LAURITA, SUSY Y YO III - Me parecia mentira ver a Susy cogiendo de manera tan brutal, enloquecida de placer con aquellos dos machos.LAURITA, SUSY Y YO III Me parecía mentira ver a Susy cogiendo de manera tan brutal, enloquecida de placer con aquellos dos machos. Después de lo sucedido en el relato anterior no era necesario pedirle a Susy que viniera a mi dormitorio luego que mis papis se acostaban. Ella misma era la que preguntaba si yo quería que ella fuera a mi cama al llegar la noche. Lo único que tenía que hacer era responderle que sí. Entonces en mi dormitorio bien bañadita, perfumadita, completamente desnuda y bien abierta de piernas, con un gran espejo al costado de la cama y con unas cuantas dosis de licor de coco en el coleto esperaba que ella viniera. Cuando aparecía por la puerta que yo había dejado sin llave, se paraba sonriente al borde de la cama: mientras tanto, me acariciaba la conchita y las tetas, le mostraba la lengua y me contoneaba mientras la miraba morbosamente. Ella, sonriendo, se sacaba el salto de cama y sin ningún recato se despojaba también del sostén y de la bombachita, se acostaba sobre mí y comenzábamos a besarnos y a acariciarnos mientras rozábamos nuestras conchitas en los muslos de la otra. Aprendió de mí y de Laurita a decir palabras soeces, es decir, a llamar a las cosas por su nombre cuando la lujuria se apoderaba de ella.
Resumiendo, logramos con creces la primera etapa de lo que nos habíamos propuesto. No perdíamos oportunidad de mostrarle videos porno en donde se vieran a esos negros pijudos cogiéndose a chicas preciosas. Eso contribuía a calentarnos mucho incluyendo a Susy, quien demostró ser una chica muy ardiente.-
-¿Y...Susy...cuándo te vas a decidir?-le pregunté una noche, luego de haber jugueteado bastante y estando ella acostada desnuda entre Laurita y yo. -¿Decidirme a qué?-respondió. -¡Ay, Susy, no te hagas la boba! ¡Vos sabés muy bien a qué se refiere Gabriela! -respondió Laurita por mí. -A conocer a los amigos de quienes te hablamos. ¿Te acordás?-proseguí. -¿A esos chicos negros que se acuestan con Uds. -Sí, a esos mismos ¿o no te gustan porque son negros? -No, no es por eso, es que Uds. me dijeron que las tienen muy grandes y la verdad es que tengo miedo de que me lastimen.-
¿Pensás que las mujeres de las películas sufren mucho? ¿No ves como gozan?- le contesté. -Decime Susy, ¿vos creés que nosotras nos acostamos con ellos porque somos masoquistas y nos gusta sufrir? Si pensás eso, estás equivocada, vamos porque nos hacen gozar como locas-continuó Laurita- Y además no me vas a negar que a vos te gusta cuando tenés el consolador dentro de la barriga y eso que no es nada chiquito. ¿No? -¿Por qué la noche del sábado que viene no nos vamos las tres al apartamento de las chicas de las que te hablé y nos encontramos con ellos para que los conozcas? La vamos a pasar muy bien, estoy segura que te va a gustar.- ¿Qué te parece?-agregué tratando de convencerla. -¡Ay, no sé! ¿Esas chicas van a estar? Me da un poco de vergüenza- -Quedate tranquila, cuando nos prestan el apartamento ellas van a divertirse por ahí y vienen al otro día ya con el sol alto y si vienen antes, sabiendo que nosotras estamos en la pieza se van derecho a la de ellas-comentó Laurita.-
Yo sabía que Susy estaba planteando los últimos vestigios de resistencia. -¡Ah, te aviso que algún día de estos también te vamos a presentar a esas chicas, son preciosas y cuando te vean humm...se van a morir de ganas de revolcarse contigo...ja...ja...ja. Bueno ¿arreglamos para el sábado de noche? ¿Sí? -Bueno...respondió finalmente Susy emitiendo un largo suspiro-¡que sea lo que Dios quiera!
En premio a su decisión mi amiga y yo nos dedicamos durante el resto de la noche a provocarle a Susy la mayor cantidad posible de orgasmos. Pero eso no impidió que tanto Laurita como yo gozáramos con los nuestros.- Lo anterior sucedió un lunes.- El martes de mañana llamé a Raúl para que se comunicara con Mario, Diego y Richard. De tarde me dejó en el contestador un mensaje oral en el que me decía que estaba todo arreglado para el sábado a las 22 hrs.- En la tarde de ese sábado Laurita me avisó que había surgido en forma imprevista una reunión de sus padres en el domicilio de unos parientes y que no iba a poder ir con nosotras. Estaba muy apenada y yo no dudaba de lo que decía porque sabía muy bien con qué ganas iba siempre a
las reuniones que manteníamos con nuestros amigos. De cualquier manera la idea de vérnoslas Susy y yo con los cuatro no dejaba de atraerme.
En el fondo creo que me atraía más todavía que yendo las tres. No le dije nada a Susy, pero le dije a Raúl que viniera sólo con Mario a las 22 y que Diego y Richard se presentaran después de la una de la madrugada cuando esperaba que ya no hubiera problemas con Susy.- A las 19 hrs. del sábado mis papis ya no estaban en casa. Juntas nos dimos un delicioso baño enjabonadas con uno de los jabones de tocador que me había mandado Úrsula de Florianópolis y que tienen un aroma exquisito. Como siempre en estos casos me hice un prolijo enema y le dije a Susy que también se lo hiciera. -¿Sabés por qué?- le pregunté sonriéndome maliciosamente. -¡Sí, ya me lo imagino. -¡Ah, pícara, así que sabés la que te espera! ¿Eh? ¡Ah! y depílate bien la conchita para que quedes como una bebota que es como les gusta a ellos. -¿Y vos no te la vas a depilar? -No, para qué, si yo tengo cuatro pelitos locos.-
Ya en mi dormitorio le ofrecí un conjunto de tanga y sostén color verde claro bien reducido, también enviado desde Brasil por mi “novia” Úrsula. A Susy le quedaba rebién. Del lado de atrás la poca tela que tenía se le metía en la rajita dejando al descubierto sus divinas nalguitas bien redonditas y respingonas y por delante un pequeño triangulito que cubría apenas sus labios genitales. El que me puse yo era igual, pero de color rojo que es mi color favorito porque creo que me sienta bien con el color de mi piel, blanca, apenas con un rastro del bronceado veraniego. Los sostenes eran tan reducidos que nuestras tetas sobresalían por todos lados. Tuve que aguantarme y creo que Susy también para evitar irnos a la cama y empezar a gozar solitas. Además cuando acudo a una cita con mis amigos me gusta ir “hambrienta” después de haber pasados unos cuantos días sin hacer nada.-
Me puse un vestido color borra de vino ajustado y muy escotado (ahora tengo las tetitas bastante más grandes que hace uno o dos años y me gusta lucirlas), medias color carne auto -ajustables con ligas anchas de color marrón oscuro que siempre me dice Raúl que me dejan las piernas terriblemente tentadoras y zapatos negros de taco alto. Generalmente uso poco maquillaje porque tengo cara de nena, pero como esa noche pensaba mostrarle a Susy lo puta que me podía poner, me maquillé como tal, con sombras en los ojos, rimel, rouge brillante. Con mi cuerpito, de nalguitas respingonas, mis piernas enfundadas en aquellas medias y mi carita de nena, vestida como estaba, dejando de lado falsas modestias, estaba rebuena. Susy con su vestido negro no se quedaba atrás, parecía una pantera. Los hombres, Raúl (digamos, mi novio) Diego, Richard y Mario (digamos, el novio de Laurita) un pardo muy apuesto, se iban a dar un festín con nosotras y nosotras con ellos, por supuesto...bueno...al menos yo aunque presentía que Susy tampoco se iba a quedar atrás.-
Con la mente llena de pensamientos impúdicos que me hacían humedecer la tanguita partimos en mi chevettito rumbo al apartamento de mis amigas lesbianas.- Llegamos temprano, a las 21, porque quería ver si en el apartamento estaba todo en orden, hecho casi seguro porque mis amigas son muy buenas, serviciales y prolijas.- El living es sencillo, cuenta con dos sofás para tres personas, uno frente al otro, con una mesa ratona entre ambos. Al costado de uno de ellos un equipo de audio. Una mullida alfombra cubre todo el piso. En ese living comienzan nuestras reuniones.- Hay una puerta que da a un dormitorio con baño incluido que es el lugar en donde culminan nuestras “agradables reuniones”. Diciéndolo de otra manera bastante más vulgar, pero también más específica es el lugar en donde, después de calentarnos en el living, nos pasamos toda la noche cogiendo sin parar para sacarnos la calentura. Así de simple.- Desde el living sale un corredor, a la derecha la primera puerta da a la cocina-comedor y a la izquierda una puerta da al dormitorio que usan mis amigas y otra a un segundo baño.- El dormitorio que usamos para nuestros encuentros está preparado especialmente para los mismos. Una cama inmensa sin respaldos, profusión de almohadas. Un mullido sofá para tres personas del lado de los pies, contra la pared y separado de la cama unos cincuenta centímetros. En lugar del respaldo de la cama un inmenso espejo de mismo ancho.- En el cajón de una de las mesitas de luz coloqué un pote c
on una crema afrodisíaca casera que le hacen a Úrsula y que produce un calor y una comezón verdaderamente deliciosos en donde se aplique y que iba a ser muy importante cuando llegara el momento en el que mis amigos procedieran a sodomizar a Susy.- Yo casi no la uso por que me gusta mucho el sexo oral mutuo y con los dedos, las lenguas y la saliva mi colita queda pronta para engullirse lo que venga.-
Puse un CD de música lenta en el equipo de audio, saqué de la heladera una botella de whisky, otra de licor de coco y algunos vasos y coloqué todo sobre la mesa ratona.- Me senté con Susy en uno de los sofás, prendimos unos cigarrillos y nos servimos un poco de licor de coco que me encanta, es delicioso y muy cabezón; con un par de tragos ya me pongo bastante loquita y a Susy le hace el mismo efecto. -Te noto un poco nerviosa, Susy- comenté. -Sí, estoy un poco, ¡qué querés! , no te lo voy a negar-respondió. -Bueno te comprendo, pero hacete a la idea de que la vamos a pasar fabuloso; pensá que vamos a hacer todas las cosas que vemos en las películas con unos tipos que son macanudos y que te van tratar muy bien. -Sí, pero...
-Además si te sentís incómoda, me lo decís, llamamos un taxi y te vas para casa. -¿Y vos no te venís conmigo? -¿Estás loca? ¿Estoy que vuelo y me voy a perder de pasar una noche con mis amigos? ¡Ni lo pienses, yo no me voy ni loca! -¿Y te vas a quedar con los dos vos sola? -Y sí, no sería la primera vez- (¡pobrecita, no sabía que en vez de dos iban a venir cuatro!)
Me propuse empezar a calentarla.-Comencé a acariciarle los muslos. -Estoy segura que cuando los veas te van a gustar, y más cuando te empiecen a acariciar y vos empieces a manosearles los bultos; estoy segura que te vas a calentar y que se te van a ir todos los miedos.-No me decía nada. -¡Estás divina Susy, con esas piernotas que tenés! Tengo ganas de llevarte a la cama para chuparte toda y que vos me chupes a mí, pero va a ser mejor hacer eso delante de ellos, es divino y ellos te imaginás como van a quedar viéndonos. Le hablaba despacito al oído haciéndola sentir el aliento cálido en el cuello desnudo.- Le saqué un seno fuera del sostén y comencé a lamerle y a succionarle el pezón. -¿Tenés ganas de chuparme la conchita?-le pregunté, sabiendo la respuesta. -Si...-me respondió en un dejo de voz. -¿Esperamos a que vengan? -Bueno...
-A ellos le va a encantar chuparte toda antes de empezar a cogerte.-
Con una mano comenzó a manosearse el otro seno cubierto por el vestido, señal inequívoca de que mis palabras y mis caricias estaban logrando el efecto que me había propuesto. -Te aviso que yo pienso coger con los dos y espero que te pongas bien puta como te ponés con nosotras en casa y que vos también cojas con los dos. ¿Sí? -¡Ay, Gabriela, con los dos! -Vos déjame hacer a mí y después me contás. Bueno, vamos a bailar un poquito.-Lo único que faltaba era que vinieran Raúl y Mario, Susy estaba casi pronta.- A las 10 en punto de la noche sonó el timbre. Susy y yo ya estábamos ardiendo de tanto manosearnos mientras bailábamos bien apretaditas. Yo trataba de excitarla con palabras obscenas susurradas al oído.- Cuando sonó el timbre le dije a Susy que se sentara en uno de los sofás y que tratara de mostrar las piernas todo lo que pudiera.- Me dirigí a la puerta de entrada.- Cuando la abrí me encontré con mis sonrientes amigos, ambos de bermudas, calzado deportivo y ajustadas remeras que permitían apreciar sus musculosos brazos.-¡Wuao, que linda que estás, Gabrielita!- exclamó Raúl. -¿Cómo estás mi amor? -respondí y acerqué mis labios a sus gruesos labios en un fugaz beso haciendo lo mismo con Mario, el apuesto morocho que en un tiempo fue el primer amante de Laurita y que ahora compartimos como también lo hacemos con Raúl, Diego y Richard, tres atléticos y brutalmente dotados negros.-Para no hacer muy largo el preámbulo en otra oportunidad les explicaré de qué manera aparecieron estos cuatro hombres en mi vida o para ahorrar tiempo mejor lean mis relatos anteriores que figuran en esta página Web bajo el nombre de Gabriela que es mi verdadero nombre.-
Sus miradas se dirigieron al sofá en donde Susy, cumpliendo con mi deseo lucía un sensacional aspecto con sus largas y blancas piernas (muslos incluidos) contrastando con su negro vestido.- Cuando nos acercamos a ella, Susy se puso de pie, les
dio la mano y les ofreció la mejilla para recibir un beso de cada uno de ellos. -Muchachos, sírvanse un whisky mientras voy a poner algún CD en el equipo. -¡Voy contigo!- dijo Raúl -¡Qué linda chiquilina que trajiste, Gabriela! ¿Sabe a lo que viene?- me dijo cuando ya alejados algunos pasos estábamos mirando algunos CD. -Sí, lo sabe, pero está un poco asustada. Todavía no se acostó con ningún hombre. -¿Es virgen?-preguntó algo extrañado. -Bueno, con Laurita ya nos encargamos de ese punto, pero como le dijimos “los puntos que calzan ustedes” ¿me entendés?, tiene motivos para estar asustada. -¿Vas a dejar que me la coja? -¿Para qué me preguntás si vos bien sabés que conmigo no tenés problema, al contrario, sabés que me gusta verte cogiendo con otra así como a vos te gusta verme a mí con otro? Pero no la apuren, por eso te pedí que Richard y Diego vinieran más tarde cuando yo espero que a ella se le haya ido el susto. -¿Cómo hacemos? -Muy fácil, mirá, estoy recaliente primero me agarran Uds., a mí y que ella mire, te aseguro que enseguida va entrar en el jueguito, te lo garantizo ¿Ok? Vamos para el sofá y empezamos a joder.-Raúl se sentó en el sofá que estaba vacío y yo me senté en su falda. En el otro, que estaba del otro lado de la mesa se encontraban charlado Susy con Mario.- Mi vestido era muy corto de tal manera que apenas me senté en la falda de Raúl salieron a relucir mis muslotes que con las ligas, sé que alcanza para dejar a mis amigos con las pijas reduras.-
Mario clavó su mirada en mi entrepierna y yo le hice un gesto morboso. -¿Te gusta lo que estás viendo?-le dije -¡Estás buenísima! -Pero lo que tenés al lado no se queda atrás ¿no te parece? ¡Mirá que par de piernas ¿eh? -La verdad que sí, no tiene nada que envidiarte, parece. -¿Parece? Dale, Susy, parate y levántate el vestido. No tengas vergüenza.-A todo esto Raúl ya había empezado a besarme, a manosearme las tetas y a meterme una mano entre las piernas para sobarme la conchita. Sentí uno de sus dedos entre mis empapados labios genitales. Yo tenía unas ganas de ir para el dormitorio y empezar a coger de una buena vez.-Susy estaba indecisa, no se animaba.-
Me puse de pie y en un santiamén me saqué el vestido quedando en tanga, sostén con una tetita afuera, con las medias y los zapatos.- ¡¡¡Yo sé que así estoy rebuena!!!Me puse frente a Susy. -¡Parate!- Me obedeció, una sonrisa nerviosa se dibujaba en sus labios. La abracé. Estreché su cuerpo contra el mío y nuestros labios se unieron en un ardiente beso. Llevé mis dedos al cierre de su vestido y se lo corrí hacia abajo e hice que el mismo se deslizara por su cuerpo hasta caer sobre la alfombra. -¡Santo cielo, lo que te trajiste, Gabrielita, esa gurisa está divina!-exclamó Raúl. -¡Para comérsela!- fue la lacónica expresión de Mario.- Vení tesoro, dijo dirigiéndose a Susy, la tomó de la mano y la hizo sentarse en su falda.-
Tanto Raúl como Mario dejando de lado la tensión del primer momento habían comenzado a sobarse los enormes bultos que se notaban a través de los bermudas.- Me senté al lado de Raúl y se lo comencé a manosear.- Susy y Mario habían comenzado a besarse.- Soy una muchacha muy ardiente y en la cama no hay cosa que no me guste hacer o que me hagan. Me gusta hacer y que me hagan de todo. Y cuando digo de todo es de todo. Pero hay algunas cosas que me gustan un poco más que otras y una de ellas es extasiarme chupando y manoseando pijas, escupiéndolas, besándolas, lamiéndolas de tal manera que los machos comiencen a emitir alaridos, quejidos y gruñidos de placer, pasaría horas haciéndolo, pero lamentablemente por más que cuando veo que les está por venir, trato de detenerme un poco, siempre terminan llenándome la cara y la boca de leche espesa como engrudo y me la trago toda y me paso la cabeza de la pija por todos los rincones de la cara. Me encanta hacer esa chanchada porque en esos momentos me siento la mujer más puta del mundo. Me gusta hacer eso al mismo tiempo que un 69 o que otra persona me esté chupando la conchita. ¡Eso es la locura total! Introduje una mano dentro de la bermuda de Raúl y sentí el tremendo grosor de su verga cuando la aferré y la extraje.- Miré a Susy que en ese momento estaba mirando como fascinada lo que yo hacía. La sacudí, Susy quedó con l
a mirada clavada, como hipnotizada en los 26 centímetros (medidos) de aquella pija, negra, lustrosa, redura, gruesa, pero flexible a la vez. -¡Mirá mi amor, igual que las de las películas! ¡Es una delicia!-dije mirando a Susy.-Sonriendo, miré a Raúl a los ojos mientras me acercaba el glande a la boca y se la comencé a chupar.-
Como Susy y Mario habían cesado sus manoseos no resistí más y decidí llevarme a los dos machos a la cama y empezar a retozar con ellos para tratar de esa manera que Susy se desinhibiera.- Yo estaba arrodillada en la alfombra entre los muslos de Raúl. Me puse de pie.- ¡¡Parate!! -le dije a Raúl.- Cuando lo hizo aferré nuevamente su estaca y de esa manera nos paramos frente a Susy y Mario.
-Mario, vamos para la cama, vení.-le dije.-
Me encaminé hacia el dormitorio llevando a Raúl tironeándolo de la pija como si fuera la cadena de un perro. Su pija es como la de un caballo, incluso más gruesa todavía. Susy y Mario se pusieron de pie y nos siguieron.- Ya en el dormitorio le pedí a Raúl que se desnudara. Lo hizo rápidamente. Su cuerpo parece el de un gorila porque es gordo, un poco panzón, cabeza completamente rapada y con su terrible estaca balanceándose... larga... gruesa... apetecible.- Se acostó sin que yo se lo dijera en el centro de la cama con la cabeza del lado del sofá que estaba a los pies de la cama. Yo parada entre el sofá y la cama me saqué el corpiño y los zapatos mientras Raúl me miraba echando su cabeza hacia atrás. Apoyé mis rodillas a los costados de la cabeza de Raúl y gateando un poco hacia delante, acerqué mi rostro a su tremenda estaca que tanto me atraía de tal manera que mi conchita y toda mi raja quedaron al alcance de sus gruesos labios y de su lengua.- Pensaba decirles algo a Susy y Mario que se habían sentado en el sofá, pero al sentir la tibieza de las manos y los brazos de Raúl aferrándome las nalgas y los muslos y su lengua titilar vertiginosamente a lo largo de toda mi rajita, cedí al impulso irrefrenable de aferrar su verga, metérmela en la boca y comenzar a chupársela con desesperación.¡A gozar!...¡A gozar...! Estuve unos minutos prendida a aquella pija mientras gozaba como una condenada con aquella lengua infernal haciendo que mi mis entrañas reclamaran perentoriamente una buena estaca que las removiera. -Raúl cógeme que no aguanto más, méteme esta pija-exclamé desesperada mirando por encima del hombro hacia atrás, pero sin ver a Raúl entre mis piernas.- Le di una fuerte y sonora chupada a la pija y me acosté boca arriba, ansiosa, esperando abierta de piernas que mi macho me ensartara.-
Se me acostó encima, pero antes que lo hiciera del todo aferré su pija con ambas manos y acerqué el glande a la entrada de mi conchita. Lo hice friccionar deliciosamente en mis empapados labios genitales. Mi conchita se dilató un poco y permitió que la negra cabezota de su pija quedara alojada en la entrada de mi vagina. Sentí que mis carnes se abrían deliciosamente. -¡Cógeme papito, metémela despacito!! -Sí, mi amor, pero te la voy a meter toda. -Sí, ¡¡toda...toda...!!
Estaba tan caliente, mi conchita tan empapada con mis jugos que Raúl también, recaliente, con unos pocos y secos empujones me metió sin problemas sus 26cms., hasta que sus pelos comenzaron a rozarme la barriguita.- Me abracé a su grueso cuello y antes de hundir mi lengua en su boca para que me la succionara le dije: -¡Qué linda pija que tenés mi negro puto! ¡Estoy caliente como una perra alzada, sacudime bien con esa pija y haceme gozar, enterrámela bien fuerte hasta el fondo! ¡Ensartame! ¡Aaaaah...aaaaaah! Así... ¡que delicia! ¡Qué cosa más rica! ¡Besame! Hummmmm...¡¡¡Cógeme!!! ¡¡¡Cógeme!!! ¡¡¡Negro puto….puto!!! ¡Aaaaaaaaah!!!!Comencé a sentir sus cimbronazos en el fondo de mis entrañas. Su glande golpeteaba mi útero y la fricción de su gruesa verga a lo largo de mi vagina hacía que el placer fuera tan intenso que por momentos parecía que fuera a desvanecerme. Otras veces puedo estar cogiendo y gozando un buen rato sin llegar al orgasmo, pero mi organismo no pudo evitar la necesidad de desahogarse. Los músculos de mi vagina como escapando al control que yo ejerzo sobre ellos comenzaron a estrujar la pija de Raúl como exprimiéndola. Cuando Raúl me metió algunos dedos en el ano, ese hecho actuó como disparador. -¡Aaaaaah... aaaaah! ¡Acabo...! ¡Acabo...!
¡Me viene! ¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaahhhh!!!!
Comencé a gritar como loca sintiendo los tibios chorros de leche chocar contra el útero.- Si bien fue un orgasmo brutal no alcanzó para apagar el fuego que consumía mis entrañas. El hecho de que Susy y Mario estuvieran mirándonos contribuía a excitarme enormemente. Mi anito reclamaba su ración. Sus rítmicas contracciones eran la manera de manifestarse. Sabía que Mario en esos momentos estaría muriéndose de ganas por meter su pijota en algún lado (de mis amigos es el que la tiene si no la más gorda, sí la más larga, nunca se la medí, pero es un poco más larga que la de Raúl que si bien es la más gorda mide solamente, si se puede decir solamente, sus lindos 26 cms.). Pongo énfasis en sus tamaños porque a mí me gustan las pijas bien grandes y bien gruesas, como la de los negros que se ven en las películas porno. No soy como otras que opinan que el tamaño no importa, para mí, al menos, sí, importa.-
El hecho de que mis amigos sean todos pijudos no es casualidad. En otro relato les contaré los motivos para que ese hecho tan afortunado haya sido posible. Pero les anticipo que me fueron presentados, yo no los busqué, pero fueron bienvenidos. Y como prácticamente debuté con ellos, es que estoy mal acostumbrada y mis preferencias sean las que les manifesté anteriormente. -Susy, vení que te quiero decir una cosa-dije mirándola sonriendo.-Se puso de pie al costado de la cama.-Le hice una seña para hablarle al oído. -¿Vamos a chuparnos? -se me había ocurrido una idea maldita. Quería hacerla gozar, también seguir gozando yo con su mamada (había aprendido a hacerla y muy bien), gozar más todavía con el garrote de Mario en mi culito y de paso quería que ella viera, y bien de cerca, como mi culito era capaz de alojar tremenda pija.-Le pedí a ella algo que le encantaba hacer, pero aún así miró a Mario algo indecisa. -¡Sacate la bombachita, mirá como estoy, no seas mala, vení!
Con movimientos lentos, sin dejar de mirar a Mario que la miraba con ojos libidinosos, se sacó la tanguita. -¡El corpiño también, dale, apurate!Se lo sacó. ¡Qué miedosa que estaba, pero mi Dios, qué linda! ¡Qué tentadora! Me puse de rodillas, en el centro de la cama, con la colita bien parada exhibiéndole el ano a Mario que estaba detrás de mí. Susy una vez posicionada entre mis piernas comenzó a hacer lo mismo que había hecho Raúl cuando estaba en el mismo lugar, es decir a chuparme la raja con suspiros que denotaban claramente la satisfacción, el placer que hacer eso le producía.- A las personas con las que intimo, a todas les encanta hacerme eso lo que me hace suponer y estar segura de que estoy muy buena ¿no es cierto?Miré a Mario por encima del hombro, aferré mis nalgas con las manos y pujé de ellas para ofrecerle mi anito lo más abierto posible.-
Vi como se desnudaba completamente y a pesar de que no era la primera vez que iba a ser sodomizada por el poseedor de tan tremenda pija se me formó como un nudo en el estómago no precisamente por temor sino por el contrario ante la seguridad de que dentro de pocos minutos iba a estar gozando de manera increíble con la ya hábil lengua de Susy en mi conchita y con aquella pija que se balanceaba amenazadora toda dentro de mi barriguita.- ¡Y con Raúl mirándome! Las lenguas de Susy y de Mario se encontraron en mi raja cuando procedían a chupármela toda y a empaparla de saliva. Para dilatarme bien el ojetito Mario me metió primero un dedo, casi enseguida otro y finalmente un tercero, luego de habérselos metido primero en la boca a Susy.-
Cuando sentí que Mario apoyó el glande a la entrada de mi hambriento culito yo tenía mis nalguitas bien separadas con las manos. Entonces me preparé para gozar. Me abracé a los muslos de Susy, olí su conchita como una perra, me embriagué con su aroma delicioso de hembra en celo y comencé no a lamer ni a besar, sino a chupar con desesperación sus deliciosos labios genitales, su clítoris, puse rápidamente una almohada debajo de sus caderas y mi lengua se hundió en su ano. Sus quejidos de placer provenientes de mis zonas genitales me sonaban a gloria. Miré hacia atrás. Primero a Raúl que desde el sofá nos miraba a los tres mientras se manoseaba la pija, luego a Mario, le mostré la lengua en un gesto morboso- ¿Te gusta el culito que te vas a
comer, mi amor?Estaba tan obsesionado con lo que estaba por hacer que me miró serio y me dijo que sí con un movimiento de cabeza. -¡Bueno, dale mi amor! -le supliqué.-Sentí que la presión de su glande aumentaba y que mis carnes se abrían para dar paso a aquel delicioso pedazo de carne tibia. -¡Sí, papito, meteme bien despacito ese pijón hasta el fondo! -¿Despacito? -Sí, metémelo todo, pero despacito ¿sí? -¡Sí, mi amor, pero después te quiero ver bien puta, bien degeneradita ¿sí? -Sí papito cuando la tenga toda adentro me voy a poner bien putita y degenerada como te gusta a vos. ¡Aaaaah! que delicia, me está entrando...¡aaaaaaaah! ¡Aaaaaaah.! ...¡aaaaaaaaah!Gozaba tanto con aquella sensación de mi culo abriéndose y aquella verga gruesa y tibia siendo devorada lentamente por mi ojetito que a veces detenía la tarea de hacer gozar a Susy con mis chupadas.-
Me sonó a gloria cuando de entre mis piernas brotó mi nombre pronunciado por Susy. Significaba como un ruego para que la siguiera chupando. ¡Estaba perdiendo el recato, desnuda en la cama con un pardo cogiéndome por el culo, viendo ante sus narices como mi culo se abría de manera para ella increíble y con otro negro mirándonos. De a poco se acercaba el momento de verla entregada totalmente cogiendo y gozando como una puta con nuestros cuatro machos. Faltaba poco. Mario me dio un postrer envión que casi me hace despegar las rodillas del colchón y a continuación comenzó con un suave, lento y delicioso vaivén.- -¡Ay...pa...pito...me ensartaste! ¡Qué rico! ¡Revolveme toda! ¡Así...hummm...así! ¡Aaaaaaaaah! Susy, mirá que putona que me pongo con esa pija metida en el culo. ¡Es lo más delicioso que hay! Esta noche tenés que probar... ¡aaaaah! ¡Rompeme toda, Mario, dame sin lástima para que esta puta vea como me hacés gozar! Con mis palabras soeces lograba que aquella locura fuera en aumento, que los alaridos de Mario se hicieran más fuertes, que Raúl acelerara los manoseos a su pija.- No resistí, acabé como una yegua. Susy se había tragado toda la lechita de Raúl que había quedado en mi conchita después que acabó y también se tragó toda la que comenzó a manar del boquete en que se había convertido mi anito.- Fue afortunado que Susy no acabara porque cuando nos acostamos una al lado de la otra en la cama, su barriguita subía y bajaba porque debido a la calentura que la dominaba apretaba sus labios genitales con las piernas.
Su conchita estaba pidiendo una pija a gritos y en el sofá ya estaba Raúl esperando una seña mía para lanzarse sobre ella. -Mirá Susy, ¡que linda pija tiene Raúl, qué gorda que es! ¿Querés que te coja?No me respondió, pero su mirada estaba fija en la pija que Raúl sonriente le mostraba mientras la sacudía.- -¡Vamos a chupársela!Sin esperar su respuesta llamé a Raúl.- -¡Vení Raúl que te precisamos!- le hice lugar entre nosotras y se acostó boca arriba.- Susy acostate arriba de Raúl; no tengas miedo que no te va a comer... ja... ja... ja... ¡No!... ¡Así no! Al revés, de este lado, como hacemos nosotras en casa. Al hacerme caso su ardiente conchita quedó al alcance de los gruesos labios y de la larga y ágil lengua de Raúl, experto chupa conchas que no esperó en poner en práctica su habilidad. -Susy, agarrale la pija y descabezásela, dejala bien tirante que me la quiero chupar.-
Me obedeció. La pija de Raúl es tan gruesa que cuando Susy la aferró las puntas de sus dedos no alcanzaban a unirse con la del dedo pulgar. ¡Es una pija preciosa! Con su glande delante de mi cara, abrí la boca y comencé a reptar lentamente mis labios apretados tratando de metérmela todo lo posible en la boca ya que engullírmela totalmente me es imposible por más que lo he intentado. Cuando me llegó al fondo de la garganta estando a punto de atorarme comencé a retirarla lentamente, pero sin dejar de succionar hasta que se escapó de mi boca con un sonoro chasquido. -¡Aaaaaaah! ¡Así...! ¡Así!... Gabriela... ¡qué delicia! ¡Seguí...! ¡Seguí...! -rogaba. -¿Viste como se hace? Dale, échale bastante saliva...eso es... ahora mira los saltos que va a pegar.-Diciendo esto, aparté la mano de Susy, aferré la pija y bien empapada con la saliva de ella y con un par de escupitajos de mi parte comencé a masturbarla al principio lentamente, pero
casi enseguida en forma frenética deteniéndome de vez en cuando para friccionar el orificio de micción del glande con la yema del dedo.-
Los alaridos de Raúl resonaban en la habitación. -¿Ves como se hace? Bueno ahora seguí vos.-Susy no ponía ningún tipo de resistencia dado que era evidente que la lujuria se había apoderado de su cuerpo y solamente faltaba que se apoderara también de su mente que es cuando la intensidad del placer alcanza límites increíbles, placer que muchas mujeres estoy segura no alcanzan a imaginarse. No se tiene que ser necesariamente puta, palabra muy difícil de definir con precisión, sino que se debe ser de temperamento ardiente y no estar atada a tontos prejuicios. Si gozar del sexo de todas las maneras posibles es ser puta ¡¡¡me declaro terriblemente puta y me encanta serlo!!! Bueno, Susy ya estaba caliente y Raúl con la lengua en su raja hizo que esta perdiera sus resquemores y se dedicó a chuparle la pija con evidente deleite.- Pero lo que más deseaba Raúl era cogérsela. Y yo me moría de ganas de verlos en acción.- Fui hasta el sofá y me senté en la falda de Mario a contemplar morbosamente el espectáculo que se estaba llevando a cabo.- Raúl abrazó a Susy y la hizo ponerse boca arriba- -Apoyá la cabeza en la almohada, tesoro-le dijo Raúl.-
Ella cambió de posición e hizo lo que le pidió.- Raúl la tomó por debajo de los muslos y la hizo quedar bien abierta de piernas.- Así, de esa manera, tirada en la cama, boca arriba, con las piernas algo dobladas y abiertas de par en par, la hermosura de su cuerpo se ponía plenamente de manifiesto. -¡Qué cuerpazo que tiene esa gurisa!-me comentó Mario. -¿Tenés ganas de cogértela? -Imaginate-respondió. -¿Te gustaría comerle el culito? -Me gustaría comérmela toda, pero la verdad que tiene un culito precioso. -Te voy a ayudar a que se lo comas ¿querés? -¡Seguro! ¿Pero vos no pensás dármelo esta noche? -No sólo pienso dártelo sino que te exijo que me lo comas como vos sabés ¿estamos? -Bueno, ahora me quedo más tranquilo.- ¡mirá! ¡Mirá!Susy había enganchado los talones en las caderas de Raúl y éste aferrando su pija friccionaba el glande en la empapada conchita de mi amiga.-
En el momento en que Raúl introdujo el glande en la vagina de Susy esta emitió un ¡aaaaaah! que no era precisamente un quejido de dolor. La chiquilina estaba gozando de su primer apareamiento con un hombre. A medida que este progresaba en la tarea de introducir totalmente su largo miembro en la vagina los gemidos de placer de ella eran cada vez más fuertes a medida que su placer aumentaba. Éste se hizo tan intenso que apoyó sus pies en el colchón y empezó a responder a los embates de Raúl. Como la veía un poco de costado la visión era completa, veía la pija entrar y retroceder de la conchita de Susy rodeada y apretada por sus labios genitales y al mismo tiempo veía el ondular de su vientre y los músculos de sus muslos tensarse al responder con intensidad a los embates del padrillo que la tenía ensartada.- ¡Qué espectáculo alucinante y excitante era ver el cuerpo blanco y delicado de Susy contrastando con el cuerpo gordo y negro de Raúl! Estaba gozando y quería satisfacer mi deseo de que fuera ella misma la que me lo dijera.- Me acosté reclinada a su lado con un codo apoyado en el colchón y con mi rostro casi pegado al de ella. -¿Estás gozando putita, eh? Decime que te gusta, dale. -¡Sí,... me gusta,... me gusta...aaaaaah!- respondió.-
Enseguida con la lujuria dibujada en su cara y con un gesto morboso, entreabrió sus labios y el negro luego de lamerle la cara le introdujo la lengua en la boca quedando unidos en un apasionado beso de lengua mientras sus cuerpos se movían gozando de un ardiente apareamiento. -Puta, viste que yo te dije que ibas gozar como nunca gozaste en tu vida ¡y vas a gozar mucho más todavía! ¿Viste que lindo es emputecerse?- mientras le decía estas cosas con mis manos empapadas en saliva le masajeaba los senos y le friccionaba los pezones con la yema de los dedos.- Sus gritos de placer se hicieron casi destemplados y los gruñidos de Raúl más intensos y frecuentes.- El momento del éxtasis, del placer supremo se acerc
aba.- Cuando llegó, Susy echó la cabeza hacia atrás, una larga inspiración de aire con los dientes apretados seguida de un largo ¡aaaaaaaaaaah!, sus ojos quedaron en blanco y su rostro congestionado por el brutal orgasmo. Por su parte Raúl apretó sus nalgas mientras dejaba su pija enterrada hasta el fondo inundando seguramente la vagina de mi amiga con abundantes y espesos chorros semen.- Después que los cuatro habíamos satisfecho en parte nuestras exigencias sexuales nos dedicamos a charlar. Notaba a Susy ya sin nervios y mirando con mucha frecuencia a la larga pija de Mario aún en estado de flacidez y vi que sus miradas se encontraban también con bastante frecuencia. Pensaba que Susy había tenido oportunidad de apreciar bien de cerca el tremendo pedazo que tenía Mario cuando este me sodomizó y ella me chupaba la conchita.-
Aún sabiendo de la terrible pija que Mario tenía me daba la impresión de que tenía ganas de que también Mario se la cogiera. Lo que no sabía ella era que a mi se me había metido en la cabeza, como una obsesión que fuera Mario el primero que se la cogiera, pero por el culito.- Mario y Raúl se fueron a tomar un whisky al living luego de higienizarse un poco.- Después fuimos nosotras a higienizarnos y volvimos a acostarnos desnuditas a charlar en la cama del dormitorio. -¿Viste como me metió Mario la pija en el culo? ¡Fue fabuloso! ¿No te parece? -La verdad que no sé como hacés para aguantar tamaña cosa en la cola- ¡y que te guste! -Pero yo no sé por qué pensás que no lo puedas aguantar y que te pueda gustar, ¡Sos una mujer igual que yo! A mí la primera vez que me la dieron por la cola fue Raúl y viste que la tiene gruesa y no me dolió prácticamente nada. -¿Cómo hiciste?Nos pusimos una cremita que me lubricó el culito a mí y que a él se la dejó bien resbalosa.- Sentí apenas como un pinchacito cuando me metió la cabeza, pero enseguida me entró a gustar. Si querés te ayudo. Mirá, aquí en la mesita de luz hay un pote con esa crema. Te ponés un poco en el culito y te vienen ganas enseguida. ¿Querés probar?
Me miró indecisa, pero con un brillo muy sugestivo en la mirada. -¿Querés probar?-insistí. -No se...-respondió, pero en sus labios se dibujo una suave sonrisa. -¡Dale, no seas tan miedosa! -¡Pero la pija de Mario no me va a entrar! -¡Si a mí me entró a vos también te tiene que entrar! -Dale, ponete de rodillas, con los hombros en el colchón y la colita bien levantada y déjame hacer a mí, dale.-Se puso de rodillas...
-Ahí esta, separá las piernas, abrite las nalguitas con las manos.-Lo hizo. -¡Qué culo precioso que tenés! Te lo voy a besar, mi amor. Abrímelo bien.-
Separó las nalgas. Así como estaba en realidad parecía imposible que en aquel anito que parecía una o minúscula, pudiera meterse una verga como de 5 ó 6 cms. de diámetro, pero nosotras las mujeres estamos preparadas para aguantar a cualquier tipo por más dotado que sea. Los músculos de la vagina y del esfínter anal tienen una gran capacidad de dilatación, afortunadamente. Haciendo las cosas sin apuro y con un buen lubricante no surgen grandes problemas. Comencé a los 18 años con estos nenes y ahora soy adicta a las pijas grandes. Voy dos veces al año a Florianópolis porque mi novia Úrsula tiene varios amigos que son verdaderos campeones en ese sentido y no tienen nada que envidiar a los famosos de las películas porno.-
Me senté en la cama teniendo frente a mí el hermoso culo de Susy con sus nalguitas blancas y aterciopeladas separadas por sus propias manos. Acerqué mi lengua a su anito que así cerradito como estaba no era ni siquiera un orificio, era como un frunce en la delicada y suave piel de su raja. Sus labios genitales pegaditos, cortitos eran una invitación al beso. -Mi amor, dejame a mí.- Aferré sus nalguitas delicadamente y hundí la punta de la lengua en aquel anito tentador.-Un aaaaah escapó de su garganta acompañado de un pequeño brinquito al sentir mi lengua en esa zona tan sensible.- Empecé a viborear la lengua dentro de su anito tratando de hundirla todo lo que fuera posible. -¿Te gusta? -Sí-fue su lacónica respuesta dicha con voz apenas perceptible.-
Hundí los dedos en el pote de la perfumada crema. Introduje un dedo en el anito, despacito, todo...todo de manera muy lenta. Puse otro dedo bien unido al pr
imero y presioné suavemente y también se deslizó hacia adentro. Así logré ponerle todos los dedos en el ano excepto el pulgar. Los quejidos de Susy denotaban placer. Su ano no era totalmente virgen porque en nuestros juegos en compañía de Laurita habíamos jugado con consoladores. Comencé a realizar un movimiento de vaivén y circular al mismo tiempo como si mis cuatro dedos fueran un consolador y logré introducirlos hasta los nudillos. No intenté meterle la mano en su totalidad porque le iba a doler y corría el riesgo de que se asustara. Les aclaro que en mis juegos con Laurita despacito y con crema lo hacemos y nos produce un inmenso placer, pero a ambas nos gusta más practicar el sexo anal con nuestros amigos comunes. -Los voy a llamar-dije y me acerqué a la puerta que daba al living para hacerlo sin esperar algún comentario de parte de Susy. -Muchachos, ¿vienen?
Susy se había acostado boca arriba, pero con el culito bien encremado por mí. Una piernita totalmente estirada y la otra con el pie apoyado en el colchón de la cama separadas de par en par mostrando su conchita totalmente depilada en actitud totalmente desprejuiciada.- Cuando entraron en la habitación el rostro de Susy denotaba gran seriedad, posiblemente ante la inminencia del gran paso que iba a dar: iba a ser sodomizada por primera vez. -Susy, mostrale el regalito que preparamos para Mario.-Lentamente con una sonrisa algo nerviosa, se puso de rodillas, con las piernas separadas, apoyó los hombros en el colchón y con sus manos separó las nalguitas mostrando impúdicamente su ojetito recién encremado. -¡Mirá que hermoso culo que te vas a comer Mario, déjame algo para mí!-fue el risueño comentario de Raúl.-
Después de exhibir su precioso agujerito se volvió acostar boca arriba.- Mario se acostó al lado de Susy y yo lo hice del otro lado.- Con nuestras lenguas y manos comenzamos a recorrer cada centímetro de la tibia, blanca y suave piel de su hermoso cuerpo. Sus carnes, se exaltaban cada vez más, su cuerpo comenzó a retorcerse, a ondular sobre la cama buscando más y más caricias. Yo estaba deseando que llegaran Diego y Richard para seguir cogiendo a destajo y sin parar toda la noche, pero todavía faltaba una hora que iba ser destinada a romperle el culito a Susy y que quedara pronta para una orgía total con los cuatro machos. -Mi amor, ponete otra vez con el culito para arriba, dale. Entonces, Mario se arrodilló detrás de Susy aferrando su ariete mirando fijamente el orificio en donde pensaba introducir su enorme polla.-
Arrodillada en la cama al lado de Susy introduje la mano en el pote y con abundante crema en la palma aferré el enorme cipote de Mario y comencé a masturbarlo a efectos de que el mismo quedara totalmente cubierto de crema, perfectamente lubricado. Susy miraba por encima del hombro con una sonrisa nerviosa al mismo tiempo que acariciaba su anito con las yemas de los dedos. Los efectos de la crema se estaban haciendo sentir en su culito porque evidentemente estaba deseando ser penetrada a pesar de ser consciente del tamaño de la pija de Mario. También era seguro que el hecho de haberme visto sodomizada la excitó tanto que estaba deseando vivir la misma experiencia.- Con una mano hice a un lado una de las nalguitas de mi amiga, ella hizo lo mismo con la otra quedando su ano, que ofrecía el aspecto, ya algo dilatado, de un pequeño boquetito de un centímetro de diámetro, total y tentadoramente expuesto. -Vamos, Mario...este bocadito es todo para vos... ¡mirá que cosa más divina! ¡Pero no te apures, no te pongas loco! ¿Eh?
Con su pija acariciaba las nalguitas de mi amiga. La aferré con una mano bien de la base, con mi mano rozando su zona pubiana y apoyé el glande en el anito de Susy.- Tanto Susy como Mario estaban muy excitados, pero Susy con un poco de temor y Mario ansioso ante el hermoso culito que se iba a comer por primera vez.- El glande por estar demasiado lubricado lo mismo que el esfínter de Susy resbaló un par de veces por su rajita. Tomé una toallita que estaba sobre la mesita de luz y la pasé por el glande y el anito de Susy. El recto y la pija en su totalidad estaban bien lubricados. Apoyé nuevamente el glande en el ano y no lo solté. -¡Mario, ahora dale despacito!
Un gritito de Susy anunció que el esfínter había cedido y la penetración había comenzado. Qué excitante era ver como el esfínter de mi amiga se había dilatado para poder engullirse aquel enorme pedazo de carne, casi negro, venoso
y brillante.-
Me acosté debajo de ella. Frente a frente con mis piernas entre sus piernas.
-¿Te duele mucho?-pregunté. -Un poco...pero...me gusta ¡aaaaaaaah! -Despacito Mario, no le hagas doler mucho y le ofrecí mis labios; con su cara sudorosa, pegada a la de Susy, me metió la lengua en la boca y la succioné como para tragármela. Con su lengua aprisionada en mi boca comenzó a viborearla. Hice lo mismo con Susy. -¿Te está entrando mi amor?-le pregunté cuando nuestros labios se separaron. -¡Ay, si me está entrando! ¡Aaaaaah! ¡Aaaaaah! -¡Te tengo, cosita, que culito divino que tenés! -¡Gabriela! ¡Gabriela!-empezó a exclamar mi amiga. -Sí, mi amor. ¿Te gusta? -¡Sí...sí...me gusta, chúpame la concha, por favor, Gabrielita!Esas palabras susurradas en mi oído me sonaron a gloria, no sólo le estaba tomando el gusto a ser sodomizada por una pija enorme sino que además quería aumentar su placer sintiendo mi lengua en su concha. Habíamos logrado pervertirla del todo y de ahora en adelante nos esperaban momentos que sin ninguna clase de frenos y ataduras nos aseguraban una intensa y deliciosa lujuria. -¿Querés que venga Raúl en mi lugar?- -Bueno...sí...¡¡¡sí...!!!! -¡Vení, Raúl!- a mi llamado Raúl que estaba manoseándose la pija mientras miraba desde el sofá extasiado como era sodomizada Susy, de un brinco se arrodilló en la cama a nuestro lado con su gruesa y negra pija bien dura y dando botes. -Susy quiere que te acuestes debajo de ella y le chupes la concha, ¡¡¡¡dale!!!!En un santiamén se comenzó a desarrollar ante mis ojos una escena de lujuria que superaba lo que mi mente depravada se había imaginado.-
Susy comenzó a mamarle la pija y a pajeársela con desesperación mientras que con movimientos violentos de sus caderas respondía a los embates que le propinaba Mario con su enorme pija ensartada hasta los pelos en su recto. En determinados momentos Mario se la sacaba totalmente de las entrañas y era increíble el boquete en que se había transformado lo que al principio parecía un pequeño orificio totalmente inexpugnable.- El desenlace fue brutal, atónita e indescriptiblemente excitada ante la escena que presenciaba, comencé a masturbarme. En la habitación resonaba un concierto de gemidos, suspiros y quejidos de placer al que se unía el palmoteo de las nalgadas que le propinaba Mario a mi amiga. Me parecía mentira ver a Susy cogiendo de manera tan brutal, enloquecida de placer con aquellos dos machos.
Creo que acabaron los tres casi simultáneamente. A pesar de estar gozando de un delicioso orgasmo haciéndome la paja, pude apreciar como la leche saltaba a borbotones de la pija de Raúl y era devorada por Susy, al mismo tiempo que los gritos de Mario señalaban claramente que estaba inundando las entrañas de Susy con un torrente de leche, mientras ella hundía su cabeza entre las piernas de Raúl, abrazada fuertemente a sus muslos.- Luego de esto pasamos unos minutos en silencio, reponiéndonos un poco.
Susy se dio vuelta boca arriba en el centro del lecho mirándome sonriente, con algunos grumos de semen en la cara. Me acosté a su lado y se los lamí. -¡Mi amor, estuviste sensacional! –le comenté. -¿Te parece? -¿Que si me parece? ¡Cogiste como una putona! Te voy a dar una noticia que creo que te va a gustar- -¿Qué noticia? -Dentro de un rato van a venir dos amigos míos, dos negros que son una locura. Yo quiero pasarme cogiendo toda la noche, no sé lo que querés hacer vos: ¿te quedas conmigo o querés irte para casa? -Me quedo contigo- fue su respuesta inmediata.-En el próximo relato pienso relatarles de la manera más fiel posible todo lo que pasó.-Un beso a todos.-
Autor: Gabriela prettygaby (arroba) hotmail.com |