GRACIAS A SONIA - Me dedique a mamar esa erecta verga, despues de un rato Sonia la extrajo de mi boca, se coloco tras de mi. Senti como su duro y erecto miembro se abria paso sabrosamente dentro de miGRACIAS A SONIA Me dediqué a mamar esa erecta verga, después de un rato Sonia la extrajo de mi boca, se colocó tras de mí. Sentí como su duro y erecto miembro se abría paso sabrosamente dentro de mí No sé si esto me ayude o no, pero ya que me decidí hacerlo, pienso que no me puedo echar para atrás. Me refiero a contarle a alguien, algo que siempre quise hacer…pero que por muchas razones no me atrevía. Hasta que después de que me separé de mí última pareja, me sentí lo suficientemente libre como para intentarlo.
Después de unos cuantos años de vivir juntos, mi ex compañera y yo llegamos a la conclusión de que lo nuestro no iba a ninguna parte, así que como dicen, por mutuo acuerdo y consentimiento finalmente nos separamos y ya. Cada quien agarró por su lado, y lo mejor de todo sin resentimiento alguno, o por lo menos así lo creo.
Al sentirme solo y libre nuevamente, finalmente tomé la decisión de cumplir mi sueño, de aunque fuera a solas convertirme en una mujer. Por lo que di todos los pasos necesarios, que desde mi punto de vista eran necesarios para cumplir mi deseo. Así que entré en varias tiendas por departamentos, y fui adquiriendo aquellas prendas intimas, y de vestir, que pensaba yo me harían sentir feliz. Pero la verdad es que la desilusión que me lleve, al finalmente pararme frente al espejo de mi habitación, me frustró de tanto que estuve a punto de renunciar a mi sueño.
Lo cierto es, que parecía una mala caricatura de una mujer, como esos malos comediantes que aunque que se visten de mujer y se sobre maquillan al extremo, todo el mundo hasta la más inocente de las personas se da cuenta de que es un hombre vestido de mujer. Me sentía desilusionado al extremo que hasta me puse a llorar, así que me cambié de ropa, y salí de mi apartamento. Esperando el ascensor estaba la vecina del apartamento de al lado, a la que ocasionalmente la había saludado, una exuberante rubia platinada, de ojos color de miel, bien alta de hermoso cuerpo se me quedo viendo de manera insistente, y me dijo en un tono agudo de voz pero bastante meloso. Parece que se te ha corrido, el maquillaje. En ese instante me acordé que aunque me había cambiado de ropa, en mi desespero por salir de mi apartamento, no me acordé de limpiar mi cara.
Yo no tenía ni la menor idea de que hacer, y no sé por qué precisamente, comencé a cuando ella me tomó por el brazo, y caminando de manera sensual me condujo a su apartamento, sin decir palabra. Hasta que atravesamos la puerta y escuché una fuerte y profunda voz varonil, que me dijo. No llores nena, que eso nos ha pasado a casi todas nosotras. Sorprendido y confundido busqué el origen de esa gruesa voz y me encontré con el radiante y sonriente rostro de mi vecina.
La confusión en mi rostro debió ser tal, que ella nuevamente me repitió las mismas palabras. Por unos segundos lo único que alcancé a decir, no lo puedo creer. Nuevamente con su dulce voz femenina me dijo, cuéntame hermanita ¿qué te sucede? Desde luego que le hablé de mis sueños de ser toda una mujer y de la frustración que sentí al verme frente al espejo. En ese momento, me dijo vamos por partes, primero quiero ver tu cuerpo, así que quítate toda la ropa, lo que hice casi al instante sin dudarlo un momento. Al quedarme del todo desnudo ante ella, aunque con algo de vergüenza, tapando mi miembro con mis manos. Sonia mi vecina me dijo, una de las cosas que debes aprender es a depilarte todo el cuerpo, no conformarte únicamente con las piernas y los brazos, también debes depilarte el pecho, y sobre todo las nalgas y sus alrededores. Así que vamos a poner manos a la obra.
Por la siguiente hora, Sonia me enseñó como depilarme yo misma. Después de eso me dijo ¿que tengo yo que tú no tienes? Era evidente que su hermoso par de tetas, aparte de muchas otras cosas más. Cuando se lo dije, ella se las vio las agarró por sobre su vestido y me dijo, te sorprendería saber que son naturales, nunca las ha tocado un medico, por lo menos no profesionalmente, y tan poco tomo hormonas. La verdad es que se veían tan naturales, verdaderas, y no podía creer. Fue cuando Sonia me dijo, párate frente al espejo para que veas. Muerto de curiosidad así lo hice, y de
inmediato Sonia tomando una cinta adhesiva la pegó horizontalmente comenzando por mi espalda y después pasándola frente a mis planos pechos, los que cuando ella apretó la cinta como por arte de magia surgieron parte de mis futuros senos. Después me dijo, el resto lo hace el relleno adecuado y el sostén apropiado.
Lentamente y poco a poco Sonia fue trasformando todo mi cuerpo, el momento más embarazoso fue cuando con toda la confianza del mundo agarró mi miembro, y diciéndome que separase mis piernas lo acomodó entre mis muslos, y con otra cinta adhesiva, lo aseguró. Así que verme frente al espejo de si habitación, casi no podía creer lo que no veía en ese instante. Después me comencé a vestir, con la ropa que ella fue a buscar a mi apartamento, la que al terminar de ponérmela, me di cuenta de que mi cabello aunque abundante no era del todo femenino, y me di cuenta de que no había comprado ninguna peluca. Por lo que Sonia me prestó una de ella, después paso a enseñarme lo básico del maquillaje, y que aparte de mi rostro también era recomendable que maquillase el espacio entre mis recién formados senos, oscureciéndolo un poco como si fuera la sombra natural de profundidad.
Al verme nuevamente frente al espejo, era mi sueño hecho realidad, realmente no tan solo parecía realmente una mujer, sino que me sentía como tal. Fue cuando Sonia me invitó a que me tomase una copita de vino para celebrar, y mientras tanto ambas conversábamos como si fuéramos muy amigas. Me fue diciendo que cosas hacer y qué no hacer en la calle, en un café, y lo más importante desde su punto de vista, como comportarme como una damita con un caballero. Pero cuando le dije que nunca en mi vida me había acostado con otro hombre, fue ella la sorprendida, y después fui yo cuando me dijo, y que esperas para hacerlo.
Lo cierto es que a pesar de mi intenso deseo de convertirme en una mujer, no había contemplado seriamente el relacionarme íntimamente con un hombre, hasta ese momento, y desde luego que le expresé el miedo que sentía, no tan solo a ser descubierto, sino que a que me doliera, cuando llegasen a penetrarme. En cuanto llegar ser descubierto, Sonia me dijo que en su caso todos sus enamorados, sabían de sobra que era ella, pero que en cierta manera mantenían un tipo de acuerdo, de ignorar esa circunstancia, salvo en aquellos casos que ellos deseaban ser penetrados por ella. Al escuchar tal cosa, desde luego que me impactó, tampoco había contemplado el que yo actuando como una mujer, eventualmente llegase a penetrar a un hombre, y aunque nada más pensar en eso por breves segundos, me produjo tremenda excitación.
Mi amiga de inmediato me continuó hablando sobre mi temor al dolor, diciéndome. Todo va a depender de ti, si tú quieres que te duela, de seguro te dolerá. Pero si lo que deseas es recibir placer, es algo bien diferente. Al tiempo que fue diciendo esas palabras, fue tomando asiento a mi lado, y comenzando acariciar mi rostro, para luego ir colocando sus carnosos labios sobre los mío. Yo me quedé esperando que más ella iba hacer, mientras sus manos continuaban acariciando mis piernas, simplemente me entregue en sus brazos. Sonia continuó besando y tocando todo mi cuerpo, como nunca nadie lo había hecho. Sus calientes manos, recorrieron palmo a palmo todos mis muslos, el contacto de esas manos sobre las medias que momentos antes ella misma me había ayudado a poner, era una sensación increíble. Yo simplemente hacía todo aquello que Sonia me iba sugiriendo que hiciera, dejándome llevar por su agradable manera de hablar.
Después de un buen rato de besos y caricias, me encontré acostada boca abajo, con las pantis a mitad de pierna, y con mis nalgas al aire, mientras que Sonia las continuaba acariciando y pasando sus dedos por entre ellas, y de cuando en cuando tocando ligeramente mi esfínter, y cada vez que hacía eso, yo sentía como una especie de corriente recorriendo todo mi cuerpo, hasta que delicadamente comenzó a ir introduciendo uno a uno algunos de sus dedos dentro de mi cuerpo. Haciendo que me estremeciera toda, arrancándome profundos gemidos de placer. Lentamente se fue colocando su cuerpo frente a mi rostro, dejando de acariciar mis nalgas, y al yo levantar la mirada, me la encontré con su vestido recogido hasta su cintura, y frente a mi sus pantis las que en cosa de segundos cuando se las bajó ligeramente, apareció un hermoso y erecto miembro. No me tuvo que decir que hacer, creo que por instinto lle
vé una de mis manos y procuré tomarlo entre mis dedos de la manera más suave y gentil que pude, por unos segundos lo observé detenidamente, y acto seguido llevé mis labios hasta su colorado glande, el que comencé a besar y lamer detenidamente, mientras que Sonia a su vez moviendo sus caderas lo acercaba y retiraba lentamente de mi cara, hasta que yo abriendo mi boca recibí su erecto miembro dentro.
No sé realmente, por cuánto tiempo me dediqué a mamar esa erecta verga, pero después de un buen rato, Sonia la extrajo de mi boca, y nuevamente se colocó tras de mí. Sentí nuevamente sus dedos acariciando mi esfínter, al principio uno, luego me introdujo un segundo dedos y después un tercero, y así hasta que finalmente me introdujo casi su mano entera. Cosa que yo disfrutaba de manera brutal, pero después de un corto rato, retiró sus dedos y casi de inmediato comencé a sentir como su duro y erecto miembro se abría paso sabrosamente dentro de mí. Las manos de Sonia me sujetaron por las caderas, y fue cuando realmente sentí la fuerza de su penetración. Es verdad que me dolió algo, pero más allá de ese dolor comencé a disfrutar de un placer desconocido completamente para mí hasta esos momentos. Me sentía tan a gusto entre sus brazos, que la única manera de mostrar mi felicidad fue comenzando amover mis nalgas de un lado a otro, mientras que Sonia, introducía y sacaba su verga de mi apretado culito, yo se lo apretaba con mi esfínter cada vez que comenzaba a retirarlo.
Por un buen rato Sonia mantuvo esa posición sobre mí, hasta que me pidió que me acostase boca arriba mientras ella sacaba su verga de mi culo, y tras terminar de quitarme las pantis y tomándome por mis tobillos separó mis piernas, y dirigió su verga nuevamente al centro de mis nalgas, las que se fueron tragando su delicioso miembro sin que me causara el menor dolor. Para mí era impresionante el ver ese hermoso cuerpo de mujer, como se movían sus senos, a medida que continuaba dándome por el culo, hasta que ella comenzó a manosear mi verga. La que apenas manoseó por unos instantes, hiso que me viniera entre sus dedos. Quizás por el tiempo que no tenía que me lo agarrasen de esa manera tan sabrosa, y de que me estaba penetrando divinamente. Hasta que en cosa de segundos Sonia también se vino, pero totalmente dentro de mí.
Por un buen rato permanecimos así, yo con las piernas abiertas y con su verga dentro de mi cuerpo, hasta que Sonia lo retiró. Después de eso, ella me indicó como debía asearme, tras lo cual, al regresar a la sala, me pidió que posara para que ella me tomase unas cuantas fotos, las que después al verlas en su cámara digital, quedé impresionada, por la linda figura femenina que gracias a Sonia había descubierto dentro de mí. Las fotos que Sonia me tomó, luego las utilizó para ir dándome a conocer entre sus amigos. Hoy en día gracias a Sonia he podido ir dando pasos dentro de mi nueva vida.
Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com |