CERTIFICADO MEDICO - Senti su dedo entrando en mi ano mientras el otro doctor observaba con una mirada de complicidad, yo pienso que ese agujero esta hecho para otra cosa, pero comence a experimentar placerCERTIFICADO MÉDICO Sentí su dedo entrando en mi ano mientras el otro doctor observaba con una mirada de complicidad, yo pienso que ese agujero está hecho para otra cosa, pero comencé a experimentar placer Esta historia es real y la narro tal como sucedió
Para inscribirme en la U era un requisito indispensable presentar un certificado médico, acudí al centro de salud junto con mi amiga Miriam, nos indicaron que seríamos atendidas por el un ginecólogo, la idea nos perturbó mucho ya que ninguna de las dos habíamos sido atendidas por un médico para mujeres, yo solo asistía a consulta con el médico familiar por tos o algún catarro, pero nunca un ginecólogo, nos sentamos en la sala de espera, lo que nos dio valor para permanecer ahí y no salir corriendo fue que estábamos juntas y pasaríamos juntas a consulta en eso estaba yo meditando cuando escuchamos nuestros nombres.
Pasamos a consulta, sentí mariposas en el estómago cuando entramos a consulta y nos dimos cuenta que se trataba de un médico muy joven, entre 30 y 35 años, nos sentamos, le dijimos que requeríamos de un certificado médico, comenzó a preguntarnos nuestra edad, ambas 18 años, vírgenes, nos preguntó sobre enfermedades y operaciones, cuando entró a temas más íntimos, sobre nuestro periodo, sentíamos como nos miraba fijamente a la cara, era un consultorio grande y podría decir que acogedor, del lado derecho estaba su escritorio y un pequeño librero, del lado izquierdo una especie de cocineta y hasta el fondo estaba la camilla, yo observaba cuando preguntó cuando fue tu último periodo, me quedé pensando cuando me di cuenta que estaba en mi segundo día, le respondí apenas ayer comencé, continuó con preguntas al final le ordenó a su enfermera llame al doctor Gustavo, nos quedamos paralizadas y yo pensé más hombres, estaba a punto de salir de ahí corriendo cuando se abre la puerta y entra un hombre con bata blanca,
El doctor dice:
- Él es Gustavo, y está aquí para hacer sus prácticas de medicina, es uno de mis mejores alumnos.
No podíamos movernos del miedo que sentíamos, le ordena a la enfermera acompañe a las señoritas, pasen y desnúdense, ¿que creía que nos desnudaríamos enfrente de dos desconocidos?, la enfermera con una voz autoritaria nos dice pasen por acá, la seguimos y nos condujo hasta un pequeño biombo, tan pequeño que solo tapaba desde las rodillas hasta los hombros y no tuvo ningún pudor y dijo:
- Quítense toda su ropa, aclaro también brassier y pantaleta.
Nos miramos a los ojos mi amiga y yo, yo le dije a la enfermera:
- Yo no puedo quitarme la pantaleta. – Si, si puedes y lo harás, el doctor les revisará todos sus sistemas. - Yo no puedo...
Dio una vuelta y me dio una toalla sanitaria muy rara, nunca he visto una igual, tenía adhesivos al revés, Miriam, mi amiga, comenzó quitándose su blusa y enseguida continuó con su pantalón, no pude dejar de notar que usaba una tanga blanca muy delgada y transparentaba su vello púbico, me dijo al oído:
- Creo que estoy un poquito húmeda...
Se quitó su tanga y con ella se limpió su vagina, puso su ropa colgada en el biombo, la enfermera dijo déjense las calcetas, por que el piso esta frío, yo ya en ropa interior traía un sostén negro que hacía juego con mi pantaleta negra, me la quité, no pude evitar se enrollarla, no permití que tocara el piso por higiene y la guardé de inmediato en una bolsa de mi pantalón, cuando sentí una mirada penetrante sobre mi, era el doctor Gustavo mirándome fijamente, se dio cuenta y se movió, coloqué la toalla que me dio la enfermera...
- Bien que pase la primera...
Nos miramos y sin decir nada decidimos que fuera yo, con mi mano derecha me cubrí el pubis y con la izquierda mis pechos, soy muy pálida y delgada, mis senos no son muy grandes, tengo mucho vello púbico, salí y di cinco pasos subí a la camilla, no pude evitar se me viera el trasero al subir, quedé boca arriba, la enfermera me cubrió con una delgada sábana todo el cuerpo, se notaban mis pezones erectos y se transparentaban,
eso me llenó de vergüenza pero también de excitación y sentí como humedecía la toalla que portaba, se acercaron los médicos a un lado de la camilla, me quitaron la sábana por completo dos hombres vestidos, nunca había estado así, me sentí un poco animal, me sentía avergonzada pero también excitada, el doctor comienza a decirle a su alumno:
- Paciente femenino de 18 años, este es un cuerpo muy sano, toma nota, muy pocos verás así en esta clínica, comenzó a tocarme suavemente mis senos, tocaba con suavidad mis pezones.
- ¿Sientes dolor?, yo respondí suavemente no, quisiera decirle que no pare que me gusta.
Palpó mi estomago y dijo:
- Ya que eres virgen te exploraré analmente, voltéate, pon tu cabeza pegada a la camilla y tus rodillas también.
Me di la vuelta y no pude evitar que mis senos quedaran colgando, el doctor más joven retiró la toalla que portaba, era lo único que evitaba que quedara expuesta totalmente, me dijo:
- Tienes principios de hemorroides te pondré una pomada.
Comenzó a masajear suavemente mi ano y de pronto sentí su dedo entrando lentamente en mi ano mientras el otro doctor observaba con una mirada un tanto de complicidad, yo pienso que ese agujero está hecho para otra cosa, pero comencé a experimentar placer...
• Me llaman tengo que irme pero seguiré contándoles mi experiencia...mmmm...
Autor: Emiliano |