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Obligaron a mi cuñada

5 de febrero de 2009

Escuchar gemir a mi cuñada era increíble y más aún ver como sus jugos chorreaban por la cara interna de sus muslos. Me pedía más y más pija, se escuchaban gemidos y sexo, se percibían ganas acumuladas por ambos durante meses. Le dije, voy a acabar, empecé a eyacular y a llenarle su vagina de leche, ella también empezó con su orgasmo, se contorsionó, gimió y se corrió.

Esta historia ocurre en Buenos Aires por noviembre de 2007.

Yo me encontraba en la casa de mi novia (24), quien vivía con su hermana Julia (26). Era viernes y ya los 3 habíamos terminado de cursar nuestros respectivas materias en la Universidad por lo que decidimos cenar algo en la casa de ellas para festejar.

Eran cerca de las 20hs y mi novia tenía que ir a llevar la libreta universitaria a la facultad para que se la firmen, por lo que yo me ofrecí para hacer las compras. Estaba por salir cuando mi cuñada me dijo que me acompañaba. Me gustó la idea ya que con ella nos llevamos muy bien y además esta muy buena, es rubia, de mi estatura y con un culo y unas piernas hermosas, además, más de una vez he fantaseado con ella pero nada más que eso.

Salimos caminando por avenida Cabildo y para cortar camino nos metimos en una galería que salía justo enfrente del supermercado al cual íbamos. Ya eran las horas en las que las galerías cierran para evitar que los vagabundos duerman ahí durante las noches. Al llegar al otro extremo del paseo nos percatamos de que había una reja cerrada que no nos dejaba salir por lo que decidimos volver a la entrada y ¡oh! también la habían cerrado. Caminamos un poco en busca de alguien que nos pudiera abrir la puerta hasta que llega un hombre de seguridad y nos dice:

- ¡Alto ahí o disparo! ¡Estoy cansado de los delincuentes en esta galería!

Nos llevamos un susto impresionante hasta que le pudimos explicar lo que nos había pasado. Ahí el seguridad reaccionó (con cierto vestigio etílico) y nos dijo:

-Ustedes parecen una parejita que ha venido aquí a buscar un lugar para tener sexo.

Y yo le expliqué que no éramos novios y que ella era mi cuñada, a lo que el tipo me dice:

- Ah pero que linda nenita tu cuñada, ¿nunca intentaste nada con ella?- No, para nada, eso no corresponde. -¿Ah no? Bueno esta noche yo te voy a hacer un favor, porque algo de ganas seguro que le tenés- me dijo el de seguridad.

Ahí mismo volvió a tomar su arma y apuntando a la cabeza de Julia le dijo:

-¡Quiero que le toques la verga!

Se pueden imaginar la cara de Julia… y la mía. Pero mi cuñada no hacía nada.

-Te dije que le toques la verga a tu cuñado o te vuelo los sesos!

Ahí fue que mi cuñada se puso muy nerviosa y casi por acto reflejo me agarra la pija por encima del pantalón.

-¡Apretásela, menéasela!- Decía el de seguridad que estaba desencajado.

Mi cuñada respondía a sus órdenes y me pajeaba suavemente por encima del pantalón y aunque parezca mentira, aún en el estado de nerviosismo en el que yo estaba mi verga estaba comenzando a responder.

-Ahora sacásela del pantalón y pajealo…

Eso hizo mi cuñada y sacó mi miembro del pantalón que ya estaba muy muy erecto y comenzó con un sube y baja lento pero firme. El nerviosismo era tal que a mi cuñada le temblaban las manos y yo no podía dejar de ver al tipo con el arma apuntándonos a ambos.

Mi cuñada me estaba pajeando y la verdad que eso estaba muy bueno, yo creí que me iba a correr en ese mismo momento pero el de seguridad dijo:

-Mirá como lo pusiste a tu cuñadito, está al palo, ahora algo le vas a tener que hacer. Agachate putita y chupásela.

Yo intenté decirle al tipo que era suficiente, que Julia ya me había hecho suficiente pero él no entendía razones y le apuntaba a la cabeza. Mi cuñada se agachó, cerró los ojos y me besó el glande suavemente mientras me la meneaba con la mano. ¡Yo estaba a 100!

-Así no se chupa una pija pendeja! Metetela toda en la boca que quiero ver un buen espectáculo- decía el de seguridad.

Algo hicieron esas palabras en Julia porque se puso a chuparme la verga de una forma descomunal, mi glande chocaba contra su garganta, se metía y se sacaba mi verga de su boca repetitivamente, se refregaba la punta de mi pija por toda la cara, ya había abierto los ojos y me miraba fijamente al tiempo que yo me la follaba por la boca. Ponía saliva en mi pija y se la volvía a meter en la boca como si fuese la última vez que iba a chupar una verga.

Yo estaba en el cielo, mi propia cuñada chupándome la pija frente a un desconocido. Ahí empecé a sentir las palpitaciones pre-eyaculatorias, volví a la realidad y la saqué de su boca porque no quería acabarle dentro ya que mucho castigo había tenido ella hasta el momento y no estaba dispuesto a someterla a más. En ese momento veo que el tipo de seguridad se estaba pajeando y la mira a Julia y le dice:

-¿Qué haces que no te tragás la leche de tu cuñado?

Mi cuñada entonces se mete mi verga nuevamente en la boca y me la succiona de tal forma que le eyaculo adentro y solo derramando pequeñas gotitas en sus comisuras, el resto se lo estaba tragando.

Luego de ver esto el de seguridad se corre en su pantalón y ya más tranquilo nos deja ir. La miraba a mi cuñada y ella tenía una cara extraña, mezcla de nervios, ganas de llorar y excitación.

Llegamos al Super, hicimos las compras que teníamos que hacer y regresamos a su casa sin pronunciar palabra. Los dos estábamos algo aturdidos. Sólo un ligero abrazo en forma de consuelo fue lo que resurgió en el momento. Al entrar, todavía mi novia no había llegado de la facultad y fue Julia quién rompió el silencio diciendo:

-Ahora sacame las ganas vos a mi nene- mientras agarraba mi bulto.

Su reacción fue de lo más inesperado, pero no me hice rogar y nos trenzamos en unos besos de lengua que tenían sabor agridulce (a esperma mío supongo). Metí mi mano por debajo de su pollera y comencé a tocar su clítoris y a meter mis dedos en su vagina, la tenía muy húmeda, estaba que chorreaba. ¡La muy puta se había re-calentado mientras me la había chupado!

La desnudé la dejé en pelotas, ella hizo lo mismo conmigo, me senté y ella se metió mi verga lentamente y me la empecé a coger por la vagina en un mete y saca tremendo…

Mis huevos hacían un ruido al chocar contra su piel que hasta el vecino de abajo lo debe haber escuchado. Clap, clap, clap, clap

-Ahhhh, ahhhh, siiii, siiiiiiii, cuñadito metémela, ahhhhhhh, Ahhhhhhhhh, ¡como me coges! mmmmmmmm, estoy muy caliente papito, ¡dámela toda!

Escuchar gemir a mi cuñada era increíble y más aún ver como sus jugos chorreaban por la cara interna de sus muslos. Me pedía más y más pija. En el ambiente se olía sexo, se sentía sexo, se escuchaban gemidos y sexo, se percibían ganas acumuladas por ambos durante meses. Le dije –Juli te voy a acabar de nuevo- y empecé a eyacular y a llenarle su vagina de leche, mucha leche, estaba rebalsando, y yo me estaba vaciando con ganas, con bronca y con desesperación.

Ella también empezó con su orgasmo, se contorsionó, gimió y al cabo de un par de minutos nos quedamos ahí, en esa posición, yo aún con mi verga dentro de ella quien sabe cuanto tiempo, hasta que escuchamos el ruido del ascensor, que nos devolvió a la triste realidad de que éramos solo cuñados.

Autor: juanfra

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Obligaron a mi cuñada, 10.0 out of 10 based on 4 ratings
  
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1 comentario »

  1. aada dice:

    Juan, quisiera dejarte un comentario más culto y sin tanto morbo como suelen colocar todos por ahí, pero tu relato el único comentario que suscita o genera en la mente de cualquier hombre o mujer es: !Que hijodeputa suertudo de la mierda¡!Que envidia te tengo¡. Jejeje, mejor comentario no te he podido dejar. Chao…

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