SOY LA NOVATA - Su verga entraba y salia de mi culo, yo movia ritmicamente mis caderas y daba gritos de felicidad, por el placer que el me producia. Cuando el termino viniendose dentro de mi, yo casi lloro de felicidadSOY LA NOVATA Su verga entraba y salía de mi culo, yo movía rítmicamente mis caderas y daba gritos de felicidad, por el placer que él me producía. Cuando él terminó viniéndose dentro de mí, yo casi lloro de felicidad Me siento algo rara, al escribir sobre mí misma. Lo hago por necesidad, ya que pienso que si no lo hago, el día menos pensado me da una crisis y probablemente se lo cuenta a las personas menos indicadas, además como esto es anónimo, me hace sentir más tranquilo.
Aunque puede que no haga falta que lo diga, yo soy gay. Pero de los de closet, es decir soy extremadamente reservado y discreto en cuanto a mi estilo de vida, ya que la mayoría de las personas de mi familia, o de mi trabajo que me conocen, de seguro se sorprenderían si se enterasen. Después de un sin número de pésimas relaciones con mujeres, finalmente tomé la decisión de hacer lo que por muchos años he deseado intensamente, y es el entre otras cosas sentirme una mujer. Aunque de manera discreta, desde luego.
Como la mayoría de las novatas comencé a comprarme ropa, zapatos, y cuanta cosa entendía que me llevaría a alcanzar mi intenso deseo. Después de darme el gusto de depilar todo mi cuerpo, comencé en casa a vestirme de mujer, por completo, hasta incluso aprendí a maquillarme y a peinar las pelucas que uso. Eso fue mi pasatiempo, hasta que una amistad mía también del ambiente gay, me llamó para invitarme a una fiesta. Realmente no pensaba ir, pero cuando me comentó que debido a que era una fiesta de disfraces, podía ir vestida como yo quisiera, al escuchar sus palabras, cambié de parecer. Así que por primera vez saldría de mi casa, vestidito de nena.
Al llegar a casa de esa amistad, él fue el primero en sorprenderse de mi cambio, ya que aunque en innumerables ocasiones había estado en sus fiestas, siempre lo había hecho con mi ropa de hombre. Apenas entré sentí las miradas de mucho de los presentes sobre mí. Lo que en cierta forma me llenó de orgullo, Ya que había personas con las que me había acostado, pero al verme así vestido, no me reconocieron. Realmente procuré no llamar la atención, así que me puse un sencillo conjunto, sin mucho escote, nada provocativo. Cuando una conocida mía que es lesbiana se me acercó, buscándome conversación, pensando que yo realmente era una mujer de verdad, me sentí sumamente dichoso.
Pero aún al yo decirle, con mi voz femenina, que era un hombre, no lo quiso creer hasta que le dije quien yo era realmente. Después de eso, la muy chismosa se encargó de correr la voz, y para mi sorpresa me llovieron las invitaciones. Por lo general, ya cerca de las dos de la madrugada en esas fiestas, es que he podido hacer un levante, ya que la mayoría de los que asisten, al igual que yo disfrutan mucho más siendo pasivos que activos. Pero esa noche me divertí mucho, ya que al principio bailé bastante, con mi amiga la lesbiana, y luego con otras parejas.
Cuando todavía no eran las doce, el último chico con el que bailé, comenzó a agarrar mis nalgas de manera descarada, tras lo cual, sin perder tiempo, me llevó al balcón, donde ocultos tras una columna, por un largo rato nos estuvimos besando, y ahí mismo, colocando sus manos sobre mis desnudos hombros, me presionó ligeramente, hasta que mi boca estuvo a la altura de su miembro, yo misma saqué su miembro del pantalón y sin perder tiempo me puse a pasar mi lengua a todo lo largo de su verga, desde sus peludos testículos, hasta su colorado glande, así estuve por un buen rato, hasta que después de una discreta insinuación de su parte, realmente me puse a mamársela.
Eso de ver como entraba y salía completamente, su verga de mi boca. No sé si a las, o los que maman al igual que yo, lo disfrutan intensamente, ya que me deleito al momento de hacerlo. Por eso quizás les agrada tanto que yo les mame su verga a mis diferentes parejas. Bueno cuando él se vino tuvo la idea de regarme su leche, sobre mis labios, pero como soy de los que no dejó de chupar una buena polla, hasta que le extraigo su última gota.
Cuando regresábamos a la sala, después de estar bailando con otros invitados, me abordó un chico
bastante joven como de 20 o 21 años, pero en lugar de llevarme al balcón, me sugirió que entrásemos a una de las habitaciones. Apenas pasamos la puerta, sentí sus potentes brazos, apretando todo mi cuerpo, mientras que su lengua se incrustaba dentro de mi boca. Cuando comenzó a tocarme las nalgas, yo simplemente me le puse de espaldas, ofreciéndoselas completamente. Él levantó la falda, y con tranquilidad me bajó las bragas. Ya a los pocos momentos, comencé a disfrutar del placer de ser penetrado por ese tipo, mucho más joven que yo. Su verga entraba y salía casi por completo de mi culo, mientras que yo, al tiempo que movía rítmicamente mis caderas y daba gritos de felicidad, por el placer que él me producía.
Cuando él terminó viniéndose dentro de mí, yo casi lloro de felicidad. Al salir de esa habitación, nos volvimos a besar y mientras él se puso a charlar con un viejo al que le agrada mamar le miembro de los tipos jóvenes como él, yo me dirigí al baño para asearme, ya saben. Luego me dediqué a compartí un rato con el resto de los invitados. Mis conocidos no dejaban de decirme, lo bien que me veía esa noche, de vestida de esa manera. El resto de la noche, mejor dicho ya de la madrugada, lo pasamos de lo mejor, un grupito montó un show, en el que varios imitaban o doblaban a algunas cantantes famosas, como Jennifer López, y mi preferida Madona. Después de eso, dentro del mismo show, decidieron hacer un desfile, con el fin de escoger la reina de la fiesta. Para mi mayor sorpresa, me pidieron que desfilara, y más me sorprendí cuando al final me escogieron como la reina de la fiesta. Después de que la fiesta llegó a su fin, cuando me dirigía a mi casa, mi auto se accidentó. Bueno realmente fue que me detuve a echarle gasolina, y el joven encargado de venderla y despacharla me hizo ver que le hacía falta aire a una de las gomas, que se le debió salir el aire, quizás por un clavo o quién sabe qué. La cosa que a eso de las cinco de la madrugada, en esa estación de gasolina, vestidito cómo estaba, ponerme a cambiar una goma, no era lo que yo más hubiera deseado. Pero par a mi fortuna, el mismo joven que despachó la gasolina, se ofreció voluntariamente a cambiar esa rueda por la de repuesto.
Lo que yo encantada de la vida acepté, y apenas terminó, cuando le fui a pagar no me quiso aceptar el dinero extra que le estaba dando por ayudarme al cambiar la rueda. Contrario a mi manera de actuar, que siempre es bien discreta, quizás por los tragos que me había bebido en la fiesta, y el haber salido la reina de la fiesta. Estando parados los dos de tras de mi auto y tapados por una de las maquinas de refresco, me le acerqué provocativamente. Él se puso nervioso y dio un par de pasos para atrás, quedando entre la pared y yo. Yo me le acerqué más, y colocando mi mano entre sus piernas, le dije. Ya que no quieres dinero, por lo menos a ver si me dejas, que te lo agradezca de otra manera.
Su cara se puso bien colorada, mientras que yo al agacharme, mi cara quedó a la altura de su miembro. Con una habilidad que yo por completo desconocía que tenía, por lo menos hasta ese momento, bajé la cremallera de su pantalón y extraje su semi erecto miembro. El chico estaba como paralizado, a medida que de manera lenta comencé sacar de mi cartera, una de las toallitas humedecidas que uso para limpiarme las manos en ocasiones, su rostro se le fue poniendo más rojo, pienso yo que de la vergüenza. Mientras que su verga apenas, la medio comencé a limpiar, se puso dura y bien parada.
Tras lo cual comencé, después que se la dejé bien limpia, a lamer su colorado glande delicadamente, para después ir posando mis rojos labios recién pintados, sobre su glande. A medida que poco a poco fui cubriendo, con toda mi boca su miembro, el chico ya algo más en confianza, colocó sus manos sobre mi rubia peluca, y con ellas comenzó a marcar el ritmo de la sabrosa mamada que le estaba dando. Mamada que poco a poco fui haciendo con mayor placer y fuerza, y que él disfrutaba a fondo. Hasta el momento en que se vino, por completo dentro de mi boca, y yo continué chupando hasta que pienso yo, ya no le quedó ni una sola gotita de semen en su verga.
Después de eso, él continuo pegado a la pared, mientras que yo con otra toallita, me limpié los labios, luego me levanté del piso, y me encaminé a mi auto. Ya dentro lo encendí y arranqué y no me
detuve hasta llegar a mi casa. Después de esa ocasión, continué saliendo completamente vestido de mujer, asistiendo al cine, y hasta iba de compras, pero siempre dentro de la mayor discreción posible. Así comencé a conocer a diferentes caballeros, con los cuales para ser honrado, nunca llegué a tener nada, por el temor a que se molestasen conmigo, al darse cuenta de que no era completamente, la mujer que ellos pensaban que yo era.
Una noche en que regresaba a casa, después de haber estado de compras, me sentía con muchas ganas de tener sexo, pero ya saben ese miedo a que me golpeen, me hizo ponerme a pensar, en que haría al llegar a casa, beber algo y frente al espejo como en muchas otras ocasiones, finalmente auto satisfacerme yo misma. Pero al estar detenida en el semáforo, vi en la esquina, lo que al principio me pareció era una prostituta. Pero al observarla detenidamente, y aunque vestía a las mil maravillas, me dio la impresión que como yo se trataba de un chico.
Fue la primera vez en mi vida, pero no la última, que me atrevía a entablar la concebida conversación. Él al igual que yo después de darme una segunda mirada, supo de inmediato, que yo era un hombre. Jade se subió a mi auto, alta, blanca, de bien formados muslos, y senos espectaculares, además dueña de un rostro casi infantil, pero apenas abrió su boca, me di cuenta de que ya lleva tiempo en esos menesteres. Tras una corta negociación, nos fuimos a casa. Al llegar ella se desnudó de la cintura para arriba, y comenzamos a jugar. Lentamente después de haberle estado chupando sus tetas, me antojé de mamar su verga, y la verdad sea dicha, era algo descomunal, no sé cómo se las arregla, para disimularla tan y tan bien bajo la pequeña braga que usa.
Ya estando yo dedicado a mamar, su tremenda verga, Jade me dijo. Amor si quieres te lo meto ahora que me lo tienes bien caliente. Yo con una sonrisa en mis labios, me lo he sacado de mi boca, y acostándome boca abajo en mi cama, ella me levantó la falda, me bajó las bragas, y sin decir más nada, me lo ha introducido dentro de mi culo, de manera única. A pesar de la cierta experiencia que tengo, nunca había tenido metido, dentro de mi culo algo como eso. Las lágrimas al principio me saltaron, pero a penas comenzó a meter y sacar su miembro, yo comencé a disfrutarlo de verdad.
Jade me fue diciendo en esos momentos, que yo tenía un buen cuerpo, a pesar de que no tenía senos, pero que con mucho gusto me enseñaría todo lo que ella sabía. Lo cierto en que me puso en cuanta posición le vino en gana, en par de ocasiones, me volvió a poner a mamar su verga, hasta que en determinado momento, sentí su sabrosa lengua entre mis nalgas, casi eyaculo de la excitación que me produjo en esos instante. Después de esa tremenda cogida que me dio, nos quedamos hablando y mostrándole todo mi ajuar. Fue cuando me dijo que en cuanto a los senos, si me comenzaba a tomar en pequeñas dosis, pastillas anticonceptivas, pronto tendría unos pequeños y bien discretos senos.
Como esa recomendación, me fue dando otras, a medida que por lo menos una vez a la semana se acostaba conmigo. Hasta que como al mes me propuso que por pasar un buen rato, me fuera hacer la calle con ella, que ya tenía sus buenos y bien discretos clientes, que de sobran sabían lo que realmente encontrarían, y luego como para inflar un poco mi ego, que hasta esos momentos no había conocido a nadie que mamase una verga de la manera que yo lo hacía.
Pero eso se los contaré en otra ocasión, con cariños la novata...
Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com |