Principal
Relatos de Marqueze
Relato aleatorio
Actualización del dia
Actualización del dia anterior
Ranking de relatos
Envíanos tu relato
Zona RSS
Autor del relato Busca relatos Envía tu relato Imprime el relato
Tamaño del texto del relato:
[Pequeño]

[Mediano]

[Grande]

[Muy Grande]
Fotos e imágenes:
[Visibles]

[Ocultas]


EL SECRETO DE LAURA - La delicadeza con que lamia mi vulva y jugueteaba con mi clitoris era una sensacion muy deliciosa, hasta que el orgasmo hizo su magistral presencia, de la emocion las lagrimas brotaron de mis ojos

EL SECRETO DE LAURA La delicadeza con que lamía mi vulva y jugueteaba con mi clítoris era una sensación muy deliciosa, hasta que el orgasmo hizo su magistral presencia, de la emoción las lágrimas brotaron de mis ojos

Mi primer día en la universidad pasó de un corrí corrí a una complicidad inesperada, en el aula durante la primera clase, al profesor de matemáticas se le bajó el cierre del pantalón, yo pensaba en ser la única que me había dado cuenta, por estar de primera en la fila, muy cerca al escritorio del profe, noté que la chica a mi lado también sonreía con picardía, ella compartía la misma situación conmigo, nos miramos con complicidad y ambas sonreímos, al parecer ya tenía una compañera de clases.

Laura como se llamaba mi nueva compañera, al igual que yo, tenía 18 años recién cumplidos, era una hermosa rubia, de cabello liso más abajo de los hombros, piel bronceada, supongo que por estar en una ciudad costera, era una habitual visitante de la playa, delgada pero con una figura espectacular, el vientre plano, de pechos medianos, se apreciaban de no necesitar brassier para estar en su sitio, vestía muy actual, jeans a las caderas, con un top que dejaba a la vista su ombligo, yo por el contrario era de cabello ondulado, castaño claro, casi rayando a rubia, también delgada y en forma, me gustan los deportes en su mayoría, mi novio Gabriel, pertenece al equipo de fútbol de la universidad, estudia los últimos semestres de su carrera, mi nombre es Milena y me dicen Mili.

Al salir de clases, nos reunimos en la fuente de soda de la universidad para conocernos y comentar lo sucedido con el profesor de matemáticas, la charla fue amena y de inmediato nos dimos cuenta de nuestras coincidencias en muchas cosas, hicimos excelente migas, al rato llegó Gabriel, le presenté a Laura nos despedimos de ella y nos marchamos.

Pasaron los días y entre Laura y yo creció más que una amistad una complicidad, ya que nos contábamos casi todo de nuestras vidas, mi relación con Gabriel o mi familia, la de ella y su familia, ya que en la actualidad no tenía pareja, ella vivía sola con su mamá, debido a que estos eran divorciados y su padre vivía en otra ciudad junto con un hermano mayor, ninguno de sus padres se había vuelto a casar, su mamá era una exitosa corredora de bienes raíces, por lo que generalmente estaba sola en su casa y de allí su hobby por la playa.

Laura y yo nos pusimos de acuerdo que mientras ella tomaba el sol, yo aprovecharía para correr por la orilla del mar, algunas veces corríamos juntas, pero muy pocas la acompañaba a tomar el sol echada en la arena, prefería broncearme en movimiento, le jugaba bromas diciéndole que ella lo que hacía era bucearse a los chicos, en fin nuestra amistad era fabulosa.

Un día Gabriel me llama a mi celular pidiéndome hablar urgente conmigo, intrigada por su premura, me reuní inmediatamente con él, se encontraba agitado, me dijo que un amigo de uno de los compañeros de clases les había contado que Laura era lesbiana, que su antiguo novio la había encontrado con otra chica desnudas en la cama, le recriminé que anduviera con esos chismes, que a mí Laura no me lo parecía, jamás se me había insinuado a pesar de pasar tanto tiempo juntas, al contrario cuando necesitaba cambiarse de ropa, siempre lo hacía en otra habitación.

Me fui molesta con Gabriel, como era posible que pusieran la reputación de Laura por el piso, llegué a mi casa, todavía con un humor de perro, me acosté pensando en lo que me había dicho Gabriel, la verdad que no encontré motivos que afirmaran tal disparate, quizás Laura y su amiga solo se cambiaban de ropa y como los chicos tiene una gran imaginación, nada más fácil que decir que eran lesbiana.

Esa noche como cosa curiosa soñé con Laura y conmigo, que la chica con la que la encontraron era yo, fue un sueño húmedo, excitante, me desperté alarmada, jamás antes había soñado con algo así, menos aún, que mi entrepierna se encontrara húmeda, con chicos infinidades de veces, no es que nunca hubiese sentido curiosidad sobre sexo entre mujeres, creo que el 90% de las ch


icas somos susceptibles a tener sexo o por lo menos acariciarnos entre mujeres, el caso es que me alteró este sueño, traté de no darle mucha importancia, pero al ver a Laura en la universidad, este se me vino a la mente.

Mi relación con Laura no cambió, al menos de parte de ella, en cambio yo no dejaba de imaginar a Laura con otra chica, me preguntaba si realmente le gustaban las chicas, ¿por que nunca se me había insinuado? ¿Acaso no sería su tipo? ¿se lo preguntaba o esperaba que ella me contara? o ¿si me le insinuara?, en las noches en la intimidad de mi habitación, me desnudaba y me acariciaba imaginando a Laura acariciándome, la curiosidad al saber o presumir que Laura sentía atracción por las chicas, me había alterado, nunca me había planteado el de estar con otra chica, pero ahora no dejaba de imaginar situaciones y terminaba masturbándome, con Gabriel todo seguía normal o al menos eso pensaba, pero al momento de tener sexo con él lo incitaba a tener sexo oral, una vez al tener su cabeza entre mis piernas imaginaba que era Laura lamiéndome el coño, esto me tenía sumamente preocupada, había despertado en mi un sentimiento desconocido hasta ahora.

Una noche en la habitación de Laura estábamos las dos en ropa interior, era normal entre nosotras, solo que en esta oportunidad yo estaba muy excitada, no perdía oportunidad para mirarle su cuchumina o las tetas, claro cubiertas por las prendas íntimas, pero que transparentaban un poco, su coñito a simple vista se notaba que estaba depiladito, sus pechos se transparentaban a través del brassier de encaje rosado y podía apreciar sus aureolas y hermosos pezones, mis braguitas estaban sumamente húmedas y mis pezones no podían disimular su erección.

Laura se me quedó mirando y me preguntó que me pasaba, ya que me notaba extraña, como nerviosa, no me aguanté y le conté lo que me había dicho Gabriel, ella se quedó como muda, me miró a los ojos, luego de un eterno silencio, me preguntó que cual era mi opinión al respecto, si creía lo que decían o no, le contesté que no me importaba lo que decían, pero que si éramos amigas porque nunca me había hablado sobre su relación con su novio, me dijo; que no me había contado nada por miedo a mi reacción, pero que en parte era cierto lo que decía Gabriel, solo que fue esa única vez que estuvo con otra chica, más por curiosidad que por deseo y su novio las había sorprendido.

Yo un poco más desinhibida, le pregunté que como había sido esa experiencia, si le había gustado, ella se me quedó viendo, supongo que notó mis erectos pezones, que no podía ocultar y me contestó; creo que tú, más que saber, si a mi me gustó, lo que quieres es probar si a ti te gustará, con las punta de sus dedos tomó mis pezones y los acarició, sentí un divino hormigueo en mi bajo vientre que se extendió hasta mi vagina, acercó su cara a la mía, inició una escalada de besitos por mis mejillas hasta llegar a mis labios, los cuales estaban prestos a recibir a los de ella, nos fundimos en un largo y apasionado beso con lenguas incluidas…

Sus manos desprendieron mi brassier, liberando mis senos, los cuales fueron inmediatamente atrapados entre sus manos para luego ser succionados y besados por Laura, yo también quería participar por lo que procedí a desabrochar su brassier y liberar sus hermosos senos, la separé un poco, quería ver sus tetas desnudas, sus rosadas aureolas y sus erectos pezones, nos abrazamos, nuestros pechos se rozaron y pegaron, nos volvimos a besar, pero esta vez acostadas en la cama, nuestras piernas se entrelazaron, mi primera experiencia hasta ahora era fantástica.

Laura paró de besarme, me pidió que la dejara ser la parte activa, comenzó a besarme el cuello, podía sentir el roce de su lengua, siguió besándome hasta llegar a mis senos, rozó con sus labios mis pezones, los acarició lentamente con la puntita de su lengua, siguió su recorrido por mi vientre, apenas rozaba mi piel con sus labios, la sensación me erizaba la piel, con sus dedos tomó el borde de mis braguitas, lentamente comenzó a bajarlas, cada área de piel que iba quedando descubierta era cubierta con sus besos, al llegar mis braguitas al inicio de mi vulva, apuró el accionar, bajándola totalmente a mis tobillos, las tiro al piso, separo mis piernas tomo la pierna izquierda, comenzó el asc

enso con el roce de sus labios en mi piel, lentamente fue subiendo hasta llegar al final de mi pierna y al inicio de mi coñito, sonrió y comentó que estaba mojadita e inmediatamente la punta de su lengua se ubicó en la rajita separando con ella mis labios vaginales…

La delicadeza con que lamía mi vulva y jugueteaba con mi clítoris, era una sensación tan deliciosa que no tenía comparación, era como una especie de micro-orgasmos que llegaban como preparando el camino al evento principal, al gran y espectacular orgasmo que estaba por llegar, mis gemidos eran repetitivos, mis piernas abrazaban su cuerpo y mis manos acariciaban su cabellera, mi cintura se movía lentamente como para no romper el ritmo que llevaba su lengua, hasta que el tan esperado y deseado orgasmo hizo su magistral presencia, fue tan espectacular que de la emoción las lágrimas brotaron de mis ojos, que maravilla de orgasmo, tome a Laura de las axilas y la atraje a mi rostro, le di un espectacular beso como si quisiera con mi lengua llegar a sus entrañas, un beso apasionado, en agradecimiento al mejor orgasmo de mi vida, la besaba y a la vez le agradecía, de mis labios salieron las palabras que nunca pensé que diría; Te quiero!.

Nos quedamos abrazadas por un buen rato, dándonos piquitos (besitos con los labios), Laura se había despojado de sus braguitas, su coñito depilado y húmedo se apretujaba con mi muslo al igual que el mío contra el de ella, Laura acercó su boca a mi oído y susurró, yo también te quiero.

Autor: Barmelia barmelia (arroba) yahoo.es

Un producto Marqueze Telecom S. A.