Relato para Sabri

Autosatisfacción femenina y masculina, voyeur, relato del dia. Una chica se masturba mirando páginas porno en Internet mientras se mete hasta el teléfono móvil. Llega un amigo, se ducha ofreciéndole un buen espectáculo y ambos se masturban por separado fingiendo que no se ven.

Hola, me llamo Sabrina, tengo 22 años, terminé Enfermería el año pasado, tengo la suerte de estar trabajando en una clínica y hace menos de un año que perdí la virginidad. Seguro que os preguntaréis por qué tardé tanto en hacerlo, y el caso es que quería estar segura y todas esas tonterías. Además tampoco tenía prisa, ya que (y está mal que yo lo diga) sabía que en cualquier momento podía tener al hombre que quisiese a mi alcance ya que desde siempre han babeado por mí, lo cual todo sea dicho de paso me ha ocasionado muchos problemas con mis amigas que inevitablemente estaban celosas de las atenciones que me prodigaban los hombres.

Mido 1,64 metros, soy rubia natural con unos preciosos ojos verdes, un buen par de tetas que todos creen operadas (no lo son, pero no me importa que lo crean porque eso significa que deben ser guapas), y un cuerpo Danone; mis amigos dicen que me parezco a Pamela Anderson, pero yo creo que me asemejo más a Jenna Jameson, una reina del porno.

Que nadie se asuste, ya que desde que me decidí a hacerlo, he recuperado el tiempo perdido y olvidado a la mojigata que habitaba en mí, tal y como tendréis ocasión de comprobar a continuación… ¿os animáis a seguirme?.

Llevo tres meses saliendo con un tío aunque pronto le daré boleto. Me gusta para follar pero ya quiero catar a otros, pues a éste, literalmente, ya le he exprimido todos sus jugos…deliciosos, ja,ja, ja. El caso es que se fue tres días a Madrid a pasar una pruebas y me dejó las llaves de su casa.

Esa semana tenía yo turno de tarde y no entraba hasta las tres. Me faltaban aún dos horas para entrar y ya había comido, así que me fui a casa de mi chico a conectarme un poco a Internet. Me había levantado caliente y me apetecía ver unas páginas porno. Reconozco que me encanta la pornografía, el ver a tías buenísimas salvajemente penetradas o metiéndose cualquier cosa imaginable por sus agujeritos me pone a mil y no porque sea lesbiana, sino porque me imagino que soy yo disfrutando como una auténtica zorra.

Me senté ante la pantalla y jugosas imágenes fueron desfilando ante mí, y evidentemente tras un rato noté mi coño hinchado por la excitación, y al moverme un poco en la silla sentí ya una mancha de humedad en mis bragas.

Desabroché tres botones de mi blusa blanca, metí la mano izquierda dentro de ella y liberé mi teta derecha de la opresión del sujetador negro, apretándola fuertemente con lo que un escalofrío de placer recorrió mi cuerpo . Subí mis dedos índice y medio hasta mis jugosos labios, y con mi caliente y húmeda lengua los ensalivé profusamente, para bajarlos hasta mi rosado pezón y pellizcarlo con esos dos dedos mientras que con los restantes me daba un masajeo en el resto de mi seno.

El dulce olor de los jugos de mi coño subió hasta mis fosas nasales, llenándolas con un efecto afrodisíaco. Comenzaba a oler a sexo en la habitación y unas ansias irrefrenables de follar se apoderaban de mí. Entonces de repente una foto me impactó: una chica muy parecida a mí, totalmente depilada estaba chupando una piruleta y metiéndose otra por su chochito rasurado que estaba brillante por los jugos que segregaba.

Eso fue mucho para mí. Tenía que probar con las piruletas y depilar totalmente mi coño (apenas si tengo un poco de vello púbico arreglado sobre mi monte de Venus, pues el resto me lo afeito).

Saqué mi otra teta del sujetador, y bajé una mano por mi cuello, y con ambas manos comencé a magrear mis pechos. Mis pezones parecían misiles y mis tetas estaban duras como piedras; no me olvidaba de mis bajos y frotaba una pierna contra otra intentando que el líquido que impregnaba mis bragas rozase mis labios y mi clítoris, cosa que lograba y me estremecía. Subí mi minifalda hasta mis caderas, bajé mis braguitas empapadas hasta mis rodillas y recostándome en la silla subí mis piernas hasta la mesa y puse una a cada lado del monitor.

Mientras sobaba mis tetas con un

a mano con la otra ya restregaba mi coño pringándola de jugos, y no tardando en autopenetrarme con tres dedos que entraban con suma facilidad como si mi vagina se autodilatase para ellos queriendo que llegasen hasta lo más profundo de mi útero. La imagen de la tía con las piruletas me fascinaba. Me recordaba a mi misma en el colegio cuando iba todos los días en el recreo con mis amigas a la cafetería y comprábamos caramelo, que nos dedicábamos a lamer sensualmente para calentar a los chicos que no sabían si simplemente comíamos un dulce o los estábamos calentando.

Pronto los dedos fueron poco, necesitaba meterme algo. Mi móvil estaba sobre la mesa y llevada por la pasión, sin pensar en lo que hacía lo así con una mano y en plis plas lo llevé hasta la entrada de mis labios de abajo que tras una simbólica resistencia le abrieron gustosos el paso a mi interior.

Era fantástico, podía sentir las teclas de caucho rozando mi clítoris rosado y salido de su vaina. Y de repente pasó algo inesperado, una deliciosa vibración recorrió mi coño, y luego otra y otra y un sonido amortiguado como de teléfono llegó a mis oídos…. ESTABA SONANDO el móvil. Asustada saqué el móvil, miré la pantalla y respiré: era mi novio.

Divertida contesté (parecía imposible que el móvil aún funcionase con lo mojado que estaba) y le conté entre jadeos lo que estaba haciendo, y seguí masturbándome con las piernas sobre la mesa. Carlos me dijo que sólo de oírme e imaginarme se estaba pajeando en la cabina, lo cual me excitó aún más. Notaba como mis jugos caían hasta mi ano y me aprestaba a meterme un dedo en él cuando de pronto picaron a la puerta, me sobresalté, se me cayó el móvil… era Luis, mi amigo ATS que venía a buscarme para llevarme a la clínica… el tiempo había volado. Con las prisas y al levantarme me desgarré las bragas (aún no me explico cómo). El móvil se había roto. Me bajé la falda y abrochándome la blusa abrí.

Allí estaba Luis sonriendo. No era guapo pero sí resultón y evidentemente yo le gustaba (un día me acostaría con él. No sé por qué no nos acostamos con nuestros amigos si los dos lo deseamos). Parecía que no notaba nada. Le saludé dándole un beso pero inconscientemente me acerqué demasiado a sus labios , eran dulces…

"Hey, hey, ya sé que estoy bueno, no te tires sobre mí" -dijo (siempre me exasperaba con esas frases, pero me gustaba pues se podía hablar con él de cualquier cosa y era muy bueno, mi pañuelo dónde llorar. Decididamente un día me acostaría con él, se lo merecía).

"Entra y no digas tonterías -repuse yo.

Menos mal que vengo media hora antes, ya que como siempre no estás lista, ¿verdad?" -un brillo malicioso pareció cruzar sus ojos. Mi imaginación me jugaba malas pasadas.

Farfullé algunas palabras y lo empujé hacia el salón… ERROR, el ordenador seguía encendido con la foto de la chica y mis bragas estaban en el suelo; para completar el cuadro el olor a sexo llenaba toda la habitación. Luis se fue directamente al ordenador y empezó a hacer comentarios sobre lo buena que estaba esa tía y si yo había hecho algo así. No perdió la ocasión para comentar que a ver si era un poco más ordenada con mi ropa.

"Debieron caerse cuando tendía la ropa, que es lo que hacía cuando llamaste" -dije.

"¿Y la foto?" -preguntó.

"Vale, lo reconozco sentía curiosidad y entré en una página porno" – dije yo.

"Menos mal-respondió él" – "ya era hora de que admitierais que también a vosotras os gusta la pornografía…"

Mientras decía esto, para colmo de males me agaché a por las bragas, resbalé y me caí. Luis vino corriendo a ayudarme, pero mientras lo hacía se puso rojo.

"¿Te has hecho daño? "- preguntó de manera entrecortada-. "Mejor te arreglas y nos vamos ¿vale?."

"Sí "-dije yo- "voy un segundo al baño". Sin querer miré hacia abajo y no pude evitar ver que Luis estaba empalmado.

"Corre"-dijo él.

Al entrar en el baño y verm

e en el espejo supe lo que pasaba. Con la caída, la falda se me había subido y al menor movimiento se veía mi delicioso coñito. Vi a Luis mirando al ordenador y podía apreciar que su verga seguía empalmada- Me apetecía ir hasta él , arrodillarme ante su paquete, bajarle su cremallera, sacar su polla y empezar a devorarla con fruición para que luego ya dura y tiesa me la clavase en lo más profundo y tras cambiar de posturas, lo tiraría al suelo y abriendo mi culo me sentaría sobre su polla que se clavaría bien adentro en mi puerta trasera y cuando se descuidase le metería un par de mis dedos en el culo (a todos los hombres que se lo he hecho, tras una sorpresa inicial si no lo habían probado nunca, les ha encantado, aunque por nada del mundo se lo confesarían a nadie). Volví a excitarme sólo de pensarlo. Aún faltaban más de 25 minutos para marchar.

"Luis, me voy a dar una ducha"- dije yo. Dejé la puerta entreabierta y comencé a desnudarme lentamente. Estaba segura de que él estaría mirándome. Me quité la blusa quedando en sujetador, e inclinándome hacia adelante y sacando el culo hacia atrás me quité la minifalda, ofreciéndole mi culo con su ojete depilado en todo su esplendor. Me puse en pie, y me llevé las manos a la espalda desabrochando mi sujetador, pero con suma lentitud para que apreciase la maniobra. Debía verme espléndida con mi melena rubia cayendo hasta media espalda contrastando con el negro de mi sujetador y con la blancura de la piel suave y tersa de mis nalgas.

Luis no lo sabía pero yo podía verle gracias a un espejo que estaba colgado frente a mí, encima del lavabo y que estaba frente a la puerta. Me sorprendió pero me agradó y me excitó muchísimo el ver cómo se sacaba la polla. Lucía bonita, pues estaba tiesa como una roca y debía estar igual de dura, parecía de acero, pero tenía una extraña forma, estaba curvada como un arco con la punta hacia abajo. Sin duda la penetración y las sensaciones serían diferentes a las de las pollas rectas con las que había probado hasta ahora, y o era dolorosa o muy placentera. Cada vez tenía más ganas de follar con él. El muy cabrón se estaba pajeando a mi costa… pues era mi obligación corresponderle con un bonito espectáculo.

Decidí sacar la espuma del armario y una cuchilla de mi novio que sabía que guardaba allí. Me afeitaría el poco pelo decorativo que me quedaba, para él y seguro que le ponía aún más caliente (parecía imposible pues su polla ya parecía a punto de estallar ).

Me metí en la ducha, y Luis se movió por el salón hacia otro ángulo para poder verme mejor. Afortunadamente aún podía verle gracias al espejo. El agua caía por mi piel desnuda y comenzó a deslizarse siseante entre mis piernas, colgué la ducha en lo alto y el agua cayó cómo lluvia sobre mí. Me aparté un poco del chorro y de espaldas a la pared para que se me viera bien desde la puerta (Luis simulaba buscar algo por el suelo, tapado por un sillón), cogí el bote de gel y directamente comencé a derramar su contenido sobre mi piel. Era un gel blanco como la leche que inevitablemente me hizo pensar en esperma, lo que me calentó sobremanera, y empecé a enjabonar aquel supuesto esperma sobre mis tetas con fuerza en amplios movimientos circulares. Luego hice un cuenco con mis manos y las llené de gel que llevé hasta mi coño ya babeante. Con las dos manos froté bien mis bajos. Empecé a meterme varios dedos por el conejo y con la otra mano, me enjabonaba el culo. Pude apreciar con los ojos entreabiertos que Luis en el salón se había bajado los pantalones y los calzoncillos hasta los tobillos, y mientras se pajeaba con una mano, con la otra chupaba un bolígrafo ardientemente.

Me di la vuelta doblé un poco las rodillas, saqué un poco el culo hacia afuera y arqueé la espalda, y mientras me sobaba las tetas con una mano, con la otra metía dos dedos en mi culo, separando las paredes como para meter algo mayor- Estoy segura que Luis pudo ver mi culo abierto. En ese momento agaché la cabeza y miré entre mis piernas y lo que vi me calentó aún más. Luis estaba a cuatro patas, mirando hacia el baño, se llevó el bolígrafo que estaba chupando hasta su culo y se lo metió por él con evidente cara de satisfacción, mientras sobaba

todo su cuerpo con la otra mano. En ese momento me estremecí, di un gemido que temí que oyese y me corrí como hacía tiempo que no lo hacía.

Me incorporé, cogí la ducha y enfoqué el chorro hacia mi coño, aunque sensible, todavía pedía más y agradeció el chorro de agua tibia. Separé mis labios y rozó mi clítoris estremeciéndome nuevamente. Posé la ducha y unté mi coño de espuma (aún había tiempo), y me rasuré el poco pelo que me quedaba. Mi piel quedó sin un pelo. Qué lindo se veía mi chochito.

Por el espejo vi que Luis había cambiado de postura, estaba tumbado sobre su espalda y con las piernas en alto dobladas sobre su pecho mirando entre ellas hacia mí y metiéndose el boli con algún que otro dedo.

Me calentaba en exceso, mis ganas de follar eran incontrolables. Se me ocurrió ponerme a cuatro patas en la bañera, alzando el culo, que llené de espuma, y sin más preámbulos me llevé el mango frío de hierro de la maquinilla de afeitar (previamente quité la hoja) y lo introduje en mi culo ya muy dilatado.

Luis se había levantado ¿vendría a follarme?. En realidad sujetó el boli en el suelo con una mano, mirando hacia arriba y se sentó sobre él, cogió mis bragas rotas que aún estaban en el suelo y se las llevó a la boca. Mientras la espuma en mi culo parecía nata, y yo seguía clavándome aquél pobre sustituto de una polla en mi ano, pero que igualmente me daba placer. Me levanté en la bañera con el mango sobresaliendo de mi culo, cogí la ducha y dejé caer el agua sobre mí, de repente mis paredes soltaron su presa y el mango de la cuchilla resbaló por mi culo hacia el suelo lo que fue muy agradable, y al tiempo vi cómo la polla de Luis escupía su leche (casi llega al techo). En ese instante me corrí otra vez. Luis recogió los restos de su leche con las bragas y las escondió bajo el sillón, se sentó, se arregló y me esperó.

"¿Acabas?" -preguntó.

"En seguida cariño" -dije yo (¿¿¿cariño???).

Acabé, me sequé con la toalla, y no es por nada pero lucía espléndida con mi coño depilado. Todavía tenía ganas de sexo, pero había que marchar a trabajar. Me puse la misma ropa y evidentemente no tenía bragas y encima estaban todas en casa. Una vez vestida y peinada, no pude evitar levantarme la minifalda y ver mi coño pelado en el espejo… hummm.

Salí, le di un beso en la mejilla a Luis y le di las gracias por esperarme con una sonrisa de la inocencia personificada en mi bello rostro.

"Gracias a ti "- respondió él con una pícara sonrisa en su cara (¿sabría que lo había visto todo?).

Salimos al ascensor y cuando llegamos abajo dije:" Espera subo otra vez que me olvidado la agenda."

Vale, te espero con el coche arrancado- me dijo.

Entré en casa, fui hasta el sillón cogí las bragas aún pringosas de su semen y su saliva, y me las llevé a la boca saboreando su leche. Bajé al coche con una sonrisa de satisfacción en mi cara.

Pero lejos estaba yo de imaginar que lo mejor aún estaba por llegar. Esto fueron simples juegos comparado con lo que pasaría ese día en la clínica entre Luis y yo (tan sólo os adelanto que él llenó todos mis agujeros, aunque yo también los suyos; esa será la continuación). Pero eso, si os ha gustado la historia os lo contaré más tarde.

Bueno, amigos/as, esto es realmente lo que pasó sólo que quien lo escribe es Luis y no Sabrina. Se me ocurrió decirle a Sabrina que podríamos contar nuestra historia, y ella quedó encantada, pero me dijo que intentara escribirla como si fuera ella y el modo en que ella lo había vivido. Tras hacerle varias preguntas este es el resultado, y ella me asegura que me merezco un sobresaliente, ¿qué me decís? Escribidme a luisscj (arroba) latinmail.com decidme si os ha gustado y si queréis que mande el resto.

 

Rompeolas

Gay, todos contra uno. Un muchacho pasea por el rompeolas, quizá pensando en su novia, pero tres jóvenes soldados que le piden fuego terminarán por inflamarle en un fantástico polvo en grupo.

Me gusta salir a caminar por la costa, yo vivo en la ciudad de Arica ubicada en el extremo norte de Chile. Un día cuando regresaba de mi caminata de verano, observé a tres jóvenes que conversaban en los rompeolas.

Es emocionante caminar sobre los rompeolas, así que bajé y comencé a caminar hasta casi llegar cerca del agua. Las olas eran suaves y la marea estaba baja por lo que podía quedarme allí, no tendría problemas por las olas. Tan preocupado de las olas estaba, que no me di cuenta de los tres muchachos, hasta que escuché una voz que decía:

¿Flaco, tienes fósforos?

Y recordé que por esa casualidad en mis pantalones de baño tenía una caja. Les entregué los fósforos y ellos me invitaron a conversar, yo tenía un poco de miedo pues no acostumbro a conversar con extraños. Me acerqué y me di cuenta que eran soldados, dos de ellos estaban con uniforme.

Todo fue transcurriendo, lentamente me preguntaron que lo que hacía, a lo que respondí que trabajaba con un arquitecto y que tenía 25 años. La tarde fue transcurriendo a medida que conversábamos, los tres eran maravillosamente hermosos, muy altos. Yo nunca había estado en una situación parecida, porque yo tenía mi novia y siempre había tenido sexo con mujeres.

De repente uno de ellos caminó unos pasos y frente a mis ojos comenzó a orinar, no podía imaginar esto. No sé pero, no pude aguantar y lo observé detenidamente era muy grande y carnudo, aunque estaba flácido.

Él se dio cuenta que lo miraba y me preguntó que opinaba yo "¿sobre qué?" exclamé. En ese mismo instante me quedé sin palabras y le dije que debía irme. Ellos me preguntaron ¿por qué?. Por lo que accedí a quedarme, no se la razón pero me quedé allí…

"Benja" se llamaba uno de ellos, fue quien me dijo; ¿por qué te vas a ir? Si la cosa se va a poner buena, yo no sabía por qué…

Uno de ellos me pidió que bajara entre los rompeolas, cuando llegué "Carlos" el que había orinado recién se estaba masturbando, nunca había visto esto antes. Su flácida verga, era grande y dura ahora que estaba erecta, parecía un mástil…

"Carlos" me tomó de la mano para que pudiera bajar, y me dijo "qué pena que no haya ninguna Lolita cerca, porque seguro que se lo come todo" Yo solo reí…

Luego de algunos minutos, "Carlos", mientras "Sergio", otro de los muchachos, fumaba unos cuantos metros mas allá, me tomó mi mano y la puso sobre su verga….

No podía pensar que estuviera pasando esto…. No sé como, Carlos se movió y mi boca quedó frente a su verga, con su mano suavemente la introdujo y comencé a engullirla….

Comencé a sentir un calor por todo mi cuerpo, y de repente me di cuenta que no podía parar de chupar, él solo me decía sigue, sigue mas aprisa…

De repente apareció "Benja" y exclamó ¡¡¡qué bien lo están pasando aquí!!!. Y sin darme cuenta comenzó a bajar mi traje de baño y no sé cómo pero, su lengua se introducía en mi ano… Lo dejé porque era la sensación de placer más excitante que jamás había sentido, luego de algunos minutos ya no era su lengua, era su pene con un preservativo tratando de entrar. Hasta que entró…

Yo lo empujé y le señalé que no siguiera porque me dolía demasiado, pero, entre "Carlos y Benja" me agarraron y "Benja" me penetró… Una vez dentro, él se movía como si el mundo se fuera a acabar…

Luego yo dejé que siguiera, y de repente Carlos puso su verga en mi boca, yo ya no sabía cual era más grande, luego "Benja" acabó y un chorro de leche estalló dentro de mí. Cuando lo sacó el preservativo estaba lleno de leche. Y pude observar que "Sergio" nos miraba, y dijo: ¿ahora supongo que me toca a mí? Y bajó mientras "Benja" se colocaba su uniforme, y me daba un beso. "Sergio" estaba bebie

ndo tequila, nos empezamos a besar, como amantes, como aquellos que tiempo no se han visto. Yo no aguanté y delante de los otros dos comencé a bajarle los pantalones y chupar su larga y rígida verga. Entre los dos montamos un "show" para el resto.

De repente observé que "Benja" le pasó un preservativo a "Sergio", mientras "Benja" me lleva su verga a mi boca…. Sergio comenzó a meterlo y sacarlo dentro de mi, su acto duro casi 20 minutos antes de acabar…

¡¡¡aaaaah, aaaaah, aaaaaah, ah…que vie-ne, que vieneee, aaah!!!- entonces, de repente, la verga de "Benja" empezó a expulsar un líquido que tragué lascivamente y deseoso de más y justo cuando "Sergio" terminó "Carlos" se unió conmigo en el mayor estallido de placer, semen, sexo, amor y de todo. "Sergio" me había llenado por dentro y yo no quería que aquel chorro terminara. Cuando terminó lo besé y lo curioso de todo es que, aún no me explico cómo sin haber tenido sexo con muchachos antes, haya resultado todo un experto. Lo malo de todo esto, era que yo quería seguir en contacto con ellos pero ellos tenían que viajar a Santiago la próxima semana.

Ha sido el mejor verano del milenio… Hasta ahora.

El viaje es parte de otra historia…

Michael.

 

Mis últimas aventuras

Hetero, polvazo, autosatisfacción femenina. Nuestra querida protagonista visita al ginecólogo que además de reconocerla la pone a cien y terminan montándose una fiesta en la consulta.

Esta es de mis ultimas aventuras, ya que esto me pasó cuando tenia 36 años y ahora apenas recuperada del parto de mi hija tengo 37 al día siguiente de tener contacto sexual con un animal y con un desconocido y estando en mi 6 mes de embarazo, decidí visitar a mi ginecólogo, cual fue mi sorpresa al ver que el nuevo internista estaba buenísimo, y… ya verán lo que paso.

Al día siguiente llegué a mi cita puntual, mi doctor habitual no estaba me recibiría otro….. Al entrar el doctor me lanzó unos ojos de incredulidad, dijo: ¿es usted la embarazada? Pero si aperas se le ve, se ve usted sonrojante, ¿qué la trae por aquí?, si mi colega me dice que la atendió hace apenas 15 días, bien le dije, pero es que ayer….ay doctor me da pena es que… ¡¡¡vamos!!! Dijo no le de pena ¡¡¡dígame!!! Soy doctor, yo conteste: es que me arrepiento de lo que paso mire yo…armándome de valor le dije:

Ayer tuve relaciones sexuales con un hombre y con un perro… la cara de sorpresa del doctor me dijo todo, y me dijo dígame los detalles… mientras yo le contaba como fue que pasó me dediqué a ver sus ojazos miel, unos ojos grandes y su boca que boca carnosita riquísima, no alcanzaba a ver su estatura porque estaba sentado pero me lo imaginaba alto y bello… sentí mi vagina humedecerse, salí de mi trance y me ubiqué solo era un doctor… terminé de contarle y él dijo pícaro: ¿calenturitas de embarazo verdad?, déjeme revisarla señora, pase al cuarto contiguo y póngase la bata que está ahí…. Yo obedecí pero en mi afán de excitación adrede deje abierta la puerta sentía la mirada del doctor viendo mi espalda y comiéndose mi sexo solo con la mirada… regresé, él me pidió que me acostara y como es costumbre que abriera los pies ahí estaba yo sin poder evitar estar lubricada por el contacto del doctor, él me acariciaba cada vez más descaradamente, sacó un aparatito y dijo: lo voy a introducir en su vagina… Tal vez esté un poco frió pero pasa rápido la sensación, tal vez con la lubricación que tiene ¡¡¡ni sienta este pequeño aparato!!!, me sentí morir, me puse roja y pensé en mi bebe, supongo que su comentario surgió efecto porque el aparato que me insertó me provoco cierto malestar él después de sacar la muestra, dijo ¿¿¿por qué dejo de lubricar???, pude contestar mil cosas pero atiné cachonda como soy a decir: es que usted dejo de tocarme, sentí otra vez mi color rojo en las mejillas, el doctor se dio vuelta y se sacó los guantes que traía puestos yo me disponía a bajarme de la cama esa pero el doctor volteó y dijo aun no terminó… Regresé a mi posición, él se acercó noté que ya no traía los guantes ¡¡¡y comenzó a masturbarme!!!, yo no sabía qué hacer no atinaba a hacer nada, de repente sentí un dedo entrar en mi vagina y gemí, él lo sabía porque tenía un mete / saca con su dedo, me sentía venir cuando dentro de mí tocó algo, no sé qué era pero me daba sensación de calor sentía que al tocarme ahí hervía mi cola, él sentía cómo me estremecía, dijo: ¿nunca te habían tocado el punto "g"?, no podía contestar solo gemía, él decía: ¡¡¡eres una caliente puta!!! ¡¡¡Mira que dejar que la pinga de un perro se te insertara solo por cachonda!!! ¡¡¡Eres una puta y bien barata!!!. ¡¡¡Nunca me habían hablado así!!!, y me excitaba comencé a tocarme los pezones por encima de la bata , pero no aguantaba más el calor interno necesitaba sacarlo… así con convulsiones sintiendo que explotaba tuve un orgasmo caliente creí que ahí había terminado todo pero el doctor (que por cierto nunca supe su nombre en ese momento) se inclinó y metió su lengua en mi vagina lamiendo toda mi panocha, en eso él con su lengua tocó ese mismo punto que me puso en orbita otra vez, sentí el

calor pero ahora era un calor húmedo riquísimo… él lamía y lamía, no pude contener tanto placer y me vine enseguida, él se incorporó, y me besó en la boca él estaba entre mis piernas, y probaba yo mis jugos, él mientras me besaba, metía las manos y con los dedos jugueteaba con mi clítoris, haciéndome gemir y me excitaba que mis gemidos se ahogaban en su boca, de repente sentí un pedazo de carne entrar en mí ¡¡¡me estaba penetrando!!!, y con mucho gusto sentí su pene inundar mi vagina, y rozaba esta partecita que cada que mi amante metía su pene me hacia gritar gemir arañarlo, lo sacaba y metía y ese calor me volvía loca, él se vino rapidísimo ¡¡¡dentro de mi!!!, se salió y bajó su boca lamiendo todo su semen que raramente escurría fuera de mí, él me dijo puede levantarse acabé, sorprendida y extasiada traté de levantarme pero mi cuerpo tenía un calor interno increíble y no me respondían los pies, yo estaba sudada y el ginecólogo me dijo, cuando estas embarazada puedes tener relaciones sexuales, pero con cuidado, se pueden venir en tu entrada como yo lo hice pero con cuidado, si la penetración no va a ser profunda… entonces aviva tu punto "g" para que sientas placer aun con un dedo, entonces ¡¡¡él no me había penetrado por completo!!! Me excité solo de pensar que su pene era aun más grande, él me preguntó: ¿nunca habían estimulado ese punto que yo te toqué?, no, dije, pues de lo que te has perdido, mira como te dejé de satisfecha, sudada y con varios orgasmos solo con la ayuda de un dedo, mi boca y la cabeza de mi pene… ven dijo, yo bajé con cuidado él me sentó en sus piernas y me abrió las mías mientras me besaba metía su dedo y volvió a tocar ese punto que me hizo volver a gemir, éste es tu punto "g" dijo…

Mira mete tu dedo y tócalo, lo hice y encontré una pequeña bolita incrustada dentro de mí que al tocarla daba oleadas de placer parecidas a los orgasmos, pero un poquito más calientes, dijo esta inflada porque la provoqué de más pero cuando quieras estimularla no saldrá así, tendrás tu que encontrar tu punto según tus sensaciones, esto me hace suponer que te masturbas solo por el placer del orgasmo, sin poder detenerme yo metía y sacaba mis dedos tocando esta parte exquisita, y me vine ante mi doctor ensuciando su bata, me sonrió él y nos besamos, ¡¡¡gracias!!! Dije, él contestó tienes un ano grande ¿verdad?, yo me sorprendí y dijo, también voy a hacer un cultivo de ahí, y nunca sentiste el aparato que sacó la muestra… me sonrojé, pero era verdad mi culo estaba bien usado bien abierto, el doctor dijo, ¿te atreverías a recibir mi pene dentro de tu hoyo?, me sentí rara pues sabía ese hombre que le diría que sí, pero recordé que su miembro era grande me sentí golosa y dije: sí, mételo por favor, me giró me abrió de pies y me la metió grité como loca, veía el recibidor y veía como había pacientes esperando (los espejos permitían que se viera hacia afuera, pero afuera no se veía hacia adentro) me mataba como me metía y sacaba su pene de mí, y noté que al hacerlo por atrás solo entraba su cabeza y parte de su tronco, ¿por eso sentía tanto placer?, me imaginé sentirlo entero, él no se movía mucho supongo que sabía lo que hacía, después de tener mi enésimo orgasmo me bajó y nos besamos me dijo que podía bañar en el bañito que estaba en el cuarto donde se cambian las pacientes que no saliera hasta que él me lo marcara…

Fui adolorida del ano, y me comencé a mojar con la tibia agua de la regadera, igualmente se veía desde adentro todo lo que pasaba afuera, vi como la paciente que seguía después de mí se desnudaba y se ponía su bata, la vi dirigirse al consultorio, y acostarse como yo (el baño estaba estratégicamente puesto en una esquina del cuarto de cambio por lo que también se admiraba el consultorio) vi como rápidamente chequeaba a la mujer esta, debía tener mas meses que yo o tal vez sólo estaba mas gordita, me comenzaba a aburrir cerré la llave y me vestí, ya vestida veía toda la consulta ¡qué diferente hab&iacute

;a sido la mía!, cuando ella salió y vi que el doctor se dirigía hacia el baño donde yo estaba entró sin previo aviso la secretaria cerró y se abalanzó sobre el doctor al levantar las manos vi que su pequeño uniforme de enfermera se subía por las bellas piernas y ¡¡¡no traía bragas!!! Se le montó al doctor y él la alzó en brazos haciéndole el amor pegados a la pared de un modo salvaje vi todo su pene y era enorme y créanme que después de conocer uno de 30 cm sé cuál es grande y el de él era enorme… Ella tenía cara de dolor y se notaba por sus gestos como gemía, fue un rapidín porque cuando él acabó se salió de ella y ella volvió a salir, sólo habían pasado 3 minutos quizás 4, era raro pero dentro del baño no se escuchaba nada… llego el doctor y abrió la puerta salí y me dijo perdón por la espera, me besó en la boca, yo le sugerí vernos después de mi parto él acepto encantado, me despedí desde ese día él seria mi ginecólogo…

Salí por una puerta que estaba de costado al consultorio esta puerta daba al elevador de empleados por ahí bajé y me fui satisfecha y feliz…

Tiempo después me di cuenta que el consultorio era a prueba de ruidos, estaba comprimido, que él tenía una aventura sexual con su secretaria por eso estaba todo sellado, por eso los espejos sólo se podía ver de adentro hacia afuera, él era casado, su esposa ni sospechaba, a veces después de hacer el amor metía a la enfermera al baño mientras atendía a su esposa o pacientes argumentando que la enfermera había ido a buscar algo… la higiene lo obsesionaba, por ello siempre mandaba a bañar a sus amantes, yo había sido su segunda aventura en el plan doctor- paciente, su primera aventura había sido una bella modelo que quería saber si estaba embarazada, lo cual estuvo después de su encuentro con el doctor, y ahora era su esposa, él disfrutaba haciéndole el amor a gente bella, y me confesó que yo lo había excitado por mi relato con el perro… y no contuvo meterla donde el perro lo había hecho… los cultivos fueron negativos y mi embarazo fue normal cuando yo iba a dar a luz me encontré con mi antiguo ginecólogo, me comentó que mi ultimo y amante doctor que me atendió de mi 6 mes al 8 que fue la última consulta (hasta este momento supe que se llamaba Roberto) había sido pillado por su esposa teniendo relaciones con la secre, ¡¡¡que lo habían expulsado de esa torre medica por el escándalo!!! Me sentí triste pues nunca volvería a probar esa verga… nunca me penetraría plenamente… pues recalco que mis dos secciones posteriores no hubo mas que masturbaciones y besos pues ya era peligroso la penetración… así en mi desilusión parí a mi pequeña Khaila Mariana, ¿saben en honor a quien se llama así mi hija?

Hoy mi niña tiene 8 meses y yo ya cumplí 37, mis amigos españoles Lalo, Khaila y Gisela vinieron a el bautizo de mi pequeña, yo quedé algo lastimada pues mi pequeña venía bastante grande en los últimos meses subí como 12 kilos más, quedé gorda hoy estoy en recuperación para volver a adelgazar, aunque sé que será difícil, mis amigos estando aquí me impulsaron contar mis relatos y mandarlos a marqueze, todo lo que conté en mis 8 relatos es real, y lo viví agradecida por no ser frustrada y ¡¡¡haber probado de todo y con todos!!!, tengo mil y una aventura que contar pues como notaran abarqué mi vida sexual ¡¡¡en solo 8 encuentros!!! Desde mis 18 hasta ahora que tengo 37, he empezado a tener problemas con Jorge yo me siento joven y él ya casi no lo es… hay diferencias tal vez me divorcie e inicie otra vez con mis aventuras si a alguien le interesa, que le cuente más sólo escriba especificando ¡¡¡qué tipo de relato quiere que les cuente!!!, y lo hago eso sí nunca he estado con alguien que me fuerce o que me pegue o algo así… pero ustedes pidan y yo los mando siempre y cuando las haya vivido, ¡¡¡gracias!!!

Por leer mis cachonderias de joven y ojalá les haya hecho masturbarse como me lo hace a mí sólo de recordarlo… escriban lety-bella (arroba) correoweb.com

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Confidencia (III)

Hetero, filial-madre-hijo, felación, autosatisfacción femenina, voyeur. La madre se ve presa en la obsesión incestuosa con su hijo, se excita al oír cómo se masturba y termina en su cuarto haciéndole una mamada. Luego se masturba como una loca ofreciéndose, abierta, a la mirada de su hijo.

Durante varios días me dediqué a observar a mi hijo, que no daba muestras de cambio, ni para bien ni para mal. Tenía pocos amigos y además no daba la impresión de tener demasiada estima hacia ellos. Seguía saliendo poco, prácticamente le teníamos que obligar mi marido y yo a que saliera con sus amistades. Familiarmente tampoco varió mucho la situación, ya que el trato seguía siendo de respeto, y no advertí ningún cambio motivado por las situaciones narradas. A no ser porque con frecuencia escuchaba, en las noches en que mi marido le tocaba el turno de noche, leves gemidos de mi hijo al masturbarse, ya que dejaba la puerta abierta, algo que antes no hacía.

Me gustaba escucharle como se masturbaba, y con frecuencia acababa yo también haciendo lo mismo. Y a pesar de mi convencimiento de que no era remedio para su timidez, y al comprobar que la relación familiar no varió en absoluto, la tentación de sentir esa excitación al coger ese miembro joven, enérgico y ardiente de mi adolescente hijo era incontrolable. Por lo que pensé que mejor sería no seguir con ese tipo de practicas incestuosas.

Sin embargo, una de esas noches, mientras escuchaba su agitada respiración desde mi cama, me dirigí hacia su habitación con sigilo. Llevaba puesto sólo un camisón, mis pechos firmes y abundantes se adivinaban en tan ligera prenda. Mis pezones bastos y oscuros, se marcaban con total claridad.

Sus gemidos se detuvieron cuando me acerque a la puerta. Solo escuchaba el fuerte bombeo de mi corazón. ¿Te encuentras bien?, le pregunté a oscuras. Encendió la lámpara de la mesita y me contestó con la respiración todavía agitada, que sí, que por qué lo preguntaba. Estaba arropado hasta el vientre con una sábana. Me acerqué y tomé asiento al borde de su cama mientras observaba atónita y ensimismada que a diferencia de la vez anterior, esta vez no disimuló la erección de su miembro. Cuando volví mis ojos hacia los suyos, vi que los tenia clavados en mis pechos, pero inmediatamente los desvío con disimulo.

– He escuchado ruidos y pensé que te encontrabas mal, pero ya veo que estas bien.- El comentario le hizo ruborizarse.

– – – ¿Cómo te va con las chicas? ¿Todavía no hay ninguna afortunada que se atreva a disfrutar de esto?- Puse mi mano sobre su miembro suavemente, mientras mis ojos se quedaron clavados nuevamente en el bulto que marcaba las sabanas. Sentí con espanto que me estaba comportando como una desvergonzada. El deseo se había apoderado de mí y sabía que iba descaradamente rápido hacia el asunto. No sabía qué decirle, era hipócrita seguir una conversación cuando hasta el mismo sabía lo que yo estaba buscando. – – Avergonzada, retiré la sabana que lo cubría, y ahí estaba su miembro totalmente erecto y enrojecido. Renuncié a mirarle a la cara. Mis ojos gozaban de la escena que protagonizaba mi mano. Le acaricié el vientre un rato y luego me dirigí hacia sus testículos. Me encanta jugar con ellos para luego recorrer con mi mano todo lo largo del pene. Lo agarré con mimo y empecé a masturbarlo muy suavemente, para disfrutar de su tacto todo el tiempo posible. Mi otra mano le acariciaba el pecho, y mi mirada se atrevió a dirigirse hacia su cara. Lo vi con los ojos cerrados y los labios entreabiertos. – Sin embargo me sabía a poco. Estaba como enloquecida, me ardía la cara. Su miembro lo sentía cada vez más cerca, su olor me embriagaba y mis labios se deshacían por probar su sabor Mi mente decía que no, pero el deseo me empujó a meterme su dulce miembro en la boca. Dios mío, que estaba haciendo, ahí estaba yo acariciando el pecho de mi hijo con una mano, mientras con la otra jugueteaba con sus testículos y mi boca se llenaba de su juvenil pene. Una de sus manos se agarraban a mi brazo izquierdo como queriéndome clavar las uñas y su otra mano se posó sobre mi cabeza. Aceleré el ritmo, deseaba sentir todo el sabor y el calor de su semen en mi boca. Sentía que sus manos me agarraban con m&aacu

te;s fuerza, casi obligándome a seguir, sentía sus convulsiones y sabia que su orgasmo era inminente, me iba a obsequiar con lo que me sabría a exquisitos y abundantes chorros de semen. Mi mano derecha masajeaba con energía sus testículos mientras mi boca succionaba con avidez todo su pene, disfrutando de su tacto caliente y sintiendo todas y cada una de sus marcadas venas en mi lengua. Mi boca se llenó de pronto de semen espesísimo, quería tragarlo a toda costa, pero su miembro parecía querer meterse en mi garganta y su mano me apretaba hacia él, por lo que me impedía tragar.

Todavía estuve un buen rato saboreando su miembro en mi boca. Lo que se me derramó sobre su pubis, lo recogí a la vez que recorría todo lo largo de aquel generoso pene, para disfrutarlo como si fuera el más exquisito de los manjares. Así estuve mientras iba menguando su tamaño. Sentía su cuerpo relajado y exhausto. No me atrevía a abrir los ojos. Me incorporé pesadamente a la posición original, quedándome sentada al borde de su cama, me pasé una mano por la barbilla para limpiar los colgajos de semen que se resistían todavía a caer y me dirigí sin decir nada apresuradamente a mi habitación. Me desnudé y empecé a masturbarme salvajemente con mis manos todavía pringosas por el semen. Con una me acariciaba con furia, y con la otra seguía saboreándolo. En un minuto estaba ya a punto de sentir un orgasmo brutal, mi espalda se arqueaba, mis piernas se abrieron todo lo que daba de sí. Estaba a punto, cuando me di cuenta que estaba gritando de placer. Abrí los ojos, estaba totalmente ida, me estremecía y contorsionaba cuando vi a mi hijo desnudo en la puerta presenciándolo todo. Cerré los ojos y me corrí. No me importaba nada, solo quería disfrutar del placer que en ese momento me poseía. El orgasmo casí me hace perder el conocimiento, grité como nunca imagine gritar, y mi hijo estaba presenciándolo todo.

Me quede acostada con los ojos cerrados. Sentí el acogedor abrazo de mi hijo cuando se acostó a mi lado

Será mejor que te vayas a dormir, ya es tarde y mañana tienes que ir al instituto.- Le dije

– – – Mamá, quiero que sepas que me ha gustado mucho.

– – Creo que le sonreí. o esa era mi intención

– – – Hasta mañana. – dijo

– – Asustada y arrepentida, sucia y miserable, así me sentía en ese momento. Mientras me prometía a mí misma que no volvería a pasar, me levanté para tomar una ducha, reflexionar por lo sucedido e intentar aclarar las ideas. Lo sucedido no era ya para ayudarle, sino para disfrutar de una situación morbosa y prohibida. Pero. ¿y la vez anterior? ¿No fue la ayuda una excusa para poder disfrutar sin remordimientos? Era eso precisamente lo que golpeaba una y otra vez los cimientos de mi cordura.

En vanessapg (arroba) hotmail.com puedes hacerme cualquier comentario o pregunta que hacerme

 

Ella

Hetero, polvazo. En medio de una tremenda borrachera ¿puedes encontrarte follando a una chica fantástica sin saber quién es ni cómo se llama?. Nuestro protagonista sí…

No sé como empezó todo, cuando quise darme cuenta estaba haciéndole el amor, sentado sobre el deposito del baño, ella, encima, tenía sus pechos fuera, alguien, supongo que yo, le había quitado la camiseta, entre brumas, los acaricié, eran pequeños pero firmes, dulces, agradables, ella era una chica delgada, con una larga melena negra, sonreí, al verle moverse, sacudiendo su melena.

Continué mirándola de arriba a abajo, como si fuese la primera vez que la veía, tenia una falda gris recogida en las caderas, y un poco más abajo estaba mi miembro penetrando en ella, aunque la duda seguía rondándome, ¿dónde coño estoy?, ¿Quién es esta tía? y ¿Cómo y por qué me la estoy follando?.

No recordaba nada, estaba con la cuadrilla, tomando algo, no sé qué, y ya estaba, nada más, pero algo había pasado, no estás con una tía como esta sin hacer nada, cuanto más la miraba, más sorprendido estaba, era preciosa, impresionante y se movía como una loca, estábamos a cien.

Me volví a despertar, ella se estaba recomponiendo la falda, vio cómo, sorprendido, la miraba, se acercó, me dio un beso en la mejilla y me susurró:

– Ha sido fantástico, llámame -, me introdujo un trozo de papel en el bolsillo y salió, me recompuse, más o menos, la cogorza que tenía era bestial, me até los pantalones y saqué el papelito, un número de teléfono, nada más.

Pasaron los días, una semana, y volví a encontrarme con esa chica, la recordaba vagamente, pero fue ella la que se acerco a mí, me besó y empezamos a hablar, historias banales, las cosas que se dicen en bares, bajó la música, y me hizo la gran pregunta, -¿Por qué no me has llamado?

– Pues he estado trabajando mucho, apenas he tenido tiempo para nada, iba a hacerlo, pero…

Excusas…

Pero mientras hablábamos, y esa no fue la única vez, casi todos los sábados nos encontrábamos, hablábamos, y, de vez en cuando, lo volvíamos a hacer en cualquier baño, me rondaba dos preguntas…

¿Pude completar aquella primera faena? y ¿Cómo se demonios se llama ella?.

 

Empleado perfecto

Control mental, gay. Un empresario tiene planes muy privados con los hombres a los que contrata y una institución de condicionamiento mental que le permite gozar de ellos y obtener excelentes rendimientos financieros.

por Hypnoman (adaptación libre del cuento The Abenna Institute, de Chester)

Aaron Adam Luxford había comenzado con sus negocios en electrónica cinco años atrás y le había ido bien, aún en los tiempos de recesión. Después de cinco años su compañía había crecido hasta llegar a tener 20 empleados. Aaron había sido muy particular en las contrataciones. Aunque tenía un problema: no podía permitirse el lujo de vivir un estilo de vida abiertamente gay debido a que algunos de sus principales clientes seguramente lo abandonarían. Salvo los primeros cinco empleados que contrató (absolutamente por sus capacidades), se aseguró de incorporar al resto por la atracción que sentía hacia ellos (belleza, además de talento). Hasta donde él sabía, sin embargo, ninguno de ellos le sería recíproco si intentaba algún tipo de avance. Una de las cosas que lo atraía de un hombre era su heterosexualidad y "masculinidad". Frutas prohibidas, quizás.

Su vida estaba a punto de cambiar….desde que había conocido al Dr. William Abenna y habían hablado acerca del Instituto. El Instituto era una secreta "casa de retiro" que convertía a las personas en lo que los demás querían que ellas fueran. Era muy exclusiva, muy costosa, pero era la respuesta a todos los sueños de Aaron.

Derek Miles pasó el primer mes de su nuevo trabajo capacitándose. Estaba impresionado del tiempo que había dedicado al entrenamiento, pero el Sr. Luxford, su jefe, parecía preocuparse por sus empleados y quería que ellos estuvieran felices y cómodos en su trabajo. El había llegado a British Columbia sólo para tomar este empleo, al habérsele ofrecido el doble del sueldo que ganaba en Ontario. Su novia de la infancia había roto su compromiso unos meses antes de que él consiguiera el trabajo y no tenía ninguna razón para no empezar "una nueva vida" en otra provincia. No dejaba nada atrás.

Cuando fue entrevistado por el Sr. Luxford, fue tratado como un rey. Agasajo y cena. El Sr. Luxford se pasó muchas horas intentando conocerlo más profundamente. Derek se sintió muy cómodo con este hombre, ciertamente no había sido como cualquier otra entrevista a la que él haya asistido. Le fue ofrecido el empleo al fin del día, cuando fue llevado a cenar por el propio Sr. Luxford.

Tiene una hermosa sonrisa. Ese fue el primer pensamiento que Aaron Luxford tuvo de Derek Myles durante su primer encuentro. El segundo pensamiento fue mucho más sexual e involucraba el trozo muy bien perfilado en los pantalones de Derek. No tiene ni la menor idea de la moda, en absoluto, pensó Aaron, pero eso sería fácil de solucionar. Por supuesto, él también estaba interesado en la inteligencia del hombre -había sido seleccionado entre muchos postulantes debido a su creatividad, habilidad con las computadoras y ética en el trabajo. Y por su protuberancia, pensó, mientras sus ojos se dirigían a la entrepierna del joven.

Había pasado todo el día con Derek, notándolo agradable y conversador, disfrutando de su compañía. Si este iba a ser un contrato a largo plazo, en todos los sentidos, Aaron Luxford quiso tomarse todo el tiempo para asegurarse que él era el hombre correcto. Al finalizar la cena, Aaron se convenció: Derek era ordenado, ingenioso, con carácter, independiente…..y listo. Definitivamente le ofrecería el empleo.

El Sr. Luxford parecía preocuparse mucho de la salud física y mental de sus empleados. Le dijo a Derek que durante la jornada diaria de trabajo en Luxford Electrónica se tomaría una hora para hacer ejercicios físicos en el gimnasio y una hora para almorzar en el comedor de la empresa, atendido por un proveedor que servía las más saludables comidas. Le esperarían, por el próximo par de años, muchas horas de trabajo extra, pero también habría oportunidades de viajar y gozar de un descanso obligatorio por año para darle al trabajador el tiempo necesario para descansar y proyectar el futuro. Todo parecía demasiado bueno para ser cierto. Si le ofrecían el empleo, seguramente lo ac

eptaría.

Aaron estaba seguro que los intereses sexuales del muchacho desafortunadamente estaban volcados hacia el otro sexo, pero él se encargaría de eso después. Quería conocer realmente al chico, saber cuáles eran sus defectos, probarlo en varios aspectos del negocio para ver donde estaban sus mayores virtudes. Le dio tareas difíciles, tareas imposibles, Derek pudo con todas ellas. Le asignó una buena secretaría y luego una secretaria muy limitada. Él pudo sacar el mejor provecho de ambas.

A Aaron le molestaba la estupidez en cualquiera de sus formas y, para él, todas las secretarias eran esencialmente estúpidas. Eran mujeres más preocupadas por su pelo que por su trabajo, pensaba, y tendía a tratar a sus secretarias con desprecio. Si no les pagara tan buen sueldo, seguro que rendirían mucho mejor.

En su primer mes en la compañía, Derek había visto una sola cualidad "negativa" o "falla", si podría así decirse, en el Sr. Luxford. Y tenía que ver con su actitud hacia las mujeres del staff, ya sean secretarias o capturadoras de datos. Daba la impresión que le parecían inútiles, era corto con ellas, muy exigente y, de hecho, había permitido que dos de ellas se fueran ese mismo mes. Hacía ya un largo tiempo que Derek sólo se movía entre hombres y por ese motivo le daban lástima esas mujeres. Pero esos sentimientos se desvanecían cuando notaba el cuidado genuino que Luxford había demostrado personalmente hacia él.

Su última secretaria era tan mala que él se pregunto si no se estaría poniendo a prueba su paciencia o sus habilidades. En vez de enojarse, él tomó a la mujer, Carol, y trabajó con ella, insistiendo solamente en la excelencia de la tarea. Él la elogió, la mató con sus buenos modos y en el transcurso de un mes su productividad mejoró, se sintió más confiada y segura de sí misma y, voluntariamente, trabajaba tiempo extra para asegurarse que su trabajo estuviese bien hecho.

Derek se sintió bien, no solamente porque creía que estaba haciendo muy bien su propio trabajo, sino porque se sentía habilitado para inspirar lo mismo en los otros.

"Derek, estoy muy satisfecho con tu trabajo. Solamente quería expresarte un pequeño problema"

"Oh, lo siento, Sr. Luxford, ¿De que se trata?"

"Trabajas demasiado. Yo se que es extraño que un jefe haga este tipo de comentario a su empleado, pero estás en camino de agotarte. Por ese motivo es que instalé el gimnasio aquí mismo, para asegurarme que mis empleados cuiden su cuerpo. Tendré que volver a insistirte que, si quieres seguir trabajando aquí, tienes que hacer tus ejercicios cada día. Te sorprenderás de la energía que eso te dará y estoy seguro que tu productividad se incrementará."

Derek frunció el entrecejo. Él nunca había entrenado. Su cuerpo estaba en forma porque a él le gustaba mucho caminar, pero la disciplina del gimnasio nunca le había importado. No obstante, amaba su trabajo y el viejo hombre estaba dándole la alternativa. "Ciertamente, señor, si esto es lo que necesito, puede contar conmigo."

Los primeros seis meses, Derek trabajó muy duro. Propuso varias nuevas ideas que fueron integrándose en la manera de Luxford de hacer las cosas. El Sr. Luxford habló muy bien de él en las reuniones de producción y en las reuniones de directorio. En ese corto período de tiempo ya había recibido dos aumentos. Se había mantenido muy ocupado, pero nunca se había sentido tan bien físicamente como ahora. El gimnasio y la dieta saludable realmente habían hecho un buen trabajo en su apariencia física. Había perdido 15 libras y se notaban los músculos, bien marcados en su cuerpo. Y él se sentía realmente bien.

Su trabajo con su secretaria estaba rindiendo sus frutos y, para ese entonces, estaba comenzando a gustarle la muchacha. Estuvo tentado una vez de invitarla a salir, pero tuvo miedo de deteriorar la relación "jefe-empleada" y temió lo que los demás podrían pensar. Tenían una muy buena relación y trabajaban como un buen equipo. Apreciaba su creciente interés en el trabajo.

Aaron observaba lo que ocurría en la oficina de Derek con interés. Le había asignado la peor empleada de la compañía y él la había transformado en una empleada b

rillante en un corto tiempo. Era bueno. Pero le parecía que estaba tomando un interés muy grande en ella. Era muy celoso de sus empleados, especialmente de aquellos a los que les había echado el ojo, y desde ese momento decidió hacerle la vida un poco más difícil a la muchacha.

Aaron estaba complacido de que ellos no estuviesen saliendo -Derek parecía conocer los límites- pero uno nunca sabe cuando la lujuria puede trasponer la puerta. Quizás era hora de poner realmente a prueba a Derek.

Y entonces sucedió. En una reunión de producción, Derek se atrevió a cuestionar al Sr. Luxford. Se refería a lo que él sentía como un manera antiética de sacar ventaja sobre una compañía competidora más pequeña. Era algo que Derek pensaba realmente y, ahora que era bien visto y respetado, sintió que era el momento de poner su grano de arena para tratar de remediar esa injusticia.

Derek dijo al Directorio que la manera en que había sido tratado el dueño de FabCorps, George Templeton, había sido cruel y descuidada. La política tomada contra el empresario iba a significar que éste en el corto plazo iba a perder mucho dinero y, en un futuro próximo, tendría que resignar a la mitad de su personal. Ellos no necesitaban recurrir a tales artilugios y, después de todo, un poco de competencia podía resultar más beneficioso.

Fue como tocarle una herida en carne viva al Sr. Luxford. Le recordó, en no muy buenos términos, quién era el jefe, quién pagaba su salario y que nadie iba a decirle a él como manejar su negocio. No gritó ni montó en cólera, pero rápidamente sus palabras se convirtieron en un cuchillo que se clavó en el pecho de Derek.

Al principio Derek intentó defenderse, pero cuando sintió la ira de Luxford, cedió. Cuando Luxford dio por terminada la reunión, las miradas de los otros y su propia condena al ostracismo le hicieron saber, rápidamente, que estaba en problemas.

Derek cayó en la trampa, pensó Luxford. Un hombre con mucha moral. Esa podría ser su perdición, era demasiado ético para los negocios. Si sientes compasión con cada pobretón que conoces, deberías retirarte del negocio. No. Los negocios son salvajes y el hombre que maneje la espada más grande, será el ganador. Y Luxford pensaba que ese era él.

Le resultó interesante observar cómo Derek perdió terreno. Una ganada por los chicos malos, pensó. Resultaba penoso ver como Derek estaba tirando por la borda un brillante futuro por una simple cuestión moral. Qué interesante resultaría poder cambiar la moral de Derek, amoldarlo al tipo de persona cruel que admiraba -en él así como en otros. Amaba la dureza masculina….y él haría de Derek una persona dura.

Al día siguiente, cuando Derek fue llamado a la oficina de Luxford, éste estaba convencido que iba a ser despedido. Esa mañana todos lo habían evitado o, cuando lo miraban, lo hacían con el movimiento de cabeza que se hace por compasión ante una persona fallecida. Su secretaría, Carol, que ahora tenía el mejor de los conceptos, como una gran trabajadora, apenas podía mirarlo a la cara. Ella mantuvo la mirada baja cuando le comunicó que era requerido en la oficina de Luxford.

El arte de la intimidación, pensó Luxford. ¿Cómo debería mostrarme ante él? Veamos. Él probablemente espera lo peor -ya me ha visto destrozar a otros. Quizás hacer todo lo contrario lo haga bajar la guardia.

Luxford se sentó en su inmenso escritorio pero giró su silla, de manera tal que cuando Derek entrara viera el respaldo de su imponente sillón, en vez de su cara.

"Siéntate, Derek"

"Si, señor"

Lentamente la silla fue girando y los enfrentó: "Derek, parece que ayer tuvimos un pequeño malentendido". Sonrió, pero era una sonrisa forzada.

Derek esperaba que el hacha cayese sobre él.

"Pero, quiero que sepas que valoro tu trabajo… y tus opiniones. Te llamé para decirte que pienso que es hora de que tomes tus primeras vacaciones. Estoy haciendo los arreglos para que puedas ir a la casa de retiro, por el término de una semana y realmente deseo que no guardes ningún rencor por lo de ayer. Que tengas una buena semana.", concluyó mientras hacía girar la silla nuevamente.

"Ehhh.

…gracias…ehhh…si señor…..gracias". Se levantó de su silla lentamente, como asustado y se retiró de la oficina. Lo primero que hizo fue encontrarse con Carol.

"¿Es todo?, ¿te despidieron?", preguntó Carol.

"No…ehhh…no. Me está enviando a la casa de retiro. Me dijo que valora mi trabajo y mis opiniones."

"Me alegro", dijo Carol y le sonrió.

"El Dr. William Abenna, por favor." Una pausa. "William, encantado de escucharte. Sí, tengo otro candidato para ti, un hombre joven, bastante bueno. Pero tú verás todo lo que puedas cambiarlo, ¿no es cierto?"

La voz del otro lado del teléfono rió.

"Es brillante, William. La compañía lo necesita. Pero yo, por supuesto, lo necesito también. Sabes perfectamente lo que quiero decir….Bien, ¿este fin de semana, entonces?. Sí, está todo arreglado. Oh y…Gracias William".

La siguiente tarde, Derek voló hacia el Instituto Abenna. Le parecía que iba a ser una semana excelente. Le habían programado una serie de conferencias que le resultaban intrigantes e interesantes. Tenía su propio lugar para hacer ejercicios, su propio sauna, refrigerador, videocasetera, TV, y una completa biblioteca de negocios y cintas de entretenimiento. Todo lo que él podría desear para una estadía agradable. Su única tarea era completar un "inventario personal", un formulario que él decidió sacarse de encima inmediatamente.

El inventario era casi como un perfil psicológico, así como también una lista sobre qué cosas le gustaban y cuáles no. Se sentía un poco incómodo teniendo que confesar sus gustos personales, pero pensó que el objetivo de la misma era adaptar la estadía a las necesidades de cada persona. ¡Esto tenía que estar costándole a Luxford mucho dinero!.

Nombre: Derek C. Miles – Ocupación: Analista y programador de computadoras – Edad: 29 – Estatura: 1.90 – Peso: 85 – Salud: Buena – Preferencia sexual: Heterosexual – Estado Civil: Soltero – Actividades favoritas: Caminar, operar computadoras, entrenar – Actividades que menos le gustan: Bowling, opera, ¿¿¿ballet???

– Comidas favoritas: Pastel de queso, lasagna, bistec – Comidas que no le gustan: Nabos, espinacas, coliflor – ¿Fuma?: No, lo odio – ¿Bebe alcohol?: Sí – ¿Con qué frecuencia?: Usualmente, una cerveza por día. Algunas veces, vino – ¿Alguna vez en su vida ha estado utilizando drogas (no medicinales)?: No (etc……).

El Dr. Abenna ordenó sobre un perfil de 6 páginas el cuestionario respondido por Derek, dándole prioridad a aquellas preguntas que permitiesen ahondar su perfil psicológico. Derek, de hecho, era una persona polifacética, feliz, con un fuerte interés en su trabajo, demasiado quizás, probablemente para mitigar la falta de compañía femenina y de sexo. Sobre el perfil, el Dr. Abenna delineó las áreas que mas le interesarían a Aaron Luxford y agregó algunas cosas más que podían resultarle de utilidad. Aaron estaba en lo cierto. Derek parecía ser un espécimen muy fino.

La cena era extravagante y durante la misma, Derek se encontró con otras personas que seguramente estarían allí por el mismo motivo. Todos eran amables, confiables y trabajaban duro. Derek se juntó inmediatamente con Eric, un técnico de computadoras de Edmonton. Ellos bromearon durante la cena con el humor de dos que se conocen desde hace mucho tiempo, burlándose amablemente sobre la profesión de cada uno. Derek deseó tener más tiempo en la semana para conocer mejor a Kevin. Hacía mucho tiempo que él no entablaba una amistad. Mientras Derek salía con Peg, ella ocupaba todas sus horas libres y muchos de sus amistades fueron quedando de lado. Sería bueno cultivar una nueva amistad, aunque en el futuro tuviesen que comunicarse por e-mail, debido a las distancias que los separaban.

Después de la larga cena y de un paseo aún más largo al aire libre, Derek y Kevin se dieron las buenas noches y cada uno se fue a su cuarto. La droga que le suministraron a Derek hizo efecto durante la noche, mientras dormía, y él nunca se enteraría de lo iba a pasar.

"Derek, estás sumergiéndote más profundo y más profundo…..sintiéndote más y más relajado y confortable. Tu puedes abrir los ojos y mirar el cuadro que est&

aacute; frente tuyo. Cuando tú mires el cuadro, te sentirás cálido y bien, protegido y seguro."

Un shock eléctrico inundó su cerebro y le provocó una erección instantánea.

"No hay nada que tú no harías por este hombre. Él es la vida misma…(shock…shock) y tú le rendirás culto. La vida sin él es imposible (shock…shock…)…tú lo necesitas…lo necesitas desesperadamente"

Cada noche, durante toda la semana, los shocks continuaron.

"Yo pienso que ya es hora de hacer cambios menores en su personalidad", le dijo el Dr. Abenna a su personal durante el tercer día de estadía, "Pongan en marcha la segunda parte del plan, creo que él esta listo".

"Dios, hoy tenemos la tarde libre", pensó Derek. "Serán mis primeras horas sin pensar en el trabajo. Sería bueno que Kevin quiera venir algunas horas a la ciudad". Derek caminó por el patio, hacia la habitación de Kevin, a la hora del desayuno. Lo había visto en la cena de ayer pero no tuvo oportunidad de hablarle, porque el grupo al que lo habían asignado tenía una cena de negocios, es decir un ejercicio de capacitación.

Golpeó la puerta de la habitación y escuchó la voz de Kevin invitándolo a que pasara. Abrió la puerta y entró. Al principio no vio a Kevin, pero luego desde el baño que se encontraba al final de la suite, escuchó su voz y sólo pudo ver una porción de su cuerpo a través de la puerta.

"Lo siento, estaba terminando de arreglarme. Dormí un poco más de lo esperado. ¿Eres tú, Derek, no es cierto?"

"Sí"

"Bien, no sea cosa que estuviese invitando a entrar a un loco con una navaja de afeitar"

Kevin salió del baño completamente desnudo. Un cigarro mediano colgaba de su boca. Derek no sabía que fumara, él no se lo dijo la otra noche. Parecía muy cómodo estando desnudo, pensó, y Derek no podía dejar de mirarlo. Estaba tan…. bien… hermoso. Era la única palabra que acudía al cerebro de Derek. Y tan puramente masculino. El cigarro parecía irradiar poder y fuerza. Derek sintió crecer su miembro y se avergonzó, pero no podía parar de mirarlo. Y no podía articular palabra.

"Hey, ¿qué te pasa, hombre?. Te ha comido la lengua el gato"

"Ehh…no….sólo que….me gustaría que vinieras conmigo a la ciudad esta tarde, eso es todo"

Kevin sonrió y se acercó. Masticaba su puro y resoplaba. Se paró directamente frente a Derek y lo miró fijamente. El humo del cigarro iba directo a la cara de Derek y su miembro se agigantaba cada vez más. Le dolía tenerlo apretado en sus pantalones.

Kevin alcanzó con una mano la nuca de Derek y con la otra se quitó el cigarro. "¿Estás seguro que quieres irte de aquí?" Y acercó la cara de Derek a la suya y sus labios se encontraron, sus lenguas se sondearon y se buscaron.

Derek pudo saborear el tabaco en su boca y lo notó muy agradable. Nunca le había gustado antes, pensó. ¡Y menos de la boca de un hombre!, y entonces todos los pensamientos lo abandonaron cuando la pasión comenzó a consumirlo. Se tiró sobre la cama y las manos de Kevin fueron sobre él, masajeando suavemente los pelos sobre su pecho y frotando la poderosa presencia que existía bajo sus pantalones.

El monitor de televisión estaba en la posición correcta para que el Doctor pudiese registrar bien el resultado de su trabajo. Después de haberse cogido a Derek, el Doctor apagó su cigarro y miró el cuerpo dormido sobre la cama. Escuchó un ruido que provenía desde fuera de la habitación. El Kevin real estaba llegando antes de lo previsto del mandado que él le había encomendado hacer en el pueblo. Suponía que iba a demorar por lo menos una hora más.

Desafortunadamente, Kevin abrió la puerta antes que el Dr. Abenna pudiese reaccionar y entonces lo encontró en la habitación.

"¿Qué carajo está pasando? ¿Qué está haciendo usted aquí? ¿Quién está en mi cama?….¿Derek?"

"Oh, Kevin, Kevin, Kevin, mi muchacho. Necesitas dormir"

Inmediatamente Kevin cayó al suelo en un profundo sueño. "Qué desgracia que hayas vis

to todo esto, Kevin. Hoy, tendremos que trabajar un poco más de lo planeado"

Caminó hacia Derek que se encontraba desnudo sobre la cama: "Derek…tú olvidarás todo acerca de tu encuentro con Kevin… de hecho, estarás muy enojado con Kevin porque él ha dicho cosas terribles de tu jefe, el Sr. Luxford. Es el bastardo más arrogante que has conocido en tu vida. Insultó a Luxford y denigró tu trabajo. Tú le dijiste que estaba equivocado y que no lo perdonarías nunca, a menos que se arrastrara y te pidiera disculpas. Él se río de tí y tú lo golpeaste, dejándolo desmayado en el suelo. Quiero que te sientas muy orgulloso de haberle dado su merecido y quiero que vayas a desayunar pensando solamente en como él tendrá que arrastrarse para pedirte una disculpa y la forma como puedes rebajarlo".

Derek salió de la cama y, cuando se estaba vistiendo, miró el cuerpo inmóvil de Kevin y sonrió. Luego dejó la habitación, ignorando totalmente la presencia del Dr. Abenna.

"Ahhh, ahora me iré a desayunar y miraré este pequeño y amado video", pensó Abenna.

Derek se dirigió a la cafetería y tomó un rico omelette de vegetales (espinaca y brócoli, sus favoritos) y ¡casi vomitó cuando vio que estaban ofreciendo mini-bistecs para el desayuno! "Me pregunto que voy a hacer en mi tarde libre", pensó.

La noche anterior sometieron a Derek a varias pruebas y él las pasó satisfactoriamente. Estaba autorizado a ir a la ciudad, donde compró entradas para ver un ballet, finalmente cenó en un buen restaurant vegetariano, después de haber pasado por al menos diez lugares italianos, donde ni siquiera podía observar la comida. Amaba el ballet y estuvo a punto de esperar en la puerta del teatro al bailarín principal para demostrarle su admiración por lo bien que había bailado, pero cambió de idea y decidió que era mejor volver a la casa de retiro.

A su regreso, pasó por un bar que lucía interesante. Entró y pidió un Bloody Mary, pero la camarera le trajo un Gin Tonic. Derek le dijo que se había equivocado y la señorita lo trató descortésmente. Terminó gritándole en la cara. Después de decirle todo tipo de obscenidades, fue echado del lugar y estaba tan disgustado que entró en otro bar y se tomó seis medidas de whisky escocés en no más de veinte minutos. Sintiéndose mucho mejor, decidió regresar a su suite.

A su arribo, esperando en la puerta de su habitación, estaba Kevin. Viendo llegar a Derek, juntó sus manos, se arrodilló y le pidió que lo perdonara. Le dijo que sería capaz de hacer cualquier cosa para lograr su perdón. Derek se puso duro cuando vio al hombre suplicándole. Llevó a Kevin dentro del cuarto y se propuso a encontrar la manera de rebajarlo. Lo observó mientras hizo que Kevin se afeitara completamente el cuerpo, hizo que Kevin comenzara a lamer sus pies y ocasionalmente le permitió que chupara la verga. Fue la peor de las humillaciones.

Derek realmente estaba ansioso de retornar al trabajo. Había sido una estadía maravillosa (debía recordar agradecerle al Sr. Luxford y al Directorio), pero había mucho trabajo y mucho dinero para hacerle ganar a la empresa. Llego a su trabajo media hora más temprano que de costumbre y encontró a Carol maquillándose en el escritorio.

¡Qué flor de hija de puta! No había excusa para eso, pensó. A ella se le pagaba por trabajar ¡Qué clase de mujer! Le arrebató el lápiz de labios de las manos, le gritó que volviera a sus tareas, quiso saber porqué su correo no había sido ordenado mejor en su ausencia y se encargó de hacerle notar la pobre calidad del trabajo que ella realizó mientras él no estaba. Estaba hecho una furia. Cómo podía ser que había que controlar a todas esas mujeres a cada momento, de lo contrario enseguida sacaban provecho de la situación.

Aaron observó la riña con su secretaria a la distancia. Al menos el muchacho estaba comprendiendo lo que él sabía de las mujeres desde hace muchos años. Se merecen eso y mucho más. Sonrió y regresó a su oficina.

Derek se puso a trabajar inmediatamente, pero al final de la mañana ya tenía decidido que no podía continuar trabajando con Carol -una reverenda puta- así que la despidi&o

acute; al mediodía. Fue hasta la computadora y mandó un e-mail al departamento de personal comunicando que ella había sido despedida y ordenó que se publicara un aviso pidiendo, preferentemente, un secretario de sexo masculino para comenzar a trabajar inmediatamente. Luego llamó a Edmonton y le dijo a Kevin que necesitaba un secretario y que él debía aceptar el empleo, algo más acorde a su talento.

El Sr. Luxford lo llamó después del almuerzo. Esta vez, cuando Derek entró a la oficina de Luxford, el jefe estaba sentado en la gran silla observando su ingreso.

"¿Has disfrutado el retiro, Derek?"

"Oh, sí, señor. Fue estimulante. Aprecio mucho que me haya dado la oportunidad y yo intentaré retribuirle la fe y la confianza que usted puso en mí".

"Muy bien, Derek. Duerme, por favor"

"Sí, señor", los ojos de Derek se vidriaron inmediatamente, pero no se cerraron, porque así le había sido ordenado.

"Derek, me gustaría ver el resultado de todo el entrenamiento que has recibido. ¿Te molestaría quitarte la ropa para mí?"

"No, señor. Como usted diga señor". Se puso de pie y comenzó a sacarse la ropa, apilándola cuidadosamente sobre la mesa más próxima a él. Los efectos del trabajo de gimnasio y del adecuado régimen de comidas de la última semana, habían esculpido bellamente su cuerpo.

"Muy lindo, Derek. Excepto por tu pelo, demasiado yuppie. Pienso que me gustaría verle con menos pelo atrás, pero mantenga el largo en la parte superior, pienso que le quedaría bien con su cara larga y sus pómulos prominentes. Un aro, quizás. Y vuélvase rubio. Sí, definitivamente. ¿Lo haría por mí, Derek?"

"Me haría feliz hacerlo, señor"

"Sí, le encantará su look, Derek, estoy seguro. Realmente me gustan los hombres con el cuerpo suavemente trabajado. Tú quieres estar suave y fuerte, ¿no es cierto?. Eso realmente me excitará, Derek. Y tú te excitarás mucho, también, ¿no es verdad?"

"Oh, sí, señor"

"Ahora, ven aquí, Derek y muéstrame cuanto apreciaste la semana que te has tomado. ¿Has besado a un hombre, Derek -besado sexualmente, ¿me explico?"

"Sí, señor"

"Bien. Quiero que me beses. Y cuanto más lo hagas, más te encontrarás excitado sexualmente. ¿Es lo que siempre has estado soñando, ¿no es así? ¿Siempre has querido besarme?"

"Sí, señor….siempre"

"Bien, entonces ven, no seas tímido"

"No, señor"

Derek dio la vuelta al escritorio, puso a Luxford contra la pared y comenzó a besarlo, lentamente al principio, su lengua penetrando la boca de Luxford como un ariete y cuanto más lo besaba, más se excitaba, los besos se volvían más y más apasionados, intensos y poderosos. Era como si el sexo le hubiese sido negado a Derek durante años y ahora, de repente, estaba entrando a raudales frente a Luxford.

"El sabor a tabaco en la boca del Sr. Luxford me enloquece", pensó. "Qué afortunado soy de saber que éste sorprendente hombre gusta de mí. Haría cualquier cosa por él. ¡Lo amo!"

Luxford estaba disfrutando completamente la pasión que éste hombre sentía hacia él. Las manos de Derek estaban sobre su cuerpo y sentía una explosión de placer en cada beso y en cada abrazo. Detuvo la acción momentáneamente, simplemente pidiéndole a Derek que hiciera una pausa, lo llevó a la cama y lo hizo caer nuevamente sobre él. En minutos, Derek le había quitado la ropa a Luxford y le estaba dando una terrible chupada de verga. Parecía totalmente dedicado a satisfacer al objeto de su afecto y nada le importaba de él mismo. Finalmente, Luxford acabó, pero tuvo otra erección de inmediato. Entonces tomó el firme culo de Derek, que se lo ofrecía provocativamente, y lo penetró. Derek gritó un dolor glorioso ya que su amante lo estaba usando totalmente.

Derek era el tercer empleado que había sufrido "el retiro". Luxford realmente no sabía que podía esperar de este muchacho. Pero no quería esperar demasiado para averiguarlo. Su empresa estaba creciendo

ciertamente y este muchacho todavía era el más excitante. Había notado todavía una cierta resistencia dentro de él, no referida al sexo, pero sí hacia algunas estrategias de negocios. Un buen argumento era siempre un preludio a un sexo mejor, pensó.

Estando todavía encima de Derek, le pidió que se vistiera. Le dijo que estaba muy complacido con su desempeño y que le gustaría que fuese a su casa a cenar. Derek estaba feliz con el cumplido.

"Debes despertarte ahora, Derek"

Derek habló: "Realmente deseo poder tener nuevamente una oportunidad como ésta, señor, y anhelo poder mantener su confianza", dijo, siguiendo la conversación que había comenzado un momento antes de que Luxford lo durmiera.

"Escuché que despediste a alguien hoy"

"Sí, señor, a una incompetente. No podía permitirle que siga estafando a esta compañía. Ya he pedido un secretario -hombre- para que la reemplace. Es la única manera de tener un buen día laboral. Hay un hombre joven, que conocí en el retiro, que pienso podría ser excelente para ese cargo".

"Excelente, mi muchacho. Realmente debes venir a cenar, esta noche. Te espero a las siete"

"Muchas gracias, señor". Cuando Derek dejó la oficina se miró en el espejo y pensó que feo y anticuado era su corte de pelo. Quizás algo más corto en la parte de atrás y en los lados luciría mejor.

Derek se preparó durante la tarde afeitando su cuerpo, algo que él siempre había querido hacer y compró un matizador para aclarar el pelo, haciéndolo más rubio. Lucía muy bien, pensó, mirándose fijamente al espejo.

Cuando Derek llegó a la casa de Luxford, le sorprendió ver que uno de sus socios, Philip, le abría la puerta. Lucía como un mayordomo, pero sin uniforme. Philip no pareció reconocerlo pero se comportó muy profesionalmente, como un mucamo, con modales más bien distantes.

Cómo le gustaría vivir alguna vez en un lugar como éste y estar cerca todo el tiempo de semejante hombre como el Sr. Luxford. Sería fantástico.

"Derek, mi muchacho", dijo Luxford cuando Derek entró al hall "Qué bien que te ves. Duerme. ¿Lo harás?. Tengo un pequeño trabajo que necesito que esté hecho antes que nos sentemos a cenar. Seguramente recordarás perfectamente al horrible George Templeton, ese que tú equivocadamente defendiste algunas semanas atrás. Él se ha alejado del pueblo unos días. Quiero que vayas a su casa y veas si puedes encontrar los planos de su nuevo diseño. Le enseñaremos quién es el jefe. ¿Harías eso por mí, no?"

"Seguro, Sr. Luxford. Me hará feliz hacerlo"

"Philip te acompañará, pero me gustaría que tú seas el único que entra en la casa. ¿Me harías ese pequeño favor?"

"Seguramente, señor"

"Por supuesto, si fueras atrapado, dirás que todo esto fue tu idea y que yo no tengo nada que ver"

"Por supuesto, señor. Es una idea totalmente mía"

Cuando Derek regresó esa noche, tuvieron una maravillosa cena y luego se retiraron al dormitorio, donde Luxford exhibió las maravillosas cintas eróticas orientales que Derek había estudiado en su semana de retiro. Derek se entregó a una noche entera de exquisita y dolorosa pasión.

El siguiente día de trabajo Derek pareció olvidar todo lo ocurrido la noche anterior. Toda su concentración estaba puesta en ser el mejor empleado. Admiraba la ética laboral y la astucia de su jefe y anhelaba el día en que fuera ascendido en la compañía, pero por ahora estaba satisfecho de hacer lo mejor posible todo lo que le fuera ordenado.

Su nuevo secretario, Kevin, había agradado al Sr. Luxford, quien los había invitado a almorzar. Cuando regresaron a la oficina, Derek cerró la puerta y se aseguró que Kevin supiera quién era el jefe. Acabó tres veces. Luego, lo envió a la oficina de Luxford, donde los recientes talentos de Kevin fueron puestos a prueba, nuevamente.

Derek se había convertido en el empleado perfecto de Luxford.

FIN

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Graciela (I)

Hetero, polvazo, maduras. Un joven comienza a suspirar por su madura vecina. Ésta, por azares del destino tiene que mudarse temporalmente a su casa donde vivirán una noche de pasión.

Lo que les quiero contar en una historia totalmente verdadera, cambio algunos nombre y fechas como para que nadie se sienta comprometido e identificado.

Graciela se mudó al barrio donde yo vivía con mis padres y mis hermanos, exactamente enfrente, cruzando la calle. Ella era divorciada y sin hijos y yo por aquel entonces estaba saliendo con una chica desde hacía un año, todos la habían aceptado en casa y ya era como de la familia, así que mi novia pasaba muchas tardes hablando con mi madre mientras esperaba que yo regresara del Colegio.

Por otro lado, Graciela enseguida trabó amistad con mi mamá y solía venir a casa a tomar el té. Al poco tiempo se hicieron buenas amigas y hasta se asociaron para vender ropa en el garaje de la casa de Graciela que estaba desocupado. Trabajaron mucho hasta dejarlo en condiciones y en un lindo local.

Graciela era una mujer muy llamativa, alta, de medidas perfectas, armoniosa y adorablemente simpática. Cuando la vi por primera vez casi se me salió el corazón. Yo tenía entonces 17 años y como dije antes estaba saliendo con Ana, a la que hasta ese momento pensaba que la amaba, pero con el correr del tiempo Graciela empezó a ser el motivo central de todos mis pensamientos.

A los pocos meses, Graciela tuvo que refaccionar el baño, después de llamar a un plomero vecino, esté le dijo que los caños eran muy antiguos y que tenían que cambiar toda la instalación de agua. La casa era muy vieja y no le quedó otro remedio que aceptar la opinión del plomero, así que por unos días, mientras durara el trabajo, mamá le propuso que se viniera a casa ya que contábamos con la habitación sido de mi hermana mayor, ahora casada.

Por supuesto que Graciela no tuvo más remedio que aceptar y se mudó a casa. Y ahí empezó mi infierno, Graciela con sus camisones cortitos y sus batas de seda, son sus pechos asomándose casi, me torturaba y yo tenía siempre una erección hasta que ella se vestía o se iba a dormir. Cada vez que me descubría mirando lo que podía de sus pechos, me sonreía. Yo andaba con una calentura padre y después no me quedaba más remedio que desahogarme con Ana, aunque lo que yo deseaba era hacer el amor con Graciela.

Llegó el domingo y fui a visitar a Ana como de costumbre. Recuerdo que regresé bien tarde por la noche y me encontré con mamá y Graciela mirando TV, todos los demás estaban durmiendo: me acerqué y me quedé con ellas a ver la película que miraban. Tenía escenas eróticas algo fuertes y yo tenía una endemoniada erección que de sólo ver a Graciela moverse.

A las dos de la mañana mi madre se fue a dormir, entonces Graciela se dirigió a la cocinas y subió a un banquito para buscar un tarro nuevo de café que mamá le había dicho donde encontrarlo. Yo la seguí, ella perdió el equilibrio y corrí a sostenerla, terminamos los dos al piso y ella arriba mío: Le pregunté si estaba bien al ayudarla a levantarse. Ella se río y me dijo que sí, pero que no pensaba que yo lo estuviera. Lo dijo como si yo tuviera un gran problema. Me reí y le dije que los mismo pensaba yo. Ella comprendía a qué me refería.

Graciela dijo que tenía a esa altura una idea, sugerida por todas las veces que me había visto contemplándola. Me confesó que no podía imaginar cómo yo podía sentir eso por ella si tenía casi la edad de mi madre. Le expliqué que tendría la edad de mamá, pero también el cuerpo más hermoso que vi en mi vida. Ella se acercó muy despacio y me dijo que todo era una locura, no aguanté más y le agarré la mano llevándola justo sobre mi miembro, pensé que me rechazaría pero me la apretó muy suavemente y su cuerpo se pegó al mío, su boca buscó la mía y nos fundimos en un beso, luego abrió su boca y succionó mi lengua hasta la mitad. Después de unos minutos de besos y de sentir su mano sobre mi sexo, le dije que si no se detenía un poco acabaría allí mismo, ella se río y me dijo que si había estado sin sexo tanto tiempo como ella tenía

que estar super caliente.

Le sugerí que fuéramos a mi dormitorio para hablar del tema más tranquilos, ella dudó unos segundos pero como yo dormía arriba solo en el cuarto que estaba pegado a la terraza, era bastante difícil que alguien subiera. Ella se dirigió al comedor, apago la TV y subimos las escaleras tomados de la mano.

Una vez en mi cuarto cerré la puerta con llave, Graciela prendió la luz y se quedó de pie junto a la cama y ahí mismo me acerqué para besarla después de haber soñado tanto con ese momento. Después de un rato ella me separa de mí y me pregunta otra vez si realmente estaba seguro de querer hacerlo con ella, una mujer mayor. Le dije que sí, que había pensado y soñado con ese momento muchas veces. Le desaté el nudo de su bata y vi como se deslizaba por sus hermosos hombros y cayo a sus pies. La besé la parte alta de los pechos antes de terminar de sacarle lo que le quedaba de ropa interior. Cuando vi su cuerpo desnudo no podía creerlo, era más bella que en mis sueños. Tenía los pezones erectos y sobresalían, me incliné y besé uno, luego el otro muy despacio, humedeciéndolos con mi lengua. Le dije que me parecía mucho más fantástica de lo que había soñado. Me sonrió y dijo que esperaba que así fuera, me dijo que siempre había estado muy orgullosa de su cuerpo.

Abrí la cama y la hice sentar en el borde. Me ubiqué entre sus piernas y muy despacio separó sus piernas, levantó una pierna y atrapé su pie desnudo, muy despacio fui acariciando sus dedos y después me los metí en mi boca, besé sus piernas y seguí subiendo con mi boca hasta mi nariz quedo entre los labios de su vagina. Olía tan lindo que hubiera podido quedarme toda mi vida. Ella cayó de espaldas y le separé los labios con los pulgares y comencé a lamer desde el ano hasta la vagina. Cada vez que sacaba la lengua, la tenia cubierta por sus jugos, Tenía un sabor tan rico que creí que nunca me parecería suficiente el poder saborearlos, le metí uno de mis dedos y muy despacio comencé a moverlo en círculos muy despacio mientras que mi lengua había alcanzado el clítoris, atrapándolo entre mis labios y succionándolo, no creo que la haya estado lamiendo y comiendo por más de 5 minutos cuando sentí que ella me tomaba del pelo con ambas manos hundiendo más mi boca dentro suyo y llegó al clímax. Se quedó acostada temblando y gimiendo, le chupé todos sus jugos y le lamí muy bien el clítoris, me paré y fui a acostarme a su lado, recostando mi cabeza sobre su pecho.

Ella me miro y dijo que no podía ser que todavía estuviera con mis pantalones, me levanté y dejé caerlos a mis pies junto con mi ropa interior, quedando totalmente desnudo, tenía el miembro tan duro que pensé que iba a estallar en ese mismo momento, ella me llamó para que me acueste otra vez a su lado y comenzó a besar mi cara. Me dijo que hacía tanto tiempo que nadie la acariciaba así, que había olvidado lo bueno que era. Comenzó a besarme de a poco hasta llegara mi entrepierna, tomó mi verga entre sus manos y la frotó contra su rostro, luego abrió la boca y se devoró el glande, comenzó a correr su lengua por la cabecita y después de un par de segundos introdujo una porción mayor dentro de su boca, yo me levanté un poco sobre la almohada para poder observarla, sentí cómo la punta de mi verga tocaba el fondo de su garganta y su lengua jugaba con todo mi tronco, abrió los ojos y me dirigió una mirada muy excitante, su cabeza comenzó a subir y bajar, dejando que mi miembro resbalara hacia arriba y abajo, sentí una sensación maravillosa, todo lo que deseaba era quedarme allí y dejar que ella me chupara eternamente, pero estaba muy caliente y sabía que no podría contenerme mucho tiempo más. En un instante mi eyaculación pareció estallar en el fondo de su garganta, ella gimió y se la tragó toda, chupando con entusiasmo y evidente placer, no dejándome ni una gota de leche, luego retiró su boca de mi miembro y se relamió sus labios, subió muy despacio por mi cuerpo dándome pequeños mordiscos, la sostuve entre mis brazos y le dije que nunca me la habían chupado tan bien.

Comencé a besar y chupar sus grandes pechos y no pasó mucho tiempo hasta que mi miembro volvió

a endurecerse, ella se colocó sobre mí y rodeó mi verga con sus pechos. Yo comencé a acometer hacia delante y luego a retroceder. Ella lamía el glande cuando acometía, al rato le dije que me moría de ganas de penetrarla, quería sentir el calor interno de su cuerpo, ella se levantó sobre su espalda y se arrodilló sobre la cama, me deslicé debajo de su cuerpo y antes que yo guiara mi verga hacia su vagina, ella la tomó y la puso entre sus labios para que después sentarse muy despacio sobre mí, sentía como entraba mi verga dentro de ella y el calor de su cuerpo, cuando había introducido la verga entera, entraron en acción sus músculos vaginales, que me la apretaron con fuerza, no podía creer lo que estaba sintiendo, comenzamos a movernos muy despacio hasta alcanzar mayor velocidad, cambiamos de posición y ahora estaba debajo de mí, separó bien las piernas y podía ver su concha hermosa y húmeda, me acerqué muy despacio y de una sola embestida se la metí bien hasta el fondo, sus piernas envolvían mi cintura, ella encontraba en los avances de su pelvis cada una de mis acometidas, comenzamos lentamente, pero de a poco fuimos aumentando la velocidad de nuestros movimientos hasta que realmente se hicieron veloces, tenía una vagina tan estrecha que podía haber llegado inmediatamente si ella no me hubiera chupada tan bien antes.

Después de unos cinco minutos, ambos transpirábamos profusamente, yo goteaba mi sudor sobre ella y el de ambos corría por su piel. Después de un rato más Graciela empezó a llegar, luego sentí que ya me era imposible evitar el orgasmo y cedí a la presión de mis testículos, me hundía hasta el fondo y mis jugos comenzaron a inundarla, los músculos de su vagina me ordeñaron hasta dejarme totalmente seco, ambos jadeábamos, yo me coloqué a su lado, para que ambos pudiésemos recuperar el aliento. La abracé muy fuerte y le besé todo el hermoso rostro, en especial detrás de su oreja y cuello.

Quedamos juntos un buen rato hasta que me dormí, cuando los rayos del sol entraron por la ventana de mi cuarto, busqué a Graciela pero ya no estaba, bajé a tomar el desayuno y la encontré en la cocina, me confesó que no podía creer que hubiéramos hecho el amor, me habló de la diferencia de edad, de que todo había sido una locura, que ella se había dado cuenta de la forma en que yo la miraba pero que nunca hubiera imaginado que iba a suceder algo entre nosotros. Se echaba toda la culpa porque no había hecho nada para evitarlo y que sé yo cuantas otras cosas más.

La tranquilicé y le dije que la amaba desde hacia mucho tiempo y que sólo quería estar con ella, le tomé una mano y ella se electrizó toda.

Trató de esquivarme toda la semana hasta que terminaron de refaccionar su casa y se mudó nuevamente a su casa, nunca más respondió mis llamados o saludos y evitaba a toda costa estar a solas conmigo

(continuará)

Mi mail es toronto (arroba) uol.com.ar

 

Historia de una infidelidad

Hetero, polvazo, infidelidad, relato del dia. Una mujer, casada con un hombre mucho mayor que ella, no sabe aún lo que es una relación sexual plena, hasta que en un viaje se entrega al conductor del autocar que la hace sentirse plenamente mujer en la cama.

No sé cómo empezar a relatar la historia de cómo una vida de una mujer decente y corriente pasó a otra cosa bien distinta. Mi nombre es Ana, tengo 39 años y me casé a los 20 con Juan un hombre 20 años mayor que yo. En principio deslumbrada, por alguien con una buena posición social y económica muy distinta a los jóvenes de mi edad. No se si le podría llamar amor pero me cautivó. Ignoraba la realidad de este señor maduro que me llevó al altar. La verdad la supe cuando fue tarde. Se casó para acallar las habladurías, por que en su posición necesitaba tener una esposa, de la misma manera que coches, chalet o ropa cara. Yo, como dije antes desconocía todo esto aunque tuve una venda en los ojos durante muchos años.

Sexualmente de lo más corriente aunque no tenía con qué comparar en este tema. En la cama me evitaba (y luego dicen de las jaquecas femeninas) y yo creyendo que esto era de lo más normal.

No tuvimos hijos en todo este tiempo pero él sí de un matrimonio anterior, Fernando que en la actualidad tiene 22 años. Bueno para no aburrir voy a contar los acontecimientos que cambiaron mi vida desde hace 3 meses.

Decidí pasar unos días en la costa en un viaje organizado, para dejar al lado la monotonía (y vaya si lo conseguí), Juan me dijo que por motivos de trabajo no podría venir conmigo, así que me tocó viajar sola, bueno hay un refrán que dice más vale sola que mal acompañada, cogí la maleta y me propuse disfrutar de estas vacaciones.

Me subí en el autocar y la primera persona que vi fue Arturo, el chofer, y juro que esta visión me dejó impresionada, alto, morenazo, cuerpo atlético, 35 años, simpático, vamos todo un play-boy por el que cualquier mujer suspira al verle. No lo dudé y me puse en los primeros asientos para alegrarme la vista con este hombre-bombón.

Al llegar al hotel inicié conversación con él, de que no conocía la ciudad y que me aburriría como una ostra a lo que él se ofreció como guía para enseñarme los sitios más bonitos – eché el anzuelo y picó – aunque la verdad sea dicha a él no le iban a faltar oportunidades con el sexo femenino.

Para el primera día me puse coqueta, tuve que buscar urgentemente una boutique donde vendieran ropa más sexy que la que yo llevaba. Vestidos ajustados, sedas y demás para lucir un cuerpo que dicho sea de paso no está nada mal (valga la modestia). A mi edad tengo unos pechos generosos y nada caídos, mido 165 y un trasero algo respingón, vamos en una palabra deseable.

Mi ángel estaba en el hall del hotel y me llevó a pasear, yo parecía una niña la primera cita, me hablaba y yo parecía estar transportada a otro mundo. Al final terminamos en una discoteca bailando, pusieron música lenta y nuestros cuerpos se juntaron, qué maravilla sentirle tan cerca, mis vellos se pusieron de punta y por primera vez en mi vida mi sexo se humedeció. Le deseaba pero mi timidez y los prejuicios de los cuernos me jugaron una mala pasada, más tarde me dijo que estaba algo cansado por el viaje y yo también asentí (se me escapó vivo) nos dimos un beso y quedamos para el día siguiente.

Me acosté y casi sin darme cuenta mis manos recorrían mi cuerpo, con suavidad, primero en los pechos haciendo círculos alrededor de unos pezones ya duros. Me estremecía al pensar que eran sus dedos los que bajaban por mi vientre. Mi mano era su mano y mis dedos y sus dedos jugaban con mi sexo en un bosque de placer, en los labios exteriores de mi vagina y poco a poco se introducían en la morada donde quería dar cobijo a su ser. En mis pensamientos no había otra cosa que no fuera él. Cerré mis piernas aprisionando a mis manos y un dulce y profundo orgasmo se apoderó del resto de los sentidos.

Me masturbé como en la vida lo había hecho.

Sonó el teléfono, era mi marido. ¿Qué te pasa en la voz?. Nada, es el aire acondicionado. Ten cuidado no ve vayas a resfriar (si él supiera lo caliente que estaba).

Al s

iguiente día me encontraba nerviosa. Quería seducirlo con armas de mujer, poseerle y ser poseída, pero no sabía como abordarlo, mi estúpida timidez evitaba dar el paso definitivo hacia un encuentro más íntimo, pero a la vez disfrutaba de su compañía. Me parecía imposible que no notara mis sentimientos al mirarle a sus ojos o tal vez esperaba mi rendición total y absoluta.

Llegó la noche y en la puerta de mi habitación nos despedimos con un beso y al cerrar la puerta me maldecía una y mil veces por no haber sido capaz de contárselo.

Ya me disponía a acostarme cuando sonó la puerta y al abrirla allí estaba, mi corazón casi me da un vuelco, nos miramos a los ojos y sus manos rodearon mi cuerpo en un abrazo desesperado, sin palabras. Nuestros labios se unían en un beso interminable y sus manos comenzaron a acariciar mis pechos, primero sobre la tela de mi vestido hasta que suavemente bajó la cremallera y cayó al suelo. Yo ya sentía el roce de su sexo, me urgía desnudarle y lo hice sin perder tiempo, mi timidez estaba superada. Sus dedos bajaron a mi coño (esta vez no eran unos dedos imaginarios) echó a un lado mi tanga que parecía recién sacada de la lavadora de lo mojada que estaba y empezó a acariciarme ¡¡¡qué dulzura!!!.

Con los brazos me aferré a su cuello y de pie como estábamos agarró mis muslos hasta acercar su polla a la entrada de mi coño. Introdujo la punta de su glande me miró a los ojos como diciendo aquí estoy yo y sin más me la clavó toda hasta el fondo.

El grito que di lo debieron de oír en la China y empecé a susurrarle al oído – te deseo, te deseo, haz de mí lo que quieras – y vaya que si lo hizo.

Con nuestros sexos unidos me llevó a la cama, abrió mis piernas al máximo y continuó taladrándome. Yo ya empezaba a notar lo que era un orgasmo, no era una palabra vacía, era un estremecimiento de todo mi cuerpo – sigue mi amor, me viene, qué gusto, me viene, no pares.

Arturo era el dueño de la situación- toma mi polla, vas a sentir lo que es un hombre de verdad y no el cornudo de tu marido, te voy a follar como nunca te han follado – Mientras tanto su verga entraba y salía muy despacio, la sacaba hasta dejar su punta en los labios exteriores de mi coño, quieta y de repente se metía muy lentamente hasta que notaba que sus huevos me rozaban. Me estaba volviendo loca de placer. Cuando la tenía toda dentro se paró y me enseñó a contraer las paredes de mi coño para que notara su verga dura. Estaba húmeda muy húmeda y hacía que su polla se deslizara con una suavidad desconocida para mí.

No tenía noción del tiempo, no existía, solo dos cuerpos unidos por sus sexos. Yo ya me había corrido no sé cuantas veces y él seguía allí con su mástil duro y majestuoso.

Sin sacarla de mi cueva nos volteamos y me puso encima suya, para mí todo empezaba a ser nuevo, hasta la fecha una relación sexual constaba de bajarme las bragas, abrir algo las piernas y por último dos minutos (escasos) de penetración, vamos que no me daba tiempo ni de gemir y un ahhh tímido anunciaba su descarga. Esto era todo lo contrario con Arturo no se sabía cuando podía acabar (ni me importaba) y los gemidos y comentarios obscenos no paraban como ahora – venga trágate mi estaca, trágatela toda que tienes hambre atrasada de polla. Sus manos se posaron en mi culo para que no parara de moverme y su boca dirigió su ataque a mis pechos primero con la lengua y después con la boca y los dientes dándome mordisquitos en los pezones produciendo el delirio – ayyy, qué gusto mi amor, qué grande y dura está, me vas a matar, qué cachonda me tienes .

– Ahora vas a saber como se folla un coño desde atrás -. Me hizo ponerme a cuatro patas y cerró algo mis piernas para sentir más el roce de su herramienta al entrar en mi interior. La punta de su polla empezó a jugar con mi clítoris y mis labios exteriores y a veces subía hasta mi ano volviendo a bajar para hacer círculos con mi sexo – no me hagas sufrir más y métemela ya – , y parece que oyó mis súplicas y como un buen torero metió su estaca de un golpe.

Qué mojada estás, si quieres mi leche pídemela – síííííí, dame tu leche, métemela hasta el fondo, f&oacu

te;llame, córrete. Me agarró de las caderas, embistió y yo creía que me iba a sacar por el estómago. Qué manera de correrse, qué maravilla y después nos quedamos exhaustos y nos dormimos.

Me desperté con los primeros rayos del día, estaba abrazada a Arturo que todavía dormía, empecé a observarle y me fijé en su sexo. Oh, Dios, otra vez duro, mi mano se posó en él y volví a excitarme, se despertó y me dijo – Ahora te vas a tomar el desayuno – , no me lo pensé, mis labios y mi lengua comenzaron a recorrerlo desde su base hasta la punta hasta que me agarró la cabeza – chúpamela es toda tuya – abrí la boca y me la empecé a tragar. Arturo se incorporó y también dirigió su boca a mi sexo. Sentí un doble gusto al chupar y ser chupada de esa manera. Esa lengua me hacía ver las estrellas otra vez hasta que se separó, me apartó la cara, nos miramos y ya sabíamos que vendría después, me tumbé con las piernas bien abiertas y nuevamente comenzamos a hacer el amor. Vaya fiesta de sexo.

Pasamos toda la mañana en la habitación follando sin parar, él ya era mi amo y yo ya estaba dispuesta para hacer, decir, tocar o chupar lo que me ordenara. Me hizo afeitar mi sexo dejando unos pocos pelitos en el Monte de Venus y, a partir de ese momento cuando estuviera con él no debía llevar bragas para tener libre acceso cuando se le antojara, incluso me mandó llamar por teléfono a mi marido a la vez que me estaba comiendo el coño.

Hola Juan. ¿Cómo te encuentras?. Muy biiiien en la gloria. ¿Qué te pasa en la voz?. Nada me acabo deeee despertar ummmm. ¿Qué vas a desayunar?. Un plátano, me apetece un montón – ahora Arturo apartó su boca de mi chochito y lo cambió por su polla – ayyyyyy cariño no te lo vas a creer pero me acabo de clavar una estaca. ¿Te has hecho daño?. Un poco, te dejo porque me voy a curar, un beso, adiós.

Venga Arturo clávame la estaca hasta el fondo que me quiero correr – ¿Vas a ser mi puta?. Si tu putaaa, Cómo no me obedezcas, te saco la polla de dentro. Si amor, te obedeceré pero por favor mi vida fóllame, fóllame, sigue, no pares, dame máááássss.

Las vacaciones acababan, no quería separarme de mi macho, le quería para mí todo el día. Arturo me dijo que le tenía que llevar a mi casa, en principio pensé que era imposible, aunque al final ideamos un plan para que pareciera que era un primo mío que venía de viaje y se quería instalar en mi ciudad y de esa manera estaríamos juntos. Pero eso os lo contaré más adelante.

Besos.

Juana de Arko.

 

Joven provinciano

Hetero, polvazo, primera vez. Un joven acude a una consulta médica y se encuentra a una bella y caliente doctora que además de hacerle un completo reconocimiento le inicia en el sexo en un tórrido polvazo.

Había encontrado un trabajo nuevo, y fui a la ciudad desde mi pueblo para una revisión médica. Aquella misma tarde a las 7 recién duchado llegué a la consulta del médico era una tarde de julio muy calurosa. Subí hasta el noveno piso y pulsé el timbre de la consulta, al cabo de una rato me abrió una chica de aproximadamente mi edad unos 19 años, con un hilo de voz, ya que era muy tímido con las mujeres, le dije que tenia visita a esa hora – – Ahora mismo le visita la doctora – dijo- pase

Mientras me acompañaba a la sala de espera le pregunté – – ¿Pero que no es la consulta del doctor Navarro? – – Sí, pero esta de vacaciones, y en su lugar visita la doctora Gómez – me respondió – Yo me puse tremendamente nervioso, no me gustaba nada que una mujer me hiciera aquella revisión médica, pero nada podía hacer, así que pase a la sala de espera cual cordero entrando en el matadero.

Al cabo de lo que me pareció muy poco tiempo, entró la recepcionista y me indicó que ya podía pasar al despacho, la seguí y entré en una austera sala con el mobiliario de una consulta cualquiera, detrás de una gran mesa se sentaba la doctora Gómez, de unos 38 o 40 años vestida con la habitual bata blanca. Me indicó que me sentara y me sobresalté al oír como se cerraba la puerta detrás de mí. Me senté algo enervado en una de las dos butacas enfrente de la mesa y oí como la doctora Gómez se me presentaba, después de decirme que se llamaba Laura me hizo una larga serie de preguntas acerca de enfermedades, hábitos, etc. para crear mi historial médico, algunas de ellas bastante directas y humillantes para mí, como la de cuándo ha sido la ultima vez que has realizado el acto sexual, tentado de mentirle y desechando la idea de inmediato, le contesté que nunca lo había realizado, ella posó sus ojos sobre mí y continuó con sus preguntas, al cabo de 15 minutos, acabó puso todo mi historial en una carpeta y me dijo

– Desnúdate, allí tienes un biombo – dijo señalando una esquina de la habitación – – Doctora, hum – dije yo – – No me llames doctora, llámame Laura, ¿vale? – – Sí

Fui detrás del biombo y me quité toda la ropa, excepto mis slips, y salí. Cuando ella me vio me ordenó que me quedara completamente desnudo, yo lo hice así y tapándome como pude salí nuevamente detrás del biombo, ella me señaló la camilla, hacia donde fui y me tendí.

Empezó su exploración con el estetoscopio durante bastante rato y después con sus manos palpando mi cuerpo por todas partes, reparé que no utilizaba los guantes para nada, sino que lo hacía con sus manos desnudas. Me hizo separar las piernas y palpó el interior de mis muslos, yo cada vez estaba más incomodo con sus tocamientos, llego a mis testículos, los sopesó, los apretó, mi pene empezó a cobrar vida muy rápido y ella lo notó, yo me quería tapar cuando ella me dijo:

– No tienes por qué preocuparte, es una cosa normal en los hombres. Su voz se había vuelto muy dulce y sensual, mientras su dedo acariciaba mi escroto de arriba abajo, mi placer aumentaba por momentos, la piel de mi escroto arrugada por la excitación hacía que mis testículos parecieran una nuez, de repente asió el pene con una mano y empezó a masturbarme, yo cerré los ojos y me dejé invadir por el placer.

– Nunca te habían echo algo así – – Nunca – dije yo controlando mi voz a duras penas – – ¿Sabes que estás muy bien dotado? Tienes una polla preciosa – – Hummmm… – – Lo que me extraña que no hayas estado con ninguna mujer ,¿Te haces pajas a menudo? – me preguntó de sopetón – – Sí – contesté yo – – Así, ¿que prefieres el sexo en solitario? ¿o te gusta más lo que te hago yo? – – Sí, prefiero lo que me haces tu – – Ven – me dijo

Me cogió de la mano y me llevó a otra habitación contigua, que resultó ser un dormitorio, con una cama grande, un sofá de piel y un tocador, ella con un gesto me ofreció sentarme en el sof&aa

cute;, el contacto de la piel en mi cuerpo desnudo me erizó todo el vello. Ella se sitúo delante de mi y con una mirada de intensa lujuria empezó a desabrocharse la bata, ni en las más imposibles fantasías, ni en mis más ardientes pajas me había imaginado una situación así.

Cuando llegó a su ultimo botón, se abrió la bata completamente y puede contemplar la primera mujer desnuda que veía. Toda su cara era de autentica lujuria, su cuello hermoso se erguía por encima de la perfecta curva de sus hombros sus pechos eran generosos y turgentes, sus pezones reducidos a la mínima expresión apuntaban hacia delante excitados y erectos, su vientre era terso y plano, su ombligo apenas un pequeño y perfecto cráter, la curva de sus caderas era la perfección, su monte de Venus, que abultaba lo justo, estaba tapizado con una pequeña flecha de vello púbico que apuntaba al centro de su sexo, escondido entre sus bien formados muslos.

Ella al ver mi cara de admiración sonrió, mientras lentamente se daba la vuelta y me dejaba ver toda su espalda y el escorzo de sus nalgas que amagaba sus partes mas intimas.

Se sentó a mi lado y yo que ya no tenía rastros de mi timidez le pasé una mano por su cuello y la besé en los labios, ella abrió su boca y me ofreció su lengua, húmeda, caliente y puntiaguda, el beso, el primero que me daban duro mucho tiempo, mientras nos besábamos ella reanudó las manipulaciones sobre mi pene.

Dejó de besarme y me preguntó:

– ¿A qué esperas para tocarme las tetas? Son tuyas tócamelas Puse mis manos encima y aprecié su dureza. – – Nunca has tocado a una mujer. ¿Verdad? – me preguntó – – ¿Por qué, lo hago mal? – dije yo angustiado – – Mira hazlo así – empezó a pellizcarse suavemente los pezones mientras gemía. Ahora tu

Yo empecé a seguir sus consejos y sus gemidos aumentaron, para acallarlos me ofreció otra vez su lengua – – Chúpame las tetas – me dijo atrayendo mi cabeza hacia ellas. Los pezones así, humm…, lámelos, así, con tu lengua, qué placer, sigue no pares Después de dejarle sus tetas bien remojadas ella me volvió a besar y me dijo – – ¿Te gusta? – – Sí, mucho… – respondí yo

Ella se sentó en el borde del sofá y abrió sus piernas – – Ven, arrodíllate aquí.

Me arrodillé entre sus piernas y vi como los labios de su sexo estaban brillantes por la humedad.

– Acaríciame aquí – susurró señalando su coño.

Pasé los dedos por sus húmedos labios mientras el olor a sexo me embriagaba de lo cerca que estaba, ella gemía en susurros y se contraía adelante y atrás – – Mete tus dedos, así, muy bien, sácalos y mételos. – Cogió mi mano guiándome y me hizo dar vueltas alrededor de su sexo mientras sus vaivenes y gemidos aumentaban en número y en volumen. De repente me quitó la mano y atrajo mi cabeza hacia el centro de sus muslos mientras me decía:

– Chúpamelo, chúpame el coño, cielo, follaje con tu lengua. – Yo noté el sabor de su sexo en el momento en que mis labios tomaron contacto con sus labios, me sabía a gloria, quería chupárselo bien, quería que ella continuara gozando como lo estaba haciendo, seguí sus instrucciones y le introduje la lengua entera.

– Ah, cabrón, qué bien me lo haces… – Ella se irguió y después se desplomó gimiendo como nunca, intenté no perder mi posición y un liquido caliente inundó mi boca, ella apretó mi cabeza entre los muslos, impidiendo que yo me apartara y obligándome a beber el néctar que salía de su sexo, mientras culminaba su orgasmo. Suspiró, se arrodilló delante de mí y me dio otro largo beso, después lamió toda mi boca y mi barbilla. – – Cariño – me dijo – me has hecho una de las mejores mamadas en mucho tiempo, y eso se merece una recompensa, ven. – Me llevó al lado del sofá, delante de una pared que estaba cubierta por un espejo del suelo hasta el techo y se arrodilló delante de mí de forma que su boca quedo a pocos centímetros de mi pene que latía frenético dando golpes en mi vientre

– Desde que te he visto la polla he deseado tenerla en mi boca. – Su mano estiró la piel hacia abajo, haciéndome dar un respingo de dolor, que calmó con unos besos en mi prepucio, mientra

s acariciaba mis testículos. Cuando acabó, su lengua empezó a recorrer mi sexo de arriba abajo mientras me miraba directamente a los ojos, con una expresión de sumisión tal que me hizo apartar la vista. Entonces me vi en el espejo, ella arrodillada chupándome y eso me excitó tanto que, ya sin inhibiciones de ningún tipo, le cogí la mano que tenia libre, se la chupé y la acompañe hacia el centro de mis nalgas, ella al principio no pareció entender, pero después con cara de autentica lujuria se pasó la mano por su sexo y fue a buscar la entrada de mi ano, yo noté su dedo presionando, hasta que entró la punta – – ¿Te gusta? – – Sí, sigue, mételo mas, quiero tu dedo entero – e imitando su lenguaje dije- mientras me chupas la polla. – Ella lo fue metiendo lentamente, mientras mi pene desaparecía dentro de su boca. Empecé a moverle rítmicamente su cabeza, estaba en un sueño, el placer salía en círculos concéntricos desde mis testículos y llegaba a todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo, cuando su dedo se dobló hacia adentro y acarició mi próstata en círculos, una explosión de placer recorrió mi cerebro y bajó hasta mi polla que se había hinchado hasta limites desconocidos, mi leche se desparramó a borbotones en el interior de su boca, a cada contracción de mi polla, ella lamía mi prepucio desde el interior, cuando suavemente sacó el dedo de mi ano, fui temblando hasta la cama y allí me estiré boca abajo. Al cabo de un rato ella se estiró a mi lado y empezó a acariciar mi espalda

– ¿Te ha gustado la primera mamada que te hacen? – – Mucho, nunca había imaginado que daba tanto gusto… – – Más que tus pajas en solitario, verdad, lo que me ha gustado es que has vencido tu timidez y me has guiado para darte mas placer, te confieso que eres el primer hombre que reconoce que le gusta tener algo metido en su culo cuando folla, y eso me ha puesto muy, muy cachonda. – – Ahora me da algo de reparo – dije yo avergonzado – – Eso lo arreglo yo – me dijo

Se incorporó en la cama y me abrió las nalgas, noté el agujero de mi ano libre y por instinto flexioné mis rodillas para levantar mi culo, su lengua se metió en mi raja y empezó a subir y a bajar por ella, cada vez que pasaba por mi agujero un gemido salía de mi garganta, me notaba completamente mojado por su saliva, de repente cambió y empezó a trazar círculos con su lengua directamente en el ano.

– Es la primera vez que hago esto y me encanta chuparte el culo – me dijo

Mi polla todavía dolorida se empinó otra vez queriendo más.

– Fóllame ahora mismo. Méteme la polla hasta el fondo. – Al ver mi cara de "cómo se hace" me hizo ponerme boca arriba

– Y ahora el primer polvo

Cogió mi polla, la puso tiesa empezando a flexionar sus rodillas, cuando mi prepucio rozo sus labios ella gimió, yo notaba el calor de su coño en la punta de mi polla, ella bajó suavemente hasta el fondo, flexionó las rodillas otra vez y se sentó al estilo indio encima de mí, yo notaba mis testículos apretadísimos entre mis muslos y su culo y mi polla tocando todas las paredes de su coño. Ella llevó un dedo a mi boca y yo se lo chupé llenándolo de saliva.

– Tócame las tetas, cielo, así, humedécete las manos, esta es la postura que más me gusta, mientras me follas con tu polla, mira, me estoy haciendo una paja. Y con mi otra mano, me estoy dando placer por detrás, a mí también me gusta jugar con mi culito – Era verdad sus dedos jugueteaban con su clítoris y en el espejo vi como su dedo estaba clavado totalmente en su culo. Sus vaivenes se hacían mas rápidos, sus jadeos crecían en intensidad, mientras mis manos seguían jugando con sus tetas. Se quedó quieta de repente, y noté como su coño se cerraba y se abría alrededor de mi polla, los dos gritamos de placer en un orgasmo mutuo, nos corríamos, mi polla se contraía, intentando expulsar más leche, hasta que se quedó seca, los dos estabamos quietos intentando que el placer siguiera, mientras las contracciones de su coño iban remitiendo. Me abrazó manteniendo la postura y me besó, me exploraba con su lengua toda mi boca, mientras notaba como mis testículos se humedecían, de nuestros dos jugos.

De repente se abrió la puerta y apareció la recepcionista, al vernos murmuró u

na excusa y volvió a cerrar. Nos deshicimos del abrazo y me llevó hasta el cuarto de baño, nos duchamos, y nos vestimos, ella recuperando su voz profesional me dijo: – – Haré llegar el informe a su oficina – – Gracias – repuse yo un poco decepcionado yendo hacia la puerta. – – Pero el viernes te quiero aquí para otra revisión – y me lanzó un beso con su mano

Cuando salí, la recepcionista se levantó de su sitio y me abrió la puerta yo musité un adiós y cuando le miré a la cara ella estaba sonriendo.

Agosto 2000

Los comentarios son bienvenidos ya que éste es mi primer relatillo divad62es (arroba) yahoo.es

 

La Orgía

Gay, trío. Tres amigos pasan una especial noche de Navidad gozándose en trió.

Desde siempre mi fantasía fue hacer una orgía entre 3 o más chicos y la noche de navidad del año pasado lo concretamos entre dos amigos… les voy a contar como pasó.

Tengo 26 años y desde hacía varios meses veníamos teniendo sexo con un amigo de 19. A poco de comenzar nuestra relación ansiaba que un tercero se incorporara a nuestros juegos sexuales, pero Sebastián no quería. Él prefería limitar la experiencia a nosotros dos. Pero mi deseo era más fuerte…tanto insistí, que finalmente accedió. La persona elegida era un compañero de clases de Seba, quien hacía poco yo había conocido, tras enterarnos que también era gay. Miguel tenía 17 años y sabía de lo nuestro. Quedamos en vernos en casa después de la medianoche del 25 de diciembre sin adelantarle el motivo real del encuentro. (No nos animábamos por temor a un rechazo). Seba llegó primero y luego lo hizo Miguel. Conversamos de todo lo que habíamos pasado en navidad hasta que propuse acostarnos a dormir…..

-¿Todos juntos en la misma cama? Preguntó Miguel.

-Por supuesto, contesté, acaso no te gustaría?

-¡¡¡Claro!!! Dijo Miguel, entendiendo desde ya la indirecta

-Te gustaría participar de una orgía, le dije

-Siempre fue mi fantasía, dijo Miguel

No había terminado de decirlo cuando comencé a besarlo, mientras Sebastián lo desnudaba…ese beso y el hecho de estar por primera vez los tres en una misma cama nos calentó muchísimo. Mientras nos besábamos entre los tres y íbamos quedando sin ropa se nos notaba la calentura en tremendas erecciones….Miguel tenía una pija bastante grande, ligeramente inclinada para arriba, Seba algo más pequeña pero gruesa y yo de unos 17 cm, firme y dura…lo primero que hicimos fue mirarnos al estar desnudos y cada uno de nosotros se inclinó a disfrutar del premio de esa desnudez…yo directamente a la pija de Miguel que ansiaba probar, Seba con la mía en su boca y Miguel disfrutando de la de Seba…y así cambiamos uno y otro hasta probar el sabor de cada verga en cada boca….A esa altura queríamos cogernos unos a otros…y mi mayor fantasía a esa altura era ver a Seba clavar a Miguel y yo clavar a Seba….así lo hicimos….Sebastián penetró lentamente a Miguel por delante y yo a Seba por detrás….éramos el sándwich perfecto y lo estábamos disfrutando muchísimo….a mi me calentaba enormemente ver toda la pija de mi amigo vio dentro del culo de Migue mientras yo introducía mi pene en la cola que acostumbraba a visitar….después llegó el momento de cambiar y sin dudarlo le pedí a Miguel que cabalgara arriba mío…y así lo hizo…se introdujo toda mi pija de una sola vez y comenzó a cabalgarme con gran destreza mientras se la chupaba a Seba… ¡¡¡estábamos gozando los tres!!!…no pude más….acabé mientras Miguel me usaba de montura mientras Seba derramaba su leche en la boca de nuestro nuevo amigo que se la tomaba con avidez….Esa noche, la de mi primer y única orgía nos dormimos todos juntos hasta el mediodía…estábamos exhaustos de tanto sexo….

Miguel ya no vive en Montevideo, dejamos de vernos con Seba y desde aquella vez no he tenido una experiencia parecida, aunque estoy esperando voluntarios ¡¡¡para volver a gozar como nunca!!!

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Mi padrastro y yo (II)

Gay, filial-padrastro-hijastro, maduros. El hijastro es ahora la "putita" de su padrastro, que no duda en utilizarle en sus negocios como parte de los contratos, entregándolo a un cliente y sodomizándolo a su antojo, ahora sí, con gran placer de su hijastro.

A la mañana siguiente al despertarme, encontré una nota donde me ordenaba estar listo a las 9:00 AM para que lo acompañara a sus diligencias. Me levanté y me duché, con una sensación de que lo hacía todo por inercia. Bajé y desayuné, y me apresuré para estar en la habitación a la hora indicada. Nos fuimos a visitar varios clientes. Durante el día apenas me cruzó palabra y más bien me trató fríamente, haciéndome sentir más culpable de lo que ya me sentía. Visitando al último cliente, este nos invitó a su casa a tomarnos unas cervezas.

José era un poco más joven (48 años) que mi padrastro, pero más fuerte, grueso y tosco, pesaría unos 95 Kg y mediría como 1,85, con un aspecto algo descuidado. Durante la reunión no hacía sino mirarme, lo que me puso muy incomodo. Carlos se percató de las miradas que me hacía José y me pidió que buscase unas cervezas en la tienda de abajo, al regresar, estaban firmando el contrato. José se levantó y se fue a su habitación quedándome solo con mi padrastro. Se acercó a mí, me tomó por el brazo y me dijo: " El trato se cerró y eres parte de él, pasa al cuarto y complácelo como lo hiciste anoche conmigo, y es mejor que lo hagas correctamente si no, te arrepentirás."

Temblando y con los ojos llenos de lagrimas por la humillación, entré al cuarto. José ya estaba desnudo sobre la cama y me ordenó que hiciera lo mismo. Comenzó a besarme y me obligó a mamarle el guevo, el que iba creciendo hasta los 22 cm. , pronto sentí que me ahogaba cuando empezó a cojerme con fuerza la boca, no había pasado mucho tiempo cuando sentí toneladas de leche en mi garganta y su voz ordenándome no dejar caer ni una sola gota. Me agarró por el cabello y me acostó a su lado y fue cuando sentí su mal olor y lo sucio que estaba. Enseguida me ordenó que le acabara en el pecho y que lo limpiara con mi lengua. De repente me acordé de la orden de mi padrastro de no acabar hasta que él me lo permitiera y así se lo informé, su respuesta fue una cachetada, me tiró al lado, se levantó y se abalanzó sobre mí, gritándome: "Entonces ábrete para mí, puta", sentí como rompía el empaque del condón y se lo ponía, luego un dedo lubricado entró en mi culo, enseguida sentí el segundo y luego el tercero. Yo tenia miedo de quejarme y de repente sacó sus dedos y me penetró de un solo empujón, lo que me hizo gritar y no dejar de hacerlo mientras duró toda la cogida, me obligó a sentarme sobre él, cabalgándolo hasta que acabó después de media hora de lagrimas y dolor, pero a la vez seguía sintiendo un placer casi incomprensible. Al sacar su guevo solo me dijo "Puedes irte puta, nos vemos otro día y espero te portes mejor". Me vestí lo más rápido que pude temiendo otra reacción violenta y salí del cuarto.

Al verme, Carlos me ordenó que me lavara y me apresurara para irnos. No había terminado de entrar al baño cuando me haló y me tiro sobre el sofá y me dijo: " Ahora me toca a mí, no te resistas" Enseguida comenzó a quitarme la ropa y me volteé para mi dueño, este me penetró sin ningún tipo de consideración y solo me decía que gritara como lo había hecho con José. Gritando de dolor y de placer sentí como mi cuerpo se entregaba completamente, y sin poderlo evitar estaba súper excitado sintiendo su arremetida. El hecho de haber sido utilizado por otro parecía haberlo vuelto loco. El ritmo de su cogida era tan intenso que sus bolas pegaban fuertemente contra mí. Sentía que me venía sin tocarme. Le pedí por favor que necesitaba acabar y solo me dijo " Yo te digo cuando" no habían pasado ni dos minutos cuando me besó y me dijo al oído "Acaba, que yo también me vengo".

Exploté como nunca, solamente sintiendo como acababa dentro de mí. Se rec

ostó sobre mí sudoroso y satisfecho de saber que yo ya era suyo.

Desde ese viaje se convirtió en el dueño absoluto de mi cuerpo y siempre que desea estoy a su disposición. Por supuesto que nuestra relación en familia ha mejorado del todo.

Towers

 

Mi padrastro y yo (I)

Gay, filial-padrastro-hijastro. En un viaje el padrastro aprovecha para sodomizar a su hijastro amenazando con contar que le ha intentado seducir. A partir de ese momento hará del muchacho su "putita" particular.

La relación entre mi padrastro y yo un nunca ha sido buena, solo educada, así que cuando mi madre me pidió como un favor especial que lo acompañara a un viaje de negocios al interior del país, tuve que aceptar, más por compromiso hacia ella que por cordialidad hacia él.

Carlos mi padrastro, mide 1.78 y pesa 75 kgs, es de contextura fuerte, a sus 54 años se conserva muy bien y tanto sus canas como sus grandes entradas, lo hacen muy atractivo a las mujeres. Yo, a los 24 años, mido 1.74 con 68 kgs. de peso, muy blanco y lampiño.

El viaje de 12 horas desde Caracas se me hizo interminable ya que nos deteníamos solo para poner gasolina y comer. Al llegar, lo único que quería era dormir. En el hotel nos asignaron una habitación con cama doble como única opción que había disponible. Mientras bajé a tomar algo, él se bañó y se acostó, al regresar a la habitación la encontré a oscuras, solo con la luz de la TV. Sin hacer ruido me duché y regresé a acostarme a su lado, asumiendo que estaba dormido con la televisión encendida. Estaba tan cansado que no tardé en dormirme, imagino que había pasado como 1 hora cuando sentí alguien sobre mí tratando de bajarme los shorts con los que dormía, al despabilarme me di cuenta que era Carlos que estaba ordenándome que hiciera silencio. Lo único que atinaba a decirle es que se detuviera, que por favor yo no quería hacer nada y que solo quería dormir. Me miró a la cara y me dijo que lo complaciera o que le diría a todos, y sobre todo a mi madre, que había tratado de seducirlo, y que me atuviera a las consecuencias.

No me quedó otro remedio que ceder. Me desnudé y me ordenó servirlo como lo haría una puta, acto seguido me volteó y me escupió en el culo, a la vez que se echaba saliva en el pene, luego comenzó a penetrarme, al comienzo lo iba haciendo despacio, luego de un solo golpe introdujo su guevo de 18cm y sentí que me partía en dos. Yo lloraba a medida que me cogía y mientras me pasaba el dolor, este era sustituido por una mezcla de placer con vergüenza e impotencia. De repente me dijo al oído: " Basta de actuar como niño, quiero que me des placer siempre que lo desee". Estuvo cogiéndome como por 15 minutos, mi culo iba cediendo poco a poco, yo mismo me abría más para que su guevo entrara a su placer, empecé a llevar su ritmo el cual iba aumentando en intensidad hasta que sentí su ardiente leche dentro de mí.

Me sentía perturbado y usado. No sabía que decir, pero él sí, me dio tres instrucciones precisas: Siempre tenía que estar a su disposición día y noche, no debía acabar sino cuando él me lo ordenara y por último no me debía acostar con más nadie.

Esa noche me cogió 3 veces más, su cuerpo masculino algo peludo y sudoroso sobre mi espalda me hizo sentirme como su puta y que él me dominaría desde ahora…

Continuará

Towers

 

Uno aprende poco a poco (III)

Hetero, polvazo, zoofilia, filial-tía-sobrino-prima-trío, sodomización, maduras. Lo tiene todo y además en grandes dosis. Satisfacer a la prima, a la tía y a su amiga, ayudado por el pastor alemán, en una sola noche y con la guinda de sodomizar a la amiga y darle las últimas gotas de leche.

Y vaya si se quedo relajada……- y sonó el timbre de la casa ,Ana salió a ver quién era, mientras yo iba al bar por una cerveza, la necesitaba,-Pam!!! como estas, pero pasa-oí que decía Ana, -MAMIIIII, -decía Ana con una cara de felicidad.-si nena respondió mi tía- Adivina quien acaba de venir, -no, se nena si no me lo decís…,-ES PAMELA.—-se oyó un grito y dijo— Ahorita bajo, en eso hice mi aparición-mira Tim ,ella es Pam una gran amiga de mi mama, -mucho gusto dije, y la vi bien, una mujerona de aquellas, como de la edad de mi tía cargaba una falda por arriba de las rodillas pegado, con una blusa de seda, que dejaba ver su sostén que era tipo media copa, con una boca sensual y unos ojos negros, que decían mil cosas,- encantada, dijo

Vos sos el sobrino de Margy, ¿verdad? Sí, respondí.–No hagas esa, cara me dijo, lo que pasa es que ella me hablado de vos, por la empresa. En eso bajó mi tía y se fundieron en un gran abrazo, -Pam por que no avisaste que venias,-es que hice este viaje de ultima hora, y pasé camino al hotel en el que voy a estar a saludarte porque si no , no me lo hubieras perdonado, ¿o no?-sí, me hubiera enojado, pero eso sí nada de irse a un hotel ,esta es tu casa y aquí te quedas hay lugar suficiente, ¿verdad nena?,- sí , Pam ,mínimo es lo menos que podés hacer.. -mi tía se me queda viendo.-hay perdón este es mi sobrino…del que tanto te he hablado, te acordás, ya hace varios años que no te veía, Pam, estas linda, y -vos no te quedas atrás..,jajajaja se rieron las dos. -ay Pam sin este sobrino que tengo no se adónde hubiera ido a parar la empresa….- sí que bueno que tengas este tesoro, dijo Pam- Ni te lo imaginas respondió mi tía, pasándome el brazo por la espalda, que terminó con un pellizco en las nalgas. Bueno entonces acepto, voy por mi equipaje, que está en el taxi, -como todo un caballero, me ofrecí a traer las maletas de Pam a la casa. -ay , que lindo, gracias me dijo y me dio un beso en la mejilla, y se fue con mi tía y Ana , que le enseñarían el cuarto donde se quedaría el tiempo que ella quisiera, y pude ver ese tremendo traste de la amiga subiendo las gradas al segundo nivel, y eso que los otros dos no tenían nada que envidiarle….

Después de la cena, nos fuimos a recostar con Ana a la alberca ya que hacia luna llena y estaba fresca, mientras mi tía y Pam se dirigieron a la biblioteca que esta al otro lado de la casa a platicar sin fin de cosas… -Oye Tim, -qué respondí yo acostado en la catre -tengo ganas de sentir tu polla en mi boca y estiró su mano y empezó a sobar mi polla por encima del pantalón y ésta se empezó a levantar al sentir el contacto de su mano, se arrodilló a la orilla del catre y empezó a bajar el cierre de mi pantalón y para sorpresa de ella no llevaba interiores, así que salió disparada como un hasta el plena batalla, pasó sus manitas sobando todo el tallo de mi tolete, y pasando el pulgar por la cabeza, haciendo un poco de presión sobre ella que se sentía rico, y acercó su boca, a mi polla, soltó un poco de saliva y empezó a besarla, mientras con una mano esparcía, la saliva por todo mi tallo , empezó a mamar con una paciencia, que me estaba poniendo a mil, estaba como absorta, tenía cerrado los ojos, y sólo miraba como en su boca desaparecía poco a poco mi mástil, y se la sacaba y volvía a comérsela y poco a poco fue haciéndolo más rápido y en ese momento paró y me vio, sonrió y empezó a metérsela de nuevo en la boca, sacaba la cabeza y empezaba a besar todo el tallo,bajó hasta los huevos y me hizo un masaje de bolas que por poco y acabo en ese momento , pero como sabiendo eso, se llevó de nuevo a su preciosa boca mi mástil y empezó a engullirlo hasta donde podía, me mordía un poco la cabeza, y eso me estaba poniendo a cien , empezó a mamar más rapido y ese cambio de velocidad me puso a mil, y AHHHHHHHGGG, A..n..a……….me vengo, y vi como abrió sus ojos

, me miró y sonrió, y con esa carita empezó meterse hasta donde pudo mi tolete, y no aguanté más y reventé, HUMMMM…HUMMM, uno…dos…tres …cuatro…chorrros que ella recibió dos en la boca y trató de tragar, el tercero, en la mejilla y parte en el ojo y el cuarto quedó en medio de sus dos manos que puso frente a mi polla, que después ella chupó…y todo esto ocurría a los ojos de alguien que había captado todo nuestro encuentro……….ZINGO, el pastor alemán.

Esa noche nos dimos las buenas noches algo tarde, pero como esa noche había visitas no me podía quitar las ganas con mi tía, así que ya entrada la noche, entré al cuarto de mi prima y me acerqué , la desperté con un beso en los labios, y con mi mano en los pechos, los empecé a sobar y ella solo se dejaba hacer, le quité la camisa que usaba de pijama, y quedo desnuda, empecé a besar, uno a uno su pechos, los lamía con delicadeza pero a la vez con fuerza, Ana solo gemía, mientras con mis dedos jugaban con su botón, que se estaba inflamando, a cada paso, que daba esta gemía más y más,-AHHHHH….que rico….decía, y con su mano tomó mi mástil que estaba a mil, y empezó a pajearme, pasaba sobando mi tallo con delicadeza al igual que mis huevos, que los masajeaba de una manera tal que le metí tres dedos en su concha, ella se estremeció-MMMMMMMM qué bien se siente -dijo- Tim, métemela ya…..please….-no me hice de rogar ante el llamado de la carne, y apoyé mi cabeza en su entrada jugando un poco a frotarla con su clítoris, así estuve un par de minutos sobando solo la entrada con mi cabeza y ella explotó en un orgasmo-AHHHHH, cabrón Ahhhh y tomaba con sus manos sus pechos y se los apretaba, se veía que estaba gozando la muy perra, para no quedarme atrás le di una estocada que le entró hasta la mitad, dada la dimensión de mi herramienta, ella estaba tan mojada que sólo hubo un poco de interferencia, y abrió los ojos en ese momento, pero al tenerla ya adentro, los volvió a cerrar y dio rienda suelta a moverse para los lados y en circulo, ella estaba haciendo todo, yo apenas contribuía, -ella gemía….ASIIII; ASIII desgárrame, métemela, quiero sentirla toda dentro, pero quería que disfrutara como ella me había hecho disfrutar con esa mamada a la orilla de la piscina…… METEMELA………gritó, pero éste era mi juego así que empecé a retirarla, poco a poco y ella sintió y me dijo, ¿¿¿qué te pasa ??? pero en sus ojos se notaban aquella pasión de locura de querer más y más…… así que la complací en un arrebato de locura o calentura como quieran, se la metí hasta el fondo , la abracé y empecé a moverme a cien, las caderas tenían una sincronización exacta, así fue como sentí que se clavaban sus uñas en mi espalda y empezó a jadear, se le entrecortaba la respiración, ahhh mmmmm más más….mmmmm ahhhhgggggggg, y sentía su cálida cueva como se humedecía ,más y más, se estaba corriendo en un orgasmo múltiple, mientras me abrazaba con las fuerzas que podía, yo seguía clavando más y más, ella se dejaba hacer, cambiamos de posición pero sin sacársela ni siquiera una pulgada se puso tipo perrito y empecé a bombear más despacio ahora, ella sólo decía……AHH..MMMM PAPI SOY TODA TUYA……..y lamía sus dedos, que los untaba de su propia leche que tenía chorreando de su chocha y que tenían mis huevos mojados, empecé a jugar con su puerta trasera y ella sólo gemía, ella sobaba sus pechos y me miraba con lujuria, en eso empecé a bombear más rápido y ella tuvo otros orgasmos, la estaba llevando al límite, mientras mis dedos seguían jugando con su esfínter que poco a o poco y dada la excitación se dilataba más y más, empecé a bombear más y más y la saqué de un solo empellón y con la pericia se la dirigí a su retaguardia, sólo se la metí un poco ella no gritó, pero sí sintió la presencia en su interior, —despacito papi,…- la quiero toda….to..da.. y así empecé a bombear suavemente, a lo que ella me recibió con un empujón que ella dio, se la comió toda de un solo trago, y ella fue la que empezó el movimiento, parecía una maquina, mientras yo contribuí

a, así pasó un buen rato hasta que ella volvió a explotar en orgasmos, y yo con tal estrechez y calentura no pude aguantar más…-me vengo….Anna.—ahhhhgggg, y así ella apretó su esfínter como queriendo ordeñar mi palo, y exploté dentro de ella,tuve una acabada fabulosa que se mezclaba en todo su intestino, estaba agotado, ….nos besamos con pasión al terminar, ella se bebió los restos de leche que quedaba en mi palo.. se quedó dormida, yo me dirigí al baño a lavarme un poco y escuché unos ruidos que venían del cuarto de mi tía cuya puerta estaba entre abierta…

Mi tía con el propósito de que Zingo no pasara una noche fría en el jardín de la casa y tampoco desordenara la sala y el comedor lo dejó entrar a su cuarto, cosa rara en ella por que nunca antes lo había hecho… después de charlar con Pam su amiga y confidente, prosiguió a cambiarse de ropa para ir a dormir, y se puso un camisón corto con unas chiqui bragas y sin sostén el cual dejaba a relucir esos dos melones que estaban para besarlos y lamerlos por horas, ella después de la calentura que tenía, y que no podía recurrir a su sobrino por las visitas en la casa, decido que si Zingo se aprovechó de la situación era el turno de ella de aprovecharse pero de Zingo…. y así como saliendo del baño ella se dirigió a su cama , se acostó en la orilla, y sobandose su pepita por encima de la braga, empezó a imaginarse a su fiel compañero con ese nabo que a ella tanto había llenado, horas antes, y en un santiamén se mojó toda, a lo cual Zingo por su nariz olió y avanzó hacia ella en clara invitación, ella al sentir el hocico del perro se mojó más por el morbo, y con su mano y por la calentura de sentir esa lengua áspera y larga hurgando por su raja, con dos dedos hizo a un lado el pedazo de tela que impedía que su amante canino no pudiera lamer, tremendo coño ya caliente y preparado para lo que viniera, el perro al no tener ya ningún impedimento, empezó a lamer, ella al sentir el primer lengüetaza en su chocha, sintió una vibración por todo su cuerpo ,Zingo, como si fuera agua de manantial empezó a beber aquellos jugos que en ese momento empezaron a brotar de tan húmeda y caliente gruta, mientras ella, solo gemía y gemía de placer al cual se había desbocado de una mamada de película, ella solo disfrutaba, -ammm, ahhhhhhhh así perrito bésal….e el co…ññ.ño… a tu a…m..am.a., ahhhggggg, y seguía haciéndola venirse, ella sintiendo como esa lengua áspera entraba hasta dentro de su coño, estaba sudando por todos lados era tal la calentura, que el perro se quiso encaramar de ella , pero como estaba en la cama y al no sentir ese hocico dentro de ella se dio cuenta que Zingo quería más acción y ella al ver aquel nabo rojo que seguía creciendo, no lo iba a dejar así, lo sobó un poco pero no se animó a mamarserlo, se puso en cuatro, y el perro quiso atinarle al primero pero no pudo así que ella agarró su nabo y lo dirigió a vagina que estaba encharcada de tantas corridas que había tenido, el perro al sentir esa humedad y por instinto empezó a arremeter contra aquel orificio que le fue ofrecido, mientras mi tía empezó a gozar de lo lindo al tener esa tranca hasta el fondo y que ya se había acostumbrado a su tamaño, por estar bien lubricada , empezó a gemir y de nuevo desde las primeras estocadas de Zingo empezó a correrse, hundió su cara en la cama que estaba enfrente para ahogar los gritos de placer y así no despertar a nadie en la casa…. el perro seguía bombeando a una velocidad frenética, y mi tía lloraba,….pero de felicidad hasta que empezó a sentir que la cabeza le daba vueltas, y tuvo un pequeño desmayo., a lo que el perro nunca se dio cuenta, y este siguió bombeando como una maquina perfecta , ella reaccionó del mismo placer y pensó que estaba en el paraíso, en eso sintió que se estaba hinchando la herramienta de Zingo, y su ya dilatada concha empezó a sentir un poco más de presión, y sintió como Zingo explotó dentro de ella llenándole toda su cueva de hirviente leche animal, ella se sintió morir y sólo dejo salir un -mmmmmmmmm, que fue la corrida sincronizada había salido sin saberlo el can.. ella se rehizo del placer en unos segundos cuando Zingo al satisfacer su necesidad, quiso retirarse del lugar,

pero esta vez no había agua fría a la mano para separarlo más rápido, y mi tía sabia por experiencia que tardarían como unos 15 minutos en que el nabo saliera de esa hinchazón, así que se dio la vuelta como pudo y quedó debajo de él, acariciándolo, y Zingo como buen perro se dejo hacer, en eso la puerta se abre..- Margi quisiera ¡¡¡q…!!! pero-¡¡¡qué diablos pasa aquí, dijo Pam!!!, Margie sintió que un balde de agua fría caía sobre ella, Pam su mejor amiga, acaba de descubrir su secreto, -Pam, t tr ..anquila, no pasa nada,- Margie, cómo que nada, estas desnuda y con el nabo de tu perro en tu concha.-al no tener que decir nada y ni que fuera una chiquilla quinceañera, le dijo- Mira Pam, .. pero ven siéntanle acá conmigo deja que te explique…-pero Margie decía Pam….mientras tomaba asiento junto a ella y la miraba desnuda y toda sudada, por la acción antes tenida con Zingo, y se fijó en la entrepierna de ella y se excitó al ver como salía la leche del perro por una comisura de la raja de Margie…

Mira Pam, ya estamos grandes y no te voy a hablar pendejadas, este perro que miras acá es un fabuloso amante, para cuando no tengo a nadie a mano, y te aseguro que es de lo mejor que he probado,–pero Margie..decía Pam, pero no podía quitar su mirada de la tranca del perro que si bien ya no estaba dura, todavía tenia un tamaño respetable. Cuando vio que salía el nabo de la chocha de su amiga hizo un ademán de querer tocarlo pero no se atrevió, mi tía al ver esto la alentó, y guió su mano al nabo del noble animal, que se dejaba hacer, Pam tomó entre sus dedos el nabo de Zingo, y empezó a sobarlo tímidamente primero y con pasión después, mientras Margie miraba a su amiga , tomó la bata de Pam, y se la quitó que para sorpresa de ella, iba completamente desnuda, Pam como hipnotizada seguía pajeando aquel nabo que a reacción de tales caricias empezaba crecer, Margie nunca había o pretendido un encuentro lesbico, pero la calentura y el morbo hacen actuar de diferente manera y empezó a besar la espalda de Pam, esta sintió la caricia y se dejó hacer, mientras con sus manos empezó a recorrer el cuerpo entero de Pam, Margie estaba calentándose otra vez por el cuerpo tan bonito que tenia su amiga, empezó tocar su vagina, que ya estaba mojada, y no le fue difícil, meter 3 dedos en ella, esta al sentir esta invasión dentro de su ser arremetió contra el nabo de Zingo, que seguía quieto y con el nabo descolgado, Pam se agachó y pasó su lengua por la cabeza del nabo, y probó resto de la leche que éste había sacado, un poco amarga y con cierto olorcito, pero al final la calentura pudo más y se lo metió lo que pudo a la boca , y empezó a mamarsela rítmicamente mientras Margie seguía, metiendole por ambos orificios sus dedos, Pam solo gemía y gozaba, mientras mi tía empezó a besarle toda la orilla rosada de su orificio anal, empezó a darle un beso negro… su lengua recorría cada centímetro de ese orificio que se ofrecía, a su amada sin ningún contratiempo, mientras con la otra mano estaba jugando con el clítoris pues estaba hinchado de tanta excitación , mi tía seguía y metía su lengua lo más profundo del culo de Pam, esta solo asentía con la cabeza ya que hasta los gemidos se apagaban por el nabo que tenia en suboca, Margie, untaba los jugos que salían de la chocha al culo de Pam, para que se lubricara lo más posible, Pam, al sentir que le metían 3 dedos al culo, pegó un pequeño grito que se escuchó …justo cuando Tim iba al baño… me asomé por la puerta y miré aquel cuadro maravilloso, Pam la amiga de mi tía le estaba chupando el nabo a Zingo el perro de ellas, y mi tía le estaba metiendo varios dedos al culo de Pam, y a la vez por estar agachada lo besaba , yo iba completamente desnudo por ser ya bien entrada la noche no corría el peligro de encontrarme a nuestra invitada por los corredores pero grata fue mi sorpresa, al descubrir aquello, a lo cual mi mástil que había tenido lucha hace unos instantes, se irguió como todo un profesional, la vista que tenía me puso a cien por hora y abriendo la puerta, ninguna se fijó en mi presencia solo Zingo que por sus instintos son más sensibles, volteó a verme pero como si nada hubiera pasado volvió su vista al frente como invitándome a la fi

esta, cuando me hinqué al lado de mi tía, esta me recibió con un gran beso en la boca, y empecé a magriarle sus tetas que estaban a reventar, pero sus dedos seguían hundidos en el culo de Pam, bajé mi mano a su chocha y ésta estaba súper mojada, a lo cual mis dedos jugaron a diestra y siniestra con su clítoris ,a lo cual ella respondía, mordiéndome los labios, luego me dirigí a la entrada trasera de Pam y empecé a besarle también su hermoso y rosado orificio mientras sustituía los dedos de mi tía por los míos , que al ser más grandes sólo fue como un sobresalto que tuvo, pero no se voltió a ver que pasaba, se dejó hacer, le metí tres y luego cuatro dedos, estaba ya dilatado y luego pasando mi lengua pudo llegar más hondo, ella se estremecía, mientras mi tía se había bajado a mi tolete y empezó a tragárselo con hambre de hembra en celo, sin querer levanté la vista y pude ver la cara del perro , que me miraba fijamente como diciéndome "la estamos pasando de a huevo, ¿ehhh?" mi tía dirigió mi tolete al orificio trasero de Pam, y esta vez si reaccionó ya que dejo de lamer el nabo de Zingo, y se voltió y me vio,y se inclinó más invitándome a que hiciera de ella lo que quisiera, no la hice esperar mucho le puse la cabeza y la metí poco a poco, pero se ve que tenía experiencia, ya que entró pulgada a pulgada, más rápido que con mi tía y mi prima, -ahhhhhhh, así,,que rico,,,,,ahhhhhhhhhh,mmmmmmmm, dejaba escapar ella de su boca, mientras mi tía no se quedó atrás y quiso darle el mayor placer a su amiga, así que se puso debajo de los dos, y empezó a lamerle toda su chochita, al sentir la lengua de su amiga, Pam, tuvo su otro orgasmo que bañó por completo la cara de Margie que imitando a Zingo lamió y tragó su néctar con verdadera devoción, mientras ella recibía todo el nabo, a lo cual dijo–Mi vida…..ahhhgg, déjalo un ra….ti..to así, déjame …se.nt.rtirlo…mmmmmm, y seguí teniendo una serie de orgasmos, y bajo ese éxtasis hizo acercarse Zingo y empezó a mamársela de nuevo, empecé a bombearla lentamente, y ésta se movía, como queriendo más, y se lo daba, le daba más empecé a arremeter sacándola casi toda y dejándose la ir de una sola estocada otra vez, estos empellones ella por poco y pierde el equilibrio y solo se la mamaba con la boca a Zingo dado el tamaño del nabo de él no le era difícil.

Bombeaba y bombeaba hasta que mi tía sincronizada con mis estocadas en ese culo rico y cliente cuando la saqué casi toda ella la agarró con la mano y la sacó y la dirigió a la chocha de Pam, esta al sentir el cambio, puso la mirada en blanco pues nunca había experimentado esa sensación que por poco la desmaya pues sentir ese garrote dentro de ella , la estaba matando de placer, y así empecé arremeter en la chocha de ella, esos cambios hicieron que dejara a un lado la picha de Zingo y se dedicara por completo a gozar estas metidas de verga que él estaba pegando pero Zingo ni lento ni perezoso al ver su ama sola, empezó a lamerle el cono, para deleite de ésta, se empezó a correr por la calentura que estaba viviendo en esta orgía, ya había hecho dos cambios, culo-chocha,chocha-culo, y estos cambios también me estaban matando a mí por los cambios de presión pues del culo apretado y la chocha caliente y súper mojada, le dije a Pam, que me venía y me dijo, venite..pero en mi culo quiero sentirte todo, y la ultima estocada la saqué de su chocha y la puse de nuevo en ese ojete que estaba ya dilatado al máximo el cual volvió a recibir mi tolete, pero al sentir el contacto con el recto me hundí hasta el fondo y solté la poca leche que me quedaba que fueron 2 chorros pero con buena leche todavía, mientras nosotros acabamos, mi tía había empezado una serie de orgasmos múltiples, gracias a la lengua de nuestro gran amigo Zingo…

Después de tremendo bacanal, nos besamos y sobamos nuestras partes íntimas, dijeron–Pam,–nunca me imaginé que esta visita fuera de lo más gratificante y placentera-tía Margareth- ahora sabes mis dos secretos, mi perro Zingo y mi sobrino son las personas que han satisfecho mis momentos de intimidad desde hace poco, y que ahora vamos a compartir.-Pam-Margie, creo que me quedaré más tiempo del que había pensado, me m

iró , y me dio un beso, con ternura, gracias me dijo, pensé que ya había vivido todo en referente al deseo carnal, pero tu botaste todos mis esquemas, esta ha sido la noche más rica en la que he gozado como una perra, –Margie-con tanto ruido mejor levantémonos que la nena se puede dar cuenta que hago aquí desnuda con mi sobrino y mi mejor amiga, y eso jamás me lo perdonaría…..yo sólo solté una pequeña sonrisa que sólo yo me entendía, más adelante tal vez yo se lo diría o ella se enteraría sola… poco a poco se aprende, qué piensan ustedes…

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Amada Sonia

Bisex, travestismo, trío, coprofilia, lluvia dorada, relato del dia. Nuestros protagonistas, bisexuales y travestís, comparten su cama con una nueva amiga que se excita irresistiblemente viendo vídeos de las andanzas de ellos y termina por ser seducida.

Aquel viernes no se presentaba demasiado bien. Juanjo y yo habíamos discutido el fin de semana anterior por culpa, curiosamente, de una mujer. Nuestra relación había empezado el año anterior, durante las vacaciones. Fue concretamente en su piscina en donde me inició como bisexual. La semana que pasé en su casa fue increíble, sobretodo cuando se convertía en Sheila, la ninfómana travestí que me llegó a convertir en Alicia. El año que pasamos después fue de órdago, amigos, amigas, orgías… Poco a poco, nos acostumbramos más el uno al otro, hasta el punto de compartir piso en Barcelona. Los primeros meses fueron geniales. Él estudia y yo trabajo, pero compaginamos nuestras vidas para seguir gozando de nuestras fiestas. El problema es que, aunque los dos somos bisexuales, a Juanjo no le tiran demasiado las chicas. Llegó a confesarme que lo hacía más por mi que por él. Los dos follábamos cuanto podíamos y con quien podíamos, a veces juntos, a veces por nuestra cuenta. Pero el caso es que siempre terminábamos juntos en nuestro piso.

De pronto, mi amante y compañero de piso, comenzó a desarrollar una peligrosa obsesión. Cada vez le molestaba más el sexo con más personas, incluso en medio de una jodienda con Pilar, su cuarentona madre, se puso a chillar como un loco porque le hacía, según él, poco caso. Cada vez le costaba más travestirse aunque sólo fuese para mi, y me reprochaba constantemente que hubiese dejado de lado mi vida como Alicia. La cuestión es que, para apagar un poco sus celos, pensé en comprarle un conjunto nuevo de lencería que, sabía que le chiflaba. Al salir del trabajo me dirigí a la tienda sin perder tiempo. -¡Hola Marco!-, saludó la simpática dependienta. Respondí a su saludo y me acompañó a la sección que buscaba. Entonces la vi.

Curioseando entre los bodys había una chica, de mi altura (170 cm.), no especialmente llamativa pero muy guapa. Sus prominentes tetas se marcaban bajo la fina lycra del top que llevaba, y unos hechizantes ojos verdes me miraban bajo su corto pelo claro. La dependienta me la presentó como Sonia. Es suramericana y estaba de turismo en España aunque, según ella, había decidido instalarse por un tiempo aquí para cursar un postgrado. Todo fue muy deprisa, charlamos un poco mientras escogíamos ropas hasta que preguntó si mi novia o esposa era capaz de ponerse aquello, señalando al atrevidísimo conjunto que sostenía. -Bueno, de hecho es para mi novio-, respondí. Sonia se quedó de piedra por unos segundos. Yo la miraba divertido y me ofrecí a contárselo en un bar, si le apetecía. -Claro, me encantaría. Además quiero conocer a gente de aquí, y me has dejado intrigada-. Terminamos nuestra selección y nos fuimos hacia los probadores, ya que Juanjo y yo usamos la misma talla. Entramos en cabinas separadas pero, al cabo de poco, llamaron a la portezuela. -Oye, Marco, ya se que es un poco atrevido, pero…¿Me dejas echar un vistazo?-. Ni siquiera respondí, abrí la puerta y la invité a pasar. Me echó una mirada de arriba abajo y dio su aprobación total. El body azul turquesa sostenía unas medias de encaje negras brillantes y, la verdad es que me sentaba estupendo. No me costó mucho excitarme pensando en como le quedaría a Juanjo, mi polla empezó a crecer bajo el slip, pugnando por salir. -Perdona Sonia, pero es que…-. No me dio tiempo a terminar, me estampó dos sonoros besos en la mejilla y salió a su cabina. Ya vestido, me esperé delante de su puerta, hasta que me invitó a entrar. Me metí y el espectáculo fue alucinante. Sonia poseía una belleza rotunda que exhibía sin más cobertura que la lencería que llevaba. El conjunto le realzaba sus grandes tetas, descubriendo ligeramente los pezones. Su hermosa cintura estaba apenas cubierta por el vuelo del body y un culo grande y respingón asomaba por entre el hilillo del tanga. -¡Uhau, estás imponente Sonia!-. -Gracias-, dijo coquetamente. Me fijé en que, ni un solo pelo asomaba por el pequeño triángulo de tela que cubría el

coño, y también en que sus pezones estaban ahora más marcados que cuando entré. Salí de allí a esperarla y noté que seguía excitadísimo, pero ahora no era sólo por Juanjo/Sheila, sino por la hermosísima mujer de al lado.

Salímos de allí y fuimos a tomar algo. Allá nos contamos todo lo que quisimos saber el uno del otro y se nos hizo más que tarde. Yo ya tenía que ir a casa con Juanjo, así que quedamos en vernos el Sábado a mediodía para tomar el vermuth. Al legar a casa, encontré a mi amigo estudiando, me acerqué lentamente y le di un beso en la mejilla, mientras le ofrecía la caja con su regalo. Lo abrió y musitó un "gracias" más bien apagado. No era exactamente aquello lo que yo esperaba, y menos después del agradable rato que acababa de pasar con mi nueva amiga. Se lo comenté y encontró la excusa perfecta. -Así que es eso, ya no te gusto tanto, ¿Verdad?. Pues dáselo a ella y te la follas-, dijo tirando la caja al suelo. La dejé allí y, más triste que enfadado, me fui al comedor. Me puse la tele mientras pensaba en aquello, me hice algo para cenar dejándole un poco a Juanjo y, poco antes de las doce me fui a dormir. Mi amante no había salido del cuarto de estudio en todo el rato.

Sin embargo, sobre la una de la madrugada, encendió la luz del cuarto y me despertó. Llevaba el conjunto y se había maquillado con sus pinturas de guerra preferidas. Estaba radiante, tanto que, olvidando mi pasajero enfado, lo besé tiernamente. Aquella noche hicimos el amor como al principio, incluso cuando me daba él por el culo lo hacía con mucho más cuidado que días antes. Notaba claramente el cariño que sentía por mí a través de su espada hurgando en mi anito, sus manos acariciando mi espalda y, finalmente, su leche esparcida por mis nalgas, caliente y sedosa. Luego me obsequió con una mamada genial, de las que hacen época, que reafirmó mis sentimientos por él.-Lo siento Marco, he sido un tonto todo este tiempo-, dijo una vez acostado a mi lado. Aquello volvía a marchar, al menos era un principio de reconciliación.

A la mañana siguiente, me dirigí al bar en el que había quedado con Sonia. Por supuesto se lo comenté a mi amante y, más resignado que otra cosa, dio su aprobación. La hermosa Sonia ya estaba en la mesa, con su bebida. Dos besos y volvimos a retomar la conversación dónde la dejásemos el día anterior. En un momento dado, me lo hice venir bien para preguntarle si le gustaría conocer a Juanjo. Accedió encantada, sobretodo después de contarle, a instancias suyas, nuestras aficiones más secretas. Llamé a Juanjo y, al estar avisado de antemano, llegó enseguida. La presentación no pudo ir mejor, por lo menos a primera vista se cayeron bastante bien. Charlaron animadamente, como si se conociesen de tiempo pero, inevitablemente, terminaron hablando de sexo. Sonia le hacía preguntas cada vez más cachondas, llegando a sonrojarme alguna vez. Decidimos ir a comer a un restaurante cercano al paseo marítimo y, después de un suculento almuerzo, Juanjo soltó: -¡Apuesto a que te gustaría vernos en acción!-. Me quedé más que sorprendido, más aún cuando Sonia aceptó. Pensé en protestar, pero la idea me empezaba a gustar, por desgracia, Juanjo se refería a alguno de los varios videos nuestros que guardamos.

Sin darme tiempo siquiera de terminar mi café, nos fuimos disparados hacia casa. Serví unos combinados mientras Juanjo y Sonia escogían la cinta. Tomaron una bastante convencional, mi amigo caracterizado como Sheila y yo jodiendo como locos. Sonia se quedó muda durante un rato, con la vista fijada en el televisor. Sólo al cabo de un rato se atrevió a comentar alguna de las imágenes que visionaba. Alucinaba especialmente con los planos cercanos de sexo anal y con las corridas en la cara. Aquello empezaba a degenerar, porque mi compañero de piso iba cambiando las cintas por otras cada vez más duras. La cosa empezó a desmadrarse cuando Juanjo tomó la cinta más guarra que teníamos. La de un día que nos dio por montar numeritos bizarre con la madre de Juanjo y una gordísima amiga suya llamada Amparo. Lo pasamos muy bien, pero sin duda a Sonia le parecería una asquerosidad, contenía incluso escenas de coprofilia. -¿Quieres ver algo realmente duro? Aunque tal vez no te guste demasiado

lo que vas a ver.-, preguntó Juanjo con una sonrisa pícara. Sonia recibió la idea encantada. Yo ya pensaba irme de allí cuando, entre los dos, me sentaron en el sofá.

En la primera de las tomas, ya estaban Amparo y Pilar dándonos por el culo con dos pollas de plástico cinchadas a sus cinturas. Juanjo y yo, en cuatro y cara a cara, juntábamos nuestras lenguas como putas en celo pidiendo más polla. -¡Uahu, debeis tener los culos destrozados!-, soltó Sonia. -No creas, además es riquísimo.¿nunca te lo han hecho?-, le preguntó mi amigo. -No, pero me encantaría probarlo-, contestó la chica dándole un golpecito a mi paquete mientras se reía. Volvimos a mirar a la pantalla y ya las maduras habían cesado con su sodomización. Ahora venía aquello de mearse sobre nuestras espaldas. Peor aún lo pasé cuando apareció un primer plano de mi culo, tumbado boca abajo en el suelo del baño y con las piernas abiertas. Me puse rojo de vergüenza, a sabiendas de lo que iba a venir, escuchando las risas de mi amiguito al lado.

Aparecieron las manos de Amparo sosteniendo un embudo de cocina bastante grande. Entre ella y Pilar, me abrieron los cachetes de mi trasero y, lubricándolo previamente, me lo encasquetaron en el ojete. Pilar acercó su coño al embudo y comenzó a mearse. Su pipí se vertía directamente en mi recto. El caso es que recuerdo la sensación como muy placentera, con el caliente líquido invadiendo mis intestinos. En el video se escuchaban perfectamente mis gemidos a cada chorro mientras los otros tres se dedicaban a decirme toda clase de guarradas. Luego pasó Amparo y repitió la operación, pero el embudo empezó a rebosar pronto mojándome del todo. Estaba lleno de meados y me estaba gustando. Luego, entre gritos de ánimo de las dos gordas y de Juanjo, que oficiaba de cámara, comencé a apretar. Al principio unas burbujas sacudieron el pipí del embudo, pero de pronto, un potente chorro de meados se levantó como un surtidor. Con el sonido de los aplausos de fondo, saltó el embudo, y ahora los chorritos cada vez más cortos de meos salían directamente de mi agujero. Vi que Sonia miraba absorta la pantalla incrédula. Aún más cuando mis nalgas parecieron abrirse para mostrar mi ojete a las claras. Mi amante aproximó el objetivo de la cámara y se vio mi ano abriéndose. Por un momento se vio la abertura de mi culo, mostrando el interior. En seguida apareció un oscuro churro de mierda asomando por entre mis nalgas. Por supuesto, terminó rompiéndose, cayendo al suelo con un sonoro "plop". Yo gemía como una gata cuando un segundo churro apareció. Con este, estuve un ratito entrándolo y sacándolo, follándome con él al tiempo que los presentes me felicitaban. Finalmente, sacándolo demasiado, cayó quedando pegado a una de mis nalgas para resbalar hasta el suelo. Inmediatamente, con un movimiento un tanto brusco, la cámara cambió de manos y fue mi amigo el encargado de limpiarme la caca de mi trasero con sus orines. El problema fue que no podía mear con el empalme que llevaba así que, poniéndome de rodillas, metió su picha en mi negro agujero. Me follaba del modo más salvaje, con su polla haciendo rebosar los restos de mi cagada. Realmente era lo más guarro que jamás hicimos, pero estábamos los dos salidísimos. Yo me pajeaba sintiendo el querido nabo de Juanjo esparciendo la mierda por todas partes, hasta que se corrió sin avisar. Paró su vertiginosa enculada y, de pronto, dio tres o cuatro apretones profundísimos que me hicieron ver las estrellas mientras soltaba su esperma. Quedamos un momento quietos los dos y, para mi sorpresa, noté un líquido caliente que volvía a llenarme. Juanjo se meaba dentro de mi culo con la ahora semierecta polla haciendo de tapón. El placer fue tan grande que no recuerdo otra enculada parecida. De golpe y porrazo, mi amante se retiró algo más de un palmo, entonces acarició mi verga desde atrás y sucedió lo inesperado. Sólo con sentir el roce de la amada mano, mi leche se precipitó al suelo, lentamente. Pero al hacer el apretón para soltar el siguiente cuajarón, mi ano se abrió con una violencia inesperada. Un tremendo chorro de mierda, semen y meados se estrelló contra el pubis de mi querido Juanjo dejándolo hecho una pena. La escena terminaba con las risas de las dos gordas mientras paraban la cámara.

Sonia no supo qu

e decir cuando le paramos el video. -¡Joder chicos, eso si fue realmente duro y salvaje-. Yo estaba todavía colorado, pero a Juanjo parecía hacerle mucha gracia. Para bajar un poco el tono de aquello, les propuse hacerles la cena, a lo que se avinieron enseguida. Me fui a la cocina mientras Juanjo y Sonia se quedaban en el salón, aunque vi como tomaban otra de nuestras películas mientras me retiraba. Decidí, al ver que tenía tiempo de sobras, hacerles algún plato un poco trabajado, aprovechando mi afición culinaria. Escogí un hermoso pescado de la nevera, reservado para el domingo y decidí que esa ocasión merecía más la pena. Afuera sólo escuchaba risas y chismorreos de los dos salidos, que cesaron durante un cuarto de hora o poco más. Resistí la tentación de salir, en parte porqué imaginé qué tramaban y me pareció una idea estupenda. En efecto, cuando volví a escuchar sus voces salí al comedor y el espectáculo era excepcional. No sólo Juanjo ya era Sheila, vestida como la mayor de las putas, sino que Sonia llevaba el conjunto del otro día en la tienda bajo un batín de seda. Las dos lucían imponentes, irresistibles. Sheila se acercó a mi contorneándose de forma exagerada sobre sus rojos zapatos de talón y juntó su boca a la mía. La lengua de mi amadísima travestí se metió como una víbora buscando la mía, por un momento me pareció que marcaba su territorio. -¡Méteme el dedo, mi amor!-, susurró en mi oreja pero de forma que Sonia la oyese claramente.

Levanté la cortísima falda, que apenas cubría el tanguita y, apartando el hilo trasero busqué su hoyito. La muy puta se ayudó con sus manos para separarse las hermosas y depiladas nalgas, facilitando mi trabajo. Mi dedo índice se encontró con su deseado anito, ya lubricado y se perdió dentro de él. Sheila ronroneaba y maullaba como la gata en celo que era en esos momentos mientras la follaba con el dedo. En un rápido movimiento, abrió mis pantalones y, tras quitarse mi dedo del culo, se arrodilló bajándomelos junto con el slip. Ahora vi a Sonia, en pie tras de mi amante, sobándose las tetas por encima del pequeño sujetador y guiñándome el ojo. Enseguida se puso a nuestro lado para no perderse detalle de cómo mi "novia" Sheila se tragaba mi mástil. Chupaba la tranca lentamente, tragándose la caperuza y volviéndola a sacar, lamiendo la barra de arriba abajo y, de vez en cuando, se tragaba las bolas. No sé como, consiguió sacarme los pantalones del todo, para que pudiese moverme mejor. Sonia animaba discretamente junto a nosotros con una mano perdida bajo el cerrado batín. Sheila acariciaba mi culo cuando, súbitamente, me enterró un dedo en él. Sabía que me volvía loco, y repitió con un segundo sin dejar su trabajo oral. Casi sin darme cuenta, cambió sus dedos por una clavija que me clavó sin compasión, en esos momentos gozaba como un loco. De pronto, en lo mejor de la mamada, Sheila se levantó y volvió a besarme. Sentí como sus manos rompían el hilo de su tanga, que cayó al suelo. Su maravilloso cipote asomaba por debajo de la tenue falda. -¡Cómeme el clítoris, mi amor!-, me dijo fuera de si.

Le quité la inútil minifalda y la senté sobre la mesa. Primero le besé la pequeña parte del púbis que el body no cubría y bajé lentamente hasta topar con la pollita de Sheila. De hecho no era ninguna "pollita", sino una polla con todas las de la ley. Besé el glande y mi amado travestí suspiró al sentir la húmeda lengua. Tragué hasta donde pude y volví a subir, mientras volvía a follarla con el dedo en su negro pozo. Estuvimos así un buen rato, bajo la atenta mirada de la guapa Sonia, hasta que Juanjo/Sheila no aguantó más. Le gustaba correrse en mi boca, pero esta vez, en deferencia a Sonia, me la saqué y la terminé con una paja. Un pequeño géiser de leche saltó del nabo de Sheila, para estrellarse sobre mis manos y su hermoso body recién comprado. La guapísima mujer que nos acompañaba se había quedado inmóvil mirando la escenita cuando, de pronto, le pregunté si querría ayudarme. -¡Encantada!, pero… ¿Cómo?-, respondió la bella Sonia.

Sheila, atenta a lo que pasaba, subió sus pies a la mesa y acercó su culo has

ta el borde. Ahora su prieto y hermoso ano hacía algo más que insinuarse. El precioso hoyito se mostraba entre los dos cachetes del culito de mi amante travestí. Aunque me hubiese sido fácil, como otras veces, tanteé alrededor con mi polla, sin tocarla, como si no atinase a meterla en el amado agujero. Con mis dos manos ocupadas, agarrado a las bellas piernas de Sheila enfundadas en las suaves medias, Sonia lo comprendió de pronto. Con cierto recato primero, agarró mi nabo y lo orientó hacia la gruta de Sheila. Apreté aposta hacia un lado y el glande patinó lejos de su objetivo. Esta vez Sonia la tomó más fuerte, sentí su caliente y suave mano abrazando mi pene, que palpitaba tanto por Sheila como por ella. Apoyó la punta en el esfínter de mi amigo y, por sorpresa, con la otra mano empujó mis nalgas. El rabo entró sin aviso previo en el deseado culo de Juanjo/Sheila, que se estremeció al sentir la rápida invasión. Segundos más tarde, su ano se adaptó como un guante a mi polla, que comenzaba a moverse dentro de mi "novia". La embolaba lentamente, alargando sus suspiros de gozo. Sonia, a mi lado, miraba embelesada como la verga se abría paso por el estrecho y lubricado orificio, dilatándolo de forma increíble.

Entonces Sheila, aprovechando la proximidad de la bella dama, le agarró la mano mientras exageraba sus gemidos de forma evidente. Ronroneaba como una leona, retorciéndose cada vez que sentía mi picha entrar a fondo. Nunca le había visto echar tanto teatro a una enculada, pero el caso es que, también a mí, me ponía a mil. La calentura de Sonia ya no podía disimularse, ahora se acariciaba descaradamente su clítoris con la mano libre al tiempo que con la otra apretaba la del enculado travestí. Conociéndome perfectamente, Sheila se dio cuenta al rato que estaba por terminar. Instantes antes, comenzó a simular el más fogoso de los orgasmos, como si el placer que sentía por el culo se multiplicase por diez. La exhibición de grititos y suspiros dejaba en ridículo a la más caliente de nuestras pelis porno. Por supuesto me vacié asimismo entre grandes jadeos agarrando con una mano una de las piernas de Sheila y con la otra el terso culo de Sonia. La chica silbó por lo bajo cuando retiré muy despacio mi nabo de su angosta prisión, chorreando semen y brillante por la vaselina. De inmediato, me arrodillé ante el imperial culo de Juanjo y empecé a lamer su túnel del amor. Le encantaba terminar así y quería demostrarle cuanto le amaba. La lengua golpeaba alrededor del ahora dilatado ojete y, de vez en cuando, se metía unos centímetros. Ahora los gemidos de mi amante eran más reales, pausados y profundos. Pronto, y para sorpresa de Sonia, mi esperma rezumó del trasero de Sheila. Le caía por el canal entre las nalgas, pero pude recoger el suficiente para ofrecérselo de mi boca en un furioso beso. Para cuando nos recuperamos, al cabo de unos minutos, Sonia salía de la cocina con cara de satisfecha, mostrando una enorme mancha húmeda en sus tenues braguitas. -No creo que cenemos pescado hoy-, dijo tranquilamente. Por supuesto, nuestra cena se había quemado, así que no quedaba más que pedirnos unas pizzas.

Durante la larga cena, no hicimos más que charlar los tres de lo que habíamos hecho antes. La guapa invitada, hacía preguntas cada vez más picantes, ayudada por Sheila, que la animaba en todo. -Oye, Marco, ¿Te gustaría follar con Sonia?-, soltó de improviso Juanjo/Sheila como sin darle importancia. Me quedé de piedra. La verdad es que me venía muy en gana, pero aunque parezca mentira, me daba vergüenza insinuarme a ella. A cualquier otra ya le habría tirado los trastos después de lo que habíamos hecho juntos, pero Sonia parecía, y es, especial. No quería estropear lo que se presentaba como una buena amistad por culpa de la precipitación. Aún estaba pensando en eso, cuando escuché la voz de la hermosa muchacha a mi lado. -Sí, Marco, ¿Dirías que te gusto?-, dijo Sonia sonriendo pícaramente mientras mostraba uno de sus hermosos pezones. Aquello me olía más a cachondeo que a otra cosa, pero el caso es que, sin responder, me llevé el pezoncito a la boca. Para mi satisfacción, la mujer no sólo no se retiró, sino que atrajo mi cabeza más hacia ella. Ayudado por ella, dejamos las dos grandes tetas al descubierto a las que amasé mientras las chupaba. Aquello ya era desquic

iante, estábamos los tres calentísimos y recuperados de los orgasmos anteriores, y la situación ya no tenía vuelta atrás. Sheila, en pie detrás de Sonia, besó la nuca de la preciosa chica y acarició mi cara con sus suaves manos. Pasó su lengua desde la oreja al cuello de la zorrita, que gemía placenteramente mientras era atendida por nosotros dos. Lentamente la fuimos levantando y, en un periquete, ya estábamos en la habitación de matrimonio, sobre nuestra gran cama.

Las bragas de las dos zorritas, cayeron de inmediato al suelo, junto a mi ropa, echándose la mujer de espaldas a la cama. El coño de Sonia lucía precioso, depilado, rojo y brillante de sus jugos. Ni siquiera lo pensé y me arrojé sobre su pubis en busca de sus suculentos caldos. Sheila, por su parte, retomó la faena dónde yo la dejase momentos antes, mamaba los pechos de la joven con pasión y entrega. Mientras, mi lengua hurgaba por entre los cálidos pliegues de carne que rodeaban la caliente vagina. Di unos cuantos fugaces lametones al interior de los muslos de la jaca que le arrancaron unas risitas provenientes de las cosquillas para volver de pronto a mi objetivo. En medio de sus labios, se erguía un clítoris rojo y duro que parecía llamarme. Humedecí mis labios y lo llevé a mi boca, lamiendo y chupando el mágico apéndice de la chica. -¡Ohh, Sí, chupa cabrón…!-, chillaba Sonia. De pronto dejó de hablar, comenzando a emitir una serie de sonidos ininteligibles, a los que siguió el sonido de un chupeteo. Alzando la vista vi que Juanjo/Sheila había aprovechado muy bien la abierta boca de la mujer. Sonia tenía la polla de mi amigo metida casi del todo en su boca. Chupaba el nabo de Sheila tan golosamente que me calentó más de lo que estaba. Abandonando provisionalmente mi trabajo, dejando que los dedos de la zorrita se ocupasen de su coño, me arrodillé junto a ella, besé a Juanjo y acerqué la punta de mi polla a sus llenos labios. Sonia me miró con los ojos más lascivos que recuerdo y, sacando la verga de mi compañero de piso de su boca, comenzó a tragarse la mía sin dejar de mirarme. Me propinó unas cuantas mamaditas y volvió al nabo de Juanjo, repitiendo la operación varias veces. Al final, abrió su boca de forma exagerada y se metió los dos glandes dentro. La viciosa lengua saltaba de una caperuza a otra con una rapidez increíble, y el roce de las dos pollas se me antojaba divino. Sheila y yo estábamos en la gloria besándonos furiosamente cuando la muchacha exigió su parte. Sin rechistar intenté volver a mi trabajo vaginal, pero Sheila se me había avanzado.

El hermoso travestí se echó sobre Sonia, quedando ambos en un lujurioso 69 chupeteando sus húmedos sexos. Sutilmente les di la vuelta, quedando la mujer en cuatro encima de mi amigo. Lentamente, pero sin parar, fui ensartando el ofrecido coño de Sonia. Ésta comenzó a gemir, inhabilitada para el habla a causa del nabo que su boca chupaba. El cálido chocho abrazaba con fuerza mi polla, tanta que parecía más un apetitoso culo que una chorreante vagina. De vez en cuando notaba la viperina lengua de Sheila/Juanjo lamiendo la barra que perforada el femenino túnel. Estuvimos un ratito jodiendo de esa guisa cuando, en una de las largas emboladas, mi polla salió por completo de su prisión. Al acercarla de nuevo, agarrado a las nalgas de Sonia, patinó hacia arriba yéndose a clavar en su ano. Distraídamente pero aposta, empujé levemente. Ni siquiera el glande llegó a entrar, mas la dilatación que la acometida produjo en el prieto esfínter originó un desgarrador grito de la chica. Podría decir que me asusté más yo que ella, ya que de inmediato procedí a penetrar la conocida vagina, con gran regocijo por parte de su propietaria. En ese momento, escuché al joven travestí correrse bajo la dama. Sin poder evitarlo, y acompañando al orgasmo de mi amante masculino, regué el chocho de Sonia con mi leche. Tranquilamente, mientras se aflojaba mi nabo, nos dejamos caer sobre el colchón justo cuando Sheila se hubo apartado. Yacimos los tres jadeantes, abrazados, hasta que nos dormimos profundamente pese a la temprana hora.

P.d.: Si os ha gustado este relato, hacédmelo saber. También me gustaría que me propusieseis personajes, situaciones, o cualquier cosa que se os ocurra. Email: pollaloca (arroba) latinmail.com

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La Boda de Pam (I)

Hetero, polvazo, orgía- todos contra una. En el hotel Pamela se da un festín de hombre con los amigos de su marido en lo que se supone que es su noche de bodas. Penetrada por todos los sitios y al mismo tiempo… buen fin de fiesta.

Llegamos a casa, Dani y Diego llevaban a mi marido Charli, que iba como una cuba. Le tuvieron que ayudar a subir las escaleras hasta el dormitorio, y entre los tres conseguimos desnudarle y meterlo en la cama.

– Ahora me toca a mi – les dije – tenéis que ayudarme a quitarme el vestido.

– – Se miraron riéndose y vinieron hacia mi decididos, casi no me dieron tiempo ni a indicarles donde estaban las cremalleras y corchetes, pues rápidamente ya estaban los dos bajándome el vestido de cintura para abajo. Y allí estaba yo, con los pechos al aire , en tanguita blanco que dejaba ver todo mi trasero y transparentaba mi vello del pubis y con unas bonitas medias blancas sujetas con los eróticos ligueros. Los chicos no acertaban a colgar mi vestido en la percha, pues solo tenían ojos para mis tetas y mi culo. Podía ver sus bultos debajo de los pantalones mientras ellos sorprendidos, intentaban comportarse con naturalidad.

– – Bueno, me tendré que poner algo encima, dije . aunque hace calor… Justo en ese momento sonó el timbre de la puerta -Rinnng!

– – – Quién podrá ser a estas horas? -nos preguntamos – Venid conmigo ha abrir la puerta, por favor, tengo un poco de miedo.

– – Yo me quedé detrás de la puerta mientras Diego y Dani la abrian.

– – – ¡¡¡Hombre!!! ¿Qué hacéis aquí? -preguntaron divertidos mientras les dejaban pasar a todos. – Tranquila Pam, son los chicos. – – Vaya , esto si que era una sorpresa, los amigos de mi marido capitaneados por Fernando que me sonreía maliciosamente . Al cerrar la puerta y verme así semidesnuda, todos alucinaban, y empezaron a decirme cosas y burradas.

– – – Tia, vaya polvazo , vaya par de tetas tienes.- ¿qué pasa , os pillamos en plena orgía?

– ¡¡¡ Bueno chicos!!! Vale ya! – les dije enfadada – una cerveza y todos a vuestras casas.

– Los chicos asintieron riéndose , mientras se servían unos cubatas del mueble-bar y ponían música . Rápidamente me cogieron y me pusieron a bailar , no me dejaron ni subir a buscar algo de ropa, aunque ya a estas alturas lo mismo me daba.

– Estuvimos una media hora bailando y aunque estaba bastante cansada de todo el día , me encontraba a gusto y muuuy excitada , sin darme cuenta (o quizá si) fui calentando el ambiente bailando cada vez mas provocativa y pegándome a los chicos , mientras ellos pasaban de los roces "despistados" a acariciarme descaradamente las piernas , el culo, la espalda y los pechos pero sin llegar a tocarme los pezones , que puntiagudos y duritos apuntaban hacia el frente. Ellos seguro que podían ver lo mojadas que llevaba las braguitas y animados por la borrachera que llevaban unos y por que seguro que Fernando les había contado nuestro "incidente" en el WC del restaurante, pronto aumentaron el ritmo y el atrevimiento de sus caricias sobre mi cuerpo en movimiento. Cada vez sentía más manos acariciándome, los tenía a los 5 chicos bailando pegaditos a mi (algunos ya ni bailaban) tocándome ahora si los duros pezones, jugando con ellos incluso pellizcándolos , sobándome con fuerza mis grandes pechos , manos acariciándome los muslos hasta llegar a mi húmeda braguita, la cual de un rápido tirón me la quitaron , dejándome allí de pie , desnuda con unas medias y las ligas mientras instintivamente me agachaba un poco , abriendo mis piernas para dejar que esas hábiles manos profundizasen más en su labor. En ese momento creo que tuve el primero de mis múltiples orgasmos en mi curiosa noche de bodas.

– – A lo que quise darme cuenta, estaba tumbada en el sofá mientras el cabrón de Fernando , encima de mí, me follaba con dureza y Diego y David se peleaban por meterme sus pollas duras en mi boca. Yo como loca, me dedicaba a intentar chupar las dos de vez , mientras las pajeaba rápidamente. Claro, poniendo tanta pasión, tardaron poco en vaciar su leche por toda mi cara , mientras rápidamente , Daniel y Jose ocupaban sus lugares, hasta que también ellos se corriesen en mi boca. – – – Zorra , ¡¡¡qué bien la chupas!!! Me decían mientras yo me afanaba en exprimir hasta la ultima gota.

– – Cuando Fernando acabó de follarme, los otros chicos ya

estaban un poco cansados, pero yo, sedienta de más sexo , aún no estaba dispuesta a irme a dormir. – – Cogí a Diego, que hace tiempo que quería follarmelo , y poniéndome encima de él, a horcajadas, comencé restregar mi mojado chochito y mi culo por su pequeña cola mientras le ofrecía mis tetas que colgaban encima de su cara. Él me las cogió con fuerza mientras mordía mis grandes pezones , todos le animaban.

– – – Venga Diego, ¡que no se diga!! Esta putona quiere más rabo… ¡dáselo ya!

– – Yo noté como su polla iba creciendo con mis continuos refrotes con mi sexo y en cuanto estuvo bien dura, le puse un condon y me senté encima , metiéndomela hasta adentro y comenzando a botar encima de aquella bonita polla mientras Diego seguía comiéndome las tetas. Entonces sentí como José se colocaba detrás de mí y apuntándome su polla dura en mi culo, hizo fuerza hasta que me entró por detrás. Uhhmm. Aún me excito cuando recuerdo…

– – Al principio me hizo bastante daño y di un grito que a todos asusté , quedándome quieta con las dos pollas dentro de mi pero sin moverme, mirando al cielo y con los ojos cerrados unos instantes. José asustado me dijo: – Lo siento… ¿te la saco?. Yo al principio ni respondí , seguí moviendo las caderas encima de Diego, despacito, sintiendo entrar y salir las dos vergas por delante y por detrás hasta que desapareció el dolor y creyendo morir de gusto le dije entonces: – – – Calla maricón y dame más fuerte … rómpeme el culo

– – Todos rieron mientras yo gemía y gritaba de placer diciéndoles barbaridades… Los otros también se animaron y aún tuve que chupar dos pollas más antes de que se fueran. Salí a despedirlos así , desnuda , con las medias rotas , el pelo , la cara y las tetas llenas de semen , les hice prometer que sería nuestro secreto y después de darme una ducha rápida me fui a acostar al lado de mi marido, que dormía profundamente. – – Tenía que descansar porque al día siguiente cogía el avión hacía el Caribe , nuestra luna de miel… pero eso es otra historia.

 

Una carta para ti

Lesb, fantasía. Un bello sueño, un deseo femenino hacia otra mujer expresado con dulzura, anhelo y un aroma de suave erotismo.

Hola: Ayer tuve un buen sueño, contigo por supuesto. Quiero contártelo. Espero seguir soñando así.

Yo, como de costumbre, estaba sentada en el escritorio de mi oficina. Papeles por todas partes, algo de música, el teléfono sonando, gente pasando por afuera, entrecortada por la persiana que da independencia a mi sala de trabajo. Te vi pasar varias veces. Seguía tus pasos, miraba tus caderas, miraba el movimiento del cabello. Pese a que llevamos varios meses de compañeras, nunca había reparado en el color de tu cabello, rojizo. Pero hoy, especialmente hoy, ese color provocaba en mi un sonido distinto, parecía que podía sentir el roce de tu cabello, el movimiento de tus caderas, el calor de tu sonrisa; simpática, alegre, humilde y hoy, particularmente hoy, provocativa.

Me desconcerté por unos momentos, mi boca más abierta de lo normal, mis brazos más relajados y mis piernas más cómodas que nunca. La sensación de relajo y libertad me invadía por primera vez en el trabajo. Mi propia oficina era escenario de un momento de bienestar, placer y ensoñación. Sin embargo, no eran mis brazos, ni mi boca ni mis piernas. Eran tus caderas, era tu cabello y era tu voz que me tenían así, atontada, relajada, atrevidamente desconcentrada de los papeles.

Varias veces pasaste frente a mi ventana, algunas me saludaste con simpatía. La misma simpatía de siempre, pero yo la recibía distinta, más cálida, más cómplice. Hasta pensé que te habías percatado de cómo miraba tus caderas, de cómo soñaba con tu cabello sobre mi rostro, de la fantasía de tu voz gritando suaves quejidos. Una locura. Pero fue una vergüenza lo que sentí cuando me sorprendiste así, tú entrando a mi oficina yo pensando secretamente en ti.

Me pasaste unos papeles, revísalos; sí con gusto. Gracias. De nada. ¿Te los dejo en tu oficina? No es problema, hasta la tarde.

El almuerzo fue extraño, las dos separadas, yo unida a ti en mi deseo. Pensaba en los papeles, en terminarlos a tiempo, en revisar el bendito trabajo que me pedías; quise dejar el postre para el final del día, partí eficiente a mi oficina. Nada de café conversado ni tabaco con las otras secretarias. Esta tarde estaría dedicada a ti, al trabajo que me pediste.

No era nada fácil, cálculos, cartas por hacer, algunos reportes. No alcanzaría, lamentablemente te irías pensando en mi lentitud, yo en sus caderas y en su disimulada cara de frustración. Para evitar algo peor, te llamé. No estabas. Pensé en el busca personas, muy impersonal, pensé. Dejé un mensaje sobre tu cartera en tu oficina, simple, corto, eficaz: "Trabajo difícil, me quedaré hasta terminar", me quedé con la secreta esperanza de recibir respuesta, algo así como "tráelo el lunes", "no te preocupes". Pero eres muy estricta como para ello. Me aboqué a tu trabajo.

Comenzó a pasar gente, con carteras, con sonrisas. Hora de salir. Y tú ni respondías mi mensaje. Con tanta pasión que escribí cada letra, con tanto deseo que esperaba una respuesta que me contestaste. Una suave vibración en mis caderas me avisaba que alguien me buscaba. Eras tú. Era tu respuesta. "No te preocupes, yo me quedaré trabajando hasta tarde", decía la pantallita del buscapersonas. Un alivio. Un sueño, una tranquilidad. Trabajaría hasta tarde, pero contigo. A varias oficinas de distancia, pero contigo.

Ya tarde, pasaste por mi oficina. ¿Café? Sí, gracias. ¿Conversamos un cigarro? Claro, toma uno de los míos. Sólo el pensar que unos de mis cigarros estaría besando tus labios me producía mucho gusto. Nos sentamos. ¿Cómo está tu esposo? Le pregunté mientras no escuchaba su respuesta. Una excusa para que me hablara, pues están mis ojos los pendientes de ti. Tu boca se movía con sensualidad, gesticulabas con energía con las manos, expresabas rabia, a veces ternura. Esos bruscos movimientos hacían que tus dos preciosos pechos se movieran a ritmo de sentimientos y gestos, tal vez recuerdos, tal vez deseos. Cruzabas y abrías las piernas, mostrando agilidad y erotismo.

Tus piernas, abrazadas con pantalones de cuero negro

, ajustados. Mis piernas, vestidas con medias rojas y falda gris. Mis senos, mirándote, escuchándote, gozando las vibraciones de tu voz, estremecida yo entera por tu presencia.

Reparas en ellas, en mis medias. Lindas, dices. Y me pides que me pare. Yo modelaba para ti, me movía. Incluso subí un poco mi faldita para que las pudieras ver completamente. Te acercaste, me pediste un favor. Accedí. Querías ponerte mi ropa, yo la tuya. Un juego de niñas, de niñas grandes. Accedí.

Con nerviosismo, cerré la persiana de mi oficina. Así, brusca, repentina. Tan repentina como mi deseo por ti y por tus caderas. Así fueron tus palabras. Osadas, como nuestra presencia en mi oficina. Lúdico, como las palabras que hace rato poníamos entre nuestros deseos y nuestras insinuaciones. Tanto tiempo, tanta espera, tanta aventura por esperar, nos tomaba ahora a ambas por ineludible sorpresa.

Desabrochaste tu pantalón. Tus caderas quedaban a la vista de mis ojos y ellos a la vista de los tuyos. Te deseaba más que nunca. Me mirabas fijo mientras tus manos movían los pantalones hacia abajo, moviendo las caderas de lado a lado. Blancos, blancos hermosos te cubrían, te mostraban más bella que el cielo, más alcanzable que las estrellas. En todo su esplendor: tu cadera, excitante. Sólo queríamos cambiar las ropas y estaba yo deseando cambiarme en ti, montarme en ti, gemir en ti, regalarme a ti, alcanzarte, tocarte, fundirte.

Te acercaste a mí, yo intranquila pero pasmada. Ardiente pero quieta, toda tiesa. Me tomaste por la cintura y me desarmé. Quedé para ti, entregada, confiada, relajada. Quedé mujer.

Mi falda no fue problema, cubría ahora mis pies. Mis medias rojas te abrían sus secretos. Suavemente metiste tus tibias manos bajo ella, para sacarlas con suavidad. Desnudarme mientras tus manos rozaban mis piernas y tus ojos miraban a los míos. Las dos, casi desnudas, casi amantes, casi compañeras, casi madres, casi esposas.

Eres linda, dije, en un esfuerzo de valentía. Tus temor me excita, dijiste mientras sacabas los botones de mi blusa. Uno mío, uno tuyo y ambas en ropa interior y besándonos las manos, abrazándonos. Sintiendo cómo nuestros senos también tenían su juego. Nuestras caderas se juntaban en un coito imposible, de vacío, de paños y dedos.

Mis manos por tu espalda, las tuyas en la mía y las dos mirando nuestros senos, levantados, deseosos, atentos. Tú besaste primero, mientras mis ojos se elevaban al cielo. Pero fue el sabor de tus senos el que me hizo volar. Dulce y potente como lo que hacíamos. Exótico y lésbico.

No fue mi mano la que esta vez me desnudó. No fueron mis dedos los que exploraron en mis solitarios secretos. No fueron mis labios los que mis dedos tocaban, no eran mis orgasmos lo que mis dedos profundizaban. Pero eran nuestros quejidos, fundidos en el calor del encuentro y desnudez lo que nos juntaba, como amantes, como novatas. Mi boca sembrando en tus caderas, tus labios besándome, comiéndome en la complicidad del encuentro de tus labios y mis senos. Todo ardía, potente, vertiginoso dentro de nuestras piernas.

El juego se pospuso, no compartíamos la ropa sino la desnudez, cuánto más excitante, cuánto más por explorar.

El juego se pospuso. A cambio, sentadas, acostadas, montadas. A cambio, tu orgasmo regaba mis labios. Los tuyos el mío. Juntas y el trabajo sin terminar. El trabajo por fin esperando, pospuesto por la mujer y la mujer. Por este primer encuentro, cóncavo, estéril.

Vanessa

 

Casino (I)

Hetero, polvazo, orgía-todos contra una. Una pareja en viaje de placer apuesta en el póker más dinero del que puede pagar. El resultado es que la mujer pagará el débito en el momento, siendo follada por todos los jugadores.

Recuerdo aquella noche como si fuera ahora mismo, nunca olvidaré aquella situación que quedo atrapada en mi mente.

Susana y yo nos casamos hace 5 años y llevamos una vida normal, nos Gustaba mucho salir a cenar y bailar. Aunque últimamente nuestros gustos están cambiando y preferimos sitios más tranquilos. En el aspecto sexual éramos una pareja normal, aunque desde aquella noche todo ha cambiado.

Susana siempre ha soñado con ir a grandes fiestas y banquetes, vestida con magníficos trajes de noche. No siempre tenemos la ocasión de hacerlo, pero en el verano pasado decidimos darnos un pequeño lujo y hacer un crucero por el Mediterráneo.

El barco era impresionante, a todo lujo y Susana estaba encantada porque al bajar a cenar todo el mundo iba de gala. En las mesas, que eran de 6 personas, nos tocaba cenar siempre con las mismas caras, un matrimonio aburrido que nunca decía nada interesante y una pareja muy divertida con la cual empezamos a hacer amistad.

Ellos eran de Madrid y cada noche después de cenar se iban al CASINO a jugarse unas pesetillas. Esas "pesetillas" podían llegar a ser 100 ó 200 mil, algo totalmente lejos de nuestras posibilidades. Nosotros nos gastábamos lo mínimo posible y mirábamos alucinados como jugaban en la ruleta algo que para nosotros parecía una millonada. Esa misma noche nos contaron que habían recibido una suculenta herencia y que tenían un presupuesto de varios millones para las vacaciones, siendo su objetivo gastarse una buena cantidad de dinero, sin importarles perder o ganar.

Nuestra amistad con ellos se fue haciendo cada vez mayor hasta que una noche nos ofrecieron su dinero para jugar, en total querían que nos gastáramos 300.000 pta en lo que quisiéramos y allí empezó todo. La primera noche ganamos a la ruleta y casi duplicamos la cantidad, pero en las sucesivas noches fuimos perdiendo dinero hasta que llego la ultima noche en el barco. En el casino ya nos conocían y nos dijeron que esa noche se celebraba una partida especial de poker, donde solo asistían los jugadores y sus parejas, si así lo deseaban, para evitar mirones. Yo siempre había soñado con jugar una partida de este tipo, como en las películas, estilo Paul Newman, y acepté. Total, solo nos quedaban 100.000 pesetas y había que pasárselo bien.

Éramos 5 jugadores, todos de una posición económica muy buena, o al menos eso pensaban los demás de mí, dado que yo solo disponía de aquella cantidad. Empezó la partida y empecé a ganar, doble la cantidad en una hora, pero a partir de ese momento empecé a perder. Susana, estaba detrás de mí y se había quedado sola, el resto de las mujeres de los jugadores se habían marchado excepto una. Una rubia preciosa, a la cual no había tenido tiempo de admirar dado lo negra que se estaba poniendo la partida. Llegó un momento en que me quedé sin dinero pero tenía una buena jugada, un full. Si perdía no tenía fondos para pagar pero sin duda perdí el juicio y decidí continuar. Comente que no tenía dinero allí mismo pero que al día siguiente lo haría efectivo, el resto de los jugadores aceptaron y evidentemente perdí la friolera de 750.000 pesetas.

Supongo que el resto de jugadores se dieron cuenta de que algo ocurría porque la partida se paró, y me preguntaron que entendían que no había problema con su dinero. No sabía qué decir, me quedé callado y entendieron lo que ocurría.

En ese momento la rubia salió y entro acompañada de un par de matones que se pusieron en la puerta. Los cuatro jugadores su reunieron en un lado de la mesa y empezaron a hablar entre ellos. Susana y yo nos quedamos juntos, de pie y callados.

Uno de los jugadores, José, el más viejo, se dirigió a nosotros y nos dijo que o bien conseguíamos dinero en un plazo de 2 horas o en caso contrario tendríamos que pagar de otra forma. Les intenté explicar que yo no era rico y que no podía disponer de esa cantidad hasta que volviéramos a casa y vendiera alguna posesión, la situación era muy delicada.

José, se acercó a nosotros y mirand

o a Susana, dijo:

– En ese caso tendremos que utilizar los servicios de tu mujer.

Me quedé mudo sin saber que decir y miré a Susana, ella se puso detrás de mi y dijo que en ningún caso, que ella se marchaba de allí, e intentó irse, pero los matones se lo impidieron. Ella me miraba sin decir y nada y yo no acertaba a articular palabra.

José se acercó a mi mujer y dijo:

– Susana, enséñanos lo que hemos ganado esta noche.

En ese momento reaccione, me puse entre José y Susana y gritando le dije a José que jamás lo permitiría. José simplemente sacó una pistola de su chaqueta y me dijo:

– Como prefieras, podemos hacerlo por las buenas o por la malas. Pero aquí nadie se ríe de nosotros.

– Pero José -dije yo-, espera unos días y lo solucionamos…

– No, ahora, tiene que ser ahora. Desnúdate – le dijo a Susana.

Susana, estaba petrificada y vi como sus ojos empezaban a estar brillantes, de la rabia, de la impotencia. Me miró, pidiendo mi consentimiento y se lo di, afirmé con la cabeza. En ese momento cambiaron nuestras vidas.

Susana, empezó a desabrocharse el vestido, primero deslizó un hombre y luego el otro, fue bajándolo lentamente hasta que llegó a la cintura. Su sujetador de encaje quedó a la vista de todos que lanzaron un suspiro e hicieron algunos comentarios sobre los pechos de mi mujer.

José le hizo un gesto con su mano para que siguiera, Susana dejó caer el vestido al suelo y quedó expuesta ante ellos, con su sujetador y sus braguitas de encaje, sus piernas estaban adornadas por unas medias preciosas negras y unos zapatos de tacón. Sus brazos y sus manos intentaban ocultar a la vista de aquellos desconocidos aquellas partes de su cuerpo que sólo yo había visto antes.

José se quedó mirándola y le dijo a Susana que se diera la vuelta, ella giró sobre sí misma para que aquellos hombres pudieran ver su cuerpo por completo, quedó de espaldas a ellos y clavó su mirada en mis ojos. Yo no pude hacer otra cosa que bajar mi mirada al suelo, habíamos llegado a aquella situación por mi culpa, por mi pasión por el juego, aquel dichoso casino…

En ese momento José se acercó a Susana por detrás y le desabrochó el sujetador, Susana lo retenía con sus brazos, pero José se dirigió a ella y le dijo:

– Susana, gírate hacia nosotros y deja caer tus brazos queremos contemplar esos hermosos pechos que tienes.

Susana, se giró y muy lentamente dejó caer sus brazos, el sujetador cayó al suelo y sus hermosos pechos aparecieron erguidos ante ellos.

Volvieron a hacer comentarios, José se acercó y con sus dos manos los acarició, los palpó, parecía que los estuviera midiendo. Luego acercó su boca y Susana lo rechazó con un grito:

– No, no, por favor.

José se dirigió a mí:

– Convence a la putita de tu mujer para que disfrutemos sin más interrupciones de nuestro preciado trofeo, la hemos ganado y queremos disfrutar de ella.

Susana, volvió a taparse los pechos con sus brazos y se dirigió hacia donde yo estaba, se abrazó a mí llorando. Intenté calmarla y decirle que había que hacer lo que ellos querían pues de otra forma podíamos tener problemas, que se relajara e intentara disfrutar de la situación, porque de todas formas había que hacerlo.

Susana se acercó a José y éste acercó su boca a los pechos de ella. Susana esta vez se dejó, dejó que José apoyara su boca en su pecho y dejó que su lengua recorriera su pezón en círculos, luego José lo succionó y cuando separó su boca pude ver como el pezón de mi mujer estaba completamente erecto.

José entonces acercó su boca al otro e hizo la misma operación, una vez probados y saboreados los dos levantó los brazos de Susana y puso sus manos detrás de la nuca, de forma que sus pechos se elevaban aún más, acto seguido se agachó ante ella y su cabeza quedó a la altura del coñito de mi mujer, que todavía estaba cubierto por sus braguitas. Puso un dedo a cada lado de las braguitas y tiró de ellas hacia abajo lentamente. Susana me miró como pidiendo mi aprobación y tuve que asentir con la cabeza. José dejó sus braguitas a mitad de los muslos de mi mujer y expuso su recortadito coñito a la vista de t

odos los presentes.

Los matones salieron de la sala ante una indicación de José y sólo quedamos los cuatro jugadores, incluido José, la rubia, Susana completamente expuesta delante de ellos con las bragas todavía en sus muslos y yo, en una situación que jamás olvidaré y a la cual llegamos por mi culpa.

No sabía cuales eran las intenciones del grupo de jugadores pero me temía lo peor, y lo peor era que mi mujer iba a ser poseída por todos ellos, sin ninguna duda, lo que no entendía era la especia de ceremonia que estaban celebrando, porque ya podían haber empezado a manosearla y poseerla a su antojo.

Susana, estaba quieta y noté como tenía toda la piel de gallina, estaba temblando ante ellos. José se acercó a Susana y acogiéndola de la mano la acercó a la mesa, puso sus manos encima de la mesa y dobló el cuerpo de Susana. Esta era la postura ideal para que Susana fuera poseía desde atrás. Entonces José me indicó que me sentara al otro lado de la mesa y que agarrara fuerte las manos de Susana a la misma, para que estuviera quieta.

Así lo hice, no podía mirar a Susana a los ojos, estaba delante de mi pero no podía mirarla. José se puso detrás de ella y Susana dio un respingo cuando él tocó con sus manos su precioso coño, estuvo jugando dentro de él unos minutos con una mano mientras que con la otra se dedicaba a acariciar los pechos de mi mujer. Aquello era una humillación salvaje, pero no me atrevía a hacer nada. Susana empezó a respirar más fuerte, la miré a la cara y estaba muy tensa, con los ojos cerrados, supongo que intentando poner su mente en otra parte.

José entonces se apartó de mi mujer y después de decir:

– Ya está lubricada

Sacó su polla y se la clavó a mi mujer, Susana entonces bajó la cabeza y cuando José empezó con el mete y saca, el cabello de mi mujer empezó a moverse al compás de sus empujones y sus pechos bailaban arriba y abajo. José tenía sus manos aferradas a los pechos de mi mujer como si en ello le fuera la vida. Fue muy rápido duró solo unos pocos minutos, pero Susana ya había lanzado algún pequeño gemido cuando José incrementó el ritmo salvajemente y sin duda se corrió dentro de ella, no tuvo ni el reparo de hacerlo fuera.

Cuando José sacó su miembro de mi mujer, Susana me dijo en voz baja:

– Estarás contento cabrón.

Y a continuación dijo en voz alta para que la oyeran todos:

– Vamos, ¿quien es el siguiente? Estoy muy caliente y quiero correrme yo también.

Ante aquellas palabras los tres que faltaban solo sonrieron, parecería que ya tenían el turno establecido porque el siguiente se levantó de la silla, era un chico joven, fuerte y cuando se desnudó pude apreciar su considerable miembro que ya estaba erecto. El chico se acercó a mi mujer y se agachó detrás de ella, al principio pensé que estaba comiéndole el coño desde atrás, pero luego me di cuenta que estaba trabajándole su orificio trasero.

Susana estaba gimiendo y repetía sin parar:

– No por ahí, no, nunca lo he hecho por ahí.

Y era verdad, nunca habíamos probado el sexo anal, su culito estaba completamente virgen. Aquello pareció enardecer al chico que se incorporó y empezó a penetrarla por detrás, tardé bastante, o al menos a mí me lo pareció entre los gritos de mi mujer que intentaba soltarse de mis manos, pero yo la agarraba fuerte y le decía que fuera fuerte que iba a ser sólo un momento. Llegó un momento en el que Susana calló y ese momento supongo que coincidió con la penetración completa del chico. A continuación empezó un lento mete y saca que Susana acompañaba con pequeños gemidos, que alguna vez se convertían en gritos.

El chico estuvo bastante tiempo dándole a Susana y yo pensé que la iba a romper de lo fuerte que la estaba dando, según pasaba el tiempo iba aumentado el ritmo y la fuerza de sus embites. Llegó un momento en el que a la vez que la enculaba le daba fuertes azotes en el culo, que mi mujer parecía recibir con placer.

En ese momento la miré a la cara y ella me devolvió la mirada, su mirada había cambiado, ahora estaba sonriendo, una sonrisa que yo conocía y que me decía que estaba disfrutando de aquello.

Despu&

eacute;s de unos minutos de fuertes embestidas y azotes, el chico gritó que se corría y empezó a reducir el ritmo hasta que finalmente paró. Entonces sacó la polla del culo de mi mujer y dirigiéndose a ella le dijo:

– Date la vuelta y límpiame la polla con tu lengua, tengo que irme.

Susana se puso de rodillas delante de él y le hizo una impresionante mamada que después de unos minutos acabó una nueva corrida de él, esto lo supe porque el esperma que no pudo tragar mi mujer la brotaba por los labios. Pero ella cuando acabó con él simplemente lo recogió con un dedo y se lo tragó, mirándome a los ojos.

El chico se vistió y se fue, eso si, no sin antes darle a mi mujer un par de azotes en el culo y decirle algo al oído, que mi mujer nunca me ha contado.

Yo estaba abatido, esperaba que todo aquello acabara cuanto antes, pero dada la tranquilidad con la que José y aquellos hombres se tomaban la cosa parecía que iba para largo.

FIN DEL CAPITULO I

Me gustaría comentar esta situación con hombres o mujeres que hayan compartido a su pareja con otras personas.

Escribirme a tomasbrentano (arroba) hotmail.com

 

Mi compañera de trabajo (II)

Hetero, polvazo, sodomización, infidelidad. La pasión entre los compañeros de trabajo crece incontenible y llegan al punto de disfrutarse casi en presencia del marido de ella.

Pues bien lo prometido es deuda, si recuerdan soy aquel que se folló como nunca a su compañera de trabajo y que después se volvió un vicio. Pues como les comenté en el relato pasado, ella y yo nos encantaba hacer el sexo, lo disfrutábamos más que nadie, así que empezamos a follar en todas partes en el trabajo, en su casa en la mía, y así paso el tiempo cada vez nos descarábamos más, eso era lo que más nos gustaba, así que va mi segunda experiencia más cachonda que tuve con ella, resulta que era el cumpleaños de su esposo y decidió hacerle una fiesta en la cual por supuesto que yo estaba invitado, ella me hizo prometerle que ese día no lo haríamos por respeto a su marido y por que iban a estar muchos amigos de su esposo y de ella y que seguramente estaría muy ocupada así que le dije que no había problema, les confieso que no estaba muy de acuerdo y que me las ingeniaría para hacerla mía ese día, aunque estuviera su esposo y sus amigos no me importaba nada, pues bien llego el día y ella para provocarme se puso una minifalda negra, súper pegadita, se veía como una Diosa, y un top descotadísimo, como diciendo quiero dejar de ser la gordita con buen culo que era y quiero que todos los hombres vean lo que ahora soy y se hagan pajas llegando a su casa, así que ese día al verla no podía ser , sentí lo mismo que la primera vez que follamos, ese deseo incontrolable que me dominaba, ese movimiento de caderas cuando caminaba de un lado a otro me enloquecía, entonces decidí, a ayudar en la cocina, me acerqué a ella y le dije dónde pones la salsa, su marido me vio extrañado pues me acerqué más de lo normal ella titubeó y me dijo está sobre la mesa de centro, su esposo se dio la vuelta y siguió atendiendo a sus invitados, por un momento nos quedamos solos y le dije, te deseo más que nunca, por favor ¡¡¡déjame cogerte aunque sea solo una vez!!!, ella al ver mi grado de excitación me dijo ¡¡¡joder No!!! está mi marido, le agarre una de sus preciosas nalgas y le dije, ¿sabes?, podría metértelo aquí mismo, mi polla esta tan dura que no me importaría que tu esposo nos viera, eso como que la puso a 1000, pues me agarró la polla y me respondió ¡¡¡y no sabes como te la mamaría!!!, en eso entró una de sus amigas y le dijo oye puedo entrar a tu baño que tienes en la planta de arriba, pues en el de abajo hay mucha gente y esta hasta formada, le dijo, te lo muestro y guiñándome un ojo me dijo te espero arriba, yo como loco pensaba cómo voy a subir, pues la escalera esta enfrente de la sala donde esta su esposo sentado y todos me verían subir , así que sabía que ella me había puesto a prueba, como diciendo, a ver como subes yo te estaré esperando para follar, me dije cómo subo y al imaginarme estarla montando en su cama y en su hermoso culo, me aloqué y me salí, de la casa esperando trepar por algún lado, nadie se percató que me salí pues la verdad es que había mucha gente, vi como ella me sonreía desde su ventana y como me decía Te deseo, así que no pude más, busqué cómo trepar, la casa, al principio fue muy difícil pues tenia que buscar la forma de que nadie me viera que me estaba subiendo por la barda,así que me fui a la parte de atrás de la casa y estaban jugando unos niños les dije, a qué juegan, me dijeron a los policías y ladrones, les dije haaaa perfecto quieren ver como se trepa un ladrón por una casa y ellos me dijeron en coro ¡¡¡sí!!!, así que ni tarde ni perezoso empecé a escalar por unas enredaderas que estaban en la parte de atrás de la casa y me espiné, pero en mi mente decía la recompensa me espera, así que escalé y llegué a una cornisa, en ella podías moverte fácilmente hasta llegar al bacón del cuarto de mi amada, así que les dije a los niños bueno, ya saben como sube un ladrón ahora, voy a bajar del otro lado de la casa y los niños corrieron para ver como lo hacia, así que, ya que nadie veía le dije ¡¡&iexcl

;amor!!! amor ábreme la ventana y ella estaba sobre su cama Desnuda con el culo hacia arriba y metiéndose un dedo en su conchita y me dijo mira, mira como me tienes, yo me di cuenta que la puerta estaba abierta y entre, el olor era diferente, olía a cuarto de un matrimonio, olía a él y a ella, por un momento en mi mente me imagine a él montándola sobre aquella cama y me dije ahora seré yo quien te monte como nunca en esta cama y que cada vez que lo hagas con él me recuerdes, así que me desnudé como un rayo, le pregunté que si no había peligro de que alguien entrara y me respondió que no, que su esposo estaba ya medio tomado y que no se desprendería de sus amigos le respondí de alguien más que entrara y me dijo, te confieso que le dije a mi mejor amiga que tu y yo nos follábamos y que quería que vigilara la escalera para que, pudiéramos estar a gusto, te confieso que era mi máxima ilusión que me follaras estando mi marido en casa , o sea que todo eso había sido una invención de ella, ella quería que realmente la follara desde el principio que, me trepara la pared que hiciera lo imposible para llegar a ella, pues nadie la había deseado tanto como yo en su vida y que su marido no la pelaba mucho sexualmente, así que ella quería que alguien se la metiera con ganas y ese alguien era yo, me dije qué tonto de su esposo teniendo a su vieja súper buena y no la pela, en fin démosle lo que ella quiere, me acerqué y la traía tan dura que ella dijo ¿¿¿te creció más??? y le dije no lo que pasa es que contigo se pone más feliz que de costumbre, vi su hermoso culo pidiéndome a gritos ser penetrado por mi verga, sacó de su cajón algo de lubricante y me dijo métemela, métemela que ahora yo soy la que si no me la metes rápido moriría, ahora sí soy tuya, soy tu puta. Eso me puso más excitado de lo que estaba me apresuré a subirme en ella y la penetré entró como mantequilla, pues ya se había puesto lubricante, empezó a jadear durísimo y yo le dije cállate que nos van a escuchar con el ruido de la música, la verdad es que dudaba que lo hicieran así que yo empecé a romperle su cubito y ella me decía papi, métemela, métemela más… mássss, yo me estaba a 1000, en eso escuchamos que tocaban a la puerta y que se oía hablar a la amiga de ella con su esposo, yo rápidamente me salí, ella se puso la minifalda y yo me metí al baño, en eso entró su marido medio borracho y le dijo que qué hacia semi desnuda, ella le dijo que lo estaba esperando y él apresurado, la tiró en la cama y empezó a follársela, yo por mi parte escuchaba que sus gritos no eran como los que a mi me daba y que su marido, se la metía por su conchita, él no sabia que a su esposita le encantaba que se la metieran por el culo, que la mataba eso, así que me decidí a salir de el baño, pues él estaba de espaldas, en puntitas salí y ella me vio lo que la excitó bastante, pues me vio desnudo con la polla durísima, él se corrió y yo rápidamente me incorporé abajo en cuclillas llegué hasta el pie de su cama y él agotado y muy borracho se tiró en la cama, ella por supuesto quería más, quería mi verga, la necesitaba, ella dijo voy al baño y él sólo le hizo un sonido mmmhhh, él se estaba durmiendo, me dijo que la siguiera al baño y yo otra vez en cuclillas la seguí al baño, llegando a el baño, ella me dijo , hazme tuya, se me puso de culo y se la metí ella empezó a jadear y le dije que mordiera algo ella mordió una toalla y yo seguí metiéndosela, en eso tocó su esposo y le dijo estas bien, ella le dijo sí, con su voz medio entre cortada y le dijo ok, seguí metiéndosela pues realmente estábamos muy excitados, la volteé y se la metí en su rajita, ella explotaba de placer, al saber que su esposo estaba afuera de el baño y otra vez le dijo ¿¿¿seguro que estas bien???, ella le salió un jadeo bastante exagerado siiiiii, y él dijo, abre la puerta, ella le dijo que esperara un momento, me dijo espera ahora lo arreglo, solo dejó ver su cara por la rendija de el baño, y le dijo que estaba bien, mientras él le preguntaba unas cosas, yo decidí no quedarme con la calentura y le fui a lamer su anito ella dio un brinco y mientras ella platicaba con su

esposito yo se lo lamía, ella se corrió y yo al ver que ella le daba un beso a su esposo, también me corrí, él le dijo debes de estar muy caliente pues casi nunca me muerdes los labios, te espero en la cama… ella me dijo lo tenemos que hacer estando él lo tenemos que hacer, a mí me pareció lo más arriesgado del mundo pero también interesante así que eso lo dejaré para la tercera parte adiós…….

 

Pensada en ti

Hetero, polvazo, primera vez. Después de meses de charlar por chat la chica viaja con su madre para encontrarse con el chico. En la habitación del hotel, nada más llegar, ella le reclama que acabe con su virginidad.

Esa mañana desperté apurado, por fin conocería a mi amiga preferida del chat, llevábamos mas de 6 meses de pláticas diarias y hoy por fin vendría de vacaciones aquí a Cancún, ella era de España y a pesar que intercambiamos fotos estaba muy nervioso y desesperado por conocerla.

Con el calor que hacia en este día me vestí muy fresco para ir a recibirla, ella venía con su mamá, lo que realmente me tenía preocupado era su edad pues tenía 16 años y yo ya era algo mas mayor con mis 28 años, pero la deseaba conocer, así que fui al aeropuerto a recibirlas, después de media hora de espera por fin bajaban los pasajeros del ibero de aviación, en cuanto la vi la reconocí, me quedé asombrado, era realmente bella, de pelo largo y güero una cara de ángel y ya era toda una mujer con un aire de inocencia.

Me acerqué a saludarlas:

– Tu debes ser Carolina.

– Hola, y tu debes ser Gerardo.

– En serio me da un gusto enorme conocerte por fin en persona.

– Gracias, igual para a mí, tenemos mucho de que platicar, pero mira te presento a mi mamá.

– Mucho gusto señora. Saludé a su mamá que me miraba de arriba a bajo examinándome y seguramente pensando: este tío es algo mayor como para ser amigo de mi hija.

– Hola, Carolina me ha platicado mucho de ti. – Espero que puras cosas buenas señora.

Se sonrió muy forzada, pero no le quedaba de otra.

Yo las llevo a su hotel, traigo carro y sería un placer llevarlas. – Claro que sí. Respondió Carolina.

– No, mira lo que pasa es que venimos en un grupo y nos está esperando un camión que nos llevara a nuestro hotel. Respondió la mamá. – – Pues ya esta, tu te vas en el camión y yo me voy con Gerardo y nos vemos en el hotel.

La mamá de Carolina dio una sonrisa mientras la jalaba para decirle algo en privado, intercambiaron unas palabras y finalmente dijo Carolina: espera que voy contigo Gerardo.

Por fin nos deshicimos de su mamá, en el transcurso al hotel habíamos de muchas cosas que por el chat luego quedan incompletas, y vaya que habían quedado incompletas algunas conversaciones, en particular en lo que respecta al sexo, ella me examinaba de arriba abajo, yo también pero con mas precaución por que iba al volante, nosotros salimos mucho antes que el camión de transporte del aeropuerto por que ellos todavía estaban esperando a algunos pasajeros que tuvieron problemas con migración.

Ella me tomó de la mano y me dijo con ese tono de voz que excita el acento de otro país: Mira Gerardo de lo que más tengo ganas es de ponerme un polvazo contigo para que por fin me estrene como mujer, quedé mudo, pero excitado al llegar a su hotel corrimos con la suerte de que traían cuartos separados, así que el registro lo hizo muy rápido y subimos corriendo las escaleras a su cuarto, ni sus pesadas maletas las sentí.

Al llegar al cuarto y cerrar la puerta se me quedó mirando y dijo: necesito hacer el amor contigo y no espero más. Le hice ver las diferencia de edades pero calló mi boca con un beso que se transformó en el principio de una aventura, la agarré de su breve cintura la alcé para besarla a mi gusto, la besé con la pasión a quien se besa a alguien deseado por mucho tiempo, su fresco olor a juventud me excitó al máximo, ella me correspondió con una fuerza que se imprimió en sus besos, empecé hacer un recorrido por su cuerpo con mi boca deteniéndome un buen rato en disfrutar sus pechos que ya estaban formados y muy firmes, ella empezó a jadear sus pezones se endurecieron y al mismo tiempo que la recorría ella se quitaba la demás ropa que le quedaba.

Toc Toc, ¿Carolina estas ahí? Interrumpió la voz de su madre.

Shhhh espera deja me voy al baño. Le comenté mientras me escondía en el baño.

Carolina se vistió rápidamente mientras le gritaba a su mama espera que iba a ducharme, abrió la puerta y se encontró a su mamá.

¿Qué pasa? Estaba a punto de meterme a la ducha, aquí hace un calor insoportable (coment&oacute

; Carolina a su mamá), jooo ni me lo digas mujer que vengo hecha una sopa, ¿y tu amigo? ¿dónde esta? – Se fue tenía que ir a trabajar pero al rato me habla (le comentó a su mamá).

– Qué bien, pues date un baño que estas mojada en sudor pareciera que estabas corriendo, después nos vamos de paseo anda voy a mi cuarto a hacer lo mismo. (cerró la puerta y se fue). – – Coño mi madre siempre tan oportuna, jajajaja, ya puedes salir Gerardo ya se fue. – – Chin mejor me voy, no vaya a ser que tu mamá regrese.

– Joer, ni pienses que te voy a dejar ir, ahora terminamos, mi madre se tarda las horas en el baño.

Se quitó la blusa una vez más y dejó a descubierto el área donde me había quedado, fuimos directo a la cama, y empecé a jugar sus pezones con mi lengua, enseguida reaccionaron, y se pusieron de nueva cuenta duros, mis manos recorrían su cuerpo y luchaban contra el botón del jeans que ella traía, sus manos desabrocharon poco a poco mi camisa hasta que me la quitó, el pantalón ya estaba cediendo, y dejo a descubierto sus pantis de color negro, que poco duraron en caer, los zapatos salieron volando y mi pantalón también, besaba cada rincón de su cuerpo y ella lo estaba disfrutando al máximo sus quejidos iban en aumento y con mayor volumen cada vez, al llegar a su vientre mis manos separaron sus piernas y me arrodillé en el piso mientras la jalaba a la orilla de la cama, ahí en esa posición disfrutamos de un exhaustivo reconocimiento con mi boca, a pesar de su edad ya era toda una mujer, sus labios interiores estaban ya muy dilatados, estaba excitada al máximo, ahhh, ahhhh este es mi primer orgasmo con un hombre, alcanzó a decir con una voz entrecortado, espera que todavía no hemos terminado, le dije y al momento que me paraba y dejaba al descubierto mi pene con la erección a todo lo que da, ella saltó de la cama y fijo su vista en mi miembro, joer, está grande esta cosa, la torné de la cabeza y le dije: ahora te toca a ti, yo te dirijo, abrió sus labios y le puse la punta de mi pene, ella empezó a introducirlo lentamente en su boca, mira no tienes que tragarla toda hacer gozar a un hombre, piensa que es una paleta, lámela, disfrútala, le comenté mientras acariciaba su pelo, ella aprendió rápido y recorrió mi verga con su lengua, la lamía con gran fuerza y ganas de arriba a abajo que tuve que usar todas mis fuerzas para contenerme y no venirme en su cara, no era el momento todavía.

Creo con eso es más que suficiente, le comenté, la verdad fue un alivio cuando paró, ya necesitaba un respiro, así que la acosté de nueva vuelta en la cama, me arrodillé ante ella y le puse una almohada debajo de sus caderas para que la penetración fuera menos forzada, después de todo era su primera vez y no quería lastimarla, puse la punta de mi pene en su vagina e introduje solo la cabeza, ella cerró los ojos y gemía, sus gemidos se confundían entre, el dolor y el placer, suavemente empecé un movimiento de adentro hacía afuera y cada vez introducía más mi miembro en ella oh ohhhhh, gritaba ella, sus gritos me excitan aún más, su vagina era estrecha y estaba muy caliente, era la sensación mas placentera que había tenido, ella se dobló hacia mí, yo realmente le estaba excitando, ella con sus manos alcanzó mi espalda y clavó sus uñas en ella, yo sólo sentí el dolor y gemí igual que ella, con esa mezcla de dolor y placer ah, ahhhhhh, por fin la había desvirginado, ella se aferró a mi y nuestros cuerpos llenos de sudor se llenó de ese aroma inconfundible del sexo, empecé a aminorar las embestidas, no quería venirme adentro de ella, pues se nos había olvidado usar condón, así que saqué mi miembro aún erecto y ella al mirarlo me preguntó si no había yo acabado, le dije que no, y sin pensarlo dos veces se aferró a él con una mano y empezó a masturbarme para que yo terminara, y con su suave mano empezó el movimiento, la verdad no fue mucho tiempo pues ya estaba a punto de venirme, ella al sentir que explotaba miraba con curiosidad el chorro de semen y la forma en que brotaba, lo tocó por curiosidad y limpió mi pene con una sabana, yo estaba tirado en la cama, entre el calor que hacía y la acción que acaba de tener estaba muerto.

De pronto me acordé de su mamá y me vestí a toda prisa, a ella la mandé a la regad

era mientras yo trataba de poner orden al cuarto, jolín que rica está el agua, ¿por qué no vienes? Me gritaba desde el baño, estas loca, no tarda y viene tu madre, si me descubre me mata, el nerviosismo se hizo presente, pero ya que, había valido la pena realmente todo el relajo que se armó, solo por estar con ella, no llevaba ni dos horas en Cancún, y ya la había desvirginado, le dejé mi número y apunté el del hotel, todavía faltaban 4 días enteros de reuniones secretas.

 

Muy Especial

Dominación. Un hombre despierta medio aturdido con un cubo de agua fría. Ha sido raptado y por lo que alcanza a escuchar será vendido a una mujer para ser su esclavo. La que asume el papel de Ama asegura sumisión en un plazo de dos semanas. El cartel "Vendido" es colgado de sus pezones…

De pronto sentí agua fría sobre mi cuerpo y me vi desnudo, con las manos atadas por la espalda, estaba dentro de una jaula que media un poco menos de un metro de alto, unos sesenta centímetros de ancho y como un metro y cincuenta centímetros de largo.

– Despierta flojo. Un grito de una mujer que no pude observar porque la luz le daba desde atrás. Abrió la jaula por la parte delantera y me jaló de los pelos. – – Sal rápido, gritó. Como pude me arrastré hacia la salida, en cuanto estaba afuera de la jaula y guiado por la mano que traía mi cabellera me incorporé, entre la que me gritó y otra mujer me pusieron dos correas en el cuello a un collar que no sabía que traía. – – Camina, dijo la primera al tiempo que ambas jalaron de las correas. Las seguí. Al caminar sentí unas pulseras en los tobillos, eran de cuero y tenían muchos aros alrededor recorrimos un área obscura y no pude ver a quien me llevaba. – – Alto. Una le entregó su correa a la otra y se agachó por detrás de mí a mis tobillos atando el derecho a una argolla en el suelo. – – Abre las piernas, dijo. Yo dudé en obedecer por un momento cuando sentí un golpe con un fuete en mis nalgas y repitió. Dije que abras las piernas. Lo hice jaló un poco mas mi pierna izquierda y la ató a otra argolla. – Ató unas cuerdas a cada una de las muñequeras que traía y las desató de mi espalda, cuando quise llevar mis manos al frente sentí como las jalaban hacia arriba, tanto que quedé parado en la punta de los dedos de los pies. Por atrás me vendaron los ojos y me amordazaron, oí que decían vamos por los otros.

Lo único que recordaba era que iba caminando por la calle cuando se me acercaron dos mujeres, una por cada lado, me pusieron una navaja en el costado y me ordenaron subir a una camioneta, me pusieron un trapo que tenía algo que me hizo dormir.

A los pocos minutos se volvió a oír a las mujeres que decían "alto", "abre las piernas" y se volvieron a ir, en unos minutos se repitió la operación. Pasó otro poco de tiempo cuando se escuchó que se abría una puerta y una voz diferente, era una voz autoritaria y fuerte que decía:

– Pásale, aquí está la mercancía que te ofrecí, ninguno está entrenado pero si quieres a alguno yo personalmente te lo entreno y te lo entrego en dos semanas. – – Éste se ve fuerte, dijo otra voz un poco dulce, pero éste está más alto, ese tiene el pene más grueso. Usted ¿Cuál me recomienda?.

– Los tres pueden ser maravillosos, cualquiera va a ser dócil y sumiso después de pasar dos semanas conmigo.

– Yo necesito uno que me acompañe, pero que mantenga mi casa limpia y en orden.

– De eso despreocúpate, después de las dos semanas vas a venir un fin de semana para que te enseñe a manejarlo, se ve que tú no tienes mucha experiencia.

– Es la primera vez que voy a tener un esclavo, pero sé que me voy a divertir haciéndolo trabajar y sufrir. ¿Cuál cree que sea mejor?

– Ya te dije el que escojas va a ser bueno.

– ¿Puedo tocarlos?

– Por supuesto, el que no enseña no vende.

– Éste es realmente fuerte, pero su pene…, éste es alto pero hay algo en él que no me agrada. Éste, sentí que me tocaban mi pene que para entonces estaba totalmente erecto y mientras manipulaban mis testículos y mis nalgas, decía no es alto no es muy fuerte pero me gusta su pene, ¿si lo compro puedo hacer lo que quiera con él?

– El va obedecer todas tus órdenes, tu vas a hacer lo que quieras con él y él va a hacer lo que tú le digas. – – El precio, estoy de acuerdo, pero ¿Cómo se lo tengo que pagar?

– Hoy me dejas la mitad y dentro de dos semanas que te lo entregue y te enseñe a manejarlo me pagas el resto. ¿Vas a querer al tercero?

– Sí, si me promete que va a ser dócil y obediente.

– Eso te lo aseguro, además si lo necesitas podemos arreglar alguna manera de que vengas a castigarlo a nuestra

s mazmorras, supongo que en tu casa no cuentas con instalaciones tan completas como éstas, aquí tenemos diferentes aparatos para aplicar diferentes castigos.

– Antes de que te enseñe nuestros equipos de tortura y sumisión, ponle este letrero al que te vas a llevar.

– ¿Cómo se pone esto?

– Cuélgaselo de las tetas para que sepan cuál es el que voy a entrenar.

Sentí como me rozaban los pezones.

– Así no, te voy a enseñar, si no lo haces con autoridad por más entrenado no te obedecerá. Sentí que me tomaban todo mi músculo pectoral izquierdo y me ponían algo como una pinza en el pezón el dolor fue insoportable y la mordaza no me permitió gritar.

– Ahora tú. Volví a sentir lo mismo del lado derecho y escuché una risa ingenua, me retorcí del dolor. – – Vamos te voy a enseñar mis aparatos de tortura. Se escuchó abrir la puerta y una orden. El marcado a mi recamara, los otros a sus jaulas. – – ¿Cómo los tienes en jaulas? se escuchó alejarse a la voz más dulce. – Sentí una nalgada mientras una voz en tono sarcástico decía: No te vayas, en un rato venimos por ti.

Se escuchó como bajaban uno de los cuerpos y decían: Mala suerte, tendrán otra oportunidad.

Mientras se llevaban a mis compañeros del cuarto, yo no sabía que me dolía mas, si los pezones con las pinzas, además del dolor sentía que me ardía, o los brazos y las piernas que tenía a punto de entumecer.

– Mira, este es obediente, no se ha ido.

– Si sigue siendo tan obediente no sufrirá mucho su entrenamiento con el ama.

– ¿Crees que nos permitan participar en sus castigos?

– Si seguimos siendo sumisas y se aburre el ama te aseguro que nos dejan aplicarle alguno.

– Ahora estate quieto. Me dijeron, bajaron unos centímetros mis manos de tal manera que pude apoyar las plantas de los pies. Cada una desató una de mis manos de la cuerda donde me suspendía y con gran habilidad, antes de que yo hiciera algo las pasaron por mi espalda y volvieron a atar mis muñequeras. Descansé un poco, sin embargo el ardor y dolor en mis pezones continuaba, sentí como ataban las correas al collar del cuello y mientras una detenía ambas, la otra pasó detrás de mi para desatarme el pie derecho, por instinto lo acerqué al izquierdo, que rápidamente me desataron, moví el cuerpo para tratar de quitar las pinzas de mis pezones cuando sentí el fuete arriba de mis nalgas. – – Si te lo quitas te lo coso al cuerpo para que veas lo que duele. – Me quitaron la venda de los ojos y me ordenaron: Camina.

Salimos de la habitación obscura y me deslumbré subimos una escalera, recorrimos un pasillo y llegamos al final, me detuvieron con un tirón del cuello, una se acercó a la puerta y tocó, nadie contestó al llamado, abrió la puerta y vi una gran habitación de excelente gusto, con una cama grande, un tocador con un espejo y un banco, un closet con la puerta entreabierta y una puerta cerrada, que supuse que era el baño, me hicieron entrar, pude conocer a las dos mujeres que me llevaban, ambas vestidas de látex negro, con buen cuerpo, el pelo recogido una con ojos negros y la otra con ojos café claro, una llevaba un fuete en la mano. En una de las esquinas había un aparato que tenia un travesaño horizontal como a un metro del suelo y uno que salía del centro hacia el frente como a 30 centímetros del suelo, hacia esa esquina me llevaron.

– Date vuelta y de rodillas. Dijo la que no tenia el fuete. Obedecí, parecía que me había acostumbrado al dolor en los pezones pero el ardor era insoportable. Se pasaron detrás de mí, me desataron las muñequeras y con un movimiento sincronizado estiraron mis manos y ataron cada una a un lado del travesaño horizontal, el otro quedó entre mis piernas, la del fuete se puso adelante de mí y subió el travesaño perpendicular hasta que apretó mis testículos y dijo: – – Siéntate cómodo.

– Yo creo que ya sabemos quién fue el vendido, dijo la otra.

– Mejor lo dejamos al ama.

– Como quieras pero es preferible que lo guardemos.

– OK, un volado para ver quien es primero.

– No las dos al mismo tiempo.

-Perfecto. Tomaron la placa que traía en el pecho que decía "vendido" y jalaron, el dolor fue indescriptible, los pezones estaban entumidos pero el ardor era de los mas intensos que yo había soportado.

– La última advertencia, nunca veas a los ojos del ama y nunca la desobedezcas, suerte. Se dieron la media vuelta y se fueron.