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JUGANDO EN EL CHAT - Sus brazos me apretaban una y otra vez contra su cuerpo, diciendome lo sabroso que tenia mi culito, esa noche tanto Ruben como yo nos dimos gusto, cada quien en lo suyo

JUGANDO EN EL CHAT Sus brazos me apretaban una y otra vez contra su cuerpo, diciéndome lo sabroso que tenía mi culito, esa noche tanto Rubén como yo nos dimos gusto, cada quien en lo suyo

Creo que todo lo comencé como un juego, yo me encontraba algo aburrido en mi apartamento, otro fin de semana sin tener con quien salir, por lo que decidí meterme en un chat, al principio usando mi nombre verdadero, hasta que salió una chica, que tras estar un buen rato chateando con ella, me dijo que se encontraba aburrida y desnuda en su cama, tocándose su coño y no sé que otro montón de cosas más, por lo que terminé masturbándome, mientras que ella me seguía diciendo las cosas que estaba haciendo en su cama, pero que para mi mala suerte vivía en otro país.

Yo estaba de lo más contento con ese contacto, hasta que al comentándoselo a otra persona del chat, me dijo. Eso suena bastante interesante, pero ¿De verdad es una chica? Mira que hay mucho hijo de la gran puta, que se vacilan a uno. Por eso lo mejor es pedir cámara, para ver con quien uno chatea. Lo cierto que su pregunta me dejó pensando bastante, y cuando volví a contactar a mi supuesta amiga, cuando le pedí cámara, se retiró. O bien era una chica algo tímida, o se trataba de uno de esos hijos de la gran puta, de los que me habló el otro contacto.

Yo seguí usando el chat, hasta que a los pocos días, por joder o pasar el rato, decidí entrar como si fuera una mujer, de inmediato un sinfín de tíos me buscaron conversación, mientras que yo me divertía diciéndoles un montón de tonterías. Que si estoy desnuda en mi cama, acariciando mi coño, como quisiera que estuvieras a mi lado. En fin, un montón de mentiras, aunque de vez en cuando salía uno que otro pidiendo cámara, a los que desconectaba.

Así me la pasaba la mayor parte del tiempo, jodiendo, hasta que se me ocurrió que si me ponía algo femenino encima, con poca luz podría engañar a cualquiera. A principio, únicamente me puse un vestido de mi madre, que había dejado en mi apartamento, la última vez que me había venido a pasar unos días a la ciudad. Desde luego que no mostraba mi rostro, y lo más que me había programado hacer era meter una de mis manos bajo la falda, como si estuviera dándole dedo a mí supuesto coño. Como era de esperar, un sinfín de tipos, me pedían que les diera cámara, y sus calientes comentarios, en más de una ocasión hicieron que terminase tumbando la señal, para masturbarme. Pero como lo mismo siempre aburre, un día que regresaba de trabajar, entré a una tienda de ropa femenina, y con la falsa excusa, de que a mi hermana gemela, le habían robado sus maletas, recibí la ayuda de las vendedoras, porque hasta esos momentos ignoraba muchas cosas, tanto sobre la talla de los vestidos como hasta el simple nombre de una marca. Esa noche, al prepararme para seguir divirtiéndome, me doy cuenta de que aunque soy algo lampiño, tengo algo de vellos en las axilas. Por lo que sin pensarlo mucho terminé rasurándome por todo mi cuerpo, incluso hasta mis bolas.

Cuando ya nuevamente frente a la cámara me pidieron que les dejase ver algo, me quité el vestido, quedando supuestamente en panti y brasier de esos que son como una faja y sostén juntos, al pedirme algo más, ocasionalmente les mostraba partes de mis nalgas, y hasta mis pequeños pechos, cosa que vuelve como locos a mis contactos. Hasta que uno de esos contactos, me pidió encarecidamente, por lo que yo más quisiera, que le dejase ver mi coño. Fue cuando se me ocurrió, ocultar mi miembro entre mis piernas, y colocar la cámara de frente. No es por nada pero cuando me lo pongo de esa manera, y sabiendo cómo colocar las piernas, realmente parece un verdadero coño completamente depilado.

Por su parte la mayoría de mis contactos, por su parte me muestran sus vergas, completamente erectas mientras se masturban frente a sus respectivas cámaras, al principio no les ponía mucha atención, pero al leer los mensajes que me mandaban, y ver sus claras imágenes, no se comencé a sentir deseos de probar una cosa de esas. Por lo que un día decidí pasar por un sex shop, y con la excusa de que mis compañeras de


trabajo necesitaban ciertos artículos, para una despedida de soltera, pero que les daba vergüenza que las vieran entrando a la tienda, compré entre otras cosas, varios penes de goma, o de plástico de varios tamaños, algunos de ellos vibran, otros parecen ser reales. Además también compré un lubricante anal, y unas imitaciones de senos, que se ponen sobre la piel y frente a la cámara y parecen reales.

Al llegar a casa, lo primero que hice fue ponerme a practicar, así que completamente desnudo, me comencé a introducir cada uno de los diferentes juguetes que recién y había adquirido, cosa a la que como le fui encontrando el gusto. Así que ya listo, cuando el primero de mis contactos me insinuó que le dejase ver mis nalgas, al tiempo que lo hacía, tomé frente a la cámara uno de los más impresionantes de mis juguetes y me lo comencé a introducir por entre mis nalgas, hasta que comenzó abrirse paso a través de mi bien lubricado esfínter. Esa noche creo que batí todos los records de contactos, y el sin fin de imágenes de vergas que llegué a ver fue algo impresionante, tantas vi que me quedé con la firme idea de probar una de verdad.

Por un buen tiempo continué con mi juego frente a la cámara, hasta que un contacto que me hablaba de manera privada, y me comenzó a enamorar, lo que como a gran parte de mis contactos, como decimos en mi país, le corrí la máquina, hasta que me dijo que vivía en mi misma ciudad, cosa que al principio no le di mucha importancia, hasta que mostrándome su verga por medio de la cámara, me dijo que si la deseaba probar, a lo que le dije que sí, solo que había un pequeño inconveniente, y le pensaba inventarle que era casada y que mi esposo no me dejaba salir sola de casa. Pero mi contacto, antes de que le dijera esa mentira, me sorprendió diciéndome. Lo cierto es, que no eres una verdadera mujer, pero aún y así me encantaría conocerte y meterte mi verga por ese culo, de la misma manera en que tú te introduces esas cosas frente a la cámara. Además te aseguro que tu secreto no importa lo que me respondas seguirá siendo un secreto.

De momento creo que pensé en cortar la comunicación, pero ese intenso deseo de probar una verdadera verga, me volvió loco, ya que no pensé en más nada, y sin mirar las posibles consecuencias, le respondí que tenía razón, pero que si aún y así deseaba conocerme en persona, con gusto le deba mi dirección. Ese noche seguimos hablando de las cosas que él le gustaría hacerme y yo de las que me encantaría que él me hiciera. Uno de los acuerdos era que lo recibiría en mi apartamento, vestidito de mujer, que desde el momento en que él llegase me convertiría en su esclava, obligándome a mí mismo a realizar todo aquello que él me ordenase dentro de mi apartamento, incluso a mamar su verga. Cosa que hasta esos momentos, no había contemplado hacer, pero al él decírmelo, como que lo vi como algo normal dentro del tipo de relación que yo estaba deseando experimentar.

Apenas llegué de mi trabajo al día siguiente, me di una buena ducha, me depilé mi cuerpo, y me vestí de la manera más femenina que pude, además me puse una de las pelucas que había comprado, y me maquillé de la manera más sencilla posible, además de envolverme en la fragancia del perfume Chanel # 5. Y nerviosamente desde las seis de la tarde esperé sentado en mi sala, a que el timbre de la puerta sonara, en ocasiones me decía a mi mismo como era posible que llegase a ser una locura como esa, en otras me decía que después de probar, no volvería a realizar más ese tipo de contactos, en fin, no hubo cosa que no pensara en todo ese tiempo que esperé, mientras para bajar mi ansiedad, abrí una botella de vino rosado, la que comencé a tomar.

Ya a eso de las nueve de la noche, cuando esa primera botella estaba a punto de terminarse, sonó el timbre de la puerta. Al asomarme por el visor, de inmediato reconocí a mi contacto, era hasta un poco más bajo y delgado de lo que yo pensaba, quizás por el vino que ya me había tomado, tranquilamente decidí abrir la puerta, y él entró. Hasta ese instante siempre lo había llamado por su nick name que era Largo y Grueso, pero una vez dentro de mi apartamento, me dijo llamarse Rubén XXXX, pero cuando me fui a presentar me llamó, por mi nick name, y me d

ijo que así seguiría llamándome, lo invité a tomar asiento en la sala, y le serví una copa de vino, al tiempo que nerviosamente ambos hablábamos.

Rubén me dijo, bueno mi amor es hora de comenzar, así que porque no te sientas primero a mi lado y me dejas que te bese. Esa era otra de las cosas, en que yo no había pensado, pero al escuchársela decir, como que no me quedó más remedio que hacerle caso, al fin y al cabo, me había comprometido con él en obedecerle ciegamente. Por lo que cuando comenzó a pasar sus manos por sobre mi cuerpo, me sentí al principio, algo nervioso. Lentamente fue acercando su rostro al mío y sus labios comenzaron a besar los míos, su lengua en cosa de segundos se introdujo dentro de mi boca, y me sentí desfallecer, no es que Rubén fuera un tipazo, nada de eso quizás la mejor descripción fuera alguien normal y corriente, pero su manera de tocar mi cuerpo y de besarme, me aturdieron, y hasta deseé ser realmente una mujer.

Lentamente me fue quitando una a una las prendas de vestir que yo tenía puestas, me fue diciendo lo bien que se sentía acariciar mi piel, lo sabroso que olía y cosas así por el estilo, y entre copas y copas de vino, y los besos y caricias de Rubén quedé prácticamente desnuda, únicamente me dejó puestas las pantis y el brasier, pienso yo que para hacerse a la idea de que yo era una verdadera mujer. En medio de las caricias tomó una de mis manos y la colocó sobre su rodilla, y lentamente la comenzó a ir subiendo hasta que me topé con un bulto duro y cálido bajo su pantalón. En cierta manera me sorprendí, en mi vida mis manos habían estado tan cerca del miembro de otro hombre. Rubén se bajó la cremallera, y mis curiosos dedos sacaron de su escondite, a su erecto miembro, por unos segundos lo observé detenidamente, era la misma verga que en otras tantas ocasiones había visto en la pantalla de mi monitor, pero ahora la tenía en vivo y a todo color entre mis dedos.

No hizo falta que él me dijera que hacer, por lo que después de que me terminé de tomar la copa de vino rosado que tenía a mi lado, lentamente incliné mi cuerpo sobre sus piernas y sacando mi lengua comencé a pasarla lentamente por sobre su colorado e inflamado glande, su olor y sabor lejos de resultarme repulsivo, me agradó. A medida que yo dejé de lamer para comenzar a mamar, una de sus manos, la colocó sobre mis nalgas, y suavemente la fue metiendo dentro de las pantis, hasta que uno de sus dedos, comenzó a rozar mi esfínter. Yo continué mama que mama, cuando mi compañero de juego me dijo que parase, que no deseaba venirse todavía, así que pensando que en cualquier momento me penetraría, comencé a darle la espalda, pero Rubén me detuvo, volviendo a besarme intensamente. Eso lo estuvimos haciendo por un largo rato, nos besábamos, y yo luego me dedicaba a mamar y hasta chupar, sus peludos testículos nuevamente.

Cuando más relajado me encontraba, mi amante me hizo saber que deseaba continuar, por lo que sumisamente le di la espada, pero él me propuso que en lugar de quedarnos en el sofá, nos fuéramos a la cama, para mayor comodidad. En mi cama por un corto rato seguimos acariciándonos y besándonos, hasta que yo lentamente me fui colocando en cuatro patas, Rubén me medio bajó las pantis y tras separar mis nalgas, y ponerme algo de lubricante anal, comencé a sentir como su caliente cabeza, se abría paso dentro de mí. Aunque en la tarde después de bañarme pero antes de vestirme, había estado introduciendo uno de los juguetes míos, cuando comencé a sentir ese de verdad entrándome por el culo, un dolor insoportable me invadió, pero tras unos momentos de suplicio, comencé a sentir como comenzaba a entrar y salir una y otra vez, y sin que él me lo hubiera pedido, comencé a mover mis caderas y apretar y a soltar mi esfínter. Sus brazos me apretaban una y otra vez contra su cuerpo, diciéndome lo sabroso que tenía mi culito, de cuando en cuando me sonaba una buena nalgada, a lo que yo respondía lujuriosamente moviéndolas más y más.

Esa noche tanto Rubén como yo nos dimos gusto, cada quien en lo suyo. Al momento de venirse dentro de mi me apretó con tal fuerza, que me sentí la persona más dichosa del universo en esos instante. Cuando él terminó, fue que me di cuenta que yo también me había veni

do. Por un rato mientras los dos nos encontrábamos en la cama, pensé que se retiraría, pero no fue así, me volvió a poner a mamar su verga, después de que se la limpié con una toalla húmeda. Ambos seguimos bebiendo y disfrutando el uno del otro, hasta en cierto momento, me dijo que le pasara mi lengua por su culo, y gustosamente lo hice. Al día siguiente cuando se despertó, yo le tenía preparado un buen desayuno, que tras comérselo, y darme un fuerte beso se despidió. Aún sigo usando el chat para divertirme.

Ocasionalmente Rubén me viene a visitar, o me invita a salir a pasear en su auto, siempre y cuando me vista completamente de mujer. Cosa que hago y disfruto bastante, a tal grado que desde hace unos cuantos meses estoy tomando pastillas de estrógeno, hormonas femeninas, y mis pequeños senos han comenzado a desarrollarse un poco, es verdad que no son unos melones todavía, pero a Rubén le encantan chupar mis pequeños limones.

Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com

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