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MI HISTORIA CON NANCY I - Sus quejidos fueron ya mas fuertes; sin parar de besarle sus senos y pezones tome su pantalon por sus costados y le di un tiron hacia abajo

MI HISTORIA CON NANCY I Sus quejidos fueron ya más fuertes; sin parar de besarle sus senos y pezones tomé su pantalón por sus costados y le di un tirón hacia abajo

Hola, aquí va otra historia más que mando a esta pagina, en relación a mi persona les diré que actualmente tengo ya 26 años, como ya les he platicado en otros relatos vivo en una ciudad no muy grande, soy arquitecto y trabajo en un despacho propio, les empezaré diciendo que cuando sucedió esta historia andaba yo de novio de una chica llamada Mónica, ella es una mujer común y corriente, muy tranquila en su forma de ser, por esos días ambos teníamos veinticinco años, ella a pesar de tener esa edad, creo que no tenía mucha experiencia en la vida, puesto que yo notaba que era a veces muy inocente para muchas cosas, me contaba que era yo el primer novio con el que le daban permiso de salir hasta tarde, sus papás según me decía eran muy estrictos para ese tipo de cosas.

En dos o tres ocasiones yo ya la había llevado a su casa por ahí de las tres de la mañana después de haber estado en una disco o en un antro, la última vez su papá había salido a recibirla molesto diciéndome que esa hora ya era muy inapropiada, y que ya no la iba a dejar salir conmigo, y es que a pesar de que tenía permiso de salir, a criterio de su papá ya estábamos exagerando en la hora en que la regresaba a su casa, y resulta que al fin de semana siguiente había la inauguración de una disco que iban a abrir dos amigas de Mónica, era un sábado por la noche, ella estaba muy desconsolada porque a pesar de las suplicas que le había hecho a su papá, él ya le había dicho que tenía que cumplir su castigo por haber llegado tarde días antes, y siendo ya el sábado en la tarde me llamó por teléfono diciéndome que fuera a su casa para que entre los dos le dijéramos a sus papás a ver si estando yo presente le pudieran dar permiso.

Llegué a su casa, aunque a mi no me gustaba mucho la idea de hablar con sus papás porque estaba apenado por lo molesto que había visto a su papá el fin de semana anterior; ya estando ahí en su casa Mónica me dijo que esperara en la sala, que sus papás llegarían en unos momentos, pasados unos minutos Mónica llegó a la sala pero solo con su mamá, la señora me saludó y se sentó diciéndome que Mónica le había dicho que quería hablar con ellos, pero que su esposo no había querido ir porque estaba recostado en su cuarto ya que estaba un poco cansado, yo entonces le pedí que dejara ir a Mónica a la disco, le expliqué lo de la inauguración que iban ha hacer sus amigas de ese lugar y que Mónica tenía muchas ganas de ir, etcétera, su mamá me contestó reprochándome lo tarde que la había llevado el fin de semana anterior, diciéndome que el papá de Mónica la había castigado y que no podía salir, entonces después de rogarle mucho tanto Mónica como yo, su mamá terminó diciéndonos que iría ha hablar con su esposo y que haber que podía lograr.

Mónica y yo nos quedamos en la sala esperando viendo televisión, hasta que pasado un rato su mamá regresó diciéndonos que con muchos trabajos había convencido a su esposo y que había accedido a que Mónica pudiera salir con la condición de que no llegara tan tarde y de que además nos acompañara la hermana de Mónica, porque su papá consideraba que no era muy apropiado que a altas horas de la noche Mónica y yo anduviéramos solos, yo acepté sin ningún problema aunque noté que a Mónica no le había agradado mucho la idea, sin embargo, no estaban las condiciones como para que pudiera ponerse exigente, así que terminó por aceptar; la hermana de Mónica era menor que ella, de hecho por esos días acababa de cumplir 18 años, se llama Nancy y a mi me constaba que pocas veces le daban permiso de salir, aunque ya era mayor de edad pero por el hecho de ser la hermana menor pienso yo que la consideraban como si fuera todavía una niña, así que cuando le dijeron a Nancy que tenía que acompañar a su hermana a la disco ella no opuso


ninguna objeción, por el contrario se notó que aceptó de muy buen modo.

Por esos días yo solo tenía saliendo con Mónica como dos meses, así que a Nancy la conocía muy poco, solo habíamos platicado dos o tres veces de forma breve y lo demás que sabía de ella era por lo que su hermana Mónica me había platicado, era una chica callada y se notaba un tanto recatada, muy parecida en su forma de ser a Mónica.

Esperé en la sala un rato en lo que Mónica y Nancy se arreglaban, salimos de su casa por ahí de las ocho de la noche, fuimos a dar una vuelta y como a las nueve llegamos a la disco de las amigas de Mónica, nos instalamos en una mesa y les pregunté que era lo que querían tomar, en eso estábamos cuando llegó un mesero con una botella de tequila que nos mandaban las amigas de Mónica, el mesero sin preguntarnos nos sirvió tres copas, nos tomamos los tres nuestra copa, luego me fui a bailar con Mónica y a los pocos instantes sacaron a bailar a Nancy, Mónica y yo regresamos varias veces a la mesa y como hacia mucho calor seguimos tomando de la botella de tequila, Nancy en un buen rato no regresó seguía bailando, en ese rato y en las idas que Mónica y yo hacíamos a la mesa nos tomamos cada quien como tres o cuatro copas de tequila, a pesar de que Mónica y yo seguíamos bailando fui notando que el alcohol la iba animando cada vez más.

Luego llegó una de las amigas de Mónica de las dueñas de la disco y se puso a platicar con ella, el ruido en ese lugar era muy fuerte y había que hablarse al oído para poder escuchar, Mónica platicaba con su amiga y luego con una seña me dio a entender que se iba un momento, a los pocos instantes llegó a la mesa Nancy preguntándome por su hermana, yo le dije que se había ido con su amiga de la disco, entonces ella se quedó sentada conmigo en la mesa, se notaba que ella también había seguido tomando porque a la hora que se me acercaba para hablarme junto a mi oído, se percibía su aliento a alcohol, sin embargo se notaba normal.

Estuvimos ahí un rato, le mencioné que si le servía una copa, ella me dijo que si y seguimos tomando de la botella de tequila, hablándonos al oído platicamos de cosas sin importancia, Nancy estaba junto a mi donde rato antes había estado sentada su hermana Mónica, y pasado un momento en una de las ocasiones que se acercó para hablarme me preguntó que cual perfume usaba, le dije el nombre y ella me mencionó que le gustaba mucho ese aroma, la verdad que al acercárseme independientemente de su aliento a alcohol me estaba gustando mucho el aroma que destilaba su piel, olía muy rico, era algo extraño lo que me sucedía porque a la hora que se me acercaba para hablarme sentía el roce de su nariz y un poco de su cara sobre mi rostro, y eso me estaba despertando una sensación rara, era una sensación de cierta excitación.

Luego le dije que si quería bailar, y en el mismo momento de estárselo pidiendo eso me arrepentí porque pensé que si su hermana llegaba quizás pudiera molestarse, en realidad no sabía, pero podía existir esa posibilidad, aunque cuando pensé eso ya le había pedido que bailáramos, lo único que quedaba era que me dijera que no para poder evitar un posible problema, sin embargo ella me contestó que si, entonces nos levantamos y comenzamos a bailar, como a los diez minutos de estar en la pista empezó a sonar una canción romántica, y Nancy sin preguntarme nada pasó sus manos a mis hombros para seguir bailando esa balada, a mi no me quedó de otra más que tomarla de su cintura y continuamos bailando.

La canción terminó pero entrelazada vino otra también tranquila, así que seguimos bailando ella tomada de mis hombros y yo de su cintura, al principio cuando ambos mutuamente pusimos nuestras manos en nuestros respectivos cuerpos apenas nos tocábamos muy suavemente, pero conforme fue pasando el rato nos fuimos pegando más el uno al otro y nuestras manos con más confianza las asentamos completamente sobre nuestros cuerpos, después de tres baladas que ya habíamos bailado acercó su cara a mi oído y me dijo que ya estaba preocupada por que su hermana no había regresado, le dije que la fuéramos a buscar y ella me respondió que en cuanto terminara la canción iríamos, y al decirme eso dejó su cara muy pegada a la mía casi recargada e

n mi hombro, se me hizo extraña esa actitud, pero no dije nada.

Al terminar la canción nos fuimos a buscar a Mónica, la encontramos en la cabina de audio, estaba con sus dos amigas de la disco, al vernos nos dijo que nos sentáramos ahí con ellas, se notaba que ya había tomado más, sus dos amigas se veían normales pero Mónica si se le notaba que ya estaba pasada de copas, le dijimos que mejor ya nos fuéramos, pero seguía insistiendo en que nos sentáramos con ellas, sus amigas también nos lo pidieron, nos sentamos ahí un rato y nos sirvieron unos tequilas, Nancy ya no quiso tomar nada, pienso que se preocupó de ver que su hermana estaba notoriamente ebria, sin embargo Mónica casi se tomó de un solo golpe el tequila que en ese momento le habían servido, decía que estaba muy contenta por estar con sus amigas y demás cosas clásicas de gente que ya esta tomada.

Nancy comenzó a insistir que ya nos fuéramos, Mónica pidió que le sirvieran otra y Nancy siguió insistiendo ya de forma enérgica que dejara de tomar, a Mónica le molestó esa situación, terminamos por levantarnos de la mesa, Mónica les dijo a sus amigas que luego regresaría ella sola sin que llevara gente que la estuviera molestando, salimos hacía la pista de baile para tomar nuestras chamarras que se habían quedado en la mesa, Mónica y Nancy iban discutiendo, se notaba como Mónica estaba ya bien pasada de copas porque ni siquiera podía caminar bien, llegando a la mesa tomó la botella de tequila que ahí había y directamente de la botella le comenzó a dar tragos.

Al darse cuenta Nancy le arrebató la botella la cual cayó al piso, pero Mónica, pienso, que le alcanzó a dar varios tragos, Nancy se molestó muchísimo y prácticamente se la llevó jalando hacia la salida, yo iba un poco adelante de ellas, mi camioneta la había dejado en el estacionamiento como a unos cincuenta metros de la entrada, afuera estaba lloviendo fuerte, yo caminé rápido hacia la camioneta, y casi al llegar a ella escuché algunos gritos volteé y vi que Mónica estaba parada a medio estacionamiento y Nancy la jalaba, me regresé a ver que pasaba, Mónica lloraba y decía que ahí la dejáramos, que ella no se quería ir con nosotros, Nancy le gritaba que caminara y que ya nos fuéramos porque nos estábamos empapando, yo tomé a Mónica de un brazo y Nancy del otro y no la llevamos casi a la fuerza a la camioneta, estábamos ya bien empapados.

Al subirnos a la camioneta Mónica se fue en la parte de adelante conmigo y Nancy se subió atrás, salí del estacionamiento y desde ese momento Mónica se quedó bien dormida, comenzó a roncar, le pregunté a Nancy que si quería que así las llevara a su casa, ella de momento no me respondió nada, se notaba preocupada, y luego de pensarlo un rato me dijo que si llegaba con su hermana así a su casa iban a tener muchos problemas y que toda la culpa se la iban a echar a ella, vio su reloj y se dio cuenta que eran las doce de la noche, entonces me dijo que me pedía de favor que lleváramos a su hermana a algún lugar para darle un café a ver si así se le bajaba un poco el alcohol, le dije que entonces buscaríamos algún restaurante que a esa hora estuviera abierto.

En eso estábamos cuando nos dimos cuenta que Mónica comenzó a temblar, primero ligeramente y luego más fuerte, al ver esa situación tanto Nancy como yo nos asustamos, no sabíamos que le pasaba, la tratamos de despertar y apenas abría los ojos pero casi de inmediato se volvía a quedar dormida, y seguía temblando, Nancy estaba muy angustiada, yo le mencioné que mejor la lleváramos con algún médico, ella me dijo que si, recordé que en el departamento de arriba de donde vivo, había llegado a vivir un médico junto con su esposa que recién se habían casado, tenía yo cierta amistad con él, entonces le dije a Nancy que lleváramos a Mónica a mi departamento para que ahí la revisara ese medico, ella me dijo que estaba bien.

Llegamos al estacionamiento del edificio donde esta mi departamento, la tratamos de despertar para que la pudiéramos bajar de la camioneta pero solo medio despertaba y de inmediato se quedaba dormida y balbuceando nos decía que la dejáramos en paz, le di las llaves de la reja y de la puerta de mi depar

tamento a Nancy para que ella abriera y yo cargué a Mónica, entramos a mi departamento y la recosté en un sillón de la sala, Nancy se quedó con ella y yo fui a hablarle al médico, él me abrió la puerta de su departamento, se notaba que ya estaba durmiendo pero amablemente accedió a ir a revisarla, tomó su maletín y bajamos a mi departamento, ya estando ahí le platicamos como se había puesto, al estarla revisando Mónica medio despertó, decía que quería vomitar, Nancy le acercó un cesto de basura que por ahí había y Mónica empezó a vomitar, el médico nos dijo que la dejáramos porque eso le hacia bien.

Después de vomitar Mónica se volvió a recostar en el sillón, el médico la siguió revisando, subió a su departamento por un medicamento y luego se lo aplicó a través de una inyección, nos dijo que con eso iba a estar mejor pero que teníamos que quitarle la ropa mojada y abrigarla, porque eso era parte por lo que estaba temblando, después de que se fue el médico le dije a Nancy que le iba a traer unos zarapes para que la tapara pero que mejor le quitara su ropa para que ya no le hiciera más mal, ella me dijo que si, le llevé los sarapes y le dije que mientras le quitaba su ropa yo iba al baño.

Cuando salí del baño Nancy ya la había arropado con las cobijas quitándole su ropa mojada, incluyendo su sostén y pantaletas, le dije que si quería metiera esa ropa en la secadora para que rápidamente se secara, ella me dijo que si, y luego le mencioné que también sería bueno que secara su propia ropa porque igualmente estaba muy mojada ya que si no lo hacia le iba ha hacer mal, ella me dijo que no, que ahí se le secaría sola, yo le insistí y le dije que le iba a prestar algo para que se pusiera en lo que se secaba su ropa, fui a mi closet y saqué una playera y un pantalón deportivo y se los llevé, le mostré en el baño como funcionaba la secadora de ropa y ella ya sin decirme nada ahí se quedó, yo mientras me fui a mi cuarto a cambiarme porque también mi ropa estaba empapada, me puse una playera y unos shorts, luego fui a ver a Mónica en la sala, estaba completamente dormida en el sillón, roncaba y había dejado de temblar.

Se me antojó un cigarro, me fui a mi cuarto a sacar uno de la chamarra que me acababa de quitar, lo encendí y me lo comencé a fumar en mi recamara, me senté en mi cama, de ahí podía ver a Mónica como seguía durmiendo recostada en un sillón de la sala, casi cuando me terminaba el cigarro Nancy salió del baño, llevaba puesta la ropa que le había prestado, me vio que estaba sentado en la cama de mi cuarto y hacia allá fue, entró al cuarto y me dijo que ya había metido la ropa de su hermana y la de ella en la secadora, que ya solo estaba un poquito húmeda y me preguntó donde la podía extender para que se terminara de secar, le contesté que lo hiciera donde ella quisiera, y la puso sobre los sillones de la sala, me di cuenta que extendió la blusa, el pantalón y la ropa interior de Mónica (Esa ropa interior antes ya se la había visto puesta a Mónica) y de ella solo su blusa y su falda pero su ropa interior no, lo que mi hizo suponer que seguramente había metido su ropa interior a secar junto con la demás ropa pero así media húmeda se la había vuelto a poner.

Seguí sentado en mi cama terminándome de fumar mi cigarro, ella después de extender la ropa se sentó en un sillón de la sala, desde mi cuarto le dije que si quería un cigarro, ella me contestó que si y se levantó yendo a mi cuarto, le di el cigarro y se lo encendí, ella se sentó junto a mi en la cama y comenzó a fumar, le pregunté que si estaba preocupada, ella me respondió que si, y que esperaba que su hermana luego de descansar un rato se recuperara un poco para que se pudieran ir, vio su reloj y me dijo que ya era la una de la mañana, me mencionó que esperaría una media hora más y que la iba a despertar para que ya se fueran y no llegaran tan tarde a su casa.

Debo decirles que Nancy es una chica linda, de piel apiñonada, es decir, morena clara, de complexión delgada, muy menudita, es un tanto chaparrita, debe medir por ahí de 1. 60 o 1.65, su cabello lo traía corto, es lacio de color negro, y se hacia una pequeña co

la de caballo, sus ojos son almendrados, sus cejas negras se notaban depiladas y tenía unas pestañas rizadas de color negro, de labios carnosos y pómulos marcados, aunque se notaba delgada tiene unas nalgas lindas, pequeñas pero redonditas y bien paradas, esas nalgas era lo que más llamaba mi atención, eran muy apetecibles; sus senos se veían de regular tamaño, ese día antes de ponerse los pantalones deportivos que le había prestado llevaba puesta una falda que dejaba ver sus lindas piernas bien formadas y de una piel en la que no se le observaba imperfección alguna, sin rastro de vello en ellas.

Yo aunque no de forma exagerada, pero si había bebido una buena cantidad de copas de tequila en la disco, y para esa hora todavía sentía el efecto de ellas, así que quizás un poco animado por eso al estar platicando con Nancy que estaba sentada en mi cama a un lado de mi le dije que no se preocupara que todo iba a salir bien, al mismo tiempo que estiré una de mis manos y se la puse sobre su rodilla encima del pantalón deportivo que le había prestado, ella solo volteó a verme de reojo y luego siguió fumando su cigarro, yo no quité mi mano de ahí, ella no me decía nada al respecto, luego, con mi mano puesta sobre su rodilla le mencioné que después de todo había sido una noche muy linda, ella sonrió y luego le dije que me había gustado mucho bailar con ella.

Nancy un poco nerviosa, se levantó de la cama dirigiéndose al tocador de la recamara diciéndome: ¿Cual es la botella del perfume que te pusiste hoy? ¿Acá la tienes? Me levanté y le di la botella del perfume en sus manos y luego me volví a sentar en la cama, ella se quedó parada a un lado del tocador revisando la botella, me estaba dando la espalda y luego de unos segundos de silencio me preguntó: ¿Y traes seguido a mi hermana acá a tu departamento? Yo le contesté: No muy seguido, hemos venido muy pocas veces. Ella me mencionó: Ahh, entonces si viene acá contigo, mi papá no lo sabe, creo que no le gustaría mucho saber que Mónica viene aquí. Yo le dije: No tendría porque enojarse, no hacemos nada malo.

Ella seguía dándome la espalda revisando el perfume y entonces me dijo: Haaay, no me digas que vienen a rezar. Yo le contesté: No a rezar pero tampoco a hacer algo indebido. Nancy sonrió, volteó hacia mi y recargada del tocador dirigió su mirada hacia afuera en donde estaba recostada su hermana en el sillón y me dijo: Quien lo dijera, a mi hermanita mis papás la tienen como una santa, y mira, toma alcohol como desquiciada, viene sola contigo a tu departamento, si mis papás supieran todo esto les daría un infarto. Yo le pregunté: ¿Y tú les vas a decir? Ella respondió: Mmmm, me gustaría, para que supieran la clase de nenita que tienen, pero creo que no diré nada, no soy la indicada para que ellos abran los ojos.

Yo le pregunté: ¿Por qué dices que tus papás creen que ella es una santa? Nancy me respondió: Mmm, es que creen que es toda inocencia, y me da coraje porque ella si es bien mala onda conmigo, de todo me acusa con ellos y por su culpa me regañan mucho, siempre trata de hacerme ver como la mala de esa casa. Yo me levanté y me paré junto a ella y le pregunté: ¿Y en realidad si eres mala? Ella sonrió y me respondió: Mmm, no se, la mejor ni tan mala ni tan buena, lo único es que no soy mustia y falsa como ella.

Parado junta a Nancy la tomé de su barbilla y le dije: yo no podría decir si eres mala o buena, lo único que si puedo asegurar es que eres muy linda. Y así tomada de la barbilla como la tenía con sus ojos cerrados me respondió en voz bajita: ¿Tú crees? ¿Estoy segura que no es así? Yo le pregunté: ¿Por qué dices eso? Ella me respondió: Porque si fuera tan bonita como dices en lugar de a mi hermana me hubieras hablado a mi para novia ¿No lo crees? Sólo que como te tomaste unas copas es por lo que me dices que estoy bonita. Yo le respondí: Claro que no, no es por eso que te estoy diciendo que eres hermosa, te lo digo porque en realidad es lo que pienso, es más ¿Te puedo pedir algo? Ella me respondió: Si, dime. Yo le mencioné: Se que es algo loco lo que te voy a pedir, pero créeme que me estoy muriendo de ganas ¿Te puedo dar un beso? Ella sonrió y de inmediato me quitó mi mano de su barbilla diciéndome: ¿Estas trastornado o drogado o que te pasa? como crees, para nada, tu eres el novio de mi

hermana.

Yo le respondí: Siii, lo se, tienes razón en pensar que estoy loco, no quiero parecer pesado, pero lo que sucede es que desde hace un rato que estuvimos bailando, despertaste algo en mi que es difícil de explicar, perdón que te diga esto pero es que es la realidad, en el momento en que estaba bailando contigo me dieron ganas de besarte, y esas ganas las sigo teniendo hasta este momento, pero si esto que te pido te hace sentir mal, olvídalo, no hay problema.

Nancy se quedó callada por un momento, tenía en su cara una clara mirada de sorpresa, veía hacia afuera del cuarto en donde estaba recostada su hermana, luego me dijo: Vaya cosas que se te ocurren, imagínate, eso si que sería perverso. Estábamos parados frente a frente, yo tenía clavada mi mirada en su rostro y Nancy seguía mirando hacia el sillón donde estaba recostada su hermana, nos separaban solo unos cuantos centímetros, yo no le quitaba la vista de encima, ella en un momento volteó a ver mi cara pero casi de inmediato bajó su vista hacia el suelo.

Pasados unos segundo levantó su cara me miró a mis ojos otra vez, luego cerró sus parpados y lentamente fue acercando su rostro al mío, nuestros labios hicieron contacto y nos fundimos en un delicado beso, solo con nuestras bocas nos tocábamos, las manos las manteníamos quietas, a los pocos instantes Nancy lentamente pasó sus manos atrás de mi cuello abrazándome de ahí, yo la abracé por su espalda, ese beso tierno gradualmente se fue convirtiendo en un beso más apasionado, nuestras lenguas entraron en acción entrelazándose una con la otra, al mismo tiempo que las manos las comenzamos a mover lentamente ella sobre mi nuca y yo sobre su espalda.

Llegó el momento en que Nancy entre balbuceos me dijo: Huuuy ¡Que rico beeesaas¡ Continuamos con ese beso apasionado, fui metiendo mis manos lentamente por debajo de la playera de Nancy, tocándole la piel de su espalda, ella no me dijo nada, siguió besándome de forma muy fogosa, sus manos las continuó moviendo lentamente sobre mi nuca metiendo sus dedos entre mi pelo, con mis manos intenté jalarle su playera hacia arriba, Nancy al sentir esto se separó de mi y se sentó en la orilla de la cama jalándose hacia abajo lo poco de su blusa que yo le había subido y con una voz bajita me dijo: Que locuras haces, ¿no te das cuenta que ahí esta mi hermana?

Me acerqué a la orilla de la cama en donde Nancy estaba sentada, me agaché un poco y volví a pegar mis labios a los suyos, la tomé de sus manos y sin que nuestros labios se despegaran la hice que se volviera a poner de pie, ya parados los dos frente a frente nos seguimos besando muy amorosamente, los labios de Nancy eran muy suavecitos, su saliva tenía un sabor especial, ese sabor era agradable, Nancy balbuceando me dijo: ¡Haaaay, ya no me beses así, me haces sentir muchas cosquillitaaaas¡

Yo con mis labios pegados a los suyos le mencioné: Me excitaste demasiado ¡Me gustas mucho chiquita! Mi boca la fui moviendo de sus labios por sus mejillas hasta llegar a su cuello, le comencé a lamer todo su cuello, Nancy apenas se quejaba un poco a un volumen bajo: Haayy, huuuy Las palmas de mis manos las mantenía yo puestas sobre su espalda por fuera de su playera, las fui bajando hasta que las puse en los costados de su cintura, volví a pasar mi boca hacia sus labios, al unir nuevamente nuestras bocas sentí como Nancy me besaba pero de una forma ya muy enardecida, se notaba que el haberle besado su cuello la había excitado mucho, mis manos ahora las pasé hacia sus nalgas abrazándola de ahí poniendo las palmas de mis manos en cada uno de sus redonditos glúteos por encima de su pantalón, al sentir eso Nancy solo hizo un pequeño ruido con su boca la cual seguía pegada a la mía, con ese ruido me daba a entender que no aprobaba el que le tocara sus nalguitas, sin embargo nunca trató de quitarse.

Mis manos siguieron acariciando y apretando delicadamente sus nalguitas por encima de los pantalones deportivos que le había prestado, de reojo yo volteaba hacia la puerta de la recamara que daba a la sala para observar a Mónica, pero ella se notaba que seguía bien dormida, ni siquiera se movía.

Volví a pasar mi boca a su cuello, me la quería devorar, una de mis manos se la puse sobre su vagina y comencé a acariciársela por encima de su pantalón, Nancy retorciéndose por los besos que le daba en su cuello solo me dijo en voz bajita: Ahhhh, no, nooo ya no me toques más po

r favor. A pesar de su ligero reclamo Nancy seguía junto a mi sin que intentara irse, yo hice caso omiso a su leve reproche y seguí besándole y pasándole toda mi lengua por su cuello al mismo tiempo que acariciaba su vagina por encima de su pantalón.

Al poco rato me di cuenta que Nancy separó ligeramente sus piernas, lo que me hacia suponer que le estaba gustando que yo le tocara su vagina, la tela del pantalón deportivo que le había prestado era delgada, así que al estarle acariciando su conchita podía percibir con mi tacto sus labios vaginales sin ningún problema.

Sin dejarle de besar su cuello y acariciarle su vagina mi otra mano la subí y la metí dentro de su playera tocándole la parte lateral de su abdomen y luego la subí mas comenzándole a acariciar sus senos por encima de su sostén, ella seguía retorciéndose levemente ahí frente a mi, sus manos las tenía puestas sobre mi cabeza y con ellas me acariciaba, con mi mano dentro de su playera le daba apretoncitos a sus senos, sentí que traía un sostén de tela grueso el cual no me dejaba percibir muy bien el contorno de sus senos, ella no me decía nada, solo se quejaba quedamente.

En seguida con mis dos manos de forma rápida jalé hacia arriba su playera tratando de sacársela, pero no pude bien y solamente le quedó arremangada por arriba de sus senos, despegué mi boca de su cuello me agaché un poco y le comencé a besar lo que podía de su abdomen, todo lo hice muy rápido, ella me reclamó en voz bajita: Heey, heey, espérate, no hagas eso. Yo no hice caso y seguí pasándole mi lengua abajito de sus senos, pude observar que su sostén era de color azul marino con encajes blancos; Nancy me detenía mi cabeza con sus manos como tratando de impedir que siguiera besándole esa parte de su cuerpo, pero en realidad no empleaba mucha fuerza, hasta que esa minúscula oposición de su parte cedió por completo y solo mantuvo sus manos sobre mi cabeza.

Con un movimiento rápido empujé su sostén hacía arriba dejando libres sus pequeños pero lindos y bien paraditos senos, tenía unos pezones grandes de color más oscuro que el resto de su piel, sus puntas estaban bien erectas; al sentir ella que había subido su sostén de inmediato me dijo: Ya basta, basta.

Sin yo hacer mucho caso, un tanto agachado como estaba fui pasando mi lengua por sus pezones parados, hacía que mi lengua diera vueltas en círculos alrededor de sus lindos pezoncitos, Nancy a pesar de sus ligeras replicas no hizo nada para detenerme ya que sus manos las mantenía sobre mi cabeza sin hacer ningún esfuerzo para impedir que siguiera con esa lamidas que le estaba dando, de un pezón me pasaba al otro al mismo tiempo que con una mano seguía acariciándole su vagina por encima de su pantalón.

Sus quejidos fueron ya más fuertes; sin parar de besarle sus senos y pezones tomé su pantalón por sus costados y le di un tirón hacia abajo, y como era un pantalón deportivo de resorte en la cintura sin mucho problema se le bajaron a casi medios muslos, observé sus pantaletas las cuales se le veían muy ajustadas de color azul marino con orillas blancas; ella en ese momento se hizo hacia atrás diciéndome: Yaaaaa ¿No te das cuenta que mi hermana nos va a ver? Al hacerse hacia atrás se alejó de mi como dos metros, quiso acomodarse sus sostén pero cuando lo estaba intentando me le acerqué, le tomé sus manos impidiendo que se cubriera sus senos con su sostén, le pasé sus manos hacia mi espalda para que de ahí me abrazara, la tomé de su rostro y mirándola a sus ojos le dije: Nancy, eres una chica especial, solo de verte y hablar contigo me has vuelto loco, eres hermosa, eres una mujer de ensueño, no me detengas ahora, por lo menos solo déjame besarte por favor, solo eso, si me detienes ahora moriré, me tienes loco chiquita, por favor, solo un momentito más ¿Si?

Ella me contestó: Nooo, es que date cuenta que mi hermana nos puede ver. Yo le mencioné: Ok, mira, no te muevas, espérame tantito. De inmediato me acerqué a la puerta de la recamara, me di cuenta que Mónica seguía bien dormida, ni siquiera se había movido, en silencio, aunque de forma rápida cerré la puerta, en seguida me devolví a donde se había quedado parada Nancy, ella me hizo caso ya que no había hecho ningún movimiento, seguía ahí con su sosté

n y playera por arriba de sus senos y con sus pantalones bajados casi hasta sus rodillas, al estar junto a ella la tomé de sus manos con las mías le di un tierno beso en su frente y sin despegarle mi boca fui bajando mis labios lentamente por su nariz hasta llegar nuevamente a su boca.

Podía sentir su piel suave de esos lindos labios carnosos, pasé mi lengua por todo su contorno, ella fue abriendo su boca, sentía como se estaba dejando llevar por la pasión, besé nuevamente su cuello, una de mis manos la bajé otra vez a su panocha acariciándola por encima de su calzoncito, luego sin dejarle de tocar su concha bajé mi boca otra vez a sus pezones para seguirlos besando, mi lengua la pasaba por sus lindos senos pero en especial lo hacia en sus hermosos y paraditos pezones, me estaba excitando mucho verle esos pezones y aureolas de color casi negro, en ese momento Nancy me dijo: Ya, yaaa por favor, yaaa no me beses así, te lo suplico, te juro que me estas poniendo bien excitada y ya no quiero que esto siga adelante, piensa en mi hermana por favor. Esto me lo dijo con voz temblorosa y bajita, y aunque de sus palabras había una negativa para que siguiera adelante en realidad ella no hacia nada por detenerme, solo seguía ahí parada con sus manos puestas en mi cabeza acariciando mi pelo.

En ese momento yo le mencioné: Tú también me tienes muy pero muy excitado, mira, date cuenta de cómo estoy. Y al decirle esto tomé una de sus manos y la bajé dirigiéndola a mi pene haciendo que lo tocara por encima de mis shorts, en ese instante tenía una erección a tope, se podía notar de forma clara en los shorts que traía puestos los cuales parecían una carpa de circo.

Autor: Marco libelulanegra34 (arroba) hotmail.com

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