Mi primera experiencia sexual en Puerto Vallarta, México.

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Aunque puedo escribir y hablar castellano la realidad es que no soy latino, pero me siento serlo. Pido disculpa por los errores ortográficos que puedas encontrar en mi relato.   Amo a los latinos y quisiera ser considerado como tal, pero mi aspecto físico no me ayuda.  Soy hijo de un alemán de Núremberg y mi madre proviene de Estocolmo, Suecia.  Mi nombre es Raily, tengo dieciocho años, un metro ochenta y dos de estatura y setenta y dos kilogramos de peso. Tengo los ojos color verdes y mi cabello rubio muy claro. Me he dedicado totalmente de los deportes, especialmente la natación.

 

Cuando finalicé mi primer año de universidad quise irme de viaje y escogí como destino Puerto Vallarta, México.  Es muy probable que sepas de las playas, hoteles, spa, discotecas del ambiente gay con que cuenta ese hermoso lugar llamado Puerto Vallarta.

 

Hice el viaje sin compañía y me aventuré a ver qué encontraba por allá. En la ciudad donde vivimos en Estados Unidos, nadie conocía de mi preferencia sexual y la razones es porque apenas tengo amistades.  Muy pocas y todos son latinos.

 

Una vez llego a Puerto Vallarta me acomodo en el Hotel. Como ya había buscado mucha información del lugar y de dónde estaban ubicados los lugares de interés me fui directamente a la playa.  Aunque había llevado para la semana dos bañadores, me llamaron la atención las tangas que estaban utilizando la mayoría de los chicos en la playa, por lo que me atreví preguntar a un chico de mi edad que llevaba unas muy lindas y fue tan amable que me acompañó al lugar donde lo había comprado y allí adquirí tres tangas espectaculares.  Una fucsia, otra amarilla y una color negro.  Aunque nunca las había utilizado quise ponerme una inmediatamente para regresar al agua de la playa. Me permitieron ponérmela en el lugar donde las compré y no me servían. Tuve que comprarlas una talla más grande pues tengo la peculiaridad y es que mis testículos son muy grandes y por el tamaño de ellos, el tanga no me podía cubrir plenamente los mismos. Cambié las medidas y entonces sí me quedaron bien y cubrían totalmente mis genitales.  Aprovecho para decir que desde los catorce años de edad estoy circuncidado. Es la primera vez que hablo de esto y sé que será la última. Aunque mis testículos son demasiado grandes, por lo que algunos chicos del equipo de natación me molestan, mi pene es normal en su forma y diámetro, como el de cualquier chico, pero erecto es muy corto pues apenas llega a diez centímetros de largo.

 

Una vez en la playa en mi tanga color negro comencé a llamar la atención de algunas chicas y chicos.  Escuché toda clase de comentarios en castellano.  Creo que pensaban que no les comprendía.  Ellos aseguraban que yo era norteamericano. Nada más lejos de la realidad. También escuché que les llamaba la atención mi rostro, el color de mi cabello, los ojos, el cuerpo y el tamaño gigantesco de mis testículos.  Pues aunque llevaba puesta el tanga color negro, mis genitales se marcaban con toda exactitud.  Escuché a un chico decir, mientras pasaba a su lado que mi pene estaba circuncidado pues se me marcaba completamente el glande a través del tanga.

 

Es interesante estar en medio de personas que piensan que tú no les entiendes y que comienzan a decir toda clase de cosas sobre ti.  Hice mucho esfuerzo para disimular y así no demostrarles que les comprendía.

 

Nunca había tomado alcohol.  Bueno creo que es el momento de mencionar todos “mis nuncas”.  Nunca había tomado alcohol, nunca he besado, nunca he tenido sexo, nunca he bailado con otro chico, nunca he dormido con alguien, nunca he fumado…  En definitiva solo me había dedicado a estudiar y a los deportes.

 

Pero se dio la ocasión y me acerqué a un pequeño restaurante y allí me tomé por primera vez la primera cerveza de mi vida.  Estaba muy fría y por el calor intenso de la playa, se sentía muy bien, pero el sabor no me gustó. Como no sé tomar alcohol, no fui lo suficientemente precavido y me tomé a toda prisa la cerveza.  No había comido nada en todo el día y el efecto de la cerveza fue sentido por mi casi inmediatamente. Entonces decidí comer y tomar mucho agua para eliminar el poco alcohol que había en mi organismo.

 

Regresé a la playa y escuché a un grupo de chicos, en su mayoría, homosexuales, que hablaban de un Spa en Puerto Vallarta, que es para chicos gay.  Me interesó lo que contaban de sus experiencias en ese lugar.  Sentí demasiada curiosidad y planifiqué ir al siguiente día a ese Spa.

 

Así lo hice.  Al día siguiente marché a media mañana al lugar.  Muy cómodo y elegante.  Al llegar te alquilan un lugar para guardar la ropa, te facilitan toallas para las distintas áreas, pues hay piscina, lugar para masajes, jacuzzi, área para tomar el sol donde se permite estar totalmente desnudos y un lugar donde puedes comprar bebidas de todas clases.  Me coloqué mi tanga color fucsia y con una toalla me cubría.   Fui al área de los masajes y el chico que los ofrecía era realmente excelente.  Al ver que estaba en tanga me pidió que si deseaba me lo podía quitar para que no se manchara con el aceite con el que dan el masaje.  Dudé mucho en hacerlo pues me iba a quedar completamente desnudo.  Le dije que no me sentiría muy cómodo al estar desnudo.  Me dijo entonces como yo quisiera, pero que él me cubriría con la toalla y así protegería mi área genital.  Bueno entonces acepté.  Me quité el tanga, me acosté boca abajo y el cubrió inmediatamente mis glúteos.

 

Llegaron otros chicos a la sala comenzaron a decir que “el güerito  está aquí y se ve lindo acostadito boca abajo”.  Allá en México a los chicos de cabello rubio y de piel muy blanca le llaman “güero”.   Ellos deseaban que el masajista me quitara la toalla para poder contemplarme.  Seguían creyendo que yo no les comprendía.  Llegó el momento en que me acosté boca arriba pero cubriéndome con la toalla.  Al finalizar el masaje, me incorporé y con la toalla me cubrí un poco para poder ponerme mi tanga color fucsia frente a ellos.  Lo hice de espaldas a ellos, por lo que pudieron ver mis glúteos.  Una vez había finalizado me fui a comprar algo para tomar.  Había muchos chicos muy guapos, en su inmensa mayoría mexicanos.  No sabía qué tomar, pues la cerveza no me había gustado.  Un grave error, pedí un trago que no recuerdo el nombre.  Sabía muy bien, muy dulce y bajaba muy suave pero igual hacía un efecto terrible en mi organismo pues el nivel de alcohol de aquella bebida era muy alto. Después de tomarme dos vasos con esa bebida, decidí ir al jacuzzi enorme que hay en ese Spa.  La iluminación era muy tenue, había varios chicos cuando llegué, pero una vez dentro del jacuzzi, éste se llenó de chichos.  Casi todos estaban en tangas.  La música que había estado sonando muy bajita, ahora le habían aumentado el volumen.  Era música para bailar. Yo permanecía pegado a la pared del jacuzzi mientras todos esos chicos, bastante tomados, seguían bailando.  Uno de ellos se acercó a mi como pudo y en inglés me invitó a bailar. Y como ya había hecho efecto en mi el licor, comencé a bailar, como todos los demás dentro del jacuzzi.  Llegaron más chicos y apenas cabíamos en el jacuzzi. Nos rozábamos unos a otros pues éramos demasiados para el espacio y apenas nos podíamos mover. Sentía que me estaba tocando por todos lados. Realmente el roce era de todos contra todos.  Pero entre risas, conversaciones y la música ensordecedora, la luz muy tenue, no podía distinguir quién o quiénes me estaban tocando. Sentí que alguien me había tocado mis genitales y traté de protegerme con mis manos pero no era posible. Éramos demasiados para un espacio limitado.  No se veía nada. Alguien metió su mano por la parte frontal de mi tanga y me agarró los testículos y el pene y comenzó a masturbarme. Intenté llevar mis dos manos a mi área genital pero otros chicos me agarraron los brazos impidiéndome de esa manera que pudiera protegerme. Inmovilizado por los chicos, alguien se sumergió en el agua y comenzó a hacerme sexo oral en mi pene mientras con sus manos agarraba mis testículos. La primera vez que sentía mi pene en la boca de otro chico.  Era demasiada la estimulación que estaba sintiendo. No resistí mucho tiempo y aunque quise avisar que iba a correrme, no me escuchó el chico y comencé a eyacular en su boca. Tal parece que eso no le agradó y me pegó en los testículos mientras yo estaba aún eyaculando. Aquel dolor fue horrible.  No se conformó con pegarme en los testículos sino que además me los agarró y comenzó a apretármelos fuertemente. Desesperado comencé a decirle al chico que estaba frente a mi que me ayudara, pero con el estruendo de la música no me podía o no me quería escuchar. Como el dolor cada vez mayor, comencé a gritar pidiendo ayuda. La música no permitía que escucharan mi pedido de auxilio.  Cuando finalmente logré llevar mis manos hasta las manos del que me estaba lastimando los testículos, intenté liberarme de ellas pero era imposible. Con el intento desesperado para que me soltara los testículos, lo único que conseguía era lastimármelos más.  Sentí por un momento que me iba a marear y seguía luchando para soltarme.  Fue entonces cuando sentí que alguien me movió la tela del tanga que cubría mi ano y con su dedo me penetró profundamente.  Ahí comencé a gritar y a pegarle a todos los que estaba  a mi lado  hasta que finalmente me soltaron los testículos y quitaron de mi ano el dedo con el que me penetraron. Estaba llorando y me sentía sumamente débil por el golpe y por toda la fuerza que tuve que hacer para salir del jacuzzi.  Salí completamente desnudo pues no sabía dónde estaba mi tanga. Con mis manos me agarraba los testículos pues me dolían demasiado.  También mi ano me dolía. Casi todos se fueron del área.  Un chico quiso ayudarme y me llevó al lugar donde estaba guardada mi ropa.  También me consiguió el tanga que estaba en el fondo de jacuzzi.  Ese chico estaba también de vacaciones allí y le pedí que me ayudara a llegar al hotel.  Así lo hizo y esa noche se quedó conmigo en el hotel. Estaba muy nervioso y sabía que no iba a dormir nada.  Fue muy grata su compañía. Me dio mucho cariño y respeto.  Aunque él estaba también dentro del jacuzzi no pudo percibir lo que me estaba sucediendo pues todo estaba oscuro y la música apenas permitía que escucharan los demás.

 

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Al día siguiente salimos juntos.  Yo estaba mejor. Pasamos el resto de las vacaciones juntos y sí tuvimos relaciones sexuales entre ambos pero solamente nos besábamos y nos masturbábamos mutuamente. Si me animo a hacer otro relato les hablaré de este chico y de lo que h sucedido entre ambos.  Sé que no es un relato extraordinario pero es absolutamente cierto todo lo que les he contado.

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