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04-06-2004 HISTORIAS RECUERDOS Sueco Cuentos no Eroticos
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HISTORIAS RECUERDOS

HISTORIAS RECUERDOS
Que cosas tiene la vida..

UNA OREJA Hay quien en el misterio de una rosa quiso ver el del mundo comprendido, y meditó: todo lo habré entendido cuando entienda el misterio de esta cosa. Lo recuerdo, mirando con asombro el dibujo exquisito de tu oreja, que a veces libras tú de esa guedeja de oro viejo que llora sobre el hombro. Cuánto misterio esconde en lo profundo, qué recodos, qué curva tan suave, qué delicado lóbulo sensible... Yo he pensado también que el mundo cabe entero en ese adorno incomprensible, y comprenderlo es comprender el mundo.

CELOS Envidia de no ser la dulce tela que cubre tu rodilla: celos del peine que peina tu cabello: de la piel de ángel que cubre y que sostiene: envidia de no ser ese pincel que delinea tus labios: el carmín que los cubre: envidia de tu crema y tu perfume: del cinturón que ciñe tu cintura: del zapato que alcanza tu tobillo: deseo de ser pulsera y pendiente y anillo: rabia de esos objetos estúpidos e inertes que sin saberte te abrazan y te tocan. LEJANA TÚ oh negrura, no ser la rama henchida que ardiendo abrazas en tu flor abierta: ni el que vive contigo si despierta y puede contemplarte si dormida: esos labios, de almíbar generosos, no poder alcanzar bajo tu falda, y a los cómplices nervios de tu espalda no llegar con mis dedos amorosos: no ver abrirse para mí tus piernas de mármol y de nieve acogedoras, ni saber tu secreto más profundo, ni poderte beber en las eternas noches en que, abrasados, tantas horas pasáramos, si fuera bueno el mundo. ODALISCA

Bajo el vestido rojo de brocado dos redondas palomas enfadadas no se miran, de nácar, rematadas por dos cerezas de color morado.
Magníficas, las piernas perezosas invitan al amor violento y plácido, a quemarse en el fuego dulce y ácido en que se justifican tantas cosas.
El cabello, negrísimo, dejado a su albedrío, acaricia las lomas de los hombros de línea delicada.
Pero no te esclavizan a su lado sus muslos, su cabello o sus palomas, sino la languidez de su mirada.

NOCHES EN QUE ESTÁS SOLA Noches en que estás sola pefumando los labios de tu sexo la sábana envidiada levantando tus muslos de progresiva curva la sábana envidiada conociendo el dibujo griego de tus costados una parte y otra parte del lecho y ese tu aliento que se desperdicia sin que nadie lo beba y tus manos de seda que acarician la almohada donde quisiera estar mi cuerpo viejo noches en que estás sola y mis labios tan lejos de tus pies y a muchos bloques de cemento de distancia y a muchas autovías y arrabales de distancia tus senos solitarios tus párpados cerrados y tú soñando con otro cualquiera o con las musarañas o tu infancia sola en la noche, aromática, cálida, y yo con tanta sed.


Autor: Sueco
suecotriste ( arroba ) hotmail.com

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