Mi tío lejano (II)

Gay, primera vez, filial-tío-sobrino. Su tío le narra como tuvo su primera experiencia homosexual tras la muerte de su esposa. Se aman varias veces más hasta que el tío parte a su casa.

Como les conté antes pasé un fin de semana espectacular con mi tío me enseñó muchas maneras de tener placer . Me confidenció que él había comenzado las practicas sexuales con hombres dos meses después que murió su mujer , debido a que se sentía tan mal por la perdida de ella; un amigo le invitó a pasar unos días a la casa de campo de sus padres , él aceptó dejando a mi primo Andrés con su abuela . Lo siguiente es lo que él me narró:

Los primeros días solo fue llorar y sentirme triste, pero , una tarde comenzamos a beber con mi amigo hasta embriagarnos ,posteriormente Marcelo me llevó a mi habitación y comenzó a desnudarme , me sorprendí dentro de mi embriaguez que tuviera una erección, Marcelo por su parte vio que mi slip ya no podía contener tremenda erección ,me dijo Claudio ¿parece que tienes mucha tensión acumulada? ¿Quieres liberarte un poco ? No alcancé a decir nada cuando él comenzó a besar mi verga por encima del slip , para luego quitármelo¡¡¡¡¡oh qué hermosa la tienes !!!!!Y tan gorda te la voy a exprimir sin dejarte una gota me decía ,lo raro era que esto me estaba gustando mas que desagradarme. Me lo lamió desde la punta hasta las pelotas y que no dudó en metérselas completamente en la boca. Luego sin dejar de tocarme se fue desnudando , tenia un cuerpo musculoso el cual me llamó la atención sobremanera , se tendió desnudo al lado mío para formar un 69 , me di por enterado y en forma instintiva comencé a succionarle la verga mientras que él hacia lo propio conmigo . No demoramos mucho en contorsionar nuestros cuerpos y en forma paralela eliminamos cada uno las respectivas leches las cuales se depositaron garganta abajo yo no quería tragarla pero no me pareció tan mal. Marcelo dijo quiero que me comas el hoyito , no soy maricón le contesté, entonces, Marcelo respondió, el que tengamos un momento de sexo no quiere decir que lo seas , me sentía un poco atolondrado por el alcohol y dándole un beso en la boca le respondí afirmativamente, me lo succionaba para levantarlo nuevamente, no tardó mucho tiempo en lograrlo ya que me caliento con mucha facilidad a pesar de mi edad (50) (a propósito Marcelo tenia 45), se la ensalivó bastante para luego sentarse en mi mástil que como les decía antes mide 25 centímetros, se quejaba por el dolor y a la vez por el placer que le estaba prodigando mi tremendo pedazo de carne . ¡¡¡oh mi amor , me estas rompiendo las entrañas!!! Me decía , mientras lo cabalgaba , no aguanté mucho el mete y saca y me corrí dentro de él . Luego el sueño y el cansancio nos venció y nos quedamos dormidos . Ya en la madrugada el canto de los gallos me despertó , pero no sólo eso ; sentía mi culo húmedo , Marcelo me estaba comiendo el hoyito y eso me hacia sentir una sensación de placer indescriptible , la verdad es que estaba gozando sintiendo la lengua de Marcelo dentro de mí . Sin pensarlo le miré y le dije ¡¡¡¡quiero que me la metas !!!!!!!!!. Me sorprendí yo mismo el haber dicho eso pero la sensación de placer se había apoderado de mí, que ya no pensaba en nada más , Marcelo me alzó la piernas y las puso en sus hombros, y trató de introducírmelo por mi estrecho hoyito que hasta ese entonces era virgen. Le rogué¡¡¡¡¡métemela toda papito!!!!!! , se la comenzó a meter hasta que logró dilatarme el anillo de mi culito apretadito que tenía .Sentí dolor pero a la vez placer ,me culeaba cada vez más rápido , ambos gemíamos de placer, me atacaba el culo frenéticamente mientras me masturbaba después de varios minutos que me parecieron horas, me gritó ¡¡¡¡ te voy a llenar ese culito con mi leche!!!!! Y se vino dentro de mí, mientras yo tenia la eyaculación más hermosa de mi vida descargándola sobre su pecho, y él tomando mi leche con sus manos se la metió en su boca y me dio un beso compartiendo mi leche aún caliente. Se quedó un instante con su verga dentro de m&iacute

; para luego sacarla y darme nuevamente otro beso , el primero de muchos que nos dimos , lo que duro mi estadía en la granja de sus padres.

Claudio me dijo que se habían quedado 3 semanas pero que no hubo día que no se la metieran ambos. Después que regresaron a la ciudad tuvieron varios encuentros sexuales hasta que un día le avisaron a mi tío que le habían asesinado en un asalto; estuvo con pena durante mucho tiempo porque había perdido a su primer amor (hombre ) , cuando me contaba no pudo contener sus lagrimas y lloró en mi hombro , luego le besé y le dije que no se preocupara que siempre yo estaría con el para ayudarle a superar sus penas.

La noche anterior a su ida de vuelta a casa , hicimos el amor toda la noche hasta la madrugada , le fui a dejar al terminal de buses , no sin antes decirme que deseaba que fuera a verle , también para conocer a su hijo mi primo Andrés .

Después de un tiempo le extrañé mucho, a pesar que nos comunicábamos por teléfono, sobre todo me faltaban sus caricias que él me daba por las noches me decidí a visitarlo. ¡¡¡ah!! No les dije que con mi novia terminamos , le dije que no estaba seguro de que la amaba y que nos diéramos un tiempo para pensar si nos queríamos realmente . Ella aceptó aunque lloró mucho porque decía que me amaba mucho , no quise decirle nada para no herirla como les decía me fui a casa de mi tío sin avisarle. Pero eso se los contaré en otra ocasión .

si les gustó mi relato y quieren saber como termino ese fin de semana de locura escribanme a mi imail gustavofigueroa (arroba) uole.com

 

Travesuras con Mariana

Hetero, polvazo, sodomización, lluvia dorada, relato del dia. Un sensual baile de una mujer, dedicado a un hombre, para atraerlo y enardecerlo. Ya en el apartamento gozan de sus cuerpos a tope, por todos los sitios y con un final "dorado".

Llevaba rato mirándola. Bailaba sola en medio de la pista de manera sensual, contorneando su cuerpo al ritmo del tecno merengue o la salsa que iban sonando.

Tenía puesto un vestido amarillo que destacaba sus formas: insinuaba sus senos y era marcado por sus pezones, su precioso y paradito trasero. También caía el vestido que dejaba cubierta su espalda con corte en v que culminaba peligrosamente por sus vértebras lumbares. Llevaba puestas unas sandalias romanas, de esas que se trenzan a lo largo de su pierna, que dejaba ver sus hermosos y cuidados dedos.

Empecé a creer que ella había empezado a bailar para mí que esa hermosa hembra morena, de un exuberante cabello rizado de color azabache, se me estaba insinuando. Una sonrisa y el brillo de sus ojos negros parecían afirmármelo. Pero ella no se acercaba. Sólo bailaba. Y yo la miraba. Terminó una canción y ella se sentó al lado mío de manera casual. Al tenerla así tan cerca, no pude evitar voltearme hacia ella para disfrutar de cada parte del cuerpo de esa mujer. Ante mi insistente mirada Ella voltea y me pregunta : "qué miras". "Te miro a ti, disfruto viendo tu cuerpo", le digo. Sonríe y me dice : te gustaría hacer algo más además de mirar". Acerco mi silla a la de ella mirándola firmemente a los ojos y pongo una de mis manos en su rodilla y le digo: "lo deseo con ansía". Sonríe nuevamente y dice: no tan rápido, lo bueno se hace esperar. ¿Cómo te llamas? Pregunta. Le digo mi nombre y ella me dice el suyo: Mariana. Me dice que desde que me vio entrar yo le había llamado a atención y que poco después decidió que quería que yo me la cogiera. Luego de decirme eso se levantó , empezó a caminar y me dijo ¿qué esperas? Sígueme. La seguí era evidente que ella tenía el control. Se montó en un carro, un Mitsubishi rojo que ya habría querido para mí. Al entrar me dijo que el carro era de sus padres, que aunque ella vivía sola a veces lo usaba. Íbamos, según me dijo, a su casa. Le puse la mano en su muslo y la empecé a acariciar, estaba demasiado caliente y algo tenía que hacer. Pero ella me paró en seco diciéndome, que tendría que aguantar las ganas. Me pareció eterno el tiempo que tardamos en llegar a su apartamento.

Pero cuando finalmente lo hicimos, luego que nos bajamos del carro y llegamos a su piso, cuando abría la puerta de su casa, me le pegué a sus espaldas haciéndole sentir la erección que llevaba dentro de mi pantalón. Al entrar ella se volteó y me puso contra la puerta. Mientras con una mano me desabrochaba el pantalón con la otra me acariciaba mis nalgas y me besaba apasionadamente por primera vez.

Empezó a agarrar mi erecto palo y lo acariciaba con la palma de su mano, me agarraba las bolas y las apretaba suavemente. Aquello me gustaba. Agarré sus nalgas las apreté y la volteé a ella que ahora estaba contra la puerta. Le quité el vestido y le empecé a besar su cuello mientras que con una de mis manos le acariciaba sus tetas. Ella ya me había quitado los pantalones y los interiores .

Juego con mi lengua en su sexo caliente. La chupo y la lamo alternativamente. Paro un momento para que lo desee aún más y continuo con más deseo y pasión. Sorbo la humedad de su sexo que mi lengua continúa recorriendo de arriba hacia abajo. Paro nuevamente para acariciarla suavemente con la yema de los dedos, en pequeños círculos. Acerco mi cara nuevamente a su dulce cueva pero esta vez para olerla, para sentir su olor de mujer cada vez más caliente.

Subo más allá de su sexo y empiezo a besarle el vientre. Pequeños besos, cortos que alterno en diversas partes. Comienzo a acariciar su ombligo con mi lengua y bajo nuevamente hacia su monte de venus trazando una línea con la saliva de mi lengua. Quiero sus nalgas. Se lo hago saber y se voltea. Las agarro con mis manos y se las sobo. Las junto y las separo. Introduzco mi dedo índice entre ellas para recorrerla. Acerco mi cara, le doy suaves mordiscos, arrastro mis dientes por ellas como si tratara de comer cada pedazo. De abajo hacia arriba y de arriba hacia aba

jo. Mi lengua se cuela entre sus nalgas y termina nuevamente en su sexo. Vuelvo a bajar y subir varias veces más. Su sexo ya no está húmedo, sino mojado. Se voltea nuevamente y empiezo a besar y lamer sus muslos que agarro con mis dos manos como una pieza que voy a empezar a saborear… Y saboreo con gusto, sorbiendo su piel dándole pequeños mordiscos que la hacen gemir. Desciendo de sus sabrosos muslos hacia sus piernas y sus pies donde le dedico tiempo a cada uno de sus dedos que chupo y beso alternativamente. Le dedico un tiempo más a su empeine y su talón de Aquiles. Cambio a su otra pierna pero voy más rápido… me pide entre gemidos que quiere que le mame nuevamente su concha que la haga acabar con mis labios. No me hago rogar . Ella separa sus labios mayores y yo empiezo a jugar con su sobresaliente clítoris. Arquea su cuerpo. Y mientras le chupo introduzco dos dedos en su ya mojada cueva . Los muevo a su ritmo, la masajeo por dentro. Estoy a mil, mi erección duele de lo dura y grande que la tengo. Ella me presiona con sus manos, para que no pare. Mi le lengua está ahora hurgando la entrada de su concha. No aguanta más y se produce el estallido de sus jugos en mi boca, pero yo no paro, decido prolongarle el placer un rato más. Miro con gusto su cara de satisfacción. La empiezo a besar por todo su vientre, subo hasta sus pechos y le dedico otro rato a sus pezones. Pero ella quiere más. Agarra con fuerza mi pene y lo hala hacia ella. Hacia su concha. Me dice que me quiere dentro de ella. Le digo que todavía no, que la quiero hacer sufrir un ratito más. Me dice que soy malo y me voltea, poniéndome contra las sabanas. Mantiene agarrado mi palo y me besa y lame el pecho. Chupa y mordisquea mis tetillas. Eso me excita y lubrica un poco más mi pene. Respiro profundo, quiero evitar acabar pronto. Mariana lleva su boca a mis bolas y empieza a jugar con ellas con su lengua. Le digo que pare. Que no quiero acabar fuera de ella. Sonríe maliciosamente y con su mano dirige mi pene hacia su deseada entrada. Pero no se lo mete dentro aún. Prefiere torturarme . Lo mueve de arriba abajo a través de los húmedos labios de su cuchara y cuando menos me lo espero, se lo introduce y se deja caer. Empieza a moverse con fuerza con energía como si quisiera que mi miembro le llegara hasta la garganta. Mis manos sostienen sus nalgas. Que no paro de acariciar. Parece poseída por el placer. Me está cogiendo. Gozando y haciéndome gozar .Uno de mis dedos, se lo estoy metiendo por su culo. Pero quiero estar más activo. La volteo y ahora soy yo el que está encima de Mariana. Quiere que vaya más rápido. Que la reviente, me dice, metiendo un dedo en mi culo. Mi cuerpo está sudado y gozado. No da más y estallo en sus entrañas llenándola toda de semen . Acaba ella inmediatamente y mi pene sigue gozándola unos instantes más, por inercia, acompañándola en su placer. Me quedo sobre ella unos minutos y nos damos un prolongado y largo beso en el que se entrecruzan nuestras lenguas y nuestra saliva.

Dormitamos un rato abrazados mientras ella duerme sobre mi pecho. Pero me despierta su boca, su lengua que juegan con mi pene que Mariana ha empezado a chupar, a lamer, a mamar con dedicación. Juega nuevamente con mis bolas, mordisqueando con suavidad la escasa piel que las rodea. Lame todo mi palo y posa sus labios sobre la punta a la que castiga con su lengua. Mi pene está duro nuevamente. Listo para otro reunid . Mariana deja de chuparme y me dice que me quiere nuevamente dentro de ella . Se baja de la cama. Se arrodilla y se pone en cuatro. Alza su culo, sus nalgas mostrándomela con lascivia, dejando ver también su hinchada vulva. Penetro su cueva nuevamente y empiezo a cabalgarla pero me dice que me quiere en su culo. Le saco mi palo. Me agacho y empiezo con mi lengua a acariciarle su ano. Se lo beso y le introduzco la lengua ligeramente.. Con mi dedo índice le empiezo a acariciar su entrada. Le introduzco un dedo. Acariciándola hacia adentro y circularmente. Luego dos y hasta tres dedos. Me dice que me quiere dentro ya. Que es una orden. La obedezco sacando mis dedos e introduciendo un par de veces más mi palo en su cuchara para lubricarlo. Acerco la punta de mi pene a la entrada de su ano y lentamente se lo empiezo a introducir. Ella dice que quiere más, todo mi penen dentro de sí. Y se lo meto hasta el fondo. Ella grita y me dice que no pare. Empiezo a cabalgarla con mayor rapidez :mientras siento mi pene arder por el calor de la fricción con su culo. No aguanto más y se lo digo. Me dice que quiere toda mi leche dentro de si. Que quiere sentirla estallar nuevamente.

Estallo,

con menos profusión que antes y sólo me salgo de su cuerpo cuando ya ha avanzado mi flacidez y mi leche empieza a caer por entre sus nalgas.

Mariana insaciable, me dice que me quiere agradecer la enculada que le acabo de hacer. Yo le digo que soy yo el que tiene que agradecer por gozar tanto con ella. Responde que el agradecimiento es mutuo y empieza a chupar mi pene nuevamente pero poniendo esta vez en mi cara su concha para ser saboreada y degustada nuevamente por mi. Así estamos por varios minutos mamándonos en un indescriptible 69 .Acabo en su boca, ella chupa y lame con fruición tragándose mi semen. Ella acaba en mi boca en un poderoso orgasmo y siento poco después otro liquido más caliente y amarillo entrar en mi boca. Es su orina que provoca en mi una orinada en su cara que ella también traga- Exhaustos nos quedamos dormidos.

A la mañana siguiente cuando despierto Mariana no está, sólo hay una nota con su teléfono que dice "llámame… tengo una hermana, estaría deseosa de coger contigo".

Pero esa es una historia que debe ser contada en otra ocasión.

por Aché

 

Viaje al sur

Hetero, orgía, todos contra una. Una chica viajando sola toma un autobús nocturno. Cuatro de los viajeros sobornan al auxiliar y al conductor y disfrutan de ella de todas las formas.

Bueno, primero que nada quiero presentarme, me llamo Betty y tengo 25 años, sin ser una belleza me encuentro atractiva, soy de tez morena clara, pelo castaño oscuro y ojos café. Mido 1.60 y mis medidas son interesantes, aunque mi trasero es el que mas atrae a los hombres (demasiado grande para mi gusto 80 – 65-100).

Todo lo que me ocurrió sucedió como a continuación les relato…

Después de una agotadora semana de trabajo, me dispuse a irme a mi departamento – en el cual vivo sola- y comencé a programar un fin de semana atractivo. Eran alrededor de las 6 de la tarde y ya me había duchado y puesto un pantalón de buzo y un polerón amplio para estar más relajada, la verdad es que se veía súper aburrido el fin de semana y más aún que era viernes y no volvería a la oficina hasta el miércoles, debido a que ésta la estarían pintando y alfombrando, por lo cual permanecería cerrada. Estaba tratando de programar cosas para no aburrirme pero nada resultaba, hasta que se me ocurrió darme un viaje a Castro (Sur de Chile) y ver a unos amigos que tenía en esa ciudad. Saque mis cuentas y me decidí a partir esa misma noche, total en junio no son caros los pasajes y no hay problemas de asientos en los buses.

Fue así como preparé un bolso y me dispuse a ir al terminal para viajar. Al llegar a este encontré una súper oferta de buses-cama que estaban realmente baratos y que saldría alrededor de las 22:00 Hrs. Así que me fui como Reina en un asiento individual con trago incluido.

A las 22:00 h en punto, el bus sale del terminal, dejando atrás al contaminado Santiago. Ya habíamos salido de la ciudad por la carretera cuando apareció el auxiliar que controlaba los pasajes y me ofreció algo para beber, yo sin pensarlo pedí un trago para poder dormir mejor. Mientras me traían mi pedido fui al baño, para poder hacer mis necesidades y disponerme a dormir. Grande fue mi sorpresa al ver que en el bus solo iban cuatro pasajeros más unos hombres de unos 45 años aproximadamente y que conversaban animadamente – bueno no es tiempo para que los buses se repleten.

Cuando pasé por el pasillo uno de los hombres me dijo:

Tan solita que va mi lindura y con tanto frío que hace. Y los demás tipos se pusieron a reír.

Yo no le di importancia y me fui a mi asiento que estaba al principio del bus y ya estaba mi trago en el posavasos, me lo tomé lentamente y luego me cubrí con la frazada, me saqué los zapatos y me desabroché el cinturón y el botón del pantalón para dormir mas suelta.

Comencé a pensar en mi llegada a Castro y lo que haría con mis amigos y entré en un letargo he inconscientemente me empecé a acariciar mi sexo (cosa que hacía normalmente antes de dormir, sin que necesariamente me masturbara – era una mala costumbre de niña-).

En eso estaba cuando se apagaron las luces del bus y yo me empecé a calentar y no dudé en masturbarme con el movimiento monótono del viaje, me bajé el cierre para poder poner mis dedos más profundamente en mi vagina y acariciar mi clítoris que ya se hinchaba y se me humedecida toda mi rajita mientras yo resistía el hacer ruido. Yo continuaba masturbándome mientras con la otra mano me tocaba los pezones por debajo del polerón, iba sin nada pues el sostén me lo había quitado cuando fui al baño.

En eso siento unas risas y veo a los cuatro hombres que me miran y se acarician sus bultos por encima de los pantalones. Mi primera reacción fue gritar y llamar al auxiliar del bus, pero uno de ellos me dijo:

Mira lindura, al joven del bus ya le dimos una suculenta propina para que no venga hacia acá y nos trajo una botella de whisky. Ahora si tu quieres hacer escándalo, no tendremos ningún inconveniente en bajarte en el próximo retén de carabineros y denunciarte por atentar contra las buenas costumbres ¿qué te parece?

Yo me sonrojé y dije que me dejarán sola, pero dijeron que lo pasáramos bien todos y así hacer más corto el viaje. Me dieron unos billetes y replicaron:

No te ofendas, pero no te queremos violar, queremos tener la conciencia tranquila de haber contratado una putita y no ser violadores

( y se rieron) además quieras o no el dinero igual te vamos a dar ja ja ja .

Yo me puse a llorar y uno de ellos que tenia un aspecto grotesco gordo y medio pelado me empezó a masajear los pechos mientras los otros servían whisky en unos vasos mientras se iban quedando sólo en calzoncillos. Todo estaba arreglado con el chofer y el auxiliar del bus, puesto que la calefacción esta al 100% y estaba súper caluroso.

Fue así como el gordo me dijo:

Mira amiga sácate la ropa sensualmente y nosotros te miramos mientras tomamos unos tragos ¿qué te parece?

Bueno, la verdad es que no quería hacerlo, pero uno de los hombres me tomó por la espalda y me empezó restregar su sexo un mi culito con mucha fuerza y violencia y me dijo en el oído:

Si quieres podemos hacerlo violentamente o si prefieres puedes gozar junto a nosotros. – y comenzó a bajarme los pantalones y luego mi calzón que era súper chiquitito.

Estaba angustiada por la situación mientras veía a los hombres como les crecían sus bultos asombrosamente, comencé a sacarme la ropa según me lo habían pedido, hasta quedar completamente desnuda. Después me ordenaron que me masturbara mientras en el televisor se empezaba a ver un video pornográfico en donde estaba una mujer masturbándose y se colocaba unas zanahorias en la vagina y una en el ano.

Sorpresa – me dijo el gordo y me dio un par de ese vegetal – quiero que te los coloques tal cual como en la película y que solo te quede las ramas verdes.

Yo protesté y en eso el que parecía ser el mas joven me dio un correazo en el culo tan fuerte que me hizo saltar las lagrimas y me dijo que no le gustaba el sado, pero que si yo lo prefería no tendría ningún problema en practicarlo. Después otro de los hombres se me acercó y me dijo que me ayudaría un poco, tenía guardado unos sobres de aceite y me lo untó en la entrada de ano, y yo sentía como ese líquido me invadía mi virgen culito.

La verdad es que me costó mucho ponerme las zanahorias en mi ano, pero en la vagina no. Una vez que lo logré me hicieron bailar y debí ir chupando cada uno de los penes de los hombres. La idea era que uno se para en el pasillo y yo me inclinaba para chupárselo sin flectar la piernas, las cuales me obligaron a tener lo mas separadas posible, mientras otro por atrás me sujetaba las zanahorias para que no se me salieran. Le chupé al gordo primero pero antes de correrse, me dejó caer su semen caliente en mis tetas. Luego me sacaron las zanahorias y dos que estaban mirando se cambiaron de posiciones y uno me hizo chuparle su pene mientras el otro me ensartaba un inmenso falo en mi culo que ya estaba dilatado a no poder por ese vegetal que tuve incrustado, se ponían de acuerdo para embestirme los dos al mismo tiempo. A mi me temblaban las piernas y casi me ahogaba con ese pene en mi boca y sentía que el culo se me partiría en dos mientras el ardor me hacía correr las lagrimas y yo no podía protestar, mientras los otros me sobaban los pezones que me los retorcían sin parar. Estaban duros como porotos. En eso al mismo tiempo acabaron los dos y me llenaron mi garganta y mis intestinos de semen.

Sólo quedaba uno, y me tendió en uno de los asientos que eran bastante amplios, casi me desmaye cuando vi tamaño pene, quizás no tan largo, pero nunca había visto uno tan ancho, el dolor que me causó cuando me lo empezó a introducir, me hizo dar un grito que se debe haber escuchado en todo Chile, comenzó el bombeo hasta llenarme de semen.

Yo estaba hecha un asco, y el gordo que comandaba este grupo de cabrones me empezó a besar mi cuerpo mientras los otros se restregaban en mi cuerpo hasta que acabaron nuevamente y me dejaron llena de semen. Yo intenté llorar, pero me empezaron a dar licor y a hacerme cariño.

De ahí no me acuerdo más…

El sol de la mañana cerca de Puerto Montt me despertó alrededor de las 12:00 h. Me desperté asustada, con un dolor de cabeza que me moría, aparte del dolor de mi sexo y ano que me ardía como quemaduras. Pero misteriosamente estaba muy limpia tal cual como comencé mi viaje desde Santiago, tenía miedo de ir al baño, pero lo necesitaba. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que en el bus solo había dos mujeres de edad mediana y al ver al auxiliar del bus no era el mismo, pero sí era el bus desde donde salí de Santiago. No sabía si había sido un sueño o qué, pero era extra&n

tilde;o lo que me dolían mis partes intimas.

Después de almuerzo llegué a mi destino y no sabía si contarle a mis amigos lo ocurrido, decidí callar y me dispuse para irme a dar una ducha. Cuando estaba buscando mi bolsito donde tenia mi ropa interior, no encontré mis calzones, ni sostenes, solo encontré una zanahoria y un sobre en el cual había $200.000 y una nota que decía:

Nos llevamos tu ropita como trofeo, te dejamos algo de plata para que te compres nueva y para que regreses en avión. Los buses son peligrosos para chicas lindas como tu. Un besito en tu rajita. Con amor ¡Tus cuatro amores!

Tus comentarios: amor69 (arroba) uol.cl

 

Visitando a mi tio (III)

Hetero, polvazo-primera vez, sodomización. Encontrando el amor con la empleada de su tío, cambia sus planes para el futuro y decide quedarse con la familia en la casa, sobre todo después de tener de desflorar a la chica por todos los sitios y llegar a la Gloria.

Nos hallábamos haciendo la sobre mesa con mi tío, Pia (la esposa de mi tío) y Jane la hija de Pia. La verdad es que estábamos pasando de lo mejor. Yo tenía a Jane, quien era un verdadero bombón para revolcarnos cuántas veces deseáramos. Por otro lado, si bien es cierto, ya no podía estar con Pia, porque a mi tío se le había despertado el apetito sexual en esos días y tenía a Pia más tiempo en la cama que fuera de ella, por lo demás solamente me inquietaba Rachel, la empleada de mi tío. Ella era una verdadera joya. Tenía un cuerpo de sueño, y no sé cómo así, mi tío no había tratando de montarla alguna vez. Ella nos había estado observando cuando con Jane nos dimos una buena cogida en la piscina, a tal punto que la vi estimulándose, se cogía su paquete y sus tetas se las restregaba con ansias.

Como dije anteriormente, nos encontrábamos haciendo la sobre mesa, cuando toqué el tema de mi regreso, ya que tenía que regresara para poder entrar a clases en la universidad a mi próximo semestre. Estando hablando sobre el tema, entró Rachel y oyó lo que estaba diciendo y que les agradecía mucho a ellos por las atenciones que me habían dispensado. Rachel puso una cara de sorpresa y de quien dice "No te vayas". Su carita de muñeca se turbó y se puso triste, a tal punto de que Pia y Jane le preguntaron, que qué tenía, si le pasaba algo, por la cara que tenía. Rachel respondió que no le pasaba nada, que tan solo era un poco de cansancio y que ya se le pasaría.

En la noche, una vez que todos nos habíamos retirado a nuestras camas, cuando me disponía a bajar para tomarme mi acostumbrado vaso de jugo de naranja con hielo picado, alguien golpeó a mi puerta, y cuando abrí mi sorpresa fue grande, ya que vi a Rachel con mi vaso de jugo en su mano, y me dijo: "Como no baja el señor, me atreví a subirle su vaso de jugo" pero lo dijo con un sarcasmo, cosa que me llamó la atención. Rachel entró y me dio el vaso de jugo, lo agarré y lo puse sobre la mesita de noche y la agarré a ella ya que se iba de regreso a afuera del dormitorio. Le di la media vuelta y la puse frente a mí y le pregunté que por qué me hablaba así, si ella nunca ha sido así. Ella me contestó, que se había cansado de esperarme en la cocina, ya que deseaba hablar conmigo. Le pregunté sobre qué deseaba hablar conmigo. Y me dijo sobre lo que había dicho en la sala en esa noche, sobre mi ida. Que si era cierto o no que ya me iba a ir de la casa. Le respondí que sí. Y ella me dijo ¿Por qué? Por qué te quieres ir (tuteándome cosa que nunca lo había hecho), y le respondí que era porque tenía que entrar a clases. Ella me dijo que ¿qué pasaría si no entraba a clase este semestre? Le dije que realmente nada, excepto que me atrasaría un poco en mis planes para el futuro… Ella se le iluminó la carita y me dijo: Quédate un poco más, o algunos meses si quieres, tu tío se alegraría de saber que te quedaría algunos meses mas, ya lo verás. Espera le dije, Yo no he dicho que me voy a quedar. Además ¿por qué me quedaría? Yo ya lo he pasado muy bien. Ella me dijo hazlo por mí. ¿Por ti?- le pregunté, ¿por qué habría de hacerlo por ti? Rachel me respondió poniéndose frente a mi cara – mira, tu sabes muy bien lo que siento por ti, lo que pasa es que no soy de las que se entregan a un hombre por cualquier cosa, como Pia o como Jane. ¿Acaso crees que no sé todo acerca de Uds.? Y diciendo esto dio media vuelta y se disponía a marcharse. La volví a agarrar y a darle la media vuelta, lo que aproveché para darle mi primer beso en esa boquita que lucía deliciosa, y que me había atraído desde la primera vez que la vi. Ella respondió a mi beso, pero cómo les digo, no fue un beso apasionado, lleno de deseos carnales o algo que se le pareciera, fue tan solo un beso lleno de ternura, de delicadeza y de mucho amor el que ella me respondió. Separándose

de mí me dijo al mismo momento que se iba, te veo mañana mi amor.

Yo me quedé pasmado y fuera de sitio por todo lo que había ocurrido, ya que esperaba todo menos eso. Había estado con Pia y con Jane, y nuestros besos y caricias siempre fueron encendidos del fuego del deseo y la pasión, pero en cambio este beso había sido totalmente diferente. Había sido un beso honesto, sincero y limpio., sin dobleces ni segundas intenciones.

Esa noche me costó mucho esfuerzo dormir. Yo estaba acostumbrado a otro tipo de actitudes y la de Rachel me dejó con esa espina clavada en mi mente, y no me la podía sacar.

Siendo las seis y media de la mañana, me levanté ansioso de volver a verla, y me encuentro con que mi tío se iba con Pia a la oficina de él, ya que no había ido en casi una semana y tenía que hacer algo junto con Pia. Jane también estaba despierta, y me invitó a salir con unas amigas de ella, a lo que le agradecí. En eso sale Pia y me dice que deseaba hablar conmigo, yo voy y me dice delante de mi tío, Oye creo que Rachel esta enamorada de ti. No sea tonto es una gran muchacha. Al cabo de una hora ya todos se habían desayunado e ido a realizar sus cosas, quedándome solo con Rachel en casa y recordando lo que Pia me había dicho.

Al rato bajé para servirme mi desayuno, cuando llegué a la mesa, me encontré una sorpresa, me había servido Rachel un desayuno de rey y señor. Ella se acercó y me dijo que si me gustaba el desayuno. Y le respondí ¿Por qué esas atenciones? Ella me dijo, Yo cuido lo que quiero. Inmediatamente me levanté y abracé a Rachel y le di un beso y le dije, – Sabes, no he podido dormir pensando en ti. Y la volvía besar nuevamente, pero esta vez con mayor ansias, con deseos de absorberla toda ella en mi beso, pero sin malicia. Ella, se separó un poco y me dijo, Besas rico, y me volvió a besar.

Entre besos y abrazos fuimos caminando hasta donde encontramos el sofá de la sala de televisión, en donde la senté y comencé acariciarla. Ella al principio llena de temor, trataba de no continuar con nuestros besos, pero al final cedió y comenzaron a subir de intensidad nuestros besos. Ya no solamente la besaba en la boca, sino que también por el cuello, por la nuca, a lo que ella respondía con ligeros gemidos, y me apretaba cada vez más y más. Mis manos comenzaron a descubrir su cuerpo, su figura, tal cual lo haría un no vidente, para conocer a la otra persona. Ella le comenzaba a gustar las caricias y me llevaba las manos a donde ella quería que la acariciara, que era especialmente en su cuello y nuca. Ventajosamente, el sofá era lo bastante grande como para caber los dos ahí, por lo cual la acosté, sin ella poner resistencia alguna, y me acosté junto a ella, la puse boca abajo para besarle la nuca y para esto me tuve que poner sobre ella colocando mi pene ya erecto al máximo sobre su nalgas, las cuales al sentirlo dieron un saltito de sorpresa para luego aceptarlo. Yo besaba su nuca, la mordía suavemente, mientras ella incrementaba sus gemidos. Le comencé a abrir el zipper de su vestido al mismo tiempo de que la iba besando. A medida que iba bajando por su espalda, ella se arqueaba cada vez más y más. Finalmente le abrí todo la espalda del vestido y con mis dientes le hice saltar el seguro de su sostén. La besaba y la lamía cual fuera de miel o un dulce manjar el que estaba disfrutando, mientras tanto estaba restregando mi polla sobre su grandioso culo y ella no protestaba nada. Poco a poco la fui girando hasta ponerla boca arriba, ella estaba ahogada de placer y totalmente excitada, lo notaba por sus ya no gemidos sino jadeos y su respiración totalmente agitada. Le puse mi pierna encima de tal manera que parte de mi rodillas llegó precisamente sobre su vulva. Al sentir mi rodillas, ella dio una saltito acompañada de un impresionante gemido y demostración que llegaba a su primer orgasmo. Se prendió de mi boca con unas ansias locas y una desesperación única. Ahora ella era quien había tomado la iniciativa. Me besaba, me acariciaba, y me repetía muchas veces ¡Te amo! ¡Te Amo! Ya no era la tímida Rachel, ahora era Rachel con sentimientos de una verdadera mujer. Comenzó a abrirme la camisa y como no podía hacerle, me arrancó los botones dejando mi pecho libre y a la disposición de su boca, la que me comía prácticamente a besos. Rachel se levantó y se bajo del sofá para arrodillarse junto a mí y acariciarme. Yo comen

cé a acariciarle los hombre suavemente al principio para luego ir acrecentando la intensidad de las caricias. Logré bajarle un hombro de su vestido dejando parcialmente una de sus tetas al descubierto. Viendo esto maravillosa cuadro, no pude más que levantarme y comenzar a pesar su cuello para ir bajando a su pecho semi descubierto. Cuando ella sintió que mis besos iban en pos de aquellas maravillosas tetas, ella misma se lo descubrió todo dándome lugar a deleitarme de esos dos exquisitos globos bien paraditos, y que se hallaban coronados por un par de pezones puntiagudos en medio de una aureola pequeña. Mientras mamaba esos deliciosos pechos, me bajé el zipper de mi pantalón dando un poco de desahogo a mi pobre polla que se hallaba a punto de estallar y toda adolorida por lo apretado que ya resultaba mi pantalón. Tomé su mano y la puse sobre mi polla, ella se sorprendió al principio, para luego comenzar a acariciarla sobre el calzoncillo y luego sacarle a libertad. La miraba embelesada, la veía con cara de nunca haber visto una. Posteriormente comenzó a subir y a bajar su mano, haciéndome una deliciosa paja. Yo por mi parte todavía acostado seguía comiéndome esas ricas tetas y no me cansaba de chuparle esos puntiagudos pezones. Cada chupada que le hacía a los pezones ella, se estremecía todita, y se apretaba más fuerte sobre mi boca.

Me bajé del sofá, en la misma alfombra procedí a irle quitando suavemente la ropa hasta dejarla solamente en una pequeña tanguita que muy a penas cubría la tremenda vulva que tenía. Los pelos se le salían por el costado. No pude evitarlo, pero mi boca fue en busca de aquella vulva que me traía loco de ansias de tenerla en mi boca. Me acerqué sobre su rajita, la cual estaba totalmente mojada por sus jugos. Le pasaba mi lengua por encima de su tanga y por los costados. Cada pase era un estremecimiento para Rachel quien había abierto totalmente sus piernas, dándome campo para actuar más libremente. Soy una persona que me gusta el sexo, en todo los sentidos, especialmente en lo que se refiere al sexo oral. Me gusta hacer derretía a las mujeres, que acabó sin necesitar de la penetración, me parece delicioso. Pero esta vez creo que pueda decir que me grade con honores con Rachel. Fui sacado la tanguita con mi boca y mi lengua, la bajaba no sin antes besar y lamer por donde pasaría. Luego me dediqué a llegar a la misma cuevita del placer. Mi lengua parecía un gran pincel, que daba sobre el coño de Rachel. Daba largos y rápidos lengüetazos a lo largo de sus labios exteriores, mientras ella levantaba y arqueaba su cuerpo para que le penetrarla mi lengua. Iba abriendo camino lentamente entre sus labios exteriores y sus labios interiores, chupaba sus jugos que eran una delicia o como un néctar para mi boca ávidas de sus jugos. Finalmente llegué al clítoris, primeramente los besaba y luego lo lamía. Rachel llegaba a su segundo orgasmo, los cuales fueron sucesivos desde ahora. Lo lamía, jugaba con la punta de mi lengua sobre su clítoris, para Finalmente al cabo de unos 10 minutos chupárselo con agresividad, lo que hizo que Rachel tuviera orgasmos múltiples. Gritaba de placer, me decía que me amaba, que me adoraba, que por favor nunca la dejara. Yo seguía con mi tarea, cuando ella de repente se levantó, yo pensé que algo le había ocurrido, pero se levantó a besarme mi pene y a lamer la cabecita y el cuello. Me preguntó cómo debía hacerle, y le expliqué cómo me gustaba que lo hicieran. Nos colocamos en posición para hacer un 69, el cual disfrutamos grandemente. Sentía como sus jugos corrían por su rajita, uhhhhh qué delicia, qué aroma, realmente estaba embelesado entre sus piernas, y no quería salir de ahí. Rachel seguía mamando aunque un poco torpe por ser su primera vez, pero me estaba haciendo gozar de lo lindo. Estuvimos un largo rato hasta que me levanté, y ella todavía prendida de mi polla me dijo, ¿qué pasa? ¿Por qué te levantaste, no te gusto?. Le dije que deseaba llevarla a mi cama, ella me dijo mejor a la mía, a lo accedí. Seguramente, ella se iba a encontrar en su verdadero ambiente y no se cohibiría. Fuimos a su dormitorio, totalmente desnudos como estábamos, ella prendida de mi cuello mientras nos besábamos. Llegamos a su dormitorio y la puse sobre la cama. Me arrodillé en el piso entre sus piernas y volví a chuparle ese delicioso clítoris que nunca olvidaré. Ella arqueaba su cuerpo cada

vez que chupaba su gruta del amor, bebía y chupaba sus jugos, sentía cada orgasmo que tenía, Finalmente me decía, Mi amor, métemela, quiero que mi virgo sea tuyo, y de nadie más. Hazme tuya papacito querido. Métela ya que no aguanto más. Apúrate.

Me monté sobre ella y comencé a pasarle mi glande totalmente hinchado por el deseo y las ansias de penetrarla, por sobre su rajita. Ella empujaba hacia arriba para que la penetrarla, cuando finalmente puse mi glande en la entrada de su cuevita y ella abrió totalmente las piernas levantándolas y abrazándome con ella a la altura de mi espalda. Comencé a empujar suavemente, pero ella en un arranque de deseos me jaló hacia ella con sus piernas, haciendo que todo mi pene entrara hasta tocar el mismo fondo. Ella lanzó un grito de dolor. Yo la trataba de consolarla con mis besos y moverme lentamente, para que su vagina se acostumbrara al nuevo visitante. Mis movimientos fueron acelerándose gradualmente, hasta que el dolor inicial, se transformara en alaridos de placer y frases llenas de amor y deseos. Ella seguía teniéndome prisionero entre sus piernas. Mis movimientos fueron ahora acompañados por los de ella, y unidos así nos dábamos gusto el uno al otro. Los besos, las caricias fueron el complementos de nuestra acción. Yo la bombeaba de lo más rico, girando en redondo y presionando sobre su clítoris. Sus orgasmos seguían a la orden del día. Cada vez que ella acababa, me apretaba como queriéndome introducir aún más de lo que ya estaba. Mi bolas chocaban contra su nalgas. Fueron uno, dos, tres, no se, cuántos fueron sus orgasmos, luego de los mismos, me viré y la puse sobre mí, ella se acomodó y se metió mi polla hasta el mismo fondo no sin dejar de expresar el placer que sentía. Comenzó un fuerte movimiento hacia delante y hacia atrás, a veces saltando sobre mi polla, se la sacaba un poco para luego metérsela totalmente. Yo agarraba sus tetas y a veces se las mamaba con fuerza, se la succionaba hasta hacerle venir nuevamente. Mi pene estaba llegando a su límite, ya no podía aguantarme más, se lo dije, quise sacársela por eso del embarazo, pero ella no quiso, dijo que quería sentirme adentro de ella y que acabara dentro, que no me preocupara. Comencé a moverme con mayor rapidez, ya me venía, sentía como mi glande estaba a reventar, Oh qué placer sentía, estaba por acabar, ella se movía con fuerza, estaba también por acabar, Finalmente a los poco instantes, tanto ella como yo terminamos en medio de gemidos y gritos de placer y satisfacción. Yo me seguía moviéndome, quería agotar hasta el ultimo esfuerzo de seguir dentro de ella, y ella también hacía lo mismo, hasta que cayó sobre mí totalmente desfallecida. Levantó su cabeza y me dijo. Gracias, mi amor estuvo delicioso. Desde ahora soy tuya para siempre. Sólo a ti te voy a amar. Tenlo por seguro. Y rompió en llanto. Yo creía que era porque había perdido su virginidad, pero ella me dijo que no me preocupara por eso, que ella estaba llorando por lo feliz que había sido y que era.

Nos quedamos acostados por largo rato, hasta que se levantó para lavarse, ya que estábamos en medio de un pequeño charco de sangre producto de su desfloramiento. Nos metimos a la ducha, ella era todo amor, cariñosa, delicada. Me pidió que me dejara bañar, lo que acepté. Lo estaba haciendo bien, hasta que llegó a mi pene, al cual lo miraba y lo acariciaba, suavemente, para luego metérselo en su boca que chuparlo como si fuera un chupete. Mi polla reaccionó al estímulo, ella lo acariciaba y lo chupaba, lo succionaba fuertemente. Yo estaba nuevamente listo para la guerra. Ella estaba dispuesta otra vez más. Así mojados como estábamos, la lleva a la cama y de una sola, la penetré, bombeaba como desesperado, ella contestaba de la misma manera. Nos movíamos fuertemente, la cama crujía de nuestros embates, así estuvimos por unos 10 minutos, cuando ella me dijo, ahora me toca a mí hacerte gozar, espero poder hacerle. Me dio la vuelta, me puso boca arriba y comenzó a mamármelo nuevamente, la acomodé para hacer un 69, y darnos gusto los dos. Lamía y relamía su deliciosa vagina, para pasar luego a besarle y lamerle su culito. Estaba todo comprimido, algo oscurito, pero delicioso. Ella me dijo que ahí también le gustaba que la besara, que lo siga haciendo. Se lo mordía suavemente, ella se erizaba a cada mor

disco que le daba. Finalmente comencé a meterle la punta de mi lengua, ella gemía, dejó mi polla para dar rienda suelta a sus jadeos, dando pasó a un nuevo orgasmo. Se había venido. Le sobaba con mi dedo medio su ano, previamente lubricado con mi saliva. Lo presionaba dando círculos sobre su ano. Poco a poco fue cediendo y permitiendo que entrara la punta de mi dedo. Ella gemía y se movía como si la estuviera follando. Mi dedo estaba haciendo su trabajo, juntamente con el dedo, pasaba mi lengua, lo que le gustaba mucho. Ya cuando vi que estaba lo suficiente dilatado, me levanté y le dije que la iba a penetrar por atrás, ella me dijo que tuviera cuidado que no quería que le doliera. La puse en cuatro, y le metí mi polla primero en su vagina para lubricarla con sus jugos, Estuve bombeándola por unos minutos, hasta que la vi más encendido, se la saqué y la puse en la entrada de su culito. Presioné suavemente y su esfínter fue cediendo, dando pasó a mi polla. Cuando ya hubo entrado mi glande, me detuve, ella jadeaba y su respiración era nuevamente agitada, estaba por venirse, Le acariciaba al mismo tiempo su clítoris y con la otra mano sus tetas. Yo estaba en la Gloria. Tenía a esa mujer para mí. Yo me importaba su oficio, solamente ella me importaba. Quería hacerle feliz, quería hacerle disfrutar al máximo. Comencé a moverme en forma circular en su ano, para ir metiéndole lentamente mi polla hasta el mismo fondo, ella estaba llegando a un estrepitoso orgasmo que la hizo gritar a viva voz y empujar para atrás, diciéndome, métemelo toditito mi amor, mummy que rico se siente. Papacito te amo.

Yo seguía bombeándola, mete y saca, ella se acompasó conmigo y llevamos el mismo ritmo, la cama parecía que se iba a desbaratar con nuestros movimientos, hasta que juntos nos vinimos en otro orgasmo lleno de placer y éxtasis.

Acabamos y nos quedamos tendidos y rendidos totalmente. Habíamos estado cerca de dos horas follando, nos habíamos olvidado del mundo, nos desvinculamos de todos, para estar solamente los dos disfrutando de esta gran oportunidad.

Nos levantamos al cabo de una hora de estar hablando y besándonos, cuando la vi totalmente desnuda de pie a cabeza y pude contemplar todos sus atributos, quedé prendado de ella más que antes. Era para mi una verdadera diva de la belleza. No era linda, no era preciosa, simplemente era divina. Sus nalgas paraditas y redonditas que se movían acompasadas al caminar. Sus pecho duros, paraditas y coronados por unos pezones que me invitaban a besarlos a chuparlos, Unas piernas, uff ni para qué decirlo, era una belleza, torneaditas, no delgadas ni gruesas, tal como me gustaba. Una vulva, que parecía que había sido premiada con media libra más de carne que cualquier otra mujer. Ahh su cara, qué puedo decir de su cara, era una belleza angelical. Tenía carita de muñequita, de esas que se dibujan al gusto de cada uno. Todo esto me sorprendió mucho, ya que nunca había reparado en ninguna otra mujer como en Rachel. Pia era una diosa, Jane una furia sexual hecha mujer, con un cuerpo que muchas quisieran tener, pero con Rachel era distinto. ¿Qué me estaba pasando?

Nos vestimos y salimos a la casa principal. Eran cerca del medio día, y había tomado una decisión: Me quedaría otro largo tiempo más, no me importaba perder el nuevo semestre, ya lo recuperaría. Llamé por teléfono a mi casa hablando con mi madre para informarle la decisión que había tomado, lo cual conociéndome cómo soy con mis estudios, les fue una sorpresa que tomara tal decisión, preguntándome por qué había decidido eso. Le respondí, Que había conocido a una verdadera mujer. Una mujer que me llena totalmente. Por favor cancela mi participación en este semestre en la U.

Regresaron mis tíos, y les informé que había decidido quedarme, y si podía hacerle en casa, a lo que respondieron que estaban totalmente contentos con esa decisión. Preguntaron que cómo así había decidido eso, si me habían visto decidido a irme. Les respondí, cosas, solamente cosas.. Pia fue más directa y me preguntó, si Rachel había tenido que ver con mi decisión, en ese mismo momento entraba Rachel a la sala de TV. Y oyó la pregunta de Pia, yo mirando a Rachel y tomándola de su mano les respondí que sí, que ella era la razón por la cual deseaba quedarme más tiempo. Pensé que el motivo de mi de

cisión iba a ser mal recibida, pero todo lo contrario, Pia me abrazó y me dijo, Mira, Rachel es como parte de la familia. Si realmente tu quieres a Rachel, nos parece muy bien a todos.

Les voy a pedir un gran favor les dije, deseo que liberen a Rachel de cualquier obligación en esta casa, ¿lo pueden hacer? Ellos respondieron, Dalo por hecho.

A partir de ese entonces, Rachel se mudó a mi cuarto y me atendía de mil maravillas, hasta el día de hoy.

 

En malas condiciones (III)

Hetero, sexo en parejas, trío. Una parejita cachonda decide aprovechar la Feria de Málaga para cazar a un muchachito y formar un trío.

Hola amigos os voy a contar lo divertida que puede llegar a ser la feria de mi tierra, pero antes de todo presentarnos, somos José y Cristina, vivimos en Málaga capital de la Costa del Sol, España. Si habéis leído nuestras anteriores historias de "en malas condiciones I y II, os será mas fácil situaros, si no es así nos describiremos brevemente: somos un matrimonio joven de 32 y 30 años y a través del tiempo hemos descubierto que nos gusta el sexo, y todo lo que lo rodea, y nos gusta introducir personas de fuera en alguna ocasión. Físicamente somos atractivos, nos conservamos muy bien, y entramos por el ojo. Yo en particular se sacar mucho provecho de mí misma, pues aparte de mi buena figura, y mis hermosos ojos, sé maquillarme, peinarme y vestirme de forma que agrado a la vista, a la vez que consigo que la vista me siga.

Habíamos decidido que teníamos ganas de divertirnos un poco mas de la cuenta estas vacaciones, y estábamos casi a finales de feria y no habíamos hecho aun nada de nada. Decidimos salir a bailar y buscar a alguien nuevo con quien divertirnos… así que como otras veces, me arreglé intentando estar irresistible, y elegí para ello un vestido minifalda de una tela muy porosa y caída de color amarillo, el cual tenia un generoso escote que permitía ver parte de los senos que se encontraban realzados por un sujetador muy chic… La tela del vestido permitía que resaltasen las diminutas tiras del tanga, y realmente estaba muy provocativa y fina cuando me vi con los zapatos de tacón y esa ropa, pero José quería verme más provocativa aún y tuve que preguntarle que por qué quería verme tan leona, pues no me iba a encontrar a gusto, a lo cual el respondió que quería que ocurriese algo esa noche, y contra más provocativa fuese más fácil sería que se me pegarán los tíos. En vista de cómo le vi, me sentí tan excitada que le garanticé que esta vez no iba a ser necesario esperar a que me atacasen, iba a ser yo quien iba a atacar, y que no se podía esperar el verme tan decidida como iba a estar.

Por fin salimos de la casa para el recinto ferial, y después de estar en dos o tres casetas con las consiguientes copitas, entramos en una que tenía mas ambiente discotequero que de feria, y aunque había mucha gente demasiado joven no faltaban personas de nuestra edad (nunca me a gustado buscar niños),así que el ambiente prometía.

Entramos juntos como dos amigos y nada más entrar vimos un grupo de amigos (tres) que me desnudaron con la mirada, a lo cual les respondí con una amplia sonrisa, y cuando nos acercamos a la taquilla para sacar tickets para la bebida le dije a José :

– nene creo que ya he ligado con esos y uno de ellos en especial está muy bien

– – – pues ya sabes todo tuyo

– – – ¿estas seguro de que quieres hacerlo? (qué pregunta más tonta)

– – – contra más guarrilla seas esta noche más me vas a poner, tu lo sabes

– – – vale, déjame sola un ratito que no para de mirarme

– – – me voy a ir a la otra esquina para verte mejor… suerte

– – José pidió un ron-cola, y cuando se lo sirvieron se alejó, entonces me dirigí al servicio pasando junto al grupo de amigos con la buena suerte de que uno de ellos me cortó el camino poniéndose a bailar muy raro delante mío (estaba de cachondeo) no pude el evitar reírme (no sé si porque me hizo gracia o por los nervios que tenía en estomago) y le pedí que me dejase ir al baño que no me aguantaba, a lo cual me respondió que sólo me dejaría pasar si al salir volvía con ellos para bailar, a lo cual accedí.

– – Nada más entrar al baño (mejor dicho, en la cola que había para entrar ) sonó mi móvil.Vi que era de José y le contesté, quería saber que me habían dicho, se le notaba excitado y ansioso, y después de decírselo le dije que se lo tomase con calma, que quedaba mucha noche.

– – Cuando salí pasé al lado de ellos y sin darme tiempo a escaparme se acercó uno de ellos y se presentó ( el hielo estaba roto), de los nombres sólo recuerdo el de Miguel, pero los tres

eran muy simpáticos. Estuve cerca de veinte minutos de charla y pude ver la cara de José al fondo de la caseta (estaba atacado de los nervios, siempre le pasa lo mismo), y me di cuenta de que no debía perder demasiado tiempo, por lo que empecé a prestar mas atención a Miguel que a sus dos amigos, los cuales a los cinco minutos se habían dado cuenta de mis preferencias, hasta que optaron por hablar entre ellos y buscar más chicas con la mirada en toda la caseta. Cambió la música que ponían por salsa, y Miguel empezó a bailar enfrente, lo cual imité mostrándome todo lo hermosa que podía, pues el vestido era tan corto que en muchos movimientos casi se podían apreciar los cachetes. Me di cuenta de que el escote estaba un poco más bajo de la cuenta, y el encaje del sujetador se veía claramente, y los ojos de mi nuevo amigo no podían resistirse a acabar siempre en la misma zona, en el perfecto canal que tan generosamente mostraba. A los cinco minutos estábamos sudando, y le notaba excitado, como una moto, así que viendo como estaba la barra de llena pensé que lo mejor sería ir a pedir algo, pues tendríamos que achucharnos y eso podría ser divertido… y lo fue – – Tardaron cerca de diez minutos en atendernos, y en ese tiempo él estuvo pegado detrás de mí, al principio con cautela , pero viendo que yo no decía ni hacía nada por evitarlo, cada vez más cerca ,hasta el punto de llegar a frotarse contra mi culo, notando yo un enorme bulto en su pantalón. Viendo como le tenía de excitado, giré la cabeza hacia él y le besé suavemente los labios, dándole un mordisquito en el labio de abajo. Aprovechamos la aglomeración de gente para frotarnos y calentarnos, y cuando él empezó a por sus manos en mis caderas y a jugar con las tiras laterales de mi tanguita le tuve que pedir que parase, pues se me estaba escapando flujo y me estaba manchando. Cuando nos sirvieron le dije de irnos a una esquina de la caseta que se ofrecía más discreta (estaba en la otra punta de los ventanales y la puerta de entrada de la caseta) y allí seguimos con un apasionado beso y un abrazo en el que no dejó de frotarse contra mí. – – Cuando menos lo esperaba sentí un fuerte tirón del brazo y vi a José diciéndome :

– – – Cuidado mira ahí, son Carlos y Carmen

– – Me puse de los nervios, era un matrimonio del grupo de amigos que somos, y estaban a tan solo dos metros nuestros , me podían haber pillado en una situación difícil de explicar, y la cara de Miguel era todo un poema, no sabía qué pasaba, pero se le notaba asustado. En ese momento giró la cabeza mi amiga Carmen y se puso a chillar como una loca, se acercó saltando y dándonos besos , estaba chispeante por la bebida, y me vi obligada a ignorar a Miguel, y hablar con nuestros amigos. – – A los cinco minutos se acercó Miguel y dijo como si conociese a todo el mundo: – – – Oye yo voy a ir dos casetas a la derecha a despedirme de unos amigos, vengo después.

– – José y yo saltamos como un muelle venga vale, vale hasta luego (la situación era tensa y peligrosa, y eso fue lo mejor que pudo hacer) y seguimos como si nada. – – Tardamos algo en poder deshacernos de nuestros amigos, y cuando salimos fuimos a ver si veíamos a Miguel. Cuando llegamos a la puerta de la caseta le vi sentado solo en una mesa, estaba solo en una caseta medio vacía, con una cerveza en la mano y cara de frustrado, y decidimos que entraría yo y le pondría las cartas boca arriba, si aceptaba nuestra propuesta bien y si no a casita que eran las 4.30 de la madrugada. – – Entre contoneándome, intentando lucirme lo mas atractiva posible, y cuando me vio recorrió con sus ojos todo mi cuerpo de abajo arriba, estaba claro que le gustaba (a quién no le gusta una mujer joven guapa y sexy). Me senté en su mesa hecha un manojo de nervios (esa era la parte mas difícil para mí) Le saludé y me preguntó qué es lo que había pasado, y yo tragando saliva le dije: – – -Te explico Miguel, estoy casada hace cinco años, soy muy feliz, pero la relación que tengo con mi marido es muy abierta y teníamos la fantasía de probar un trío con otro hombre, y esta noche he salido a buscarlo. – – – ¿Y tu marido es el que vestía de blanco?

– – – Sí

– – – Lo siento, si quieres algo conmigo no hay problema, pero esas historias no me van – – – Mira a mi marido no le gustan los hombres, solo quiere que alguien le ayude a darme placer a mí, y no va a intent

ar nada contigo.

– – – Es que esas historias raras no me van.

– – – Piénsatelo, realmente te gustaría acostarte conmigo, y tu no me compartes me comparte él, tu tendrás todo lo que te apetezca, lo único que tienes que hacer es ser educado y respetarnos, te garantizo que no te vas a arrepentir. Si quieres salimos te presento a mi marido charlamos un rato y luego decides, sin compromisos, ni malos rollos.

– – Después de pensárselo dos veces accedió, salimos y les presenté, pero como había mucha gente pasando alrededor y el tema no era para tratarlo allí, decidimos irnos detrás de la caseta, pues había una carretera con algún coche aparcado de los feriantes, y un arrollo que bordeaba el recinto. Cuando llegamos nos pusimos entre dos coches y José se puso apoyado en un coche y me cogió por la cintura y me pegó de espaldas contra sí, mirando los dos a Miguel le dijo: – – -Mira Cristina es muy atractiva, y me excita la idea de verla con otro. A mi no me gustan los hombres, por lo que no debes temer nada de mí, solo pido educación y respeto, y por supuesto usar preservativo. A condición, podrás disfrutar con ella todo lo que los dos deseéis, sin que yo ponga reparos.

– – Mientras decía todas estas cosas se dedicó a desabrocharme el sujetador, y sacármelo de cada brazo sin quitarme el vestido, y hubo un momento que se me vieron los pechos claramente, así que debido a mi excitación quedé con los pezones totalmente erectos notándose a través de la fina tela del vestido. José se dedicó a seguir con sus dedos los bordes de mi tanga, y yo estaba hecha una pura baba en mi zona húmeda. Cuando acabó de decirle todo eso subió el vestido de las dos caderas hasta poner el borde al limite de mi sexo y le pregunto – ¿de verdad estas dispuesto a dejar pasar esta oportunidad?

– – Yo podía ver como estaba mi nuevo amigo, me miraba con una cara de deseo que calentaría a la mas fría de las mujeres, y el bulto del pantalón parecía que podía estallar. Miguel se estaba entregando, realmente tenia un dulce delante suyo que no podía rechazar, y preguntó de nuevo-¿y tu vas a mirar solamente?

– – – No, yo voy a participar, pero la idea es que disfrutemos de ella sin que haya nada de nada entre nosotros, ¿si una noche con un intimo amigo tuyo te saliese un ligue que quisiera hacérselo con los dos aceptarías?

– – Su contestación fue dirigirse a mis pezones y pellizcarlos, mientras metía una pierna Entre mis muslos y conseguía mi primer suspiro de la noche. Nos preguntó que si teníamos un sitio a lo que respondimos que no, entonces nos ofreció ir a su casa, un apartamento en la entrada de Torremolinos, y como teníamos los coches en zonas muy separadas y había mucho trafico quedamos en la estación de autobuses de allí.

– – Cuando José y yo llegamos al coche descansé, pues me fueron temblando las piernas y apenas podía aguantar el equilibrio sobre los tacones desde que Miguel se despidió de mí con un beso en la boca y apretándome contra José los sentí a los dos muy duros. En el trayecto a Torremolinos no hablamos prácticamente nada, José se dedicó a repetirme insistentemente que quería verme entregada a disfrutar de todo , mientras me iba masturbando. Tuve dos orgasmos en tan solo diecisiete minutos que duró. Cuando llegamos a la cita estuvimos esperando unos cinco minutos y apareció Miguel, venía nervioso, y nos reconoció que no tenía claro que realmente fuésemos a ir a la cita, se le veía totalmente entregado. Llegamos a su casa (un coqueto apartamento con un baño, un saloncito con cocina americana, y una amplia habitación con una gran cama, realmente idóneo). Nada más entrar dije de ir al aseo, pues quería darme una ducha, y Miguel dijo de preparar unas copas mientras tanto. Me duché y me volví a vestir pues se que a los hombres les excitan mas los preámbulos que otras cosas, y quería ser una libertina total esa noche a los ojos de mi marido, no me sequé el pelo en exceso pues me vi bien así, y me pinté lo justo para que se notase. Mientras me arreglaba los escuche hablar, y a Miguel preguntar qué era lo siguiente, a lo que mi marido le respondió que lo que a él le apeteciese. Salí del baño y los miré a los dos, estaban totalmente cachondos, José me llamó y pegándose al respaldo de un sillón

me pegó contra él poniéndome de frente a Miguel. – – Estaba realmente sexy, pelo largo caoba rizado y húmedo, vestido de gasa escotado y muy corto, totalmente pegado al cuerpo por la humedad de la ducha y zapatos de tacón que moldeaban mas aún mis piernas. José me levantó los brazos y me hizo rodear su cabeza y mirando a Miguel le dijo: disfrútala todo lo que quieras, esta noche es tuya. Sin pensárselo se abalanzo sobre mí y empezó a besarme achucharme, acariciarme… – – No recuerdo bien muchas cosas, pero al poco sentí como me desnudaban entre los dos me acariciaban, me masturbaban….. me llevaron a la cama y allí hicieron de todo conmigo. Esa noche no sé las veces que los masturbé con las manos y con la boca, ni recuerdo todas las posturas en las que me penetraron (infinidad), pero recuerdo que con las luces de mañana me dijo Miguel al oído que antes le había prometido en la caseta que podría hacerme todo lo que quisiera y que él quería tomarme por atrás. Esa practica sin ser la primera vez, no era de las mas usuales pues sin darme placer realmente si me dolía, pero me sentí en deuda y acepté, con la condición de ir despacio y si me dolía mucho paraba. Me puso boca abajo en la cama y mientras José me dedicaba susurros al oído para ponerme cachonda, y Miguel se dedicó a hurgarme el agujero con la lengua primero, y más tarde con un dedo lleno de crema nivea. Cuando empezó a penetrarme despacio, me dolió un poquito, menos que otras veces (estaba siendo mas delicado de lo que lo había sido mi marido en las anteriores ocasiones) y me encontraba deseosa de tantas cosas como oía entre susurros, y al momento estaba dentro de mí por completo y yo sintiendo un placer por encima del dolor, que merecía la pena.

– – Duró unos minutos, no mucho, y sin sacarla me abrazó y giro quedando él debajo, con la almohada levantándole un poco la espalda y yo boca arriba ofreciéndole mi sexo a mi marido. José empezó a preguntarme si tenía ganas de sentirlos a los dos al mismo tiempo, y yo acepté pidiéndole que fuese despacio. Cuando me quise dar cuenta los sentía a los dos totalmente dentro, y tenía un fuego interior difícil de explicar, una extraña mezcla de dolor y placer, y ellos dejándose llevar empezaron a dar embestidas cada vez mas fuertes y profundas, lo que hizo que me doliese un poco mas de la cuenta, les pedí que parasen, pero no hicieron caso de mis peticiones y siguieron. Me taparon la boca con la mano ( no sé cuál de los dos) y disfrutaron de mi cuerpo durante un buen rato, los sentía abrirme por dentro que creía que iban a destrozar, pero me moría de gusto. Llegué a tener otros dos orgasmos, y cuando se corrieron y salieron de mí no pude ni cerrar las piernas. Creo que ha sido la sensación más fuerte que he llegado a vivir nunca, y tengo ganas de repetirlo pero con más suavidad. Dimos una cabezada y a la una de al medio día , nos marchamos a casa. Miguel nos dio su teléfono pues quiere repetir, pero no sé si le llamaremos en otra ocasión pues creo que puedo encontrar mejores amantes, aunque él sea bueno. La verdad es que en nuestros juegos nos divertimos más con los preparativos de arreglarme sexy, y provocar y calentar a quien sea que en los resultados finales, (claro que después de hacer esas cosas siempre viene el sentimiento de culpa después) pero Por ahora la idea es probar situaciones nuevas, otras fantasías… Estamos buscando ideas nuevas para divertirnos así que si alguien que lea esto tiene alguna que piense que puede ser divertido, que no deje de decírnoslo por probar no se pierde nada, que esta vida son cuatro días…

– – Queremos recibir proposiciones de todo tipo, y las que nos lleguen a excitar intentaremos vivirlas, solo pedimos educación, respeto, higiene, y mucha discreción.

– – ¿OS ANIMAIS?. – – NOS PODEIS ESCRIBIR A

– cris_tina9 (arroba) hotmail.com

– – Besitos: Cristina y José