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ME GUSTA LA LECHE - Siento mi gusto en su concha, su gusto al acabarse y los dos mezclados son el gusto y olor que mas me calienta

ME GUSTA LA LECHE Siento mi gusto en su concha, su gusto al acabarse y los dos mezclados son el gusto y olor que más me calienta

Tengo una debilidad por la leche. Me encanta chupar la concha de mi mujer después que la cogí. Más me gusta todavía cuando me la cojo con ella arriba, hasta que me hace acabar y entonces me pone la concha toda cogida, llena de mi leche en la boca, para que se la chupe y la haga acabar a ella.

Siento mi gusto en su concha, su gusto al acabarse y los dos mezclados son el gusto y olor que más me calienta.

Cuando me empecé a hacerme la paja, me tomaba toda mi leche. Primero para no ensuciar y que se dieran cuenta, y después porque me gustaba. En esa época me volvía a pajear, casi siempre dos veces.

Unos años después empezamos a cogernos con un primo, Gabriel, para ver como era. Nos cambiábamos los papeles, me encantaba chupársela y tomarle toda la leche cuando acababa. Prefería chupársela a que me cogiera, a cogerlo, a que me la chupara, ¡a todo! Creo que me quedó el gusto desde entonces.

Me gustaba hacerme la paja, para juntar la leche y luego echarla en la comida, para darle un gustito especial. La llegué a juntar en un frasco que guardaba en la heladera. Eso era cuando vivía solo. Después vino Laura, mi novia a vivir conmigo, que después sería mi esposa. Con ella no tenemos secretos, así que sabe de mi perversión y la disfrutamos juntos. ¡Matambre a la leche!... y muchas recetas nuestras....

Hubo una época en que Fernanda tenía un amante, Pedro, un amigo del trabajo. Como era seguro, no usaba forro y me guardaba mi postre cuando llegaba a casa después de estar con él. Le daba cada chupada, ¡nos acabábamos en eternos 69s!

También me pedía que no me lavara si cogía con otras, y si usaba forro se lo tenía que traer llenito para ella. ¡Las vueltas que tenía que dar para eso!, para que no se dieran cuenta y pensaran que estoy loco, guardar el forro usado, ¿a quien se le ocurre?

Tuve una amante, Alicia, casada, que no podía salir de la casa hasta después que el marido se iba a trabajar. Entonces salía, como que iba a gimnasia y venía a casa a desayunar y coger. Un día, al chuparla cuando vino, descubrí un gustito conocido. Resulta que cogía con el marido antes de salir, él a laburar y ella a visitarme, entonces le pedí que no se lavara más.

Como venía de cogida..., el tipo se la daba de noche y de nuevo en la madrugada. ¡Que calentura me agarraba! Adoraba chuparla horas, sacarle toda la leche del marido que le chorreaba, ¡que locura! Y a ella le encantaba prepararse para lo que sabía que me gustaba, ¡así que se imaginan como me la traía!

Tal vez han notado que el olor y el gusto de la leche cambia en tiempo, como el vino, mejora, cambia. Me gusta coger de noche, llenarle a mi mujer la concha, y que no se lave, dejándose toda la acabada adentro.

Entonces al despertar, al otro día, se la chupo y me deliro con el gusto de su conchita que tuvo mi leche y la de ella toda la noche. Me acuerdo un fin de semana salvaje, que no salimos de la cama casi para nada, tenía ¡un gustito el domingo!... deliciosa... el mejor desayuno...

Ummmm. Tanto escribir me calentó y me dio hambre... ¡Escríbanme si a alguien también le gusta y si tiene recetas nuevas!

Autor: Miguelangel miguel2147 (arroba) msn.com

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