho tiempo. No me interrumpas.

Ok, pero yo también tengo que contarte algo que me ha pasado.

Luego me lo cuentas. Ahora sigo con lo nuestro. Bueno después del beso, que te juro que fue genial, me quiso meter mano allí mismo pero le dije que NO, que era muy descarado y que los niños estaban a 20 metros de nosotros. La verdad es que no pensé en ti, solo pensé en lo caliente que estaba y que los chicos no nos pillaran. Luego, más tarde fue cuando pensé en ti y me puse aún más caliente, pórque sé que te iba a gustar lo que estaba a punto de suceder. Bueno lo que ya había sucedido pero no se había consumado.

Pero…

Calla, coño, o dejo de contarte.

Le dije a Jose que era era todo muy arriesgado y que prefería irme a la habitación, que si no, no podría frenarme y ya sabes lo que me pasa cuando me pongo en esa situación, que me da igual 8 que 80, pero fui responsable y lo dejamos estar. Si llegas a ver como se le marcaba la polla en el pantalón corto, ¡Diosss, que gana de agacharme para comérsela allí mismo!.

Nos fuimos a buscar a los chicos, para llevar a Miguel a casa de su madre y volvernos al hotel. La casa de su madre está cerca del hotel, así que iríamos andado. Cuando llegamos donde estaban ellos, los vimos riendo y estaban pasándoselo genial. Cuando les dijimos que había que irse, saltaron los dos como un resorte. Que les dejáramos más tiempo, que esta muy bien el espectáculo y que les dejásemos pasta para tomarse otra copa. Yo dije que nada de eso, que nos íbamos a la habitación que yo estaba super cansada de todo el día y había que llevar a Miguel a casa de su madre. Miguel dijo que nos fueramos nosotros que ellos se quedaban, que su casa está al lado y que ya no era un niño, que sabía ir a su casa sin ayuda. Su padre le dijo que de acuerdo, pero cuando te vayas a ir, me das un toque al móvil.

Yo pensé que lo lógico sería que le avisara cuando llegara a casa de su madre para ver que ha llegado bien, pero es que Jose ya iba por delante de mí en muchos aspectos y no caí en ese momento, pero me callé prudentemente. Después de un rato de cháchara, les dejamos solos y nos fuimos nosotros a la habitación. A Jose se le iluminó la cara y ya entiendo por qué. Nos fuimos al ascensor y montamos con otra pareja, que se puso delante nuestro. Jose, ni corto, ni perezoso, me metío mano por detrás, subiéndome el vestido hasta que tocó mi culo y la pareja de alemanes delante nuestro sin percatarse de nada. Si lo lelgo a saber voy sin tanga, para que me hubiese metido los deditos con más soltura, jajaja. me masajeó el culo y pasó su dedo por la tirita del tanga, como queriendo meter su dedo por mi culo. Me puso encendida y muy mojada. Le dejé hacer para que los guiris no se dieran cuenta de lo que estaba haciendo. Nos bajamos nosotros antes que ellos y nos fuimos a su habitación. Por el pasillo me agarró de la cintura e intentó besarme otra vez, pero no le dejé. No parecía apropiado.

Te dejo que vienen otra vez.

Joder, sigue cabrona, que va a venir la niña y no podré estar escuchando con el telefono sin levantar sospecha.

No te precupes, perrito, mejor te lo voy escribiendo cuando esté sola y te voy mandado mensajes. Ahora un besito en tus cuernos, tesoro. Muacks.

Y me colgó otra vez.

Me acababa de correr en la boca de un tipo, había relajado la tensión que tenía, pero después de lo que había escuchado, estaba otra vez con la polla dura. La cervez vacía y ¿cómo me levantaba a por otra cerveza en esas condiciones? Mierda. Tuve que pensar en otras cosas para poder rebajar la cantidad de  sangre que invadían los cuerpos cavernarios de mi polla.

Me levanté después de un rato por otra cerveza mientras esperaba a mi hija pequeña. No sabía que hacer, estaba en blanco. Con incertidumbre, con ansia de saber más. Estos dos follaron, de eso estoy casi seguro. Aunque lo mismo es una broma de mi mujer para hacerme sentir así. Si no es verdad lo que me cuenta, es una muy buena actriz, pues no es solo lo que me contó, si no la forma de contarlo, su respiración, su voz entrecortada a veces. No sé que pensar, pero creo que fue cierto.

Debo estar enfermo, lo sé. Me excita la idea pero me cabrea a la vez.

Luego pensé… pero si se han tirado la noche follando… ¿Donde estaba mi hija?, ¿se habría quedado a dormir en casa de la ex de Jose?, no creo. No me cuadra. Algo se me escapa.

En ese momento aparece mi hija pequeña y ya mi cabeza volvió a su sitio. Estuvimos un rato hablando, de lo que había hecho, pero yo escuchaba sin prestar atención, mi mente se iba a imaginar a mi mujer con su Jefe, follando.

Nos fuimos a la habitación, nos duchamos y nos vestimos para ir a cenar. Bajamos al restaurante y mientras cenábamos recibo un mensaje de la puta de m ijuer, pero no lo abrí. Luego recibo otro y seguí sin mirarlo, no podía hacerlo allí delante de mi niña. Estaba nervioso y cenamos rápido para poder leerlo tranquilo.

Los amigos de mi hija viniero a buscarla para dar un paseo por el paseo marítimo y la playa. Les dije que sin problema pero que no se separan, que estuvienran juntos. Yo me iría a tomar algo al bar del hotel y que cuando yo la llamara que volviera. Se alegró mucho de que fuera tan permisivo y se fueron todos juntos. Así que me quedé solo y me fui a tomarme mi caipirinha de rigor en una butaca amplia y poder leer mis mensajes. Necesitaba leer lo que me había puesto mi mujer.

Cuando me apoltroné con mi copa en la mano, decidí mirar el teléfono. Efectivamente, mi mujer había mandado varios mensajes y no eran cortos. Así me contaba ella.

Hola ciervo querido, voy escribiendote a cachos y ratos, cuando tengo hueco, no quiero dejarme nada. Como te decía, nos fuimos los dos a la habitación y según entramos, me agarró de la cintura, se pegó a mí y volvió a besarme mientras sus manos eran como tentáculos, me tocaba por todo el cuerpo. Me tiró a la cama. Me quitó el vestido y me quedé sen sujetador y tanga. Por lo que vi, le gustó pues su polla estaba dura como una piedra. Él se desnudó también y me dejó ver su rabo tieso y unos testículos, que… que coño testículos unos huevos de órdago, jamás había visto unas bolas tan enormes y sin pelitos.

Me retiró el tanga y metió la boca en mi chochito sin decir nada y empezó a comerlo, Ya sabes lo que me gusta eso, así que me dejé llevar. Lo hace bastante bien, no es como tú, bien es cierto, pero la verdad es que lo hace bastante bien.

Casi me corro con su lengua, pero yo quería que me llenara el coño con su rabo, mi religión es el sexo, ya me conoces y ante eso no puedo resistirme. Tenías que haberte casado con una mujer fiel, jajaja ¿o no? Estoy segura que ahora mismo te estás tocando la pollita mientras me lees.

Qué cabrona, como me conoce. Estaba tocándome disimuladamente por encima del pantalón, era algo intuitivo y ni me di cuenta si había gente al lado mirándome. Me daba igual. Estaba muy cerdo en ese momento.

Me quitó el tanga y el sujetador me lo quité yo. Se avalanzó sobre mí y no le costó nada meterme su rabo en mi coñito mojadisisisisimo…. estuvo un rato bombeando mientras me pellizcaba los pezones, me mordía las tetas y me besaba el cuello. Estaba a punto de estallar y se lo hice saber. Empecé a correrme como una zorra y en ese momento él quiso sacar la polla del coño y correrse fuera, pero… lo siento, cariño, quería que se corriera dentro y así lo hizo. Me lleno, te lo juro. Que cantidad de semen soltó el hombre este. Manchamos las sábanas pero nos daba igual. No duró mucho tiempo, tenía queser un polvo rápido antes de que llegara Irene y así fue.

Bueno, por un lado me quedo tranquilo, la niña no se dio cuenta de nada, uffff, ya decía yo. Pero… hay cosas que no me encajan. Se tiraron follando “toda la noche”: so sería una exageración. Que era cornudo de hija: ¿qué quiso decir con eso? No quise imaginar nada hasta que volviera a saber más.

Pasaba el tiempo y no tenía más mensajes. Ya me di por vencido y dejé de esperar. Me fui a tomar otra copa, era pronto aún y no tenía sueño.

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