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MI HISTORIA CON NANCY II - Era una muy buena mamada la que me estaba dando, su pelo no me permitia ver como mi pene entraba y salia de su boca, pero lo realmente importante era lo que me estaba haciendo sentir

MI HISTORIA CON NANCY II Era una muy buena mamada la que me estaba dando, su pelo no me permitía ver como mi pene entraba y salía de su boca, pero lo realmente importante era lo que me estaba haciendo sentir

Nancy dejó su mano sobre mi miembro, yo la volví a besar en la boca, ella respondió muy ardientemente, comenzó a sobar mi pito dócilmente por encima de mis shorts, separé mis labios de su boca y le dije que me dejara quitarle su playera, ella sin contestarme nada alzó sus manos permitiendo que lo hiciera, le quité su playera e inmediatamente me quité la mía, luego pasé mis manos hacía atrás en su espalda y le desabroché su sostén, el cual solo quedó atorado de sus hombros, le jalé las cintas de sus hombros y se lo hice resbalar por su brazos, el sostén cayó al piso, la volví a besar en los labios pegándome completamente a ella, sus senos desnudos quedaron aplastados a mi pecho, era una sensación hermosa el sentir su piel desnuda pegada a la mía.

Una de mis manos la pasé otra vez hacía su panocha a la cual estuve acariciando por encima de sus pantaletas las cuales ya se sentían mojadas en esa zona, luego, esa misma mano la fui metiendo poco a poco por dentro de sus calzoncitos, sentí por primera vez sus vellos púbicos, no había muchos, incluso percibí que se rasuraba esa zona porque algunos picaban un poco debido a que apenas estaban naciendo, llegué con mis dedos a sus labios vaginales los cuales estaban húmedos, los acaricié delicadamente, seguimos besándonos la boca y Nancy al mismo tiempo con sus manos me empezó a desatar la correa de mis shorts, una vez suelta la correa trató de bajármelos con sus manos aunque no podía muy bien, pero yo la ayudé, mis shorts cayeron al suelo acabándomelos de quitar yo mismo con mis pies, quedando descalzo porque también me quité las sandalias que traía puestas, no tenía yo ni bóxer ni calzón por lo que al bajárseme los shorts mi pene que estaba bien parado saltó de inmediato apuntando hacia el abdomen de Nancy.

Ella se retiró un poco de mí, vio mi pene y rió nerviosamente, luego se sentó en la cama con esa sonrisa nerviosa pintada en su rostro, me fui prácticamente sobre ella, la acomodé en la cama boca arriba, ella al quedar en esa posición me dijo: No hay que hacer mucho ruido, solo vamos a besarnos otro rato y ya. Yo no le contesté nada, quedé sobre la cama hincado a la altura de sus piernas y le acabé de quitar su pantalón, a lo cual ella misma me ayudó con ciertos movimientos que hizo, retirándole también de sus pies sus zapatos; me subí sobre ella y como un loco seguí besándole apasionadamente su boca y cuello, con mis manos le acariciaba sus senos y sus costados, ella gemía suavemente, no me decía nada, me estaba dejando besarla por donde yo quería, me fui bajando lentamente de sus senos a su abdomen y seguí hacia abajo hasta que llegué a sus pantaletas las cuales la traté de jalar para quitárselas, pero ella de inmediato las tomó de los lados y en voz baja me dijo: No, esas no, detente ya, no quiero que cometamos una locura, mejor vamos a vestirnos.

Yo no hice caso y seguí besándole su abdomen al mismo tiempo que continué tratando de quitarle sus pantaletas aunque ella las seguía deteniendo de los lados con sus dos manos, no paré de besarle por donde podía en su pancita, y poco a poco sentí como Nancy fue cediendo sin decirme nada, solo escuchaba en ella unas risitas, hasta que prácticamente soltó sus pantaletas, yo las jalé hacia abajo y fueron deslizándose sobre sus muslos, incluso ella levantó un poco sus nalgas para hacer más fácil esa labor.

Quedamos los dos completamente desnudos, de inmediato metí mi cabeza en medio de sus piernas y comencé a lamerle suavemente su vagina, pasándole mi lengua por toda su conchita, de arriba hacia abajo, ella gemía cada vez más y más aunque lo hacía quedito, a ratos combinaba risas leves con quejiditos, se notaba que trataba de hacer el menor ruido posible, después de lamerle por unos instantes sus labios vaginales empecé a acariciarle su clítoris el cual en la parte superior de su vagina


ya se veía muy abultado, con mis dedos abrí un poquito su vagina para que su clítoris resaltara aún mas y le empecé a pasar mi lengua por todo ese bultito, me daba cuenta como ella movía levemente sus nalguitas ahí sobre la cama, puso sus manos en cada uno de los lados de mi cabeza jalando un poco mi cabello.
Sus gemidos iban siendo ya un tanto más fuertes, pienso que ella se percató de eso y soltó mi pelo jalando el cojín en el que tenía recostada su cabeza y se lo puso encima de su cara aplastándolo con sus manos sobre su rostro, sus gemidos se ahogaban en la almohada, yo seguí lamiéndole su clítoris al mismo tiempo que con mis dedos recorría los labios de su panochita, luego uno de mis dedos se le empecé a meter y sacar lentamente en su orificio vaginal, se sentía apretadito, poco a poco fui aumentando la velocidad del mete y saca de mi dedo, sin dejar de lamerle su clítoris, su orificio vaginal estaba completamente mojado y caliente, al poco rato me di cuenta que Nancy estaba teniendo un orgasmo ya que sus gemidos que se ahogaban en la almohada eran más y más fuertes y sus jadeos muy rápidos, al mismo tiempo que subía y bajaba su estrecha cintura y por último convulsionó un poco, fue un momento muy frenético, paulatinamente fue disminuyendo ese sube y baja de sus nalguitas y quedó con su cintura quieta, yo entonces separé mi boca de su panocha y saqué mi dedo de su apretado hoyito vaginal, quedando hincado en medio de sus piernas.

Se quitó la almohada de su cara y me dijo: Ayyy papito, que rico me besaste ahí. Yo entonces me subí otra vez sobre ella y la besé en la boca, Nancy rápidamente respondió a ese beso, mi pene bien parado le rozaba todo su abdomen, me hice un poquito hacia un lado y con mi mano sin dejarle de besar la boca le acariciaba su vagina la cual estaba completamente mojada, ella me abrazaba fuertemente de mi cuello y espalda, y hablando casi en secreto me dijo: Aaay, ya no me toques más en mi sexo, ya no aguanto, me has excitado al máximo, ya me dieron ganas de sentirte dentro de mí. Yo le pregunté: ¿Quieres que te penetre chiquita? Nancy me respondió: No se, bueno, más bien, si me gustaría, pero me da miedo que mi hermana nos pueda ver, además, no dejo de pensar que ella es tu novia y que esto no está bien.

Yo la escuchaba, pero en ningún momento dejé de acariciarle su vagina, en seguida Nancy me dijo: Si quieres penétrame, pero no me introduzcas todo tu pene, solo quiero sentirte un poquito dentro de mí. Yo le dije que haría lo que ella quisiera, estando ahí entre sus piernas tomé mi pene con una de mis manos lo puse en su vagina y comencé a frotárselo en toda su panochita desde su clítoris hasta casi llegar a su ano, al mismo tiempo que le daba besitos y lamidas en sus orejitas y cuello, a los pocos instantes de estarle haciendo eso Nancy comenzó a gemir ahogadamente y me di cuenta como en lo poquito abierto que tenía los parpados solo se veía lo blanco de sus ojos, y a los pocos instantes me dijo: Aaaay que ricoo, me estáas haciendo terminar otra veeeez aaahh. Nancy convulsionó de nueva cuenta, de forma vertiginosa me jaló de mi nuca pegando mi rostro al suyo y me besó en los labios ardientemente ahogando ahí sus gemidos; no le había metido mi pene, solo se lo había estado untando en su vagina, me di cuenta que Nancy tenía orgasmos sin mucha dificultad.

Separé mi rostro del suyo, me enderecé un poco quedando hincado en medio de sus piernas, puse mi pito en la entrada de su vagina y comencé a empujar, ella al sentir que mi miembro la penetraba entrecerró sus ojos diciéndome: Aaay mi amor, solo mete un poquito, solo la punta. Sentí como la cabeza de mi pene estaba dentro, seguí moviéndome suavemente sobre ella, entonces Nancy de momento me mencionó: Aaay, aaay para, para de moverte tantito. Yo detuve mis movimientos y le pregunté: Que pasa ¿No te está gustando? Ella casi en secreto me dijo: Si, pero me duele un poco, mira mejor acuéstate y yo me subo ¿Si mi amor?

Yo entonces me recosté boca abajo y Nancy se subió encima de mí, quedó sobre mi cuerpo con sus piernas completamente estiradas sobre las mías, su propio abdomen aplastaba mi pito, durante unos instantes nos besamos en la boca al mismo tiempo que le acariciaba suavemente sus nalgas, sin yo pedírselo Nancy pasó de besarme mi boca a besarme mi pecho, con sus labios pegados a mi pecho fue descendiendo poco a poco

sobre mi cuerpo hasta que su boca llegó a mi abdomen, fue bajando más hasta que quedó hincada entre mis piernas, entonces tomó mi miembro con una de sus manos y lo comenzó a lamer.

Eran lamidas muy ricas, pasaba toda su lengua por la cabeza de mi pene de un lado a otro, desde un rato antes que la había penetrado mi prepucio había quedado abajo por lo que todo la cabeza de mi pito estaba pelada, y al pasarme por toda esa zona su lengua hacía que sintiera lo máximo, siguió lamiendo por otro ratito más y luego se fue metiendo mi pene dentro de su boca, chupándolo lentamente, era realmente delirante sentir su tibia boca alrededor de mi miembro bien parado, quitó su mano de mi pene y puso las palmas de sus manos sobre el colchón deteniéndose de ahí, y solo con sus labios me tocaba mi pene metiendo y sacando de su boca lentamente más de la mitad de mi pito.

Era una muy buena mamada la que me estaba dando, su pelo se le hizo hacia el frente lo que no me permitía ver como mi pene entraba y salía de su boca, pero eso no interesaba tanto porque lo realmente importante era lo que me estaba haciendo sentir, así me la chupó durante unos dos o tres minutos, luego separó su boca de mi pito y se subió a horcajadas sobre mí, estando hincada arriba mi cuerpo Nancy tomó mi pene con una de sus manos dirigiéndolo hacia su panochita lo frotó despacio cinco o seis veces sobre todo el contorno de su vagina y luego fue dejando caer lentamente sus nalgas y sexo sobre él, sentí como mi pene fue penetrando su conchita.

No sabía si Nancy era virgen, aunque no lo creo, porque nunca vi sangre y además noté en ella ciertos detalles que me hacen suponer que antes ya había tenido sexo, pero de lo que si me estaba dando cuenta en ese momento es que su vagina se sentía muy estrecha, en el instante en que fue dejando caer sus nalgas sobre mi pito me di cuenta como en su rostro se le dibujo un gesto muy marcado de dolor, y aunque trataba de no hacer ruido de su boca se escaparon ciertos sonidos de dolencia: Huuy papito aay. Una de sus manos la mantuvo sobre mi pene abrazándolo de su tronco en la parte baja del mismo, lo que hacía que en sus movimientos que estaba haciendo sentada sobre mi no todo mi pene la penetraba sino solo un poco menos de la mitad del mismo porque su mano no permitía que se fuera todo.

Así se estuvo moviendo sobre mi por tres o cuatro minutos, con su otra mano se detenía del colchón, poco a poco fue disminuyendo el gesto de dolor que tenía en su cara, comenzó a jadear metiendo y sacando aire de su boca más y más rápido, no gritaba solo jadeaba, sus parpados los mantenía cerrados y sus sentones fueron siendo cada vez mas rápidos, yo la abrazaba de su espalda y luego le acariciaba sus nalgas, y en momentos le apretaba suavemente sus pechos y le daba pellizquitos en sus oscuros pezones, siguió moviéndose de esta forma hasta que de momento quito la mano que tenía en mi pito y en un sentón que dio sobre él se lo metió todo porque pude sentir como sus nalguitas ya chocaban contra mis testículos, seguía sintiendo la estreches de su vagina aunque mi pene resbalaba dentro de ella sin ningún problema.

Puso entonces las palmas de sus dos manos sobre mi pecho deteniéndose de ahí para seguirse moviendo, eran unos sentones muy ricos los que se daba sobre mi pito, hacía que la mitad de mi miembro entrara y saliera de su vagina, sus movimientos de cintura no eran ni rápidos ni lentos, eran a una velocidad media que es como a mi me gusta por lo que me estaba haciendo sentir lo máximo; sus ojos los mantenía cerrados, cesaba y jadeaba mucho, como si fuera corriendo, al estarse moviendo sobre mi pito se mantenía un poco inclinada hacia mí, su pelo se le había hecho hacia el frente de su cara y con él me rozaba mi rostro en cada sentón que se daba; se notaba que trataba de no hacer mucho ruido, aunque en momentos emitía leves gemidos de su boca.

Los sentones de Nancy fueron aumentando en intensidad y fuerza hasta que en uno de ellos levantó mucho sus nalguitas y mi pene salió de su vagina; ella se dio cuenta y bajó una de sus manos para tratarse de acomodar mi pene en la entrada de su conchita, sin embargo, no terminó de hacerlo, sino que de repente se dejó caer a un lado de mi sobre la cama y poniéndose sus manos sobre su cara decía: Perdón, perdón, esto no esta bien. Yo me di la vuelta sobre la cama quedando encima de ella, le quité las manos de su rostro y la be

sé en la boca, mi pene le rozaba su vagina y los muslos de sus piernas, ella a los pocos segundos estaba respondiendo de forma apasionada al beso que le estaba dando.

Con movimientos de mi cintura hice que mi pene se le fuera acomodando en la entrada de su vagina hasta que la penetré, ella dio un gemido de regular intensidad cuando mi pito entró en su conchita, yo me separé de su boca y me detuve con mis manos del colchón a los lados de la cabeza de Nancy, comencé a mover mi cintura a una buena velocidad, sentía como mi pene entraba y salía de la caliente y húmeda conchita de Nancy, su vagina estaba verdaderamente apretada, así que el roce era muy intenso en mi pito, mi mirada la tenía fija en el rostro de Nancy y ella mantenía sus parpados cerrados y en su cara había en leve gesto de dolor aunque ese gesto lo combinaba en momentos con ciertas muecas de placer, su boca la mantenía abierta y de ella metía y sacaba aire de forma rápida y notoria.

Así seguí moviéndome arriba de ella, en momentos bajaba mi rostro hacia sus pechos y le daba besos y lamidas a sus bien paraditos pezones, ella mantenía sus piernitas abiertas a los lados de mi cintura, y en cada embestida que le daba sentía como sus talones pegaban en mis nalgas, luego me dejé caer completamente sobre su cuerpo abrazándome de su espalda, la cara de Nancy prácticamente quedó pegada sobre uno de mis hombros, podía sentir en mi hombro el aire que ella sacaba vigorosamente de su boca y en momentos pegaba sus labios a mi pecho dándome besitos ahí.

Así seguí moviéndome otro rato sobre el cuerpo de Nancy, hasta que noté como sus gemidos fueron aumentando y sus brazos y manos que los mantenía a un lado de su cuerpo los pasó hacia mi espalda abrazándome fuertemente de ahí, al mismo tiempo que ella debajo de mi comenzó a moverse impulsándose con su propia cintura y piernas, supuse que con eso me estaba indicando que me moviera a mayor velocidad, así que me empecé a mover más rápido haciendo que mi pene entrara y saliera de forma muy vertiginosa en su vagina, ella entonces comenzó a gemir más fuerte, eso me preocupó porque consideré que a la intensidad en que ella estaba gimiendo era muy factible que su hermana la pudiera escuchar, y Nancy creo yo que se dio cuenta de esa situación porque pegó su boca a mi pecho y ahí ahogaba un poco sus gemidos; no paramos de movernos hasta que sentí como con su boca me mordió en mi pecho, y como sus uñas las clavó en mi espalda, tanto la mordida como los arañazos me dolieron un poco, sin embargo no paré de moverse sobre ella, luego estiró sus manos en la cama hacia los lados tomándose de la colcha fuertemente, y emitió de su boca un sonido parecido a como si se ahogara, pude ver su cara y sus ojos los mantenía entre abiertos, pero solo se veía lo blanco de ellos, parecía como si estuviera poseída.

Detuve entonces casi en su totalidad el mete y saca y le pregunté si estaba bien, ella no me respondió de inmediato, sino que pasados unos segundos me dijo: Si papito, me hiciste terminar y sentí muy, muy rico, aaahh. Saqué entonces mi miembro de su vagina y le dije que se volteara y se pusiera de a perrito, ella me dijo: Noo, ya no nos arriesguemos más, esto me pone muy nerviosa, mejor vamos a vestirnos ya. Yo le mencioné: Aaaay mamita, es que yo no he terminado, no me puedes dejar así, ándale solo un rato más, me tienes bien excitado. Nancy entonces me respondió: Ok, pero apúrate porque en serio que estoy que me muero de nervios, y no vayas a terminar dentro de mí ¿quieres? Yo le contesté: No, no te preocupes.

Nancy se enderezó de la cama lentamente y se fue poniendo de a perrito, hasta que ya estando en esa posición me dijo: ¿Así esta bien? Yo le mencioné que si, al ponerse en esa posición su cabeza prácticamente la enterró en la almohada quedando un tanto encorvada y colocó sus piernas muy cerraditas, entonces yo detrás de ella le dije que se recargara del colchón con sus manos y que no inclinara tanto su cabeza porque eso hacía que quedara muy doblada, le puse una de mis manos en su espalda haciendo que la bajara un poquito y al mismo tiempo le mencioné que abriera un tanto más sus piernas, Nancy fue haciendo lo que le decía hasta que quedó en una perfecta posición de perrito; hincado atrás de ella una de mis manos la coloqué en sus nalgas acarici&aacut

e;ndoselas un poco y con mi otra mano tomé mi pene y se lo coloqué en su conchita frotándoselo un poquito en toda su rajadita, luego lo puse justo en la entrada de su hoyito vaginal y la fui penetrando poniendo mis dos manos en cada una de sus nalgas.

Nancy al sentir que mi pene volvía a entrar en su panochita dio unos leves pujiditos y apretó sus puños a la funda de la almohada en donde tenía recargada su cabeza, era un deleite para mi tener esas lindas y redonditas nalgas las cuales con mis manos las acariciaba al mismo tiempo que mi pene entraba y salía de su vagina, en esa posición sentí aún más apretado su hoyito vaginal, sin embargo mi pito entraba y salía de ese agujerito a una buena velocidad.

Yo al igual que ella, me sentía un poco nervioso por la situación, sabía que ya había pasado un buen tiempo desde que habíamos comenzado Nancy y yo a hacer el amor y que en cualquier momento Mónica podía despertar, sin embargo también me sentía muy excitado y no quería que esto terminara, en una circunstancia diferente hubiera tratado de hacer durar lo más que hubiera podido ese momento, pero en la situación en la que estábamos sabía que ya tenía que terminar porque era muy riesgoso seguir más tiempo.

Me seguí moviendo hincado atrás de Nancy, incliné un poco mi cuerpo hacia delante para tratar de que mi pene tocara dentro de su vagina el punto G, pienso que Nancy lo comenzó a sentir porque sus jadeos y gemidos fueron en aumento, eso me excitó más y me comencé a mover a mayor velocidad, ella jaló la almohada en donde tenía recargada su cabeza y se la puso arriba de su nuca apretándosela ahí con sus propias manos, enterrando su cara en el colchón y ahí ahogando sus gemidos y gritos, a pesar de ello se alcanzaban a escuchar en forma hueca; la almohada la jalaba y apretaba más en su nuca, entre sus gritos ahogados escuchaba que decía:---Aaahh, aaahh, papi, papi, que rico, aahh, siii, aaahh. Mis embestidas eran cada vez más fuertes, hasta que llegó el momento en que sentía como casi todo mi pene salía de su vagina y prácticamente de un solo golpe lo hacía entrar de nueva cuenta, parecía como un pistón bien engrasado entrando y saliendo a toda velocidad.

Mi vientre rebotaba en sus redondas y lindas nalguitas y mis testículos chocaban contra su vagina, en ese momento Nancy despegó su cara del colchón y me dijo: Papi, papi, estoy terminando, estoy terminando, aaahh, yaaaaa aaagg. Yo seguí moviéndome rápidamente atrás de ella, mi intención era la de ya eyacular para terminar con todo eso, sin embargo, Nancy luego de tener ese último orgasmo, se dejó caer completamente en la cama, haciendo que mi pene saliera de su vagina; casi de inmediato se puso boca arriba y me jaló hacia ella dándome un beso en la boca, luego de besarnos unos segundos separé mi boca de la suya y le dije que yo todavía no había terminado, Nancy sonrió un poco y estiró su mano agarrándome mi pene acariciándolo un poco diciéndome: Es que ya te tardaste mucho, comprende que no podemos seguir más.

Luego me dijo: Ven, recuéstate acá junto a mí. Yo lo hice y quedé acostado en la cama boca arriba, Nancy se enderezó y se puso a horcajadas arriba de mí y me comenzó a besar en la boca, pensé que se iba a sentar nuevamente sobre mi pene, pero no, ya que luego de besarme un rato se fue haciendo hacia atrás quedando prácticamente sentada sobre mis espinillas, con una mano tomó mi pene y bajó su cara hacia él comenzándomelo a lamer.

Fue pasando su lengua por toda la cabeza de mi pito, haciendo con ello que sintiera muy lindo, pero más lindo sentí cuando se lo metió en su boca y me lo comenzó a chupar de una forma extraordinaria, empezó de una manera lenta, pero poco a poco fue tomando velocidad, yo le acariciaba su cabeza y solo escuchaba los ruidos que hacía con su boca al estar haciendo entrar y salir mi pene en la misma, era una mamada verdaderamente frenética, y a pesar de que lo estaba haciendo muy rápido, en ningún momento sentí que me lastimara, solo percibía el contacto de su lengua y como sus labios subían y bajaban sobre más de la mitad de mi pene, en sus movimientos se podía ver como sus pequeños senos se balanceaban y yo estiré una de mis manos para apretarle un poquito sus oscuros pezones, luego baj&

oacute; aún más su boca y me comenzó a chupar mis testículos pasando su lengua de forma suave por uno y lego por el otro, al mismo tiempo que con una de sus manos me masturbaba mi pene de manera rápida, yo sentía que mi eyaculación estaba a punto de suceder.

Nancy siguió lamiendo mis testículos y masturbando mi pene a toda velocidad, llegó el momento en que sentí que estaba a punto de eyacular y le dije: Mi amor, voy a terminar, entonces ella metió de inmediato mi pene en su boca y siguió chupándomelo de forma rápida, prácticamente en ese instante comencé a eyacular, la verdad que en ese momento Nancy me hizo ver luces y estrellas, fue una eyaculación increíble, no pude evitar hacer ruidos con mi boca, estaba como en las nubes, Nancy me hizo terminar por completo dentro de su boca, yo solamente quedé ahí tirado sobre el colchón sin ya decirle nada, ella poco a poco fue disminuyendo la intensidad de su mamada, hasta que se sacó mi pene por completo, esa situación me dejó como aletargado, no quería moverme ya de ahí.

Nancy luego de separarse de mi pene se puso de pie y comenzó a tomar su ropa que estaba regada por todo lados, se comenzó a vestir y me dijo que yo hiciera lo mismo, me levanté lentamente de la cama y también me empecé a vestir, nunca vi que escupiera nada del semen que le había yo depositado en su boca, así que lo mas lógico de pensar era que se lo había pasado todo, ella se vistió muy rápido, yo tardé un poquito más, en lo que yo terminaba ella se acercó a la puerta de la recámara esperando a que acabara yo de acomodarme mi ropa para que pudiera abrir, en esa lapso de tiempo ya no nos dijimos nada, cuando terminé ella abrió de inmediato la puerta, y ambos nos dimos cuenta como Mónica estaba ya sentada ahí en uno de los sillones de la sala, ya se había puesto su ropa y al ver que abríamos la puerta de la recámara nos volteó a ver y le dijo a Nancy: Creí que nunca ibas a terminar, sabes Nancy, nunca creí que fueras una perra, bueno, creo que una perra puede ofenderse si se le compara contigo; me iba a ir, perooo, quise ver el final de esto, sabes que, me das asco y repulsión. Entonces Mónica se levantó y se salió de inmediato del departamento.

Tanto yo como Nancy nos quedamos estupefactos, no dijimos ni contestamos nada, Nancy lo que hizo fue quitarse rápidamente la ropa que le había prestado y se fue poniendo la suya, se notaba completamente nerviosa, traté de calmarla, yo sabía que Mónica no iba a poder salir del edificio porque la reja de abajo había quedado cerrada, y comenzamos a escuchar como ella golpeaba la reja fuertemente, Nancy ya se había acabado de poner su ropa y ambos bajamos rápidamente, yo no sabía que decir, sentía vergüenza y pena por lo que había pasado, sin mencionar una palabra llegué ahí junto a Mónica y abrí la reja, tanto Nancy como Mónica se salieron sin ya decirme ni decirse nada, pensé en preguntarles si las iba a dejar, sin embargo ya no me animé, creo que fue lo mejor, esto fue una experiencia excitante en un principio, pero nada grata al final.

Si tienes algún comentario que hacer puedes escribirme a mi correo electrónico.

Autor: Marco libelulanegra34 (arroba) hotmail.com

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