MI HISTORIA CON FABIOLA I - Planto sus labios en mis testiculos, comenzo a pasar lentamente su lengua por ellos, la sensacion era muy rica, luego se engullo uno en su bocaMI HISTORIA CON FABIOLA I Plantó sus labios en mis testículos, comenzó a pasar lentamente su lengua por ellos, la sensación era muy rica, luego se engulló uno en su boca Hola amigos, este es otro relato que mando a esta página, como ya se los he mencionado en historias anteriores soy Arquitecto y vivo en una ciudad pequeña de mi país. Nunca les he hablado de mi físico, creo que al respecto no hay mucho que decir, solamente que soy un chico normal, de complexión media, trato de mantenerme en forma haciendo el ejercicio que más puedo, mido un metro con ochenta centímetros, aunque ya tengo 26 años todos me dicen que tengo cara de niño, de piel blanca y cabello negro, después les diré más datos de mi persona. Este relato que les contaré lo viví apenas hace algunos días con una chica de 18 años llamada Fabiola, para mi gusto esta chica es verdaderamente hermosa y lo que sucedió entre ella y yo difícilmente lo olvidaré.
Resulta que hace aproximadamente tres meses, fui contratado por una constructora para edificar dos moteles en una ciudad que está como a cinco horas por carretera de donde yo vivo, es una ciudad pegada a la costa, los moteles de los que les hablo son muy grandes y es la obra más importante que he tenido a mi cargo hasta hoy. Junto conmigo trabajan otros dos arquitectos que de por sí ya laboraban en esa constructora, ellos vienen de la capital de mi país, así que tanto ellos como yo todos los viernes por las tardes nos vamos a nuestras ciudades de origen y los domingos por la noche regresamos a la ciudad en donde esta la obra para el lunes estar listos para trabajar.
Desde los primeros días en que comenzamos a laborar los dos arquitectos de los que les hablo y yo nos tomamos confianza, al principio cada quien había buscado un lugar en donde vivir durante los días que en esa ciudad estamos, yo rentaba un pequeño cuarto en una pensión, pero a los pocos días decidimos buscar un departamento para vivir los tres, encontramos uno que prácticamente está pegado a las oficinas de la constructora, ese departamento es justo lo que queríamos y ahí comenzamos a vivir.
Al principio también cada quien se iba a comer en donde podía, pero pasados unos días nos recomendaron un restaurante que se encuentra cerca de donde está la obra, comenzamos a ir ahí y efectivamente nos dimos cuenta que la comida era rica, es un restaurante muy pequeño, la señora que cocina es la dueña y le ayudan su hija Fabiola y otras dos o tres personas más.
Fabiola como les decía es una chica de 18 años, de un físico verdaderamente impresionante, yo siempre he dicho que todas las mujeres son lindas, las chaparritas, las altas, las gorditas y las flaquitas, pero hay ciertas chicas que se salen de lo común y corriente y se convierten en mujeres realmente sorprendentes y en este caso Fabiola creo que es una de ellas. Fabiola es de piel morena de tonalidad trigueña, de estatura alta para el promedio normal de las mujeres de mi país, debe medir más o menos entre 1.78 a 1.80. sus piernas son largas, rollizas y bien formadas, la verdad es que se ven unas piernas impresionantes, es de cabello negro un tanto rizado el cual le llega a media cintura, siempre se lo peina hacia atrás agarrándoselo con una dona, sus ojos son grandes de color marrón, su boca la conforman dos labios gruesos de tonalidad rojiza y muy carnosos, tiene unas delineadas cejas y unas grandes y rizadas pestañas, de linda nariz alargada, su carita en sí da a notar cierta seriedad; sus senos son de muy buen tamaño, de abdomen normal, es decir, no muy plano aunque tampoco llega a ser abultado, es de caderas anchas y de nalgas grandes, redondas y paradas.
Resulta entonces que cuando mis dos compañeros de trabajo y yo comenzamos a ir a comer a ese restaurante, nos empezamos a fijar mucho en Fabiola, era imposible no hacerlo, a razón de que aparte del estupendo físico que tiene esa chica lo sabe explotar, ya que la ropa que se pone la hacen ver verdaderamente sensual y hermosa, siempre usa vestidos un tanto apretados en donde se notan las curvas de su cuerpo, o en ocasiones se pone faldas cortas y entalladas que al verla vuelven loco a cualquiera, y ya sea con vestido o falda casi siempre trae puestas zapatillas o botas de tacón alto que hacen que sus largas y torneadas piernas se vean realmente hermosas, com&uac
ute;nmente sus vestidos o blusas son escotadas, lo que hace ver una buena parte del comienzo de sus grandes senos; a veces me da la impresión que Fabiola sabe perfectamente bien que quien la ve termina por desearla y que en el fondo eso le agrada.
Su manera de caminar es un tanto lenta y muy sexy, ya que Fabiola sin ser exagerada sabe mover su cadera en un vaivén que puede trastornar a cualquiera, su voz es bajita y pausada con un timbre muy femenino, su mirada da una impresión de cierta timidez. Platicando con ella muchas cosas la hacen sonrojar. En fin, son solo algunas de las cosas que les puedo platicar de su físico y forma de ser de Fabiola.
A los dos o tres días que los dos arquitectos de los que les hablo y yo empezamos a ir a ese restaurante, uno de ellos llamado Carlos le comenzó a hacer platica a Fabiola, al principio yo notaba que a ella no le agradaba mucho esa situación, incluso comencé a darme cuenta que Fabiola lo rechazaba y le cortaba la vuelta cuando podía, pero mi compañero fue insistente y en cuanto podía la seguía buscando para tratar de conversar con ella; al mismo tiempo esos dos arquitectos y yo nos empezamos a llevar muy bien con la dueña del pequeño restaurante, la cual como ya les he dicho es la mama de Fabiola, ella nos hacia mucha platica y también me di cuenta que cuando llegábamos a comer siempre nos mandaba a Fabiola para que nos atendiera y ahí era cuando aprovechaba mi compañero Carlos para hacerle la platica; debo decir que de por si mi amigo Carlos es un tipo que le gusta hablar mucho y todo el mundo que lo conoce dice que es muy simpático, así que aunque Fabiola siempre que nos empezaba a atender estaba un tanto sería terminaba por hacerla reír.
Así fueron pasando los días, Fabiola poco a poco nos comenzó a tomar más confianza, principalmente a Carlos quien era el que más la buscaba y quien más conversaba con ella. Mi otro amigo llamado Alfredo también entraba a la conversación y solo yo era el que me mantenía un tanto al margen; a veces después de que Fabiola nos atendía se sentaba con nosotros en la mesa para platicar, definitivamente notaba que el rechazo que en un principio ella tenía en contra de mi amigo Carlos ya se había terminado o por lo menos en apariencia eso parecía, Carlos llegó el momento en que ha Alfredo y a mi nos confesó que se encontraba perdidamente enamorado de Fabiola. En una ocasión, después de que comimos, mi amigo Carlos se quedó platicando en la salida del restaurante con Fabiola, Alfredo y yo lo esperamos, terminamos por irnos ya que se notaba que la conversación iba para largo, al alcanzarnos Carlos en el departamento nos platico que la había invitado a salir y que ella había aceptado, que saldrían al otro día por la noche; yo me había dado cuenta que Fabiola tenía un novio, ya que en algunas veces en que fuimos a comer había visto que un chico con uniforme escolar llegaba a verla al restaurante, la saludaba con un beso corto en la boca, platicaban un momento tomándose tiernamente de las manos y luego se iba, de eso mis dos amigos también se habían dado cuenta he incluso algunas veces lo habíamos comentado.
Al día siguiente fuimos a comer como siempre, Fabiola se fue a sentar con nosotros y cuando ya nos íbamos escuche como se puso de acuerdo con mi amigo Carlos para que se vieran por la noche, después de que terminamos de trabajar Carlos se fue a arreglar al departamento y salió muy contento de que esa noche saldría con Fabiola, mi amigo Alfredo y yo nos fuimos a cenar al restaurante de la mama de Fabiola, al terminar de cenar esta señora se fue a sentar un rato con nosotros a la mesa a platicar un poco y dentro de la platica nos dijo que ella estaba contenta de que su hija Fabiola ya estuviera saliendo con Carlos, que ella notaba que él era un hombre serio y que deseaba que formalizara algo con su hija.
Yo después de oír a la mama de Fabiola no entendía muy bien como estaban las cosas, ya que apenas unos días antes había visto como Fabiola recibía ahí en el restaurante al chico que yo suponía que era su novio, así que yo le pregunté a esta señora si Fabiola en ese momento tenía novio, ella me contestó que no, que una semana atrás su hija había terminado con un chico con el que había estado saliendo, diciéndonos que eso había estado muy bien, ya que ese chico no tenía oficio ni beneficio y que a Fabiola no le convenía estar perdiendo el tiempo con el. C
on esa platica me di cuenta que era claro que esta señora se entrometía mucho en la vida privada de su hija, sin embargo yo no hice ningún comentario al respecto.
Mi compañero Alfredo y yo nos fuimos al departamento y escuche que Carlos llegó por ahí de las doce de la noche, al día siguiente nos platicó que su cita con Fabiola había sido un éxito e incluso nos contó que al último en esa noche había terminado acostándose con ella, y que todo había sido muy bueno; después de que nos platicó eso no niego que en el fondo llegué a sentir un poquito de envidia, el solo hecho de saber que mi amigo Carlos había tenido la oportunidad de tener en sus brazos esa maravilla de mujer creo que a cualquier hombre le haría sentir un poco de envidia.
Así pasaron dos o tres semanas, Carlos siguió saliendo en algunos días con Fabiola, él de hecho nos había platicado que ya tenía un noviazgo formal con ella y que cada vez que salían le terminaba haciendo el amor, aunque yo notaba ciertas cosas un poco extrañas de esa relación, ya que en una ocasión que estábamos comiendo en el restaurante de la mama de Fabiola, el chico con el que se supone que Fabiola ya había terminado llegó a buscarla saludándola con un beso en la boca y tomándola de las manos como siempre lo hacía, ella igual lo saludo con mucha naturalidad, Carlos no dijo ni una sola palabra, sino que hizo como si él no hubiera visto eso; además de que a Fabiola nunca la veía que abrazara o besara a Carlos como su novia que según era, ni el tampoco hacia por tocarla, así que esa relación era un tanto extraña.
Y resulta que hace unos días nos avisaron que iban a llevar un material que es muy importante en la construcción que tenemos a nuestro cargo, pero la cuestión era que ese material lo iban a llevar en fin de semana, diciéndonos que podía ser el sábado por la noche o el domingo por la mañana, y como es un material importado muy caro del cual hay que observar muy bien las condiciones en que lo entregan, mis dos compañeros y yo decidimos que uno de nosotros se quedara ese fin de semana y lo dejamos a la suerte, siendo yo el que resulté perdedor, esa situación me puso un tanto de malas porque tenía algunos compromisos en mi ciudad natal, pero ni modo, ya había perdido.
Se llegó el fin de semana, mis dos compañeros el viernes por la tarde partieron para sus casas, yo me quedé en esa tarde revisando algunos planos en las oficinas de la constructora y por la noche había quedado de salir con una de las secretarias de la oficina para ir a cenar, pero ella estaba muy enferma de gripa, así que le dije que mejor se fuera a descansar a su casa y que dejáramos esa salida para otro día; yo por la noche me fui a cenar al restaurante de la mama de Fabiola, ellas se sorprendieron de verme llegar en viernes por la noche ya que pensaban que me había ido a mi casa, les expliqué las razones por las que me había quedado al mismo tiempo que me servían de cenar.
A la mitad de mi cena, Fabiola se fue a sentar conmigo a la mesa y comenzamos a platicar, en realidad era la primera vez que ella y yo platicábamos sin que mis dos compañeros estuvieran presentes, hablamos de varias cosas y luego le hice el comentario con respecto a que aunque ya tenía varias semanas viviendo en esa Ciudad no la conocía mucho, ya que la mayor parte del tiempo estaba trabajando, y ella me dijo: Que mal que no conozcas mi ciudad, tiene lugares muy bonitos. Yo le contesté: Si, no lo dudo, algún día antes de que me vaya me daré un tiempo y los iré a conocer. Fabiola me mencionó: Mmmm, si dices que el material que esperas para mañana lo traen hasta la noche, si quieres y si tienes libre el día te puedo llevar a conocer algunos lugares de acá. Yo me quedé callado por algunos segundos ya que a mi mente vinieron planes que ya había hecho para el día siguiente, ella notó esa situación y me dijo: Bueno, no te veas comprometido, es solo si puedes. Yo entonces le contesté: En realidad me encantaría conocer algunos sitios de acá y sí, sería bueno que fuera el día de mañana aprovechando que voy a estar acá, así mi fin de semana no será tan aburrido como pensaba que lo iba a ser.
Entonces nos pusimos de acuerdo y quedamos de vernos al siguiente día afuera del restaurante a las nueve de la mañana; cuando iba de regreso al departament
o mi mente apenas iba asimilando el hecho de que Fabiola me hubiera propuesto que saliéramos, había varios sentimientos que tenía yo a la vez en ese momento, en primer lugar nunca, ni siquiera en mis mejores sueños me hubiera imaginado que Fabiola me propusiera que saliéramos y aparte de ello no sabía que pensar ya que yo perfectamente estaba enterado de lo enamorado que de ella estaba mi compañero Carlos y no se me hacia muy correcto que yo saliera con su chica, sin embargo, luego de pensarlo llegué a la conclusión que no estaba mal puesto que no íbamos a realizar nada indebido y que además le iba a proponer a Fabiola que ni ella ni yo le dijéramos nada para que él no se fuera a molestar ni a pensar algo malo.
Por la mañana del otro día llegué puntual a la cita y Fabiola ya estaba esperándome parada en la esquina de donde estaba el restaurante, yo iba en una camioneta de la constructora, primero fuimos a desayunar a un lindo lugar que Fabiola recomendó y luego durante el medio día me llevó a algunos sitios de su Ciudad, al llegar la tarde me dijo que ella me quería invitar a comer que conocía un restaurante muy bonito, fuimos ahí y era un restaurante que estaba a orillas de la playa, nos la pasamos durante ese día muy bien, nos divertimos y reímos muchísimo, nos platicamos varias cosas de nuestras vidas, en ese restaurante nos dieron las siete de la noche, ya habíamos terminado de comer y sólo platicábamos, yo estaba esperando que mi secretaria me llamara de la ofician de la constructora en el momento en que llegara el material que esperaba, pero hasta ese momento no lo había hecho, entonces se me ocurrió decirle a Fabiola que me la había pasado excelente con ella, pero que le pedía de favor que no le dijera nada a Carlos con respecto a que habíamos salido en ese día, para evitar que el pudiera pensar cosas equivocadas.
Ella me dijo: Mmm, bueno, como tú quieras, aunque no entiendo porque no le podamos decir. Yo le mencioné: Lo que sucede es que no quisiera que el fuera a pensar mal, quizás él considere que no es correcto el que su novia y yo salgamos. Fabiola me dijo: ¿Novia? yo no soy su novia ¿El te dijo eso? Yo no sabía que contestarle al respecto y le mencioné: No más bien, yo pensé que lo eras, como he visto que sales con el creí que eran novios. Fabiola me mencionó: No, claro que no, he salido algunas veces con el porque me ha invitado, pero solo como amigos o yo creo que ni amigos, solo como conocidos, nunca como otra cosa, yo tengo mi novio, no se si lo conozcas, es un chico que luego me va a ver al restaurante. Yo le dije que si lo conocía, y me quedé un poco sorprendido de lo que ella me estaba diciendo.
Luego Fabiola me mencionó: ¿Estas seguro que no fue Carlos el que te platicó esa cuestión de que él y yo somos novios? Yo le contesté: No, él jamás me ha dicho nada al respecto. Fabiola me mencionó: Haaa, no se si me estarás diciendo la verdad o no. Yo le dije: Claro que te estoy diciendo la verdad ¿Por qué no me crees? Ella me contestó: Mmm, bueno, lo que sucede es que él es tu amigo. Fabiola me siguió diciendo: Hace algunos días Alfredo se fue a tomar unas cervezas al restaurante y platicando conmigo me dijo que Carlos les mencionó a Ustedes que yo y él éramos novios y otras tonterías más, la verdad me molesté mucho y pienso reclamarle delante de ustedes solo que no se ha dado el momento, pero no pasa de la próxima semana y jamás en la vida volveré a aceptar salir con él ni siquiera a la esquina, no es justo que si yo le he brindado confianza el diga mentiras sobre mi.
Yo le mencioné: Mmm, bueno, si tienes razón en molestarte, aunque quizás lo mejor sería que ya no le reclames nada, simplemente con que ya no salgas con el y asunto arreglado ¿No lo crees? Ella me respondió: No, creo que no es tan sencillo, es que aparte de que anda diciendo que somos novios Alfredo me contó que también les ha dicho que hemos dormido juntos y eso si que no lo puedo dejar pasar, creo que eso no es justo, yo nunca en mi vida he tenido sexo, ni con él ni con nadie.
Yo no sabía que contestarle solo me quedé callado, luego Fabiola me dijo: Yo entiendo que lo cubras puesto que es tu amigo, aunque tú sabes perfectamente bien que lo que estoy diciendo es cierto. Yo seguí sin contestarle nada, luego Fabiola comenzó a hablar de otro tema, platicamos por un rato más, pagamos la cuenta y nos fuimos de ah&
iacute;; puesto que nadie me hablaba de la constructora pasamos en la camioneta a dar una vuelta por el centro de la ciudad, ya estando ahí Fabiola me dijo: De buena gana te propondría que fuéramos a bailar a algún lugar, pero si mi novio me ve o se entera se molestaría conmigo, así que mejor no me arriesgo. Yo le pregunté: ¿Y si el se entera que fuimos a desayunar y a comer juntos no se enoja contigo? Ella me contestó: No, lo que pasa es que el y yo tenemos un trato, cada quien puede salir de vez en cuando con algún amigo, siempre y cuando solo sea a comer y en lugares que no se presten a malas interpretaciones, por eso te digo que si fuéramos a bailar a algún lugar quizás de eso si ya se enojaría porque ya serían horas inadecuadas. Dentro de mí me dio un poco de risa ese trato, sin embargo no le dije nada, sino que solo le pregunté: ¿Y hoy te quedaste de ver con él? Fabiola me contestó: No, porque hoy me dijo que él iba a salir con sus amigos, así que no hicimos planes.
Dimos otras dos o tres vueltas en el centro, eran como las nueve de la noche, entonces Fabiola me dijo: Bueno, creo que ya es hora de que me vaya a mi casa ¿Sería mucha molestia si te pidiera que me pasaras a dejar? Yo le contesté que no, que yo la llevaría; en el trayecto le dije: Fue un día muy lindo, de hecho no quería que se acabara, me la pasé muy bien contigo. Fabiola me mencionó: Yo también me la pase súper bien, te decía hace un rato que me hubiera gustado mucho ir a bailar contigo o a que nos tomáramos un café en algún lugar, pero podría ser que me encontrara a mi novio y va a pensar que ya es muy tarde para que ande con alguien, así que lo mejor es que me vaya a mi casa.
Yo sin pensarlo mucho le mencioné: Mmm, si quieres te puedo invitar un café a mi departamento. Noté como Fabiola me miró de reojo y durante algunos segundos no me contestó nada, luego me dijo: No gracias, ya me tengo que ir, otro día será. Yo me apené un poco, sabía que me había sobrepasado con esa invitación. Llegamos al restaurante de su mama y ya estaba cerrado, entonces Fabiola me dijo: Ya cerraron, seguramente debieron haber ido al centro a ver a mi tía, en sábado cuando no hay muchos clientes mi mama cierra para que nos vayamos a cenar con ella. Yo le dije: Si quieres te llevo para allá. Ella me respondió: Mmm, bueno, pero déjame ver primero, quizás hayan cerrado pero estén ahí en la casa, espérame un momento. Fabiola se bajo de la camioneta y fue a ver, su casa estaba a un lado del restaurante, en unos instantes regresó diciéndome que no había nadie y que entonces por favor la llevara al centro.
En el trayecto me dijo: ¿Sabes? Vengo pensando seriamente lo de tu invitación del café, lo que pasa es que ahí con mi tía las cenas se vuelven muy aburridas y la verdad no tengo ganas de ir ¿Sigue en pie tu invitación? Yo le contesté: Claro que si. Ella me dijo: Ok, entonces vamos, solo un rato y me regreso a mi casa. Pasé de rápido a las oficinas de la constructora, una de las secretarias me dijo que el material que estábamos esperando ya habían confirmado que llegaría hasta el otro día por la mañana, Fabiola me estaba esperando en la camioneta, mi departamento estaba ahí junto a las oficinas, así que fui por ella, entramos al departamento, le dije que se sentara en la sala en lo que preparaba el café en la cocina, ella se sentó aunque al cabo de unos instantes ya estaba ahí conmigo en la cocina, calentamos agua y nos llevamos todo a la mesa de centro de la sala para ahí preparar el café.
Comenzamos a platicar y a tomarnos nuestro café, dentro de la conversación Fabiola me dijo: ¿Sabes? Quiero mucho a mi novio, creo que estoy muy enamorada de él, nunca me había enamorado tanto de alguien, es muy lindo conmigo, pero existen cosas que me hacen pensar que no está plenamente enamorado de mí, creo que a veces duda de su amor. Yo le pregunté: ¿Pero que te hacen suponer eso? Ella me mencionó: Mmm, hay varias cosas, algunas son un poco complicadas de explicar, otro día con más tiempo te las contaré.
Luego Fabiola me dijo: Por cierto no te he preguntado ni me has platicado si tú eres casado, soltero, con novia o sin novia, digo, si es que se puede saber. Yo le respondí: Soy soltero, y actualmente no tengo novia. Ella me preguntó: ¿Y cual es la razón por la que no tienes novia? Yo le contesté:
Mmm, no hay alguna razón en especial, tu sabes que eso se da sin buscarlo y por el momento no se ha dado. Fabiola me siguió preguntando: No te puedo creer que no seas casado. Yo le mencioné: ¿Y porque no me lo puedes creer? Ella me respondió: Bueno, lo que pasa es que los chicos de tu edad generalmente ya están casados y a veces mienten y esconden su matrimonio. Yo le mencioné: Mmm, puede ser, aunque yo no tengo ningún motivo para mentirte. Ella me dijo: Bueno si, tienes razón.
Nos quedamos callados un momento y luego le pregunté: Ha habido hombres que te mientan con respecto a su matrimonio. Ella me respondió: En realidad si, de hecho tu conoces a uno de ellos. Yo le pregunté: ¿A quien te refieres? Ella me contestó: Pues a tu amigo Carlos, el muy tonto cuando comenzamos a salir me platico que era soltero y un día que fuimos al cine cuando veníamos de regreso me subí a su coche, el fu a pagar el estacionamiento y dentro de su coche comenzó a sonar su teléfono celular, como el no regresaba se mi hizo fácil contestar y resulta que la persona que le llamaba era su esposa, en ese momento el se iba subiendo al coche y cuando le dije el no sabía que decir se puso muy nervioso y se salió del automóvil para contestar ¿Tu sabías que el está casado? Yo solo la miré y le sonreí sin contestarle, entonces ella me dijo: No te preocupes, no es necesario que me digas nada, de todos modos eso ya no me importa.
Luego Fabiola me mencionó: Nunca creí que fuera tan difícil todo lo que se relaciona con el amor, te voy a confesar algo, cuando empecé a salir con tu amigo Carlos me ilusioné mucho, pensé que era otro tipo de persona, él me habló muy bonito, me dijo que le gustaba y que me quería y la verdad no te puedo negar que él también me atrajo, creo que es un chico simpático y agradable, me sentía a gusto con el, en esos días había yo terminado con mi novio y pensé que Carlos y yo podíamos intentar algo, estuve a punto de hacerle caso pero creo que el se encargo de destruir todo con las mentiras que me dijo y con las tonterías que supe que les contó a ti y a Alfredo de mi; estoy un poco confundida y me siento muy insegura porque cuando terminé con mi novio para poder formalizar algo con Carlos no estaba al cien por ciento segura de querer terminar con el y ahora que regresamos no estoy completamente segura de querer seguir con esa relación, ¿Es complicada mi situación no crees?
Yo le pregunté: ¿Pero por que tu inseguridad? ¿Crees en verdad que tu novio no te quiere? Fabiola me respondió: Como te dije hace un rato, creo que si me quiere, me a perdonado muchos errores que he tenido, es muy cariñoso conmigo, me consiente, me respeta y demás. Le volvía a preguntar: ¿Entonces cuál es la razón por la que dices que él no te quiere? Ella me respondió: Mmm, las razones por las que digo eso son un tanto personales y no te las puedo decir. Yo le mencioné: Esta bien, discúlpame por preguntar tanto. Fabiola me dijo: No te preocupes, de hecho soy yo la que sacó este tema, y, quizás algún día que no me de tanta pena te platicaré lo que ha pasado con mi novio. Yo le respondí: Ok, aunque te diré que me dejas muy intrigado. Ella sonrió nerviosamente, bebió de su café y luego me dijo: Bueno, te lo platicaré, pero, déjame encontrar las palabras adecuadas.
Volvió a tomar de su café, se acomodó un poco en el sillón, ella estaba sentada casi junto a mí en el mismo sillón de la sala, se puso un tanto sería jalo aire y luego me dijo: Lo que pasa es que entre mi novio y yo ha sucedido algo que me hace sentir intranquila y desconfiada, y de hecho a sucedido en dos ocasiones, como te digo, me da algo de pena platicarlo, pero bueno, ya estoy haciéndolo, ya te había dicho que estoy muy enamorada de mi novio, me encanta su forma de ser, pero aparte físicamente me atrae mucho, y platicando con mis amigas algunas de ellas me han contado que ya han dejado de ser vírgenes, tu sabes, que ya han hecho el amor alguna vez, y a mi el tener sexo no es algo que piense yo que ya lo debo de hacer cuanto antes ni nada de eso, siempre he pensado que todo tiene su momento, pero cuando conocí a mi actual novio y después de haberme enamorado de él, decidí que quería perder mi virginidad con él, sentí que lo amaba y que él era la persona indicada para que yo hiciera eso, un día me decidí y con mucha vergüenza se lo confes
é, me di cuenta cuando se lo dije que su aspecto cambió, se puso serio y ese día casi ya ni me habló, de hecho me dio a entender que no quería hacerlo porque terminó llevándome a mi casa, yo después me moría de la pena, pero ni modo, ya se lo había dicho.
Fabiola me siguió diciendo: En otra ocasión fuimos a una fiesta de una prima de mi novio, no se como sucedió pero terminamos en uno de las recamaras de la casa de su prima, nos comenzamos a besar yo puse el seguro de la puerta y nos recostamos en una cama, le pedí que me hiciera el amor, todo iba bien, el se desnudo, lo intentó y lo intento por un largo rato y nunca pudo.
Yo le pregunté: ¿Cómo que nunca pudo? Fabiola me respondió: Sí, mmm, como te lo explico, lo que sucedió fue que hee, nunca pudo hacérmelo, es decir, nunca pudo penetrarme ¡Era lo que me daba pena decirte! pero, bueno, eso pasó. Yo le pregunté: ¿Y cual era la razón por la que no podía penetrarte? Ella me dijo: Haay no se, no te puedo decir detalles porque estaba yo muy nerviosa, lo único que se es que lo intentó por mucho rato y no pudo, luego se levantó se vistió rapidísimo y sin decirme nada se salió del cuarto dejándome ahí, yo salí después de él, me fue a dejar a mi casa sin que nos dijéramos nada y desde ese día ninguno de los dos hemos hablado de lo que sucedió, yo me siento apenada con él y no he tocado el tema para nada; entonces, esa situación que ha pasado me hace dudar de el amor que siente por mi, porque mi novio antes de que anduviera conmigo, era novio de una amiga mía y ella varias veces me platicó que hicieron el amor, así que si con ella lo hacia y conmigo no ha querido hacerlo, eso me hace suponer que no esta seguro del amor que siente por mi.
Yo le mencioné: No se que decirte, pero, creo que estas confundiendo una cosa con otra, porque el hecho de que tu novio haya tenido sexo con tu amiga no significa que a ella la haya querido y a ti no, por lo que me platicas más bien puede ser que él este muy enamorado de ti, que le gustes mucho y que en el momento que te quiso hacer el amor se puso nervioso y ya no pudo, posiblemente eso pasó, creo que debes platicar con el, quítate esa vergüenza, dale confianza, ayúdalo y dale tiempo.
Fabiola me preguntó: ¿Pero como puedo ayudarlo? Yo le mencioné: Hay muchas formas, en el momento en que lo estén intentando hacer acarícialo, hazlo que se relaje y que pierda el miedo, porque creo que eso es lo que pasa, tiene temor de que las cosas no le salgan bien, entonces dale confianza. Fabiola me dijo: Mmm, creo que será difícil, porque yo también me pongo muy nerviosa, pero bueno, si se llega a dar el momento intentaré hacer lo que me dices.
Yo le mencione: A veces cuando los hombres estamos demasiado presionados en el momento de hacer el amor con una chica, puede suceder que no tengamos erección, los nervios nos traicionan, entonces ahí necesitamos relajarnos y tranquilizarnos, si eso es lo que le está pasando a tu novio tu ayúdalo, no lo presiones. Fabiola me preguntó: ¿A ti te ha pasado eso? Yo le contesté: Mmm, creo que si, alguna vez. Ella me volvió a preguntar: ¿Y que fue lo que hiciste cuando te sucedió? Yo le respondí: Nada, solo hice lo que te acabo de decir, me relajé y las cosas se solucionaron.
Fabiola me mencionó: Pienso que la que debería de tener temor soy yo y no mi novio que ya ha hecho el amor varias veces ¿No lo crees? Yo le pregunté: ¿Tienes miedo de hacer el amor? Ella me respondió: Bueno, creo que siempre se le tiene un poco de temor a lo desconocido, más que miedo creo que en esa ocasión en que lo iba ha hacer me puse nerviosa, ¿A ti no te dio miedo hacerlo por primera vez? Yo le respondí: Un poco. Ella me preguntó: ¿Y en tu primera vez fue cuando te sucedió lo que me dijiste de tu falta de erección? Yo le respondí: No, fue en otra ocasión, en mi primera vez mí pene se puso erecto en cuestión de segundos, en realidad casi siempre mi miembro se pone erecto con mucha facilidad, con decirte que en este momento con la simple platica que tenemos ya tengo una erección.
Al decirle eso noté como Fabiola que estaba volteada mirándome, sonrió un poco y agachó su cara: eso que le acababa de decir fue algo que simplemente se me ocurrió aunque en el momento de decírselo me arrepentí porque quizás Fabiola se molestaría por ello, nos quedamos callados por
unos segundos, la verdad no sabía con que platica seguir, entonces Fabiola me mencionó: ¿Exageras un poco, no lo crees? Yo le pregunté que porque me decía eso, ella me dijo: No creo que por solo tener esta plática tú ya tengas una erección. Lo que me acababa de decir Fabiola ya me dio un poco de más confianza para seguir con esa conversación y entonces le dije: Aunque no me creas así es. Fabiola volteándome a ver con una voz un tanto bajita me preguntó: ¿Y que sientes cuando tienes una erección? Yo le contesté: Se siente bien.
Luego Fabiola me dijo: ¿Y en realidad crees que ese haya sido el problema de mi novio? Yo le contesté: Creo que si, aunque tu debiste de haberte dado cuenta si su miembro estaba erecto o no ¿Si te fijaste en ello? Fabiola me respondió: Mmm, te digo que estaba nerviosa y no puedo saberlo, me daba pena estarme fijando, aunque deseaba estar con él me daba mucha pena el saber que estaba desnudo ahí junto a mí. Yo ya entrado en esa plática le pregunté: ¿Y tú no estabas desnuda? Ella me respondió: No, bueno, más bien a medias, aunque el me lo pidió yo no quise desnudarme por completo, en realidad me comporté muy tonta en ese momento.
Le pregunté: No te entiendo muy bien, porque me acabas de decir que tu fuiste la de la iniciativa para que tu novio y tu hicieran el amor, entonces cual fue la razón por la que no te desnudaste por completo, quizás eso fue lo que hizo sentir mal a tu novio, a lo mejor pensó que tu ya no querías hacerlo. Fabiola me respondió: Si, ya se que yo era la que quería, pero es que en el momento me dio pena hacerlo ¡no es tan fácil desnudarse delante de alguien¡ Yo le dije: Mmm, yo no le veo mucha dificultad. Fabiola me preguntó: ¿Tú te puedes desnudar con facilidad ante alguien? Yo le respondí: Sí, siempre y cuando a esa persona me guste.
Guardamos silencio por otros instantes hasta que Fabiola me mencionó: Sigo sin creer lo que me dijiste hace un momento. Yo le pregunté: ¿A que te refieres? Ella me mencionó: A lo que me dijiste con respeto a que por esta plática tenías una erección. Yo le respondí: Créelo porque es cierto. Fabiola me mencionó: De verdad no te creo. Yo le dije entonces: Lastima que no puedo demostrártelo, porque la única forma de hacerlo sería que tú lo vieras con tus propios ojos. Ella me preguntó con una sonrisa nerviosa pintada en su cara: ¿Te atreverías ha mostrármelo? Yo le contesté: Creo que si, no veo porque no lo podría hacer. Ella me mencionó: No te creo. Entonces yo sin pensarlo dos veces comencé a desabrocharme el cinturón y luego el pantalón, Fabiola seguía sentada ahí junto a mí en el mismo sillón de la sala y solo reía nerviosamente al ver lo que yo en ese momento hacía.
En cuestión de segundos jale mi pantalón y mi bóxer, mi pene saltó de inmediato, estaba completamente erecto, no era mentira lo que le había dicho a Fabiola, y en realidad la erección que mi miembro tenía no se debía a la platica que estábamos teniendo, sino más bien por el hecho de estar ahí junto a Fabiola, me gustaba tanto esa chica que con su sola presencia me era suficiente para tener una erección, quedé sentado ahí junto a Fabiola con mi miembro afuera y mi pantalón junto con mi bóxer a medios muslos, ella seguía riendo muy nerviosamente y viéndome de reojo me dijo: Te atreviste, no lo puedo creer, estas bien loco. Yo le dije: Tú fuiste la que me retaste. Ella me mencionó: Solo era una broma, ahora si que ya me pusiste nerviosa y apenada. Yo le mencioné: Tranquila, no pasa nada, deja de tener miedo de desnudarte o ver desnudo a alguien, piensa que nuestros genitales son como cualquier otra parte de nuestro cuerpo. Fabiola me respondió: Es fácil decirlo, pero no dejo de sentir nervios.
Nos quedamos callados unos segundos, en la cara de Fabiola seguía pintada esa sonrisa tensa que desde hacia un momento tenía, no volteaba a verme, miraba hacia el frente, entonces le dije: Bueno, si ya me atreví a bajarme los pantalones por lo menos voltea a verme. Fabiola me contestó: Haayy, eres un verdadero loco, no puedo hacer eso, me muero de la pena. Yo le insistí: Ándale, sólo voltea un poquito, con eso nada te va a pasar. Fabiola me mencionó: Eres un atrevido, ya me pusiste muy nerviosa, pero, está bien, te seguiré el juego. Y al decirme eso volteo lentamente a mi
rarme, noté como casi de inmediato clavó su vista en mi miembro el cual apuntaba hacia el techo, luego de unos instantes dirigió su mirada a mis ojos y me dijo: Ya lo vi ¿Ahora si ya estas conforme? Yo le contesté: Esta bien, aunque si quieres puedes tocarlo un poco. Fabiola me mencionó: Nooo, como crees. Yo le dije: Ándale, no tengas miedo, solo tócalo un poco, verás que no pasa nada.
Sin yo insistirle más, Fabiola, viéndome a la cara, medio riéndose y completamente ruborizada del rostro, fue dirigiendo lentamente una de sus manos a mi miembro hasta que la puso encima de él, y en ese momento me dijo: ¡Yo no se porque te hago caso¡ En cuanto su mano hizo contacto con mi pene su mirada la dirigió a mi pito, me comenzó a acariciar suavemente mi miembro, no me lo apretaba sino que la palma de su mano la pasaba suave y lentamente por todo el contorno de mi falo, entonces yo le pregunté: ¿Se te hace desagradable tocarlo? Ella con vocecita suave y apagada me contestó que no, su mirada no la quitaba de mi pene, entonces le dije: Cierra tu puño en mi miembro y así acarícialo. Ella lo hizo, cerró su mano suavemente en mi pito y comenzó a subirla y bajarla despacio, después de unos instantes volteo su cara hacia mi rostro y me preguntó: ¿No te lastimo? Yo le dije que no, que de esa forma me gustaba.
Fabiola siguió masturbándome lenta y delicadamente, su puño lo tenía cerrado en la parte media del tronco de mi pene, con el movimiento de su mano la piel de mi prepucio paulatinamente fue descendiendo dejando libre la cabeza brillante y palpitante de mi falo, al observar Fabiola que la cabeza de mi pito emergía ella me preguntó con su vocecita apagada: ¿Por qué se te hace así? Yo le explique que era algo natural, ella sin dejarme de masturbar me preguntó si me dolía, yo le mencioné que no, que todo lo contrario. Ella me hacia esas preguntas sin dejar de observar mi pito.
Aunque Fabiola en ese momento en que me masturbaba se encontraba sentada en el mismo sillón que yo, no estaba pegada a mí, de hecho su brazo izquierdo lo tenía un tanto estirado para alcanzar mi pene, por lo que yo le dije que se arrimara más a mi, ella sin replicar nada me hizo caso, quedó pegadita a mi cuerpo, yo volteé mi cara hacia Fabiola y con una de mis manos hice que ella volteara igualmente su rostro hacia mi, quedamos cara a cara y sin pensarlo mucho planté mis labios en los suyos, Fabiola no me replico absolutamente nada, noté como ella en el transcurso de ese beso fue cerrando sus parpados y abriendo un poco su boca respondiendo con sus labios a ese beso candente que le comencé a dar, al mismo tiempo soltó mi pene con su mano izquierda y ahora lo tomó con su puño derecho siguiendo con esa masturbación lenta y rica que me estaba haciendo, movió sus nalguitas y espalda un poco de tal forma que quedó en el sillón un tanto de lado bien pegada a mi.
Ese día hacia demasiado calor y Fabiola contrario a lo que comúnmente pasaba no llevaba puesta ropa entallada, sino que tenía un vestido sin mangas de tela delgada un tanto holgado de color blanco, ese vestido era algo escotado ya que dejaba ver una buena parte del comienzo de sus senos, el vestido era de una sola pieza desde sus hombros hasta sus rodillas, estaba abotonado desde sus senos hasta la mitad de sus muslos y ahí tenía una abertura que caía hasta un poquito debajo de sus rodillas, aunque era un vestido no muy pegado, le quedaba muy bien, de hecho durante todo ese día para mi gusto con ese vestido se veía elegante y sexy, traía puestas unas lindas zapatillas negras de tiras con un tacón alto y ancho y unas medias transparentes de color negro. Sentada junto a mi siguió masturbándome al mismo tiempo que proseguíamos con ese beso que nos estábamos dando, los labios carnosos de Fabiola se movían en mi boca de forma verdaderamente rica, se notaba que ella sabía besar muy bien, sentía en mi boca el sabor de su saliva, no era un beso fogoso, más bien era un beso rico y tierno, ella casi todo el tiempo mantuvo sus parpados cerrados, después separamos nuestras bocas y nos quedamos callados, la expresión de risa un tanto nerviosa que Fabiola en su rostro tenía antes de que nos besáramos, ahora la había cambiado a una expresión de tranquilidad, después de ese beso se notaba relajada, seguimos sin decirnos nada, ella recargó su cabeza entre mi hombro y mi pecho y dirigió su mirada hacia mi pene, observando como su mano sin cesar subía y
bajaba lentamente sobre mi falo.
Yo le acaricié su pelo suavemente, luego bajé mi mano para acariciarle su hombro, podía tocar sin ningún problema la piel de su hombro ya que su vestido no tenía mangas, bajé más mi mano por atrás de su espalda acariciándole su costado y luego su cintura, al estarle tocando en su cintura podía sentir el contorno de sus pantaletas ya que la tela de su vestido era delgada, ella seguía con su cabeza y parte de su espalda recargada en mi hombro y pecho, estaba un poquito inclinada hacia el frente, le pregunté si le gustaba que yo la estuviera acariciando.
Ella con un sonido suave de su boca me indicó que sí; entonces le dije que volteara su cara hacia mi porque deseaba volverla a besar, ella sin contradecirme me hizo caso, levantó su cabeza de mi hombro y dirigí su rostro hacia el mió volviéndonos a dar un beso tierno, el cual se fue haciendo al transcurrir los segundos más y más apasionado, en esta ocasión nuestras lenguas entraron en contacto primero de forma tímida pero luego de una manera más candente, parecía como si quisieran cambiarse de una boca a la otra, ella no paraba de mover su mano sobre mi pene, y con ese beso su movimiento de sube y baja lo fue haciendo un poco más rápido, al mismo tiempo que sentí que su puño lo apretaba aún más en mi miembro.
En ese beso apasionado que nos dábamos me di cuenta que Fabiola se hizo un poco más de lado de lo que de por si ya estaba pegándose aún más a mi, podía sentir perfectamente bien como sus senos los presionaba contra parte de mi pecho y mi hombro, sin parar de mover su puño en mi miembro y sus labios y lengua sobre mi boca, me di cuenta que Fabiola era un tanto apasionada, llegó el momento en que soltó mi pene y sin dejar de besarnos se hincó en el sillón ahí a un lado mío, tomó mi rostro con sus dos manos dándole caricias a mis pómulos y a mi cabeza y seguimos besándonos amorosamente, hasta que después de un largo rato separamos nuestras bocas, yo le dije que besaba muy rico y ella me contestó que yo también, los dos reímos un poco, ella se volvió a sentar en el sillón como momentos antes estaba, se acomodó su vestido porque con los movimientos se le había subido un poco y los dos nos mantuvimos callados durante unos instantes.
Yo quedé ahí sentado con mi pene bien erecto, le volví a decir a Fabiola que se acercara junto a mi, ella se arrimó en el sillón quedando bien pegadita a mi costado, pasé mi brazo sobre su hombro y se lo empecé a acariciar suavemente y ella recargo su cabeza en mi pecho inclinándose un poco hacia el frente, en esa posición su mirada quedó dirigida hacia mi pene, le pregunté que si le había gustado tocarme, ella me respondió en voz bajita que sí, en ese momento sin yo pedírselo volvió a estirar una de sus manos y comenzó de nuevo a acariciar mi pene, ahora pasando la palma de su mano sobre la cabeza de mi falo, el toque de su mano sobre esa parte de mi pito me hizo estremecer, de mi boca salieron algunos sonidos de placer, elle me preguntó tímidamente que si eso me gustaba, a lo cual yo le respondí que me fascinaba, Fabiola siguió acariciándome con sus dedos suavemente todo el contorno de la cabeza de mi miembro.
Luego sin yo pensarlo mucho le pregunté que si le quería dar un beso a mi pene, escuché que ella rió un poco y se quedó callada sin contestarme nada, yo le pregunté que por que no me contestaba, ella volvió a sonreír y me dijo: ¡Me ponen nerviosa tus ocurrencias¡ Nos volvimos a quedar callados, ella siguió acariciándome el pene, pasando sus dedos muy suavemente por encima de la cabeza del mismo y luego bajaba su puño al tronco de mi miembro masturbándome durante algunos segundos, esos dos movimientos los estuvo alternando durante un rato, yo seguí acariciándole su hombro y de nueva cuenta con mi brazo atrás de su espalda fui bajando mi mano hacia su costado sintiendo la parte lateral de uno de sus senos, seguí bajando mi mano aún más pasándola por su abdomen, volví a sentir el contorno de la tela de sus pantaletas, ya para ese momento estaba que me moría de la excitación, hubiera querido en ese instante desnudarla y penetrarla sin preámbulo alguno, sin embargo traté de conservar la calma ya que sabía que eso no era lo correcto.
Ella siguió co
n los movimientos de su mano sobre mi pito, al llegar mi mano a su cintura le estuve acariciando la misma, como estaba un poco de ladito empecé a acariciarle una de sus nalgas, pensé que ahí podía reclamarme algo, pero no fue así, ella se quedó callada, así que yo con más confianza seguí haciéndolo, la carne de su nalga que yo en ese momento le estaba tocando por encima de su vestido se sentía dura y firme; después le empecé a tocar uno de sus muslos y con mis dedos comencé a jalar la tela de su vestido hacia arriba, como era una tela delgada y suave con mucha facilidad se fue haciendo hacia arriba, Fabiola riendo nerviosamente con voz bajita me dijo: Noo, no hagas eso ¿Hasta donde quieres llegar? Yo no le contesté, su vestido había quedado a la mitad de sus muslos, entonces sin preguntarle nada metí mi mano debajo de su vestido y proseguí con las caricias de su muslo, entre mi mano y la piel de su muslo solo nos dividía la tela delgada de sus medias.
Fabiola no me dijo nada, y seguía acariciándome mi pene de forma lenta y rica, adentro de su vestida fui deslizando mi mano sobre su muslo hasta que sentí la costura de sus pantaletas, de forma delicada fui metiendo mi mano por en medio de sus piernas para poder llegar a su conchita, sentí entonces como ella abrió un poquito sus piernas para poderme permitir llegar a su vagina, ahí en medio de sus piernas se sentía muy caliente, con uno de mis dedos acariciaba lo que podía de su entrepierna, el contacto obviamente no era directo porque me lo impedían sus pantaletas y principalmente sus medias. Llegó el momento en que me desesperé por no poder sentir y acariciar bien su conchita por culpa de la tela de sus medias, así que con mis propios dedos imprimí algo de fuerza y rompí sus medias en la parte de en medio de sus piernas, no fue tan difícil porque la tela era delgada y frágil. Fabiola replico un poco, enderezó su cabeza de ahí donde la tenía recargada en mi pecho y volteándome a ver me dijo en tono suave: ¡Que malo eres¡ me rompiste mis medias. Yo le dije: Perdóname mamita, es que quería tocarte y eso me lo estaba impidiendo. Ella volvió a recargar su cabeza en mi pecho. Mi mano yo no la había sacado de debajo de su vestido, aunque en el momento de su leve reclamo había dejado de acariciarle su conchita, entonces, después de lo que nos dijimos seguí con mi tarea de tocarle y acariciarle su pepita, con mis dedos abrí un poco más el orificio que ya le había hecho en sus medias, Fabiola ya no me dijo nada, entonces, pude introducir perfectamente y sin problema alguno dos de mis dedos, los cuales de inmediato hicieron contacto con la tela de sus pantaletas.
Se sentían unas pantaletas de tela delgada y suave, comencé entonces a acariciarle su vagina por encima de ellas, al mismo tiempo que Fabiola igualmente siguió masturbándome lentamente y pasando en momentos sus dedos por la cabeza de mi miembro, al estarla tocando pude percibir que Fabiola tenía una buena cantidad de vello púbico ya que esa zona se sentía bien acolchonadita, fui moviendo delicadamente mis dedos sobre sus pantaletas y por lo delgado de la tela de las mismas comencé a sentir sin problema alguno el contorno de sus labios vaginales, mis dedos fueron recorriendo lentamente esos labios de su conchita y me di cuenta que Fabiola abrió todavía un poquito más sus piernas, lo que me dio a entender que le gustaba lo que le hacía.
Seguí con esas caricias por encima de sus pantaletas, ella no me decía nada, entonces yo le pregunté si le gustaba lo que le estaba haciendo, ella con un simple sonido de su boca me dio a entender que sí, poco a poco fui sintiendo como las pantaletas de Fabiola se fueron humedeciendo y escuche también al poco rato de estarla tocando que ella empezó a dar unos leves gemiditos apenas perceptibles, sus piernas las movía un poco, las cerraba lentamente atrapando mi mano y luego las volvía a separar.
Llegó el momento en que uno de mis dedos lo introduje por un borde de sus calzoncitos y por primera vez toqué directamente su vagina, primero palpé sus vellitos los cuales se notaba que había en una muy buena cantidad, luego moví más mi dedo hasta tocar sus labios vaginales, los vellitos que ahí tenía se sentían húmedos, comencé a acariciarle su panochita en la cual se sentía también mucha humedad, Fabiola seguía sin decirme ni reclamarme nada, y desde el momento en que la toqué d
irectamente en su panochita, escuché como sus apenas perceptibles gemidos que un momento antes estaba dando se convirtieron en pujidos un poco más fuertes.
Mi dedo resbalaba sin problema alguno por todo el contorno de sus labios vaginales debido a la humedad que en ellos había, estuve pasándole mi dedo en ese lugar por un rato, luego lo subí un poco y comencé a tocarle y presionarle suavemente su clítoris, se sentía un clítoris pequeño, en cuento lo toqué Fabiola dio varios gemidos más fuertes, sus piernas las abrió aún mas y sentí como su mano la apretó a mi miembro, en ese momento perdió un poco el ritmo de sube y baja que tenía con su mano en mi pene, de hecho solo me estaba dando apretoncitos cada vez que le presionaba delicadamente su clítoris.
Estuvimos así un rato con un dedo le presionaba y rozaba delicadamente su clítoris y con otro de mis dedos le acariciaba sus húmedos labios vaginales, sus gemidos ya eran muy claros, hasta que llegó el momento en que cerró y apretó muy fuerte sus piernas atrapando con ello a mi mano y entre gemiditos y risas me dijo: ¡Haayy, siento cosquillas, ya no me hagas así¡. Yo ya no pude mover mis dedos en su vagina porque con sus propias piernas cerradas me lo impidió. Fabiola en ningún momento soltó mi pene, aunque en ese instante solo tenía su puño cerrado en él sin moverlo.
Yo saqué mi mano de entre sus piernas, la tomé de su rostro y de nueva cuenta la besé en la boca, ella soltó mi pene y me abrazó suavemente, ese beso fue muy fogoso; ambos nos acariciamos tiernamente, hasta que de momento bajo una de sus manos y volvió a tomar mi pene dándole apretoncitos y jalones suaves, seguimos besándonos así por un buen rato, cuando separamos nuestras bocas ella muy sería con sus ojitos todavía un poco cerrados sin decirme absolutamente nada, se hincó en el sillón ahí a un lado mío y poco a poco fue bajando su cabeza dirigiendo su boca hacia mi pene, con su mano me empujó suavemente de mi pecho para que recargara mi espalda en el respaldo del sillón y al llegar su boca a mi pito sin preámbulo alguno se lo introdujo en su boca.
Primero comenzó a meter y sacar muy despacio en su boca la cabeza de mi miembro, lo hacia de forma dócil y lenta, era la sensación más hermosa del mundo el sentir sus labios carnosos subiendo y bajando lentamente sobre la punta de mi falo, yo le acariciaba su pelo al mismo tiempo que empecé a hacer ruidos de placer con mi boca, con una de sus manos me tenía agarrado el pene de su parte media, me di cuenta que cada vez la mano con la que me tenía agarrado de mi miembro la fue bajando sobre el tronco del mismo más y más, al tiempo que su boca iba succionando más porción de mi pene, prácticamente la mitad de mi miembro estaba entrando y saliendo de la boca de Fabiola, se oía un chasquido que ella hacia con su boca en el mete y saca de mi miembro producto de su saliva, era un sonido como si se estuviera devorando algo, yo estaba más que excitado, tratando al máximo de retener mi eyaculación, cosa que realmente me estaba costando mucho trabajo.
Fabiola siguió chupando y chupando, pasó de ser una mamada lenta a una ya con un poco de más velocidad, su mano sobre mi pene la fue bajando dejándola prácticamente sobre mis testículos y su boca casi engullía por completo mi pene, era increíble lo que le cabía, después de unos cinco minutos de estar así yo ya no aguantaba las ganas de eyacular, esa mamada era fantástica y Fabiola no paraba, hasta que le dije: Mi amor, dame un besito también abajo ¿Quieres?
Ella en ese momento detuvo el mete y saca de mi falo en su boca, aunque cuando se detuvo se quedó con la mitad de mi pene adentro, luego poco a poco fue retirando mi miembro de su boca, al sacarlo por completo un hilo grueso de semen y saliva se estiro de la cabeza de mi pito a sus labios, ella al ver esto sonrió y se lo quitó con una de sus manos, con su brazo se limpió sus labios, se enderezó un poquito y mirándome a mi cara me dijo: No entiendo ¿Dónde quieres que te bese? Yo le contesté: Acá mi amor. Al mismo tiempo que con una de mis manos le señalaba mis testículos.
Fabiola volvió a sonreír, ella estaba completamente ruborizada de su cara, a pesar de su piel morena se le notaba mucho ese rubor, principalmente en sus mejillas, bajo de nueva cuenta su cabeza hacia mi miembro y con
una de sus manos hizo hacia un lado mi pene y plantó sus labios en mis testículos, los cuales debido al fuerte calor que ese día hacía estaban más grandes de lo común, comenzó a pasar lentamente su lengua por ellos, la sensación era muy rica, luego se engulló uno en su boca, lo hizo de una forma intensa lo cual provocó que me doliera un poco, ella se dio cuenta porque yo hice un sonido de dolor, entonces separó su boca de ahí y me preguntó si me había lastimado; yo le contesté que me había dolido un poquito que lo hiciera de una forma más suave, ella me dijo que la disculpara, la acaricié de su cabeza y le dije que continuara por favor, mencionándole la forma como lo podía hacer, volvió a bajar su cabeza su lengua lamía mis testículos, ya no se los engulló en su boca, solo pasaba su lengüita por ellos, haciéndome que sintiera el cielo.
Su mano la movía un poquito sobre mi pene al mismo tiempo que su lengua recorría cada centímetro de la piel de mis testículos; era muy excitante ver a Fabiola hincada en el sillón ahí junto a mi, estiré una de mis manos y comencé a acariciarle su espalda y luego la moví mas y empecé a acariciarle sus nalgas redondas y exuberantes, el vestido de tela delgada y lisa que ese día llevaba puesto hacían que mi mano se pudiera deslizar en todo ese trasero, sintiéndole perfectamente la división de esas preciosas nalguitas, sin que yo se lo pidiera dejó de chuparme mis testículos y volvió a meterse mi pene en su boca, y ahora lo que hacía era mamarlo durante algunos segundos en forma lenta y luego se lo sacaba y le daba lamidas con su lengua en la cabeza de mi pene, masajeándome al mismo tiempo de forma muy suave mis testículos con una de sus manos.
Yo en ese momento seguí acariciándole sus grandes glúteos, y al ver que ella no me reclamaba absolutamente nada fui jalando con mi mano su vestido dejándoselo arremangado en su espalda, entonces seguí acariciándole sus nalgas por encima de sus medias, luego metí mi mano por debajo de esas delgadas medias, pude tener contacto directo con la carne de sus nalgas, se sentía una carne muy lisita, parecía como si estuviera tocando algo de porcelana, su piel estaba caliente como si tuviera fiebre, noté que las pantaletas que traía puestas eran una especia de tanga, ya que en la parte de sus nalgas solo se sentía una porción de tela que prácticamente la tenía metida en la unión de sus grandes nalgas; ella siguió chupando y lamiendo mi pene, parecía como si se lo hubiera querido comer, aquella timidez que Fabiola tenía en un principio cuando me comenzó a chupar el miembro, para ese momento ya había desaparecido por completo; yo seguía acariciándole sus hermosos, grandes y lisitos glúteos.
Con uno de mis dedos fui despegando la porción delgada de tela de sus pantaletas que tenía metida en la unión de sus nalgas, y luego con ese mismo dedo fui hurgándole sus labios vaginales, los cuales estaban empapados, ella ahí hincada cuando sintió esto me di cuenta que paró más sus nalguitas como para darme un mayor acceso a su vagina, con mi dedo recorría toda su porción vaginal desde el comienzo de la misma hasta su clítoris, incluso pasaba yo mi dedo en su orificio anal dándole ahí con la punta de mi dedo piquetitos, ella no me reclamó nada, sino que por el contrario, al cabo de unos segundos de estarle tocando ahí comenzó a emitir ciertos gemidos y con mayor fuerza siguió mamando mi pene, para ese momento ya no le daba lengüetazos en el mismo, sino que sólo me la estaba mamando, metiendo y sacando mi miembro de su boca a una buena velocidad y con una de sus manos me sobaba mis testículos.
Yo seguí dándole leves piquetes en su ano con mi dedo pulgar y con mi dedo medio le recorría toda su mojada vagina, la excitación en mi era a tope, mi eyaculación no la aguantaba más, quería detenerla pero ya no podía, cuando sentí que mi semen estaba por salir quité mi mano de su trasero y tomándola de la cabeza le hice saber a Fabiola que ya iba a eyacular, ella sacó mi miembro de su boca, quitó mi mano de mis testículos y se enderezó un poco desconcertada y sin saber que hacer, fue una sensación extraña el que me dejara de tocar en el momento en que estaba a punto de eyacular, entonces yo de inmediato le dije: Mi amor, no
me dejes así, hazme terminar por favor. Al mismo tiempo que yo pasé una de mis manos a mi miembro para hacerme terminar yo mismo ya que mi semen estaba prácticamente en la punta de mi pene, ella al ver eso de inmediato se agachó un poquito y puso una de sus manos sobre mi pinga comenzándola a mover junto con la mía.
Al yo observar eso quité mi mano dejando solo la de ella, a las tres o cuatro subidas y bajadas de la mano de Fabiola sobre mi pene comencé a eyacular, los primeros chorros de mi semen salieron a una fuerte velocidad y como Fabiola estaba pegadita a mi le salpicaron su cara y su vestido en la parte de sus senos, ella al darse cuenta que mi semen la estaba ensuciando de inmediato soltó mi pene, dejándome a la mitad de mi eyaculación, todo fue muy rápido, yo mismo con una de mis manos me hice terminar por completo, Fabiola ya ni atención puso a eso, con su mano se quitó de inmediato el semen que le había caído en su cara y luego observó la parte de su vestido donde le habían caído algunos chorros de mi eyaculación, yo terminé por completo y al voltearla a ver le dije: Mi amor, me dejaste a medias. Ella me mencionó con su vocecita suave: Es que me ensuciaste, mira. Enseñándome la parte de su vestido que le había ensuciado, me levanté, me di cuenta que yo también estaba todo sucio de mi propio semen el cual había caído en parte de mi abdomen, me quite por completo mi bóxer y mi pantalón los cuales estaban a mitad de mis piernas, fui al baño por un rollo de papel sanitario, lo llevé a la sala y le di a Fabiola una buena porción para que se limpiara.
Yo también me limpié mientras que Fabiola al estarse tratando de limpiar su vestido me dijo: Ya no tiene caso, la tela de mi vestido ya absorbió lo que le cayó, Yo le dije que me disculpara que no había sido mi intención ensuciarla, ella terminó diciéndome que de ninguno de los dos había sido la culpa, luego Fabiola continuó diciéndome: Esto que me echaste hule muy extraño. Yo le dije: Mmm, Sí, hule a semen ¿Nunca lo habías olido? Ella volteó a verme y con una sonrisita pintada en su cara me dijo que no. Ella terminó por tirar al piso el trozo de papel con el que estaba tratando de limpiar su vestido y se sentó en el sillón en donde momentos antes estábamos; yo me encontraba parado ahí frente a ella sin pantalón ni bóxer, solo con mi playera y mis zapatos puestos.
Al igual que ella me senté en el mismo sillón, voltee a verla, ella miraba hacia el frente, entonces le dije: Fabiola, esto fue increíble. Ella con su vista clavada al frente sin voltearme a ver me dijo: Los dos estamos bien locos, no se porque hicimos esto. Yo le pregunté: ¿Te arrepientes? Ella me contestó: No, pero estoy muy apenada contigo. Yo le dije: No te preocupes, para mí los besos y caricias que me regalaste fueron increíbles. Luego le pregunté: ¿Fue desagradable para ti hacerme sexo oral? Ella sonriendo tímidamente me dijo: No, creo que no. Yo me quedé callado por unos instantes y luego le pregunté: ¿No lo habías hecho antes así? Fabiola me contestó que no. Yo lo dije: ¿Nadie te lo había pedido? Ella me contestó: Mmm, sí, pero yo nunca lo había querido hacer.
C O N T I N U A R A
Autor: libelulanegra34 libelulanegra34 (arroba) hotmail.com |