TRES RICOS PALITOS EN UNA TARDE - Me puse en cuatro y le brinde mi culito, senti su verga dentro de mi y yo no iba a perder la oportunidad que se me presentaba de comerme semejante verga en esta tarde maravillosaTRES RICOS PALITOS EN UNA TARDE Me puse en cuatro y le brindé mi culito, sentí su verga dentro de mí y yo no iba a perder la oportunidad que se me presentaba de comerme semejante verga en esta tarde maravillosa Hola soy Paty con una nueva narrativa, espero que les guste y la disfruten al máximo, así como yo la gocé en su momento. Fue una tarde de esas en que de repente te entra un deseo de salir a matar el ocio y buscas algo con que distraerte, Salí pues a caminar al centro de la ciudad, eran como las seis de la tarde, de pronto me quedé observando el cartelón del cine, estaban pasando dos películas para adultos, y en las fotos se veía que no estaban nada mal, pagué mi boleto y entré a la función.
Busqué un lugar que estuviera cerca de la salida pero a la vez cerca del pasillo que daba acceso a los baños de hombres, no se por qué, estaba totalmente embobada con las escenas de la película, cuando de reojo pude ver como un hombre se sentaba a mi lado, no le puse mucha atención, la verdad es que la película estaba buena.
De pronto siento el roce de la pierna del tipo con mi pierna, eso me desconcentró por completo, y mire de reojo la acción de su nuevo intento de rozar mi pierna con la suya, me acomode nuevamente en mi butaca y pensé, este tipo qué se cree, sin embargo en su insistencia me hizo que volviera mi mirada totalmente hacia él, era un hombre de unos cincuenta y seis años, medio gordito, de cabello algo cano pero en su mayoría de color miel, tenía un bigotito simpático, unos ojos color café claro y una sonrisa tierna, discúlpame si te moleste morenita, me dijo con su sonrisa, no se preocupe le respondí, sin embargo pareciera que se había activado una química especial entre los dos con solo ese pequeño dialogo.
Fui yo quien tomó ahora la iniciativa y me acomodé en la butaca, crucé mi pierna de modo que él pudiera tocarme con su mano, la cual reposaba entre los dos, no dejó pasar la oportunidad, y en cuanto vio mi movimiento el atrevido lanzó su mano sobre mi pierna, al ver que yo no había reclamado, empezó a acariciar por debajo de mi muslo, luego dirigió su mano un poco más arriba, yo me acomodé para que tuviera la libertad de alcanzar lo que él quería, y así lo hizo, sentí su mano recorrer mi trasero, de mis labios salió entonces un pequeño gemido.
Me preguntó, ¿vives por aquí cerca morenita?, si como a diez cuadras de aquí, ¿vives solita?, si estoy alquilando un cuartito en la azotea de un edificio de departamentos, ¿me invitas a conocerlo?, bueno si usted quiere vamos.
Nos salimos del cine, me señaló un carro en el que él venía, me abrió la puerta, se subió y nos dirigimos hacia mi cuartito, en el trayecto él me iba acariciando la pierna, me preguntó mi nombre y me dio el suyo, José.
Llegamos por fin al cuarto, yo llevaba puesta una minifaldita de mezclilla de color azul, por debajo de ella lo de siempre, mis medias y mi liguero negro, mi blusa de payasito (de las que se usan para gimnasia) con broche en la entrepierna, con este tipo de blusa no se necesita ni tanga ni pantaletita, esa es la ventaja que esta prenda te da, mis zapatillas de tacón medio y estaba maquillada y perfumada como toda una nena coqueta.
Abrí mi cuartito, nos introdujimos, apenas iba a decir bienvenido, cuando José me tomó por la cintura y jalándome hacia él me dio un beso en la boca, su lengua se entrelazó con la mía, su sabor a hombre me encendió de inmediato, sus manos recorrían de mi cintura hacia mis nalgas por encima de mi falda, mis manos estaban por atrás de su nuca, los besos de él empezaron a recorrer mi rostro, bajo a mi cuello, luego se pasó cerca de mis oídos, eso a mi me pone a mil por hora, me enciende y me hace estremecer en gran manera, mis manos entonces bajaron para sentir su pene ya erecto por sobre su pantalón, cuando lo sentí, pude palpar lo duro y grueso que estaba, bajé pues el zíper de su pantalón, y dejé que saliera ese maravilloso trozo de carne palpitante y babeando sus líquidos preseminales.
Sus manos levantaron la minifaldita, y recorrieron con lujuria mis nalgas, las sobaba, las estrujaba, las acariciaba, y me decía
al oído, Estás riquísima morenita, me encanta como besas, como hueles a nena, y como gimes de placer, me separé de él un poco y me arrodillé, entonces pude tener frente a mi su encantadora verga, parecía decirme, trágame, bésame, chupame, mamame putita mía. Y así lo hice, primero recogí con mi lengua todo sus jugos preseminales, luego le di un besito de lo más tierno, lo bese por todos lados, luego chupe sus huevos, estos eran enormes y parecían estar llenos de manjar, luego de un rato recorrí con mi lengua todo lo largo de ese tremendo falo, desde su base hasta la cabeza enorme, la cual chupé como si fuera una rica nieve, luego me la empecé a meter poco a poco, llegué hasta la mitad pues no me cabía toda, y empecé a subir y bajar por ella con unas mamadas fenomenales…
José gemía y bufaba de placer, yo de cuando en cuando lo volteaba a ver a la cara, se veía que estaba disfrutando al máximo mi masturbada oral, así estuve como unos veinte minutos tragando verga con mi mamona boquita de putita caliente, de pronto estallo, mmmmm que delicia, me tragué hasta la última gotita de semen, no dejé de chupar y de tragar leche hasta que él me lo pidió.
Entonces me dediqué a besársela y a consentirla con mis manos, cuando se volvió a poner dura, me paró, me dio un beso en la boca y me dijo, te toca mamacita linda, ahora te la vas a tragar con este culito que tienes, me puse en cuatro sobre la cama y le brindé a José mi palpitante y caliente culito, lo paré para que él lo usara a su gusto, sentí como levantó la minifaldita, desabrochó la blusa por la entrepierna, me acarició el ano con su dedo medio, se arrodilló y abriendo mis nalgas recorrió con su lengua mi culito, lo chupó y lo lamió al punto de que yo le suplicaba, ya empálame papi por fis ya dame tu verga, culeame con tu verga, sus mamadas eran maravillosas, me elevaron hasta el mismo cielo, me calentó como a una endemoniada…
Sin dejar de abrirme las nalgas con sus manos se acomodó detrás de mi puso la punta de su tronco a la entrada de mi culo y empezó a empujar para abrirse paso hacia mi interior, sentí como su verga cabezona y dura abría con algo de dificultad mi esfínter, pujé como si fuera a sacar algo y en ese preciso momento él empujó la cabezota dentro de mi, tronó algo y me dolió mucho, pero ya me estaba empalando este hombre, y yo no iba a perder la oportunidad que se me presentaba de comerme semejante verga en esta tarde maravillosa, abrió con sus manos mis nalgas y empujó por segunda ocasión su verga, cuando me di cuenta ya estaban sus huevos golpeando mis nalgas, me la sacó despacio casi hasta la mitad, yo gemí de dolor de placer y de caliente, y él animado por ese gemido empezó a darme una culeada de mete y saca fenomenal….
Entraba y salía provocándome un placer indescriptible, mi culo estaba repleto de verga, sus venas las podía sentir en cada embestida, sus manos recorrían mis nalgas, mi espalda, mis piernas, dame más papito, dame más adentro, lléname de semen el culo mi amor por favor lléname, le decía yo en mi fiebre de sexo.
Bombeó y bombeó por un buen rato hasta que me dijo, ahí te van Paty, ahí te van mis mecos, y sentí como los chorros de semen eran depositados en el interior de mi ser, ambos gemimos de placer, yo llegue a pensar, esta culeada estuvo maravillosa, pero ya termino, que lástima; pero estaba lejos de ser así, en cuanto termino de vaciarse y me la saco, me la dio para que se la limpiara con mi lengua y mi boquita mamadora, no deje nada por limpiar toda quedó como nueva.
Me dediqué a acariciarla y a besarla con toda la ternura posible, y como no hacerlo si me había dado lo que tanto me gustaba; después de unos diez minutos me dijo, haber Paty, te la voy a dar pero en otra pose, se acostó boca arriba, su verga se mantenía como un mástil, parada y dura, yo me fui acomodando para poderlo cabalgar, cuando estuve en posición tomé su verga con una de mis manos y la acomodé a la entrada de mi dilatado y caliente culito, empecé a sentarme introduciéndome su descomunal verga, me llenaba de tal manera el culo, pero a la vez era yo quien dirigía hasta donde y de qué modo me empalaba, estando casi la mitad de su verga adentro decidí dejarme caer de lleno sobre aquel pedazo de carne, fue algo que no puedo olvidar…
Sentí
sus huevos que casi entraban, mi pujido fue fuerte, descansé unos instantes en esa posición con la verga metida hasta el fondo, quería gozar al máximo ese instante antes de empezar a moverme en mi sube baja, su verga palpitaba dentro como queriendo soltar su semen, pero lo controlo y tomándome por las nalgas me dijo, Ahora es cuando morenita, sírvete con la cuchara grande y deléitate con mi verga, si papi, contesté, y empecé a moverme subiendo y bajando despacito y solo hasta la mitad, luego le puse más ritmo a la culeada, y me movía como una loca, los sentones que me daba eran de lo más rico, apretaba el culo cada vez que me la introducía y lo aflojaba un poco cuando medio salía…
No se cuanto tiempo estuvimos así, de pronto él levanto su pelvis y algo tenso, tres sentones más y sentí una vez más ese maravillosos estallido de mocos calientes de su verga en mi interior, tres, cuatro chorros fueron depositados, en el último me quede clavada hasta la base para sentir como palpitaba su verga de placer, mi culito estaba repleto de semen, en cuanto me saqué la verga su leche escurrió por entre mis piernas, tomé lo que pude con mis dedos y me los tragué, luego me hinqué frente a él y le propiné una linda mamada limpiadora, su verga estaba roja y se movía casi involuntariamente, sus huevos se habían endurecido un poco, yo los besé y los acaricié, pensé que era el fin de esta tarde.
Subí hasta su pecho y me recosté, Eres maravillosa Paty, toda una puta, caliente a más no poder mamacita, eso me halagaba y me mantenía caliente, aun cuando mi culo estaba repleto de mecos. Fui al baño y me lavé el culito pensando que al regresar al cuartito José ya estaría vestido y listo para marcharse, cuál fue mi sorpresa cuando al entrar al cuarto él estaba de pie con la verga otra vez dura, parada, sobándola como si fuera la primera vez que me la presentará, Caracoles papi, mira nada más cómo la tienes, me agaché para mamarla lo cual hice, pero por muy poco tiempo, él me pidió que me acostara boca arriba, lo cual hice sin demora, tomó mis piernitas las alzó por sobre sus hombros, me puso algo de saliva en mi arito, con una mano colocó la punta de su verga y de un solo empujón me la dejó ir toditita, Papacito lindo, pjmpjm puje” él no dijo nada solo clavó su mirada en mi rostro, y me enculó hasta el fondo….
Sus huevos golpeteaban de manera brusca sobre mis nalgas, entraba y salía a su entero placer, Eres mía Paty, ¿te encanta mi verga verdad? yo entre gemidos y pujidos le contesté, Ssiiii papacito me enloqueces, dame toda, duro, duro, más, más, tomaba mis piernas y las alzaba dirigiéndolas hacía mi cabeza de manera que mi culito le daba un espectáculo fenomenal, pudiendo ver con todo detalle como su encantadora verga era recibida por mi dilatado culo, Mira como se la traga tu culo morena, que rico se ve, y que rico se siente empalarte, mmmm si mi nene disfrútalo, dale duro hasta que me lo llenes de leche caliente otra vez José.
Le aplicó más ritmo al mete saca, colocó mis piernas sobre sus hombros y dejó caer sobre mí todo su peso, parecía hacer lagartijas sobre mí, sus manos sostenían mis pantorrillas, se tenso por cuarta vez en la tarde, y depositó hasta lo más profundo los seis chorros de semen, mis entrañas fueron bañadas hasta el último rincón, gemimos y gritamos de placer, cuatro movimientos más y su verga seguía palpitando con mayor intensidad que las anteriores en mi interior, no me soltó las piernas ni las bajó de sus hombros hasta que su verga casi sale de mi interior sola, en cuanto me soltó, rápido tomé la iniciativa de limpiar la verga que tanto placer me había dado esa tarde.
Descansamos un rato, eran ya las once y media de la noche cuando lo acompañe a la salida del edificio, nos despedimos con un intenso beso, Esta culeada que te di nunca la vas a olvidar putita linda, me dijo al despedirse, y tenía razón nunca la olvidé ni la olvidaré, y lo peor de todo es que nunca lo volví a ver a pesar de buscarlo en el mismo cine por varias tardes, si encontré otras aventuras que luego te narraré pero a José no lo volví a ver.
Lo único que se es que esa tarde tragué verga y semen hasta el límite, mi culo quedó repleto, y con más ganas que nunca de seguir dando placer
a cuanta verga deseé empalarlo, ¿serás tú uno de ellos? Bueno pues contáctame y ya veremos si se presenta la oportunidad, espero les haya gustado esta historia, y me escriban para darme su opinión, besitos a todos, suya por siempre.
Autor: Paty Dulce Mamada patydulcemamada (arroba) hotmail.com |