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OFRECIENDO A MI MUJER

1 de mayo de 2005

Esta es mi historia de como nació mi deseo de poder ver como mi mujer era enculada por otro hombre, y de como lo conseguí, luego de mucho batallar. Me llamo Alfredo y mi esposa Sandra de 29 y 28 años respectivamente, ambos somos de México y llevamos una vida normal de casados cumpliendo mutuamente todas nuestras fantasías sexuales. Ella tiene un cuerpo que cualquier hombre desearía para si, ya que tiene unas piernas bien formadas y unas nalgas de infarto, y yo siempre le pido que use faldas o vestidos cortos, pero a ella no le gustan por que cuando camina se le levanta por la parte de atrás y los hombres le dicen una serie de piropos subidos de tono.

Una noche que salimos a bailar con unos amigos y sus esposas, en medio de las animadas charlas notaba como uno de mis amigos miraba disimuladamente las piernas de mi mujer. No le tomé mucha importancia ya que como dije antes las tiene muy buenas, sin embargo en otro momento la invitó a bailar y a lo lejos pude ver que su mano dejaba de tomar su cintura para bajarla casi hasta una de sus nalgas. Al principio me encabroné un poco, pero a la vez me excitó que otro hombre le estuviera tocando esa parte de su cuerpo que solo yo había tocado. Sandra no me hizo ningún comentario de este incidente, pero a partir de este hecho se me metió la idea que me gustaría ver como otro se cogía a mi esposa. Cada vez que hacíamos el amor jugábamos a que no era yo el que se la estaba metiendo sino otro, y ella me seguía el juego, pero cuando le preguntaba si en verdad le gustaría comerse otra verga que no fuera la mía me decía que su cuerpo solo era para mí y que eso nunca lo haría.

Llegué al punto de proponerle que me engañara con otro y que luego me contara que había pasado, pero ella seguía con su negativa, y yo con la idea que otro se la cogiera. Por un lado me sentía afortunado de tener una mujercita tan fiel, pero por otro lado necesitaba tener la experiencia que mi mujer probara otras vergas. Para poner a prueba si todo lo que me decía ella era verdad, organicé en mi casa una pequeña reunión invitando a este amigo que le había metido mano la otra noche. Al comentarle a mi esposa que El vendría ni se inmutó y su actitud me hizo pensar que este intento sería un fracaso, pero igual yo continué con mi plan. Le pedí que se vistiera muy bonita ya que a mi me gustaba lucirla, y mientras ella se arreglaba yo preparaba los pasa bocas y los tragos.

Cuando ya casi llegaba la hora en que llegara nuestro invitado, Sandra salió de la habitación y me sorprendió lo bonita que se veía. Se había puesto un vestido escotado color azul acero el cual mostraba parte de sus pechos y por la parte trasera dejaba descubierta su espalda. Tenía puesta medias de nylon color negro que hacían que sus piernas se vean perfectas y sus pies estaban calzados por unas sandalias de tacón alto s pero nada. Cada vez que Sandra se paraba o cruzaba sus piernas, Carlos no perdía detalle de poder apreciarla y yo rogando para que se presentara alguna ocasión para que algo sucediera. Ni Carlos ni mi esposa sabían nada de mis deseos de verlos juntos, así que mi amigo se sentía un poco corto de intentar alguna insinuación hacia mi mujer, y Sandra ni decirlo.

Como no pasaba nada especial se me ocurrió salir de la casa con la excusa de comprar más licor ya que este se había acabado. Habíamos tomado regular así que les dije que iría a comprar más pero que me demoraría mas de media hora porque a esa hora estaba todo cerrado. Ambos asintieron y los dejé conversando mientras yo salía por la puerta principal, esto era solo una excusa para dejarlos solos ya que dentro de mi auto tenia unas botellas para que al volver pareciera que había ido a comprar. Conduje un par de cuadras yretorné a pie a mi casa, ingresando por la puerta trasera donde estaba el jardín que daba a la salita donde los dejé.

El corazón me latía a mil por hora a medida que me acercaba a donde ellos se encontraban, me ubique detrás de unas palmeritas que estaban allí, para observar y escuchar lo que sucedía, Sandra se encontraba sentada frente a el tal como los dejé, y una pequeña diferencia que noté es que ella se mostraba mucho mas amigable y risueña ante los piropos y bromas que El le hacia.

¿Seria posible que mi mujer

cita no fuera tan santa como me lo decía?Alcancé a escuchar que Carlos la invitaba a bailar y ella aceptó de muy buena gana. Era una música lenta y ambos bailaban muy pegados, entonces en mi interior tuve sentimientos encontrados, ya que por un lado me incomodaba la idea que otro hombre le pusiera las manos encima a mi mujer, pero también sentía como mi verga empezaba a pararse, signo inequívoco que esa situación también me gustaba y además yo lo había provocado. Así que me quedé en mi sitio observando todo lo que ahí pasaba.

Carlos no era nada tímido ya que apenas la tuvo cerca le empezó a hablar al oído algo que no escuché pero que a ella le causó mucha gracias, acto seguido El bajó su mano hasta ponerla en una de sus nalgas, y ella sin mostrar mucho rechazo alejaba con su mano la de el. Esto era una clara invitación a todas luces y en mi cabeza la pregunta, ¿mi mujer finge ser fiel solo delante mío? A través del vidrio de la salita pude ver ahora como Carlos agarraba con sus dos manos las nalgas de mi mujer atrayéndola hacia el para hacerle sentir su pene, a la vez que la intentaba besar en la boca. Ella se hacia la difícil como para seguir el juego y le decía: Carlos que haces? soy una mujer casada, hasta que El encontró su boca y se dieron un beso que desde mi sitio pude ver como El le chupaba sus labios y ellacorrespondía de muy buena gana.

Ellos se encontraban en el centro de la habitación y mi santa esposa tenia ya enrollado su vestido hasta la cintura dejándome ver que tenía una tanguita color negro transparente, la cual dejaba ver sus deliciosas nalgas a la vista y al manoseo de mi amigo. El se separó en un momento de ella y se abrió la bragueta del pantalón sacándose una tremenda verga que dejó a mi mujer con la boca abierta de la impresión y a mí también. Ella en una actitud antes impensada para mi, se arrodilló agarrándole la verga con su mano, miró un momento la cabeza toda colorada, cerró sus ojos y se inclinó hacia ella metiéndosela en la boca. Era curioso ver el movimiento de la cabeza de mi mujer moverse de atrás hacia adelante, en un vaivén recorriendo toda la longitud de ese pedazo d culéame rico, ayyyyyyyyyyyyyyyyyy montame papi. De mi verga salió un chorro de semen que sin exagerar cayó a medio metro de distancia y mientras mi pene se ponía flácido mi mujer seguía en su faena de gozar como toda una puta. Claramente podía ver como esa verga extraña entraba y salía con fuerza desde las intimidades de mi fiel mujercita. En eso Carlos dijo, se me viene, se me viene, y ella rápidamente se salió de su posición y se inclinó hacia la verga de Carlos para esperar los chorros de semen. Mi esposa con una mano lo masturbaba diciendo; ¡dame tu leche mi amor, dámela!

Carlos disfrutaba la masturbada que le estaban dando y sin poder resistir más, soltó su leche en la boca de mi mujer en medio de jadeos por parte de él. Ella se tragó todo y ya con más calma comenzó a lamer el pene de Carlos para limpiar con su lengua todo el semen que restaba.

Si en ese momento salía de mi escondite todo se descubriría, y ¿cómo justificaría que todo el tiempo estuve escondido en el jardín mientras ella gozaba? Preferí salir e ir a buscar mi auto y luego volver a la casa. Al entrar dije, ya volví, tuve que ir lejos para conseguir este trago. Al ingresar a la salita la encontré a ella cambiando de música y él seguía sentado fumándose un cigarrillo. Todo estaba como si no hubiera pasado nada y el olor a humo no dejaba que el olor a semen se sintiera. Les pregunté si todo estaba bien y ambos me dijeron que si, nada hacía sospechar que algo había sucedido y mi mujer volvió a su actitud distante con nuestro invitado, luego que él se fue tuve una noche de sexo como nunca, y mi semen se junto con el de Carlos en la panocha de mi mujer.

En ese momento pensé si antes ella ya me habría engañado desde que estamos casados, así que lo que hice de ahí en adelante es ver la manera de cuando se quedara sola yo estar para ser testigo de sus actividades, y déjenme decirles que me llevé más de una sorpresa en constatar cuantas vergas ha probado.

Autor: sleepkiss sleepkiss ( arroba ) hotmail.com

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