Novia caliente

Sexo en pareja, orgía-todos contra una. Una pareja de novios en una discoteca, bailando. Dos hombres observan el cuerpo voluptuosos de la chica. Hablan y llegan a un acuerdo sobre la manera de disfrutarla entre los tres.

Me llamo Oscar y vivo en Vigo. Tengo 26 años y desde hace cuatro salgo con una chica, Estefanía, que ahora cumplirá 24 años. Estefanía mide 1´70, pesa 55Kg es morena y tiene unas curvas que causan sensación. Tiene unos pechos grandes y redondos pero lo mejor son sus largas piernas rematadas en un culito saliente y respingón. Ella es consciente de las pasiones que despierta entre los hombres y le gusta que la deseen y la miren. Tanto es así que a la muy golfilla le encanta ponerse minifaldas ultracortas y ropitas ceñidas y muy escotadas. Como digo, los tíos, allá por donde vamos, no hacen más que mirarla con ojos obscenos. Seguro que más de uno se ha pajeado pensando en como se la follaba o como mi novia les mamaba sus pollas hasta que ellos se corrían en sus gordas tetas y en su boquita golosa. Estoy seguro de que piensan cosas así… Sin embargo yo creía que estas cosas se quedarían en meras fantasías. Pero no fue así. La cosa fue a más.

Una noche, durante el verano pasado, salimos de copas con los amigos pero, al llegar las 2 o las 3 de la mañana nos quedamos solos Estefanía y yo en un pub abarrotado de gente. Ella vestía como siempre: una minifalda corta y ceñida para así marcar bien su culito y ensañar sus piernas morenas y una camisita- top que se anudaba a la cintura mostrando de esta forma su vientre moreno y un escote por el que sobresalían sus dos pechitos, también muy morenos pues, como os podéis imaginar, mi novia es de esas que les gusta tomar el sol en la playa sólo con un tanguita. El caso es que nos encontrábamos dentro del pub y a nuestro lado había dos chicos, jóvenes pero de cerca de 30 años. Los dos iban muy bien vestidos y hablaban con acento de fuera. Como es fácil imaginar no le quitaban el ojo de encima a Estefanía que, notándose el centro de admiración, bailaba conmigo, cada vez, de una manera más provocativa. La muy zorrita, al moverse, no se daba cuenta de que su minifalda se le estaba subiendo, incluso tanto que se le adivinaba el contorno de su culito. Los tíos debían estar como motos y me consta que Estefanía se estaba dando cuenta. De repente, Estefanía paró de bailar y me dijo al oído que se iba al baño. Yo mientras me quedé sólo, apoyado en la barra pero pegado a los dos guapitos. Uno de ellos, bastante más alto que yo, se me acercó y me dijo:

– Vaya novia que tienes, amigo. Consérvala bien porque está muy buena y hay mucho tiburón suelto.

– Tranquilo que ya es mayorcita y sabrá lo que hace- le contesté.

– Sí pero de las mujeres nunca hay que fiarse, y menos cuando están borrachas…- me dijo el otro, más bajo que su amigo pero más o menos de mi altura, sobre 1m 80.

En ese preciso instante apareció ella. Me miró y al verme hablando con esos dos tíos pensó lo mismo que yo, sé que lo pensó porque se lo noté en su mirada. Esta era la típica escena que a mí me gustaba describir en nuestras fantasías. Ella se muere de gusto mientras la follo, ella encima, y al tiempo que toco su agujerito trasero con mis dedos, le cuento historias en las que ellas se comporta como una auténtica golfa, llegando, incluso, a acostarse con dos o tres tíos a la vez. Por todos esto sé que ella se mojó, se calentó al verme charlar con esos dos tipos que, la verdad, eran altos y apuestos. Se llamaban Martín y Carlos. Martín era el más alto de los dos, 1´90 y el tío pesaría más de 90 Kg. No es que estuviese gordo sino que, aunque corpulento, se le veía ancho y bien formado. El otro, Carlos, se parecía más a mí. Era aproximadamente de mi peso y estatura. Como Estefanía y yo nos quedamos callados pensando los dos en los morboso de la situación, Carlos rompió el hielo preguntando:

– Oye, amigo! ¿por qué no nos presentas a tu novia?. Y, ¡que no decaiga, que siga bailando!

Estefanía se sonrojaba. La presenté y Martín y Carlos se cobraron sus dos primeros besos… esta vez en las mejillas. Entonces, mientras nosotros tres estábamos apoyados en la barra yo repetí en alto:

– &iexc

l;Venga, Estefanía, que no se diga que eres una sosa!

– Esos, eso, tu baila que nosotros te pediremos otra copa- dijo el grandullón,

Mientras Martín pedía las copas, Estefanía estaba "bailando" delante de Carlos y de mí. ¡Cómo se movía!. Poco hubo que esperar para que Carlos, en mi presencia, se atreviese a agarrarla por la cintura, más bien por el culo, y se pusiese a mirar descaradamenta a su escote. Yo estaba un poco cortado pero muy excitado.

– Estefanía, acércate aquí que te está esperando tu cubata- dijo entoces Martín salvando así a Estefanía de los brazos de Carlos. Por un momento me sentí aliviado pero poco me duró porque nada más Estefanía se acercó a la barra, Martín la rodeó por la espalda. ¡Qué descaro!- A pesar de haber mucha gente se notaba como la apretujaba contra la barra. Y ella, en vez de protestar, se retorcía de tal forma que estaba frotando su culito salido contra el paquete de Martín. Este, por su parte, empujaba y con su mano izquierda intuí como le sobaba el vientre y sus pechos.

– – La cosa se estaba desmadrando: Martín achuchando a Estefanía, ésta dejándose achuchar y Carlos a la caída. Mientras tanto yo, allí, mirando como un tonto aunque cada vez más cachondo. Por lo que respecta a Estefanía, además de dejarse sobar, no dejaba de mirarles y susurrarles cosas al oído de las que por tanto, no me enteraba. Martín y Carlos seguían erre que erre. Hubo un momento en que los dos la rodearon. ¡Qué excitante!. Martín frotaba su paquete contra el culo de Estefanía mientras que Carlos la empujaba agarrándola por delante. Estefanía se reía y se adivinaba en sus ojos esa expresión pícara de zorrita que es ella. En un descuido la agarré por la cintura:

– – – ¿Qué pasa?- pregunté.

– – – Prométeme que no montarás ningún numerito y que no te enfadarás. ¿Sabes lo que me han dicho?

– – – ¿Qué?

– – – Quieren que me haga la tonta, que te diga que me lleves para casa para después ellos venir a recogerme y llevarme no se dónde.. Oscar… me he puesto muy cachonda con todas las cositas que me han dicho mientras bailaban conmigo…

– – – Pero, ¿a dónde quieres llegar? ¿Que quieres, tirarte a esos tíos? ¿Es eso?

– – – No…- respondió ella bajando la cabeza.

– – – ¡Cómo que no! Se valiente, esto es lo que tú y yo queríamos que pasase. Tienes que estar decidida si lo vas a hacer… Supongo que si lo haces sabrás cómo comportarte… ¿eh?

– – – ¿Y tú?

– – – Diles lo que hay. Voy contigo. Yo mientras voy al servicio.

– – No sabía muy bien lo que estábamos haciendo pero lo que sí era cierto es que estaba caliente como un burro y sabía que Estefanía también lo estaba. Llegué al baño y cuando quise mear no pude de lo empalmado que estaba. Me puse a pensar en mi novia y en que les estaría diciendo a Martín y a Carlos. Acabé y salí disparado a por ellos cuando Martín me paró a la puerta del baño:

– – – De acuerdo, tío. Ya veo que no eres celoso y que tienes una novia que confía mucho en ti. La verdad es que está muy rica, ¡ya lo creo que está rica!. ¡Carlos ya se la está disfrutando, vete y verás!

– – Seguí hacia la barra inmerso en un estado de excitación en el que no me había encontrado jamás. Cuando me estaba acercando los vi. Eran Carlos y mi novia. Se estaban besando, qué digo besando, se estaban morreando. Ella tenía su espalda apoyada en la barra y él tenía su rodilla entre las piernas de Estefanía y por si fuera poco sus dos manos agarrándole el culito. Por momentos notaba como metía sus manos por debajo de la minifalda e imaginaba lo que estaría pensando el tío al encontrarse con sus nalgas desnudas, pues, como buena zorrita que es, a Estefanía le gusta utilizar tangas minúsculas. Me acerqué a ellos y les dije que parasen, que esperásemos a que viniese Martín del baño para irnos a otro sitio. Llegó y nos dirigimos los cuatro a la salida. Más bien 3 y 1 porque Estefanía iba delante con Carlos a un lado, Martín al otro y yo, detrás, viendo como las manos de estos dos tíos sobaban el culo de mi novia. Al llegar

a la calle Carlos dijo:

– – – Vamos a por mi coche y después ya veremos.

– – Estaba a nuestro lado. ¡Vaya cochecito! Grande, negro, metalizado, precioso. Mirando hacia mi y mientras achuchaba a Estefanía, Carlos me tiró un manojo de llaves:

– – – Conduce tu que Estefanía está borracha y a lo mejor se marea- me dijo sonriendo pícaramente.

– – – Oye, cabrón, seré yo quien vaya atrás con ella- le recriminó Martín al darse cuenta de las intenciones de su colega.

– – – Mío es el coche y yo tendré el derecho de elegir así que Estefanía y yo vamos juntos en la parte de atrás. Oscar y tú iréis delante y, si queréis, podréis mirar.

– – – Oye Carlos, ¿pero quién te has creído que es mi novia?- le recriminé asustado y nervioso al darme cuenta de que aquello se me iba de las manos. Fue entonces cuando Estefanía, con su pícara sonrisa y en plena ebullición después de los bailoteos de dentro del pub, me miró fijamente y me recordó:

– – – ¿Qué me dijiste dentro del pub? ¿Cómo me pediste que me comportara?- repetía al mismo tiempo que se llevaba a Carlos de la mano en dirección al coche.

– – Entraron los dos en la parte de atrás. Podía quedarme ahí fuera o subir. Abrí la puerta del conductor y antes de haberme sentado ya pude ver como Estefanía se estaba morreando con Carlos en la parte de atrás. Este no perdía el tiempo y se dedicaba a meterle mano por encima del top y así sobarle las tetas. Además, debido al revolcón Estefanía se retorcía en el asiento provocando esto que se le subiese tanto la minifalda que ya se le veía la tanguita y medio culo de fuera.

– – – ¡Qué putita es esta nena!- dijo Martín a la vista del espectáculo. Al estar sentado en el puesto del copiloto no se cortó y le bastó estirar la mano para acabar de subirle la minifalda a mi novia y empezar a tocar su culito desnudo. Carlos, que en ese momento se dedicaba a desnudar y a besar los pechos de Estefanía me dijo:

– – – Arranca chaval y tira hacia las afueras al motel Caribe donde nos hospedamos

– – Arranqué. Estefanía, desde que entró en el coche se había limitado a dejarse hacer y a suspirar. ¡Cómo se estaba comportando!. Nada más salir del centro, al parar en el primer semáforo, volví a echar la vista atrás.

– – Estefanía estaba ya sin el top y con su wonderbra caído sobre los hombros de forma que se le veían los pezones. La minifalda la tenía ya en la cintura y debido a la minúscula tanga roja se le veía también todo el culo. No es que se le viese el culo y las tetas, lo peor es que Carlos no paraba de chuparla y sobarla por todo el cuerpo. Ella disfrutaba, tanto es así que poco tardó en sentarse encima de él, con su cara mirando hacia la ventanilla trasera y abriendo las piernas para poder notar todo el paquete de Carlos. Este le masajeaba las dos cachas con sus manos y metía su cabeza entre sus pechos. Estefanía suspiraba. Carlos intentaba bajarse los pantalones.

– – – Te gusta, ¿eh? bonita, te gusta notar mi polla, ¿verdad?- le decía Carlos a mi novia- ya verás qué rica cuando me la chupes, ¿eh nena? seguro que te gusta chupar pollas…

– – Antes de que dejase de hablar, Estefanía, borracha y "herida" en su orgullo de putita, ya se había agachado para ayudarle a quitarse los pantalones y sin decir palabra, le sacó con su mano la polla de dentro del calzoncillo y empezó a chupársela como una posesa. Martín, sin perderse detalle, no dejaba de hablar y de preguntar a su colega a cerca de cómo la chupaba, qué guarra era y cosas por el estilo. Yo tampoco me pude reprimir:

– – – ¿Esto es lo que te gusta?, ¿verdad?, si se te nota a leguas, lo sabes, fíjate si lo sabes que hace un par de horas no conocías a estos dos tíos y ahora ya estás dispuesta a que te follen y a que hagan contigo lo que quieran. Guarrilla… Me parece que hoy te vas a hartar de pollas.

– – Creo que con mis palabras aún se ponía más cachonda y aún chupaba con más ahínco la polla de Carlos. Otro semáforo. Estaba yo asustado pensando en si alguien nos veía cuando, de repente, Martín abre su puerta y en un instante aparece en la parte de atrás, a la derecha de Estefanía. Me quedé de piedra.

Yo solo conduciendo como si fuese un chófer y detrás mi novia, se puede decir que en tanga puesto que la falda y el sujetador le hacían únicamente de cinturón, con Martín a su derecha chupándole las tetas y Carlos a su izquierda morreándola al tiempo que mi novia le pajeaba con su mano izquierda. Martín debió sentir envidia ya que no tardó en imitar a Carlos, se bajó los pantalones y llevó la otra mano de Estefanía a su paquete. Ella, al notar la enormidad de su bulto, dejó de morrear a Carlos, se encaró a Martín y sacándosela del calzoncillo le dijo con voz inocente:

– – – ¿Quieres que le de besitos? Está muy gorda y dura y creo que te gustará…

– – Martín la agarró con fuerza a Estefanía y dirigió su cabeza hacia su polla. Ella no pudo hacer otra cosa que tragársela, al menos lo que pudo pues toda ella no le cabía en la boca. Carlos aprovechaba el momento y la posición de mi novia para restregar su polla por las cachitas de Estefanía. Le estaba rondando con su capullo todo su chochito y el ojete del culo, tanto que creo que llegó a mojarlo en caliente aunque sin follársela como dios manda. Estaba así la cosa cuando llegamos al hostal donde se hospedaban nuestros dos nuevos amigos. Debido a las luces y a la gente que a esas horas aún había por las aceras les dije que se contuviesen y que se vistiesen. Aparcamos cerca del apartamento que tenían alquilado. Salimos del coche, los cuatro, y mientras caminábamos aproveché para agarrar a Estefanía por la cintura y decirle:

– – – Quieres seguir hasta el final, ¿verdad? ¿Quieres subir al apartamento? ¿eh?- le preguntaba yo

– – – Oscar, si que quiero… creo que sí. Pero, hay algo que no te he contado.

– – – ¿Qué?

– – – Sabes que querían que tu me llevases a casa para después ellos recogerme, ¿verdad?. Después de hablar contigo les dije que tú vendrías…

– – – Y ellos aceptaron- interrumpí.

– – – Sí pero con una condición: tengo que dedicarme por entero a ellos

– – – ¿A qué te refieres?

– – – Conténtate con mirar como nos la follamos- dijo entonces Martín agarrando a mi novia de un brazo y quedándosela para él y para Carlos.

– – Llegamos al portal. Por suerte no había nadie. Mientras esperábamos al ascensor Estefanía ya sintió sus primeros achuchones en las nalgas y en las tetas al tiempo que ellos no paraban de halagarla y de susurrarle cerdadas como:

– – – …Te lo pasarás bien… 2… ó 3… eh putita… estarás más que ocupada… ya sabemos cómo mamas, ahora veremos como follas, y te follaremos… ¡claro que te follaremos!…

– – En el acensor ya empezaron a desnudarla, primero las tetas al aire y de nuevo la mini ya sólo era era un trapo en su cintura. Estefanía se reía lujuriosamente cuando uno de ellos dejaba de morrearla momento que aprovechaba el otro para abalanzarse sobre ella para besarla y restregarse contra su entrepierna como cuando Martín la volteó, apoyándola contra una de las paredes del ascensor… se abre la puerta… tampoco hay nadie por la hora que es pero imagino a los vecinos mirando por las mirillas -luces de pasillo encendidas- como se paseaba un chica, mi novia, casi desnuda entre tres chicos y además, entrando con ellos en la habitación…

– – Por fin pasó el mal trago. Cerramos la puerta al entrar. Encendieron las luces. Había dos camas gemelas que, Martín, de un empujón y haciendo mucho ruido, unió para completar una gran cama. Carlos empujó ligeramente a Estefanía y ésta quedó tendida en la cama que al estar en la mismísima esquina de la habitación hacía que Martín a un lado y Carlos al otro, desnudándose, apenas si me dejaban sitio para ver como mi novia, muy diligente, se quitaba el top, se desabrochaba el sujetador y cuando se estaba quitando la minifalda ya Carlos se le había acercado para ayudarla y así volver a restregar su dura polla contra su culo al tiempo que con sus dos manos manoseaba las tetas de mi novia. Martín también se desnudó y lo primero que hizo fue agarrarla con sus potentes brazos para frotar su cuerpo desnudo con el suyo momento que aprovechó para darle un tremendo morreo a Estefanía.

– – – ¡Agáchate bonita! ¡Fíjate en nuestras pollas porque te vamos a follar, putita!

– – – Venga nen

a, ¿A qué esperas? Chupa nuestras pollas que pronto te estaremos taladrando para que tu novio sepa lo guarra que eres… ¿verdad que te apetece?- decía Carlos al tiempo que mi novia, agarrando las dos pollas con sus manos, pajeándolas, se metía la suya en la boca. Así empezó todo. Estefanía en tanga, agachada en la cama chupando las pollas de esos dos tíos, que estaban desnudos en frente de ella follándosela alternativamente por la boca. Pronto se impacientaron y antes de que yo hubiese intervenido en la fiestecilla que montaba mi novia ya estaban discutiendo a cerca de quién sería el primero en follarla. Estefanía se había levantado y mirándome pícaramente se sacó el tanguita para mostrar así su culito y su chochito afeitado, más bien arreglado. Martín, con su enorme polla apuntando al cielo cogió a Estefanía por el brazo, se tendió de espaldas en la cama para que así mi novia pudiese montarlo. Mi novia empezó a moverse, poco a poco, pegando sus tetas contra el pecho de Martín que no paraba de morrearla y de tocarle el culo con sus dos enormes manos. Carlos y yo nos limitábamos a mirar y esperar. Martín se la estaba follando con fuerza y mi novia respondía como una gatita en celo. Carlos se colocó en frente de ella y le metió su dura polla en la boca. La escena era superexcitante, tanto que sólo pude limitarme a ver lo que le hacían a Estefanía, que por cierto se estaba corriendo por primera vez.. Aprovechando la explosión de Estefanía y cuando todavía estaba jadeando montando la polla de Martín cambiaron de posición. Carlos agarró a mi novia por las caderas y la abalanzó sobre la cama de forma que su culito y toda la raja de su chocho afeitado quedó a su disposición. Carlos le clavó su polla iniciando un vaivén primero lento pero con el tiempo los envites empezaron a ser sanamente violentos de forma que Estefanía empezó a jadear escandalosamente. Pronto sus jadeos cesaron ya que Martín la agarró por los hombros y le acercó su enorme estaca para que se la mamase. No podía ser de otra forma y Estefanía se corrió por segunda vez Martín y Carlos, con sus pollas tiesas como palos (la mía también) reían y repetían obscenidades del tipo:

– – – ¡Qué bien chupas, golfa, sigue así, trágatela toda! – ¿Te gusta que te follen eh, putita? ¿A que te gusta cómo te follamos? – Verás cuando te follemos el culito, verás…

– – Había llegado la hora que tanto habíamos esperado ella y yo y estaba dispuesto a no perdérmelo. Martín lo organizó muy rápidamente. Le dijo a Estefanía que se montase otra vez encima de él. Estefanía, en plena lujuria se subió a su polla y dejó que Martín lo volviese a follar con su enorme estaca además de dejar que le metiese un par de dedos en su culito. Estefanía se movía y sentía como se le dilataba el ano. Sabía lo que le esperaba. Carlos se le acercó por detrás y apuntó su capullo contra el ano. Entró sin dificultad pero cuando empezaron a moverse la cosa cambió. Estefanía gritaba, sufría de gusto y cuando estaba dudando sobre si parar aquello oí como me decía entre sollozos y gemidos:

– – – ¡Ven, ven, Oscar, ven, me muero de gusto, ven!

– – Me acerqué desnudo y con mi polla tiesa como nunca en mi vida. Mi novia me la empezó a chupar, más bien los empujones de Martín y Carlos conseguían que yo me la pudiese follar por la boca. Mi novia volvío a correrse, profundamente, intensamente, tanto como el placer que pueden proporcionar tres pollas en el cuerpo de una mujercita de 22 años.

– – Nosotros, por sugerencia de Carlos sacamos nuestras pollas y nos pusimos alrededor de mi novia que yacía, boca arriba en la cama. Bastaron unos meneos para que, casi al unísono, llenásemos de leche los pechos y la cara de Estefanía que, muy diligente, besaba nuestras pollas cuando estás ya habían soltado los primeros y fogosos chorretones de esperma. Así terminó el juego. Esta fue la primera experiencia de este tipo que tuvimos Estefanía y yo pero ha sido tan satisfactoria que, ahora, siempre que follamos juntos no hacemos otra cosa que hablar de lo que pasó y de lo que podrá pasar en un futuro. Por eso me gustaría que chicos y parejas que se identifiquen con nosotros pusiesen un contacto a &quot

;Fani" sugiriendo algún posible encuentro o bien que los lectores escriban alguna historia en la que mi novia, por supuesto, sea la protagonista.(pareja27 (arroba) mixmail.com)

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Kara Marqueze
Kara Marqueze
Buenas! soy Kara de Relatos.Marqueze.net, vuestra anfitriona. Bajo mi nombre republicamos relatos que, estando incluidos desde hace tiempo en Relatos Marqueze.net, no sabemos su autor. Si eres autor de uno de estos relatos y/o sabes quien es el autor, escríbenos y le daremos el crédito que se merece! Un besito donde quieras...
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