EL HOTEL DE LA PLAYA

Mi experiencia en mis vacaciones de verano

Me llamo Daniel, soy un chico de unos 36 años y hasta hace muy poco tiempo sólo había tenido relaciones heterosexuales. Siempre he tenido un buen cuerpo, fibrado y con músculos marcados; me cuido bastante. Tengo el pelo oscuro, ojos marrón claro, gafas y perilla que ya empieza a encanecerse.

La historia comienza un día de Julio. Soy fotógrafo profesional y vivo en la ciudad. Me crié de pequeño en un pueblo de montaña y una de las cosas que más me falta en mi pueblo y en la ciudad que vivo ahora es el mar. Así que, durante mis vacaciones de verano, decidí pasar una semana en la playa.

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Los Encantos de Papi (Parte 2)

Como película repetida, a cada momento pasaban por la mente de Anne escenas de los tórridos encuentros de la incestuosa, pero ya irrenunciable relación con su propio padre en los lugares que los habían tenido, y ya en varias ocasiones.

Papi había sido un fogoso amante de su hija mayor. Todo había comenzado solo unos meses atrás, pero sentía como que habían pasado años siéndolo.

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Un recuerdo inolvidable

Hola muchacho, no me queda más que escribirte esta carta.

Hoy mis manos, tuvieron a bien recordar aquel momento en que mis ojos descubrieron sobre la superficie de tus pants una protuberancia que le indicaron a mi emoción, que era ahí hacia adonde tanto había soñado que mis manos se acercaran. fue en ese momento en que mis manos sintieron por fin lo que años le llevó a mi cerebro tomar la decisión de enfrentar y decidir tener el valor para sentir lo deseado.

No olvido como mis manos ansiosas y tímidas a la vez, sintieron tu cuerpo en ese lugar tan específico, no olvidan y recuerdan con intensidad casi presencial esa protuberancia a través de la tela, como, con aquellos suaves roces, tu virilidad inició su despertar. sentí, no lo olvido como tomó fuerza mi necesidad de sentirte sin intermediarios, ni cómo mi pena y recato se hicieron a un lado, permitiendo que mi deseo les superara y asumiera el control absoluto de mis actos, permitiendo que mis sueños y deseos se despertaran en toda su intensidad. Ya no me importaba nada, te sentí entre mis manos, te vi y te sentí crecer y desarrollar tu virilidad, sentí la dureza y firmeza de tu miembro entre mis manos, cálido y turgente, creciendo a mi contacto, respondiendo a mis caricias. No olvido aunque quisiera, que mis emociones afloraban sin recato, que mi cuerpo despertaba como nunca lo había echo sino en sueños que creía equivocados.

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un par de tragos provocan un segundo encuentro

Yo tan solo iba a acompañarla por una cerveza y la llevaría a su casa como un buen amigo, pero tras dos cervezas y un camino hablando de bobada y media llegamos a la calle en la que vive, platicamos un poco y acto seguido comencé a besarla, pero eso no era lo relevante. Ella estaba nerviosa y en realidad no tenia muchas ganas, pero las ganas aparecieron cuando empecé a acariciar su pecho, el punto débil de mi Carmen, recuerdo que mame de su pecho como si me prometieran la vida eterna, primero su teta izquierda y después un poco la derecha, su mano sobre el pantalón acariciando mi miembro y mi mano entre sus piernas sintiendo lo caliente de su rajada y escuchando como se excitaba cada vez más. Lamentablemente ese día solo sirvió como preámbulo para lo que nos esperaba de nuevo en un hotel; una guerra donde el poco tiempo que teníamos lo aprovecharíamos hasta que nos doliera seguir cogiendo.
Era un sábado y ella acepto acompañarme a mi y un par de amigos a un partido de futbol,terminando quisimos comer un poco e ir a dejar a mis amigos primero, puesto que su casa era la mas lejana, despues de dejarlos optamos por comprar un par de bebidas preparadas en una tienda y tomarlas en el cohce. “que quieres que hagamos?” esa frase aun me retumba y al recordarla vuelvo a sentirme excitado. platicamos un poco y optamos por ir a un hotel, un lugar diferente y solo con la promesa de coger el par de horas que teniamos disponibles.

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Mi primera vez

Traspasé la delgada línea que separa el placer del dolor, me pregunto cómo es posible que recuerde con añoranza algo que fue tan doloroso e incluso humillante, que extraño es el ser humano.


Hoy me he dado cuenta de ello, han pasado ya 30 años, Que rápido pasa el tiempo. 

Tenía yo entonces 25 años, casado y con una vida de las que se llaman normales.

 

Una noche estaba yo navegando por la red después de haber tomado unas copas y, como para gastarme una broma a mí mismo, se me ocurrió poner un anuncio en una sección de anuncios gay. Pasó el tiempo y me olvidé de ello hasta que al mirar un día el correo vi que tenía un aviso, me pico la curiosidad y lo abrí, entonces decidí responderle por cortesía y le expliqué la cuestión. 

En resumen, le dije que no tenía experiencia alguna y que no me sentía atraído por los hombres, y que el anuncio lo puse en un momento de calentón, pero ahora en frío me avergonzaba de ello.

Durante los siguientes días intercambiamos algunos mensajes más, a través de los cuales nos fuimos conociendo mejor. El insistía en que probase a ver si me gustaba y si no, pues no pasaba nada.

 

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