HISTORIAS RECUERDOS
HISTORIAS RECUERDOS
Que cosas tiene la vida..
UNA OREJA
Hay quien en el misterio de una rosa
quiso ver el del mundo comprendido,
y meditó: todo lo habré entendido
cuando entienda el misterio de esta cosa.
Lo recuerdo, mirando con asombro
el dibujo exquisito de tu oreja,
que a veces libras tú de esa guedeja
de oro viejo que llora sobre el hombro.
Cuánto misterio esconde en lo profundo,
qué recodos, qué curva tan suave,
qué delicado lóbulo sensible...
Yo he pensado también que el mundo cabe
entero en ese adorno incomprensible,
y comprenderlo es comprender el mundo.
CELOS
Envidia de no ser la dulce tela
que cubre tu rodilla:
celos del peine que peina tu cabello:
de la piel de ángel que cubre y que sostiene:
envidia de no ser ese pincel
que delinea tus labios:
el carmín que los cubre:
envidia de tu crema y tu perfume:
del cinturón que ciñe tu cintura:
del zapato que alcanza tu tobillo:
deseo de ser pulsera y pendiente y anillo:
rabia de esos objetos estúpidos e inertes
que sin saberte te abrazan y te tocan.
LEJANA TÚ
oh negrura, no ser la rama henchida
que ardiendo abrazas en tu flor abierta:
ni el que vive contigo si despierta
y puede contemplarte si dormida:
esos labios, de almíbar generosos,
no poder alcanzar bajo tu falda,
y a los cómplices nervios de tu espalda
no llegar con mis dedos amorosos:
no ver abrirse para mí tus piernas
de mármol y de nieve acogedoras,
ni saber tu secreto más profundo,
ni poderte beber en las eternas
noches en que, abrasados, tantas horas
pasáramos, si fuera bueno el mundo.
ODALISCA
Bajo el vestido rojo de brocado
dos redondas palomas enfadadas
no se miran, de nácar, rematadas
por dos cerezas de color morado.
Magníficas, las piernas perezosas
invitan al amor violento y plácido,
a quemarse en el fuego dulce y ácido
en que se justifican tantas cosas.
El cabello, negrísimo, dejado
a su albedrío, acaricia las lomas
de los hombros de línea delicada.
Pero no te esclavizan a su lado
sus muslos, su cabello o sus palomas,
sino la languidez de su mirada.
NOCHES EN QUE ESTÁS SOLA
Noches en que estás sola
pefumando los labios de tu sexo
la sábana envidiada
levantando tus muslos de progresiva curva
la sábana envidiada
conociendo el dibujo griego de tus costados
una parte y otra parte del lecho
y ese tu aliento que se desperdicia
sin que nadie lo beba
y tus manos de seda que acarician la almohada
donde quisiera estar mi cuerpo viejo
noches en que estás sola
y mis labios tan lejos de tus pies
y a muchos bloques de cemento de distancia
y a muchas autovías y arrabales de distancia
tus senos solitarios
tus párpados cerrados
y tú soñando con otro cualquiera
o con las musarañas o tu infancia
sola en la noche, aromática, cálida,
y yo con tanta sed.
Autor: Sueco
suecotriste ( arroba ) hotmail.com