LAS QUINCE ULTIMAS GOTAS - A la memoria de nuestro difunto patriotismoLAS QUINCE ÚLTIMAS GOTAS A la memoria de nuestro difunto patriotismo Capitulo 1º LAS HERENCIAS DE RENCOR
... La primera parte de ésta historia, transcurre en una época de nuestro pasado aún reciente, en el qué cuando escuchábamos a alguien decir que iba a poner unos vinilos, lo hacía en el tocadiscos, en lugar de personalizar la carrocería de su coche. Me refiero a ese momento de la historia de España, poco antes de que el gobierno divulgara la existencia de algunas supuestas drogas, que hasta entonces muchos de nosotros desconocíamos por completo, aunque lógicamente, acabarían por convertirse lamentablemente en populares, ya que supongo que de eso se trataba: Darles publicidad y promocionarlas, mostrándose liberalmente a favor de su consumo, para posteriormente, comenzar a penalizar severamente por ello y acabar actualmente, prohibiendo hasta fumar tabaco en la mayoría de los lugares públicos.
Una despreciable, pero muy astuta y provechosa maniobra de marketing. Es tan solo, otra de las múltiples evidencias cada vez más comunes, que sorprendentemente, luego nunca son condenadas por los votantes, que aparentan estar a favor de colaborar, voluntaria e incondicionalmente, con el ostentoso tren de vida de esos presuntos políticos. ... Resumiendo, comenzaba la década de los ochenta y algunos adolescentes, para no tener problemas con la recién floreciente población de delincuentes, nos vestíamos como tales y así, evitábamos ser atracados o agredidos, cada vez que salíamos a la calle. Por supuesto, dicho vestuario irritaba considerablemente a nuestros familiares, para los cuales, unos pantalones vaqueros, aunque fueran nuevos, de una buena marca y estuvieran impecablemente limpios, eran escandalosamente inadecuados para asistir a la iglesia ó al colegio. Me resulta gracioso pensar, que ahora se venden hasta completamente rotos en las boutiques de moda, e irónicamente, no suelen ser precisamente económicos...
... Pepón, alias "Él Quince Gotas", diariamente, hacía temblar la estructura del edificio de cuatro plantas en el que vivía, cada vez que bajaba las escaleras saltando de rellano en rellano, sin llegar a pisar ni un solo escalón. Su madre, solía tirarle a la basura sus pantalones vaqueros favoritos, los más gastados, pero él, siempre lograba rescatarlos antes de que pasara el camión de recogida. Habitaban en la última planta. Era posiblemente, el chico más enorme que he visto en mi vida. Pesaba casi cien kilos y medía cerca de los dos metros. Afirmaba, que él no estaba gordo, que simplemente era él más fuerte. Y realmente lo era: Podía sostener en brazos a cualquiera de nosotros, pero lo cierto es que a él, era literalmente imposible levantarlo del suelo. Nunca conoció a su padre, pero presiento que secretamente lo tenía algo idealizado.
Según le contaron, abandonó a su madre poco antes de que él naciera, para ir a trabajar en Venezuela y nunca más volvieron a saber nada de él. Sueña con viajar allí algún día, e imagina, que con suerte podrá encontrar a su progenitor: Aunque realmente, no tiene muy claro aún, sí para abrazarlo ó para estrangularlo. El caso, es que una noche, estando de acampada en el monte con sus dos mejores amigos, observaron en el cielo una preciosa estrella fugaz y en ese instante, cada uno de ellos pidió un deseo en silencio, que curiosamente, después de algunos años se cumpliría.
Capitulo 2º LAS VÍCTIMAS DE LOS TÓPICOS
... Han pasado más de veinte años, y Pepón, ahora se hace llamar Don José. Aunque estén de moda, ya nunca se pone pantalones vaqueros gastados. En la actualidad, viaja regularmente a Venezuela, a Bolivia y a Colombia, pero jamás ha intentado buscar a su padre, puesto qué él ser imaginario, qué lo ha sustituido desde que tiene uso de razón, ya se halla tan sólidamente arraigado a su personalidad, que ningún otro individuo podría destronarlo. José, opina que evidentemente, todos somos libres: Ya que siempre podemos decidir. Está totalmente convencido, de que las únicas víctimas de los tópicos, son las personas que creen en ellos. Y al parecer, dicha filosofía, aplicada sabiamente al negocio de la política, le está haciendo ganar muchísimo dinero...
... Cuando Pepón, él actualmente alias "Don Jos&
eacute;", era adolescente, nos burlábamos de él, por qué prácticamente, escurría el líquido de todas las botellas que nosotros nos bebíamos: Fueran de lo que fueran, él siempre se tomaba el último trago. Las invertía sobre un vaso, ó en cualquier recipiente que tuviera a mano, y esperaba pacientemente, contando las gotas una a una, hasta demostrarnos, una y otra vez, la afirmación por la que finalmente todos lo conoceríamos: "Por muy vacía que parezca la botella, siempre le podrás sacar quince gotas más". Nos repitió durante años, con gran convicción, mientras escurría indiscriminadamente todos los envases que encontraba.
Por eso, su apodo era: "Él Quince Gotas". Aprovechaba obsesivamente, hasta la última y minúscula gotita de cualquier bebida alcohólica ó refresco, ya fuera propio o ajeno. Esperando confiadamente, a que cayeran sus valiosísimas quince gotas. La semana pasada, me lo encontré casualmente en un restaurante y, en un momento determinado de nuestra amena conversación, le pregunté si aún lo hacía. Muy sonriente, me respondió con otra pregunta: ¿Recuerdas el auténtico motivo real, por el que tres de nuestros compañeros del colegio querían estudiar para convertirse en ginecólogos?, ¡Pues dos de ellos, actualmente están ejerciendo felizmente esa profesión!, ¿Tú se los recomendarías a tu mujer, a tu madre o a tu hija?...
... "Él Quince Gotas", al igual que los "Trileros", solo intenta sobrevivir haciendo algo que se le da increíblemente bien. No obliga a nadie a jugárselo todo: Pero aún así, él pueblo insólitamente lo hace, aunque por supuesto libremente. En la mayoría de las cajetillas de tabaco, se puede leer claramente ese absurdo aviso obligatorio, que nos advierte de que fumar es muy adictivo. Pero eso, es totalmente falso: Lo único verdaderamente adictivo, es el ser humano: Que usa casi exclusivamente su inteligencia, para buscar constantemente nuevos pretextos válidos, con el fin de poder hacer lo que le sale de las narices. Puede que por ese motivo, sea por el que siempre escuché decir que el mundo es como un pañuelo.
Con la política, como con las drogas o las armas, el problema no es el hecho de que existan, si no el dejarlas en manos del pueblo: Cuya inmadurez e irresponsabilidad, queda demostrada generalmente, cada vez que votan, mayoritariamente, para que los gobierne alguien como Don José, que nunca estará satisfechos hasta habernos sacado a todos nosotros las quince últimas gotas, aunque sean las de nuestra sangre. Después de todo, para él, solo somos donantes...
Autor: Foly Galán |