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UN HOGAR COMPLETO XV - Rosaura se Hace Mujer y se va. Segunda parte.

UN HOGAR COMPLETO XV Rosaura se Hace Mujer y se va. Segunda parte.

Sigo contando de cómo mi segunda criada, Rosaura, perdió la virginidad con su jefe.

Cuando amaneció el día siguiente, me desperté con la sensación deliciosa de mi nueva amante mamando su tesoro, o sea mi pinga. Al verme despierto, me dijo:

"Vagabundo, son las ocho de la mañana, levántese, ya hice el desayuno y tengo hambre", y saltó de la cama. Cuando llegué al desayunador ya estaban las tostadas y el gallo pinto listos y servidos, ella se había puesto una remera de la Liga (un equipo de fútbol), que le habían regalado; yo inmediatamente pegué el grito al cielo "Noooo, mija, hoy es día de andar en cueros, así que se me quita la camiseta de ese equipo de mierda (yo soy saprissista y no aguanto viejas lingüistas), a lo sumo se deja la tanguita que se le ve muy bien". "Huy que dicha, porque yo siempre quise sentir lo que era andar desnuda por toda la casa", dijo quitándose la ropa. Apenas terminábamos de desayunar cuando sonó el teléfono, era la madre de ella que llamaba para confirmar que Rosaura no iba a ir al pueblo, cuando Rosaura le dijo que no, entonces la señora le pidió un favor semi urgente, que comprara unos asuntos y se los pusiera en el autobús del pueblo esa misma mañana.

Al regresar a la cocina me explicó el caso, a mi me pareció que lo más prudente era acompañarla al centro de la ciudad. Ella se puso de nuevo el tanga rojo, y un vestido corto veraniego, porque el día pintaba caluroso, y nos pusimos en camino; cuando íbamos por la autopista del oeste no pude resistir la tentación de empezar a tocarle las rodillas, bajando hasta la parte interior de sus piernas. Ella se reía y decía "quédese quieto, ¡templado!", y se quitó el cinturón de seguridad, se aseguró que la puerta de la camioneta estuviera bien cerrada y se sentó recostada en la puerta, de frente a mi, y abriendo sus piernas empezó a tocarse lascivamente su vagina y sus pechos; "¿esto es lo que quiere tocar ahh?... ¡olvídate, esto es mío, tu solo puedes mirar...!", dijo esto mientras continuaba tocándose, ahora en serio; por dicha el carro tiene los vidrios oscurecidos y nadie la podía ver, en medio de la autopista. "mhmhmh... siii que rico me mamaste anoche, y me culeaste toda... de solo acordarme me mojo toda, mira como estoy", y yo quité la vista de la autopista para ver que ya tenía la tanga corrida y me acercaba sus dedos llenos de jugos a mi cara, para que pudiera ver lo excitada que estaba.

Así continuó masturbándose como posesa, hasta que llegamos al centro, donde, poco antes de parquear tuvo un orgasmo gracias a su masturbación; yo, en cambio, me había quedado con una erección tremenda, y sin nada que poder hacer porque ya estábamos entrando al parqueo. Cuando se bajó estaba como si nada hubiera pasado.

Hicimos todas las vueltas del favor que había que hacerle a su madre, y en menos de una hora ya íbamos de vuelta, donde ella empezó con el mismo juego, solo que esta vez se soltó el vestido para que sus senos quedaran expuestos a sus masajes lascivos. No logró el orgasmo porque encontramos mucho menos tráfico de regreso a casa; así, cuando yo bajé del carro ella ya estaba bajando con el vestido en la mano y solo su tanguita puesta. Ni que decir que mi miembro seguía duro como un riel.

Apenas cruzar la puerta ella corrió a la piscina y saltó a ella de una vez, yo me desnudé y la acompañé en tan refrescante lugar. Estuvimos jugando como chiquillos por media hora, hasta que ella se acercó y me agarró la mano, me la puso en su culo, y me dijo libidinosa "vamos a tu cuarto y me rompes el culo, amor". No hay respuesta alguna a una frase de ese tipo, simplemente salí de la piscina con el agua chorreando de mi pinga que ya se estaba poniendo media dura, dejé que ella caminara delante de mí con ese andar de venada en celo que tiene esta pelirroja cuando anda descalza; "déjame verte el culo mi amor, me muero por rompértelo" dije morbosamente, a lo que ella, se detuvo en media cocina, frente a la entrada de su habitación, se agachó y se quitó la tanga, y tirándola a través de la puerta hacia su cuarto me dijo "Ok, míralo con gusto, porque es tuyo; ya te dije, soy tu putita, ¿no te da vergüe


nza comerte un culito jovencito? sátiro..." "no, la verdad es que me encanta, y aquí la puta sos vos, yo solo me dejo usar sexualmente por vos... jaja"

Al llegar a mi habitación sentenció "Quiero hacerlo con paciencia, quiero aprender cómo se hace, quiero que me rompas el culito de a poco, quiero estirar la sensación todo lo que pueda, me gustaría verlo, pero no hay forma" me dijo mientras entraba a la habitación y se sentaba con las piernas cruzadas en la cama. "bueno...", dije yo "si quieres te puedo mostrar un video que tengo en el que se ven todos los pasos del proceso, es más didáctico que porno, ¿quieres?". Ella lo pensó dos veces pero al final dijo "sabes qué, si, me parece la idea, pongámoslo". Así lo hicimos, y media hora después este había terminado, obviamente era didáctico, primero porque la chica del video no era una rubia tetona y segundo porque el tipo no tenía una verga de medio metro.

"Ok, entonces vamos paso a paso ¿no?", dijo, "si señorita, vamos poco a poco", dije yo pasando las yemas de los dedos por sus hombros y bajando hasta sus pechos chiquitos y duros, "mhmhm, que dicha que por fin me vas a meter esa pinga en mi culito, papacito"... "es tuya", le dije mientras seguía tocándola en el torso, los pechos y el estómago... "ahhh mhmhmh, siiii papito, sigue"; con mucha más paciencia que la noche anterior, acaricié ese cuerpo virginal, turgente y rebosante de juventud, pellizqué sus rosados pezones, apreté sus blancas y redondas nalgas, besé su piel suave como pétalo de rosa, la sentí excitarse poco a poco, mientras mis manos y mis labios jugaban con ese hermoso y delicado cuerpo pelirrojo.

Ella estaba de rodillas en la cama, con las piernas abiertas, sentada en sus talones y conmigo a sus espaldas, sus movimientos eran cada vez más sensuales, y cada vez más contribuía ella misma a levantar la excitación; como cuando mis labios llegaron a su nuca y cuello, inmediatamente ella reaccionó tocándose sus propios pechitos, apretándolos y con sus dedos mojados en mis propios labios se hacía masajes circulares en los pezones gimiendo como gata complacida. "siii... ¡sos un bruto, me tenés mojadísima...!" dijo con voz baja y ronca, yo acerqué mi boca a su oído y le dije... "!es que me calienta tanto tu culo, amor!" dije pasando mi lengua por su oreja, lo que al parecer le causó más placer que lo normal, porque inmediatamente se recostó en mi y bajando uno de sus brazos empezó a masturbarse abiertamente; "siiii papacito... estoy mojada... pruébame, me tenés toda mojada.... siii, así... déjame tocarme... tócame vos el culo, tócame el culo..." decía, al sacar sus dedos de la vagina y dármelos a probar.

Al escucharla pedirme eso, esperé a que volviera a masturbarse y me mojé los dedos con su saliva, procediendo a masajearle la entrada de su ano, presionando, pero sin meter los dedos. "Huyy si, en el culo...en el culo... dame dedo en el culo, mételo...", pero yo no quise meterlo, todavía quería masajearlo por otro ratito; luego de un minuto extendí mi brazo y tomé la crema para penetración anal, me puse un poco en la yema del dedo, y mientras le besaba el cuello, empecé a ponerle la crema en su huequito, con los mismos movimientos de hacía un momento, hasta que sentí que ya estaba bien lubricada le introduje el dedo en el culo.

Rosaura, al sentir la invasión anal, sacó el culo y aceleró los toqueteos en su clítoris, y empezó a levantarse y a bajarse rítmicamente, moviendo sus caderas adelante y atrás, sobre mi dedo; penetrándose ella misma en uno de los movimientos más sexys que me pueda imaginar, "ahhaghhhh que rico, hasta adentro, métalo todo, si hasta adentro, no pares que me vengo... deja que me vengaaaaa... ricooooooo en el culooooooo, siiiiiiii, siiiiiiii, que ricooooooooo" dijo cayendo de bruces y poniéndome el culo en pompa, perfecto para penetrarle el dedo aún más adentro; apenas lo metí, la escuché gemir con la almohada en la boca, y contracciones fortísimas se hicieron sentir en su esfínter. Había tenido un orgasmo.

Este segundo orgasmo de la mañana la dejó tendida de bruces en la cama, respirando fuerte y sollozando de placer; "gracias Mario.... de veras, estuvo delicioso....",

dijo sin levantar la cara de la almohada. Mientras tanto, yo aproveché el momento para traer el resto de instrumentos que íbamos a utilizar, los consoladores, y un tapón anal.

Cuando Rosaura levantó su cara de la almohada y vio el instrumental tendido en la cama sonrió con picardía, y haciendo una mohín dijo "¿seguimos, amorcito?". "!seguimos, muñequita!" repliqué, mientras la acostaba de espaldas, con una almohada bajo la cabeza y otra bajo la cadera, dándome un ángulo perfecto de penetración, y presentando en todo su esplendor su vagina de fuego, apenas cubierta de pelitos rojos, suavecitos. Yo me acosté frente a ella y procedí a encender el consolador pequeñito (de apenas unos cuantos centímetros de largo y media pulgada de ancho), jugando con la vibración en sus labios vaginales y el perineo, esperando que empezara a calentarse de nuevo, cosa que no tardó ni un minuto. Una vez que empezó a calentarse, yo posé mi lengua en su clítoris y la empecé a mover de forma circular, presionando el capullito con suavidad; esto la hizo calentarse aún más, y empezar a mover sensualmente las caderas, como masturbándose con mi lengua. "Huyy siiiiii, así papito, así.... páseme la lengüita en el chochito, cómaselo, es suyo papito..." decía como poseída por los espíritus de la lujuria; de una forma que solo una adolescente recién desvirgada podía hacerlo.

Momentos después incrementé la velocidad de la mamada, pero no mucho, no quería que estuviera exhausta de orgasmos al momento de penetrarla, sino más bien en el pico del deseo. "Siii, dame lengua... siiii... no pares..." gemía la moza. Cuando el momento se presentó propicio le empecé a poner el pequeño vibrador en la entrada del ano, presionando poco a poco; "que riiiicooo si, por el culo, dame por el culoooo..." fue su respuesta cuando el juguetito pequeño entró con facilidad en su ano, debido a que ya con el dedo había abierto camino previo. El juguete entraba hasta el fondo, y salía completamente, sin parar; la idea era que se acostumbrara a la sensación de penetración, y que le empezara a tomar el gusto, cosa que no tardó mucho, aumentando el volumen de sus gemidos y gritos, y empezando a tocarse y pellizcarse los pezones.

Cuando vi acercarse el nuevo orgasmo me detuve poco a poco, sacando el juguete de su culo y diciéndole "ahora si, agárrese las piernas y levánteme el culo, que vamos con el otro juguete". Ella puso cara de susto, porque sabía que ahora si empezaba la parte verdadera del asunto; pero pudo más la lujuria juvenil que el susto... "con cuidado Mario, con amor, usted es medio bruto, hágale con amor, ¿ok?", yo le sonreí y me apresté a empezar la desfloración anal de mi criada Rosaura, la pelirroja.

Encendí el vibrador, que medía como quince centímetros, por 3 de ancho y cuyo uso es ese mismo, abrir un poco el culo y acostumbrarlo a la penetración, y lo introduje en su vagina, dejándolo ahí para que se calentara (tampoco era cuestión de que se le resfriara el culo), mientras continuaba con la mamada de vagina. La sesión siguió a ese ritmo, hasta que volvió a calentar motores, en ese momento yo tomé el vibrador pequeño y se lo di a Rosaura, explicándole cómo se usaba sobre el clítoris, y le dije "ok, de acá en adelante usted se encarga de la vagina y yo me concentro en el culito, ¿ok?" ella no atinó a decir nada, solo asintió y respirando profundo empezó a jugar con su clítoris y el vibrador. "Huyy que bueno que esta estooo... siga Mario, siga".

Mientras ella se acostumbraba a la sensación del vibrador, yo llené el dildo grande con crema anal y lo puse en la entrada de su culo, procediento a empujar milímetro por milímetro, "ayyy dueleeeeeee... dale, no me hagas casoo, ayyyyy que ricooo, puta esta vara dueleee.... dame por el culo, partímelo... venga...", definitivamente estaba sintiendo la diferencia, porque a cada milímetro que entraba de más, ella ponía cara de sorpresa, para cambiarla inmediatamente por una sensación de placer. "Dame más Mario, no pares de meterlo, me encanta... ayyyy, jueputa, me dolió, sigue.. más, más" repetía cada vez que lo metía más. Hasta que por fin entró en todo su ancho, empecé a moverlo hacia ade

ntro y afuera. "Ohhhhhh no lo puedo creer, no lo puedo creer, esta mierda es riquiiiisisisissmo... siiiiiiiii, dame más...!", empezó a gritar, como sorprendida de que le encantara sentir algo en el culo.

Tres minutos de este movimiento fueron suficientes para que, sin yo quererlo tuviera su siguiente orgasmo: "dale, dale, ahhghghgh dame más... que rico, dameeeeeeee" gritó la chica cuando sintió su primer orgasmo anal. E inmediatamente se agarró las piernas juntas y las recogió sobre el pecho, dejando de lado el vibrador pequeñito solo dijo "dame más, quiero más, hijueputa yo debí haber hecho esto desde hace años, igual que Gladys". Mi reacción fue inmediata.

Empecé a meterle el consolador en el culo, sin compasión y hasta adentro, sacándolo completamente y metiéndolo hasta adentro, una y otra vez, mientras la muchacha gritaba... "ayyy que deliiiiiciaaaa... dame por le culo, dame más... con razón a Rosy le encanta, es delicioso, no pares cabrón no pares..."; "toma puta, zorra de mierda, te cuadra, ¿verdad? Te cuadra que te den por el culo zorrita", y demás insultos que la hacían ponerse cada vez más cachonda, mientras yo empezaba a masturbarme, ante la inminente rotura de culo. Así, cuando a los tres minutos estaba de nuevo por regarse, le saque el consolador de golpe, a lo que ella reaccionó abriendo los ojos diciendo "no pares cabrón, ya casi llego!", "no mamita, ahora viene la de verdad" mientras le mostraba mi pinga dura como un poste. "huyy si, por fin me la van a meter... pero no así, hágamelo como los perritos, ¿si?", "Bueno, pero dése la vuelta rápido, que no aguanto las ganas de llenarle el culo de leche".

Ella se giró y se puso en cuatro patas, agachando la cintura para levantar aún más la cadera y darme un mejor ángulo de cogida. "dámelo papito, dámelo de una vez, no me hagas esperar playo... culeameeee yaaaaa", decía mientras yo jugaba con mi pene, entre la entrada del culo y la de la vagina; pasándoles para arriba y para abajo, solo para calentarle más. En el momento en que ella iba a decir "¿qué esperas?", yo se lo metí en la vagina de un solo golpe, quitándole la ansiedad, porque ella lo esperaba en el culo. "Ahhh que rico, siiii dame duroooo..." dijo sorprendida, yo no le di más de diez segundos, y en un mete saca, la puse en la entrada del culo, y sin que tuviera tiempo a reaccionar, se la clavé hasta la mitad, no violentamente, pero si con fuerza. Su reacción inmediata fue tratar de quitarse, pero yo la agarré de las caderas y la atraje hacia mi pinga, metiéndosela hasta el fondo.

"Ayyyyyyy... mae dueleeeee... ahhhhhyyyy jueputa me arde muchoooo, me rompiste el culo, hijodeputa...."; "tranquila, quédese quietita, solo un momento mientras se acostumbra; mi pinga es un centímetro más ancha que el consolador, rapidito se te va a quitar el dolor". Ella volvió su cara, ya el sudor le bajaba por las mejillas, y me dijo "ya no me duele tanto, esto va a estar más rico que con el consolador, me siento toda llena, siento los ovarios en la garganta cabrón, muévase suavecito...". Y así lo hice, me empecé a mover suavecito; ella ni siquiera podía gritar, la sensación le pasó por encima, y empezó a llorar, no del dolor, como me diría después, sino de la alegría de que por fin era toda una mujer, ya no más una muchacha a la que todos veían como niña tonta.

Cuando el movimiento se hizo más acelerado, tampoco pudo gritar, más bien bufaba, respiraba con gran fuerza, y bufaba como toro enloquecido; desde atrás yo veía levantarse su torso con fuerza cada vez que respiraba, como tratando de recuperar la vida que se le iba por el culo. "¿este era tu plan verdad?, terminar enculada por tu jefe, darme el culo para que te lo rompiera, zorra de pueblo, es lo que querías ¿verdad? cachorra culera" le decía yo acelerando cada vez más la penetración. "mhmhmsssiiiiii, hmhmmhsssiii" era lo único que podía articular, cuando le metía la pinga en su culito rosado. Cuando ya aceleré la cogida a velocidad normal, no pudo más y gritó como loca "siiiii me vengoooo dame duro hijodeputa que ricoooo me vengoooo, siiii ahghaghgah, dame hasta adentro, no pares...", y volví a sentir su esfínter apretándome la verga hasta cas

i cortármela, en el momento de su éxtasis juvenil. "siiii, sigue, no pares quiero más quiero másssssss, que ricooooo".

"Ahora si vas a saber lo que es que te cojan, puta, date vuelta de frente otra vez, sobre la almohada, como estabas hace un rato". Ella me miró con un poco de curiosidad, y se volvió a poner como al principio, cuando me vio agarrar el consolador, me miró con cara de curiosidad, "esta ni te la imaginabas, ¿verdad?", le dije al momento en que le metía el consolador en la vagina, y luego me acercaba y le metía la pinga en su culo levantado a más no poder. "Ohhhhh siiiiiiiiii, hijodeputaaaa.... ¿que es esto?, múeveteeeee", dijo al sentir mis movimientos, ya que, dado que el consolador de la vagina trataba de salirse solo, cada vez que yo metía la pinga en el culo, empujaba el consolador de nuevo hacia adentro con mi pubis (es una movida que maltrata un poco el pubis de uno, pero que las mata). Así, cuando empecé el mete y saca, tomé nota mental de que tenía que probar esta posición con Gladys, mi nueva amiga/amante que es dos años menor que esta zorrita, y le dije a la pelirroja: "!ahora si te tengo llena, puta de mierda, ¡mueva el culo zorra!". "¡Ahhhyyyyy hijo deputaaaaa ¿qué es esto?... por la gran puta, no puedo ni respirar, me estásss matandoooooo dame másssssssss, dame máaaaaaasss, hijodeputa...! Más, durooo, la cabellera roja se movía de lado a lado, como mostrando la incredulidad de que algo tan rico le pudiera pasar a ella.

Después de tres minutos en semejante posición yo apenas lograba aguantarme. "¿dónde quieres la leche putita, en el culo o en la boca?", le pregunté entre bramidos que anunciaban una eyaculación monstruosa "en el culooo, en el culo... llenámelo de leche playo de mierda, mássssss no pares cabrón que estoy por regarme, no paresss másssss, dame por el culooo, dame tu leche playo.... me vengoo"; en ese momento pudo más mi cuerpo, y mi verga explotó llenándole el culo de litros y litros de semen. "ahghgh tómala.. zorraaaa es tuyaaaaaaaaa... ahhghghgh" gritaba yo en los estertores de mi propio orgasmo; no había terminado de regarme cuando ella gritó levantando la cabeza y mirándome a los ojos como en señal de triunfo "siiiii me viene, sientoooo la leche, mi leche, es míaaaaaaaaa ahhghghghgh, me vengoooooo, ahghghghghg", pero esta vez sí me dio tiempo de sacar mi verga de su culo, para que su esfínter no me la cortara con sus contracciones. Caímos rendido y sudorosos en la cama; ella empezó a temblar y a sollozar, encogiendo su cuerpo como un bebé. Yo me levanté y fui a traer un par de tragos bien fuertes, porque me pareció que a Rosaura le iba a hacer falta un reanimante.

Cuando regresé me quedé observándola en la misma posición que la había dejado, "tome mi amor, tómeselo de a pichazo", y le pasé el vaso hasta la mitad de brandy. "Ya voy, déjame acomodarme, me hiciste mierda, me duele todo, hasta que estoy temblando...", "y porqué sollozas, te ¿duele algo?"; ella me volvió su cara hacia mi y me espetó "No te dije, bruto, ¡que me duele hasta el pelo!; pero no es por eso que lloraba, no sé, simplemente me siento tan feliz, no sabes lo feliz que me has hecho" y se tomó el trago de un solo golpe. "Vamos, ve y te das una ducha caliente, eso te va a aflojar los músculos y te va a quitar el dolor, además estas toda llena de semen y sudor". Me quedé sentado en la esquina de la cama tomando mi trago, y admirando su turgente cuerpo balancearse hacia el baño, mientras el semen le chorreaba sin piedad de su culo, bajando por sus deliciosas piernas, hasta casi llegar al suelo.

Dos minutos después, cuando escuché el agua caer, fui a hacerle compañía. Mientras nos duchamos jugamos un rato; y luego, nos recostamos en la cama a hablar del asunto. Después de media hora me dice "Mario, se lo digo otra vez, cuando quiera cogerme nada más me avisa, lo que hoy me hizo usted fue riquísimo, nunca lo voy a olvidar. Ahorita, déjame dormir un rato, ¿si?". "ok, en todo caso yo tengo que ir donde Rosa, pero antes de irme, vas a usar esto todo el fin de semana", le dije, mientras le ponía crema de nuevo en el culo y le metía el tapón anal "¿para qué es?, se siente riquísimo", "para que te acostumbre el esfí

nter, solo te lo sacas para ir al baño; por cierto, vas a ver el placer que te da cuando camines con eso puesto, hasta luego". Me vestí y salí, mientras ella se dormía.

En el camino iba pensando no solo en lo rico que había pasado las últimas 24 horas, sino en que, como había sucedido con Adelia, probablemente a Rosaura la perderíamos también, estas cosas no suelen durar mucho. Lo mismo le dije a Rosa, ya en su casa, sentados en la mesa de la cocina frente a un delicioso café y pan casero. Por un par de horas ella me contó cómo fue que ella tuvo sexo con Rosaura: Resulta que Mayra le contó a su madre el encontronazo sexual con Rosaura, el día de la fiesta de las gemelas. Sabiendo eso, el viernes en horas de la mañana, Rosy le comentó a Rosaura que ella ya sabía, y que la felicitaba, que ya era hora que empezara a tener experiencias sexuales, Rosaura empezó a interrogar a la cincuentona por sus experiencias, y conforme cocinaban el almuerzo, se fueron calentando, una cosa llevó a la otra, y cuando Rosy, en un estado de templazón inaguantable, le dijo que ella también quería cogérsela, la chica prácticamente se le abalanzó encima. También me contó que el polvo que le pegó a Rosa fue súper intenso, que usaron todos los juguetes que se encontraron; y que al final la niña le expuso su caso.

Básicamente le dijo a Rosy, que consideraba injusto que siendo ella más cercana a mi y más bonita que Gladys, yo hubiera preferido hacerle el amor a una rata de biblioteca antes que a la deliciosa doméstica pelirroja que tenía al alcance de la mano; que no era justo, que Gladys ya era mujer, y que ella, seguía siendo virgen y tratada como si fuera una chiquilla, que yo la ignoraba siempre y ella mojándose las ganas con pan, y etc, etc. Total, para pedirle a Rosy que la ayudara con el plan que tenía de perder su virguillo con el jefe. Obviamente Rosy, que se apunta a toda clase de intrigas, ayudo a la niña en su plan. Excelentemente ejecutado, debo añadir.

Al acabar el café, decidí volver a mi casa. Debido a que la casa de Rosy es humilde y pequeñita, al salir pasa uno frente a las habitaciones de todos. Decidí entrar en la de las gemelas, la puerta estaba entreabierta, así que asomé la cabeza sin tocar y saludé a Denis que sorprendido se dio vuelta, pude ver que en su mano tenía un vestido de Raquel, como queriendo probárselo, andaba un short, que definitivamente no era de hombre. "¿cómo te fue con los regalos de cumpleaños?" le pregunté ignorando lo demás; "Muy bien, vea usted que bien pudimos acomodar el tele y el dvd acá en la habitación", señalando los dos aparatos.

"Ajá... que bien, y el ¿otro regalo?", el me miró con cara de quien no sabe lo que le están hablando y dijo "¿cuál otro?", luego se le iluminó la cara al acordarse del regalo extra anónimo que recibió en la fiesta "Ohhhh, que bueno, gracias, de veras gracias, yo se que usted si entiende como soy" y de un brinco estaba frente a mi besándome la mejilla en señal de agradecimiento, me abrazó y pude sentir cómo se me repegaba al cuerpo; luego de unos segundos, recapacitó y me dijo "gracias mil don Mario". Yo solo pensé que "este pobre muchacho necesita urgentemente decidir si es gay o no!"

Yo me despedí y salí rumbo al carro, en el portón de salida había un grupo de tres mujeres jovencitas: Raquel, a quien esperaba encontrarme; Gladys, mi amante amiga, y la que presumí que era Marcela, hermana de Gladys y mejor amiga de Raquel. A la distancia de cinco metros me detuve a admirar el panorama de esas tres deliciosas muchachas, vestidas de sábado en la tarde (shorts y blusita cualquiera), pude observar y comparar a las hermanas, Marcela tenía un cuerpo de diosa, alta, de casi 171, delgada, piernuda y caderona, blanca de pelo negro, con corte de hongo, con unos pechos que parecían salirse de su blusa (copa B++ como mínimo), pero con gestos, actitud y una voz, que la hacían verse menor que su hermana menor.

En resumen, su cuerpo parecía de veinte, pero sus maneras la hacían parecer de doce. Noté que Gladys se dio cuenta de que las estaba mirando, y no dijo nada, solo me sonrió despistadamente; por lo que decidí acercarme. Al caminar hacia ellas pude ver la cara y gestos que hacía Raquel cuando hablaba con Marcela, sin duda estas dos eran u&ntil

de;a y mugre. Al pasar frente a ellas, las saludé, me presentaron a Marcela "don Mario, esta es mi amiguita Marcela" dijo Raquel; "Mucho guuusto Marcela" dije galantemente acercándome a darle un suavecito beso en la mejilla, cerca del oído. La primer reacción a aquel sensual saludo la tuvo Raquel "!Que raro, usted siempre de galán!" y me pegó un manotazo en el hombro; Gladys me tomó del brazo y declaró confianzudamente "no lo culpes Raqui, el muy perro no lo puede evitar, ¿verdad Marito?", mientras que Marcela se puso colorada como un tomate, y solo dijo "Don Mario, un placer conocerlo, ellas me han hablado muy bien de usted", dijo ruborizándose aún más, y pareciendo aún más niña todavía, "que dicha que le hablaron bien de mi, pero no les crea ni una palabra, jaja" dije en el mismo tono galante, pero bromeando.

Todos nos reímos y yo me despedí con beso para todas, solo que al devolverme iba a llamar a Raquel aparte (para preguntarle por los regalos, igual que hice con Denis), pero fue Gladys la que con toda la seriedad del mundo dijo, como quien se acuerda de algo de repente... "Don Mario, espérese... le iba a preguntar acerca de un libro de Galeano... y se alejó de ellas acompañándome hasta el otro lado de la calle, donde estaba mi carro. "¿Cuál, "Las Venas Abiertas?", pregunté yo, "nooo baboso, ya lo leí de todos modos, era para despistar que dije eso... quiero decirte algo: Marcela no sabe lo mío con usted, no le digas, Raquel si sabe, pero ella no le va a decir; y por cierto, cuidadito con mi hermana, se ve grande y mayor, pero en el fondo es como una niña de muñecas, así que no se le acerque sin mi permiso, ¿oye?", yo no pude menos que reirme de ver eso, la pequeñita defendiendo a la grandota. "ok, no te preocupes, como vos misma lo dijiste no puedo evitar el galanteo, pero cuando quiera hacer algo a tu hermana te voy a pedir permiso"; dije yo riéndome.

"Bueno, entonces chao, mañana te llego a casa, ¿Si?", "mhmh...no, mejor nos vemos la otra semana, mañana quiero ir al estadio a ver el fútbol (los que conocen este país saben que hasta el señor Presidente de la República va de vez en cuando al estadio) y quiero descansar", dije yo pensando no en el fútbol, sino en pasar el resto del fin de semana montado en el culo de Rosaura. "Bueno, bueno, entonces el lunes hablamos", me dijo y se dio vuelta... "por cierto, enana, dígale a Raquel que si puede venir un momento". Me subí al carro y abrí la ventana justo en el momento en que Raquel se paró junto al carro. "¿Si, que pasó?", "No nada, solo quería preguntarte como te fue con el regalo de cumpleaños"; "Genial, gracias, el dvd esta súper cool", yo le sonreí morbosamente y le dije "Aja, y... ¿el otro regalito, que te pareció?", como respuesta recibí otro manotazo...

"!Yo sabía!, yo le dije a Rosaura, yo sabía que solo usted era capaz de regalarle dvd´s porno a una que todavía es señorita, ¡degenerado!... yo sabíaaaa"... yo no pude contener la risa y en medio de las risas le dije, "pero bueno, ya en serio, ¿te gustaron?", "huyy Mario, definitivamente siiii, me están dando algunas ideas... luego hablamos", y se iba dar vuelta cuando se devolvió y me dice, enfática "por cierto Mario, Marcela está fuera de límites, ¿ok?, es muy inocente, aunque se vea grandota y toda rica", yo me sorprendí genuinamente "¿te molestó la forma en que la salude?", "Si" fue su respuesta, "pero vos sabes que yo soy así de galán, no quiere decir que le estaba echando los perros, disculpa", y continué, "pero, ¿por que te molestó?... pura curiosidad", Ella se volvió toda ruborizada y me dijo "no se, Mario, no se, no pregunte porque no se, nos vemos mañana"; "Raquel, discúlpame, no se que hice malo, pero discúlpame, de veras, no quiero irme y dejarte molesta"; ella se recompuso y me sonrió; "no Mario, de veras, todo está bien, no me haga caso, vaya tranquilo, chao" y se dio vuelta para regresar con sus amigas.

Al llegar a casa continué mi fin de semana de sexo desenfrenado con la pelirroja que había prometido ser mi puta por siempre. Tan bruto fue el resto del fin de semana, que el lunes yo salí para la empresa y a mediodía, cuando llegué a alm

orzar, ella apenas se venía levantando. Sin embargo, y tal y como lo había previsto, varias semanas después, la joven madre de Rosaura hizo acto de presencia en casa y se la llevó, con el argumento de que habían abierto una fábrica en el pueblo, y que estaban contratando muchachas, pagaban mejor y era en su propio pueblo. Sin embargo Rosaura cumplió su palabra, con su liquidación de salario se compró un celular, y siempre se mantuvo en contacto. Hasta la fecha llama de vez en cuando, aunque nos visite solo en fechas esporádicas.

Así, tristemente nos volvimos a quedarnos sin segunda empleada doméstica en casa; como dijo Rosy cuando volvió a quedarse sola "Mario, ¡no me importaría si la que viene no coge con nadie! Ni con usted, ni conmigo, si fuera una monja mejor, pero... puñetera sal, que se queden de una vez por todas!!!". Lo que Rosy no sabía es que yo seguía tramando la solución final a esta situación, pero iba a tardar algunos meses más, por lo menos dos domésticas más.

La historia la seguiré en el siguiente capítulo, ¿les parece?

Saludos, si quieren me pueden escribir.

Autor: Cotico tico6013 (arroba) yahoo.com

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