Hace unos meses cuando rompà con mi novia una de mis mejores amigas me invitó a un piso que tenÃa alquilado en Sevilla para poder despejarme de todo lo que me habÃa pasado respecto a la relación con mi novia.
Ella nunca me contó que en el piso también habÃa más chicas, que gustosamente me presentó mi amiga Susana (Almudena, Natalia y Beatriz), que por cierto estaban buenÃsimas incluida Susana. Después de estar como 4 horas sentados en un sofá hablando de todo un poco decidieron arreglarse un poco para marcharse de fiestas, pero como yo estaba tan cansado no quise ir, aunque ellas insistieron preferà quedarme en el piso.
Una vez que ellas se fueron, llamé a una pizzerÃa para poder cenar algo y poder ver una pelÃcula. Al poco tiempo me quedé dormido y no me desperté hasta las 5 de la mañana y todo porque ellas estaban subiendo por las escaleras y traÃan tanto escándalo que fue lo que me despertó de mi sueño que no era otro que pensar en mujeres desnudas.
Escuché como introducÃa la llave en la cerradura que salà corriendo para la habitación que ellas me dijeron, con tan mala suerte que dejé la puerta abierta, una vez que estuvieron dentro cada una se fueron para sus habitaciones, menos Natalia que entró en el cuarto de baño, lo que ella no se dio cuenta que la habitación donde yo dormÃa daba justamente a la puerta del cuarto de baño. Una vez que ella entró no cerró la puerta y pude ver todo lo que estaba haciendo, que no era otra cosa que cepillarse los dientes, pero una vez que ella terminó comenzó a bajarse los pantalones, me imaginé que iba a dejarlos allÃ, pero no, después de quitarse los pantalones vi como se bajaba las bragas.
No daba crédito a lo que mis ojos estaba viendo, ni en mis mejores sueños hubiese imaginado a Natalia, una niña de 18 añitos y con todo su coño por estrenar, que estarÃa desnuda de cintura para abajo delante de mÃ, cuando ella terminó pienso que ella me vio como yo la observaba, pero también pensé que con la borrachera que traÃa no le importaba estar delante de mà con su chochito al aire, se subió las bragas y se marchó a su habitación.
Yo estaba tan caliente que no tenÃa ni sueño y lo único que pensaba era masturbarme después de todo lo que habÃa visto y eso fue lo que hice, pero no me dio tiempo a eyacular cuando alguien golpeó mi puerta, era tal sorpresa mÃa que no me creÃa que Natalia hubiese ido a las 6 de la mañana a mi habitación para pedirme un cigarro, después de fumarse el cigarro me preguntó que si yo alguna vez habÃa desvirgado a una chica de 18 años como ella, me puse tan nervioso que no pude contestarle, pasados unos segundos le pregunté que si ella tenÃa algún problema conmigo y lo único que me contestó es que su problema era yo, que cuando estuvo meando no quitaba la vista de su coño y que venÃa para enseñármelo más de cerca.
Sin mediar palabra alguna se levantó y se quitó las bragas poniéndome todo su coño en mi boca me dijo que era todo para mà que haber como sabÃa yo comerme aquella cosa tan peluda que apenas podÃa ver sus labios con claridad. No me lo pensé ni un instante más y empecé a lamer aquella cosa que sin saber las consecuencias que podÃa repercutir sobre Susana. Después de un buen rato comiéndome su chochito, ella me puso de pie y bajándome el bóxer que llevaba puesto se introdujo todo mi nabo en su boca.
Era tan grande la mamada que Natalia me daba que parecÃa que se ganaba la vida chupando nabos a diestra y siniestra, después de chuparme el nabo la tumbé encima de la cama y antes de follármela me dijo que por favor tuviera cuidado, que ella era virgen y que Almudena la habÃa dicho que la primera vez que lo hacÃa podÃa dolerle, asà que me preparé para penetrarla, una vez que mi capullo hizo cabida dentro de su conejito noté como algo me impedÃa seguir y sin pensármelo le puse la mano en
la boca y la penetré hasta que mis huevos dieron contra su coño.
No se si Natalia chilló de dolor o de placer, yo no estaba por la labor de dejar de follármela y continué penetrándola, ella no tardó mucho en eyacular, pero yo si aunque no más que ella, asà que antes de eyacular la saqué y se la coloqué en su boquita, para que pudiera mamar hasta que de mi nabo dejara de fluir ese lÃquido viscoso y blanco, no pude más y empecé a eyacular de una forma bestial, como nunca antes lo habÃa hecho, tal vez porque de la forma que todo habÃa ocurrido me habÃa puesto a 100.
Una vez que terminé de eyacular nos quedamos prendidos por un rato, después de todo lo que habÃa ocurrido decidimos que no contarÃamos nada de lo que habÃa pasado, tal vez para que nadie se sintiera molesto, aunque a mà me daba igual. Cuando me levanté de la cama eran las 12 del mediodÃa y apenas habÃa dormido, pero pienso que mereció la pena el dormir poco. Pasó un dÃa y nadie sabÃa nada de todo lo ocurrido, menos Natalia que era una de las protagonistas de mi orgÃa.
Ya era sábado por la tarde más o menos las 6 y propusieron jugar a un juego erótico que Beatriz habÃa encontrado en Internet, era como el juego de la oca, pero en versión erótico. Todas querÃan jugar menos yo porque no me imaginaba haciendo todo o casi todo lo que ponÃa el juego, al final acepté el reto de jugar y allà me puse a jugar contra 4 chicas, que por cierto Beatriz tenÃa novio y le pregunté que si no querÃa jugar que no jugase, pero ella dijo que el juego era suyo y ella tenÃa que empezar la partida.
Al principio todo eran chorradas, pero a medida que el juego avanzaba las preguntas se iban calentando, después de un buen rato, Almudena cayó en una casilla que ponÃa que todos los participantes se tenÃan que quitar la camiseta y quedarse desnudo de cintura para arriba, no me veas allÃ, solo y con cuatro chicas con los pechos al aire, me estaba poniendo cachondo y Natalia se dio cuenta de que yo no dejaba de mirarle los pechos a Almudena, eran preciosos con unos pezones que eran muy grandes, eran como galletas de chocolate. Continuando la partida me tocó tirar a mà con tan mala suerte que caà en una casilla que me tenÃa que depilar el nabo y naturalmente me negué, pero no pude, asà que Beatriz como era la dueña del juego decidÃa quien me depilaba y escogió a Almudena.
Nos fuimos al cuarto de baño ella y yo, al principio me daba corte bajarme los bóxer, pero total era un juego y tenÃa que acatar las consecuencias de dicho juego. Al bajarme el bóxer ella observó que mi nabo estaba flácido, tal vez por la vergüenza que estaba pasando, pero nada más agarrarlo yo estaba tan caliente que no tenÃa ni sueño y lo único que pensaba era masturbarme después de todo lo que habÃa visto mi nabo empezó a ponerse dura y ella ni corta ni perezosa me dijo que si ella me daba morbo, le dije que si que cuando se quitó la camiseta mi obsesión era comerme sus tetitas y sin decirme nada terminó de depilarme el nabo.
Una vez que llegué al salón tuve que enseñar el nabo para que vieran que si me lo habÃa depilado y continuamos con la partida, yo no sabÃa donde me habÃa metido, pero la verdad que aquello fue a más y más bochornoso. Después de un rato jugando observé como Natalia le susurraba algo al oÃdo, pero no me percaté de lo que le estaba contando, después de eso Beatriz no me dejaba de mirar lo que podÃa intuir que algo le habÃa dicho Natalia. Al cabo de un buen rato y después de una intensa partida a Beatriz le tocó la casilla que más temÃa, era la que tenÃa que jugar con su culo, tenÃa que introducirse algo en el cual ella podÃa elegir, y se le ocurrió la flamante idea de que yo jugase con mi nabo en su culito, yo nervioso le dije que no aceptaba aquello, tal vez porque ella tenÃa novio y no era la mejor idea de discutir con uno de mis mejores amigos.
Ellas empezaron a decirme que si era maricón, menos Natalia que se mantenÃa al margen de todo. No me lo pensé dos veces y le dije que por favor se fuera para la habitación, pero ellas decÃan que no que aquello lo tenÃan que ver todo. Pues nada pedà a Natalia que me trajera un poco de vaselina de las que ella usaba y sin más procedà a untar en aquel peque
ñÃsimo agujero un poco de aquel viscoso producto que ella me dio.
No tardé mucho en apuntar mi nabo hacia ese agujero, mi mano resbalaba sobre mi nabo por medio de la vaselina que, también me untaron, y sin más y sin darme cuenta mi verga se habÃa introducido entera, lo único que se me veÃa eran los huevos que yo pensaba que se me introducÃan dentro de aquel pequeñÃsimo agujero. Empecé a golpear mis huevos contra su culo de una forma bestial, no podÃa pensar solamente follar y follar, no tardé mucho en eyacular aquel liquido tan viscoso que ellas tanto esperaban, saqué mi verga y empecé a salpicar su culo, estaba tan roja mi verga que pensé que me la tendrÃan que cortar, uff que pasada.
Al cabo de un buen rato y reanudando la partida le comenté a Almudena a solas que por favor no saliera de nosotros todo lo que estaba pasando, tal vez porque mi reputación en el pueblo serÃa descomunal y ella tan lista me dijo que no me preocupara porque ella también querÃa, pero hoy no porque estaba con la regla y que por el culo nada de nada, le dije que se esperara unos dÃas y que me avisara, pero han pasado dos meses y no volvà a saber de ella. Después de aquella culada que le hice a Beatriz no volvà a jugar porque yo estaba muy cansado, es más recogà mis cosas a la mañana siguiente y me marché, pero con la intención de regresar a aquel piso de estudiante.
Y yo pensaba que lo de los pisos de estudiantes era una mentira y me equivoqué. Espero que para carnavales vuelva a ir, en todo caso seguiré contando en esta sección todo lo que me pase en los pisos de estudiantes. Un cordial saludo.
Autor: Alberto
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