De regreso a San Martín: José Diego y Diego José II

 

Gay, Amor Filial Gay. Sexo en la Republica Dominicana. En nuestro anterior relato os contamos cómo la estábamos pasando nuestros primeros días de vacaciones en San Martín. Rápidamente hago una descripción de nosotros para aquellos que no nos conocen. Somos cuatro chicos, Jung, Alex Adrián, mi hermano gemelo José Diego y yo, obviamente, Diego José. Excepto Jung, quien es totalmente pasivo, los demás hemos sido activos siempre. Medimos seis pies de altura, excepto Alex Adrián que mide cinco pies con cinco pulgadas.

 

En nuestro primer viaje en Catamarán por la isla caribeña de San Martín, os contamos que tuvimos una situación muy incómoda los diez chicos que íbamos en este viaje cuando un miembro de la tripulación nos colocó en la bebida citrato de sildenafilo o viagra y cómo al final, nueve de esos diez chicos, nos metimos en el jacuzzi de nuestra villa para bajar la erección.

 

Al siguiente día, muy temprano, nos levantamos Jung, José Diego y yo y nos fuimos a correr por toda la playa. No lo hicimos desnudos sino en tangas (thong), pues íbamos a correr por el área donde no se permite estar desnudos. Habíamos invitado a Alex Adrián, quien nos esperó en la misma playa. Jung llevaba un tanga blanco, Alex Adrián un tanga gris claro y mi hermano y yo llevábamos puesto un tanga color gris oscuro.

 

Después de varias vueltas por toda la playa nos encontramos a uno de los chicos que el día anterior había estado con nosotros en el catamarán y se unió a nuestra carrera hasta que finalizamos la misma.

 

Quisimos invitarle a desayunar con nosotros en la villa y aceptó. Estaba solo. Se hospedaba en un hotel cercano. Estaba de vacaciones pero es de Granada, España. Tendría como unos veinte años de edad, cinco ocho de estatura, cabello negro, piel bronceada, ojos de gitano. Realmente hermoso y heterosexual.

 

Para quitarnos un poco el sudor después de la carrera, nos bañamos en las duchas. Nosotros en tangas que se secaron muy rápido pero él estaba utilizando un bañador distinto que tardaba más en cercar, por lo que se quitó el mismo y se quedó desnudo. Cosa normal en una playa y un hotel nudista como el que nos estábamos quedando. Mientras compartíamos el desayuno salió el tema de su ex chica y de cómo había venido de vacaciones a américa para olvidar todo el asunto. Entonces también salió el tema de nosotros cuatro que somos gay aunque no somos pareja, sino amigos y mi hermano y yo que somos gemelos hasta en la preferencia sexual.

 

El no tenía muy claro la vida gay. Pensaba que todos los chicos gay gustan de vestirse de mujer, son amanerados, etc. Como no veía nada de eso en nosotros pensaba que no éramos gay.

 

Ese día lo pasamos todos juntos en la playa nudista. Nosotros en tangas y él desnudo. Estaba totalmente depilado, como nosotros. Cuerpo atlético, muy simpático y unos ojos que embrujaban o enamoraban a cualquiera.

 

Ese día consumimos mucho alcohol, tanto que nos pusimos “sentimentales”, con las historias que él nos contó con su ex novia y de las historias de cada uno de nosotros. Éramos cinco tontos llorando en el agua por las cosas, supuestamente tristes, que nos habían sucedido. Ya entrada la noche el agua de la playa se había puesto fría, por lo que decidimos irnos al jacuzzi de nuestra villa. Allí seguimos tomando, comiendo algunas cosas ligeras y, por qué no, llorando como idiotas. Nos pusimos demasiado sentimentales, al punto que nos abrazamos, y entre abrazo y abrazo, comenzamos dándonos entre todos besos. Ya cuando vinimos a reaccionar, nuestro amigo de Granada, estaba empalmado. Nosotros, que aún estábamos con nuestras tangas puestas, no teníamos erección. Al verle así, Jung se arrodilló y comenzó a hacerle sexo oral. El decía que no lo hiciera eso, pero a parte de decirlo, no hacia nada por impedir que Jung tuviera todo su pene en la boca. Su pene no estaba circuncidado, medía cerca de siete pulgadas. Sus testículos eran normales de tamaño. Esta escena nos puso a todos caliente. Mi hermano y yo comenzamos a besarnos. Alex Adrián se unió a nosotros y entre los tres nos besábamos mientras nos tocábamos nuestros genitales cubiertos por las tangas. Inmediatamente que Alex Adrián tuvo erección, su pene se salió fuera de su tanga, por lo que ésta apenas le podía cubrir sus enormes testículos. Mi hermano se colocó frente a Alex Adrián y mutuamente comenzaron a masturbarse. Yo me coloqué detrás de Alex Adrián y comencé a besarle su cuello y su espalda. Para mi sorpresa, éste con su mano me bajó la tanga y agarrando mi pene comenzó a intentar introducirlo en su ano. Yo le dije: “pero Alex tu siempre eres activo”. Solamente me respondió, mientras se besaba con José Diego: “sí lo sé lo sé pero penétrame”. Entonces le penetré. Este comenzó a gritar de dolor, lo cual me asustó demasiado. Entonces me pidió que sacara mi pene de su ano despacio. Estaba todo dentro de él. Ya él no besaba a mi hermano. Solamente sudaba con escalofrío, al tiempo que me pedía que por favor sacara mi pene de su ano. Lloraba y decía; “hay mi culito, me duele, me duele, hay mi culito”. Hasta que finalmente lo saqué. Pensé que le había herido y que estaba sangrando pero no fue así, sin embargo continuaba quejándose del dolor. Era la primera vez que alguien le penetraba. Mi hermano, Jung y el chico de España, Aday, dejaron lo que estaban haciendo y me ayudaron a llevar a Alex Adrián a la cama. Lo acostamos de lado. El no se dejaba tocar el ano y se seguía quejando de dolor. Le buscamos hielo, analgésicos hasta que se sintió aliviado. Una vez estaba mejor, Jung y Aday volvieron al jacuzzi y allí Aday penetró a Jung hasta que eyaculó dentro de él. José Diego también penetró a Jung hasta eyacular. Yo me quedé con Alex Adrián en la cama hasta que se alivió del dolor.

 

Mi hermano, como veía que yo no me había desahogado sexualmente me pidió que intentara penetrarlo a él. No quería hacerlo pues también él era como Alex Adrián y como yo que no habíamos sido penetrados por nadie. Pero tanto insistió José Diego, que comencé a intentar penetrarle. Se acostó de lado. Primero con un dedo, mucho lubricante. El se quejaba de dolor. Hasta que logramos que dilatara su ano. Jung nos ayudó a dilatarle el ano a mi hermano con sus dedos, hasta que dilató lo suficiente y le pude penetrar. Fue difícil, no me podía mover porque sentía mucho dolor. Yo deseaba retirar mi pene de su ano, pues su carita demostraba todo el dolor que estaba sintiendo. Jung me dijo que no retirara mi pene porque el dolor iba a ser mayor. Que esperar hasta que su ano se amoldara al tamaño de mi pene. Y así fue. Su ano me apretaba demasiado mi pene. Sentía que mi glande me latía dentro de él por la presión que hacia su ano en todo mi pene. José Diego comenzó a pedirme que me moviera despacio hasta que comenzó a gemir de placer. Decía que era demasiado rico lo que sentía. “Hay algo dentro de mi que tu pene me toca y como que me arde pero eso me hace sentir un placer enorme”, nos decía. Jung y Aday dijeron que eso era la próstata y de ahí que sintiera tanto placer. José Diego comenzó a eyacular si haberse tocado su pene. Nunca le había visto gemir con tanto placer. Era sorprendente como gritaba de placer. Cuando finalmente terminó de eyacular retiré muy despacio mi pene de su ano.

 

Es ahí cuando Alex Adrián me pide que lo penetre, que intente nuevamente. Sorprendido por su petición, pero como realmente lo deseaba, comencé a penetrarle con mi dedo lleno de lubricante. Estábamos ambos de pie. Después de mucho rato, comencé a penetrarle con dos dedos y Jung me volvió ayudar a dilatarle su ano hasta que pude penetrarle con mi pene. Al principio parecía como si le faltase el aire. Llegué a asustarme. Volvió Jung a decirme que esperara sin moverme hasta que su ano se dilatara. Igual que con mi hermano, su ano me apretaba demasiado mi pene. Nuevamente sentía que el glande me latía dentro de él por la presión que hacia su ano en todo mi pene. Poco a poco y lentamente comencé a moverme. Como él es mucho más bajito que yo, y estábamos de pie, su cuerpo quedó suspendido en el aire. Sus pies no llegaban al suelo, por lo que tuve que agarrarle por las piernas. Yo estaba a sus espaldas, obviamente y podía ver en el espejo que quedaba al frente de nosotros, su enorme pene erecto hacia arriba y él con sus manos agarrándose de mi cuelo para poder mantenerse en el aire mientras era penetrado por mi. Gritaba de placer. Sus gritos no los puedo olvidar. Lloraba, gemía, decía que era demasiado rico, se quejaba de que su culito estaba siento penetrado, en fin, tanta fuerzas hizo e hice que comenzamos a eyacular simultáneamente. Aday, que es heterosexual agarró por las piernas a Alex Adrián como para ayudarme a sostenerle en el aire. El semen de Alex Adrián le caía a Aday en su pecho. Curioso pero estábamos tan excitados que no perdíamos la erección. Mi hermano comenzó a penetrar a Jung. Aday que nunca había sido penetrado me pidió que le penetrara. Hice el mismo procedimiento que con mi hermano y con Alex Adrián hasta que logré penetrarlo. Gemía, gritaba, y se masturbaba para provocarse la eyaculación. Sin embargo fui yo quien eyaculé al ver a tan lindo y majo chico de España con todo mi pene dentro de él. Cuando retiré mi pene, pues ya no podía más y hasta me ardía, Alex Adrián le llenó el área anal a Aday de lubricante y logró penetrarlo con su enorme pene. Al ser penetrado gritaba. Decía que era muy grande el pene de Alex Adrián. “No lo aguanto, no lo aguanto”, decía. Pero al mismo tiempo pedía que no lo retirara de su ano hasta que finalmente eyacularon los dos. Mientras tanto me fui por detrás de mi hermano y volví a penetrarlo mientras éste penetraba a Jung. Mi hermano se corrió con relativa rapidez pero me pedía que siguiera penetrándole. Lo hice por mucho rato hasta que ambos volvimos a eyacular. Esta vez fue muy poco el semen que nos salió. Al finalizar penetré a Jung hasta que éste logró eyacular un montón de semen. Después me arrepentí de haber penetrado a los cuatro chicos pues mi pene me ardía demasiado y hasta hinchado estaba. Al siguiente día no tuvimos sexo pues aunque ellos deseaban, yo tenía mi pene lastimado. No resistía ni tan siquiera que el tanga me rozara el glande de mi pene por lo que pasé todo el día desnudo en la villa a pleno aire acondicionado. Ellos pasaron todo el día en la playa y por la noche salieron a comprar comida hecha para cenar. Mientras compartíamos la cena ellos me dijeron que penetraba bien, que lo hacía rico. Les pedí que no hablaran de eso porque iba a tener erección y me dolía aún el pene. Ya al siguiente día no tenía malestar en mi pene. Y les contaré lo que hicimos Aday (de Granada España), Jung (de Puerto Rico), Alex Adrián (Miami, Florida) y nosotros dos (hermanos gemelos de West Palm Beach, Florida). El artículo se llamará “Cuatro Chicos Sexy en Tangas color Mostazas”.

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