POLVOS DESPUES DEL TENIS

Hola, soy Onan, algunos me conoceréis por otros relatos publicados en Marqueze; hoy os voy a contar lo que me sucedió con una amiga hace unos días. Laura, que así se llama, no es que tenga un cuerpo diez, pero se defiende; alrededor de metro setenta, culo prieto y abarcable cada nalga con una mano, caderas justas y cara normalita. Su único punto débil son los pechos, no muy grandes, pero que dejan entre ver unos pezones majos.

Os sigo contando. Cada vez que veo a Laura la vista se me pierde en sus nalgas y en su coño, bien marcados pues suele llevar pantalones vaqueros ajustados, lo suficiente. Ese viernes había quedado con ella para jugar al tenis. Antes de vestirme me hice una paja para salir más tranquilo de casa.

Tuve que esperar a que llegase ella unos quince minutos. Se presentó con unos shorts que permitían ver hasta la mitad de sus muslos; la piel la tiene muy clara y exenta de vello, muy agradable a la vista. Llevaba una camiseta oscura amplia, lo que impedía observar sus tetas. Jugamos. Algunas veces, cuando recogíamos las pelotas ella se me acercaba y yo, agachado, podía disfrutar de la visión de sus piernas; como me habría gustado tocarlas un poco. En algunos momentos del juego notaba varias erecciones, quizá porque pensaba en que podíamos jugar a otras cosas más placenteras; yo creía que no se daba cuenta.

Al terminar me ofrecí para llevarla a su casa, ella aceptó gustosamente.

Según íbamos llegando, Laura me hizo un comentario que me cogió por sorpresa.

-¿Qué vas a hacer ahora para sofocar tu excitación? -¡¿Cómo?! ¡Pero Laura! -Crees que no me he fijado en tu erección mientras jugábamos, ¿verdad? -Pues sí, lo reconozco, pero es que tu pregunta…

-Anda, pues algo normal. Ahora me dirás que nunca te la has pelado.

-Pues te diré la verdad: sí, y muchas veces.

-Pues eso, que ahora al llegar a casa te harás una buena paja.

-Claro, de alguna manera hay que bajar el calentón. Apuesto a que tú también te habrás masturbado alguna vez.- al mismo tiempo ya había aparcado en la puerta de su bloque.

-Obviamente. Lo que me da pena es que cuando os masturbáis los hombres se desperdicia un montón de esperma y de diversión.

La conversación había llegado a un tono muy elevado; se me estaba empezando a poner dura, no mucho, la verdad, y decidí soltarme totalmente.

-Pues habrá que buscar con quien compartir, ¿no crees Laura? -Llevas razón- y al mismo tiempo situó una mano encima de mis órganos sexuales y cerró su puño agarrando todo lo que pudo -Una amiga mía se ha ido todo el fin de semana con sus padres a la playa y me ha dejado las llaves, ¿compartimos esto que tienes entre las piernas?Estaba excitadísimo, así que no me pude quitó a ella la camiseta, con lo que se encontraba en ropa interior. La noté un poco tensa.

-¿Qué pasa? ¿Es que después de tanto excitarme piensas no seguir? -Es que… Lo que pasa es que nunca he follado con un chico.

-¡No me jodas! ¿Y todo lo que me has dicho? ¿El beso de ahora mismo?Parecías bastante experimentada.

-La verdad es que no. He estado con algunos chicos, pero sólo eso, besos y roces con la ropa puesta; después una paja en mi casa, y supongo que el chico otra en la suya.

-No me digas ahora que te arrepientes, como una vulgar puta calienta braguetas.

-Tampoco es eso; ya es hora de que folle, tengo ganas de tener una polla en mi coño, estoy muy caliente.

-Entonces… eres virgen.

-No lo sé, pues me he metido varias cosas en el coño y no sé si mantendré la virginidad. Además, es que no sé cómo se debe hacer.

-No te preocupes, relájate y déjate llevar- la cogí de la barbilla y la volví a besar, mientras metía mi mano dentro de sus bragas para tocar su coño Ahora deja que te lo quite todo.

Lo primero fue el sujetador para poder ver sus tetas. No eran muy voluminosas, tenían el tamaño justo, y sus pezones apuntaban hacia arriba; eran preciosas. Enseguida las sobé un poco entre suspiros de Laura; empezaba a centrarse en el sexo. Bajé las manos hasta sus bragas. Me puse en cuclillas y se las baje, levantando ella cada pie salieron finalmente, dejándola completamente desnuda

.

-¿No crees que es algo injusto que yo esté así y tú todavía con el pantalón? -Pues venga, Laura, quítamelo tú.

Mi polla ya se marcaba sobre el pantalón. Se puso de rodillas y cogió a la vez el elástico del mismo y del calzoncillo. En cuanto los bajó un poco, saltó mi pene de su encierro; su cara estaba tan cerca que casi la dio.

-¡Uauh tío! Vaya polla que tienes.- terminó de sacar la ropa sin dejar de mirarme el miembro y de admirarlo.

-Vamos Laura, cójela.

-¿Qué? -Que cojas mi polla, con tus manos.

-Es que nunca he hecho esto.

-¿No has visto películas porno? -Alguna.

-¿Y qué hacen las mujeres en estas situaciones?.

-Se la meten en la boca.

-¿Y no te gustaría chupármela? -Hombre, nunca lo he probado, pero me encantaría.

-Pues pruébalo. Cójela con tu mano- alargó su mano derecha y la cerró sobre el tronco de la polla. Ahora muévela de arriba abajo despacio. Eso es, sigue masturbándome. Ohhhhh. Ahora acércala a tu boca. Así, muy bien; empieza a chuparla con la lengua como si fuese un caramelo.

Sacó su lengua y con la punta rozó mi capullo, primero con algo de miedo, pero enseguida le cogió el gusto e incluso dedicó algún lametón a los cojones. Según chupaba dejaba la saliva, por lo que la tenía brillante y suave.

-Que pronto aprendes Laura. OOOOOOOOOhhhhhh… Creo que ya es hora de que te la metas en la boca, ¿no? -¿Lo dices de verdad? -Claro, esto es sólo para lubrificarla, dejarla húmeda. Para hacer una buena mamada, ahora debes metértela en la boca como si fuese un helado y aspirar como si mi polla fuese una pajita, además de jugar con la lengua.

..

-Por curiosidad, ¿cuánto te mide? -18 centímetros. Tranquila, métetela hasta donde puedas, cuanto más mejor -Está bien, intentaré que entre toda, me encanta tu polla..

Abrió la boca y se lo introdujo, cerrándola suavemente a la altura del prepucio. Laura sólo acertó a soltar un pequeño mmm por su boca esperando instrucciones.

-Restriégame la lengua por toda la superficie. Eso es. Así…. misma se iba excitando con aquello, y llegó un momento en el que consiguió meterse los dieciocho centímetros de polla en su boca. La cerró boca y durante unos segundos me la masajeó con su húmeda lengua; me miró y difuminó una leve sonrisa, como pudo, con la boca llena. La soltó de golpe y cogió aire.

-Ufff. Ostia, al final si que me ha cabido entera- dijo sin dejar de masturbarme con la mano -¿Te ha gustado? -Demasiado Laura.

-A mí me encanta- se dirigió nuevamente a mi polla y se la volvió a tragar como si en ello le fuera la vida.

-Espera tía, o vas a hacer que me corra.

-¿Y no te gustaría? -Mucho, pero prefiero hacerlo dentro de ti, follarte.

-Está bien.

Soltó mi pene y se puso de pie. Me llevó desde la entrada de la casa, que es donde pasó todo la anterior, hasta la habitación que tenía reservada la familia de su amiga para invitados; yo llevaba en la mano los condones. Me explicó que ella solía dormir allí varias veces. Se tumbó en la cama, situando su coño en el borde de la misma, y abrió las piernas para dejar ver en plenitud su coño. Estaba limpio de pelo, excepto del clítoris hacia arriba, en forma triangular. Al ver que dejaba la caja de preservativos en el suelo, Laura se alarmó.

-¿No pensarás follarme sin condón? -No, tranquila, pero es que quiero devolverte el favor de ahí abajo.

Descargar

Así que me arrodillé y metí mi cabeza entre sus piernas y la besé el coño.

Estaba húmedo, pero sin llegar a empapar, con un saborcillo algo dulzón.

Laura sólo respondió con un leve gemido. La pegué varios lametones para mojar toda la zona y con un dedo la acariciaba el clítoris suavemente. Mi lengua se abría camino entre sus labios vaginales buscando la cueva del placer para entrar en ella, bien sola o con varios dedos. Por los movimientos de mi amante, sus gemidos y su aumento de jugos, supongo que se debió de correr, al menos, tres veces. Me encantaba comerle el chocho.

Estuve así, calculo yo, unos quince minutos, aprovechando para darle un descanso a mi polla y durar más cuando la penetrase, aunque tengo que admitir que la erección no bajó ni un milímetro.

-¿Qué te parece Laura? -No… pare

s!!!! Por favor.

-Creo que ya es hora de saciar el hambre de tu coño con algo más consistente, ¿no? -¡Sí, porfa! Fóllame.

Según deje de chuparla se incorporó como un animal en celo y me arrebató los condones de la mano.

-Deja que te lo ponga yo.

Abrió uno, me masturbo un poco con una mano para humedecer el tronco, y lo situó sobre mi capullo.

-Laura, coge un poco del extremo para el semen.

-Tranquilo, que sé como se pone un condón. He dado clases de sexualidad.

Lo deslizó despacio hasta la base del pene, si bien no llegó a cubrirlo por completo, y con él puesto me la volvió a chupar un momento. Se tumbó nuevamente y abrió lo máximo posible sus piernas. El coño enseñaba claramente el agujero donde debía acoplarme.

-¡Venga tío, fóllame de una puta vez!Me eché sobre ella y dirigí la polla a su coño. La restregué un poco arriba y abajo del mismo y poco a poco fui apretando hasta que entró levemente.

Empujé un poco más y la metí del todo, sin casi resistencia, estaba muy mojada.

-Pues parece que de virgen poco. Tus jugueteos solitarios te han desvirgado.

-Seguro. No creo que con un pepino de los gordos haya resistido.

Nos reímos, nos abrazamos, nos besamos y comencé lentamente a dar enculadas; por fin me movía dentro de ella. Era co nuevamente el miembro, que había perdido parte de su erección.

-Terminarte la mamada que empecé. Quiero que te corras en mi boca y probar tu leche.

No me lo podía creer. Sería la primera vez que una tía me dejase correrme en su boca. Así que los dos nos situamos; me senté en el borde de la cama y ella se puso de rodillas. Agitó un poco la polla para que cogiese nuevamente dureza, y cuando lo creyó conveniente se la metió. Ahora pasó de historias y se dedicó a chupar con fuerza y rabia. Era como si la hubieran poseído, ¡cómo chupaba! Se mojaba los dedos en mi jugo y se lo llevaba al coño sin dejar de mamar. Parecía que fuese lo último que fuese a hacer nunca.

-¡Oh Laura! Sigue así y te daré tu recompensa.

-Eso deseo. Venga, corretee y dame tu leche ya.

-¡Sí! ¡Lo noto! ¡¡Me corro!! ¡Bébete todo mi zumo!Abrió la boca y con la mano siguió masturbándome mientras oleadas de semen se la inundaban. Algunos goterones cayeron sobre su cara y resbalaron hacia sus tetas. Cuando terminé de eyacular se la llevó nuevamente a la boca para apurar hasta la última gota de semen. Después se fue metiendo con la mano los restos más cercanos a la boca, y los demás se los restregó por el cuerpo. Nos vemos y nos acariciamos. Se nos había hecho de noche y con tanto entretenimiento ni nos dimos cuenta, así que nos vestimos y nos fuimos. Eso sí, quedamos que si en algún momento alguno de los dos estaba necesitado de sexo, o simplemente quería echar un polvo, llamaríamos al otro para satisfacer nuestro ansia; ya buscaríamos el lugar, aunque cuando nos quedamos solos en nuestra casa también sería buen momento. Como sabéis, mis padres van muchas veces al pueblo, así que sería mejor pasar la tarde follando que masturbándome, ¿no creéis?

Autor: Onan onansex ( arroba ) hotmail.com

       

¿Te ha gustado?
¿Te lo crees?

Difunde la palabra. ¡¡Compártelo!!

Sobre el autor: Kara Marqueze

Ahora ya puedes tener tu perfil de usuario en Relatos Eróticos Marqueze.

Puedes poner una descripción sobre tí y tus gustos, mostrar tu nombre, tu foto y tu correo públicamente para que otros usuarios de la web puedan ponerse en contacto contigo.

Un saludo, El equipo de Editores de Marqueze.net

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.