LA VUELTA A LA TORTILLA - Carla empezo a gemir, agarre sus pechos, pellizque sus pezones, azote sus nalgas, y penetre su culo hasta lo mas profundo, se corrio en un orgasmo interminable, grito, suspiro, y se corrio como nuncaLA VUELTA A LA TORTILLA Carla empezó a gemir, agarré sus pechos, pellizqué sus pezones, azoté sus nalgas, y penetré su culo hasta lo más profundo, se corrió en un orgasmo interminable, gritó, suspiró, y se corrió como nunca Caía el agua tibia sobre mi cansado cuerpo. Después de otro estresante día de trabajo, sin duda, lo mejor es una buena ducha.
Nuria anulaba mis sentidos, desde que llegó, con su aire autoritario, su cuerpo de ensueño, y su cara de zorrita caliente, la oficina había cambiado mucho y mi situación más todavía. De ser el principal aspirante al cargo de director gerente y entrar así en la junta ejecutiva de la empresa había pasado a tener una dura competencia en la persona de Nuria que además me tenía a su merced y lo sabía.
Solía vestir ropa oscura y elegante, normalmente chaqueta y falda por encima de las rodillas con medias negras y zapatos de bastante tacón que considerando sus 175cms de altura aprox. le hacían estar por encima de casi todos.
Pero yo seguía soñando con ella, su cuerpo, su cara, su mando, su modo autoritario. Mí mente viajaba en ese momento a una cascada en un paradisíaco lugar, ella avanzaba hacia mi decididamente, sus curvas me ponían a cien y su expresión era la de una diosa que venia a someterme, por supuesto yo ya estaba esclavizado. Se acercó a mí y pellizcándome fuertemente un pezón me dijo:
-¡Que se acaba el agua caliente!
Esto era demasiado, mí mujer acababa de fastidiar la mejor de mis fantasías. Después de 10 años de matrimonio nuestras relaciones habían llegado a una vía muerta, yo anhelaba una relación fuerte con una mujer dominante y ella… bueno la verdad que no lo se, quizás buscase lo mismo que yo pero no éramos capaces de dialogar y nuestras relaciones se habían distanciado mucho últimamente llegando al borde de la separación en esos momentos.
Salí de la bañera dispuesto a poner fin a aquel tira y afloja que duraba ya varias semanas, abrí la puerta con la intención de cantarle las cuarenta pero me encontré con una expresión desafiante que me desarmó, solo llevaba puesta una camiseta y sus pechos marcaban sus pezones que parecían a punto de reventar, hacia tiempo que no me excitaba tanto con su presencia y quizás ayudase mi calentura, entonces reparé en que su mirada se había quedado clavada en mi sexo que presentaba una tremenda erección, mí cuerpo totalmente mojado y mi polla apuntando al cielo la habían dejado boquiabierta. Reaccioné rápidamente como impulsado por un resorte, la estreché contra mí y la besé profundamente. Notaba como se clavaban sus tetas en mi pecho y mis manos masajeaban y pellizcaban su culo. Mi cuerpo fue mojando el suyo poco a poco y se fue empapando su camiseta, mí calentura había llegado a su punto álgido y sin pensarlo, después de morder el lóbulo de su oreja le dije:
-Voy a follarte como a una zorra, vas a saber lo que es bueno, te voy a enseñar como trato yo a una perrita en celo como tú.
Ella no dijo nada, masajeé sus tetas y noté lo caliente que estaba por la dureza de sus pezones. Tomándola por los hombros la empujé hacia abajo y la obligué a arrodillarse. Si me seguía el juego la tendría a mi merced.
Ella acercó su boca a mi polla y comenzó a mordisquear con los labios, luego sacó la lengua y la recorrió con ella ensalivándola bien de arriba a bajo. Yo no podía más, salieron algunas gotitas de semen y entonces decidí dar un paso más, (ahora o nunca) le agarré la cabeza con las dos manos y de un golpe se la metí entera hasta la garganta.
-Te voy a follar la boca, puta, te voy a convertir en mi perra sumisa.
Empecé a meterla y sacarla de su boca violentamente y sin contemplaciones, a veces le venían arcadas y le permitía respirar un momento pero rápidamente volvía con el metisaca, fue en uno de esos respiros cuando la oí decir entrecortadamente:
-Dámela toda por favor.
Entonces comprendí que había conseguido mi propósito y que probablemente la persona que había estado a mi lado
todo este tiempo era realmente quien yo andaba buscando en mis fantasías.
Ante esta perspectiva no tardé mucho en correrme, Carla (mi mujer)intentó tragarse todo lo que pudo, pero era tanta leche que una buena cantidad resbaló por su barbilla y fue cayendo en sus tetas que ahora tenían los pezones más duros que nunca.
-Ponte en la cama a cuatro patas que ahora voy a darte lo tuyo zorra.
-Si amo ¿pero luego permitirás que te ofrezca una sorpresa para tu disfrute? -Bueno si te portas bien y no te quejas lo pensaré.
Ella fue caminando a cuatro patas y se subió en la cama, pegó su cara al colchón ofreciéndome su culo para que yo lo poseyera, estaba claro que había comprendido el siguiente paso en su conversión a esclava.
El sodomizar a mi mujer era algo que yo siempre había deseado y por eso la situación me excitaba tanto que no tardé en tener mi miembro listo, claro que la boca de Carla también ayudó bastante. Me situé detrás de ella y empecé a lamer su ano y a meterle la lengua para lubricar un poco, aunque más que nada fue por puro placer, siempre me ha gustado el beso negro, y llegó el momento. Apoyé la punta de mi pene en su ano y presioné poco a poco, este fue entrando y acomodándose a aquel culito que se ofrecía por primera vez después de tantos años. Pode oír sus primeros gemidos y entonces de un solo golpe se la metí entera.
Yo esperaba oír algún quejido, pero no fue así, solo percibí como su cuerpo se tensaba un momento para ir relajándose poco a poco, esperé unos instantes para que mi pene se acomodara y antes de empezar a cabalgar a mi nueva esclava le dije.
-Mírame a la cara perra, quiero ver como gozas con tu amo.
Ella giró su cabeza y al mirarme pude ver como algunas lágrimas corrían por sus mejillas. Entonces me di cuenta de que aquel era un momento sublime, recorrí todo su cuerpo con mi mirada, su piel brillante por el sudor, su pelo alborotado y también húmedo, sus pezones duros y sus muslos tensos por los que corrían jugos de su excitación, y yo allí poseyendo aquello que tanto había deseado, haciéndola mía para siempre. Se acabaron los sueños y las fantasías, las mujeres imaginadas como Nuria, la oficina que nunca había existido, pues yo nunca fui aspirante a ningún cargo de director gerente, ni trabajaba en ninguna gran empresa. Yo un simple fontanero sin trabajo fijo, estaba en ese momento en la cima del mundo, mi mundo.
Comencé a follarla despacio, recreándome en cada una de mis embestidas, Carla empezó a gemir de nuevo, agarré sus pechos, pellizqué sus pezones, azoté sus nalgas, y penetré su culo hasta lo más profundo, ella se corrió en un orgasmo interminable, tembló, gritó, suspiró, y se corrió como nunca hasta que sus piernas fallaron y cayó bocabajo en la cama.
-Amo ¿me permite ofrecerle mi boca para poder tragar toda su leche sin que se me derrame nada como antes? -Si perra pero rápido que estoy a punto -Túmbese en la cama y cierre los ojos para ofrecerle mi sorpresa.
Y allí me tumbé cerré los ojos y gocé como nunca. Carla mamaba mi polla con una maestría desconocida para mi, succionaba mi glande, lo mordisqueaba suavemente lo lamía con su lengua y volvía a introducírselo entero hasta la garganta, exploté en una de las corridas más placenteras de mi vida, fue un orgasmo en el que pocos segundos me parecieron interminables y cuando terminé, noté como ella se sentaba sobre mi estomago a horcajadas, abrí los ojos y entonces me di cuenta de que había atado mis manos al cabecero. Una expresión de venganza afloró de su rostro ahora enrojecido, pero no dijo nada, solo acercó su boca y me besó, fue un beso largo, profundo y húmedo, sobre todo húmedo por que Carla me había hecho tragar mi propio semen.
-Ahora tú vas a saber lo que es bueno cabrón, te voy a convertir en el perro obediente y faldero que siempre has querido ser. Voy a azotar tu culo hasta que se te ponga morado, voy ha ponerte pinzas en los pezones y en los huevos, caerá la cera caliente por todo tu cuerpo, lamerás mis pies, caminaras detrás de mi a cuatro patas, follaré tu culo con una polla de plástico, y te exhibiré siempre que quiera ante mis amigas vestida de putita con mi ropa, y me lamerás, comerás mi coño cada vez que se me a
ntoje y me darás placer, mucho placer por que ahora yo soy tu dueña y señora.
En ese momento sentí como me estaba corriendo otra vez solo de escuchar a mi ama, ella me había vencido y yo estaba preparado para ser castigado.
Autor: Luissev alvarosev69 (arroba) hotmail.com |