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24-02-2005 VAMPIRO I. UNA NOCHE AL LADO DE FAITH Alexander Belmont Cuentos no Eroticos
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VAMPIRO I. Una noche al lado de Faith

VAMPIRO I. Una noche al lado de Faith De cómo a raíz del asesinato de mis padres, conocí a una bella mujer, que me transformó en un vampiro.

Ha llegado el momento de mi existencia en que la vida eterna, el poder, resultan triviales y sin propósito alguno, es en ese momento cuando la necesidad de compañía femenina se hace intensa. Así que decidí comenzar mi búsqueda mientras los nuevos guerreros de este nuevo y valiente mundo nacían y combatían no por la justicia sino por sus propias ambiciones, en este nuevo mundo yo un guerrero antiguo haría sentir mi presencia a mis antiguos enemigos y a la mujer que conocí hace algunos años.

Me encuentro caminando por las calles, para ser más preciso estoy en Roma una de las más antiguas ciudades del continente europeo, hace miles de años en esta ciudad caminaban los orgullosos centuriones, los soldados de César y ahora en estos tiempos de relativa paz, caminan los descendientes de aquella antigua civilización, es una hermosa y fría noche, la luz de los locales de comercio alumbran mi camino, veo a las personas caminar y ellas a mi, solamente ven a un joven de 22 años, de tez pálida, ojos castaños y cabello negro, mientras lo que yo veo son algunos simples humanos. En poco tiempo he llegado a mi destino, entro por la puerta principal hay cientos de luces resplandecientes y cuerpos bailando al ritmo de una música fuerte, exótica y embriagadora, que es lo que se debería esperar en una de las metrópolis de este mundo moderno aún en mi años de juventud era igual.

Los colores, los brillos, los aromas son una delicia a mis sentidos siempre lo han sido, veo a mi alrededor mientras todos bailan, otros más beben, otros hablan con sus novias, el local tiene un según piso a donde dirijo mi vista y mi atención se enfoca en la hermosa mujer que he buscado durante algún tiempo, Faith, ella es una hermosa jovencita de unos 20 años, de cabello de color castaño, ojos también castaños en un tono más oscuro, la tez de su piel es clara sin llegar a ser pálida, ella es lo que se llama una morena clara, sus labios son carnosos y son hermosos. Camino en dirección a las escaleras por las cuales subo, ella está recargada en la barandilla del piso viendo hacia la pista de baile, trae puestos unos pantalones de piel negros, una blusa azul. Hola Faith, -le digo mientras ella sigue viendo hacia la pista de baile- ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos.
Alex, -me dice ella mientras voltea hacia mí y veo en sus labio una sonrisa- esperaba que nos volviéramos a ver un día, pero cuando desperté esta mañana no esperaba que fuese hoy ni en este lugar, pero después de todo fue en un lugar como este cuando nos conocimos, fue en una noche agitada seguramente la recuerdas.
Así es Faith, la vida nos da sorpresas. Pero debo ser sincero, tú eres una bendición a mis ojos. Vamos y su novio Robin rompieron, a lo cual le contesto que lo lamento.

Así continuamos nuestra charla durante unos diez minutos más, entonces le digo que son varias las causas de mi viaje, ella me mira, pero no me puedo contener, me acerco a ella le agarro una mano y nos volvemos a besar, es como si en sus labios existiese otro universo, no puedo dejar de besarla, más bien no quiero dejar de besarla. El vampiro en mi sale a la superficie, mi rostro se transmuta, mis ojos se vuelven completamente negros, mis uñas se alargan afiladamente y mis dientes también crecen afiladamente. Nos dejamos de besar ella me mira, observa lo que soy y sonríe lo cual me agrada pues ella acepta lo que soy en primera instancia. Comienzo a besar su cuello y a lamerlo lentamente, entonces mis dientes penetran en su piel, atravesando su ser hasta llegar a las venas, donde su sangre corre libre y salvaje, comienzo a beber de ella lentamente mientras Faith gime firmemente y se retuerce un poco en el sofá, bebo lentamente y solamente un poco, su sangre es un estruendo en mi cuerpo, su sangre llena de energía, pasión, lujuria e inocencia me es exquisita, llegan a mi mente momento de su vida, su niñez algo trágica, las decisiones erróneas y actos malvados que ha cometido también los puedo ver.

Me aparto de su cuello, los dos pequeños orificios en su cuello son visibles al igual que los hilos de sangre que brotan de ellos, lamo su pequeño riachuelo rojo y prosigo con las marcas, las lamo durante pocos segundos, la herida se ha cerrado y cicatrizado rápidamente. Esto es debido a que mi saliva es un poderoso cicatrizante, esta solamente es inefectiva cuando la víctima ha muerto pues células muertas no pueden regenerar carne muerta. Ahhhhhhh, vampiro que dulce es tu besar.
Lo sabías, desde que nos conocimos.
Desde la primera vez que te vi. Deseaba estar junto a ti&Por eso me permitiste acercarme a ti, -le interrumpo pues puedo escuchar sus palabras cuando se comienza a formar un lazo mental.
Así es mi Alex. Pero ¿quién eres? -¿Deseas saberlo? -Si Alexander, quiero saberlo, -me dice ella- quiero saber por que eres lo que eres. Soy un vampiro, pues hace mucho tiempo necesité convertirme en un villano para hacer justicia. Comienzo a concentrarme, nuestro lazo psíquico se hace más fuerte cada segundo, no importa que sea con esa pequeña cantidad de sangre que he bebido de ella. Comienzo a enviar imágenes en movimiento y sonidos a su mente como si fuese una película que ella ve en la comodidad de un cine. Soy Alexander Belmont, el último descendiente de una estirpe de grandes guerreros anglosajones, nací en Londres en el año de 1850, mi padre lord Belmont siempre fue un hombre de gran temple, inteligente y educado y mi madre lady Belmont era de una apariencia delicada y modales refinados cualidades que ocultaban su espíritu libre y salvaje, espíritu del cual mi padre cayó víctima. Mis padres fueron amorosos al igual que estrictos y justos. Fui educado por varios tutores, fui instruido en la lectura clásica, en las materias de matemáticas, ciencias naturales, física y en varios idiomas. También se me instruyó en la ética formal de la época y tuve clases de música las cuales eran de piano y surtían efecto en mí, pues a los 8 años de edad ya tocaba algunas piezas de Beethoven, Mozart, Bach, Vivaldi entre otros. Las lecciones de esgrima, pistola, rifle, me resultaban bastante útiles además de aprender a utilizar diferentes tipos de espa cuando despojó a mi padre de sus pertenencias y después de quitar las joyas a mi madre trató de abusar de ella físicamente, mi padre al percatarse de las intenciones del mal nacido, se le echó encima y lo tumbó al suelo y lo empezó a moler a golpes, el tipejo comenzó a derramar borbotones de sangre, mientras mi padre continuaba golpeándolo, los demás pillos al darse cuenta de lo que acontecía apuntaron sus armas de fuego a mi padre, mi madre al ver lo que iban a hacer se interpuso, ellos dispararon y mi madre cayó muerta en el fuego cruzado, mi padre detuvo la tunda que le propinaba al pillo al escuchar los disparos y gritos de los presentes, entonces le dispararon por la espalda los muy cobardes, los bandidos huyeron y dejaron a su compañero que fue herido por mi padre, el tipejo murió por las contusiones y heridas, pero según los testigos este hombre dijo algunas palabras antes de morir.
El Inmortal les hará pagar por esto, traidores. El Inmortal. El Inmortal.

A mi se me avisó de lo ocurrido por la policía londinense en mi mansión, el motivo por el cual no asistí con mis padres a ese baile, fue el que me estaba recuperando de las heridas sufridas en un duelo de algunos días antes, al saber lo ocurrido quise morir. En ese mismo instante llamé a uno de mis sirvientes quien me ayudó a vestirme e inmediatamente partí a la morgue para la forzosa identificación de los cuerpos. Al ver los cuerpos inertes de mis padres tendidos sobre una mesa, con sus cuerpos sangrando por los orificios causados por las balas asesinas, inertes, comencé a llorar por la tristeza que sentí al no haber estado junto a ellos, el no haber peleado al lado de mi padre o incluso el no haber muerto junto a ellos, en ese momento solamente un nombre recordé, el Inmoral.
 ¿Quién es ese Inmortal, de quien el ladrón moribundo hablo? El detective miro a su colega y este a su vez hizo una señal negativa rápidamente con la cabeza. Aparentemente es el apodo que se la ha otorgado al líder de esta banda que ha estado merodeando Londres durante algunos meses.
Pero, ¿cómo es posible esto? Ustedes ya sabían que había una peligrosa banda de ladrones y asesinos y no hicieron nada por arrestarlos. Esto es una estupidez y ¿cómo es posible que entraran sin alertar a la seguridad y a la servidumbre del duque de York? -Su líder es muy hábil y a pesar de que aparentemente no estuvo presente en el momento de la muerte de sus padres, la banda también es muy hábil. Pero haremos todo lo posible por atraparlos y juzgarlos, lo prometo señor Belmont.

El forense cubrió los cuerpos de mis padres, salí de esa habitación asqueado por la situación, había algo que no me terminaba de convencer y fue ese gesto negativo que hizo uno de los detectives, ellos sabían algo fundamental en este asunto. El funeral fue triste, la familia completa se reunió ese día, los hermanos y hermanas de mi padre así como los hermanos y hermanas de mi madre, mis primos y primas estuvieron junto a mi dándome ánimos, al finalizar el entierro los invité a todos a que pasaran algunos días en la mansión, uno de mis tíos habló conmigo y trató de convencerme de que debería mudarme con ellos durante el tiempo que fuese necesario mientras Scotland Yard se hacía cargo de las inve esperar. Estuve algunos minutos frente a las lapidas de mis padres, dejé un ramo de rosas rojas y me retiré. Así pues decidí retirarme para asistir a una clase de esgrima que recibiría ese día, mientras iba caminando pude observar a una hermosa mujer de cabello negro largo, la tes de su piel era pálida, sus ojos de color verde, sus labios finos y la complexión de su cuerpo era escultural y se notaba que tenía una excelente condición física pues corría rápidamente entre las tumbas sin tropezar, tenía una agilidad y destreza para moverse las cuales nunca había visto en una mujer de la época y después vi el motivo por el cual la hermosa dama corría hacia la salida del cementerio, cinco hombres armados con pistola y dagas iban persiguiéndola sin duda eran asaltantes que querían asaltar una dama de la aristocracia pensé en ese momento. Mi corazón sintió un odio tremendo hacia esos hombres, así pues me eché a correr detrás de ellos, solamente para descargar la furia que sentía hacia cualquier clase de pillo desde la noche en que mis padres fueron asesinados, mientras corría desenfundé la espada rápidamente, alcancé al ladrón que se había quedado detrás de sus compañeros y le apliqué una estocada por la espalda, cuando cayó al suelo tomé la pistola que el traía y continué corriendo detrás de los cuatro pillos restantes. Disparé dos balas certeras las cuales hicieron efecto en dos de los sinvergüenzas los cuales cayeron muertos en el acto, los estruendos provocados por los disparos hicieron que los otros dos hombres pararan, voltearan y vieran a sus tres compañeros muertos en el suelo, apunté la pistola y accioné el gatillo, pero este no hizo el efecto deseado, la pistola de seis tiros se acababa de trabar, así que decidí utilizar la espada una mala idea pues uno de ellos tenía una pistola a la mano, pero ese pillo decidió no utilizarla, pues desenfundó una espada que ocultaba debajo de su abrigo harapiento y tiró la pistola al suelo. ¿Qué haces? Le preguntó disgustado su compañero- matadlo con una bala. No, hace mucho que no sostengo un combate con espadas, -respondió el imprudente- quiero que este día el acero de mi espada sea lavado en sangre.
Una decisión entúpida, -le dije a los pillos- ven aquí miserable mal nacido. Como quieras, pero matadlo rápido, ya sabes que al Inmortal no le gusta que le fallemos así que hazlo ya, -al escuchar este nombre una gran furia asesina se apoderó de mi. Lo haré tan rápido que ni siquiera voy a sudar, jajjjajjajja.
Corrí rápidamente hacia el que poseía la espada, intercambiamos mandobles y estocadas las cuales al ser las primeras no acertaron en ninguno de los dos, el tipo sonreía como si fuese a salir vivo del combate, pronosticaba una victoria segura con su risa burlona sin saber su destino. Así pues cuando se lanzó sobre mi tratando de aplicar una estocada, la intercepte con mi espada. el acero de las dos espadas hizo eco en esa silenciosa madrugada, giré sobre mi propio eje mientras el pillo me pasaba de largo así pues cuando yo iba volteando el tipejo me daba la espalda momento el cual aproveché para decapitarlo rápidamente, su cabeza se desprendió del resto del cuerpo rápidamente y salió volando por los aires, el último truhán veía esto asombrado pues perdió a sus cuatro camaradas en cuestión de minutos. Así que se lanzó al suelo por la pisto impida, dile que lord Belmont le envía saludos.
Belmont, -repitió el pillo- no puede ser.
Lo solté y dejé que se fuera corriendo, al voltearme vi a la hermosa dama frente a mi observándome durante algunos segundos. Hice una reverencia ante ella, a lo cual ella respondió con otra reverencia hacia mí. Permítame presentarme, soy lord Belmont. Fue muy impresionante lo que usted le hizo a ese truhán, el que una dama le quiebre la mano a un pillo no se ve diariamente. Fue más impresionante lo que usted hizo con toda esa pandilla de ladrones lord Belmont, los acabó en cuestión de minutos.

Ella apuntó con su mano derecha en dirección a los hombres muertos, yo volteé y vi sus cuerpos inertes yaciendo en suelo de cementerio, al voltearme para continuar la conversación no había nadie, ella se había retirado, los primeros rayos de luz solar comenzaron a alumbrar el cementerio, pero alcancé a escuchar un carruaje de caballos que se alejaba del cementerio a una velocidad rápida, como si el cochero tratase de alejar a su ocupante del nuevo día. Sonreí al hacerme a la idea de que quien ocupaba ese carruaje era la enigmática dama, así pues monté en mi caballo y me dirigí a la clase de esgrima que ese día recibiría. El día transcurrió normalmente, al llegar a la mansión después de mi clase de esgrima, tomé una ducha y al sentarme a la mesa para desayunar, agarré el periódico y al abrirlo en la plana principal mencionaba que se encontraron los cadáveres de cuatro hombres en uno de los cementerios más antiguos de Londres. El suceso se dio a conocer rápidamente en todo Londres pensé, también se mencionaba que no había testigos de lo ocurrido, aún cuando lo detectives de policía tenían la teoría de que se trataba del resultado de la pelea de pandillas callejeras las cuales peleaban por el control de los barrios bajos de Londres, barrios como el West End, cosas de esa clase y mencionaba la torpeza de la policía por tratar de establecer lo que había ocurrido.

La muerte que tuvieron la merecían, nadie llorara por ellos, pero algo era seguro las pandillas de todo Londres estarían alertas de ese día en adelante y espacialmente el Inmortal. Días después recibí una invitación para asistir a un baile de bodas, así que en la fecha indicada estuve preparado con mis atuendos más elegantes para asistir al baile. Lord Belmont, -se escuchó decir al maestro de ceremonias a mi llegada. Sir Charles Redgrave, el padre de la novia me recibió alegremente y me hizo saber que estaba honrado de que tan noble caballero asistiese en tan memorable ocasión. Así pues después de las formalidades y de platicar con varios de los invitados, alcancé a ver a la enigmática dama en el extremo opuesto del salón de bailes, la encantadora mujer que por decirlo así conocí en el cementerio. Así que sin demoras pregunté a Sir Charles que si sabía quien era la dama en cuestión, me contestó afirmativamente y mejor que eso fue lo siguiente pues el mismo me presentó ante ella.
Lady Debary, -dijo Sir Charles- tengo el honor de presentarle a lord Belmont. Ante lo cual ella extendió su mano derecha y tomándola se la besé respetuosamente, durante algunos minutos Sir Charles sirvió de intermediario hasta el pasamos enfrente del palacio de Buckingham, lo señalé a lady Debary. Lord Belmont le había dicho que acababa de llegar a Londres hace algunos días lo cual es cierto, -dijo lady Debary- más sin embargo yo ya había visitado Londres hace muchos años, me disculpo por no haberlo dicho antes y más, sin embargo esta hermosa ciudad a cambiado mucho, desde esa mañana en el cementerio he deseado fervientemente su compañía por eso le he pedido que sea mi guía.
No existe razón alguna para que usted se disculpe, además yo también había deseado volverla a ver y estar cerca de usted milady, -le dije a ella- por lo cual tomaría cualquier oportunidad para ello.

Al acercándonos a la calle principal donde se encontraba su residencia, ella señaló a la izquierda de la calle a lo cual yo volteé y lo que vi fue una gran mansión, con un enorme y hermoso jardín frontal, era una de esas grandes mansiones de estilo antiguo con grandes ventanas y enredaderas, era verdaderamente un hermoso lugar. Mientras seguía viendo ese lugar sentí un pequeño dolor en mi cuello como si se tratase de una mordedura y sentí una repentina debilidad, pero solamente fue durante algunos segundos, al voltearme para ver a lady Debary vi en su rostro una dulce sonrisa y en sus ojos un brillo seductor, me toqué en la parte del cuello donde sentí el dolor a lo cual ella preguntó si me sentía bien, le contesté que si, pero ese dolor seguía en mi cuello más sin embargo no le di importancia. Ella agarró mi rostro con sus manos y me besó durante varios segundos, debo confesar que sentí en las nubes durante esos segundos. El coche se detuvo, el cochero abrió la puerta y mientras yo bajaba pude ver que el ama de llaves estaba en la entrada principal esperando a su ama, tendí mi brazo para asistir a lady Debary mientras bajaba, la acompañé hasta la puerta principal de la mansión. Mi nombre es Alexander Belmont, -dije mientras besaba su mano respetuosamente. Mi nombre es Tarja Debary,-me dijo ella- por favor Alexander siéntete libre de visitarme cuando gustes, estaré a tu disposición.
Hice una reverencia a lo cual ella respondió igualmente, la vi entrar seguida de su ama de llaves, mientras tanto el cochero continuaba con la puerta del carruaje abierta. ¿A dónde desea que lo lleve? Preguntó el cochero mientras yo subía- lord Belmont. A casa para descansar, -le dije mientras me sentaba- necesito descansar. En cuanto el coche inició su marcha yo me sumí en un profundo sueño. Conforme pasaban los días comencé estrechar lazos con lady Debary, ella me hablaba de su país natal y como a través de los años se había dedicado a viajar, uno de esos días que fui a su mansión, me hicieron pasar a la habitación de esgrima eso sería algo así como un gimnasio en la actualidad. Lo que vi al entrar me dejó impresionado, vi a Tarja con una espada practicando esgrima, pero no practicaba con uno, sino con dos contrincantes al mismo tiempo, su manejo de la espada era extraordinario lo que me hizo pensar que ella me seguiría sorprendiendo, sus compañeros de entrenamiento eran dos de los maestros de más renombre en una de las academias en las cuales yo entrenaba, hicieron parar durante algunos segundos la sesió ver sus reacciones. Es cierto que es la primera vez que entrenamos con lady Debary, -dijo el primero- pero ella es una esgrimista para no tomar a la ligera.
Así es, inmediatamente se puede percibir que ella ha practicado este arte durante años, sino es que durante siglos jjajjjajjjaja se echó a reír el segundo maestro al enseñar una rasgadura de su atuendo.
Así es, lady Debary es una mujer excepcional, además de su gran belleza e inteligencia. Ella ha mencionado que seréis quien la introduzca en la sociedad Londinense. Es cierto, -dijo el segundo maestro- sois un hombre afortunado lord Belmont. Es una plática con la cual me gustaría continuar, pero tenemos que retirarnos lord Belmont, mi compañero ha olvidado que tenemos otras clases pendiente, -dijo el primero- hasta luego lord Belmont.
Es cierto, se me había olvidado por completo, nos veremos en otra ocasión, espero que sea en una de las clases y que me de una oportunidad de ser su oponente en ella. Así será caballero, que pasen buenas tardes. Los dos se pusieron sus abrigos y fueron dirigidos por la ama de llaves hacia la salida. El ama de llaves regresó al salón de esgrima y me indicó que podía esperar a lady Debary en la biblioteca, media hora después lady Debary estaba lista para salir, le dio indicaciones a su ama de llaves que no la esperaran. Salimos en el carruaje de caballos y dimos un paseo por las calles principales de Londres.

Estaba nevando en ese momento, la noche era hermosa.
Alexander, cuando me rescataste de esos truhanes, -me dijo Tarja- enfureciste al escuchar el apodo del Inmortal. Su comentario llegó certero a mi corazón como una flecha a su objetivo.
Asuntos sin importancia, -le mentí- no es nada de lo cual usted se tenga que preocupar lady Debary.
 ¿Nada? Como vengar la muerte de tus padres Alexander.
 ¿Cómo lo sabes? Dímelo Tarja.
Decidí dejar a un lado los formalismos, el coche se detuvo suavemente, cuando abrí la puerta para ver por que se detenía me di cuenta de que estábamos en el cementerio, le reclamé a mi cochero por que estábamos allí, pero no me escuchaba o si me escuchaba no podía contestar.
No es su culpa, además yo deseaba regresar a este cementerio Alexander.  ¿De qué estás hablando? Ya lo verás.-Me respondió ella.
En ese momento su rostro cambió, su frente se deformó, sus ojos se volvieron negros, sus dientes crecieron afiladamente al igual que sus uñas, ella se abalanzó sobre mi y mordió mi cuello salvajemente, el dolor era igual al que había sentido unos días atrás, pero muchas veces más fuerte. Ella bebía mi sangre, la drenaba lentamente de mi cuello y mientras tanto me comencé a debilitar, ahora lo comprendía, como pude empujé a Tarja hacia atrás, me levanté y me eché a caminar tratando de huir de ella, pero estaba demasiado débil, ella me miraba alejarme y mientras tanto la sangre seguía emanando de mi cuello, iba dejando huellas y un hilo de sangre en la nieva, así pues llegué al mausoleo donde estaban las tumbas de mis padres.
Cada vez que te bates en un duelo o te lanzas a rescatar a alguna persona, -me dijo Tarja- buscas una de dos cosas. Si lo sé.
Es vida o es muerte, vida para castigar a los criminales que mataron ella se hizo una abertura en el pecho y dirigió mi cabeza a ella, tocando mis labios su pecho, mi lengua sintiendo su tersa piel y con mi boca comencé a beber su sangre. La sangre era espesa y de un sabor extraño, recorrió mi boca y mi garganta rápidamente, me aferré a mí amada fuertemente, ella continuaba dándome de beber de su sangre, entonces ella retiró mi boca de su pecho y a los pocos segundos comencé a sentir un intenso frío en todo mi cuerpo.
Ah mi niño, dormirás durante un día completo durante el cual tu cuerpo asimilara mi sangre, se hará más ágil, más fuerte y eterno.

Ella me levantó con sus brazos, su cuerpo era débil solamente en apariencia, Tarja miró las puertas del mausoleo y estas se abrieron inmediatamente. Ella me llevó adentro y las puertas se cerraron.
Aquí estaré cuando despiertes y el mundo será tu campo de batalla. La oscuridad del lugar era total, en ese momento cerré los ojos y me quedé dormido profundamente. Como un rayo que destruye una roca, así fue como sentí el despertar de mi sueño, un dolor poseía a todo mi cuerpo, un dolor debilitaba a todo mi cuerpo y una sed como nunca había sentido quemaba mi garganta. Me levanté del suelo y caí de rodillas, entonces la vi caminar entre las sombras que pertenecían a la oscuridad de ese lugar de muertos.
Duele lo se, pero será un dolor pasajero, -me dijo Tarja mientras me ayudaba a levantarme- ven salgamos de aquí.
Ella abrió la puerta del mausoleo lentamente, los vientos helados de la noche acariciaron todo mi cuerpo, la nieve cubría todo el cementerio y vi brillar las estrellas y vi brillar la luna llena como nunca antes lo había hecho. Continuamos caminando hasta salir del cementerio, nos movíamos libremente entre los callejones oscuros y desiertos, entonces vimos a unas personas en uno de esos callejones.
Sabes lo que tienes que hacer, -me dijo ella.
Si, lo se.-Le contesté mientras mi rostro cambiaba en una forma monstruosa. Mi frente se deformaba y abultaba, mis ojos se volvían completamente negros, mis uñas se alargaban puntiagudamente, dos de mis dientes superiores y dos de mis dientes inferiores se alargaban afiladamente mientras caminaba hacia ellos. Eran dos hombres jóvenes y fuertes, los pude escuchar decir que esa noche les fue fácil robar a las personas de esa zona y quejarse de que ninguna de ellas opuso resistencia.
Ladrones, -me dije a mi mismo- esto me complacerá.

Me acerqué rápidamente hacia ellos, sin interesarme en ser silencioso pues de cualquier forma ellos morirían, ellos me escucharon cuando me acerqué y al pensar que tal vez este hombre que se les acercaba sería otra de sus víctimas de pillaje sacaron sus navajas para robar mi dinero.
Es peligroso andar de noche, -dijo uno de ellos. Si, andar de noche y solo, -dijo el otro burlonamente. Cuando me acerqué más y ellos vieron mi apariencia monstruosa su seguridad se transformó en terror, se quedaron paralizados durante algunos segundos y después reaccionaron, me atacaron con sus navajas mientras vociferaban que volviera al infierno y se persignaban.

Continuará&.

Autor: Alexander Belmont

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