Hasta que apareció ella

La joven karla, muy religiosa y casi mística, se debate en el albor de los comienzos de su propia sexualidad. Su primera relación carnal, muy placentera, la tiene con un compañero que no duda ni por un momento en tomar lo que se le ofrece.

Doce años en un colegio de monjas no era para menos. A sus 16, la experiencia de Karla en materia sexual no iba más allá de unos castos arrumacos con el que había sido su único novio y una que otra caricia propia que no hizo más que despertar su curiosidad; todo ello confesado en su momento según las normas de la "Santa Iglesia". Su asidua participación en los grupos juveniles de su parroquia y sus constantes pláticas moralizantes, que evocaban las ejemplares vidas de los santos, acentuaban su prestigio, presentándola ante su sociedad como una chica de principios muy religiosos, pero ella sabía que aquella imagen se estaba tambaleando dentro de sí: el "demonio" le estaba jugando una mala pasada.

Ultimamente se sentía bombardeada por "malos pensamientos". Sabía que aquellos relatos eróticos que sus amigas "menos virtuosas" solían platicar, y los "indecentes" contenidos de las telenovelas que veía no podían traer nada bueno. Cada vez con más frecuencia, despertaba excitada por algún "mal sueño" y la tentación de la masturbación cada vez le era más difícil de vencer.

Inmersa en estos aconteceres de su vida, Karla acudió cierta noche a la "posada" de su escuela, esa fiesta navideña tan tradicional en México. Entre los asistentes se encontraba Carlos, un chico de la escuela con el que ella solía platicar de vez en cuando y por el que sentía una peculiar atracción, mermada sólo por su fama de "Don Juan" y su nula cercanía con los aspectos espirituales.

Para Carlos, la personalidad mística de aquella chica contrastaba con la inmensa sensualidad que desbordaba. Su mirar transparente y su sonrisa, en extremo coqueta, le parecían una combinación letal y difícil de resistir, por lo que, a pesar de su aire demasiado espiritual, la buscaba en cada oportunidad. Esa noche no fue la excepción, pero esta vez se encontró con una Karla diferente.

Tras los primeros minutos de conversación, notó que sus bromas de doble sentido no asustaban a la chica como solía ocurrir; por el contrario, parecían divertirle en extremo. El excesivo recato del que ella solía acompañarse parecía no haber asistido esta vez. El rechazo al alcohol tampoco acudió y gustosa aceptó los sabrosos "ponches" que su amigo le ofrecía. La plática pasó de los chistes tiernos a los "rojos" y de los temas más inocentes a los tópicos sexuales sin que la chica mostrara rechazo alguno.

Por su parte, Karla sabía que aquella plática con Carlos era "sucia", y que por respeto a su formación moral debía interrumpir aquello, pero no podía. Una fuerza mayor a su pudor se lo impedía. Se sentía excitada por la charla de su amigo y le resultaba imposible evitar el brillo en sus ojos y el nerviosismo en sus manos que rebeldes tocaban de vez en vez su entrepierna, haciendo evidente su extremo estado de excitación.

Carlos lo notó. Sabía que aquella noche podrían venir cosas buenas y sin meditarlo mucho, y aún cuando la fiesta apenas comenzaba, la invitó a "dar un paseo", escuchando con enorme sorpresa y agrado un "sí" que pareció venido del mismísimo cielo. Ambos chicos salieron de aquella fiesta ante las miradas llenas de sospecha de sus respectivos amigos.

Una vez instalada en el auto de su amigo, Karla comenzó a meditar sobre lo que estaba pasando. Sabía que estaba "metiendo la pata" pero sentía unas enormes ganas de hacerlo. Por otro lado, el saber que sus padres estaban fuera de la ciudad, lo que rara vez ocurría, le daba confianza para seguir adelante con aquella aventura. Comenzó a percibir sensaciones nunca antes experimentadas por ella; sabía que esos podían ser los momentos previos a la pérdida de su "pureza", pero lejos de incomodarse, como "debería pasar", se sentía feliz de que aquella posibilidad cobrara vida. Pretendiendo ser discreta, pero sin lograrlo, volteó su mirada a la entrepierna de su compañero topándose con una protu

berancia excitante. Entendió entonces que él estaba tan anhelante como ella.

Carlos decidió encaminar hacia Tequesquitengo, un bonito lugar, escenario de correrías similares en su pasado reciente. Conocía de un buen lugar donde "retozar" tranquilamente con su enorgullecedora conquista, por lo que más temprano que tarde estaba su auto en plena carretera con ese prometedor destino.

Durante el viaje no hubo cabida para la paciencia. Con ansia evidente, Carlos colocó su mano derecha sobre la rodilla izquierda de Karla, quien complaciente y generosa abrió ligeramente sus piernas en plan de invitación. Esa actitud no pudo ser más excitante para el emocionado conquistador, quien con mayor confianza fue desplazando su mano hacia la entrepierna de su amiga, estimulado por la respiración cada vez más entrecortada de ella. Tras alcanzar el cobijo de la falda, la mano de él se internó hacia el húmedo centro de la chica, para luego darse a la tarea de frotarle por encima de sus bragas.

Para Karla aquellos momentos fueron muy especiales. Se estaba dejando llevar por la tentación, y el remordimiento era lo último que pasaba por su cabeza; la mano traviesa bajo su falda se lo impedía. Por minutos gozó de la exquisita fricción que su compañero le regalaba, pero pronto lamentó la presencia de su íntima prenda que, cual indeseable custodio, resguardaba celosamente la más preciada de sus cavidades impidiendo el roce directo y eventual ingreso de aquellos delicioso dedos. Deseó con el alma que su amigo se animara a más, pero la actitud prudente de él, le hizo entender que sólo quería mantenerla con deseo hasta que alcanzaran su destino. No pudo resistir eso. Con impaciencia notoria, colocó su mano sobre la protuberancia que bajo el pantalón de su compañero se erguía y comenzó a frotarla con generosidad, con la esperanza de contagiarle su anhelo. Carlos entendió que no podía darse el lujo de esperar, y con la cautela que el caso ameritaba, salió de la carretera para tomar refugio en una pequeña vereda, que hospitalaria se reveló a su vista.

El vehículo de los chicos se cobijó al amparo de unos frondosos árboles y la tenue obscuridad de la noche. Las manos del muchacho pudieron entonces entregarse afanosas a la atención de Karla, pero ella, con excitación inédita, desabrochó las ropas de su amigo para redimir el objeto de su deseo. Por fin sintió entre sus manos aquella prohibida carnosidad masculina. No pudo resistir el impulso de agacharse para rozarla con sus labios, para darle humedad, para albergarla en su boca como invitándola a acostarse con su lengua. La ausencia de experiencia fue suplida a creces por la pasión. Aquella boca primeriza, inexperta, pareció iluminada por la lujuria, y con maestría envuelta en inocencia y deseo, sometió a su inusual huésped a fervoroso vaivén.

Carlos estaba acostumbrado a ese tipo de aventuras, pero sabía que esa noche era diferente a las demás. Tenía en su regazo algo más que a una compañera ardiente. Sentía el delicioso contraste de una mujer profundamente espiritual que visitaba por primera vez los deliciosos placeres de la carne. "Esto no se tiene todos los días", pensaba para sí. Aquellas suculentas oleadas de gozo que oralmente ella le regalaba, competían con el enorme deseo de poseerla, pero no quiso interrumpir aquello. En cambio, levantó la falda de su compañera para descubrir ante sí la excitante visión de un hermoso trasero. Colocó su mano derecha sobre él y comenzó a frotar agradecido.

Aquella mano atrás de sí avivó el fuego en Karla. Disfrutó por instantes del delicioso roce, pero más temprano que tarde sintió el incontenible impulso de retirar sus bragas para abrir el camino a la generosa mano que le procuraba placer; sin desatender a su compañero, como pudo, retiró su íntima prenda. Logró aquella mano entonces dirigirse pronta y deliciosa a la zona más íntima de ella, con la misión de agradecer amablemente el gozo que su dueño recibía. Por minutos, los felices dedos se deslizaron juguetones por aquella chica, brincoteando libres entre loma y loma, entre entrada y entrada.

El subconsciente de Karla, sin embrago, ya no estaba para aproximaciones; deseaba vehementemente el ingreso de aquellos dedos y, gobernada sólo por el anhelo, al sentir aquella bendita mano en la entrada de su sexo inició un movimiento p

élvico que parecía exigir la penetración. Carlos no pudo resistir aquella excitante muestra de anhelo, que aunada a la deliciosa fricción bucal que sobre su sexo ella le regalaba, hizo que pasara lo que tenía que pasar. A los pocos instantes la boca de aquella chica recibía tibios torrentes de pringosa pasión. De momento ella no supo qué hacer, pero el tan ambicionado ingreso a su sexo de los agradecidos dedos de su amigo, tomó dominio de sus pensamientos. Mientras la viril carnosidad se reblandecía ante su cara, la mano experta de su complacido amigo se movía deliciosa, con asiduidad creciente, encumbrándola en cada movimiento hacia la cima del deleite, el cual llegó acompañado de "indecentes" gemidos que su garganta no pudo contener. Por fin sintió su primer orgasmo.

Profundamente complacidos, tras echar para atrás los asientos del auto, los dos chicos se recostaron abrazados a platicar en silencio, labios contra labios. Los minutos pasaron en aquel mudo diálogo y con ellos fue reapareciendo la excitación. Ya no era necesario buscar el hotel, aquel refugio parecía ideal para todo lo que sus cuerpos necesitaran. Pronto, el bulto en la entrepierna de Carlos se irguió de nuevo. Esa fue la señal para la reanudación de la entrega amorosa. Los manoseos mutuos reaparecieron. Karla ya sabía lo que era un orgasmo, pero sentía una profunda necesidad de recibir a su amigo dentro de ella. "Quiero ser tuya", fue todo lo que sus labios tuvieron que decir para que a los instantes siguientes su entusiasmado amigo estuviera sobre ella dispuesto a consumar aquel repentino y quizá volátil amor.

Ella sólo cerró los ojos. Abrió sus piernas a su delicioso amante y se sintió transportada al paraíso con aquel ingreso. Carlos se afanó al vaivén que dotaría de excelso placer a ambos amantes. Los eróticos gemidos de su compañera en turno opacaron a los molestos rechinidos del auto.Tras muchos deliciosos pulsos de gozo, él interrumpió aquello; por su mente pasaban cosas previas al desenlace final. "Quiero cogerte como perrita", confesó a su amiga, quien, sin entender bien a bien a lo que se refería su obsceno compañero, sólo se abocó a entregarse dúctil a sus expertas manos. Pronto, rodillas y manos la sustentaban en aquellos asientos, en tanto que atrás su excitado compañero la sujetaba con una mano por la cadera mientras con la otra dirigía su miembro hacia ella. Otra vez un delicioso ingreso, otra vez un placentero vaivén que la acercaba al cielo, pero esta vez aquellos anhelantes senos gozaban del afanoso roce de las manos de Carlos.

-Siempre he fantaseado con hacerlo al aire libre, ¿quieres hacerlo así?- interrumpió Carlos su canino accionar para interrogar a su amante. Como respuesta recibió la sonrisa de ella, que parecía decirle "en tus manos estoy". La frescura de la noche no fue obstáculo para aquellos encendidos amigos, que pronto se encontraron revolcándose en el frío pasto silvestre regalándose placer a manos llenas. Después de algunos minutos ambos alcanzaron su gozo máximo, para regresar al cobijo del auto.

El regreso a la ciudad fue propicio para la reflexión. Todas aquellas bromas de sus amigas por considerarla demasiado "pura" habrían de terminar. Todas aquellas pláticas obscenas de sus compañeras, de las que solía entender poco, serían ahora inteligibles. Ya no le platicarían más, ya había vivido lo necesario para considerarse mujer. Con una oración lo agradecería al cielo.

Una duda importante aquejó entonces a la chica: sabía que tendría que dar testimonio sacramental de su aventura, pero ¿cómo reconocer una culpa cuando ni el arrepentimiento ni la decisión de no volver a hacerlo se presentaban? Entendió entonces que quien es todo bondad, difícilmente hubiera provisto al ser humano de algo tan maravilloso como lo es la sexualidad, con la malsana intención de que no la usara en favor de su felicidad. En ese momento recordó la frase bíblica que previamente no había entendido y hoy le confortaba: "la verdad os hará libres".

Datos de la autora:

Nick: Mónica.

E-Mail: mm2001 (arroba) starmedia.com

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La partida

3 amigos homosexuales cuentan sus experiencias y a su vez narran cómo en una partida convencieron a su amigo heterosexual de unirse a ellos y de paso le ganaron diversos favores sexuales de su mujer.

Todo comenzó en cierta ocasión, en que suspendieron el juego de Futbol por la fuerte tormenta que se avecinaba, el pronostico era de Padre y Señor nuestro. Por lo que los chicos y yo decidimos quedarnos en el club, y jugar unas partidas. Disculpen no me he presentado, me llaman Miki, y soy el más joven de nuestro grupo y sin que me quede nada por dentro creo que soy el más liberal, aunque mis amigos me llamen libertino. Poco a poco les iré dando detalles del grupo, pero mientras tanto les contaré lo que ha pasado, a consecuencia de la partida.

Nos encontrábamos mis amigos y yo, o sea el Jokin que creo que es el mayor de todos nosotros, y hasta se ha casado y todo. La loca de Zon, aunque a él no le agrada que yo le llamé así, pero si lo hago es por algo. Izan que al igual que yo, es entendido. Quiero decir que hace poco que se destapó. Bien ya conocen a la parvada, no se por que diablos, el encargado del Club nos sacó temprano para la calle, creo que de seguro tenía alguna cosa entre manos, ya que en más de una ocasión la mujer del estanquillo, la viuda de al lado, la vi parada en la puerta haciendole señas, al viejo encargado del clubsocial. Ya estando los cuatro en la calle, nos lamentábamos de la suspensión del juego, y de que el vejete no tirase a la calle tan temprano, entre los cuatro discutíamos que haríamos el resto de la noche, cuando a mi se me ocurrió visitar una bar, ya estábamos adentro cuado Jokin y Zon se dieron cuenta que toda la clientela era gente del ambiente, los tíos se han puesto de lo más encabronados, y yo francamente no se por que, ya que al fin solo pensábamos darnos unos chatos o tomarnos unas birras. Pero estos dos amigos míos se sintieron sumamente ofendidos, yo se que el Zon lo hacía para taparse, pero en el caso de Jokin la cosa era diferente, aunque es mi amigo desde hacía tiempo, y conocía de mis gustos, llegó el momento en que me ofendió de manera muy grosera, pero gracias a que intervinieron los otros dos no nos fuimos a las manos, ese día Izan y yo nos quedamos en el bar mientras que el Jokin y el Zon se fueron para otra parte, me supuse que cada quien para su casa, ya que Jokin es de esos tíos que no orina para que la tierra no chupe, de los que se les dice tacaños, no se confundan es mi amigo y por eso es que me siento en la libertad de hablar así de él, por otra parte es super organizado y responsable. No entiendo por que siempre se encuentra corto de dinero, en realidad si lo se, es ha consecuencia de su mujercita Sara.

A la semana siguiente, nos volvimos a encontrar para ir al partido de futbol, donde disfrutamos de un tremendo encuentro, donde nuestro equipo el Navarro de Osasuna con un marcador de dos a uno. Para celebrarlo nos dirigimos al Club, pero al llegar nos encontramos con que estaba cerrado, por luto. Las malas lenguas que nunca faltan y la mía que no es muy buena lo repite, dijeron que el viejo había muerto, supuestamente de un ataque al corazón, pero luego salió uno de los vecinos y dijo que la asesina fue la tía del estanquillo, otro comentó que al viejo lo sacaron completamente desnudo, y que con la prisa la brisa puso a volar la sabana que lo cubría, dejando ver su esquelético cuerpo, a lo que un tercero dijo que el forense había encontrado con una sonrisa a flor de labios, además de un frasco de viagra vació. Debido a ese percance, ya nos disponíamos a marcharnos cada quien para su respectiva casa, cuando a mi se me ocurrió de nuevo pasar por el mismo bar, y de inmediato escuché las voces de protesta de Jokin y Zon, mientras que Izan me apoyó, en parte para luego proponer que fuéramos a la casa de alguno de nosotros para jugar algunas partidas, pero al mismo tiempo manifestó que en su casa no se podía, ya que se encontraba de visita una tía abuela o algo así por el estilo, y que aparte de ser una vieja cascarrabias se la pasaba tirandose peos por todos lados. Yo de inmediato les recordé que mis viejos me aceptan como soy, pero que rechazan a todos mis amigos, por pensar que son del ambiente Gay, en la casa de Zon se encontraban pintando durante el día, por lo que de seguro estaba hecha un desastre y ese olor a pintura fresca a casi todos nos da dolor de cabeza, Jokin por su parte permaneció en silencio, y nosotros esperamos que nos saliera con alguna d

e sus cosas, cuando nos sorprendió en parte al decirnos que fuéramos a su casa, pero eso sí que la bebida la poníamos nosotros, en ese momento volvió a ser el Jokin que todos conocemos, resulta que su mujercita se encontraba ese fin de semana en casa de su madre, y él la tenía que ir a buscar el día domingo.

Al llegar a su apartamento, nos comentó que su esposa posiblemente se encontraba embarazada, por lo que lo felicitamos hasta que comenzó a quejarse, y zas que nos tira un comentario que me irio mucho, lo mismo que a Izan. A partir de ese momento me juré que le haría pagar bien caro su manera de tratarnos, si es cierto soy Gay y que, pero no es justo que una persona al decirlo lo haga como si te insultase, realmente yo estoy curado de espanto, con decirles que mi viejo fue sargento del ejercito, y una de las cosas que más detesta son a los mariquitas, y si yo lo pude soportar a él, y convencerlo de lo que soy, que me va a durar un tacaño como Jokin. Izan se dio cuenta del malestar mio, por algo es el cerebro del grupo, y de manera muy diplomática me convenció de salir a comprar unas bebidas y algo de comida, para no estar escuchando la llorona, que nos montaría nuestro amigo, si le tocábamos algo de la nevera. Durante el camino de ida y vuelta le manifesté, mi molestia a Izan, y esté estuvo de acuerdo conmigo en que a Jokin había que darle una lección, únicamente nos faltaba decirselo a Zon.

Al llegar nuevamente al apartamento, Izan se reunió con Zon mientras yo le llenaba la nevera a Jokin, el que no se despegó de mi lado, diciendo cosas como, no se hubieran molestado, y otras por el estilo. Al terminar colocamos la mesa, y Zon se me acercó y me comentó que estaba de acuerdo, que esas cosas que el flaco había dicho lo habían hecho sentir mal. Comenzamos la partida, y hasta esos momentos a ninguno de nosotros tres se nos había ocurrido como vengarnos de Jokin, o por lo menos hacerle pasar un mal rato. El juego se encontraba parejo, es decir todos ganábamos y perdíamos, fue cuando en el momento en que Jokin se encontraba ganando, hiso una mala apuesta, perdiendolo casi todo, su intención era el dejarnos sin un centavo encima, pero le salió l tiro por la culata, ya teníamos rato bebiendo y jugando, cuando Jokin insinuó de forma velada de que le habíamos hecho trampa, lo que me molestó mucho, y a partir de ese momento me concentre en como darle una buena lección.

Quisas por lo mucho que habíamos bebido, cuando Jokin anunció que se retiraba por no tener más dinero, nosotros lo invitamos a que continuase, pero que apostase cualquier cosa que el a bien quisiera y que tuviera encima, el detalle era seguir jugando y compartiendo, eso parece que le agradó y de inmediato apostó la camisa, Jokin estuvo de acuerdo y continuamos con el juego, quisas pasó una hora y me di cuenta que el dicho que dice, el que juega por necesidad pierde por obligación, como era el caso de nuestro amigo, en ese corto tiempo había perdido hasta su ropa interior, quedando totalmente desnudo, hasta esos momentos yo nunca había reparado que Jokin era prácticamente era completamente lampiño, y en cierto momento cuando se levantó a servirse un trago me puse a observarlo detenidamente de espalda, y de no saber que era mi amigo, usando algo de imaginación o de distracción pudiera llegar a confundirlo con una jovencita, por lo parada de sus nalgas, su cabello castaño que le caía en rizos, lo blanco de su piel y lo delgado pero atlético de su cuerpo. En esos momentos le di con el codo a Izan y a Zon le di con la punta del pie para que vieran el culo de Jokin, al parecer mis amigos al igual que yo captaron la idea de inmediato.

Cuando Jokin se incorporó a la mesa de juego, pude observar con detenimiento su flácido pene, no era una cosa del otro mundo, es más creo que de todos los presentes era el más pequeño, al sentarse él yo había realizado una buena apuesta, la que los otros me aceptaron, quedaba únicamente el flaco por apostar, y en eso al preguntarle que se atrevía a perder, comentó en tono de juego, les apuesto a Sara mi mujer, Izan algo sorprendido le preguntó en varias y repetidas ocasiones que apostaba y constantemente he invariablemente Jokin respondía lo mismo, a mi mujer, al fin a ustedes tres no les gustan las mujeres, no pierdo nada, fue cuando Izan le comentó que en parte eso era cierto y en parte no, ya que él a pesar de ser gay, en ocasiones le gustaba meterle mano a una que otra mujer, y yo por joder le dije

lo mismo, Zon para no quedarse a tras, le dijo que con él se había equivocado, que en su caso a él le encantaban las mujeres. Pero a Jokin, pareció no darle mucha importancia y comenzó a realizar apuestas contra los supuestos servicios que su mujer nos daría a todos y cada uno de nosotros. Tras unas cuantas manos más de juego, Zon terminó teniendo, una mamada, Izan fue el que salió mejor de los tres, ya que supuestamente él le había ganado todos los servicios, mientras que yo me gané una mamada y darle por el culo, a todas estas Jokin relajaba diciendo que cuando eso sucediera, él se encontraría en la puerta de la habitación, tomando fotos de como sus tres mejores amigos homosexuales, se disfrutaban a su mujer, las fotos serían para guardar un feliz recuerdo.

Tra eso, muy serio le pregunté cuando podía pasar a cobrar la apuesta, y fue cuando Jokin entendió que yo ni el resto jugábamos con eso, nuestro amigo se puso algo nervioso, y cuando pensó que Sara no nos creería, Izan lo sorprendió poniendo en funcionamiento una pequeña grabadora de bolsillo, donde claramente se escuchaba todo lo dicho por nuestro amigo, sobre todos los servicios que nos daría su mujer, y como él nos tomaría fotos de recuerdo. En ese momento casi le da un ataque de llanto al pobre, estuvo tartamudeando como por cinco minutos, para finalmente pedirnos que era capas de hacer cualquier cosa, con el fin de que su mujer no se enterase. Zon le ofreció que a cambio de la grabación el continuaría jugando, pero cada vez que perdiera, seguiría al pie de la letra las ordenes del ganador, y si ganaba recogía lo que estaba en la mesa, pero que para que no siguiera perdiendo luego no lo podía apostar de nuevamente. Tanto Izan como yo estuvimos de acuerdo con eso, y de inmediato sin pensarlo mucho Jokin aceptó.

Como ya les dije el que juega por necesidad, pierde por obligación y así le pasó al flaco el resto de la noche, entre las bebidas y la partida, poco a poco lo fuimos trabajando entre los tres, en cierto momento Zon le dijo que posará como si fuera una chica, cosa que él hiso de buena gana. En otro momento Izan, le ordenó que se afeitase los escasos pelos que tenía en sus axilas, cosa que no le agrado mucho pero que lo hiso, yo en cambio fui más ruin si quieren, le ordené que se pusiera una enema, al principio se opuso abiertamente, pero cuando lo confrontamos los tres, aceptó de mala gana. Entro al baño y tras yo prepararle un embase adecuado él mismo se lo introdujo dentro de su esfínter y lo apretó, tras unos cortos minutos, el efecto no se hiso esperar, lo que yo le había dado era un preparado de agua con sal de higuera, sin temor a equivocarme les puedo decir que tras terminar debió quedar completamente limpio tanto por dentro como por fuera, ya que como se ensució fue necesario que se diera una buena ducha, cosa en que lo ayudé parcialmente enjabonandole su espalda, sus nalgas y muslos sin que protestase mucho. Al terminar de bañarse, continuamos jugando la partida de cartas y bebiendo como unos cosacos, Jokin en ocasiones ganó unas cuantas manos de forma corrida, lo que lo motivo a comenzar a joder y faltarnos el respeto de manera velada, por lo que cuando perdió con Zon este sin misericordia ninguna le ordenó que se vistiese con la ropa de su mujer, desde luego que el Jokin protestó, pero finalmente accedió. Cuando salió de la habitación realmente se veía a leguas que era un hombre mal vestido de mujer, por lo que lo regresamos al cuarto y le elegimos la ropa que debía usar, yo personalmente lo maquillé y peiné, por suerte nuestro amigo tiene el cabello abundante, y se le forman unos bellos rizos naturales, al finalizar mi labor ni su madre lo reconocería. La partida continuó, el ganaba alguna monedas de vez en cuando, pero en una que ganó Izan le ordenó que debía comportarse como una verdadera mujer, ya en esos momentos JoKin había bebido mucho, y sin protestar su tono de voz cambió, su manera de moverse y hasta de tomar las cartas era bien diferente, con mucha delicadeza y finura como si fuese una dama. De vez en cuando Izan, Zon y hasta yo le decíamos un piropo, en torno a sus bellas piernas, lo paradita de sus nalgas, el hermoso peinado que estaba usando, y en la mayoría de los casos daba las gracias y sonreía pícaramente.

En determinado momento Izan, que en realidad era el que más confianza le tenía, le pidió que fuera a preparar unos bocadillos, y mientras Jokin cami

naba rumbo a la cocina Izan le dijo unos cuantos piropos, que a mi parecer le agradaron mucho a Jokin, pasado unos minutos Jokin llamó a Izan a la cocina, y casi de inmediato nuestro amigo se dirigió a ese sitio apartado de nosotros. Como la partida se había suspendido, Zon y yo nos sentamos juntos en un sofá de la sala, y en ese momento me dediqué a tratar de que compartiera conmigo un momento intimo, pero él se encontraba algo cortado, temeroso de que fueran a pensar Izan y Jokin, ya me estaba encabronando, cuando decidí ir a la cocina para ver la demora de los bocadillos, al asomarme vi con todo lujo de detalles, como Izan tenía entre sus brazos a Jokin dandole un sabroso beso de lengua, del tiro me excité bastante, el ver como se besaban y como nuestro amigo Izan agarraba con sus manos las blancas nalgas de Jokin, fue una cosa bien caliente. me regresé a la sala y tomé a Zon por una mano, y en silencio lo conduje a mi puesto de observación, Izan y Jokin continuaban unidos en un caluroso beso, y para las manso de Izan no había nada que impidiese que las metiese por dentro de la mini falda que usaba Jokin en esos momentos.

Al verlos como se encontraban regresamos a la sala Zon y yo, tanto para él como para mi fue algo bien excitante, nos miramos a los ojos y de inmediato comenzamos a besarnos, como unos desesperados, pasados unos minutos mutuamente nos comenzamos a quitar la ropa, hasta donde era posible, finalmente tanto el como yo quedamos sin ninguna prenda de vestir sobre nuestros cuerpos, estábamos tan deseosos de hacer algo que no decidíamos quien haría que, pero a mi se me ocurrió tomar entre mis dedos su grueso pene y tras jalonearselo par de ocasiones, dirigí mi boca a su miembro erecto. A medida que yo se lo chupaba Zon disfrutaba más y más hasta que él mismo me detuvo, cuando saqué su pene de mi boca, él realizó casi la misma acción que yo le había hecho a él momentos antes, a mi me vuelve loco el mamar una buena pinga, pero más me trastorna que me la mamen a mi, Zon era todo un artista con su boca, mientras él me la chupaba, y mordisqueaba en ocasiones, yo me fui moviendo en dirección a su verga, y no me quedé tranquilo hasta que comenzamos a realizar un bello y sabroso 69. Cuando nos encontrábamos disfrutando mutuamente el uno del otro, sentí que a nuestro lado pasaban Izan y Jokin rumbo al dormitorio, desde donde me encontraba pude ver que se habían detenido a observarnos con detenimiento lo que me excitó más aun. Luego ellos continuaron como una parejita de novios, rumbo a la cama.

En ese momento sentí un caliente chorro de leche que hacía blanco en lo profundo de mi boca, las manos de Zon se encontraban incrustadas en mis nalgas, las apretaba y como pudo me fue metiendo sus dedos dentro de mi culo. no se si Zon hiso lo mismo que yo, pero me supongo que si, en mi caso me tragué todo el semen vertido por mi muy entrañable amigo,

Tras descansar un momento, me levanté y por curiosidad me asomé a la habitación donde se encontraban Jokin he Izan, los dos se encontraban acostados en la cama, continuaban besandose y las manos de Izan se encontraban nuevamente jugando con las nalgas de Jokin. Como en algunas ocasiones dos son compañía y tres es una multitud, decidí permanecer en silencio viendo el espectáculo que tenía ante mis ojos, luego Zon se paró tras de mi, sentí su calido cuerpo contra mi espalda, ya él había dejado de portarse como un tonto, negandose a mantener cualquier tipo de contacto con migo. Durante esos momentos vi como Izan conducía la cara de Jokin contra su rabo, esté levantaba la vista, y de momento abrió su boca y se dio a la tarea de tragarse casi toda la verga de nuestro común amigo, el ver como Jokin le mamaba la picha a Izan me calentó nuevamente y deseé tener algo así dentro de mis nalgas, Zon por su parte que al igual que yo se deleitaba con lo que miraba, comenzó a pasar su lengua por mi cuello, luego la fue bajando por toda mi espalda hasta que finalmente sentí ese húmedo músculo acariciando mi esfínter, era algo que hacía tiempo nadie me había hecho, yo por mi parte abrí mis piernas lo más que pude, y decidí disfrutar abiertamente de semejante masaje contra mi hueco. Al mismo tiempo ya Izan debía haber estado a punto de venirse dentro de la boca del flaco, cuando delicadamente tomandolo por su abundante cabellera, lo fue retirando de su pene para dejarlo acomodarse en la cama boca abajo, por consideración Izan le colocó el juego de almohadas

debajo de su barriga para que las nalgas de Jokin estuvieran más paradas. En esos momentos yo prácticamente le estaba rogando a Zon que me lo enterrase, quería sentir su cosa larga y gruesa dentro de mi, mi amigo lentamente se puso de pie, yo me encontraba parado con mis piernas bien abiertas y apoyando el peso de mi cuerpo contra la pared, sus dedos hurgaron ligeramente dentro de mi esfínter, y luego comencé a sentir como la cabeza de su cipote, me rosaba lentamente mi hueco, él cual palpitaba como loco deseoso de ser penetrado en esos momentos, justo en esos momentos comencé a sentir como mi amante de turno me penetraba totalmente.

Quisas sea la práctica o lo caliente que me encontraba, pero si les dijera que me dolió mentiría, centímetro a centímetro fui disfrutando toda es lujuriosa penetración, hasta que llegó el momentos en que sus cojones comenzaron a chocar con mis nalgas, una y otra vez. Por su parte, Izan estaba a punto de hacer lo propio con el Jokin, lo fue acomodando de manera tal que el culito del flaco de que por si tiene sus nalgas paradas quedaron en una perfecta posición, suavemente mientras le acariciaba las nalgas le fue levantando la mini falda que el Jokin usaba en esos momentos, luego con una delicadeza que jamas Izan ha tenido con mi persona, le fue bajando la braga tipo tanga que yo le había hecho ponerse, pero no se las quitó del todo tan solo se la bajo lo suficiente como para dejar ante sus ojos el colorado hueco de Jokin, que desde donde yo me encontraba lo podía ver como palpitaba, Izan lo más seguro que usó algo de vaselina por lo que lo vi introduciendole sus dedos por el ano al flaco, y a medida que eso sucedía, Zon me tenía pegado contra la pared, dandome por mi culo de lo que más me gustaba en ese momento. Fue cuando ligeramente escuche la aguda voz de Jokin, preguntando si le dolería, la respuesta de Izan fue solo si tu quieres que te duela, y de inmediato comenzó a introducir su miembro dentro de las nalgas de Jokin, debido al quejido de dolor que dio, Zon se detuvo y ambos nos quedamos observando como Izan "desvirgaba" el culo de nuestro amigo, sus quejidos fueron subiendo de tono, era evidente que le dolía por mucho que lo hubiera preparado Izan, Jokin era primerizo, y estaba pagando la iniciación a este nuevo mundo de sensaciones tan especiales, contra el espejo de su armario pude ver como por su rostro corrían un grueso par de lagrimas, y sus quejido de dolor iban en aumento, creo que el mismo Izan estuvo a punto de sacarselo, pero de momento volvimos a escuchar la aguda voz de Jokin diciendole, dame duro papi, que quiero sentirlo todo dentro de mi, hazme llorar, que divino.

Al escuchar esas últimas expresiones del flaco, Zon continuó dandome a mi mientras que Izan se lo metía y sacaba del culo a Jokin, el cual movía sus nalgas con tanta o más fuerza de lo que yo movía las mías, cuando Izan se vino dentro de Jokin esté soltó un tremendo grito de placer, Izan por su parte le comenzó a preguntar al tiempo que se lo enterraba quien era su macho, y el Jokin le respondía, tu mi amor, quien es mi puta, y el flaco le respondía yo mi amor, finalmente terminaron y se quedaron los dos ensartados, es decir Izan no se lo sacó de inmediato. Mientras que Zon continuaba metiendomelo y sacando hasta que se vino dentro de mi. Al terminar se retiró al baño y se debió lavar, yo por mi parte me subí a la cama y tras intercambiar una mirada con Izan coloqué mi verga junto a la boca de Jokin, el volteó a ver a su macho y al observar que Izan lo aprobaba, sin complejo alguno Jokin se la metió dentro de su boca y comenzó a mamarmela, Izan se levantó de la cama le dijo algo al Zon y este a medida que se acercaba a la cama se encontraba haciendose una puñeta para darle nuevamente vida a su verga, realmente no se como lo hace pero esa cosa morcillona que se encontraba mirando al suelo, en un dos por tres ya se encontraba tomando cuerpo, para finalmente encontrarse nuevamente erecta, a Zon poco le importó en ese momento que el culo de Jokin estuviera lleno del semen de Izan. Al sentir a Zon a su espalda Jokin trató de voltear su rostro, en sus ojos pude observar la sorpresa del momento, pero casi de inmediato le pasó, y se acomodó en la misma posición que izan lo había puesto al principio, fue menos considerado, le terminó de quitar la graba, y sin más miramientos se lo enterró en un dos por tres, pero a Jokin eso que lo tratasen bruscamente como que le gustó, ya que movía sus nalgas con igual fuerza y a mi me lo mamaba de tal manera que en

menos de lo que yo pensé me hiso acabarle dentro de su boca. Al terminar Jokin se fue al baño y se aseó, y al igual que yo expulso todo lo que tenía dentro de si, pensábamos que se cambiaría de ropa, de momento nos invitó a salir, para mi fue una sorpresa el que nos pidiera con ese tono de voz femenino que lo llevásemos, al negocio gay. Una vez que nos encontrábamos en el mismo, Jokin se compartió como si fuese una más del grupo, aceptó gustoso que en distintas ocasiones lo sacásemos a bailar, tanto nosotros como cualquier extraño que se lo solicitaba, en una de esas lo vi bailando con un tío al cual no conocíamos se dejaba manosear todo su cuerpo, se comportaba como la más perra de las perras, después de un rato los dos se desaparecieron de nuestra vista, pensé que se estarían magreando en el estacionamiento del negocio, pero al yo ir al baño a descargar la vejiga, me los encontré en el baño, el Jokin se encontraba mamandosela al desconocido, mientras que otro tío vestido de mujer le daba por el culo, al terminar le llamamos la atención y su respuesta fue que deseaba recuperar todo el tiempo perdido, era evidente para todos los del grupo de que el flaco se encontraba muy borracho, a duras penas lo llevamos a su casa y lo dejamos tendido en su cama tal y como se encontraba vestido.

A la semana siguiente nos encontramos en el club, los cuatro, Jokin se comportaba como de costumbre, como ninguno de nosotros trajo el tema de aquella noche, no se hiso comentario alguno al respecto. En cierto momento Izan le preguntó por Sara su mujer, y nos comentó que eso del embarazo por suerte había sido una falsa alarma, al parecer como que ella no se alimenta debidamente y eso le trae en consecuencia que se le atrase el periodo, por lo demás todo continuó igual, el nuevo encargado del club, nos hiso saber que la próxima semana se realizaría una fiesta de disfraces a la que cordialmente nos invitaba. Todos aceptamos gustosos y estábamos haciendo planes de venir los cuatro disfrazados de marinos rusos, cuando desde luego el Jokin se opuso, diciendo que eso era muy costoso, que él vendría acompañado de su mujer y ya.

A mi en lo particular eso de disfrazarme de un marino ruso no me atraía, por lo que a última hora decidí vestirme de mujer, no les extrañe eso, ya que yo tengo temporadas en las que disfruto vistiendome de esa manera, todos mis buenos amigos lo saben y me toleran, y si no les agrada a mi en lo particular me importa un bledo. Disfrazado o mejor dicho vestido de mujer, con una mini falda bien pegada, una camisilla que dejaba mi ombligo a la vista, mis zapatos de taco alto, y toda la parafernalias propias de una chica joven, me presenté al club, con un pequeño antifaz de color rosa, al llegar rápidamente ubiqué la mesa de mis amigos, Izan y Zon se encontraban acompañando a un nuevo integrante del equipo de futbol, un negro que más que jugador de balompié parecía jugador de baloncesto americano de eso que llaman la NBA. Por mal nombre le han dado dentro del equipo "el de la garrocha", y no es por lo alto de su persona, sino que en cierta ocasión el entrenador entró al baño y lo vio sin ropas, luego al momento de compartir con el equipo se le olvido el nombre del negro y solo atinó a decir, se la pasas al de la garrocha, al parecer a nadie hubo que explicarle el por que de ese apodo y así se ha quedado el de la garrocha.

Como en una ocasión tuve una mala experiencia con un negro casi así como él, decidí no arriesgarme, ya que el tío me presentó a su madre y no le gustaba que yo me vistiese de hombre, abrase visto semejante cosa. Bueno pero regresando a nuestro asunto, les diré que esa tarde mientras nos encontrábamos en la mesa, llego una pareja que nos pareció conocida a nosotros, digo a los tres, ya que el negro ni iodea tenía de que hablábamos, resultó ser el Jokin y su mujercita la Sara. El venía vestido de mujer y ella de hombre, pero en el caso de Jokin hasta a mi engaño, en el caso de ella era evidente que se trataba de un disfraz, con unos mostachos postizos y un traje que le quedaba algo grande, cuando se sentaron a la mesa y nos saludo a cada uno de nosotros por nuestro nombre, es decir a Izan a Zon y cuando me vio detenidamente me llamó por mi nombre, pero con voz de mujer, fue cuando me di cuenta de que se trataba del flaco, y su mujer ella nos saludo a todos como siempre con un simple hola chicos, pero a mi se me quedo viendo detenidamente y vio a su marido y le dijo que ella no sabía quien era

esta chica, hasta que Jokin se le acercó al oído y le debió decir que era la pareja de Zon o algo así ya que ella no me reconoció, de paso el negro pensaba que yo y el flaco eramos tías.

Durante nuestra estadía en el club, bebimos una gran cantidad de licor, y de momento la Sara le dijo algo a su marido y se retiró, cuando regresó venía únicamente vestida con unos pantalones bien cortos y una camiseta sin mangas, ademas de unas zapatillas de goma y creo que más nada, al sentarse a la mesa comentó que tenía mucho calor, el que no le quitaba le vista de encima era el de la garrocha, y Sara se había dado cuenta de ello, pero como se encontraba con su marido, quisas por eso aunque el se encontraba vestido de mujer, la chica se comportó bien, luego quisas no se dio cuenta de su error y me pidió que la acompañase al servicio sanitario, durante el camino hablamos de la cantidad de gente que había en el local, de que el calor era insufrible y de esas cosas, al entrar ella sin cerrar la puerta del su excusado se bajo el pantalón corto y se puso a orinar, mientras que me preguntaba si era cierto lo que decían del negro, yo le indiqué que realmente no lo conocía bien, pero que había escuchado decir que su verga le llegaba casi un poco más abajo de la mitad de su muslo, y que era tan gruesa como una botella de Cocacola, al Sara escucharme decir eso, se relamio los labios, y me dijo que no fuera a pensar mal de ella que solamente era algo de curiosidad que sentía por ver algo así, ya que su marido………….y se quedó en silencio, yo como para ayudarla le dije, lo que pasa es que tu marido la tiene corta, a lo que ella sorprendida me preguntó que como yo lo sabía, y al tiempo que me subía la falda y me bajaba algo mi braga mientras sacaba mi verga para mostrarsela, le dije es que en el club yo lo he visto bañarse luego de un partido, y a simple vista me doy cuenta que es como la mitad de la mía, hasta esos momentos Sara había jurado que yo era una chica, la pobre no salía de su asombro, no se si por darse cuenta de que yo era un tío, o por lo que le dije. Luego de eso ella se levantó se subió su pantalón corto como si nada, y me dijo pero en verdad tu eres Miki, a lo que yo le respondí afirmativamente con una sonrisa, tras lo cual me dio un beso en la mejilla y regresamos a la mesa. A medida que nos acercábamos me dio la impresión de que Izan se estaba besando con Jokin, pero al llegar cerca de la mesa se habían separado, si Sara se dio no cuenta ese era problema de ella y no mio, aunque a mi parecer ella se hiso la loca con respecto a eso. Continuamos bebiendo, y ha Jokin le dio por salir a bailar a la pista, Izan bailó con el un buen rato, y mientras lo hacían las manos de Izan subieron y bajaron por todo el cuerpo de Jokin, al regresar a la mesa Sara lo vio como si se tratase de una broma, luego ella salió a bailar con "el de la garrocha" siendo su verdadero nombre era algo como Kunta, era algo gracioso el verlos bailar pegados, el super alto y ella apenas con su metro sesenta y cinco le daba casi por el esternón de él. Tras pasar un buen rato se formó una pelea entre dos tipas quedando casi desnudas ambas, como el ambiente se había puesto demasiado caliente, creo que fue el mismo Jokin quien propuso que la continuásemos en su casa, con lo que todos estuvimos de acuerdo de inmediato.

Al llegar a la casa de Jokin, la fiesta se armó de inmediato, bailamos, bebimos y comimos, de momento observo a Jokin sentado sobre las piernas de Izan, y a este acariciandole sus muslos descaradamente frente a la mujer del flaco, pero ella tan solo tenía ojos para el negro, él en su mal español le decía algunas cosas, y ella como una moza de quince años se sonreía y en ocasiones hasta se sonrojaba. Zon y yo comenzamos a bailar, más bien parecía que estuviéramos follando delante de todos, al parecer eso animó a Jokin y comenzó a darnos una pequeña demostración de como el bailaba, al terminar se dirigió a la cocina y su mujer se fue tras él, yo pensé que se armaría la bronca por lo que había visto, por lo que pensando que actuaría como arbitro me acerqué a la cocina, cuando me encontraba lo suficientemente cerca de los dos, los escuche hablar en un tono bien amigable. Sara le decía a Jokin, que ella tenía curiosidad por ver la cosa del negro, a lo que Jokin de lo más tranquilo, le preguntó cual era la razón de decirselo a él, su mujer le dijo que no se atrevía, no f

ueran a pensar que ella era una cualquiera, y por que además siendo él su marido debía respetarlo, a lo que Jokin le respondió, que esa era una noche especial y ella podía hacer lo que le gustase, ya que él también tenía curiosidad de probar algo, Sara le comunicó que ya se había dado cuenta de ello, pero como era una fiesta entre amigos pensaba que lo que pasase, se quedaría entre amigos, los dos se dieron un pequeño beso en la boca y felices regresaron a la sala, en donde Izan esperaba a Jokin y el negro a Sara.

Apenas Zon y yo tuvimos una oportunidad nos colamos a una de las habitaciones, donde él comenzó a besarme locamente, pero de momento me pidió que fuera yo quien se lo enterrase a él por lo menos para comenzar, y así lo hice. Jokin se estaba magreando con Izan, en ele medio de la sala, y Sara y el negro se habían marchado para la habitación de ella y su marido. Tras un buen rato de estar clavando a Zon, yo completamente vestido de mujer mientras que él se había desnudado del todo y permanecía con su culo bien parado, mientra que yo se lo sacaba y metía un sin numero de veces. Cuando terminé, me asomé a la sala y vi con claridad como Izan se lo volvía a enterrar a Jokin, el cual actuaba como una putita loca, pidiendole a nuestro amigo que le partiera el culo, cosa que Izan intentaba de hacer en todo momento. Fue cuando repare en los sonidos que salían de la habitación de los dueños de la casa, discretamente me asomé y vi con asombró como el coño de esa pequeña mujer, se había tragado semejante cosa, al ver que todos se encontraban en su propio asunto entre a la habitación donde se encontraba Zon y sin dilación me dediqué a mamarselo, para que luego él me lo clavase por el culo. Al día siguiente, ya cas todos nos habíamos levantado, faltaban la Sara y su negro y largo amante, cuando me dirigí a su habitación los escuche como se divertían, por lo que decidí dejarlos tranquilos.

Ya jokin es totalmente integrante de la parvada, el negro se sorprendió al saber que era un hombre y de paso el esposo de su pequeña amante, pero esa no fue escusa para dejarla de visitar, cada vez que podía. Zon y yo nos encontramos peleados, ya que él solo quiere que le de por el culo, la mayoría de las veces. Izan en algunos días le come el culo a Jokin, pero en otros es el Jokin quien se lo come a él. Y todas y todos vivimos sumamente felicez.

Datos del autor/a:

Nick: Narrador.

E-mail: narrador (arroba) hotmail.com

 

La Abuela (III)

Hetero-filial. Después de que todas las mujeres se van, el joven yerno intenta acercarse al Yacuzzi con la idea de tomar un baño ante el deseo de que nunca lo había hecho. Las mujeres habían regresado por algo que olvidaron sin que el se diera cuenta y es sorprendido con una gran excitación que provocará que tenga un encuentro sexual con la abuela.

Despues de mi encuentro con la escultural hija en el baño otra vez parecia que ya se me iba haciendo costumbre darles felicidad a las mujeres de esa familia en el baño de huespedes, bueno, me fui a dormir placidamente, al dia siguiente cuando me desperte note que habia mucho movimiento fuera de la habitacion, me fije que mis amigos ya se habian levantado, de pronto escuche,

"apurate Yani que no vamos a llegar a la hora que quede con mi hermana"

era la voz de doña Magda, la culona y tetona (disculpen por repetirlo pero quiero que quede bien claro), pues eso significaba que iban a salir, al poco rato oi puertas abriendose y cerrandose y despues el sonido de un coche partiendo rumbo a su destino, como yo todavia estaba algo adormilado me levante poco a poco, todavia andaba en boxer, sali con cuidado y observe con cuidado y anduve por toda la casa para ver si encontraba señales de vida pero nada, pues si, estaba solo, sin pensarlo dos veces me dirigi a la habitacion de doña Magda, queria tocar sus bragas, pasarmelas por el pene, olerlas, asi lo hice, para esto doña Magda tenia jacuzzi en su cuarto, este quedaba un tanto aparte de donde estaba la cama pues era una habitacion bastante espaciosa, de pronto se me antojo meterme a el jacuzzi, ya que yo en mi vida me habia metido a uno, asi lo hice, bote los boxers lo mas lejos que pude sabiendome solo y encendi el mentado jacuzzi al poco rato me meti en el, con el ruido que habia no me percate de que alguien habia entrado a la casa y no lo note hasta que escuche ruido en la habitación.

"Yani ayudame con esto"

escuche lo que parecia la voz de doña Magda, despues silencio, despues

"metemelo hija, bien mas mas, metemelo todo"

al escuchar esto mi verga se paro de inmediato, yo me encontraba aun sentado en el jacuzzi,

"damelo, damelo Yani con fuerza, duro"

, mi primera reaccion fue lavantarme, completamente empapadoy con el pene en son de guerra

"Ya, Yani asi"

, con indecision me fui acercando a la puerta, pues si estaban haciendo lo que parecia no creo que les caeria mal ! una manita, en eso escuche pasos dirigiendose rumbo a el cuarto de baño y yo ahi con la verga parada, no sabia que hacer, cuando vi a doña Magda parada en la puerta sabia que no tendria escapatoria,

"¡pero Leo que estas haciendo aqui aaay"

increiblemente despues de tal bochorno mi palo seguia erecto, Yani entro al momento que doña Magda salia despavorida de el cuarto de baño,

"Mi rey como te has puesto, pero que hacias aqui?"

"pense que no habria nadie en un buen rato y por eso me atrevi"

"pues ya vez regresamos porque a estas mujeres se les olvidaron algunas cosas, tanto que me estaban apresurando, mira ponte la toalla y ve a cambiarte, yo hablo con mi mama para calmarla"

me puse la toalla pero mi ereccion no cedia.

"Si que traes gana Leo, lastima que ahorita no podamos que si no"

sali de la habitacion de doña Magda completamente desolado y ya hasta le hablaba a mi pene tratando de que se calmara pero no respondia seguia erecto, asi llegue a la habitacion que compartia con mis amigos y la abuela, la puerta estaba cerrada, la abri y cual fue mi sorpresa al descubrir precisamente en el momento que entre a la abuela doña Candida inclinada hacia el frente y yo con una vista de sus asentaderas y de su boosque pues justo en ese momento se bajaba las bragas, mi toalla cedio ante la furia de mi miembro, le puse seguro a la puerta y la abuela me vio incrédula.

"muchacho, que haces desnudo, deberias tocar"

no la escuche, la agarre de las caderas y comence a bombearla

"ay muchacho mas mas damelo todo, asi asi aaaaaahhhhh"

la abuela se estremecia en cada embestida que yo le proporcionaba, la abuelita se arremangaba la falda para que yo pudiera agarrar su piel desnuda pero yo de lo que me afianzaba era de sus tetas metiendosela hasta la mas hondo

"me vengo muchacho, me vengo"

"pues con confianza doña Candida que yo tambien ahi le voy"

y diciendo esto desenfunde mi pene y le chorree las nalgas con frenesi, ella agarro un poco con los dedos y se lo paso por la lengua delirando de placer, d

espues de esto las tres mujeres partieron rumbo a su cita previa y yo me quede agotado por tan delicioso esfuerzo.

Continuará…

 

Ansiedad, vicios

Texto Educativo. Comentario sobre la ansiedad y los vicios que día a día nos atrapan más, qué los provoca, y como intentar salir de ellos para comenzar a ser feliz.

Los placeres de este mundo están hechos para disfrutarlos. Precisamente los seres humanos nos diferenciamos de los animales en que no comemos para sobrevivir, sino que podemos comer simplemente por placer. No utilizamos el sexo únicamente para reproducirnos, sino que podemos practicarlo por placer. Y así con todas las cosas de esta vida. Hay que comer equilibradamente, pero a nadie le amarga un dulce de vez en cuando. Sin embargo, si abusamos de cualquiera de los placeres de esta vida y llega a convertirse en obsesión, puede resultar funesto. De eso es de lo que trata de advertir este artículo. Tomaré como ejemplo la bulimia, pero es perfectamente aplicable al sexo, a la afición por los chats, a los videojuegos,…. a cualquier cosa.

Se puede disfrutar enormemente con una sana afición a la gastronomía. El problema comienza cuando comes compulsivamente, cuando comes para calmar la ansiedad. Si utilizas la comida para calmar la ansiedad (en lugar de utilizar la racionalización y la relajación, que son precisamente para eso), entonces muy pronto empezarás a asociar una cosa con la otra y, cada vez que tengas ansiedad, sentirás deseos de comer (aunque no haga ni cinco minutos que te has pegado el atracón) y recurrirás a ello para calmarla. En efecto, te calma la ansiedad. Es una forma cómoda, rápida y efectiva de calmar la ansiedad… momentáneamente. Pero en realidad lo que hace es crearte más ansiedad, ya que de alguna manera relacionas la ansiedad con el placer de comer. Entonces ya cualquier cosa será suficientemente una excusa como para crearte ansiedad y te apresurarás a calmarla con un buen trozo de tocino o de jamón.

Además, cuando piensas que ya has comido bastante, que ya está bien por hoy, o que tienes otras cosas mucho más importantes que hacer en vez de hincharte a comer y no puedes perder el tiempo en eso, o que, simplemente, aunque quieras comer, ahora mismo estás en un lugar o en un momento en el que no puedes, entonces eso te creará su propia ansiedad, sin necesidad de que haya otra cosa que te la provoque. Y como en este momento no puedes o no debes calmarla, no hace otra cosa que incrementarse y aumentar en ti el deseo de comer.

Terminarás doblegándote a ese deseo y te pondrás a comer cuando menos debes. Será más importante la comida que, por ejemplo, un examen. Las demás cosas tendrán mucha menos importancia. Todo te dará igual.

Preferirás refugiarte en tu obsesión por comer antes que prestarle atención al mundo real, que te parecerá feo y sin ningún interés para ti. Te sumirás en un estado de apatía que lo único que hará será darte aún más ansiedad y hacer que comas cada vez más compulsivamente y más ansiosamente….

Habiendo otras formas de calmar la ansiedad (relajación, reflexión, deporte,… ), no parece que sea muy buena idea calmarla con una bandeja de dulces, ni con el tabaco, ni con el alcohol, ni con videojuegos, ni con nada que se pueda convertir en una obsesión.

También hay otra forma de entrar en ese círculo vicioso de la ansiedad que incita al vicio y el vicio que genera ansiedad: La simple búsqueda del placer.

Puede que no comas para calmar la ansiedad. Puede que no comas para evadirte momentáneamente del mundo. Puede que comas, además de para alimentarte, para obtener el deleite que supone comerse unos buenos lomos de ternera en salsa. Bueno, no está mal aprender a apreciar las buenas cosas que te brinda la vida. Pero también hay que llevar cuidado: Hay que llevar cuidado de no obsesionarse ni con eso ni con nada. Hay que asegurarse de que no se le da más importancia que la que tiene, de que no deja de ser un simple placer PRESCINDIBLE.

Tienes que asegurarte de que si el médico te prohibiera comer tal o cual cosa, eso no te supondría ningún trauma y seguirías siendo totalmente feliz. No tiene que convertirse en una parte esencial de tu vida. No debes dejar que tu vida se simplifique, que dependas de una sola cosa, que tu felicidad dependa de que puedas satisfacer o no tal o cual "necesidad". Esto es algo que hay que tener muy claro: Por exquisito y placentero que sea, ningún placer es para tanto, ningún placer merece tanto la pena, ningún placer debe convertirse

en algo imprescindible para ser feliz.

Ya, pero, una vez metido en él,

¿CÓMO SALIR DEL CIRCULO VICIOSO?

No es fácil, pero tienes que comprender que se puede ser perfectamente feliz siendo un adicto en plena rehabilitación. Es más: ES IMPRESCINDIBLE EMPEZAR A SER FELIZ para poder salir del atolladero.

Lo primero es darte cuenta de tu situación y querer salir. Después tienes que ir comiendo terreno con decisión. Es decir: No pegarse la gran hartada bajo ningún concepto. Tomar el mando de la situación y no dejarle respiro a la adicción: No dar marcha atrás, no dejar de mejorar.

Por ejemplo: Supongamos que somos adictos a los dulces. Entonces tenemos que llevar la cuenta en una libreta de todos los dulces que comamos a lo largo del día. Cada día hay que comer la menor cantidad de dulces que nos sea posible. (Si podemos no comer, mejor que mejor). Y debe notarse una gran diferencia entre el número de dulces que comemos una semana con el número de dulces que comemos la semana siguiente. El objetivo es conseguir la situación opuesta a la que tenemos. Es decir: Llegar a asumir que un dulce es, por definición, algo que NO SE COME.

Sólo mucho tiempo después, MUCHO TIEMPO DESPUES de sentirte totalmente curado, puedes abandonar la rigidez y comenzar de nuevo a disfrutar con la gastronomía, eso sí: sin pasarse. Pero esto no es ninguna condena: Hay mucha gente que pasa años y años sin probar un dulce y que es muy feliz.

Si, en cambio, somos adictos a algo de lo que no podemos prescindir totalmente, como por ejemplo al sexo, entonces lo que debemos hacer es fijar una cuota semanal de orgasmos (con un cierto margen de flexibilidad) que nos parezca normal e intentar adecuarnos a ella. También prescindir de las prácticas sexuales demasiado excéntricas y, por supuesto, de las que sean delictivas.

Pero para que podamos conseguir salir del círculo vicioso no basta con atacarle por un lado (no basta con intentar comer cada vez menos), sino que hay que atacarle también por el lado de la ansiedad: Hay que reducir la ansiedad. ¿Cómo? Hay muchas formas: Hacer deporte, relajarse, obligarnos a ver la vida con ilusión, esperanza y optimismo, … Debemos de sentirnos felices. Por ejemplo, tenemos que sentirnos felices por que vamos a quitarnos de encima la adicción, vamos a cambiar de vida, vamos a nacer de nuevo, vamos a ser cada día mejores que el día anterior, nuestra vida será cada día mejor. Si pensamos eso, le tenemos la partida ganada a la ansiedad y, por tanto, a la adicción.

También hay diversos grados de adicción. Por ejemplo: uno puede estar empezando a aficionarse demasiado a los videojuegos, o a los dulces, o a lo que sea, sin que haya llegado a ser una adicción todavía. En ese caso, en cuanto nos demos cuenta de que nos está absorbiendo y que empieza a mandar sobre nosotros, lo mejor es que demos marcha atrás del todo.

Eliminarlo drásticamente, convenciéndonos de que no es para tanto y que no lo necesitamos en absoluto. Si tiempo después se nos presenta una ocasión especial de volver a jugar a ese videojuego, no hay por qué no jugar, pero no merece la pena volverse a aficionar. Las aficiones que no nos aportan nada, que son simplemente para pasarlo bien, es mejor usarlas con mucha moderación y casi con desprecio. No merece la pena malgastar nuestro tiempo en ellas.

Os agradezco cualquier tipo de crítica o comentario, que me podéis enviar a:

j_salas (arroba) teleline.es

 

Miedo

Hetero-infidelidad-guasa-sado. Un matrimonio llevan más de diez años casados, él le hace a su esposa Miriam un comentario sobre el morbo que le daría ir de putas , a lo que esta le amenaza con cortarle el pene si lo hace. El acude a una reunión por la noche y a la salida ve a un exuberante mujer entre las sombras, excitado le pregunta que cuando le costaría, sorprendido la única repuesta que tiene es la voz de su mujer acompañada de un tiraron del que recibe un golpe, cuando despierta comprueba como su mujer le es infiel con el tiraron y esta aún enfada le quiere cortar el pene.

¡Como puede cambiar la vida en un solo día! ¡Qué digo día, en unas horas!

Y lo peor del caso es que las cosas pasan sin que uno pueda hacer nada por evitarlo. Para mi todo ha cambiado desde un día fatídico, hace dos meses.

Mariam y yo llevamos diez años de casados y, si no es una contradicción en los términos, hasta hace dos meses, hubiera dicho que felizmente casados.

Nos casamos con ella de veintiocho y yo de treinta y dos años. Desde el primer día que la vi, hasta hace dos meses, la he encontrado muy atractiva.

Mariam es alta, un metro ochenta, pelo negro azabache, tez muy clara, maravillosos ojos verdes en los que cualquier varón se ahogaría con gusto, pómulos salientes y una boca carnosa de sensuales labios. Magnífico busto, que si acaso ha aumentado de tamaño en los últimos años, pero que a sus treinta ocho años aun esta firme, desafiando a la gravedad. Conserva un estrecha cintura, espléndidas caderas, trasero duro y respingón, ni grande ni pequeño, simplemente perfecto y unas piernas verdaderamente esculturales. No lo digo por que sea mi mujer, pero Mariam llama la atención en cualquier sitio, andando por la calle, en las tiendas, en la playa, y no digamos cuando hay una fiesta.

Cuando va bien arreglada y se pone un vestido que revele algo y realce sus tentadoras formas, tengo que ir detrás de ella cerrando las bocas de los tíos que se quedan babeando como lelos. Y no solo es el físico (que no es poco) pero es que Mariam es muy trabajadora, simpática, con un gran sentido del humor y extremadamente inteligente (se reía con todos mis chistes). Claro esta, que no siempre estamos de acuerdo en todo, pero sin ninguna duda los diez años de casado han sido los diez mejores años de mi vida.

Por llevarnos bien, nos llevamos bien hasta sexualmente. También es verdad, que con el cuerpazo que tiene Mariam, seria difícil no estar satisfecho. Pero lo usa bien, disfruta del sexo tiene esa virtud, rara en las mujeres, de saber dar y aceptar placer. Sabe excitarme, llevarme la corriente y participa sin ningún problema en los estúpidos juegos sexuales que se me ocurren. Por ejemplo, recuerdo que hace dos años le dije que nunca habia estado con una puta y que la idea me daba un cierto morbo.

Ella dijo:

Pues como se te ocurra irte con una, te capo.

Dos días después tenia una cena de negocios en un restaurante cerca de casa. Al acabar la cena, pasadas las doce, me encamine a casa, de repente en una esquina oí:

¡Pstss, pstss!

Al volver la cabeza vi una tía de bandera: alta, pelirroja, cubierta con un corto abrigo de piel que nada mas llegaba a medio muslo, piernas largas enfundadas en medias negras de amplia malla y zapatos negros de altísimo tacón. Estaba apoyada con una mano en una farola con el cuerpo en delicado e insinuante escorzo. Cuando vio que la miraba, la fulana, lentamente, sin ningún remilgo se abrió el abrigo y mis ojos casi saltaron de sus órbitas. Debajo del abrigo la tía nada mas llevaba un liguero sujetando las medias. Sus magníficos y generosos pechos y el afeitado pubis estaban expuestos para mi goce y contemplación. Como atraído por un imán, embelesado por el coño afeitado y las larguisimas piernas me acerque hacia ella. La luz de la farola, viniendo de atrás, dejaba su rostro en sombra.

Mientras yo me acercaba, coincidiendo con un suave vaivén de caderas una voz baja, rasposa, sensual dijo:

¿Qué pichón, te lo quieres pasar bien?

¿Cuanto me costara pasármelo bien?

¡Qué cerdos sois los tíos Jorge! Te me ibas a ir de putas sin mas ni mas.

La voz era la de Mariam, y cuando pude ver algo de la cara debajo de abundante maquillaje, la cara era la de Mariam y he de confesar que de cerca también podía identificar que los exuberantes pecho

s eran los de Mariam.

¡Coño Mariam! ¿Qué haces aquí a la una de la madrugada, vestida, o mejor dicho, desnuda de puta?

¡Que jeta tienes Jorge! Estabas listo para ponerme los cuernos picándote a una puta callejera y encima ¡te atreves a pedirme explicaciones a mi!

Estaba claro que el ataque frontal no iba a resultar, este era el momento para recoger velas, abandonar vía marcial y utilizar la vía diplomática.

Qué coño una puta callejera. Una tía bandera con unas piernas y unos pechos que no veas. Con una mujer así ¡Hasta un santo anacoreta hubiera preguntado por el precio!

¡Cabrito eres Jorge y que labia tienes!. Me das coba, me derrito y te me escapas. Hace unos días dijiste que te apetecía picarte a una putita. ¿Que te parece esta que está aquí?

Mientras así me preguntaba, con ambas manos empujo sus pechos hacia arriba y me los ofrecía como en bandeja.

¡Coño Mariam! Que estas en pelota picada en medio de la calle.

Jorge, cuanto mas tardes en decidir, mas tiempo estaré con las tetas al aire.

Claro que me encanta esta puta. Y voy a echarle un polvo que va a hacer historia, Pero tápate, que como te has afeitado el coño igual coges un resfriado.

Pues ¡ala capullo! vamos a casa que te voy a hacer un buen "servicio".

Se me colgó del brazo y nos dirigimos a casa. La cachonda andaba bamboleando el culo y de vez en cuando hasta dejaba que se le abriera el abrigo mostrando los pechos. Los pocos tíos con los que nos cruzamos en el camino, me miraban con envidia contenida a duras penas. A mi me estaba poniendo calentisimo, pero al mismo tiempo no sabia que decir o que hacer.

Se me ocurrió que si por casualidad nos vea algún conocido podría ser un poco comprometido. Sobre todo si nos veía algún vecino o, pero aun, vecina podría crear un escándalo. Cuando se lo dije a Mariam se echó a reír diciendo que, con la peluca pelirroja, las vecinas no la reconocerían así que vendrían a verla para contarle que el golfo de su marido se iba de putas. Me quede un poco sorprendido de su desfachatez. Afortunadamente, llegamos a nuestro piso sin que nadie nos viera. Nada mas entrar, Mariam tomo el mando. Pasamos al cuarto de estar que se hallaba en una penumbra de luces azules (Mariam habia cubierto las lamparas con telas), y donde a bajo volumen se oía una música caribeña, dulzona y sensual. Mariam dijo:

Ponte "cómodo" que enseguida vuelvo.

Yo me desnude y me senté en el sofá. Enseguida entro Mariam. Venia en pelota picada, con los zapatos de alto tacón, las medias de malla negra y el liguero. Se habia quitado la peluca pelirroja y puesto una cofia blanca; en una mano, con el mejor estilo de camarero profesional, llevaba una bandeja con un cubo de hielo, una botella de cava y dos copas.

¿El señor tomara champagne?

Joder, Mariam. ¡Que bien que lo has montado!

El Señor me debe confundir con otra, mi nombre no es Mariam, es Paquita.

Vale Paquita, tomare champagne.

Después de esto Mariam (o Paquita) procedió a hacer maravillas. Me beso y chupo todo mi cuerpo. Poniéndose champagne en la boca se introdujo mi miembro en su boca. El burbujeo, el frío, y enseguida, cuando ella trago el champagne, la calidez de su sabia lengua me volvieron loco. Bailo en la habitación con los gestos mas soeces y provocativos mientras me invitaba a masturbarme mirándola. Se puso a cuatro patas en el suelo y me pidió que se la hincara como a una perra. Después de cada orgasmo me limpiaba con su lengua y con un nuevo besuqueo de todo mi cuerpo, unos sorbitos de champagne y jugando con mi pene entre sus pechos me ponía en forma otra vez. Me tumbo de espaldas en el suelo y en cuclillas se introdujo mi miembro en su recién afeitado coño, y moviéndose de arriba a abajo, mientras sus magníficos pechos bailaban para mi, me dio un nuevo orgasmo. Así estuvimos mas de tres horas, Mariam todo el tiempo haciendo de puta sumisa, inventando posturas, exhibiéndose, excitándome, "sirviéndome" su cuerpo para mi placer; yo debí llegar por lo menos cuatro veces. Fue probablemente la mejor noche de sexo de toda mi vida. Tanto me gusto, que ella me sorprendió con "encuentros" callejeros tres o cuatro veces mas.

Esto es nada mas un ejemplo, otras veces ella me pedía que le hiciera cosas.

Le encantaba que la excitara con mi boca y me enseño a besar, chupar y leng&uum

l;etear su clítoris. Con esta estimulación, Mariam podía alcanzar tres o cuatro orgasmos casi seguidos. Otro ejemplo de su inventiva y desparpajo.

Hacíamos un viaje a Galicia, después de un par de horas de conducir

Mariam dijo:

¡Uy Jorge! parece que te estas durmiendo. A ver si te puedo despertar.

Sin mas aviso o protocolo, abrió mi bragueta, saco mi pene y empezó a chupar. Que digo chupar, empezó a hacer diabluras. Se lo metía y sacaba, soplaba en el, estiraba el prepucio y me daba lengüetazos en el frenillo, aspiraba como un aspirador eléctrico.. y yo seguía conduciendo. Creo que el viaje se me hizo muy corto y desde luego ¡no me dormí! A ella fue a la que se le ocurrió alquilar videos porno, mientras los mirábamos y si ella veía que una "actriz" hacia algo que me excitaba, ella me lo hacia a mi. ¡Los malditos videos han sido el origen de mi desgracia!

***** Hace unos cuatro meses, Mariam trajo un vídeo a casa. Como siempre, después de cenar, nos sentamos desnudos en el sofá y empezamos a verlo.

La "actriz" era una tía que ya no cumplirá los cuarenta. De alguna forma la encontré muy excitante, no era una belleza clásica, ni mucho menos, pero muy incitante. La tía era guapota de cara, rubia, ojos claros, no era gorda si no mas bien entradita en carnes, con unos pechazos inmensos, creo que eran naturales, que aunque algo péndulos pedían a gritos ser chupados y estrujados. Tenia cintura, se insinuaba el principio de una barrigita, magnificas piernas y un culazo.. ¡Dios que culazo! Era grande, y se veía firme, redondo, terso, maduro, acogedor.. Nunca me habia fascinado tanto un culo, bueno, mas que un culo eran las ancas de una yegua cachonda.

Pero lo que me puso a cien fue que en la película se la sodomizaron cuatro tíos en cuatro posturas distintas: de pie, a cuatro patas como una perra, de espaldas con el tío aplastando sus piernas contra el suelo, mientras la camara mostraba su sexo vacío y el culo empalado por un gran pene, y con el tío echado en el suelo empalándose ella misma en cuclillas. No solo se la sodomizaron, la fulana ponía cara de gusto, se movía con vicio y a grandes voces pedía que se la metieran mas y mas. Yo no me pude contener, viendo a aquella tiarrona empalándose ella misma, con los enormes pechos bailoteando mientras gemía de placer y ponía los ojos en blanco, me masturbe como un mico y hasta manché el sofá con mi eyaculación.

¡Caray Jorge! parece que te ha puesto cachondo la guarra de la película.

No te haces ni idea Mariam. Me ha puesto a cien, por favor, déjame que te de por atrás que me hace mucha falta.

¡Ni hablar! por el culo ni hablar. ¿Te has vuelto loco? Jorge sabes que te hago todo lo que quieras, pero por el culo no. No es natural, es una marranada, tiene que haber mierda por todos los lados, tiene que doler muchisimo y además es una forma de coger el SIDA. Lo que quieras menos eso. Jorge, por el culo ni lo pienses.

Yo insistí, rogué, amenacé pero no me sirvió de nada, Mariam se mantuvo firme en sus trece y acabamos yéndonos a la cama bien enfadados el uno con el otro y con Mariam conservando su virginidad posterior. A partir de ese momento, sin que yo sepa porqué, la idea de sodomizar el tremendo, turgente y tentador trasero de Mariam se convirtió en una verdadera obsesión. Pensaba en ello todo el día, hacia planes para convencerla, ensayaba el dialogo en la oficina para ser mas persuasivo, compré flores, compré bombones, la lleve a cenar a restaurantes caros y Mariam.. mantuvo su virginidad anal. Cada vez que hacíamos el amor yo me las arreglaba para tocar su ano, pero en cuanto intentaba meter un dedo Mariam, saltaba, se separaba de mi, chillaba y nos cabreabamos como monos. En mi desesperación, una noche mientras hacíamos un sesenta y nueve, empece a lamer su ano. Mariam enseguida se separó y chilló:

Jorge ¡no seas marrano! si metes la lengua ahí ¡no te vuelvo a dar un beso en toda tu vida!

Siguió una acalorada discusión donde Mariam se quejo amargamente. Me dijo muy claro que habia hecho todo tipo de cosas conmigo, que le gustaba y disfrutaba de nuestras actividades sexuales. Que quería satisfacerme, que estaba dispuesta a probar muchas cosas nuevas, pero que el sexo anal no lo haría nunca. Le parecía sucio, peligroso, humillante, degradante y degenerado,. Estaba claro que Mariam no iba a tomar por la vía "angosta

".

Quizás una persona mas sensata que yo hubiera dejado de insistir, o se hubiera buscado una puta acostumbrada a ello la hubiera empalado a conciencia hasta romperle el culo. Pero yo estaba obsesionado con el trasero de Mariam, con la idea de empalarla a ella, a Mariam, a mi mujer. Insistía día tras día, noche tras noche, semana tras semana, por fin una noche Mariam dijo:

Mira Jorge, me tienes harta. Todo el gusto y alegría que me daba el hacer el amor, darte placer y disfrutar contigo, lo has destruido, ya no me apetece estar contigo, porque se que en cuanto estemos juntos vas a tratar de meterme algo por el culo. He dejado de ser tu mujer o tu compañera para ser un objeto, un culo que quieres perforar. Tan desesperada me tienes que he decidido dejar que me sodomices, a condición de que si no puedo aguantar mas y te lo pido, la sacaras inmediatamente. No me gusta nada la idea, pero.. no se me ocurre otra solución. Se que si no te dejo hacerlo vas a estar infeliz y amargar nuestra vida, si te dejo.. la infeliz voy a ser yo.

Oír que se rendía me puso a cien, me tenia sin cuidado si lo decía con resignación de mártir cristiana a punto de ser echada a los leones. Lo importante era que iba a tomar por donde yo quería. Salí disparado a la cocina cogí mantequilla y me embadurne mi miembro. Le dije a Mariam que se arrodillara en la cama y poniendo su culo en pompa se lo unte con mantequilla por todos los lados. Con cuidado metí un dedo bien untado, cogí mas mantequilla, con dos dedos la metí en su ano y la repartí tan bien como pude. Volví a untar mi instrumento bien untado y arrodillándome detrás de ella, agarre sus magníficos y colgantes pechos con mis manos, apoye la punta en su ano y pregunte:

¿Lista Mariam?

No, ni lo estoy ni lo voy a estar nunca, pero a ti cabrón te da lo mismo.

¡Métela cuando quieras!

Yo no me hice de rogar, como una bestia empuje, vencí la resistencia inicial y la hundí de un solo golpe hasta la empuñadura. Mariam soltó un aullido desgarrador y gritó pidiendo socorro como una desesperada, a pesar de sus gritos y resistencia, yo agarrado a sus pechos bombeé varias veces, pero ella seguía gritando entre sollozos:

Por piedad Jorge, ¡sácala, sácala!, me hace muchisimo daño, no puedo, socorro, socorro, no puedo.

Sin esperar mi respuesta, tirándose en la cama, se la saco, se dio la vuelta y bajándose de la cama se fue a un rincón de la habitación y sentándose en el suelo, medio en cuclillas, apoyada contra la pared, tapándose la cara, sozollozaba como una niña. Cuando me acerque para consolarla me aparto de un manotazo. Yo trate de hablar con ella, de asegurarle que no quería hacer daño, que le agradecía que lo hubiese intentado.. en vano, ella no respondía y seguía sollozando. Al cabo de media hora se levanto, cogió una manta del armario y se fue al cuarto de estar. Se tumbo sobre el sofá y se cubrió con la manta. A pesar de mi insistencia en que volviera al dormitorio Mariam se tapo la cabeza con la manta e hizo un gesto para que me fuera. Yo volví a la cama, pero no pude dormir en toda la noche. Pensaba que era un imbécil estropeando un matrimonio que funcionaba de maravilla por una estúpida obsesión con el sexo anal. Cuando me levante por la mañana Mariam estaba en la cocina con grandes ojeras. Había preparado el desayuno. Yo trate de disculparme pero ella me corto con una voz que cortaba como un cuchillo:

Jorge, es mejor para los dos si ahora no hablamos de nada.

Así seguimos dos días, ella preparaba las comidas, dormía en el sofá del cuarto de estar, no me dirigía la palabra y, secamente, cortaba cualquier intento de conversación por mi parte. Al tercer día después de cenar dijo:

Jorge, vuelvo al dormitorio pero con una condición: que no se te ocurra tocarme, que no me toques en absoluto.

Mariam, como tu quieras pero me parece que estas exagerando. ¿Porque no hablamos un poco? Dime lo que piensas.

Jorge, mejor no hablamos ahora, quizás con el tiempo se me pase, pero ahora me das asco tu y me doy asco yo y si quieres saber lo que pienso.. aun no he decidido si cojo un cuchillo y te lo clavo en corazón o si espero a que estés con una erección y te corto la picha.

Sin mas palabras, se dio la vuelta y fue al dormitorio. Yo me quede de una pieza. Lo preocupante no era lo que había dicho, si no como lo había dicho.

Con calma, con frialdad, n

o como una amenaza si no como alguien que pondera alternativas. No me cupo la menor duda de que estaba no solo pensando en ello, pero cercana a la acción. Pensar que mi mujer hablaba en serio de cortarme la picha me parecía un poco demasiado. Me serví una copa de coñac y me quede rumiando las palabras de Mariam. Por fin fui a la cama y, con mucho cuidado para no tocar a Mariam, trate de dormirme.

Llevaba tres días durmiendo poco y esa noche tampoco iba a ser la excepción. La ira y el odio que rezumaba Mariam no se iban de mi cabeza.

Continuaba con mis pensamientos, sin dormir, pero trataba de no dar vueltas para no tocar a Mariam.

De alguna forma debí dormirme, pero me desperté sobresaltado empapado con un sudor frío, mire el reloj: las dos y media. Tenia la boca seca y estaba sudando como un cerdo. Me levante y note que Mariam no estaba en la cama. Fui a la cocina, bebí dos vasos de agua y fui al cuarto de estar, para ver si Mariam estaba otra vez en el sofá abrí la puerta y oí la voz de Mariam diciendo:

¡Ahora!

Inmediatamente recibí un gran golpe en el mentón.

Cuando recobre el conocimiento no entendía nada. Estaba desnudo, me habitan quitado el pijama, sentado y atado a una silla en el cuarto de estar.

Mariam estaba allí también, frente a mí, desnuda pero con zapatos de tacón alto. Junto a ella, también desnudo, estaba un tío que, protectora y familiarmente, rodeaba su talle con su brazo. ¡Que digo un tío! Haba una mole con cierta vaga apariencia humana ¡qué bestia! Parecía uno de esos tipos grotescos que salen en las películas italianas de gladiadores. Medía, por lo menos, uno noventa, el cuello, grueso cilindro, mas que cuello parecía el tronco de un árbol, los hombros descomunales. Los brazos del sujeto eran mas gruesos que mis muslos. Cada musculo en sus brazos, tórax, abdomen, todos sus músculos destacaban y estaban definidos como los de una escultura clasica.

Los muslos eran ridículos de grandes, mas gruesos que mi tórax, y entre los muslos.. entre los muslos tenia un aparato capaz de hacer llorar de vergüenza a cualquier hombre. El fulano estaba empalmado y su descomunal tranca era, por lo menos, cuatro dedos mas larga que la mía y de gruesa.. por lo menos el doble que la mía. ¡Que bestia! Aquello no era una verga, aquello era una monstruosidad, un salchichón, una maza, un ariete, un instrumento de terror. La voz de Mariam me saco de mi asombro:

Vaya, por fin te despiertas.

¿Que me ha pasado?

Nada, no te ha pasado nada.

Ivan -dijo palmoteando el trasero del armario humano- te hizo una caricia en el mentón y perdiste el sentido. No digas nada y escucha. Por tu estupidez y obsesión nunca mas vamos a hacer el amor pero para que recuerdes lo bien que estaban las cosas y lo que te has perdido te voy a dejar que veas lo bien que follo con Ivan.

Sin decir mas se puso delante de Ivan y poniéndose de espaldas a mi, separo sus piernas, se inclino y empezó a chupar aquel tronco monstruoso. Yo nunca había visto a Mariam con otro hombre. Ver aquel culo espléndido, con los cachetes separados, a dos palmos de mi nariz con las largas piernas bien estiradas, ver como subía y bajaba su cabeza y oír los sonidos del chupeteo me volvieron loco.

Mariam, no hagas esto, yo te quiero, ¡NOOO!

Vi como las manos del gigante, apoyándose en los hombros de Mariam, la hacia a un lado y dando dos pasos se acerco a mi. Era ridículo verle andar, con aquellos muslazos tenia que echar las piernas a lado primero, parecía un enorme pato mareado andando. Cuando llego hasta mi me dio dos tortazos tremendos que me dejaron oyendo campanillas. Mirándome a los ojos y agitando su dedo índice delante de mi, en tono muy dulce con un gran vozarrón dijo:

Te han dicho que te calles, si vuelves a decir algo te abro la cabeza.

Sin esperar respuesta, se dio media vuelta y volvió a donde estaba. Cosa curiosa, después de las dos leches que me dio y el zumbar de mis oídos, su andar no me pareció tan ridículo. Se puso de perfil a mi y poniendo sus manos sobre los hombros de Mariam, la hizo inclinarse y la animo a chupar aquel mástil grotesco. No se como lo podía hacer Mariam pero consiguió acomodar su boca para que entrara aquel cilindro portentoso. Claro esta que nada mas se podía meter menos de una cuarta parte de su exagerada longitud, pero de alguna forma, supongo que desencajando su mandíbula logro meterse algo de aquel pollón en la boca y hasta meter y

sacar la punta.

El tal Ivan ponía cara de gusto y decía:

Si Mariam, puta mía, chupa, chupa que marica de Jorge aprenda.

Al cabo de unos minutos Mariam saco aquel vergón de su boca y dijo:

Ivan, vamos a enseñarle al marica de Jorge como jode un hombre de verdad. Follame en el aire, méteme tu polla maravillosa; la quiero sentir bien dentro de mi, casi rompiéndome; dámela mi amor ¡dámela!

El tal Ivan cogió a mi Mariam por los sobacos y con los brazotes extendidos la levanto como quien levanta un papel. Mariam enrollo sus piernas alrededor se la cintura de Ivan y lentamente se dejo caer sobre monstruoso instrumento.

¡No Mariam, no! te va a hacer daño, te va desgarrar, te partirá en dos.

Calla cabrón y mira como me meto una polla de verdad, no tu miserable gusanito de mierda.

Dicho y hecho. Siguió descendiendo hasta que aquel poste enorme, aquel tótem descomunal desapareció por completo dentro de su vagina. Pero no paro ahí, no, como una zorra viciosa empezó a moverse con un continuo mete y saca y poniendo los ojos en blanco, babeando murmuraba, chillaba, ronroneaba, animando, agradeciendo y jaleando a Ivan:

Ivan, so bestia me estas matando. Si, si dame mas de este pollón ¡ Dios que tranca! me rompe, me estas rompiendo, pero ¡que gustazo! Me llenas animal, me llenas, que pedazo de carne que tienes, dame mas y mas ¡dame!

Me corro, me corro. La quiero dentro de mi toda mi vida, no la saques nunca ¡nunca!

La muy zorra siguió así, delante de mis ojos, a un metro de mi follandose con aquel monstruo enorme, con un vicio, pasión y degeneración como nunca había visto. No se cuantos orgasmos tuvo, lo único que sé es ella gozaba como una furcia viciosa y yo estaba humillado como no lo había estado en mi vida. Mi mujer follando con otro tío, en mi casa, delante de mi, gozando como una loca y diciendo que mi picha era un gusanito de mierda y que nunca mas follaria conmigo. Además la bestia del gladiador me había hecho perder el sentido y me había abofeteado delante de ella. Hablando del gladiador, Mariam llevaba mas de veinte minutos con su mete y saca, había tenido innumerables orgasmos y aquel mástil descomunal seguía enhiesto, firme como una roca, si acaso aun mas grande que al principio. ¡Qué bestia!

Finalmente Mariam, después de una cadena de orgasmos pareció agotada.

Bájame, Ivan, bájame campeón, que eso es lo que tu eres mi campeón, mi maquina de placer.

Ivan la recogió en sus brazos y la tumbo en el sofá donde lentamente ella se recupero. Tendida en el sofá con las piernas abiertas yo podía ver el semen de Ivan rezumando de su coño entreabierto. Después de acoger aquel rey de bastos, lo sorprendente no era que el coño estuviera entreabierto, lo sorprendente es que no estaba desgarrado en mil pedazos. Viendo tal cantidad de semen rezumando no pude menos que mirar otra vez al ariete de aquel gigante. ¡Madre mía! Había estado martirizando el coño de Mariam durante mas de veinte minutos, obviamente se había corrido mas de una vez y el monstruoso instrumento seguía erguido y arrogante, literalmente tieso como un palo. ¿De que estaba hecho aquel bestia? ¿Podía mantener su insultante erección durante horas? ¿Estaba siempre en perpetua erección? Poco a poco, Mariam fue recuperando su aliento, lentamente se levanto del sofá y se acerco a mi cogiéndome la barbilla con su mano pregunto con gran sarcasmo:

¿Te ha gustado ver como folla tu mujer? Y nota que digo follar a lo que tu y yo hacíamos le llamo hacer el amor. A esto, le llamo follar como esta mandado con un vergón de campeonato. Que bestia el Ivan, ¿has visto como esta empalmado todo el tiempo? Y ¡Virgen Santa! ¡que gloria de instrumento! ¿Te acuerdas de lo que decíamos de niños para hacer rabiar a nuestros amigos? Lo veras pero no lo cataras. Tu querías darme por el culo ¿verdad? Pues solo lo veras, veras como lo empala Ivan con su vergón, veras como gozo con esta bestia metiendo su vergón en mi culo hasta que me salga por la boca, veras como me rompe el culo y como yo gozo con ello, pero mi culo no lo cataras, no.

¡Por favor Mariam! Por favor el culo no, lo que no me has dado a mi no se lo des a otro.

El gigante troglodita en dos pasos llego a mi y me dio otras dos bofetadas.

¡Que animal! parecía que lo hacia sin fuerza y yo casi pierdo el conocimient

o. Muy bajito dijo el bestia:

Te han dicho que te calles.

Sin mas comentarios se dio la vuelta mientras a mi me saltaban la lagrimas de dolor y de humillación. Mientras tanto Mariam se puso detrás de una silla y doblando su cintura apoyo ambas manos en el respaldo separo bien sus largas piernas quedándole el maravilloso culo en alto, con los cachetes separados y con una increíble cara de vicio y una voz ronca de deseo dijo:

Ivan, picha de oro, ven aquí so monstruo, ven aquí y méteme ese vergón imperial tuyo, métemelo todo entero en el culo. En mi pobre culito tan estrecho y virginal. ¡Hazme una mujer de verdad! Hazlo para que el marica de Jorge se de cuenta de lo que se pierde, ¡que aprenda como da por culo un campeón y como toma por culo la guarra de su mujer! No te importen mis gritos, métela del todo, rómpeme el culo, destrózame, mátame de placer quiero sentir esa fiera lanza tuya toda entera dentro de mi, que me salga por la boca; hazme el culo jalea, dame y dame de tu verga, mátame de gusto cabrón ¿para que tienes ese pollón de gloria mas que para darme placer a mi? ¡Dame, dame!

Yo pensaba que me había vuelto loco ¿Como podía hablar así Mariam?

Como podía ofrecer su culo a una bestia como aquella? ¿Como podía tener todo el vicio que tenia? El bestia de Ivan cogió un tubo del suelo exprimió un gel transparente de el y embadurno el culo de Mariam. Luego metió un dedo, puso mas gel y metió dos dedos, girándolos con experiencia, los metía y sacaba, dilatando el esfínter de Mariam. La cerda de Mariam le jaleaba.

Si, mamón mío, si así, dame gustirrin en el culo. ¡Uy que bueno! Si los dedos dan ese gustirrin, tu verga imperial..

El bestia de Ivan se embadurno aquella tranca enorme que haría sonrojar de vergüenza al burro mejor dotado. ¡Que monstruosidad! Le hacían falta las dos manos para poder cubrirla. Después de vaciar el tubo en la verga real apoyo la punta del nabo contra el ano de Mariam y diciendo:

¡Toda tu tuya! te doy toda mi picha.

Empujo y empujo. Mariam empezó a chillar, pidió que lo dejara, pero la bestia carnívora flexiono las rodillas, echo el culo hacia tras y con un leve movimiento de caderas generó una embestida feroz y ensarto a Mariam por el culo. ¡Que espectáculo! Con la fuerza de la embestida levanto los pies de Mariam del suelo, Mariam quedo como una gimnasta con las manos en el respaldo de la silla, las piernas abiertas, estiradas, rígidas y el pollón en el culo como único punto de apoyo. Chillaba como un gorrino al que van a degollar, pero el armario violador no le daba cuartel. Esperó unos momentos a que Mariam se calmara un poco y cogiéndola por la cintura, moviéndola como si fuera una muñeca de trapo, la empalaba y desempalaba de aquel monstruoso vergón. ¡Era increíble! Cuando subía a Mariam y se podía ver el diámetro de aquel instrumento no me podía creer que todo aquel pedazote de carne rígida pudiera entrar en el culo de Mariam. Poco a poco Mariam dejo de gritar de dolor, sus gritos se transformaron en ronroneo de gata satisfecha y soltando las manos del respaldo de la silla se cogió sus gloriosos pechazos y se los estrujaba con vicio. ¡Era increíble! Ivan la sostenía por la cintura y con un simple movimiento de sus brazos la empalaba y desempalaba. Mariam me miro con desprecio y dijo:

¿Que te parece como da por culo Ivan? ¡Qué bueno es, que fuerte y que pollón de gloria que tiene! Y no te enteras ni de la mitad, si vieras el gustazo que me esta dando esta bestia. Me rompe el culo pero lo gozo como una cerda. Sigue Ivan, sigue pinchándome con tu tranca como si fuera una mariposa.

La muy guarra, puso una de sus manos en el coño y empezó a refrotar su clítoris. Enseguida chillo con su primer orgasmo y continuo con orgasmos regulares durante los siguientes diez minutos. A todo esto Ivan seguía incansable, como una maquina subía y bajaba a Mariam sin sudar, sin resoplar sin perder el ritmo. Por fin Mariam dijo;

Bájame Ivan bájame, ya no puedo mas cabrón, que bien lo has hecho, que bien ¡que gustazo me has dado con tu tranca imperial!

Mariam se acerco a mi se dio media vuelta y poniendo su culo a un palmo de mi cara, con ambas manos se separo los cachetes y dijo:

Mira imbécil, ves como da por culo un hombre de verdad ¿que te parece mi culo?

Tenia el culo aun dilatado, todo enrojecido y

de el salía un riachuelo de semen. ¡El hijo puta de Ivan también se había corrido en su culo varias veces!

Mariam te están saliendo ríos de leche del culo. ¿Como puedes ser tan marrana? ¿Como puedes hacerme esto a mi?

Mariam se puso una mano en el culo y luego la miro:

¡Uy! Es verdad que sale mucha leche. Anda Jorge, límpiame con tu lengua.

¡Seras Cerda! Eso si que no lo voy a hacer.

Inmediatamente el troglodita vino y me dio de leches. Me partió el labio y sangraba por la nariz.

Me pegues lo que me peguéis no lo voy a hacer. ¡No voy a chupar la leche de esta bestia!

Igor se puso detrás de mi, con una mano cogió mis testículos y empezó a estrujar.

Chupa o te los aplasto.

Con infinito asco saque mi lengua. Mariam acerco su culo y yo empece a chupar. Lloraba de dolor, de rabia, de asco, de humillación, de impotencia pero Mariam no se apiadaba.

Sigue hijo sigue, decía. No te dejes nada chupalo todo y déjame bien limpia.

Yo no entendía nada. ¿Como podía mi mujer de diez años hacerme esto? Es verdad que yo había sido un imbécil con mi obsesión de darle por el culo, pero su respuesta era totalmente desproporcionada. ¿Como me podía tener tal odio y tanta crueldad? Después de pasarse la mano por el culo un par de veces, decidió que ya estaba limpio. Se irguió y se volvió a mi.

Que bien Jorge, nunca me vas poder dar por el culo pero por lo menos ¡me lo has chupado y limpiado muy bien! Ahora que has tenido tu lección y has aprendido lo bien que te lo hubieras podido pasar ahora viene tu castigo. Ivan, coge la mierda de lombriz de Jorge.

Ivan cogió mi picha y tiro de ella. Mariam fue a un mueble, abrió un cajón y saco un gran cuchillo de cocina. Acercándose a mi dijo:

Jorge, esta es tu lección. Tu voy a cortar esa ridícula pichita que tienes, así aprenderás que no la puedes meter en el culo de nadie. Y si no lo aprendes.. da igual , tampoco la meterás.

Yo empece a gritar como un loco. No me cabia la menor duda de que Mariam se había vuelto loca. No estaba amenazando ¡iba a cortarme la picha! Yo haba leído que una Americana le corto la picha a su marido.

¡Pero eso era en América! Los americanos están mas locos que una jaula de grillos ¡pero Mariam! Gemí, grite, suplique, pedí perdón.. pero Mariam sin hacer caso, mientras sonreía, apoyo el cuchillo en mi picha. Yo trate de moverme, de levantar la silla, pero el bestia de Ivan con una mano tiraba de mi picha y con la otra aplastaba mis hombros. Con una cruel sonrisa Mariam dijo:

Dile adiós a la pichita.

De un solo y firme tajo la cortó. De momento yo sentí ninguna dolor, solo incredibilidad de ver aquella piltrafa de carne colgando de la mano de Ivan.

Después un dolor lacerante me recorrió todo el cuerpo y vi la sangre manando de mi herida. Solté un tremendo alarido de dolor, miedo e ira:

¡AAAAAAAAAAAAAh!

¡Jorge! ¡Jorge! Jorge despierta.

Mariam estaba a mi lado en la cama y me estaba abofeteando.

Que te pasa llevas dos minutos chillando como un loco con las manos en la ingle.

Mire a Mariam y aterrorizado salí corriendo al cuarto de baño. Cuando entre en el baño me di cuenta de que llevaba las dos manos en la ingle. Con miedo las separe, abrí la bragueta del pijama y.. todo estaba allí. No había sangre y no me faltaba nada. ¡Todo había sido una pesadilla! me mire en el espejo, no tenia un labio partido ni sangraba por la nariz. Una pesadilla, pero.. Ivan era tan real y Mariam tomando por el culo, los golpes, mi dolor. Estaba cubierto con un sudor frío. Me costo mas de media hora tranquilizarme. Oí golpes en la puerta del cuarto de baño.

Jorge ¿estas bien?

Solamente oír la voz de aquella arpía me hizo ponerme a temblar. ¿Estaba la bestia de Ivan con ella? ¿Me la querían cortar ahora? Quizás era verdad, quizás era solo una pesadilla pero y ¿si no lo era?

Si Mariam, estoy bien.

Tuve que esperar mas de dos horas para conseguir salir y cuando salí, lo hice con miedo y armado con unas tijeras que encontré en le cuarto de baño.

Han pasado ya dos meses desde aquella pesadilla, pero yo no he conseguido recuperarme. Evito el trato con Mariam, casi no hablo con ella, si la veo desnudarse salgo de la habitación, si por la noche me despierto por un ruido,

me acomete un pánico tremendo pensando que Ivan con su aterrorizante erección esta en la casa. Después de una semana de casi no hablar con Mariam ella trató de hablar conmigo, hasta empezó a decir que quizás había reaccionado en forma desmedida a mi deseo por sexo anal.

Hasta llego a decir que no debería haber reaccionado como lo hizo. Cuando pasaron los días y yo seguía sin hablar con ella, empezó a sugerir que si lo que quería era tener sexo anal ella estaba dispuesta a intentarlo otra vez, que se había comprado un libro que explicaba como hacerlo y como relajar el esfínter y que el libro decía que con un poco de practica llegaba a ser muy placentero. A mi su invitación me aterrorizo aun mas si cabe.

Inmediatamente le dije que no. La idea de una actividad sexual de cualquier tipo me creaba un pánico y una angustia insoportable. Nada mas pensar en algo sexual me ahogaba, casi no podía respirar, me paralizaba.

No creo que haya nada que se pueda hacer y después de lo que aprendí ayer no tengo ninguna duda. Ayer estaba solo en casa, en el cuarto de estar, de repente se me ocurrió mirar en el cajón del mueble de donde, en el sueño, Mariam había sacado el cuchillo. En ese cajón, Mariam, guarda sus cosas de coser. A veces, cuando nos sentamos a ver la televisión zurce unos calcetines o cose el botón de una camisa. Tiene hilos, agujas, imperdibles.

Yo nunca miro en ese cajón. Ayer lo abrí y !Madre de Dios! El maldito y enorme cuchillo de cocina estaba allí. ¿Qué diablos hacia un cuchillo de cocina allí? Y si todo había sido un sueño ¿como podía yo saber que el tal cuchillo estaba precisamente en ese cajón? Cuando dejé el cuchillo en el cajón vía algo azul brillante, tire de ello era una cuerda de ese nilón que parece seda, muy resistente del que utilizan los escaladores ¡Era la cuerda conque me habían atado a la silla! Me acordaba perfectamente de ella.

¿Qué hacia una cuerda así en el cajón de la costura? Cuando volví a poner la cuerda como estaba, vi una tarjeta de visita, la saque, decía:

Gimnasio Atlas

Mixto

Desarrollo Muscular

Perdida de Peso

Sauna y Masajes

Venia la dirección y numero de teléfono. Una sospecha anidó en mi cabeza y empece a temblar como una hoja. Sin poderme contener, me puse la chaqueta y fui al gimnasio. Apreté el timbre y una jovencita muy atractiva en leotardos me abrió.

Buenas tardes, ¿que desea?

Querría ver el gimnasio, estoy pensando hacer ejercicio para perder algo de peso.

Ah, si un momento.

La joven desapareció y un tipo de mi edad, en pantalones cortos y camiseta vino hacia mi.

Buenas tardes, soy Luis, el dueño del gimnasio.

Le conté mi historia otra vez y el empezó a enseñarme las distintas áreas del gimnasio. Obviamente estaba muy bien y era muy grande. Tenia piscina interior, sauna, canchas de pelota, varias habitaciones con todo tipo de maquinas para andar, correr, subir escaleras, ir en bicicleta, etc. Por fin entramos en una sala donde estaban las pesas y todas las complicadas maquinas para ejercitar grupos musculares. En un rincón no se podía ver las maquinas porque un denso grupo de mujeres tapaba todo.

¿Qué pasa ahí? Pregunté.

Es nuestro instructor de pesas que esta dando clase a un grupo.

¿Tantas mujeres hacen pesas? Yo creía que eso era cosa de hombres.

Juan, con una sonrisa de complicidad, dijo:

Bueno.. es que entre otras cosas nuestro instructor tiene una "dotación" legendaria y las mujeres van a el como moscas a la miel.

No me hacia falta, pero me acerque al grupo para cerciorarme. Allí estaba la bestia troglodita, allí estaba el Ivan de mi pesadilla, el destrozador de Mariam. No era alguien parecido era el. La misma cara de bestia, los mismos bíceps enormes, los mismos muslos. Me di la vuelta y le pregunte a Juan:

¿Como se llama el instructor?

Ivan, se llama Ivan.

Allí mismo me desvanecí. Cuando recobre el sentido me estaban abanicado, me habían desabrochado el cuello de la camisa y me habían echado agua fría por la cara. Como pude me levante, les asegure que estaba bien, les agradecí su cuidado y salí a la calle. Los pensamientos se amontonaban en mi cabeza. El cuchillo, la cuerda y la tarjeta en el cajón, y el troglodita Ivan en el gimnasio. Si, si pesadilla.. yo no me ha

bía inventado nada, ¡ni que uno fuera tonto! Mañana me reúno con un abogado y empiezo los tramites del divorcio. ¡Yo no juego con esta gente!

Albmartin (arroba) yahoo.com