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UNA ORGIA DE HALLOWEEN - Lo primero que vi fue a un par de tipos desnudos, pero bajo ellos se encontraba Rosana, tambien completamente desnuda. Mamando y disfrutando que le dieran por el coño salvajemente

UNA ORGÍA DE HALLOWEEN Lo primero que vi fue a un par de tipos desnudos, pero bajo ellos se encontraba Rosana, también completamente desnuda. Mamando y disfrutando que le dieran por el coño salvajemente

Hola soy Rolando, y el 31 de octubre del 2007, recibí una invitación para asistir con mi novia a una fiesta de Halloween, lo raro es que no conocía a la persona que nos invitaba. Además ya sé que no es una costumbre Hispana, pero qué más da, la idea era divertirnos. Yo hablé con la que era mi novia en esos momentos, sobre la fiesta, y ella que pertenece a una familia que son fervientemente cristianos evangélicos, al principio se molestó un poco conmigo, diciéndome. Como era posible, que yo le hiciera esa fiesta al diablo. Y todas esas tonterías que se les ocurren decir a los que están contra la celebración de esa fiesta.

Pero buscándole la vuelta, le propuse que asistiría al culto al que ella va con su familia, siempre y cuando ella asistiera conmigo a esa fiesta. Por unos instantes Rosana, mi novia, se quedó pensando y de inmediato me dijo, trato hecho. Pero si decido ir a la fiesta, te vas a disfrazar de lo que yo te diga y como yo te lo diga. Sin pensarlo mucho realmente le dije que sí, y cuando le pregunté ¿Cuál sería mi disfraz?, me respondió. No te preocupes por eso, que yo misma, te lo traigo el miércoles en la tarde.

Bien llegó el día miércoles 31, recién yo había llegado del trabajo cuando llegó Rosana. Cargaba un par de bolsas de varias tiendas, así que cuando nuevamente le pregunté cual era mi disfraz. Me dijo, amor lo tengo en las bolsas, vete a tu cuarto y comienza a desvestirte. Ya mi habitación, la esperaba en slip, cuando entró y sobre mi cama puso un muy pequeño vestidito de criada, al verlo pensé que ella se disfrazaría de criada, pero no fue así, cuando por segunda vez le pregunté por mi disfraz, me dijo. Es este, señalándome el corto vestido.

Lo primero que le dije, fue que si se había vuelto loca, que yo no me pondría eso por nada del mundo. Rosana de inmediato me dijo. Tú te comprometiste conmigo a disfrazarte de lo que yo te dijera y como yo te dijera, así que ahí lo tienes, además si te lo comienzas a poner ahora, quizás nos de tiempo, para que hacer algo más. Su tono de voz seductor, el que usaba cuando deseaba que tuviéramos sexo, me terminó de convencer. Así que de inmediato me disponía a ponerme esa ropa, cuando me dijo. No, no, no, no, no primero te debes depilar, o vas a parecer una cosa rara.

Yo estaba del todo desnudo, mientras que ella completamente vestida. Realmente fue ella quien finalmente se dedicó a depilar todo mi cuerpo, al terminar de depilarme los testículos, comenzó a manosear mi verga, la que ya de por sí se encontraba algo erecta, pero cuando sus dedos comenzaron acariciarla, se me puso bien dura. Rosana se quitó la falda y las bragas y tal como se encontraba, sentándose de frente a mí, colocó su coño sobre mi verga, sabrosamente vi y sentí como poco a poco la iba penetrando, mientras que ella, se terminaba de despojar del resto de su ropa.

Por un buen rato Rosana cabalgó sobre mi cuerpo, dejando que mi verga entrase y saliese de su caliente y húmedo coño, como le dio a ella gusto y gana. De esa posición entre besos y fuertes abrazos, la levanté y saqué mi verga de su coño, para después colocándola a ella boca abajo sobre mi cama, se lo volví a enterrar en el coño. Rosana es bastante expresiva y nada discreta, cuando se trata de disfrutar del sexo, por lo que sus gemidos y gritos en expresión de placer nos acompañaron en todo momento, gritos y gemidos que cada vez me excitan más y más. Hasta el momento en que ya no pudiendo aguantarme más agarrándome de sus caderas, con fuerza, la penetro más duro y rápido hasta que me vengo.

No sé que comió, o que hizo mi novia antes de llegar a casa, pero apenas terminamos, fue al baño y después de haberse lavado el coño, con una toalla húmeda, se dedicó a limpiar toda mi verga. Para de inmediato agarrar mi verga y dedicarse a mamarla, insistentemente. Cosa que en parte me sorprendió, ya que no es muy afec


ta a eso, pero en esos momentos, tendido completamente sobre mi cama, simplemente me dediqué a disfrutar de esa deliciosa mamada que Rosana me daba.

Sin previo aviso, dejó de mamar y colocó su apretado culito sobre mi verga. Ella misma dirigió mi erecta verga hasta el mismo centro de su esfínter, el que en cosa de segundos, la cabeza de mi verga comenzó a penetrar. Quizás se puso algo de vaselina o quién sabe qué, lo cierto es que mi verga se deslizó prácticamente dentro de su culo. Al tiempo que sus gemidos o expresiones de dolor dieron paso a morbosas y evidentes expresiones de placer, tales como. Reviéntame el culo, dame más duro, papi. Al tiempo que como una salvaje, mi novia se metía su mano dentro de su coño, una y otra vez. En todo el tiempo que Rosana y yo habíamos sido novios, jamás la vi actuar así de esa manera, hasta esos momentos.

Fue tanta la excitación y el placer que mi novia me produjo en esos momentos, que nuevamente me vine, quedando completamente exhausto. En cambio ella se levantó tan fresca como si nada, volvió a tomar la toalla y limpió mi verga nuevamente. La que mustia entre sus dedos se quedó observando, por un corto instante, para nuevamente ponerse a mamar. Pero lo cierto es que yo estaba más que explotado, la succión de su boca sobre mi glande, me producía unas sabrosas cosquillas, pero más nada. Hasta que finalmente le dije que se quedase quieta, que lo dejásemos para después de la fiesta.

Rosana se despegó de mi verga, y me dijo. Bueno ahora si, a vestirte. Yo prácticamente me había olvidado de la fiesta, y de que me debía disfrazar de criada. Pero sin más ni más, bajo la mirada supervisora de Rosana, de mala gana comencé a ponerme las prendas que ella me había traído. Ella me fue diciendo que cosas ir poniéndome primero, y cuáles no. Pero al momento de ponerme las apretadas bragas, me comencé a sentir algo excitado, hasta que ella, agarrándome por los testículos y apretándolos ligeramente, acomodó mi verga. Luego me puse un liguero, y finalmente las medias de maya de color negro. Luego el pequeño sostén del mismo color negro que las bragas. Rosana sacó un par de rellenos, y los introdujo dentro del sostén, lo que daba la impresión de que realmente tenía unos senos pequeños.

Luego me puse el corto vestidito de criada y antes de ponerme la peluca de cabello negro con unos rayitos plateados, ella se dedicó a maquillarme, colocando una base extremadamente pálida sobre mí rostro, pintándome las consabidas ojeras moradas bajo mis ojos, del mismo color del que pintó mis labios y me colocó las largas uñas postizas.

A todas estas, yo no decía nada, pero la excitación que sentía era tremenda. Después de ponerme la cofia, terminé de vestirme, mi novia sacó de uno de los bolsos un par de zapatos negros de taco alto tipo aguja, que por espacio de una media hora tuve que dedicarme a domar. Cuando terminamos, se me quedó viendo y finalmente, me dijo. Tan solo te faltan dos toques para finalizar, uno es un poquito de perfume y el otro son los dientes de vampira, y rociándome con su perfume y entregándome los dientes postizos me llevó hasta el espejo, diciéndome. Ni tu madre te reconocería ahora, amor.

Lo cierto es que sin ser exagerado, el ver mi figura en el espejo, me dejó boquiabierto, contrario a lo que esperaba ver, o sea un tipo disfrazado de mujer, lo que vi en el espejo era de todo menos eso, realmente parecía una chica, pero disfrazada de criada vampira. Los tacos daban la impresión de que tuviera unas largas y bien formadas piernas envueltas en esas sugestivas mayas negras. La corta falda del vestido, dejaba que se vieran parte mis nalgas sin mucho esfuerzo, como la parte superior era de talle alto, que llegaba hasta mi cuello, el relleno que estaba usando daba la impresión de que tuviera senos. La abundante peluca negra, ocultaba cualquier pequeña imperfección, y el maquillaje tan bien logrado, no dejaba duda de que se trataba de una chica.

Rosana por su parte, completamente desnuda, únicamente se colocó una sábana blanca sobre su cuerpo, se desgreño el cabello, se maquillo el rostro de color bien pálido y así sin más nada bajo la sábana, me dijo, ya estoy lista, la novia de Frankenstein. Después de eso nos fuimos en el auto de mi novia a la fiesta, y en el camino llegamos al acuerdo de que yo me comportaría como to

da una damita, y ella al final me daría una sorpresa. Al llegar nos recibió un tipo disfrazado de Drácula, quien sin quitar su malévola mirada de mis nalgas, de inmediato nos hizo pasar, cosa que me molestó algo fue, quizás por no estar acostumbrado a que alguien me viera de esa manera.

Algunos de los invitados ya habían llegado con disfraces bien originales, mientras que otros, realmente eran unos adefesio. A medida que la fiesta se fue prendiendo, y la gente comenzó a tomar, y desde luego que Rosana y yo también. A pedido de mi novia, procuré comportarme como toda una damita, pero en cierto momento, me di cuenta de que Rosana se divertía bastante, mientras que yo me encontraba sentado en un rincón, algo cortado, aburrido como una ostra quizás por estar vestido de mujer, y lo mejor de todo era, nadie sospechaba que yo era un hombre.
Fue la misma Rosana quién para mi sorpresa, me presentó, como una prima de ella, a varios de los invitados, y cuando lo hizo en más de una ocasión dijo en un tono de voz como para que la escuchasen. Prima acuérdate de que no debes beber mucho, mira que después no sabes las cosas que haces. Después de decirlo un par de veces, me di cuenta que realmente no me lo decía a mí, sino se lo estaba diciendo indirectamente a los chicos que me había presentado. Como reacción casi inmediata, comenzaron a traerme un trago tras otro.

Entonces comencé realmente a divertirme, actuado como una chica. Hasta me invitaron a bailar, al principio pensé en negarme, pero la misma Rosana, me invitó a que bailase con alguno de los tipos esos. El primero en sacarme a bailar fue un tipo disfrazado de Quasimodo, el jorobado de Nuestra señora de Notredan. No bien habíamos comenzado a bailar, cuando comenzó a decirme lo bonita que yo era, lo bien que bailaba y un sinfín de agradables cosas más sobre mí cuerpo. Puede ser que por lo mucho que había bebido, y el acuerdo a que llegué con mi novia, lejos de incomodarme me comencé a sentir a las mil maravillas, hasta que mi pareja de baile, descaradamente comenzó a tocarme las nalgas.
Yo respondí sonriendo ligeramente, al tiempo que retiré un poco sus manos de mis nalgas. Lo raro de todo eso, es que tanto las cosas que me decía, como la manera en que tocó mi culo, me comenzaron a gustar. Después de un corto rato, y ante su insistencia, no supe cómo decirle que se detuviera y dejase de tocarme las nalgas. En esos momentos, fue que me puse a observar como Rosana bailaba con un tipo disfrazado de Frankenstein, el que sin pudor alguno, metía una de sus manos bajo la sábana que Rosana usaba.

En lugar de molestarme y hacer algo simplemente me quedé observándola, al tiempo que el tipo con quien yo bailaba seguía no tan solo acariciando mis nalgas mientras bailaba, sino que cuando me besó y comencé a sentir su lengua dentro de mi boca, me gustó. Quizás por la cantidad de bebida que yo había tomado, y lo mucho que eso me estaba gustando, lo dejé que continuar, sin oponer resistencia alguna. A medida que me seguía acariciando y besándome, me llevó hasta un apartado rincón de la fiesta, y tras una gran columna y unas cortinas nos ocultamos. En ese momento, no sé como finalmente tuve el valor de decirle a mi pareja, que yo no era una verdadera chica, esperando que se molestase conmigo y me formase una bronca. Pero no fue así, me siguió besando y acariciando mis nalgas hasta que sentí como uno de sus dedos, los comenzó a introducir dentro de mi culo.

Yo me quedé paralizado, sin saber qué hacer, por una parte eso que me estaba haciendo al igual que me estuviera besando me agradaba mucho, pero por la otra, hasta ese momento jamás en mi vida me había sentido nada así. Y a los pocos segundos, comencé a decirle que no, pero en un tono de voz tan y tan bajo, que pienso que ni yo mismo me escuchaba. Él se colocó tras de mí, y tras levantar ligeramente la pequeña falda y bajar ligeramente la braga que estaba usando, sentí su lengua contra mi esfínter, y si pensé en escaparme, pero creo que me derretí en ese instante. No me importó que al otro lado de esas cortinas y la columna, la sala estuviera llena de gente, al fin y al cabo estaba disfrazado y nadie me conocía en ese lugar, después de un corto rato de sentir su caliente lengua lamiendo mi hueco, él se paró tras de mí y dirigiendo su verga contra mis nalgas y me penetró.

Como quien dice, grité

para dentro, no es que el dolor fuera insoportable, pero la sensación de estar siendo penetrado, me dejó loco y sin idea. Apenas sentí el cuerpo de ese hombre, en pleno contacto con el mío, no sé ni cómo, ni por qué, comencé a mover rítmicamente mis nalgas, a medida que él metía y sacaba sabrosamente su verga de mi culo. Realmente ignoro por cuánto tiempo, estuve disfrutando de la verga de ese tipo, entre mis nalgas. Lo que sí sé es que inexplicablemente, eso me estaba gustando y mucho.

Ya que a medida que él seguía penetrándome una y otra vez, yo más movía mis caderas de lado a lado y disfrutaba de placer como una perra. Hasta que mi pareja sacando su verga me dijo, querida dame una buena mamada. Fue cuando vi por primera vez su instrumento, algo más largo y grueso que el mío propio. Sin importarme donde lo había tenido metido, segundos antes. Me agaché y como si fuera toda una profesional lo tomé entre mis dedos, para después dirigirlo a mi boca y dedicarme a mamar por un buen rato, hasta que comencé a sentir como su leche invadía mi boca, la que sin complejo alguno comencé a disfrutar de su sabor a medida que me la tragaba.

Después de eso, tanto el jorobado como yo nos arreglamos la ropa de nuestros disfraces, y salimos tras la cortina. Lo primero que vi fue que ya no había tanta gente, y los que quedaban se encontraban observando algo en el centro de la sala, así que con un trago en mis manos me fui acercado a ver de qué se trataba. Lo primero que vi fue a un par de tipos desnudos, pero bajo ellos se encontraba Rosana, también completamente desnuda. Mamando y disfrutando que le dieran por el coño salvajemente.

En ese momento, sentí que alguien me volvía a tocar las nalgas y al voltear la vista era el tipo con el disfraz de Drácula. Yo me sonreí y de manera coqueta dejé que continuase tocándome. Ya que no podía quitarle los ojos a lo que Rosana estaba haciendo. Él me tomó por el brazo y me dijo. Nena quieres competir con ella, y sin pensarlo le respondí que sí. En un abrir y cerrar de ojos, me encontraba tumbado boca arriba, sobre un sofá de color rojo, él me quitó rápidamente el pequeño vestido, dejándome en pantis, sostén, las mayas y el liguero puestos.

Mientras alrededor de nosotros se comenzaron agrupar algunas de las persona invitadas a la fiesta, justo en el momento en que Drácula después que me tomó por los tobillos y separando mis piernas, para dejar por completo al descubierto mi culo, me comenzó a penetrar. Mientras que un chico vestido de verde, sacaba su verga y me la colocaba en mi boca. La que yo incansablemente, mientras me daban por el culo se la mamaba sin cesar. En cierto momento otro chico, pero disfrazado de momia, se pegó a mamar mi verga, pero el que tenía el disfraz de color verde, mientras le daba esa sabrosa mamada, se quedó con mi peluca en sus manos, y aunque una que otra de las personas presentes soltaron una corta risita. Yo continué mama que mama.

Cuando terminé, me dirigí al baño con mi cara toda llena de leche y mi culo aun chorreando la leche que me empujó el disfrazado de Drácula. Rosana había desaparecido, mientras que yo después de lavarme la cara y las nalgas, volví a ponerme el disfraz de criada y la peluca, regresé a la sala de la fiesta. En ella me esperaba el tipo disfrazado de momia y Rosana a su lado, que ya toda borracha y desnuda, sin vergüenza alguna, jugueteaba metiéndose sus dedos dentro de su coño.

Cuando me paré a su lado, ella sacando su lengua me hizo señas de que le mamase el coño, al tiempo que el del disfraz de momia, arrodillándose frente a mí, levantó mi falda y sacando mi verga se dedicó a mamarla, mientras que yo recostándome entre las piernas abiertas de Rosana, lamía todo su coño lleno de leche. Sin pérdida de tiempo, los curiosos se arremolinaron alrededor nuestro. Mientras que nosotros tres continuábamos disfrutando mutuamente de lo que hacíamos, sin importarnos los comentarios que dijeran.

Recuerdo que después de eso, Rosana estaba tan y tan borracha que no podía mantenerse de pie y mucho menos manejar, por lo que a pesar de también estar bastante tomado, conduje su auto hasta mi casa, a la que llegamos de madrugada. Cuando desperté cerca de las doce del día, Rosana aun dormía, pero al yo verme vestido como estaba, rápidamente entré al baño y tras d

ucharme y asearme profundamente, me volví a vestir pero con mi ropa de hombre.

Rosana se despertó casi a las tres de la tarde, diciéndome que tenía un gran dolor de cabeza, se vistió y actuó como si no hubiera pasado nada. Pero desde ese día no nos hemos vuelto a ver, y de eso ya va hacer casi un año. Yo por mi parte, pienso que al yo descubrir ese intenso placer, que me produce el vestirme de mujer y que me usen sexualmente. No es que piense en operarme y me dedique a eso a tiempo completo, pero ha sido algo nuevo en mi vida que dudo mucho que deje de hacer por un buen tiempo.

Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com

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