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30-06-2004 CASO NUMERO 4 CAMPAMENTO Emanuel Chanampa Cuentos no Eroticos
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CASO NUMERO 4 CAMPAMENTO

CASO NUMERO 4 CAMPAMENTO
Son las 8 a.m., y estoy en la puerta del colegio esperando que llegue el colectivo que nos va a trasladar al campamento, este año nos toca irnos a Tandil

27 de Agosto 1996 Ya pasaron varios meses desde mí ultimo encuentro con la gente de Mayestick, y no los he vuelto a ver aunque sigo inquieto por lo ocurrido, aparte quisiera saber más sobre ellos. Por ahora estuve investigando el caso del asesinato de la Familia Herrera en Isidro Casanova, en la misma los investigadores citaron al caso como un acto de vandalismo entre familias mafiosas, aunque las inscripciones en las paredes no eran casuales, y para mí tenían un sentido personal. Aunque también podrían llegar a ser solo una mala coincidencia. Lamentablemente no pude acceder a los expedientes del caso, y a través de los sistemas informáticos fue muy poco lo que pude averiguar, por lo cual decidí desplazarme a la zona e intentar averiguar que ocurrió, o al menos aproximarme a algún detalle.
El echo delictivo había ocurrido sobre la Calle Carlos Casares (ruta numero 17), pasando la ruta 3, a lo cual empece a caminar por la zona preguntando a la gente si conocían a la familia Herrera. Para mi sorpresa nadie los conocía, excepto 2 hombres grandes y un comerciante que me indico donde era la vivienda.
A lo cual me dirigí inmediatamente a la locación, para mi sorpresa la casa se encontraba en venta, y tenia un aspecto desolador, y se sentía en el ambiente una especie de escalofrío continuo. Tal ves era mi imaginación que siempre me juega malas pasadas, o tal ves mis recuerdos con mi encuentro con estos agentes.
Mientras observaba la casa, note que tenia 2 entradas, una puerta grande y ancha de madera, y otra de hierro que daba hacia una especie de galería, y que se veía que continuaba hacia un fondo lleno de vegetación y muy descuidado. El frente de la casa aparte se encontraba muy descuidado y carecía de una entrada de garaje, y la misma era de una sola planta, con un techo chato supongo que tendría algún tipo de membrana impermializadora.
Aunque me llamo la atención algo que vi en el techo, no podía divisar bien que era pero tenia forma de una antena, aunque parpadeaba. Intente verla mejor pero me era imposible, solo distinguía una forma pseudo redonda que parpadeaba una luz roja, eso me hizo recordar un texto que había leído sobre antenas satelital con sistemas infrarrojos, aunque me resulta extraño que tuvieran eso en esta casa y sobre todo después de tanto tiempo continúe en funcionamiento, aparte del echo que nadie la habita, y que la policía no la haya encautado. Aunque no creo que fuera una prueba real para usarse.
En ese momento yo seguía observando y pensando, anotando lo que veía en mi cuaderno, hasta que escucho a alguien que me llama.

- ¿Hey chico que haces? Yo me doy vuelta y miro hacia donde viene la voz, y veo a un hombre mayor, que era el mismo que me había dicho que conocía a la familia pero no me había dado información, ni tampoco como encontrarlos.
Y nuevamente vuelve a preguntarme aunque esta ves con más fuerza.

- ¡¿Hey chico eres sordo o que?! En ese momento no sabia que contestarle, ya que esa misma persona antes no me había querido hablar y ahora me interrogaba a mí, aunque esta claro que yo soy un extraño para él y encima estoy enfrente de una casa donde hubo un asesinato haciendo preguntas y observando. Realmente se entiende porque este hombre esta impaciente por saber quien soy...
A lo cual decido contestarle tras dudar unos segundos.

- Disculpe, soy estudiante de secundaria, y voy al Colegio San José, y estoy haciendo un reportaje sobre los decesos ocurridos en esta casa, ya que tenemos como tarea hacer pequeñas investigaciones.
El hombre me mira a la cara extrañado, yo me pongo muy nervioso, sobre todo porque invente esa excusa y ni siquiera voy a ese colegio que dije, espero que lo crea de lo contrario voy a tener algunos problemas.
Ahora empieza a caminar y riéndose me empieza a contar sobre sus tiempos pasados y que fue estudiante de secundaria en ese colegio, me hace preguntas sobre maestros y personas a lo cual no se bien que contestar y mis contestaciones son meramente falsas, aunque me voy ganando su confianza. Logrando que me cuente algunas cosas sobre la familia.
Al pasar algunos minutos, empezamos a hablar sobre la familia Herrera y sobre lo extraños que eran, según esta persona él decía que había tenido contacto con ellos en el supermercado, y durante el día como vecinos. Pero que siempre habían sido muy reservados, sobre todo el padre de la familia era el más reservado.
Y lo que siempre le había llamado la atención, era que él siempre lo cruzaba durante las mañanas cuando iba a su trabajo, y lo veía que vestía de negro, traje negro, corbata negra, camisa blanca y anteojos negros, y que siempre había sido así su vestimenta.
Pero que durante la ultima semana lo había notado muy extraño, e incluso parecía estar nervioso. Y esto me llamo la atención a lo cual empece a indagarlo haciéndole preguntas sobre que cosas veía de diferentes o si había cambiado su vestimenta, o si le dijo algo, a lo cual me dijo.

- Jorge, siempre fue un hombre muy reservado, pero esa ultima semana fue totalmente diferente, hablaba con todos, se relaciono con todas las personas, era como si sabia que algo le iba a pasar y se despedía de todos.
- Nunca pense que iba a terminar así no era una mala persona, y su familia no se lo merecía, realmente no lo merecían terminar así.
Entonces yo le pregunte.

- ¿ Ud. Cree que es como dice la policía un ajuste de cuentas? Me mira, un rato suspira y es como que duda lo que me va a decir.

- No lo se, pero estoy seguro que no fue un ajuste de cuentas, te lo puedo asegurar, yo pienso que el trabajaba en algo, aparte mas de una ves varios vecinos vimos movimientos raros en su casa durante las noches.
- No estoy seguro que pasaba, pero algunas noches venían hombres vestidos igual que él en un cadillac negro y bajaban computadoras, yo siempre pense que debería trabajar con ellas, lo cual no era nada inusual, y explicaba como se vestía.
- Pero...
- Pero...
- No sé.
Y se queda mirando al suelo, empieza a caminar y me dice que no quiere seguir hablando, que ya se le hizo tarde. Veo que empieza caminar y da vuelta en la siguiente esquina y ya lo pierdo de mi visión, cuando algo me llama la atención.
Hay un Cadillac negro estacionado en la esquina, y veo dos hombres con anteojos negros mirando hacia donde estoy, en ese momento el miedo me invade, estoy casi paralizado, no sé que hacer, empiezo a caminar ligero hacia la parada de colectivo. Solo pienso que no me vieron y que tal ves llegue a mi casa a salvo.
Una ves en la parada miro hacia todos lados y no veo nada extraño, estoy solo. Por un momento me siento tranquilo, llega el colectivo, subo y solo pienso en que todo esto no tiene sentido y que tal ves esa persona era un agente de Mayestick o tal ves no.
Pero por lo menos ya sé donde vivían, sé que el padre de la familia se llamaba Jorge Herrera, tenia alrededor de 39 años, vestía de negro era muy discreto, excepto la ultima semana. Pero aún son muy pocos datos, no sé si algún día lograre saber más.
Mientras estoy viajando en el colectivo recuerdo que el viernes salgo de campamento, y que aún no hice los preparativos, sobre todo porque no me gusta ir, pero es obligatorio. La escuela nos induce a ir de campamento para realizar una especie de retiro espiritual que termina en una especie de fiesta alcoholizada por parte de mis compañeros, y la verdad no tengo ganas de pasar 3 días con ellos.
Viernes 30 de Agosto 1996 Son las 8 a.m., y estoy en la puerta del colegio esperando que llegue el colectivo que nos va a trasladar al campamento, este año nos toca irnos a Tandil, por lo menos es un lugar mas alejado y es bastante pintoresco, sobre todo por sus paisajes que espero que sean tan agradables como los recuerdo en mi infancia.
Alrededor de las 8:30 a.m. Llego el micro, subimos nuestros equipajes, todos se despidieron de sus padres, y partimos a 3 días de campamento, la gran mayoria estaban contentos, aunque yo tenia un mal presentimiento, como una sensacion extraña, tal ves por todo lo ocurrido días pasados, e incluso pensando que sería Mayestick, todabia me parecia todo muy extraño, tal ves solo fueran leyendas urbanas o una agencia de inteligencia, u otra cosa peor...
A las 14:20 p.m. Llegamos al campamento, la verdad un lugar desolador al pie de una especie de lomada, que deja visible a toda la ciudad y a unos campos con grandes matorrales, que no tienen ningun aspecto de amigables, e incluso se siente un tenue aroma a azufre en el hambiente, aunque parece que a nadie le molesta. Aunque todos ya están contentos, algunos jugando a la pelota, otros armando las carpas y yo mirando el lugar, hasta que escucho la voz del coordinador que me llama.

- ¡¡¡Emanuel!!!
- Vamos, ven a ayudar, no te quedes ahí mirando el lugar, que hay que armar las carpas y tener todo listo.
Con pocas ganas fui a ayudar a armar las carpas, y hacer los preparativos, mientras estabamos haciendo eso entre todos decidimos a la noche hacer un juego con luces en los matorrales, armando 4 grupos que debían encontrarse y de esa forma quemar al otro equipo, robándose una bandera que seria el premio para el equipo ganador, es un juego bastante típico que siempre jugamos en los campamentos. Y es uno de los mas entretenidos para todos, aunque siempre alguno termina lastimado.
Alrededor de las 24 hs. Ya después de haber cenado una pizza quemada echa por Matías y Guillermo, decidimos emprender el juego donde teníamos que buscar la bandera y quemar a otros compañeros, pero para hacerlo más interesante decidimos hacer más equipos, de forma que solo éramos 3 personas por equipo, y a mí me había tocado con Francisco, que es un chico bastante alto aunque no tiene ninguna destreza física, ni mental, y Javier, que no es muy alto, carece de ningún tipo de destreza y su único beneficio es estar detrás de toda mujer que vea.
En total se habían formado 8 equipos, con 2 jueces y un ocultador quien oculta y mueve la bandera de lugar, así que tras esperar unos minutos empezamos el juego por diferentes áreas. A nosotros nos había tocado en una zona cercana a un pequeño arrollo donde estaba todo muy húmedo y realmente dudaba que alguien colocara ahí una bandera, ya que el lugar propicio para tal tarea tenia que ser en un lugar con mucho pasto y que fuese alto, tras pasar esta idea a mis compañeros de grupo, decidimos caminar hacia la zona de mayor vegetación.
A medida que avanzábamos el sendero sé hacia más pequeño, y sentía como si alguien nos seguía, y eso nos hizo aumentar el paso, hasta que Javier se resbalo y su linterna se descompuso, dejándonos con una linterna, que la tenia Francisco y él no paraba de insultarnos debido a nuestro olvido por no llevar otra. Así que luego del disgusto, continuamos nuestra caminata, encima con el temor de perder la otra linterna, en una noche con luna nueva, donde la visibilidad es casi nula.
Doy algunos pasos y veo que Francisco se para, y empieza a balbucear algo, aunque no lo puedo escuchar bien, le digo que hable mas fuerte hasta que lo escucho.

- Hay alguien, más adelante, veo una luz pero aun esta muy lejos. Dice Francisco con cierta ironía en su tono de voz, y me mira con un gesto cómplice para continuar e intentar interceptarlos, aunque al instante de avanzar, la linterna falla.
Todos nos quedamos inmóviles nos miramos las caras, y nos damos cuenta que estamos solos en medio de matorrales, donde no vemos nada hacia ningún lugar, y solo se ve una luz pequeña que se nos esta acercando, y ese olor extraño a azufre que nos invade...



Autor: Emanuel Chanampa

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